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| Foto: Marine Discovery, Penzance, tomada de westernmorningnews.co.uk. |
El peregrino (Cetorhinus maximus) es un tiburón tranquilo, de movimientos lentos, parsimoniosos. Suele verse cerca de la superficie avanzando a una velocidad de entre 2 y 5 km/h con la enorme boca bien abierta para filtrar el agua de mar (lo que se conoce como filtración ram ―véase Devoradores de plancton). Pero lo que no mucha gente sabe es que el pez más grande del Atlántico norte es también capaz de realizar saltos espectaculares fuera del agua, y con tal potencia que su cuerpo puede llegar a elevarse más de un metro por encima de la superficie.
Aquí tenéis el gráfico del salto o breaching de un macho de 8 m que fue monitorizado para un trabajo científico publicado en 2018¹. Fue este tiburón el que, como si de un saltador de pértiga se tratara, logró elevarse 1,2 m sobre el agua, para lo cual alcanzó una velocidad vertical de casi 5 m/s (unos 18 km/h)... ¡la misma que el tiburón blanco durante sus saltos!
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| TBF: Frecuencia de golpes de la caudal; CoM: Centro de gravedad. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (material suplementario). |
Previamente, el tiburón había descendido hasta los 28 m, cerca del fondo. Allí avanzó unos pocos metros en horizontal, como un 747 en la carrera de despegue, y de pronto arrancó. La caudal multiplicó por seis la frecuencia de sus sacudidas y en pocos segundos el gigantón salió despedido del océano a una velocidad de 4,9 m/s. Para hacernos una idea de la potencia desplegada, en otro trabajo
² la aceleración calculada para tres ejemplares de más de una tonelada en el punto álgido de sus saltos fue de 20 G.
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| Gráfico donde muestra la profundidad alcanzada durante el proceso, junto con capturas de vídeo de una cámara acoplada a un ejemplar correspondientes a las cuatro etapas del salto. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (imagen editada). |
No existe una explicación definitiva para este sorprendente comportamiento, que también ha sido observado en otros grandes vertebrados marinos como cetáceos y rayas pelágicas, además de tiburones. Algunos autores han propuesto que tal vez su finalidad es desembarazarse de ectoparásitos tan molestos como las lampreas (Petromyzon marinus); otros lo vinculan con el comportamiento reproductivo; en algún caso se sugiere que puede ayudar a limpiar las branquispinas, una especie de barbas que ese desarrollan en los arcos branquiales con las que los peregrinos filtran el agua de mar³; y también se ha apuntado la posibilidad de que el estruendo que se genera pudiera tener también algún tipo de función social, de comunicación entre grupos o individuos, por ejemplo, un individuo que llama la atención de un grupo, o que comunica su presencia o su tamaño⁴. Imaginad el estallido de la masa de agua cuando esa mole inmensa golpea su superficie.
Uno de los argumentos que suelen manejarse a la hora de sopesar y, a veces, desestimar algunas de estas hipótesis, particularmente la de la auto desparasitación, es el del elevado gasto energético que comporta el breaching, que parecería desmesurado en relación con la (supuestamente) pequeña recompensa que debe de suponer librarse de bichejos tan repelentes como las lampreas, por muy fastidiosas y molestas que resulten. Pero, una vez más, tampoco es un argumento definitivo.
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| Foto: Explore Mull. |
El mayor problema al que se enfrentan los científicos a la hora de evaluar estas y otras cuestiones es que el conocimiento que tenemos sobre la biología y costumbres del tiburón peregrino es muy fragmentario, está repleto de lagunas y, en algunos casos, sustentado en hipótesis o asunciones marcadas por la provisionalidad, algo así como un enorme puzle al que le faltasen muchísimas piezas y otras no acabasen de encajar del todo. Esto es lógico si pensamos que hasta hace unos pocos años, el estudio de este comportamiento en buena medida estaba basado en la observación directa y en marcados de corta duración en aquellas áreas donde tradicionalmente se reúnen estos tiburones durante determinados meses del año.
Por ejemplo, en las costas británicas, donde cada año en primavera y verano acuden
los peregrinos en grandes (y envidiables) números, David Sims, uno de los científicos más destacados en este campo, y su equipo observaron que el
breaching se producía sobre todo cuando se reunían grupos de tres o más individuos, y que eran normalmente los ejemplares de gran talla quienes lo practicaban, en ocasiones realizando varios saltos consecutivos en intervalos de pocos segundos mientras el resto del grupo permanecía de lo más tranquilo y relajado. En un primer momento, una de las hipótesis que se plantearon fue que tal vez podría tratarse de una de las estrategias que los machos emplean para competir entre si por una hembra. Pero ocurrió que el único ejemplar cuyo sexo pudieron distinguir con nitidez, puesto que había saltado a unos 7 m de su lancha, era una hembra. La hipótesis siguiente fue que a lo mejor así era como las hembras podrían anunciar su disposición para el apareamiento.
