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miércoles, 22 de abril de 2026

Conan Doyle y el tiburón de Groenlandia

Arriba: Dibujo del S. S. Hope «en una calma entre cetáceos» tomado de la página del diario de Arthur Conan Doyle correspondiente al 4 de agosto de 1880. Abajo: Tiburón de Groenlandia nadando bajo la superficie. Foto: Julius Nielsen.

Vamos a celebrar este día especial de un modo que nos encanta: combinando dos mundos que muchos todavía siguen considerando incompatibles entre si, las humanidades y las ciencias, la literatura y la biología. Hablamos de un novelista que tuvo la increíble fortuna de observar el comportamiento depredador nada menos que del tiburón de Groenlandia en su medio natural, las gélidas aguas del Ártico.

Todos conocemos al gran Arthur Conan Doyle (1859-1930) por su faceta literaria, por ser el creador de personajes tan inolvidables como Sherlock Holmes o el profesor Challenger, el protagonista de una de esas maravillosas novelas que tanto cautivaron nuestra imaginación infantil, El mundo perdido. Sin embargo, fue también un hombre de acción, que amaba la aventura y el deporte hasta el punto de tomar la decisión de interrumpir sus estudios universitarios para embarcarse en un ballenero en una campaña de seis meses.

En uno de esos interminables días de aburrimiento del tercer año de medicina en su Edimburgo natal, Conan Doyle aceptó el ofrecimiento de un amigo para sustituirle como cirujano del buque S. S. Hope¹, que en pocas semanas partía desde Peterhead, puerto ballenero de la costa NW de Escocia, hacia las aguas de Groenlandia y norte de Islandia, en pleno océano Ártico, a la caza de ballenas y focas.

El joven Conan Doyle, el tercero por la izquierda, a bordo del barco de exploración Eira a mediados de julio de 1880. El personaje de la derecha es el médico de a bordo, William H. Neale. ¿Verdad que recuerda al famoso detective? 

Y fue así como el 28 de febrero de 1880 el joven escritor, con tan solo veinte años (cumpliría los 21 durante la expedición), emprendió la «primera gran aventura de mi vida», una experiencia inolvidable que lo marcó profundamente. No es de extrañar. Solo hay que imaginárselo: medio centenar de hombres encerrados en un frágil barco de madera durante seis meses, lejos de todo rastro de civilización, en medio de una naturaleza deslumbrante e inmensamente bella y hostil.

Todas las impresiones y experiencias del viaje fueron recogidas en un diario que por fortuna ha llegado hasta nosotros. No tiene pretensiones literarias ni nada por el estilo, pero por su frescura constituye una lectura deliciosa que me permito recomendaros. Además, está ilustrado con dibujos hechos por el propio autor, algunos con mucho sentido del humor. Podéis leerlo en su versión original entrando en la excelente página The Arthur Conan Doyle Encyclopedia, Log of the S. S. Hope, o bien en español en la cuidada edición publicada en 2017 por la editorial Confluencias, que incluye cuatro relatos inspirados en el viaje.

Entre las experiencias más sorprendentes que recoge el diario está la de haber visto, nada menos que en tres ocasiones, al esquivo tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) en plena acción. La primera es absolutamente increíble, está recogida en la entrada correspondiente al miércoles 8 de junio (todas las traducciones son mías):

Nos vemos forzados a salir a mar abierto debido a cambios en el hielo. Por la tarde, el Eclipse² y nosotros nos amarramos a un bloque de hielo. Alrededor de las diez el capitán David y el doctor Walker subieron a bordo y se quedaron hasta las dos. Hoy dispararon a un oso enorme. Estaba sentado devorando la cabeza de un narval que había arrastrado encima del hielo, mientras un gran tiburón lo agarraba de la cola, que colgaba sobre el agua, para llevárselo. Cómo consiguió el oso subir el narval al hielo es un misterio.

Oso y tiburón disputándose el narval. Dibujo original de Conan Doyle tomado de su diario. «A family party (seen from the deck of the Eclipse)» [Una fiesta familiar (vista desde la cubierta del Eclipse)].
Un tiburón adulto de esta especie puede llegar a alcanzar los siete metros de longitud. Y aunque por sus movimientos lentos y pesados pudiera parecer lo contrario, es un depredador de una potencia formidable que le permite incluso disputarle una presa nada más y nada menos que a un oso polar subido a un bloque de hielo.

