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jueves, 25 de junio de 2026

El salto del Cetorhinus

Foto: Marine Discovery, Penzance, tomada de westernmorningnews.co.uk.

El peregrino (Cetorhinus maximus) es un tiburón tranquilo, de movimientos lentos, parsimoniosos. Suele verse cerca de la superficie avanzando a una velocidad de entre 2 y 5 km/h con la enorme boca bien abierta para filtrar el agua de mar. Pero lo que no mucha gente sabe es que el pez más grande del Atlántico norte es también capaz de realizar saltos espectaculares fuera del agua, y con tal potencia que su cuerpo puede llegar a elevarse más de un metro por encima de la superficie. 

Lo más asombroso es que no se trata de un comportamiento ocasional que puntualmente realizan algunos individuos aquí y allá, sino que es mucho más habitual de lo imaginado, tal como están revelando los diversos estudios científicos publicados en estos últimos años, que están además sacando a la luz datos sorprendentes que aumentan todavía más la admiración que sentimos por estos maravillosos gigantones. 

El breaching, como se le conoce en inglés, se ha observado en adultos de más de 6 m, tanto en machos como en hembras, pero también, si bien en menor medida, en algunos juveniles de alrededor de los 3 m. Un dato increíble es que este comportamiento no se limita a un solo salto. En no pocas ocasiones se ha visto a individuos pegando dos, tres, cuatro, hasta cinco saltos consecutivos en un intervalo de pocos segundos. 

Foto: Anthony Robson.

En la imagen de la izquierda tenéis el gráfico del salto de un macho de 8 m que fue monitorizado en aguas de Irlanda para un trabajo publicado en 2018¹. Fue este tiburón el que, como si de un saltador de pértiga se tratara, logró elevarse 1,2 m sobre el agua, para lo cual alcanzó una velocidad vertical de casi 5 m/s (unos 18 km/h)... ¡la misma que el tiburón blanco durante sus famosos saltos! [de ellos os hablamos en El salto del Carcharodon carcharias].

Izq. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (material suplementario). TBF: Frecuencia de golpes de la caudal; CoM: Centro de gravedad. Dcha. Fotografía de Emmett Johnston realizada en el cabo Malin, el punto más septentrional de Irlanda. Fuente: Irish Basking Shark Group.

Previamente, el tiburón había descendido hasta los 28 m, cerca del fondo. Allí avanzó unos pocos metros en horizontal, como un 747 en la carrera de despegue, y de pronto arrancó. La caudal multiplicó por seis la frecuencia de sus sacudidas y en pocos segundos el gigantón salió despedido del océano a una velocidad de 4,9 m/s. Para hacernos una idea de la potencia desplegada, en otro estudio publicado en 2021² se calculó que la aceleración alcanzada por ejemplares de más de una tonelada en el punto álgido de respectivos saltos fue de 20 G.

Gráfico donde muestra la profundidad alcanzada durante el proceso, junto con capturas de vídeo de una cámara acoplada a un ejemplar correspondientes a las cuatro etapas del salto. Fuente: E. M. Johnson, L. G. Halsey, N. L. Payne et al. Biology Letters, 2018 (imagen editada).

¿Por qué saltan? No existe una explicación definitiva para este sorprendente comportamiento, que también ha sido observado en otros grandes vertebrados marinos como cetáceos y rayas pelágicas, además de tiburones. Algunos autores han propuesto que tal vez su finalidad es desembarazarse de ectoparásitos tan molestos como las lampreas (Petromyzon marinus); otros lo vinculan con el comportamiento reproductivo; en algún caso se sugiere que puede ayudar a limpiar las branquispinas³, unas largas estructuras a modo de barbas —o, si lo preferís, como las largas púas de una lendrera— que crecen en los arcos branquiales y sirven para cribar el agua y retener los minúsculos organismos de que se alimenta el tiburón (véase Devoradores de plancton); y también se ha apuntado la posibilidad de que el estruendo que se genera pudiera tener algún tipo de función social, de comunicación entre grupos o individuos, por ejemplo, un individuo que llama la atención de un grupo, o que comunica su presencia o su tamaño. Imaginad el estallido atronador de la masa de agua cuando esa inmensa mole impacta contra su superficie.

