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| Foto: Marine Discovery, Penzance, tomada de westernmorningnews.co.uk. |
El peregrino (Cetorhinus maximus) es un tiburón tranquilo, de movimientos lentos, parsimoniosos. Suele verse cerca de la superficie avanzando a una velocidad de entre 2 y 5 km/h con la enorme boca bien abierta para filtrar el agua de mar. Pero lo que no mucha gente sabe es que el pez más grande del Atlántico norte es también capaz de realizar saltos espectaculares fuera del agua, y con tal potencia que su cuerpo puede llegar a elevarse más de un metro por encima de la superficie.
Lo más asombroso es que no se trata de un comportamiento ocasional que puntualmente realizan algunos individuos aquí y allá, sino que es mucho más habitual de lo imaginado, tal como están revelando los diversos estudios científicos publicados en estos últimos años, que están además sacando a la luz datos sorprendentes que aumentan todavía más la admiración que sentimos por estos maravillosos gigantones.
El breaching, como se le conoce en inglés, se ha observado en adultos de más de 6 m, tanto en machos como en hembras, pero también, si bien en menor medida, en algunos juveniles de alrededor de los 3 m. Un dato increíble es que este comportamiento no se limita a un solo salto. En no pocas ocasiones se ha visto a individuos pegando dos, tres, cuatro, hasta cinco saltos consecutivos en un intervalo de pocos segundos.
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| Foto: Anthony Robson. |
En la imagen de la izquierda tenéis el gráfico del salto de un macho de 8 m que fue monitorizado en aguas de Irlanda para un trabajo publicado en 2018¹. Fue este tiburón el que, como si de un saltador de pértiga se tratara, logró elevarse 1,2 m sobre el agua, para lo cual alcanzó una velocidad vertical de casi 5 m/s (unos 18 km/h)... ¡la misma que el tiburón blanco durante sus famosos saltos! [de ellos os hablamos en El salto del Carcharodon carcharias].
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| Izq. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (material suplementario). TBF: Frecuencia de golpes de la caudal; CoM: Centro de gravedad. Dcha. Fotografía de Emmett Johnston realizada en el cabo Malin, el punto más septentrional de Irlanda. Fuente: Irish Basking Shark Group. |
Previamente, el tiburón había descendido hasta los 28 m, cerca del fondo. Allí avanzó unos pocos metros en horizontal, como un 747 en la carrera de despegue, y de pronto arrancó. La caudal multiplicó por seis la frecuencia de sus sacudidas y en pocos segundos el gigantón salió despedido del océano a una velocidad de 4,9 m/s. Para hacernos una idea de la potencia desplegada, en otro estudio publicado en 2021² se calculó que la aceleración alcanzada por ejemplares de más de una tonelada en el punto álgido de respectivos saltos fue de 20 G.
¿Por qué saltan? No existe una explicación definitiva para este sorprendente comportamiento, que también ha sido observado en otros grandes vertebrados marinos como cetáceos y rayas pelágicas, además de tiburones. Algunos autores han propuesto que tal vez su finalidad es desembarazarse de ectoparásitos tan molestos como las lampreas (Petromyzon marinus); otros lo vinculan con el comportamiento reproductivo; en algún caso se sugiere que puede ayudar a limpiar las branquispinas³, unas largas estructuras a modo de barbas —o, si lo preferís, como las largas púas de una lendrera— que crecen en los arcos branquiales y sirven para cribar el agua y retener los minúsculos organismos de que se alimenta el tiburón (véase Devoradores de plancton); y también se ha apuntado la posibilidad de que el estruendo que se genera pudiera tener algún tipo de función social, de comunicación entre grupos o individuos, por ejemplo, un individuo que llama la atención de un grupo, o que comunica su presencia o su tamaño⁴. Imaginad el estallido atronador de la masa de agua cuando esa inmensa mole impacta contra su superficie.
Uno de los argumentos que suelen manejarse a la hora de sopesar y, a veces, desestimar algunas de estas hipótesis, particularmente la de la auto desparasitación, es el del elevado gasto energético⁵ que comporta el breaching, que parecería desmesurado en relación con la (supuestamente) pequeña recompensa que debe de suponer librarse de bichejos tan repelentes como las lampreas, por muy fastidiosas y molestas que resulten. Pero tampoco es un argumento definitivo.
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| Foto: Explore Mull. |
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| Parece que no solo los grandes tiburones practican el breaching. Este ejemplar, claramente un juvenil, fue fotografiado en Escocia. Imagen tomada del blog thewhiskyodissey.net |
Nuevos datos, ¿nuevas respuestas? De unos pocos años a esta parte, los espectaculares avances en el desarrollo de dispositivos de biotelemetría, es decir, de registro, almacenamiento y transmisión de datos biológicos —eso que inglés se conoce como biologging—, tales como las marcas o transmisores satelitales tipo SPOT o PSAT⁶ , han supuesto una notable revolución en el conocimiento de las costumbres de especies tan esquivas como estos tiburones. Cada nueva publicación saca a la luz nuevos y sorprendentes datos que van ayudando a redefinir y completar el puzle.
Hace pocos meses se publicó un magnífico estudio⁷ basado en el seguimiento a lo largo de algo más de un año de cuatro ejemplares marcados en las costas de Noruega con marcas PSAT y, uno de ellos, también con una SPOT. Sus hallazgos no pueden ser más interesantes. Por ejemplo:
- El breaching es mucho más habitual de lo que se suponía. Puede afirmarse que se trata de un comportamiento rutinario que practican tiburones de ambos sexos a lo largo de todo el año, con picos de actividad en otoño y con algunas diferencias individuales (algunos tiburones son más saltarines que otros). Ocurre también durante las horas nocturnas, a veces con más frecuencia que por el día.
