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lunes, 6 de febrero de 2023

Ataques 2022

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto: Andrew Fox, Rodney Fox Shark Expeditions.
 
Ya tenemos aquí las cifras de los ataques de tiburón ocurridos en todo el mundo a lo largo del pasado año 2022. Acaban de ser publicadas por el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón (o ISAF por sus siglas en inglés), con sede en Florida. 

El equipo de especialistas del ISAF investigó 108 incidentes, de los cuales 57 se consideraron realmente como no provocados; es decir, el comportamiento del tiburón no había sido desencadenado por la propia víctima de manera consciente o inconsciente, por ejemplo al intentar tocar al animal, darle de comer, desengancharlo de un anzuelo, o bien durante la práctica de la pesca con arpón, etc. En estos casos se habla de ataques provocados: 32 incidentes entraron en esta categoría.
     De los 19 restantes, cuatro resultaron ser simples interacciones con embarcaciones, otros cuatro fueron casos de mordeduras post mortem y uno un accidente ocurrido en un acuario. Dos casos fueron en realidad desastres marítimos que causaron el hundimiento de las embarcaciones de las víctimas. Tres incidentes se declararon "dudosos" al considerar que posiblemente la especie implicada no era un tiburón, y otros cinco quedaron sin  resolver, bien porque no existen datos suficientes (n=3), bien porque no puede confirmarse la participación de un tiburón (n=2). Han quedado pendientes de que alguna autoridad municipal o médica puedan aportar más datos que decanten la balanza.

Vamos al resumen de los datos:

57 ataques no provocados. Dieciséis menos que en el 2021 [véase Ataques 2021]. La cifra está bastante por debajo de la media anual de los últimos años, que se situá en 70 ataques.

5 personas fallecidas. Cuatro menos que en 2021. El ISAF investigó nueve muertes supuestamente relacionadas con tiburones, pero solo cinco casos encajan en la categoría de ataques no provocados. La cifra encaja en el promedio anual de estos últimos años.
     Los incidentes ocurrieron en el mar Rojo, Egipto (2), Sudáfrica (2) y Hawái, EEUU (1).
     En cuanto a las especies implicadas, parece claro que en Sudáfrica el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es quien andaba por el medio, pero en los demás casos este punto no está tan claro. En Egipto ambos ataques pudieron haber sido causados por un único tiburón, que en un primer momento fue erróneamente identificado como marrajo (Isurus oxyrinchus), pero que, dada la forma y coloración de las aletas, es muy probable que fuese un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), igualmente sospechoso del ataque fatal de Hawái, ocurrido el 8 de diciembre (los testigos hablaron de un "large shark").

Imagen de Jane Domínguez, University of Florida. Fuente: ISAF

Distribución de los ataques. Como es habitual, EEUU ha sido la nación más "atacada" por los tiburones, con 41 incidentes, que suponen nada menos que el 71% del total global. La mayor parte de estos "ataques no provocados" se produjeron (cómo no) en Florida, que, con dieciséis casos, representa el 39% del total norteamericano y el 29% mundial. De nuevo, el condado de Volusia se sitúa orgullosamente a la cabeza del estado, no en vano se consideran "The Shark Bite Capital of the World". El resto de casos ocurrieron en los estados de Nueva York (8), Hawái (5), California (4), Carolina del sur (4), Carolina del Norte (2), Alabama (1) y Texas (1). Como se ve, la inmensa mayoría se concentran en los estados que bordean el Golfo de México. 

A gran distancia de los EEUU se sitúa Australia (9 ataques), Egipto (2, ambos en el mismo día), Sudáfrica (2), Brasil (1), Nueva Zelanda (1) y Tailandia (1). Los casos de Egipto y Sudáfrica son particularmente trágicos: dos ataques, dos personas fallecidas.