Uno de los argumentos que suelen manejarse a la hora de sopesar y, a veces, desestimar algunas de estas hipótesis, particularmente la de la auto desparasitación, es el del elevado gasto energético que comporta el breaching, que parecería desmesurado en relación con la (supuestamente) pequeña recompensa que debe de suponer librarse de bichejos tan repelentes como las lampreas, por muy fastidiosas y molestas que resulten. Pero tampoco es un argumento definitivo.

Foto: Explore Mull.
Conocimiento incompleto. El mayor problema al que se enfrentan los científicos a la hora de evaluar estas y otras cuestiones es que el conocimiento que tenemos sobre la biología y costumbres del tiburón peregrino es muy fragmentario; está repleto de lagunas y, en algunos casos, sustentado en hipótesis o asunciones marcadas por la provisionalidad, algo así como un enorme puzle al que le faltaran muchísimas piezas y donde otras no terminaran de encajar del todo. Esto es lógico si pensamos que hasta hace unos pocos años el estudio de este comportamiento en buena medida estaba basado en la observación directa (y diurna) y en programas de marcado de corta duración en aquellas áreas donde tradicionalmente se reúnen estos tiburones durante determinados meses del año, sobre todo entre mayo y septiembre.

Por ejemplo, en las costas británicas, donde cada año en primavera y verano acuden los peregrinos en grandes (y envidiables) números, David Sims, uno de los científicos más destacados en este campo, y su equipo observaron que el breaching se producía sobre todo cuando se reunían grupos de tres o más individuos, y que eran normalmente los ejemplares de gran talla quienes lo practicaban, en ocasiones realizando varios saltos consecutivos en intervalos de pocos segundos mientras el resto del grupo permanecía de lo más tranquilo y relajado. En un primer momento, una de las hipótesis que se plantearon fue que tal vez podría tratarse de una de las estrategias que los machos emplean para competir entre si por una hembra. Pero ocurrió que el único ejemplar cuyo sexo pudieron distinguir con nitidez, puesto que había saltado a unos 7 m de su lancha, era una hembra. La hipótesis siguiente fue que a lo mejor así era como las hembras podrían anunciar su disposición para el apareamiento. 

En la otra orilla del Atlántico norte, en Nueva Escocia, las observaciones parecían confirmar que el breaching está de algún modo vinculado a la actividad reproductiva, pues vieron que ocurre en grupos en los que se ha detectado un claro comportamiento de cortejo: natación en paralelo, en filas de a uno, etc. [sobre esta cuestión, podéis echarle un vistazo a El cortejo del peregrino]. Sin embargo, de vuelta a este lado del océano, en las costas noroccidentales de Escocia no se encontraron evidencias de una relación tan directa: los científicos observaron que no pocos saltos los realizaban individuos aparentemente solitarios y, algunos, ejemplares inmaduros. Como veis, nada hay definitivo, lo que vuelve la cuestión más interesante todavía.

Parece que no solo los grandes tiburones practican el breaching. Este ejemplar, claramente un juvenil, fue fotografiado en Escocia. Imagen tomada del blog thewhiskyodissey.net

Nuevos datos, ¿nuevas respuestas? De unos pocos años a esta parte, los espectaculares avances en el desarrollo de dispositivos de biotelemetría, es decir, de registro, almacenamiento y transmisión de datos biológicos —eso que inglés se conoce como biologging—, tales como las marcas o transmisores satelitales tipo SPOT o PSAT , han supuesto una notable revolución en el conocimiento de las costumbres de especies tan esquivas como estos tiburones. Cada nueva publicación saca a la luz nuevos y sorprendentes datos que van ayudando a redefinir y completar el puzle.

