Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

jueves, 26 de julio de 2012

Matar tiburones para protegernos es absurdo

De nuevo poniendo a prueba mis escasas dotes de traductor (aunque creo que siempre es mejor esto que el traductor de Google, que es una porquería) para haceros llegar a quienes no controláis mucho el inglés una reflexión muy interesante sobre la conservación del tiburón blanco (y asimismo de todos los tiburones) planteada a raíz de la problemática que ha surgido en Australia Occidental tras la trágica muerte de un chico de 24 años por el ataque de un gran tiburón blanco. Su título es bastante elocuente: "Por qué es absurda la idea de matar tiburones para hacer que el mar sea más seguro".
Fue publicada anteayer, el 24 de julio, en Off the road, el Blog personal de su autor, Alastair Bland, que pertenece nada menos que a la web del Smithsonian, a la que os remito si leéis en inglés. Todas las imágenes están sacadas de ahí.

Why the Idea of Killing Sharks to Make Waters Safer Is Absurd.
Con mandíbulas hechas para matar, ¿los tiburones blancos son todavía merecedores de protección en Australia Occidental, donde han causado la muerte de cinco personas en menos de un año? Así lo creen los conservacionistas. Foto cortesía de la Pelagic Shark Research Foundation.
El quinto ataque mortal en menos de un año en las aguas de Australia Occidental ha sembrado la inquietud entre los bañistas, buceadores y surfistas locales. Las autoridades han intentado capturar y dar muerte al tiburón antes de que vuelva a atacar, pero puede que sus esfuerzos no se detengan ahí. Ciertos cargos públicos ya están proponiendo que los legisladores den un giro de 180 grados en las prácticas de conservación del tiburón, levanten la protección a los tiburones blancos y permitan que la gente pueda volver a pescarlos y matarlos tras una moratoria de 14 años.

El tiburón blanco es una especie protegida en la mayor parte del mundo y en ciertos lugares está considerada vulnerable y amenazada. Habiendo sido un objetivo popular para los pescadores de trofeos, que usaban cañas como grúas para capturar tiburones de hasta dos toneladas, el tiburón blanco recibió protección en Australia Occidental después de que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo clasificase como especie "vulnerable".

Pero ahora el Ministro de Pesca de Australia Occidental, Norman Moore, dice que presionará para que se legalice la pesca deportiva y comercial de los tiburones blancos en las aguas de su jurisdicción.

El último ataque acabó con la vida de Ben Linden, de 24 años, que el 14 de julio iba remando sobre una tabla de surf cuando un enorme tiburón blanco partió al joven a la mitad. Un individuo en una moto acuática que se acercó para ayudarle dijo que el tiburón nadó alrededor de los restos de la víctima, luego golpeó suavemente la moto, tomó el torso de Linden en la boca y desapareció.

La muerte de Linden estuvo precedida por varios sucesos similares. El 4 de septiembre de 2011, Kyle James Burden, un bodyboarder, resultó muerto en Bunker Bay, a unas 190 millas de Perth. El 10 de octubre de 2011, Bryn Martin desapareció mientras nadaba en Cottesloe Beach, Perth. Sólo pudieron recuperar su bañador tiempo después. Posteriormente, el 22 de octubre de 2011, un turista americano de 32 años, George Wainwright, murió cuando buceaba en Rottnest Island, cerca de Perth. Por último, el 31 de marzo de 2012, otro buceador, Peter Kurmann, de 33 años, fue atacado y muerto cerca de Busselton.

En estos momentos, después del ataque a Linden, la gente está replanteándose cuán peligrosos son los tiburones, en qué medida el agua es segura y si deberíamos dejar vivir a los animales que matan personas. Lo cierto es que la rapidez a la que se han sucedido los ataques durante el pasado año en Australia Occidental ha sido alarmante, terrible y triste, y el Ministro de Pesca Moore está convencido de que hay que emplear la mano dura para proteger la valiosa industria turística de su estado.

"Cinco víctimas mortales en Australia Occidental (en diez meses), no tiene precedentes y es motivo de gran alarma", declaró hace poco Moore a la prensa. "No ayudará a nuestra industria turística, y aquellas personas que quieren venir aquí para disfrutar del mar se verán rechazadas debido a esta situación." También recientemente dijo: "Debemos adoptar medidas para resolver la cuestión".

Y ya se han adoptado medidas. El buceo con jaula, aunque una industria turística minoritaria, con toda probabilidad será prohibido en Australia Occidental. Ya antes incluso del ataque a Linden, sus críticos, Moore entre ellos, ya habían señalado que semejante práctica, que en ocasiones implica el uso de cebo y carnada para atraer a los tiburones hasta la zona donde se encuentran sus clientes, podría ser la responsable de llevar a los tiburones blancos hasta las proximidades de playas muy concurridas, y, lo que es peor, inculcando en los tiburones la asociación de seres humanos y comida gratis.

Usar trozos de atún y carne de mamíferos para atraer a los tiburones hacia los turistas dentro de las jaulas (esta imagen fue tomada en aguas de México) es una actividad popular en todo el mundo, pero en Australia Occidental la gente ha denunciado que echar carnada a los tiburones blancos podría estar poniendo en peligro a los bañistas de las playas cercanas. Foto cortesía de Scubaben, usuario de Flickr.

Suena aterrador. El caso es que los tiburones no son muy peligrosos. Al menos, son muchísimo menos peligrosos que los coches, los cuales cuidamos y lavamos los domingos por la tarde y utilizamos para llevar a nuestros hijos a la iglesia, y bajo cuyas letales ruedas la mayor parte de las sociedades poco menos que ponen una alfombra roja. Sólo en Australia Occidental 179 personas murieron durante el 2011 en accidentes de coche. Y en Norteamérica 150 ocupantes de vehículos mueren cada año en la carretera en choques contra ciervos.

Los tiburones tan sólo causaron la muerte de 12 personas en el 2011 —en todo el mundo— según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón. De manera que si a los turistas les da miedo meterse en el mar, deberían sentirse aterrorizados sólo de pensar en viajar por una carretera asfaltada para llegar hasta allí.

De momento, levantar la protección a los tiburones blancos es sólo una idea, pero si la propuesta llega hasta los despachos de los legisladores australianos (quienes es probable que vayan en coche a su trabajo), con toda seguridad tendremos noticias de una firme oposición por parte de los conservacionistas y de otras personas. En Santa Cruz, California, Sean Van Sommeran, investigador independiente sobre el tiburón blanco, tiene la esperanza de que la gente sencillamente acepte que en aguas de Australia los tiburones forman parte del medio ambiente, en vez de dar un paso atrás y rescindir las leyes que protegen a esta especie.