Unos diez días después, el sábado 19 de junio, leemos lo siguiente:

En calma como en un estanque, el agua parece azogue. Muchos narvales alrededor. El hielo se mantiene estable más o menos. No hemos visto ni una ballena en todo el día. Vieron como un tiburón emergió a un costado del barco y atrapó un fulmar posado en el agua.

La escena encaja con lo poco que todavía conocemos del comportamiento del Somniosus. En principio, la hipótesis más extendida es que es un depredador oportunista con una dieta extraordinariamente variada. Si bien parece sentir predilección por las focas, entre sus contenidos estomacales se han encontrado restos de peces óseos (fletán, salmón, arenque, granadero, bacalao, rayas...), invertebrados (crustáceos, medusas, calamares...), por supuesto mamíferos marinos (narvales, belugas, marsopas, focas) y también aves marinas como este pobre fulmar.

Aunque tal vez haya que revisar esta idea. Un estudio publicado hace pocos años encontró pruebas de cambios ontogénicos en la dieta de este tiburón. Se descubrió que los jóvenes de menos de dos metros consumen una dieta más variada que los adultos, que incluye desde invertebrados a pequeños peces, mientras que los ejemplares adultos de tamaño superior prefieren grandes peces y mamíferos marinos a los que pueden dar caza de manera activa³, contrariamente a lo que se creía.

«Whale dragging 2 fast boats through water. July 8th 1880» [Ballena arrastrando 2 lanchas por el agua. 8 de julio de 1880].  

Llevado por su fino sentido del olfato, el tiburón de Groenlandia se concentra, a veces en grandes números, en áreas donde se desarrollan actividades balleneras y pesqueras. No es de extrañar, por tanto, lo observado el jueves 9 de julio ―«un día memorable»―, cuando al fin la tripulación del Hope consiguió cazar una ballena:

... La remolcamos al barco y a la 1 p. m. la teníamos a bordo. Era una ballena espléndida, cada barba medía 3 metros, dando unas 12 toneladas de aceite. Vale sus buenas 1000 £ y ha evitado que nuestro viaje sea un desastre. Apareció un tiburón enorme y feo y se puso a supervisar el proceso de despiece del animal. Le pedí al capitán que nos dejara al despensero y a mi salir en un bote y arponearlo, pero nos dijo que no.

En un momento de su diario nuestro autor elabora una zoological list con todas las criaturas que pudo observar durante el viaje clasificadas con arreglo a criterios científicos y con no pocos toques de humor. Así, en la categoría «Pisces» del apartado «Vertebrata» figura el «Squalus Greenlandicus [sic] or Greenland Shark». Ignoro la procedencia del nombre científico, puesto que no coincide con ninguna de las antiguas sinonimias conocidas, tales como Squalus microcephalus Bloch & Schneider 1801, Scymnus glacialis Faber, 1829, Squalus borealis Scoresby, 1820 o Squalus norvegianus Blainville, 1825, por citar algunas. ¿Será invención del propio autor? No lo descartaría.

Tiburón de Groenlandia en la costa norte de Canadá. Foto: Hemming 1952 tomada de www.wikimedia.commons.

El diario del viaje constituye de algún modo la crónica de un mundo perdido. Una forma de vida felizmente acabada y un océano que, pese a los tremendos avances de la pesca industrial, todavía seguía lleno de vida. Las ballenas francas estaban en plena debacle debido a la caza indiscriminada y las empresas balleneras apenas habían empezado con los rorcuales y las ballenas jorobadas. Pronto les llegaría el turno. 

Y, por supuesto, donde hay presas ―es decir, donde hay vida― hay también tiburones. Los tiburones de Groenlandia eran omnipresentes. Hoy lo son cada vez menos. La especie figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de Vulnerable y sus poblaciones continúan en declive.

El Somniosus microcephalus bajo la superficie en la costa SE de Groenlandia. Recorte de una foto original de Julius Nielsen.

El viernes 11 de agosto de 1880 el S. S. Hope arribó a Peterhead en medio de una «calma chicha y un sol terrible». Al año siguiente el joven Arthur Conan Doyle logró licenciarse... y volvió a embarcarse, también como cirujano, en el S. S. Mayumba para un viaje a las costas del África Occidental. Lo demás es historia, literatura y vida.

Autorretrato de 1881 brincando de contento mientras exhibe el título de Medicina. Abajo leemos «Licensed to kill» [Licenciado para matar].

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¹«S. S.» son las iniciales de Screw Steamship o Screw Steamboat, barco a vapor impulsado por una o más hélices o screws.

