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jueves, 25 de junio de 2026

El salto del Cetorhinus

Foto: Marine Discovery, Penzance, tomada de westernmorningnews.co.uk.

El peregrino (Cetorhinus maximus) es un tiburón tranquilo, de movimientos lentos, parsimoniosos. Suele verse cerca de la superficie avanzando a una velocidad de entre 2 y 5 km/h con la enorme boca bien abierta para filtrar el agua de mar. Pero lo que no mucha gente sabe es que el pez más grande del Atlántico norte es también capaz de realizar saltos espectaculares fuera del agua, y con tal potencia que su cuerpo puede llegar a elevarse más de un metro por encima de la superficie. 

Lo más asombroso es que no se trata de un comportamiento ocasional que puntualmente realizan algunos individuos aquí y allá, sino que es mucho más habitual de lo imaginado, tal como están revelando los diversos estudios científicos publicados en estos últimos años, que están además sacando a la luz datos sorprendentes que aumentan todavía más la admiración que sentimos por estos maravillosos gigantones. 

El breaching, como se le conoce en inglés, se ha observado en adultos de más de 6 m, tanto en machos como en hembras, pero también, si bien en menor medida, en algunos juveniles de alrededor de los 3 m. Un dato increíble es que este comportamiento no se limita a un solo salto. En no pocas ocasiones se ha visto a individuos pegando dos, tres, cuatro, hasta cinco saltos consecutivos en un intervalo de pocos segundos. 

Foto: Anthony Robson.

En la imagen de la izquierda tenéis el gráfico del salto de un macho de 8 m que fue monitorizado en aguas de Irlanda para un trabajo publicado en 2018¹. Fue este tiburón el que, como si de un saltador de pértiga se tratara, logró elevarse 1,2 m sobre el agua, para lo cual alcanzó una velocidad vertical de casi 5 m/s (unos 18 km/h)... ¡la misma que el tiburón blanco durante sus famosos saltos! [de ellos os hablamos en El salto del Carcharodon carcharias].

Izq. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (material suplementario). TBF: Frecuencia de golpes de la caudal; CoM: Centro de gravedad. Dcha. Fotografía de Emmett Johnston realizada en el cabo Malin, el punto más septentrional de Irlanda. Fuente: Irish Basking Shark Group.

Previamente, el tiburón había descendido hasta los 28 m, cerca del fondo. Allí avanzó unos pocos metros en horizontal, como un 747 en la carrera de despegue, y de pronto arrancó. La caudal multiplicó por seis la frecuencia de sus sacudidas y en pocos segundos el gigantón salió despedido del océano a una velocidad de 4,9 m/s. Para hacernos una idea de la potencia desplegada, en otro estudio publicado en 2021² se calculó que la aceleración alcanzada por ejemplares de más de una tonelada en el punto álgido de respectivos saltos fue de 20 G.

Gráfico donde muestra la profundidad alcanzada durante el proceso, junto con capturas de vídeo de una cámara acoplada a un ejemplar correspondientes a las cuatro etapas del salto. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (imagen editada).

¿Por qué saltan? No existe una explicación definitiva para este sorprendente comportamiento, que también ha sido observado en otros grandes vertebrados marinos como cetáceos y rayas pelágicas, además de tiburones. Algunos autores han propuesto que tal vez su finalidad es desembarazarse de ectoparásitos tan molestos como las lampreas (Petromyzon marinus); otros lo vinculan con el comportamiento reproductivo; en algún caso se sugiere que puede ayudar a limpiar las branquispinas³, unas largas estructuras a modo de barbas —o, si lo preferís, como las largas púas de una lendrera— que crecen en los arcos branquiales y sirven para cribar el agua y retener los minúsculos organismos de que se alimenta el tiburón (véase Devoradores de plancton); y también se ha apuntado la posibilidad de que el estruendo que se genera pudiera tener algún tipo de función social, de comunicación entre grupos o individuos, por ejemplo, un individuo que llama la atención de un grupo, o que comunica su presencia o su tamaño. Imaginad el estallido atronador de la masa de agua cuando esa inmensa mole impacta contra su superficie.