"La gente tiene que familiarizarse con el entorno en el que se meten para pasar su tiempo de ocio", dijo Van Sommeran, fundador y director de Pelagic Shark Research Foundation. "Hay ríos con cocodrilos y bosques con serpientes venenosas, y hay tiburones en el agua. Simplemente tienes que adecuar tu comportamiento al lugar, y no al revés".

Van Sommeran fue de los primeros que a principios de los '90 hizo campaña para la protección de los tiburones blancos. En 1994 recibieron protección total en California y en 1997 se ilegalizó su pesca en todas las aguas federales de los EEUU. En otros países, esta especie está igualmente protegida. En Suráfrica se prohibió su pesca en 1991; en Namibia, en 1993; en Australia, en 1998; en Malta en 2000; y en Nueva Zelanda en el 2007.

Sin embargo, Van Sommeran señala que estas leyes se han saltado una y otra vez para permitir la captura de tiburones blancos en nombre de la ciencia.

"En el 2001, acuarios y proyectos científicos de recogida de datos estuvieron saltándose las leyes", explicó. Por ejemplo, el Monterey Bay Aquarium ha ofrecido pagar a los pescadores comerciales que capturen accidentalmente tiburones blancos juveniles y luego los devuelvan, con tarifas que varían en función de la condición del animal —y se pagan cantidades altísimas por los juveniles vivos que periódicamente se han convertido en una atracción turística en el acuario. Y durante estos últimos años los equipos de documentales para la televisión no han cumplido las leyes que prohibían la pesca de tiburón blanco. Cada uno de los programas Expedition Great White, Shark Men y Shark Wranglers ha mostrado imágenes de equipos de científicos pescando y descargando tiburones blancos, subiéndolos a sus barcos y pasándose 20 minutos o más haciéndoles agujeros y colocándoles etiquetas SPOT (Smart Position and Temerature). Muchos críticos de esta actividad han advertido de que los procedimientos de marcado con etiquetas SPOT son potencialmente peligrosas para los animales más grandes.

En muchos lugares del mundo, los patrones atraen a los tiburones hacia sus embarcaciones para que sus clientes los observen desde jaulas metidas en el agua. En unos pocos lugares, los pescadores todavía pueden capturar tiburones blancos. Aquí, un tiburón blanco nada bajo un barco de investigación de California y su admiradora tripulación. Foto cortesía de la Pelagic Shark Research Foundation.
La popularidad de los tiburones en la cultura de masas parece haber aumentado con las cada vez más numeras presentaciones en televisión de los tiburones en su medio natural y de los hombres y mujeres que los estudian; sin embargo, Van Sommeran cree que no necesariamente ha crecido la preocupación por su protección.

"Los tiburones generan una extraña especie de entusiasmo que en absoluto está limitado a su conservación", añadió. Explica que buena parte de la gente entusiasmada por los tiburones sólo está entusiasmada ante la posibilidad de pescarlos. Incluso hoy en día, todos los años se celebran en los EEUU torneos de pesca de tiburón con muerte.

Van Sommeran advierte de que cualquier paso atrás en la protección de los tiburones blancos podría sentar un precedente para cambiar las leyes que protegen a otros grandes depredadores.

"Si eliminamos el estatus de protección de cada especie que entra en conflicto con los seres humanos, muy pronto nos quedaremos sin osos, leones y tigres", dijo.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburón informa de que en el 2011 los tiburones de todas las especies realizaron 75 ataques no provocados a personas. La base de datos añade que desde el 1900 los ataques de tiburón se han vuelto cada vez más comunes —tendencia que con toda probabilidad refleja la cada vez mayor popularidad del surf, el buceo, el bodyboard y otros deportes acuáticos. Es al mismo tiempo una tendencia que surge a pesar del descenso mundial de las poblaciones de tiburones, los cuales el hombre mata entre 30 y 70 millones por año, según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón.

Así pues, tal vez el balance final de esta historia debería ser que aunque los ataques de tiburón son trágicos y espantosos para todos los implicados, no suponen un peligro per capita relativamente significativo. Incluso es posible que hoy estemos más seguros en el agua que hace un siglo.

Simplemente tengan mucho, mucho cuidado cuando vayan en coche a la playa —y ojo, no vayan a atropellar a un ciervo.

 Alastair Bland
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lunes, 23 de julio de 2012

La importancia de la lonja de Vigo

Puerto de Vigo (Foto: ACOPEVI)
Vigo es el puerto pesquero más importante de Europa. En España, representa actualmente más del 30% del total del tráfico de pesca fresca, superando en un 60% al segundo de la lista, como afirma orgullosa su Autoridad Portuaria. Su logística e infraestructuras (también mejores tasas portuarias, que han bajado del 2,4 al 2 por ciento del valor de la pesca) le permiten, además, seguir creciendo. Así lo destacaba el Atlántico Diario del 4 de abril de 2012: "Los últimos datos reflejan un incremento del tráfico de pesca fresca de un 10,79 por ciento en los dos primeros meses del año con respecto al mismo periodo en el 2011, situándose en las 9.067 toneladas; mientras que en la totalidad de puertos de interés general del Estado se experimentó un descenso del 10,93 por ciento, pasando de las 32.987 toneladas de 2011 a las 29.381 toneladas de los dos primeros meses del presente ejercicio".

Marrajos (Isurus oxyrinchus). Foto de Raquel García Canosa.
Durante el pasado año 2011, según datos de la Autoridad Portuaria, en el Berbés se subastaron 2780 toneladas de tiburón, con un precio de 6,3 millones de euros, algo más del 3 por ciento del valor total de la mercancía en fresco (210 millones) (2). Es importante destacar que no todas las descargas de tiburón proceden de la flota española. El dato, hasta cierto punto sorprendente, nos lo ofrece este titular del Faro de Vigo del 25 de enero del 2012: "El 80% de las descargas de espada y tiburón en el puerto de Vigo ya proceden de la flota portuguesa". Lo que hasta hace poco era una tendencia ascendente progresiva, causada, entre otros factores, por los mejores precios que conseguían aquí los portugueses, se ha consolidado con fuerza debido al notable incremento de las tasas portuarias en Portugal (hasta un 9% del valor de las descargas), lo cual, lejos de recaudar, lo que ha conseguido es espantar a los suyos.