- Los saltos tienen lugar no solo cerca de las costas durante las habituales agrupaciones estacionales, sino en las áreas oceánicas adonde los peregrinos se desplazan en los meses de invierno. Si en general los saltos suelen iniciarse a una profundidad media de entre 30-40 m, en ellas pueden hacerlo desde la zona mesopelágica, desde más allá de los 200 m. Una hembra de 6,5 m de longitud arrancó desde los 742,5 m en un ascenso en dos fases que culminó en un triple salto a 5,7 m/s
- Se ha descubierto que los tiburones peregrino dejan de saltar cuando el agua ronda los 5 ºC. Lo que demuestra que las bajas temperaturas también afectan negativamente a su rendimiento muscular, tal como ocurre en otras especies. En los organismos ectotermos o con endotermia regional, como es el caso del Cetorhinus, el rendimiento muscular está ligado a la temperatura ambiente: a menor temperatura, menor rendimiento. Aunque este tiburón está perfectamente adaptado para la vida en mares fríos, con temperaturas incluso próximas a los 0 ºC, y su musculatura blanca, que es la responsable de los movimientos explosivos que se necesitan para lanzarse fuera del agua, puede mantenerse entre 1-1,5 ºC por encima de la temperatura del agua circundante⁸, una vez que esta llega al entorno de los 5 ºC, su capacidad de trabajo queda severamente mermada.
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| En Baltimore Harbour, West Cork, Irlanda. Foto de Youen Jacob. Esa especie de cordones que se aprecian n en la zona ventral son lampreas. |
Pero tampoco hay que ponerse trágicos. El objetivo de este artículo es compartir un día especial con todos vosotros. Como en todo en la vida, para disfrutar de estas maravillas con que de vez en cuando nos regala el océano, solo es cuestión de ser prudentes... y de aprender a nadar.
El tiburón peregrino es el pez más grande capaz de saltar fuera del agua. Un espectáculo que no debe desaparecer del océano.
👉[ARTÍCULO ORIGINALMENTE PUBLICADO EL MIÉRCOLES 22 DE ABRIL DE 2015 A LAS 13:39].
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¹Emmett M. Johnston, Lewis G. Halsey, Nicholas L. Payne, Alison A. Kock, Gil Iosilevskii, Bren Whelan & Jonathan D. R. Houghton (2018). Latent power of basking sharks revealed by exceptional breaching events. Biology Letters, 14:9. Doi: 10.1098/rsbl.2018.0537
²Jessica L. Rudd, Owen M. Exeter, Jackie Hall, Graham Hall, Suzanne M. Henderson, Christopher Kerry, Matthew J. Witt & Lucy A. Hawkes (2021). High resolution biologging of breaching by the world's second largest shark species. Scientific Reports 11:5236. doi: 10.1038/s41598-021-84670-3
Como curiosidad, en este trabajo los autores creen haber encontrado posibles indicios de lateralidad en el tiburón peregrino al observar que en el 67% de los saltos (en 45 de 67) los individuos giraban hacia su costado derecho.
³Algunas de estas cuestiones están tratadas en A. Peter Klimley, Tobey H. Curtis, Emmett M. Johnston, Alison Kock & Guy M. W. Stevens (2024). A review of elasmobranch breaching behavior: why do sharks and rays propel themselves out of the water into the air? Environmental Biology of Fishes, 108, 441-481. https://doi.org/10.1007/s10641-024-01584-5
⁴Mauvis Gore, Lotte Abels, Shane Wasik, Luke Saddler & Rupert Ormond (2019). Are close-following and breaching behaviours by basking sharks at aggregation sites related to courtship? Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom 99 (3). https://doi.org/10.1017/S0025315418000383
⁵Se calcula que la energía empleada para realizar uno de estos saltos representa entre el 5-6% de la tasa metabólica estándar diaria del peregrino (véase el trabajo de Johnston, Halsey et al. 2018 citado arriba). Este término tan rarito se refiere a la cantidad de energía por unidad de tiempo que un animal en reposo necesita para mantener sus funciones vitales (respiración, actividad cerebral, etc.) en un entorno con una temperatura determinada.
⁶Las marcas SPOT, siglas de Smart Position and Temperature [marca inteligente de posición y temperatura], envían un mensaje a un satélite para transmitir posición geográfica y datos de profundidad y temperatura cada vez que el animal o la aleta a la que normalmente están fijadas asoman a la superficie. Las marcas PSAT, siglas de Pop-up Satellite Archival Transmiting [etiqueta desprendible de archivo satelital], en cambio, están programadas para desprenderse del tiburón en una fecha concreta, o bien a determinada profundidad; una vez en superficie, transmiten datos de posición, luz, profundidad y temperatura, y permiten descargar un histórico completo de datos si se recuperan físicamente.
⁷C. Antonia Klöcker, Mikko Vihtakari, Martin C. Arostegui, Axel Schlindwein, Keno Ferter, Otte Bjelland, Haley R. Dolton, Øystein Langangen, Nuno Queiroz, David W. Sims & Claudia Junge (2026). Wide-ranging, year-round breaching behaviour of basking sharks revealed by long-term biologging. Biology Letters, 22: 20250696. https://doi.org/10.1098/rsbl.2025.0696
⁸Haley R. Dolton, Andrew L. Jackson, Robert Deaville, Jackie Hall, Graham Hall, Gavin McManus, Matthew W. Perkins, Rebecca A. Rolfe, Edward P. Snelling, Jonathan D. R. Houghton, David W. Sims & Nicholas L. Payne (2023). Regional endothermic traits in planktivorous basking sharks Cetorhinus maximus. Endangered Species Research 51: 227-232. https://doi.org/10.3354./esr01257