Uno de los argumentos que suelen manejarse a la hora de sopesar y, a veces, desestimar algunas de estas hipótesis, particularmente la de la auto desparasitación, es el del elevado gasto energético que comporta el breaching, que parecería desmesurado en relación con la (supuestamente) pequeña recompensa que debe de suponer librarse de bichejos tan repelentes como las lampreas, por muy fastidiosas y molestas que resulten. Pero tampoco es un argumento definitivo.

Foto: Explore Mull.
Conocimiento incompleto. El mayor problema al que se enfrentan los científicos a la hora de evaluar estas y otras cuestiones es que el conocimiento que tenemos sobre la biología y costumbres del tiburón peregrino es muy fragmentario; está repleto de lagunas y, en algunos casos, sustentado en hipótesis o asunciones marcadas por la provisionalidad, algo así como un enorme puzle al que le faltaran muchísimas piezas y donde otras no terminaran de encajar del todo. Esto es lógico si pensamos que hasta hace unos pocos años el estudio de este comportamiento en buena medida estaba basado en la observación directa (y diurna) y en programas de marcado de corta duración en aquellas áreas donde tradicionalmente se reúnen estos tiburones durante determinados meses del año, sobre todo entre mayo y septiembre.

Por ejemplo, en las costas británicas, donde cada año en primavera y verano acuden los peregrinos en grandes (y envidiables) números, David Sims, uno de los científicos más destacados en este campo, y su equipo observaron que el breaching se producía sobre todo cuando se reunían grupos de tres o más individuos, y que eran normalmente los ejemplares de gran talla quienes lo practicaban, en ocasiones realizando varios saltos consecutivos en intervalos de pocos segundos mientras el resto del grupo permanecía de lo más tranquilo y relajado. En un primer momento, una de las hipótesis que se plantearon fue que tal vez podría tratarse de una de las estrategias que los machos emplean para competir entre si por una hembra. Pero ocurrió que el único ejemplar cuyo sexo pudieron distinguir con nitidez, puesto que había saltado a unos 7 m de su lancha, era una hembra. La hipótesis siguiente fue que a lo mejor así era como las hembras podrían anunciar su disposición para el apareamiento. 

En la otra orilla del Atlántico norte, en Nueva Escocia, las observaciones parecían confirmar que el breaching está de algún modo vinculado a la actividad reproductiva, pues vieron que ocurre en grupos en los que se ha detectado un claro comportamiento de cortejo: natación en paralelo, en filas de a uno, etc. [sobre esta cuestión, podéis echarle un vistazo a El cortejo del peregrino]. Sin embargo, de vuelta a este lado del océano, en las costas noroccidentales de Escocia no se encontraron evidencias de una relación tan directa: los científicos observaron que no pocos saltos los realizaban individuos aparentemente solitarios y, algunos, ejemplares inmaduros. Como veis, nada hay definitivo, lo que vuelve la cuestión más interesante todavía.

Parece que no solo los grandes tiburones practican el breaching. Este ejemplar, claramente un juvenil, fue fotografiado en Escocia. Imagen tomada del blog thewhiskyodissey.net

Nuevos datos, ¿nuevas respuestas? De unos pocos años a esta parte, los espectaculares avances en el desarrollo de dispositivos de biotelemetría, es decir, de registro, almacenamiento y transmisión de datos biológicos —eso que inglés se conoce como biologging—, tales como las marcas o transmisores satelitales tipo SPOT o PSAT , han supuesto una notable revolución en el conocimiento de las costumbres de especies tan esquivas como estos tiburones. Cada nueva publicación saca a la luz nuevos y sorprendentes datos que van ayudando a redefinir y completar el puzle.