En la lonja de Vigo (Foto de Raquel García Canosa).
A continuación, un extracto de un trabajo de Álex Bartolí que os va a explicar mucho mejor que yo ciertos aspectos del funcionamiento de la lonja de Vigo. Su referencia completa es:

Álex Bartolí. España, una potencia mundial en la pesca de tiburones: Revisión de las pesquerías españolas de tiburones, problemáticas de gestión y recomendaciones de mejora. SUBMON, 2009, pp. 44-46.
Según datos de la FAO del año 205 existen un total de 312 puertos pesqueros en el litoral español [...]. En función de la cantidad de desembarcos de pescado, las Comunidades Autónomas más significativas y sus puertos principales, en orden de mayor a menor, son (1): Galicia (Vigo, Cangas, A Coruña, Marín, Burela y Cillero); País Vasco (Ondarroa, Bermeo, Guetaria, Pasajes); Cantabria (Santoña); Asturias (Avilés y Gijón); Canarias (Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Arrecife de Lanzarote y Los Cristianos); Andalucía (Cádiz, Isla Cristina); Valencia (Castellón); Cataluña (Tarragona, Roses) y Baleares (Palma de Mallorca).

[...] Vigo tiene el puerto pesquero más grande e importante de Europa y es el más importante del comercio europeo de aletas y carne de tiburón. Los palangreros y otras grandes embarcaciones españolas desembarcan sus capturas en todo el mundo y, posteriormente, son enviadas a empresas de Vigo y descargadas directamente en sus muelles privados. Esto se realiza gracias a un sistema de comercio global de contenedores barato y eficiente y, desde allí, se distribuyen a otras partes de Europa y del mundo. La mayor parte de la carne de tiburón se exporta a mercados europeos, especialmente a Italia, y las aletas se envían al mercado asiático, principalmente a Hong-Kong. En el caso de las aletas, debido a su alto valor, a veces son transportadas por aviones, mientras que la carne se manda congelada mediante cargueros.
Foto: Atlántico Diario, 4-IV-2012

Las embarcaciones de palangre de la UE descargan directamente los tiburones frescos en la subasta de Vigo. Estos tiburones, procedentes de las capturas de los últimos días, no son congelados debido a que, en dicha subasta, la carne fresca de tiburón tiene mayor valor.

Existen unas diez empresas en Vigo que comercian con aletas de tiburón. La forma de comercialización consiste, principalmente, en aletas frescas o congeladas, y sus principales clientes se encuentran en China, el Sudeste Asiático, Japón y Taiwán. Los precios de aletas congeladas oscilan dependiendo de las especies. Así, las de tintorera se encuentran entre 10 y 17 $/kg, las de martillo unos 30 $/kg y las de marrajo entre 11 y 12 $/kg.

El mercado de la carne, en cambio, es de menor importancia en cuanto a valor ya que, si comparamos, el precio de la carne congelada de tintorera varía entre 1-2 $/kg, es decir, más de diez veces menos que el precio de sus aletas. Aún así, en los últimos 45 años ha aumentado el mercado de carne de tiburón. De hecho, a nivel mundial la producción reportada de la carne de tiburón fresca, congelada o seca, se triplicó entre los años 1985 y 2004, pasando de 38.000 a 100.000 Tm, respectivamente. En los últimos años, España se ha convertido en uno de los mayores productores de carne congelada de tiburón, conjuntamente con Japón y Taiwán. En relación a las importaciones, España también ocupa un lugar muy destacado, siendo líder mundial en 2004 con 17.500 Tm y, en 2005, fue el responsable del 42% del total de las importaciones europeas, seguido de Italia con el 25%.

Otros productos derivados son las mandíbulas, la piel, el aceite del hígado, el cartílago y los dientes pero, debido a la poca información de los registros comerciales de este tipo de productos, es muy difícil estimar la relación entre el comercio, las capturas y el volumen total de las pesquerías de tiburón de manera global.
Tintoreras (Prionace glauca). Foto: ACOPEVI

Hasta aquí el artículo. Como postre os incluyo los últimos datos, todavía calentitos, correspondientes a mayo de 2012. Puden obtenerse sin mayor problema en la propia página de la Autoridad Portuaria de Vigo. Transcribo literalmente:
  • Cazón: 5.784,00 kg; Valor: 4.251,88
  • Escualos: 8,00 kg; Valor: 28,00
  • Marrajo: 38.330,00; Valor: 168.333,70
  • Musola: 78,00; Valor: 103,15
  • Pintarroja: 12.131,00; Valor: 36.917,99
  • Quenlla tintorera: 195.968,00; Valor: 302.414,60
  • Total familia [Galeiformes]: 252.299,00; Valor: 512.049,32

Foto: ACOPEVI

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(1) Atlántico Diario, 23 de enero de 2012.
(2) Se incluye un cuadro basado en cifras de la FAO con las descargas de pescado fresco correspondientes al año 2005 en puertos dependientes de Puertos del Estado. En orden de mayor a menor (entre paréntesis, la cifra en toneladas métricas): Vigo (74.791), Coruña (26.999), Cádiz (24.786), Avilés (16.497), Pasajes (11.448), Gijón (8414), Castellón (7099), Santander (5510), Las Palmas (5263), Almería (5065), Marín (4787), Tarragona (3832), Alicante (3510), y Tenerife (3194).

jueves, 19 de julio de 2012

España (y Galicia), potencias mundiales en la pesca del tiburón

Lonja de Vigo. En primer término, marrajos (Isurus oxyrinchus), más allá, tintoreras (Prionace glauca) (1)






Todavía hay mucha gente en España (y por supuesto en Galicia) que desconoce este tema, o al menos que no es consciente del extremo al que hemos llegado. Otros directamente se niegan a conocer. Y muchos no siempre estamos al tanto, ni de las cifras ni de las letras. Así que vamos allá.

Letras y cifras: España es una de las mayores potencias en la captura del tiburón, tanto a nivel europeo como a nivel mundial. Y desde luego, por la envergadura de nuestra flota y por contar con Vigo, el puerto pesquero más importante de Europa, los gallegos estamos en cabeza (es cierto que cada vez más buques portugueses eligen Vigo para sus descargas, dada su eficaz infraestructura y precios, pero el tonelaje total no es lo suficientemente abultado como para restarnos el menor mérito).
Las letras parecen claras, sin embargo las cifras no lo son tanto. Conviene advertir que prácticamente todos los números que vienen a continuación reflejan en buena medida lo que cada barco, cada flota y cada país han decidido comunicar (y por tanto ocultar) a las autoridades correspondientes, no siempre con exactitud tanto en lo relativo a las capturas accidentales y los descartes como a las especies implicadas. Naturalmente, no incluyen estimaciones de los ejemplares que salen del barco directamente al camión sin pasar por lonja, práctica habitual en todas partes, como nadie ignora; por no hablar de la situación en los países del tercer mundo donde también descarga nuestra flota (2), que ya os podéis imaginar.

