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lunes, 13 de febrero de 2017

Ataques 2016

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) de patrulla bajo las olas.

Un año más, el ISAF (como ya sabéis, siglas del International Shark Attack File, de la Universidad de Florida) acaba de publicar las cifras de ataques no provocados ocurridos durante el pasado 2016. Y un año más aquí las tenéis, bien fresquitas:

81 ataques no provocados¹, de un total de 150 casos investigados. Son 17 ataques menos que en 2015, casi nada. En general, esta cifra, como las que damos a continuación, se ajustan al promedio de la última década.

4 personas fallecidas, 2 menos que el año anterior. Dos víctimas en Australia (en el estado de Australia Occidental) y dos en Nueva Caledonia.

Distribución de los ataques. De nuevo el mayor porcentaje de incidentes se concentra en los EEUU: 43 en el continente y 10 en Hawai, que representan el 65,4% del total mundial. Es importante destacar que, también un año más, el número de ataques con resultado de muerte ha sido 0 (da que pensar, ¿verdad?).
     Florida es el estado que registra más ataques, para no variar: 32, cifra que supone el 60,4% en los EEUU y nada menos que el 39,5% del total global. Y para no variar, el condado de Volusia está a la cabeza, con un total de 15. Otros estados norteamericanos "atacados" fueron Hawai (10 incidentes), California (4), Carolina del Norte (3), Carolina del Sur (2) y, con uno por cabeza, Texas y Oregon.
     En Australia se produjeron 15 ataques, dos de ellos mortales: 7 en Nueva Gales del Sur, 4 en Australia Occidental, 2 en Queensland y 1 en Tasmania y en Victoria.
     En el resto del mundo la cosa queda así: 4 incidentes en Nueva Caledonia, 2 en Indonesia y 1 en las Bahamas, Brasil, Reunión, Japón, Sri Lanka y España (una pequeña tintorera que le mordió una mano a un tipo que estaba haciendo el muerto; fue en Alicante, el pasado 29 de julio).
     Curiosamente, en Sudáfrica tan solo se produjo un incidente², lo que supone la cifra más baja desde 2008, cuando no hubo ninguno.

Tipología de las víctimas. Un año más, nuestros queridos tiburones continuaron fijándose en los surfistas y en otros practicantes de los llamados deportes de tabla (58% de todos los incidentes), lo cual no es extraño, dado que son ellos los que más tiempo están en el agua, y muchas veces, además, en la rompiente, donde a los tiburones les gusta estar al acecho. En el 35,8% de los casos las víctimas fueron bañistas, y en el 4,9% practicantes de snorkel. Solo se produjo un ataque a un buzo.

Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier). Foto: Andy Murch, bigfishexpeditions.com.

... y un año más, CONCLUSIONES:

(Una) ¿"Los tiburones" atacan?

     RESPUESTA: No.
     De las aproximadamente 520 especies de tiburón descritas hasta hoy, apenas un 2% pueden llegar a ser potencialmente peligrosas para el hombre... pueden llegar a "atacar". Con este dato en la mano, la generalización es radicalmente injusta además de falsa.

(Dos) Y esos tiburones en concreto, ¿"atacan"?
     RESPUESTA: Tampoco. O bien, como mucho, en muy contadas ocasiones.
     Las palabras no son inocentes. El verbo "atacar" lleva consigo una connotación sumamente negativa: el que "ataca" tiene siempre el ánimo de provocar un daño. Es un verbo muy cargado moralmente. ¿Existe algo así como un ánimo o intencionalidad destructora en un depredador como el tiburón? ¿Tantas ganas tienen estos bichos de provocar el mal entre las personas?
     No parece. Si así fuese, las cifras que hemos comentado arriba se multiplicarían por 1000. Poca gente podría estar a salvo en el agua. Menos de 100 "ataques" con 4 personas fallecidas en todo el mundo... en todo un año... son absolutamente ridículas (no así, evidentemente, para las víctimas y sus familias). Matan infinitamente más los desahucios, y nadie hace ni dice nada.
     Empleamos la palabra "ataque" de forma excesivamente gratuita (yo mismo lo hago, por simplificar). En realidad, deberíamos hablar de "incidentes". Sería lo más justo y racional.
     Solo en los poquísimos casos en los hay un claro propósito depredador tal vez podríamos hablar de "ataques", por más que la intención del animal, una vez más, sea simplemente la de alimentarse, de picar algo.
     Los seres humanos les importamos a los tiburones un comino, somos demasiado insignificantes para ellos como para que sientan remilgos morales de cualquier clase.
     Vale la pena detenernos a pensar sobre ello.
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¹Recordemos que se consideran ataques no provocados aquellos incidentes ocurridos en un ambiente natural cuando no existe ningún tipo de provocación aparente por parte de las víctimas. Quedan fuera, por tanto, los ocurridos en acuarios, o en el mar durante una actividad científica, pesquera, etc. Igualmente, "ataques" a embarcaciones, mordeduras post-mortem, etc., y aquellos en los que es la persona quien establece un contacto físico con el tiburón, tocándolo, agarrándolo, etc.
²Resulta extraño que otro portal de referencia, el Global Shark Attack File, recoja 3 incidentes, todos ellos causados por un tiburón blanco: el 22/04 a un tipo que hacía pesca submarina, y el 3/06 y el 19/12, a sendos practicantes de ski-surf.

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