Hace pocos meses se publicó un magnífico estudio basado en el seguimiento a lo largo de algo más de un año de cuatro ejemplares marcados en las costas de Noruega con marcas PSAT y, uno de ellos, también con una SPOT. Sus hallazgos no pueden ser más interesantes. Por ejemplo:
  • El breaching es mucho más habitual de lo que se suponía. Puede afirmarse que se trata de un comportamiento rutinario que practican tiburones de ambos sexos a lo largo de todo el año, con picos de actividad en otoño y con algunas diferencias individuales (algunos tiburones son más saltarines que otros). Ocurre también durante las horas nocturnas, a veces con más frecuencia que por el día. 
  • Los saltos tienen lugar no solo cerca de las costas durante las habituales agrupaciones estacionales, sino en las áreas oceánicas adonde los peregrinos se desplazan en los meses de invierno. Si en general los saltos suelen iniciarse a una profundidad media de entre 30-40 m, en ellas pueden hacerlo desde la zona mesopelágica, desde más allá de los 200 m. Una hembra de 6,5 m de longitud arrancó desde los 742,5 m en un ascenso en dos fases que culminó en un triple salto a 5,7 m/s
  • Se ha descubierto que los tiburones peregrino dejan de saltar cuando el agua ronda los 5 ºC. Lo que demuestra que las bajas temperaturas también afectan negativamente a su rendimiento muscular, tal como ocurre en otras especies. En los organismos ectotermos o con endotermia regional, como es el caso del Cetorhinus, el rendimiento muscular está ligado a la temperatura ambiente: a menor temperatura, menor rendimiento. Aunque este tiburón está perfectamente adaptado para la vida en mares fríos, con temperaturas incluso próximas a los 0 ºC, y su musculatura blanca, que es la responsable de los movimientos explosivos que se necesitan para lanzarse fuera del agua, puede mantenerse entre 1-1,5 ºC por encima de la temperatura del agua circundante⁸, una vez que esta llega al entorno de los 5 ºC, su capacidad de trabajo queda severamente mermada.
Sin embargo, con estos y otros datos, los autores no pueden todavía ofrecer una explicación más o menos definitiva a todo este asunto. En su lugar —y este es el motivo por el que su estudio me resulte tan interesante—, lo que hacen es dejar varias puertas abiertas, aunque sujetas a una base documental más sólida, y, al mismo tiempo, generar más preguntas, que solo podrán resolverse avanzando en la investigación mediante programas de marcado más extensos.

Foto (editada) de Conor Rowlands realizada en el condado de Clare, en la costa oeste de Irlanda. A través de la página de Facebook de Shark Guardian. Esa especie de cordón que parece que cuelga del pterigópodo izquierdo es una lamprea (que menudo lugar ha elegido, ¿verdad?).

Por un lado, parece evidente que el breaching  está ligado al comportamiento reproductivo (como parte de algún tipo de ceremonia de cortejo o de comunicación), puesto que su mayor pico de actividad se produce en los meses de finales de verano y otoño (agosto a noviembre), lo que está en consonancia con las observaciones científicas realizadas en aguas de Irlanda y Reino Unido. En este sentido, el hecho de que ocurra no solo cerca de la costa, sino también en aguas oceánicas profundas, y a falta de datos tan cruciales como si había otro u otros individuos en los alrededores, los investigadores se preguntan si no serán estas zonas del océano el lugar donde tiene lugar el apareamiento de los tiburones peregrinos. 

Por otro, el que ocurra a lo largo de todo el año en todo tipo de hábitats indica que posiblemente existen otros factores motivacionales: puede ser parte de un sistema de comunicación acústica, puesto que muchos de los saltos registrados son nocturnos (esto, naturalmente, a falta de otros datos decisivos como conocer si había otro u otros ejemplares cerca) y no se descarta la función de desparasitación y autolimpiado. Tres de los ejemplares marcados tenían lampreas fijadas (en el cuarto no se pudo determinar). 

En fin. Sea como fuere, a la vista de todo lo anterior, no hace falta explicar que todo frágil bañista o mirón que se encuentre en las inmediaciones de un grupo de peregrinos hará bien en estar bien alerta, y alejarse como foguetes si observan que alguno de estos maravillosos gigantones decide ponerse en acción. Solo tenemos noticia de una desgracia causada por un aterrizaje en el lugar equivocado: ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial, en el fiordo de Clyde, Escocia, cuando un Cetorhinus cayó sobre una barca y sus tres tripulantes murieron... ahogados.