Campeones de Europa: Efectivamente, no sólo en el fútbol, también en la pesca de tiburones somos los campeones de Europa. Según datos de la FAO (3), en 2009 los buques con bandera de la UE desembarcaron un total de 112.329 toneladas de elasmobranquios (tiburones y rayas) capturados en todo el mundo.
Más de la mitad de todas estas descargas fueron realizadas por españoles: 62.158 t, seguidos, a muchísima distancia, por franceses (19.498 t) y portugueses (18.614 t), y, a años luz, por los ingleses, con 5113 t.

Medalla de bronce en el Mundial: Si en Europa somos los campeones absolutos, a nivel mundial ocupamos un más que honroso tercer puesto. He aquí la lista del top-10 (las cifras corresponden al promedio anual de toneladas de tiburones desembarcados entre los años 2000 y 2008 (4); entre paréntesis, el porcentaje sobre el total):
  1. Indonesia: 109.248 (13,3%).
  2. India: 74.050 (9,0%)
  3. España: 59.777 (7,3%)
  4. Taiwan: 47.636 (5,8%)
  5. Argentina: 35.089 (4,3%)
  6. México: 33.971 (4,1%)
  7. Pakistán: 32.277 (3,9%)
  8. EEUU: 30.686 (3,7%)
  9. Japón: 24.961 (3,0%)
  10. Malasia: 24.334 (3,0%)
Francia está situada en el puesto duodécimo, con 21.511 t (2,6%); Portugal, en el decimosexto, con 15.819 t (1,9%); y Reino Unido se queda en el bochornoso y lejanísimo decimonoveno con 13.356 t (1,6%).
Tintoreras (Prionace glauca)

Especies implicadas: Volviendo a los datos del 2009, la tintorera fue (y sigue siendo) de lejos la especie con mayor volumen de capturas por parte de buques comunitarios, casi la mitad del total. En último lugar se sitúa el "tiburón martillo" (Sphyrna spp.) sin especificar de qué especies se trata. Este es el ranking (al lado de cada especie, el total de toneladas descargadas, así como los principales países que las capturan y, entre paréntesis, el tonelaje; he omitido las rayas):
  1. Tintorera (Prionace glauca), 53.397 t: España (40.483), Portugal (12.083).
  2. Pintarrojas, colayos, etc. (fam. Scyliorhinidae), 7483 t: Francia (5836), España (1036).
  3. Marrajo (Isurus oxyrinchus), 5147 t: España (3391), Portugal (1737).
  4. Musolas (Mustelus spp.), 4317 t: Francia (3095), Italia (495).
  5. Cazón (Galeorhinus galeus), 1077 t: España (576), Francia (330).
  6. Zorro marino (Alopias vulpinus), 247 t: España (122), Portugal (70).
  7. Tiburones martillo (Sphyrna spp.), 227 t: España (178), Portugal (37).
  8. Otros (sin especificar rayas o tiburones), 19.751 t.
Estas cifras constatan la preeminencia de España y, a bastante distancia, Portugal en la captura de las grandes especies pelágicas por parte, sobre todo, de sus potentes flotas de palangreros, que ha extendido su radio de acción al Pacífico y el Índico; en tanto que países como Francia y Reino Unido se concentran más en las pequeñas especies demersales de tiburones y rayas. 

Exportación de aleta: Los tiburones pasaron de ser captura accidental de las pesquerías del atún y pez espada a constituirse en especie objetivo, con un volumen de capturas igual o incluso superior, debido a la desmesurada demanda y, consecuentemente, el elevadísimo precio que alcanza la aleta en el mercado asiático, donde puede llegar a pagarse a 500 € el kilo (5).
De hecho, somos una de las primeras potencias mundiales en el suministro de aleta a los mercados asiáticos (Hong Kong y China continental, fundamentalmente), que se exporta desde dos puertos clave: Las Palmas (donde no sólo descargan palangreros españoles, sino también japoneses) y, sobre todo, Vigo, del que nos ocuparemos en otro post.

Fuente: Pew Environment Group, Navigating Global Shark Conservation Current Measures, p. 5.
Este gráfico, recientemente publicado (6), está basado en las últimas cifras oficiales del Census and Statistics Department of Hong Kong de 2012 referidas a las importaciones de aleta de tiburón (recordemos que Hong Kong que es el mayor mercado de aleta del mundo, responsable aproximadamente del 50% del comercio global, que se dice pronto). Según este organismo, durante el 2011, 83 países suministraron más de 10,3 millones de kilos de aleta... a la cabeza de los cuales, en efecto, estamos nosotros, España, seguidos de Singapur, Taiwan, Indonesia, Emiratos Árabes, Trinidad y Tobago, Yemen, México, EEUU, Costa Rica, Perú, Japón, Ecuador, Brasil y Senegal. En conjunto, la UE es el segundo bloque más importante, después de Asia, obviamente, y seguido de Hispanoamérica y el Caribe, África, Norteamérica y Oceanía.

Y vale insistir, una vez más, en el gravísimo detalle de la inexactitud de las cifras oficiales de capturas de tiburones. Tal como explica este informe, textualmente: "Las pruebas demuestran que en realidad la captura de tiburones a nivel mundial puede ser de tres a cuatro veces superior a las estadísticas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)"(7).

Aletas en Vigo

Pues ya sabéis... Si es que no todo va a ser fútbol. También somos unas máquinas en economía sumergida y en esto de los tiburones.