En cualquier caso, las observaciones realizadas también en la otra orilla del Atlántico norte, en Nueva Escocia, parecían confirmar que el
breaching está de algún modo vinculado a la actividad reproductiva, pues tiene lugar en grupos en los que se había detectado un claro comportamiento de cortejo: natación en paralelo, en filas de a uno, etc. [sobre esta cuestión, podéis echarle un vistazo a
El cortejo del peregrino].
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| Parece que no solo los grandes tiburones practican el breaching. Este ejemplar, claramente un juvenil, fue fotografiado en Escocia. Imagen tomada del blog thewhiskyodissey.net |
Sin embargo, de unos pocos años a esta parte, los espectaculares avances en el desarrollo de dispositivos de biotelemetría, es decir, de registro, almacenamiento y transmisión de datos —eso que inglés se conoce como biologging—, singularmente los transmisores satelitales tipo SPOT o PSAT, han supuesto una verdadera revolución en el conocimiento de las costumbres de especies tan esquivas como estos tiburones. Cada nuevo estudio trae consigo nuevos y sorprendentes datos que ayudan a completar el puzle.
Hace poco meses se publicó un magnífico trabajo⁵ basado en el seguimiento, a lo largo de algo más de un año, de varios ejemplares marcados en las costas de Noruega con etiquetas PSAT (siglas de Pop-up Satellite Archival Transmiting [etiqueta desprendible de archivo satelital]) y, uno de ellos, también con un SPOT (Smart Position and Temperature [marca inteligente de posición y temperatura]). Y los resultados son asombrosos. He aquí algunos de sus descubrimientos:
-El breaching es mucho más habitual de lo que se suponía. Puede afirmarse que se trata de un comportamiento rutinario que practican individuos de ambos sexos a lo largo de todo el año, si bien con picos claros de actividad durante el otoño.
-Se produce no solo cerca de las costas durante las habituales agrupaciones de temporada, sino en áreas oceánicas adonde los peregrinos se desplazan en los meses de invierno. Esto amplia las posibles explicaciones: si no hay constancia de la presencia de un grupo o de más ejemplares alrededor (el trabajo no puede confirmar este punto), tal vez la función no está directamente relacionada con el comportamiento reproductor, sino que podría tratarse de algún tipo de sistema de comunicación.
Sea como fuere, a la vista de lo anterior, es más que recomendable que todo frágil bañista o mirón situado en las inmediaciones de un grupo de peregrinos se mantenga alerta y se aleje inmediatamente cuando observe que alguno de estos maravillosos gigantones decide ponerse en acción. Solo tenemos noticia de una desgracia causada por un aterrizaje en el lugar equivocado: ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial, en el fiordo de Clyde, Escocia, cuando un
Cetorhinus cayó sobre una barca y sus tres tripulantes murieron... ahogados.
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| Foto: Anthony Robson. |
Pero no nos pongamos trágicos. Este artículo lo escribí para compartir un día especial con todos vosotros. Como en todo en la vida, solo es cuestión de ser prudentes... y de aprender a nadar.
El tiburón peregrino es el mayor pez capaz de saltar fuera del agua. Un espectáculo que no debe desaparecer del océano. .
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| En Baltimore Harbour, West Cork, Irlanda. Foto de Youen Jacob. |
[ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 3 DE JUNIO DE 2026]
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¹Emmett M. Johnston, Lewis G. Halsey, Nicholas L. Payne, Alison A. Kock, Gil Iosilevskii, Bren Whelan & Jonathan D. R. Houghton (2018). Latent power of basking sharks revealed by exceptional breaching events. Biology Letters, 14:9. Doi: 10.1098/rsbl.2018.0537
²Jessica L. Rudd, Owen M. Exeter, Jackie Hall, Graham Hall, Suzanne M. Henderson, Christopher Kerry, Matthew J. Witt & Lucy A. Hawkes (2021). High resolution biologging of breaching by the world's second largest sh9ark species. Scientific Reports 11:5236. doi: 10.1038/s41598-021-84670-3
³Algunas de estas cuestiones están tratadas en A. Peter Klimley, Tobey H. Curtis, Emmett M. Johnston, Alison Kock & Guy M. W. Stevens (2024). A review of elasmobranch breaching behavior: why do sharks and rays propel themselves out of the water into the air? Environmental Biology of Fishes, 108, 441-481. https://doi.org/10.1007/s10641-024-01584-5
⁴Mauvis Gore, Lotte Abels, Shane Wasik, Luke Saddler & Rupert Ormond (2019). Are close-following and breaching behaviours by basking sharks at aggregation sites related to courtship? Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom 99 (3). https://doi.org/10.1017/S0025315418000383
⁵C. Antonia Klöcker, Mikko Vihtakari, Martin C. Arostegui, Axel Schlindwein, Keno Ferter, Otte Bjelland, Haley R. Dolton, Øystein Langangen, Nuno Queiroz, David W. Sims & Claudia Junge (2026). Wide-ranging, year-round breaching behaviour of basking sharks revealed by long-term biologging. Biology Letters, 22: 20250696. https://doi.org/10.1098/rsbl.2025.0696
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