En Baltimore Harbour, West Cork, Irlanda. Foto de Youen Jacob. Esa especie de cordones que se aprecian n en la zona ventral son lampreas.

Pero tampoco hay que ponerse trágicos. El objetivo de este artículo es compartir un día especial con todos vosotros. Como en todo en la vida, para disfrutar de estas maravillas con que de vez en cuando nos regala el océano, solo es cuestión de ser prudentes... y de aprender a nadar.

El tiburón peregrino es el pez más grande capaz de saltar fuera del agua. Un espectáculo que no debe desaparecer del océano.

👉[ARTÍCULO ORIGINALMENTE PUBLICADO EL MIÉRCOLES 22 DE ABRIL DE 2015 A LAS 13:39].

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¹Emmett M. Johnston, Lewis G. Halsey, Nicholas L. Payne, Alison A. Kock, Gil Iosilevskii, Bren Whelan & Jonathan D. R. Houghton (2018). Latent power of basking sharks revealed by exceptional breaching events. Biology Letters, 14:9. Doi: 10.1098/rsbl.2018.0537

²Jessica L. Rudd, Owen M. Exeter, Jackie Hall, Graham Hall, Suzanne M. Henderson, Christopher Kerry, Matthew J. Witt & Lucy A. Hawkes (2021). High resolution biologging of breaching by the world's second largest shark species. Scientific Reports 11:5236. doi: 10.1038/s41598-021-84670-3
Como curiosidad, en este trabajo los autores creen haber encontrado posibles indicios de lateralidad en el tiburón peregrino al observar que en el 67% de los saltos (en 45 de 67) los individuos giraban hacia su costado derecho. 

³Algunas de estas cuestiones están tratadas en A. Peter Klimley, Tobey H. Curtis, Emmett M. Johnston, Alison Kock & Guy M. W. Stevens (2024). A review of elasmobranch breaching behavior: why do sharks and rays propel themselves out of the water into the air? Environmental Biology of Fishes, 108, 441-481. https://doi.org/10.1007/s10641-024-01584-5

Mauvis Gore, Lotte Abels, Shane Wasik, Luke Saddler & Rupert Ormond (2019). Are close-following and breaching behaviours by basking sharks at aggregation sites related to courtship? Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom 99 (3). https://doi.org/10.1017/S0025315418000383

Se calcula que la energía empleada para realizar uno de estos saltos representa entre el 5-6% de la tasa metabólica estándar diaria del peregrino (véase el trabajo de Johnston, Halsey et al. 2018 citado arriba). Este término tan rarito se refiere a la cantidad de energía por unidad de tiempo que un animal en reposo necesita para mantener sus funciones vitales (respiración, actividad cerebral, etc.) en un entorno con una temperatura determinada.

Las marcas SPOT, siglas de Smart Position and Temperature [marca inteligente de posición y temperatura], envían un mensaje a un satélite para transmitir posición geográfica y datos de profundidad y temperatura cada vez que el animal o la aleta a la que normalmente están fijadas asoman a la superficie. Las marcas PSAT, siglas de Pop-up Satellite Archival Transmiting [etiqueta desprendible de archivo satelital], en cambio, están programadas para desprenderse del tiburón en una fecha concreta, o bien a determinada profundidad; una vez en superficie, transmiten datos de posición, luz, profundidad y temperatura, y permiten descargar un histórico completo de datos si se recuperan físicamente.