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(1) Muchas gracias a Raquel García Canosa por haberme enviado desinteresadamente las imágenes que ilustran este post, tomadas por su grupo de trabajo en la lonja de Vigo (me guardo alguna más para otro post).
(2) "Según los informes anuales remitidos a la Comisión por las autoridades españolas de acuerdo con el Artículo 6(1) de la Regulación, entre 2004 y 2008 los buques españoles con permisos especiales de pesca [permisos que cada país comunitario entrega a discreción a aquellos barcos que lo soliciten autorizándoles a desembarcar las aletas y los cuerpos de los tiburones en puertos distintos: Ver] descargaron aletas y cuerpos procesados de diferentes formas en puertos no comunitarios de Australia, Brasil, Cabo Verde, Chile, Ecuador, Fiji, Polinesia Francesa, Indonesia, Kenia, Mauricio, Namibia, Nueva Caledonia, Panamá, Perú, Senegal, Suráfrica, Trinidad y Tobago, y Uruguay. Los desembarcos anuales en puertos no comunitarios por parte de buques españoles con permisos de procesado a bordo fueron de 8077 toneladas en 2005, 9003 toneladas en 2006, 8295 toneladas en 2007 y 9119 toneladas en 2008."
(Informe de la Comisión de 23 de noviembre de 2011: Impact Assessment Accompanying the document Proposal for a Regulation of the European Parliament and of the Council amending Regulation (EC) No 1185/2003 on the removal of fins of sharks on board vessels, p. 9.)
(3) Informe de Shark Alliance según datos de FAO FishStat Plus, 2009
(4) Sara Fowler y Bernard Séret. Shark fins in Europe: Implications for reforming the EU finning ban. European Elasmobranch Association e IUCN Shark Specialist Group, 2010.  
Para ser justos, debemos advertir que los datos de los países de la UE son bastante más fiables y rigurosos, pese a todo, que los de otros lugares del planeta donde las leyes y el control por parte de las autoridades correspondientes son más laxos o directamente inexistentes (cuando no se ha establecido una connivencia del poder político y judicial con las redes de tráfico de aleta, como es el caso, por ejemplo, de ciertos países centroamericanos famosos por sus santuarios de tiburones).
(5) Dato del mencionado Informe de la Comisión de 23 de noviembre de 2011, p. 6.
(6) Ver informe del Pew Environment Group, Navigating Global Shark Conservation: Current Measures and Gaps, a cuyo resumen podéis acceder pinchando aquí.
(7) Y continúa: "Esto es debido a la ausencia de datos suministrados a la FAO por parte de naciones que pescan tiburones. De los países que sí suministraron datos, se reportó la cantidad de 737.073 toneladas de tiburones y rayas desembarcados en el 2010. De ellos, dos tercios, o sea 493.839 toneladas, fueron catalogados como tiburones. El tercio restante de los desembarcos se catalogó como: "tiburones, rayas, etc. nei [acrónimo de not elsewhere included, 'no incluidas en ninguna otra parte']" en vez de con el nombre de cada especie, o tan siquiera como "tiburón", haciendo casi imposible conocer cuántos tiburones fueron desembarcados." Sus estimaciones, realizadas tomando como base los registros de capturas más detallados, apuntan a que durante el 2010 se desembarcaron 600.000 toneladas en todo el mundo.

martes, 10 de julio de 2012

Bruja (Scymnodon ringens)

Ejemplar desembarcado en Viana do Castelo en mayo del 2003 (Foto: APECE)

Bruja

Scymnodon ringens Barbosa du Bocage & de Brito Capello, 1864

(es. Bruja, negra, alital; gal. Tiburón bruxa; in. Knifetooth Dogfish; port. Arreganhada.)

Orden: Squaliformes
Familia: Somniosidae


Unos dicen que el tiburón blanco, otros, que el jaquetón toro; los hay que optan por el tiburón tigre y los hay que se quedan con el temible longimanus... Y tal vez todos tengan razón, o ninguno. Todos estos bichos ciertamente imponen respeto. Pero ante esta imagen, qué queréis que os diga, particularmente doy gracias al cielo de que este tiburón que hoy presentamos no sobrepase el metro de longitud: me encuentro algo así bajo el agua, con esa boca, esos tremendos dientes (no en vano en inglés se le conoce como 'mielga de dientes de cuchillo') y ese ojo verde observándome con desapasionado interés, en un bicho de 3, 4 o 5 m, .. y después de irme por la pata abajo, si salgo vivo, me mudo a las montañas y abro un blog sobre gorriones.

Descripción: Como todos los squaliformes, la bruja carece de aleta anal. Tiene una cabeza grandota, con un morro corto y suavemente apuntado. La boca es muy grande y arqueada, de labios carnosos, y una forma que recuerda vagamente a una "M". Los espiráculos, situados muy cerca de los ojos, justo detrás, son grandes y de forma circular. Los ojos son también grandes, ovalados y de color verde fosforescente, como muchas especies de aguas profundas. Las narinas están en posición adelantada.
Las aletas dorsales son pequeñas, de ápice redondeado, y tienen una pequeña espina poco prominente. La segunda dorsal es mayor que la primera y está muy próxima a la caudal. Las pectorales son cortas y redondeadas. Las pélvicas, en cambio, son más grandes que las dorsales y que las pectorales. La aleta caudal es asimétrica, con el lóbulo inferior indiferenciado y el terminal muy poco marcado.
El color es negro intenso bastante uniforme.

Ejemplar capturado en aguas de Galicia en agosto de 1996, entre los 700-1300 m (Foto: Alberto Serrano, IEO)
Dentición: Presenta dimorfismo dentario, es decir, dientes diferentes en cada mandíbula. Los de la mandíbula superior son pequeños y lanceolados, dispuestos en varias hileras funcionales, mientras que los de la inferior son grandes, en forma de cuchilla, con una cúspide triangular alta y ligeramente inclinada, y están imbricados, dispuestos en una hilera funcional. Todo lo cual sugiere que los primeros sirven para sujetar la presa y los segundos para cortar y desmembrar.

Fuente: J-elasmo.
Talla: La longitud total máxima registrada ha sido de 110 cm.

Reproducción: Posiblemente vivípara aplacentaria (ovovivípara) con camadas de al menos dos fetos. Se desconocen otros detalles.

Dieta: Basada en peces pequeños a medianos, cefalópodos, crustáceos y otros invertebrados de aguas profundas (como señalábamos al comienzo, dado su tamaño y hábitat, los seres humanos parece que no formamos parte de ella). Su fuerte mandíbula así como el tamaño de la boca (y de sus dientes) parecen apuntar a un depredador muy activo, capaz de atacar y despedazar presas grandes.

Hábitat y distribución: Estamos ante un tiburón del que todavía conocemos muy poco. Parece ser relativamente común, aunque poco abundante, con poblaciones tal vez escasas. Se suele capturar de forma individual o en pequeños números, lo que sugiere que tal vez sea de costumbres solitarias.
Se trata de una especie demersal que habita en el talud continental entre los 200 y los 1600 m, si bien preferentemente entre los 400 y 500 metros. En muestreos realizados en Escocia se ha capturado entre los 500-1900 m.

Elaboración propia (1).
Se encuentra en las aguas templadas y cálidas del Atlántico oriental central y septentrional, desde Escocia hasta, probablemente, Senegal, incluido el banco de Galicia. También en aguas de Nueva Zelanda.

Pesca y estatus: Relativo interés comercial. Normalmente forma parte del gran volumen de capturas accidentales del arrastre y el palangre de fondo. Su carne, seca y salada, es apta para consumo humano, aunque también se aprovecha para fabricar piensos.
Figura en la lista roja de la IUCN con el estatus de Datos incompletos.

Imagen tomada por "biólogos del Oceanográfico que exploraron el verano pasado a bordo del Thalasa los fondos del Banco de Galicia, una montaña submarina a 200 km de la costa". (Faro de Vigo, 5 de marzo de 2011)

... tiburones blancos... tiburones tigre... si, si.