²El S. S. Eclipse es otro buque ballenero, también de Peterhead, que acompañó al S. S. Hope durante gran parte de la campaña. Ambos buques estaban capitaneados por dos hermanos, últimos miembros de una estirpe de balleneros de Peterhead, David y John Gray, respectivamente.

³Julius Nielsen, Jørgen Schou Christiansen, Peter Grønkjær, Peter Bushnell, John Fleng Steffensen, Helene Overgaard Kiilerich, Kim Præbel & Rasmus Hedeholm (2019). Greenland Shark (Somniosus microcephalus) Stomach Contents and Stable Isotope Values Reveal an Ontogenetic Dietary Shift. Frontiers in Marine Science, Sec. Marine Megafauna, Volume 6. https://doi.org/10.3389/fmars.2019.00125

⁴Al menos no aparece en ninguno de los catálogos conocidos, Catalog of Fishes, WoRMS o FishBase.

⁵Kulka, D. W., Cotton, C. F., Anderson, B., Derrick, D., Herman, K. & Dulvy, No. K. 2020. Somniosus microcephalus. The IUCN Red List of Threatened Species 2020: e.T60213A124452872. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2020-3.RLTS.T60213A124452872.en. Accessed on 22 April 2026.

domingo, 29 de marzo de 2026

Primer registro de cría de tiburón martillo en Galicia

Fotos: Iago Tomé, tomadas de La Voz de Galicia del 20 de diciembre de 2024.

Acaba de publicarse el trabajo científico que documenta la primera aparición en el litoral de Galicia de una cría de cornuda o tiburón martillo (Sphyrna zygaena), cita que tal vez sea también la primera de estas características para toda la península ibérica. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ataques 2025

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto (editada) de Andrew Fox, Rodney Fox Shark Expeditions.

El ISAF (siglas del International Shark Attack File, 'Archivo Internacional de Ataques de Tiburón') ha publicado su informe anual sobre los accidentes hombre-tiburón —eso que tradicionalmente hemos calificado como «ataques»— ocurridos a lo largo del pasado 2025 en todo el mundo. Ha habido un incremento de casos con respecto al 2024, pero dentro de la media de los últimos años. Vamos al detalle.

viernes, 30 de enero de 2026

Cailón en Oleiros (2011)

El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) varado en la playa de Santa Cristina el 3 de enero de 2011. Foto de Europa Press publicada en diversos medios.

Hace ya 15 años...

PRIMERA PARTE. Domingo 2 de enero de 2011. «El gran pez cruzaba silenciosamente las aguas nocturnas propulsado por breves sacudidas de su cola en forma de media luna. Su boca estaba abierta lo suficiente para permitir la entrada de agua hacia sus branquias. Apenas había algún otro movimiento: ocasionalmente una aleta pectoral se elevaba o descendía ligeramente para corregir un rumbo sin objetivo aparente.»

martes, 13 de enero de 2026

Es una foca (C. coelolepis) o una negra (D. licha)

Izq. Negra (Dalatias licha). Foto: igrimshaw, inaturalist.com. Dcha: Pailona o foca (Centroscymnus coelolepis). Foto: Alan Jamieson, Oceanlab.

Desde hace un par de días circula por las redes y por las páginas de algunos periódicos locales la noticia del hallazgo en Luarca (Asturias) de una hembra de tiburón de aguas profundas —muy posiblemente un descarte de pesca— que erróneamente han identificado como una pailona o «foca» (Centroscymnus coelolepis). La realidad es que se trata de una negra o carocho (Dalatias licha). Veamos por qué.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Resultados CITES 2025

Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus). Foto: Andy Murch, sharksandrays.com

A mediados de diciembre de 2025 conocimos las resoluciones aprobadas en la XX Conferencia de las Partes de la CITES celebrada en Samarcanda (Uzbekistán), que incluyen medidas para ampliar la protección para un puñado de especies de tiburones y rayas en serio peligro. 

domingo, 19 de octubre de 2025

El primer ataque de tiburón registrado en América

Colón en la isla de las perlas. Grabado coloreado de Theodor de Bry (1554).

Bartolomé de las Casas (c. 1484-1566) es una de las personalidades más eminentes de la España del siglo XVI, en particular en lo que respecta al tema de la conquista de América. Testigo de las atrocidades cometidas por los españoles ya desde lo primeros años de la colonización, que, según consideraba, iban contra los mandamientos más sagrados de su religión, emprendió una infatigable labor de denuncia y de defensa de los pueblos indígenas incluso ante el mismísimo emperador.