C. Antonia Klöcker, Mikko Vihtakari, Martin C. Arostegui, Axel Schlindwein, Keno Ferter, Otte Bjelland, Haley R. Dolton, Øystein Langangen, Nuno Queiroz, David W. Sims & Claudia Junge (2026). Wide-ranging, year-round breaching behaviour of basking sharks revealed by long-term biologging. Biology Letters, 22: 20250696. https://doi.org/10.1098/rsbl.2025.0696

Haley R. Dolton, Andrew L. Jackson, Robert Deaville, Jackie Hall, Graham Hall, Gavin McManus, Matthew W. Perkins, Rebecca A. Rolfe, Edward P. Snelling, Jonathan D. R. Houghton, David W. Sims & Nicholas L. Payne (2023). Regional endothermic traits in planktivorous basking sharks Cetorhinus maximus. Endangered Species Research 51: 227-232. https://doi.org/10.3354./esr01257

miércoles, 22 de abril de 2026

Conan Doyle y el tiburón de Groenlandia

Arriba: Dibujo del S. S. Hope «en una calma entre cetáceos» tomado de la página del diario de Arthur Conan Doyle correspondiente al 4 de agosto de 1880. Abajo: Tiburón de Groenlandia nadando bajo la superficie. Foto: Julius Nielsen.

Vamos a celebrar este día especial de un modo que nos encanta: combinando dos mundos que muchos todavía siguen considerando incompatibles entre si, las humanidades y las ciencias, la literatura y la biología. Hablamos de un novelista que tuvo la increíble fortuna de observar el comportamiento depredador nada menos que del tiburón de Groenlandia en su medio natural, las gélidas aguas del Ártico.

domingo, 29 de marzo de 2026

Primer registro de cría de tiburón martillo en Galicia

Fotos: Iago Tomé, tomadas de La Voz de Galicia del 20 de diciembre de 2024.

Acaba de publicarse el trabajo científico que documenta la primera aparición en el litoral de Galicia de una cría de cornuda o tiburón martillo (Sphyrna zygaena), cita que tal vez sea también la primera de estas características para toda la península ibérica. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Ataques 2025

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto (editada) de Andrew Fox, Rodney Fox Shark Expeditions.

El ISAF (siglas del International Shark Attack File, 'Archivo Internacional de Ataques de Tiburón') ha publicado su informe anual sobre los accidentes hombre-tiburón —eso que tradicionalmente hemos calificado como «ataques»— ocurridos a lo largo del pasado 2025 en todo el mundo. Ha habido un incremento de casos con respecto al 2024, pero dentro de la media de los últimos años. Vamos al detalle.

viernes, 30 de enero de 2026

Cailón en Oleiros (2011)

El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) varado en la playa de Santa Cristina el 3 de enero de 2011. Foto de Europa Press publicada en diversos medios.

Hace ya 15 años...

PRIMERA PARTE. Domingo 2 de enero de 2011. «El gran pez cruzaba silenciosamente las aguas nocturnas propulsado por breves sacudidas de su cola en forma de media luna. Su boca estaba abierta lo suficiente para permitir la entrada de agua hacia sus branquias. Apenas había algún otro movimiento: ocasionalmente una aleta pectoral se elevaba o descendía ligeramente para corregir un rumbo sin objetivo aparente.»

martes, 13 de enero de 2026

Es una foca (C. coelolepis) o una negra (D. licha)

Izq. Negra (Dalatias licha). Foto: igrimshaw, inaturalist.com. Dcha: Pailona o foca (Centroscymnus coelolepis). Foto: Alan Jamieson, Oceanlab.

Desde hace un par de días circula por las redes y por las páginas de algunos periódicos locales la noticia del hallazgo en Luarca (Asturias) de una hembra de tiburón de aguas profundas —muy posiblemente un descarte de pesca— que erróneamente han identificado como una pailona o «foca» (Centroscymnus coelolepis). La realidad es que se trata de una negra o carocho (Dalatias licha). Veamos por qué.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Resultados CITES 2025

Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus). Foto: Andy Murch, sharksandrays.com

A mediados de diciembre de 2025 conocimos las resoluciones aprobadas en la XX Conferencia de las Partes de la CITES celebrada en Samarcanda (Uzbekistán), que incluyen medidas para ampliar la protección para un puñado de especies de tiburones y rayas en serio peligro.