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(1) Bibliografía:
-EBERT, David A., Sarah Fowler, Leonard Compagno, Mark Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth.
-EBERT, David A., Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Rome.
-RODRÍGUEZ CABELLO, Cristina, Rafael Bañón, et al. (2012). Deep-water chondrichthyan species caught in the Galicia Bank (NW Atlantic). Póster presentado en el XVII del SIEBM (Simposio Ibérico de Estudios de Biología Marina).

sábado, 7 de julio de 2012

La pesquería del peregrino en Galicia

Playa de Porto de Bares, en la bocana de la ría de O Barqueiro. Foto: Munimara.

Porto de Bares, la playa más septentrional de la Península. Recortada como un limpio mordisco de tiburón en el borde oriental del cabo de Estaca de Bares, que marca el límite entre el océano Atlántico y el mar Cantábrico. Es un perfecto arco de arena trazado a los pies del pueblo, entre el Coído, el puerto de origen romano construido sobre una escollera de bolos graníticos, y punta Almeiro. Una bellísima trampa mortal para los centenares de peregrinos (Cetorhinus maximus) que fueron cazados por las gentes del lugar a lo largo de los más de veinte años que duró la única pesquería que ha existido en Galicia dedicada exclusivamente a este tiburón.

Al inicio de la II Guerra Mundial los tiburones peregrino empezaron a acudir en grandes números al pequeño arenal de Porto de Bares. Llegaban de forma discontinua durante los meses de invierno hasta el comienzo de la primavera, desde noviembre hasta mediados-finales de marzo. Al parecer, ni los más viejos del lugar recordaban una cosa así. 
Estaca de Bares
     Nadaban con sus enormes bocas abiertas, lo cual quería decir que venían a alimentarse, como "siguiendo a esos pequeños camarones", en palabras de Plácido Méndez, tal vez refiriéndose a alguna especie de copépodo del zooplancton. Algunos vecinos, sin embargo, opinaban que en realidad lo que buscaban era deshacerse de las lampreas que llevaban pegadas a su cuerpo frotándose contra la arena. Los testigos no recuerdan haber visto nubes de arena o fango levantándose al paso de estos gigantes, por lo que esta hipótesis no parece muy sólida.

Aunque en esta parte del país existía una tradición ballenera de siglos —en el pueblo todavía pueden verse varias vértebras de ballena, nadie se había propuesto cazar estos tiburones de manera sistemática, tal como ya se venía haciendo en países del norte de Europa como Irlanda, Gran Bretaña o Noruega. Sabemos que en algunas localidades gallegas se complementaba la caza de la ballena con la captura de peregrinos, como lo atestigua un ejemplar documentado en la factoría ballenera de Ponteceso en 1945, pero se trata de casos aislados que no permiten hablar de una pesquería propiamente dicha¹.
     Hasta que llegamos al año 1943, cuando un joven de apenas 18 años, Plácido Méndez Fernández, tuvo la ocurrencia de subirse a una chalana² con un arpón que había conseguido en una fábrica de salazón y con él dar muerte a uno de aquellos enormes peixorros que entraban hasta la playa para abonar su leira de patatas. Y ahí empezó todo.

Izq. Plácido Méndez sosteniendo uno de sus arpones (fuente: E. Alfaya, 2000). Dcha., su hermano, Manuel Méndez (Foto: I. Fernández, La Voz de Galicia, 6/10/2015).
0. Las fuentes. Sabemos muy poco de la pesquería del peregrino en Porto de Bares. Las únicas fuentes de que disponemos en la actualidad son un trabajo fundamental del biólogo Evaristo Alfaya publicado en el año 2000, basado en entrevistas a algunos de los protagonistas, y una entrevista a Manuel Méndez, el hermano pequeño de Plácido, publicada en el diario La Voz de Galicia en octubre de 2015³.
     En 2018, seis años después de publicar este artículo —que como es natural solo podía estar basado en exclusiva en el trabajo de Alfaya fui amablemente invitado por la gente de la Asociación Nordés a visitar Porto de Bares y dar una charla sobre el tema. Naturalmente, acceder a hablarles a las gentes de un pueblo en el que jamás había estado sobre hechos de su propio pasado era, como mínimo, un atrevimiento. Pero mi idea era escuchar y aprender más que hablar. Como así fue. El acto se celebró el sábado 27 de enero en un restaurante casi a pie de playa con uno de los nombres más hermosos que uno puede concebir: A muller mariña. Entre los asistentes estaba nada más y nada menos que Plácido Méndez, el hijo de Plácido. No hay que decir que fue él junto con algunos de los presentes los protagonistas de la charla, compartiendo vivencias, recuerdos y, no menos importante, comprensión y amabilidad hacia un forastero que venía de las Rías Bajas para hablarles de no sé qué, y, disimuladamente, beberse su cerveza.
    Todo lo que sigue es una combinación de la primera versión de este artículo con la información extraída de la entrevista a Manuel Méndez y los testimonios, en particular de Plácido Méndez, recogidos durante aquella tarde para nosotros tan especial e inolvidable.

Plácido Méndez en el centro sosteniendo uno de los arpones fabricados por su padre. A su derecha, el autor de este blog; a su izquierda, Daniel Beaz.

1. Los comienzos. La pregunta de por qué un paisano tuvo la ocurrencia de arponear uno de aquellos enormes "peixes raros" y llevarlo a tierra solo tiene una respuesta: por necesidad. Estamos en los años más duros de la posguerra y en una zona, además, deprimida y olvidada. Había que comer y la tierra necesitaba producir. La gente no estaba dispuesta a perder una oportunidad como aquella. El peixorro daba para abonar huertas y leiras de trigo, maíz y patata. La carne también se podía vender a algunos vecinos que no pescaban. Y el aceite de su hígado se empleaba para alumbrar. En aquellos tiempos, en muchas casas no había gas ni dinero para comprar carburo. Manuel Méndez cuenta como en la suya utilizaban unos candiles de lata hechos por su hermano Plácido.
     Además, técnicamente la cosa resultó más sencilla de lo esperable. Cuando se le clavaba el arpón, el animal instintivamente se precipitaba hacia delante y buscaba sumergirse. Lo que en las profundas costas del norte daba lugar a una larga y esforzada caza, aquí, en las aguas someras de la pequeña ensenada, suponía una ventaja, ya que el animal quedaba atrapado en el banco de arena facilitando así su final. La playa era una especie de ratonera gigante. 
     "Collíanse cando había pouca auga, unha braza ou braza e media [aproximadamente 1,8 o 2,75 m], con dúas xa era moi difícil", explica Manuel Méndez. Esto es algo que a veces uno iba aprendiendo sobre la base del ensayo y el error. Manuel cuenta como su hermano "Unha vez aferrou un grande na punta do Coído e levouno ata o medio da ría, tirando para fóra, ata descubrir polo cabo o faro, e alí botou abaixo a chalana e desapareceu con todo". Se ve que Plácido no logró picar el cabo a tiempo.
     Quizá todo habría quedado en una anécdota de unos cuantos tiburones muertos para consumo doméstico o comercio local, si no fuera porque una conservera de la zona comenzó a comprar el aceite de sus hígados, que se utilizaba como combustible de lámparas y candiles, y además pagándolo muy bien, a 15 pesetas el litro, mucho dinero para la época. Comprensiblemente, muy pronto hubo más compradores... y más vendedores. Y cada vez más camiones partían cargados de bidones de aceite, hacia Celeiro o Cariño. "Un ejemplar adulto daba unos 3 bidones y medio de aceite. Esto es: unos 700 litros de óleo. Cada bidón se pagaba entre 3.000 y 4.000 pesetas del año 1943." El pueblo entero se había lanzado a la caza del peixorro.