Tipología de las víctimas. En este punto encontramos una importante novedad. Por primera vez los surfistas y practicantes de otros deportes de tabla no han sido quienes más encontronazos con tiburones han sufrido; apenas suponen el 35% de todos los casos registrados. Durante el 2022, este indeseado honor ha sido para los nadadores y vadeadores, con un 43% del total. Practicantes de apnea y snorkel representan el 9% y el 13% restante se lo resparten los buceadores con botella y otros usuarios de playas: gente que se estaba tirando al agua o que flotaban en una balsa.

Número de ataques y víctimas mortales ocurridos en la última década. Elaboración propia a partir de los datos publicados anualmente por el ISAF.

CONCLUSIONES.

Las conclusiones que podemos extraer de todo este caudal de datos y cifras son las de todos los años, a saber:

Primera: Una año más, los datos siguen siendo concluyentes. Los tiburones no son tan fieros ni tan sanguinarios como seguimos empeñados en creer. La imagen que se nos sigue transmitiendo desde muchos medios de (des)información de masas, que prefieren vender producto a costa de lo que sea, incluida la propia verdad, no puede estar más lejos de los hechos: si hubiese algo de cierto en la basura que insisten en transmitirnos, poca gente saldría entera de un baño en el mar. 

Las cifras resultan ridículas (naturalmente no así para las propias víctimas y sus allegados, pero estamos hablando en términos generales, no particulares) si las ponemos en contexto: millones de kilómetros de playas, millones de personas que pasan millones de horas metidas en el agua en todo el mundo... ¿y una media anual de tan solo 70 ataques no provocados y 5 personas fallecidas? Cualquier administración firmaría esos números para las víctimas de accidentes de circulación o de violencia de género, y además sonriendo para las cámaras llenos de felicidad y satisfacción. Solo en España la violencia de género se ha cobrado la vida de 49 mujeres en 2022... y ya llevamos ocho en lo que va de 2023 [datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género consultados el 6-II-2023].
¿Y luego son los tiburones los que nos dan miedo? 

Segunda: Esto no quiere decir que los tiburones sean encantadores ositos de peluche (de peluche, ojo, porque los "ositos" reales también matan y despedazan personas con particular energía y eficiencia) que uno puede achuchar a gusto. Al contrario: son eficaces depredadores, extraordinarios, prodigiosos, únicos, pero que están ahí para eso, para depredar, no para que los sobemos y los convirtamos en deprimentes animales de circo, o en reclamos para vender una línea de productos, como hacen ciertos personajes que desgraciadamente pululan por el mundo digital con sus miembros intactos (en efecto, estoy pensando en la rubia desagradable esa).

Existen unas 550 especies de tiburón en todo el mundo. De ellas apenas una docena puede suponer, por su propia naturaleza y tamaño, un peligro para las personas si no se actúa con la debida precaución y el debido respeto.

Es evidente que su objetivo no somos nosotros.

Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier). Foto: Andy Murch, sharksandrays.com.

sábado, 14 de enero de 2023

Los tiburones en López Seoane (1866)

Izq. Víctor López Seoane. Dcha. Portada de su Reseña de la historia natural de Galicia.

Víctor López Seoane y Pardo-Montenegro (Ferrol, 1832 - A Coruña, 1900) es uno de los grandes naturalistas de la historia de Galicia y, probablemente, de los más destacados en el panorama de la zoología europea del siglo XIX. A lo largo de su amplia y entusiasta labor científica, centrada fundamentalmente en la taxonomía, fue miembro de diversas sociedades europeas dedicadas al estudio del mundo natural, publicó en las más prestigiosas revistas internacionales y llegó a relacionarse con las grandes figuras nacionales e internacionales de la ciencia de su época, desde Haeckel, Bolivar, Paz Graells —de quien fue discípulo—, Blanchard o Günther hasta Darwin, con quien mantuvo cierta correspondencia. Entre sus múltiples reconocimientos destaca el que le llegó en 1889, cuando fue nombrado uno de los secretarios del Primer Congreso Internacional de Zoología de París, celebrado en el marco de la famosa Exposición Universal.¹