Dos peixorros bordeando la costa de Lands End, el Finisterre inglés. Foto de Lauree Kalinowski.
2. La caza. Llegada la temporada, la gente se mantenía todo el día alerta, ya en la huerta, ya en el monte, de guardia con el arpón listo, porque podían aparecer en cualquier momento. "Levantábamos xa co arpón ás costas e a gamela abaixo", explica Manuel. 
     En su gran mayoría, los peixorros entraban por la punta del muelle hasta aproximadamente la mitad de la playa. Algunos giraban y regresaban a mar abierto; raramente se les observaba continuar hacia el interior de la ría. Sus grandes dorsales eran claramente visibles cortando la superficie y a veces también se distinguía el ápice de la caudal y el extremo del morro. Solían venir en grupos de 2 a 5 individuos.
     Quienes, desde las zonas altas, primero advertían sus siluetas daban aviso a todo el pueblo. Los hombres dejaban todo aquello que tenían entre manos y se apresuraban hacia las chalanas, que ya tenían preparadas con los arpones. Normalmente contaban con dos: uno a proa y otro a popa, o ambos en la proa, unidos a la barca con un cabo.

Fuente: Scottish Natural Heritage.
     Podía haber siete u ocho chalanas esperando en el muelle listas para salir. La técnica era ir rápidamente a por los peixorros cerrándolos contra la playa. Era una carrera contrarreloj de todos contra todos que de vez en cuando podía dar lugar a ciertas situaciones de tensión: 
...en plena carrera entre chalanas para cazar a un ejemplar, mientras un marinero remaba, su hermano situado en la proa gritaba "meu" mientras acertaba presurosamente con el arpón en las maderas de la propia chalana.
El arpón debía clavarse con fuerza en el lomo a la altura de la primera dorsal. Era lo más efectivo, aunque en medio de toda aquella vorágine uno tiraba donde podía. Relata Manuel:
Unha vez aferrei eu un, varei a gamela, a praia estaba algo acantilada (con pendente), viñéronme axudar miña nai, unha curmá, e levou a rastro a gamela e o risón. Non era porque fora moi grande, pero eses peixes, cando os aferrabas da aleta dorsal para atrás, tiñas que ter moito coidado, tiraban ao demo.
El tiburón recibía el impacto del arpón, el agua se teñía con nubes de sangre, y el animal se precipitaba hacia su final; a veces se retorcía de dolor girando sobre si mismo. 
     La chalana se varaba, y cuando el pez embarrancaba lo inmovilizaban con cabos y risones y le cortaban la cola. Luego, aprovechando el movimiento de las mareas, se le subía a tierra con ayuda de unos garfios. Al final de la jornada podía llegar a haber hasta 10 ejemplares sobre la playa.

Captura de un vídeo de Kevin Christensen. Arriba a la izq., chalanas en la ría de O Barqueiro.
     La regla era que quien primero acertase con su arpón en un peixorro —lo aferraseal grito de "meu!" automáticamente se convertía en su propietario: "—Aferrado! —Quén o aferrou?! —Aferrouno fulano!". Cuando una chalana era incapaz de dominar al tiburón, bien porque era demasiado grande, o bien porque el arpón se había clavado en un lugar equivocado, se pedía ayuda y entonces se dividían los beneficios. Obviamente, a mayor tamaño, mayor el esfuerzo. Así, por ejemplo, fueron necesarios hasta siete arpones para terminar con un ejemplar de casi 8 m, uno de los más grandes de cuantos se recuerdan. Según Manuel, "O mais grande que se colleu aquí tiña 7,20 metros de longo e 2,02 de cola, en vertical, calculábanlle por riba das dúas toneladas". Su sobrino Plácido comenta que el tiburón más grande que él recuerda "debía de medir cerca de 11 m".

Izq: Porto de Bares con o Coído y, al fondo, el islote de Coelleira. Dcha: Fotograma de Man of Aran, la docuficción dirigid por Robert J. Flaherty en 1934.
     En ocasiones la caza derivaba casi en un combate cuerpo a cuerpo. Hubo quien, como el propio Manuel, se abalanzó a horcajadas sobre el lomo de un animal sujetándolo con los brazos para tratar de inmovilizarlo mientras venían a rematarlo a cuchillo —a decir de su sobrino, todavía de mayor conservaba en sus brazos las marcas del roce con la abrasiva piel del tiburón; locuras de juventud. Anécdotas aparte, no consta que se haya algún accidente fatal, aunque sí momentos de peligro, como este similar al protagonizado por Plácido:
Uno de los momentos más peligrosos [...] le sucedió a una chalana tras clavarle el arpón a un gran tiburón. El escualo, contra todo pronóstico, giró hacia mar adentro arrastrando a la chalana y a sus ocupantes cada vez más lejos, tal que pasando la isla "Coelleira" dieron todo por perdido y se lanzaron al agua con la esperanza de alcanzar tierra nadando. La chalana aparecería meses después. Se encontró en aguas del Golfo de Vizcaya.
Hembra de peixorro capturada en Corme hacia 1965. Foto: J. M. Ferreiro Chans.
Durante los dos primeros años de esta pesquería, entre 1943 y 1945, cada chalana llevaba dos tripulantes, uno a los remos y el otro empuñando el arpón. Después, hasta principios de los 60, pasó a ser uno solo, lo cual tenía la ventaja de la rapidez a la hora de ponerse en marcha para llegar hasta los tiburones antes que el vecino.
     En los últimos tiempos, a principios de los años 60, cuando ya eran pocos los peregrinos que llegaban hasta aquí, en lugar de arpones empezaron a utilizarse redes fijas de alrededor de 15 m instaladas por cada familia a lo largo de la playa. Aunque muchas veces los tiburones tenían que ser rematados igualmente con el arpón.

3. El arpón. En un primer momento los arpones utilizados eran de una sola aleta y mango de madera de 22 mm de diámetro. Los había encontrado Plácido en una vieja fábrica de salazón. Pronto fueron sustituidos por un prototipo de dos aletas. Plácido, que era herrero, lo modificó adelantando hasta la punta la posición de las aletas para mejorar su capacidad de anclaje, y, para que no flotasen, le añadió un mango de hierro con un aro en un extremo, como un arganeo.

Arpón de hierro dulce. Fotografías amablemente cedidas por Antonio Linares.
     A partir de este prototipo, se utilizaron básicamente dos modelos de arpón: el primero fabricado con hierro dulce y mango circular de unos 28 cm, y el segundo de acero, con mango de sección hexagonal de 22 mm de diámetro: Plácido había conseguido de un herrero de Viveiro la varilla de acero de un martillo percutor que él mismo convirtió en un arpón mucho más resistente y eficaz.El de hierro dulce era un poco más largo, pero se doblaba fácilmente.

Detalle del arpón de mango hexagonal que Plácido Méndez, hijo, tuvo la amabilidad de mostrarnos en A muller mariña.
4. El procesado. Cuando terminaba la lucha, subían el animal a tierra y, tras rematarlo si era necesario, empezaba el imprescindible trabajo de las mujeres: despiezarlo y, fundamentalmente, extraer el valioso aceite de su enorme hígado, muy rico en hidrocarburos principalmente escualeno de muy variada aplicación: carburante para lámparas, lubricante para maquinaria y también materia prima para la fabricación de cosméticos y diversos fármacos.
En un principio las industrias lo compraban para alimentación humana, aunque en los periodos finales de esta pesquería eran industrias químicas los demandantes.
     El despiece se hacía con cuchillos, que podían afilarse sobre la misma piel del tiburón, extraordinariamente abrasiva debido a sus fuertes dentículos dérmicos. El hígado se troceaba y se llevaba a casa, donde se cocía a fuego lento en toneles metálicos durante horas y horas. Al ser menos denso que el agua, el aceite subía a la superficie y entonces se iba recogiendo con un cazo para introducirlo en un bidón a través de un embudo en el que se colocaba un paño para colarlo. Los restos que quedaban en él y los que se recogían del fondo del tonel todavía contenían aceite y se utilizaban para impermeabilizar las juntas de madera de las casas.
     La carne del tiburón se vendía a particulares y a algunas industrias para consumo humano, sobre todo al principio, pero fundamentalmente se usaba como abono, como señalamos. Y como esto último no se puede hacer con frecuencia Manuel Méndez explica que "ao pouco tempo criaba herba da fame", sucedía que "... a veces, los restos de los escualos se descomponían en la playa sin que, dato curioso, las moscas se acercaran a ellos".

La estampa típica del peregrino en la superficie: la mancha blanca de la boca con los arcos branquiales claramente distinguibles y la punta del morro y la aleta dorsal asomando por encima de la superficie.
5. Fin de la pesquería. La pesquería del peregrino en Porto de Bares fue efímera, como todas. De pronto empezaron a ser muy pocos los tiburones que llegaban, luego ninguno. La bajísima tasa reproductiva de esta especie la hace extremadamente vulnerable a la pesca, tanto a la intensiva como a la no intensiva.
     ¿Cuándo terminó exactamente esta pesquería? Algunos de los protagonistas hablan de mediados de los 50, como por ejemplo Manuel Méndez, o bien  principios de los 60, como señala Alfaya. Sin embargo, Plácido Méndez, hijo, comentaba que durante los años 70 todavía se capturaban peixorros, y una de las asistentes al encuentro en Porto de Bares comentaba que, habiendo nacido en 1975, recordaba haber visto tiburones capturados en la playa. 
     Durante estos últimos años, el peixorro se empleaba exclusivamente para abonar los campos; desde principios de los 60 ya no había compradores para el aceite.
     No existen cifras ni estadísticas sobre el número total de capturas realizadas a lo largo de las más de dos décadas de caza intensiva y será más que complicado conseguirlas en el futuro, "bien porque los propios pescadores no llevaron cuentas o porque las empresas (que si anotaban las cantidades de aceite) hace años que cerraron". Lo único que parece claro es que fueron centenares los animales sacrificados llegaron a cazarse hasta 14 en un solo día truncando de este modo quién sabe cuántas generaciones.

Porto de Bares. Tarde del sábado 27 de enero de 2018.

Parece difícil que aquellos años vuelvan a repetirse, que los peixorros retornen masivamente a este hermosísimo lugar. Por un lado, hemos dejado muy pocos. Por otro, muchas cosas han cambiado desde entonces, algunas para mejor, como el propio pueblo, pero otras a mucho peor. El mar ya no es el mismo, y con toda probabilidad no volverá a serlo: lo hemos empujado a un camino tal vez sin retorno seguimos haciéndolo y, lo más terrible, sin pararnos a pensar que su destino es también el nuestro. Extraño comportamiento para un ser que se autoproclama racional. 


AGRADECIMIENTOS: El primero, a Rafael Bañón, quien en 2012 tuvo la amabilidad de enviarme el valiosísimo artículo de Evaristo Alfaya que dio comienzo a todo esto. 
     El segundo, a la gente de la Asociación Nordés (Toñito, Ricardo y cia), que tuvieron la insensatez de invitarme a Bares para dar una charla; y, sobre todo. a Plácido Méndez y la gente de Porto de Bares, por su generosidad a la hora de compartir con un forastero una parte tan esencial de su memoria.

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¹Evaristo Alfaya (2000). La pesquería de tiburones peregrinos en Galicia. Industrias pesqueras, nº 1747, pp. 14-17. Salvo cuando se indica lo contrario, todas las citas y entrecomillados proceden de este trabajo.
²La chalana es una pequeña barca de fondo plano, proa en ángulo y popa cuadrada, de 3 a 4 metros de longitud.
³Entrevista firmada por Ana F. Cuba publicada en la edición de Ferrol de La Voz de Galicia el 6 de octubre de 2015. "O tiburón peregrino veu a Bares entre o ano 43 e o 55". <https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ferrol/naron/2015/09/24/tiburon-peregrino-veu-bares-ano-43-55/0003_201509SL24F32991.htm>
Manuel Méndez es un poco más comedido en sus cifras: "Algo de aceite vendíase, a seis pesetas o litro, a un comerciante de Celeiro e unha fábrica de Cariño".
Manuel Méndez. La Voz de Galicia, ídem.
Según refiere E. Alfaya, "No hay hoy en día casa en "Porto de Bares" que no se precie en conservar al menos un par de estos arpones de dos aletas." De los primeros, los de una sola aleta, sigue diciendo el artículo, se conserva uno en el Museo do Mar de San Cibrao.