Hace pocos meses se publicó un magnífico estudio basado en el seguimiento a lo largo de algo más de un año de cuatro ejemplares marcados en las costas de Noruega con marcas PSAT y, uno de ellos, también con una SPOT. Sus hallazgos no pueden ser más interesantes. Por ejemplo:
  • El breaching es mucho más habitual de lo que se suponía. Puede afirmarse que se trata de un comportamiento rutinario que practican tiburones de ambos sexos a lo largo de todo el año, con picos de actividad en otoño y con algunas diferencias individuales (algunos tiburones son más saltarines que otros). Ocurre también durante las horas nocturnas, a veces con más frecuencia que por el día. 
  • Los saltos tienen lugar no solo cerca de las costas durante las habituales agrupaciones estacionales, sino en las áreas oceánicas adonde los peregrinos se desplazan en los meses de invierno. Si en general los saltos suelen iniciarse a una profundidad media de entre 30-40 m, en ellas pueden hacerlo desde la zona mesopelágica, desde más allá de los 200 m. Una hembra de 6,5 m de longitud arrancó desde los 742,5 m en un ascenso en dos fases que culminó en un triple salto a 5,7 m/s
  • Se ha descubierto que los tiburones peregrino dejan de saltar cuando el agua ronda los 5 ºC. Lo que demuestra que las bajas temperaturas también afectan negativamente a su rendimiento muscular, tal como ocurre en otras especies. En los organismos ectotermos o con endotermia regional, como es el caso del Cetorhinus, el rendimiento muscular está ligado a la temperatura ambiente: a menor temperatura, menor rendimiento. Aunque este tiburón está perfectamente adaptado para la vida en mares fríos, con temperaturas incluso próximas a los 0 ºC, y su musculatura blanca, que es la responsable de los movimientos explosivos que se necesitan para lanzarse fuera del agua, puede mantenerse entre 1-1,5 ºC por encima de la temperatura del agua circundante⁸, una vez que esta llega al entorno de los 5 ºC, su capacidad de trabajo queda severamente mermada.
Sin embargo, con estos y otros datos, los autores no pueden todavía ofrecer una explicación más o menos definitiva a todo este asunto. En su lugar —y este es el motivo por el que su estudio me resulte tan interesante—, lo que hacen es dejar varias puertas abiertas, aunque sujetas a una base documental más sólida, y, al mismo tiempo, generar más preguntas, que solo podrán resolverse avanzando en la investigación mediante programas de marcado más extensos.

Foto (editada) de Conor Rowlands realizada en el condado de Clare, en la costa oeste de Irlanda. A través de la página de Facebook de Shark Guardian. Esa especie de cordón que parece que cuelga del pterigópodo izquierdo es una lamprea (que menudo lugar ha elegido, ¿verdad?).

Por un lado, parece evidente que el breaching  está ligado al comportamiento reproductivo (como parte de algún tipo de ceremonia de cortejo o de comunicación), puesto que su mayor pico de actividad se produce en los meses de finales de verano y otoño (agosto a noviembre), lo que está en consonancia con las observaciones científicas realizadas en aguas de Irlanda y Reino Unido. En este sentido, el hecho de que ocurra no solo cerca de la costa, sino también en aguas oceánicas profundas, y a falta de datos tan cruciales como si había otro u otros individuos en los alrededores, los investigadores se preguntan si no serán estas zonas del océano el lugar donde tiene lugar el apareamiento de los tiburones peregrinos. 

Por otro, el que ocurra a lo largo de todo el año en todo tipo de hábitats indica que posiblemente existen otros factores motivacionales: puede ser parte de un sistema de comunicación acústica, puesto que muchos de los saltos registrados son nocturnos (esto, naturalmente, a falta de otros datos decisivos como conocer si había otro u otros ejemplares cerca) y no se descarta la función de desparasitación y autolimpiado. Tres de los ejemplares marcados tenían lampreas fijadas (en el cuarto no se pudo determinar). 

En fin. Sea como fuere, a la vista de todo lo anterior, no hace falta explicar que todo frágil bañista o mirón que se encuentre en las inmediaciones de un grupo de peregrinos hará bien en estar bien alerta, y alejarse como foguetes si observan que alguno de estos maravillosos gigantones decide ponerse en acción. Solo tenemos noticia de una desgracia causada por un aterrizaje en el lugar equivocado: ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial, en el fiordo de Clyde, Escocia, cuando un Cetorhinus cayó sobre una barca y sus tres tripulantes murieron... ahogados.

En Baltimore Harbour, West Cork, Irlanda. Foto de Youen Jacob. Esa especie de cordones que se aprecian n en la zona ventral son lampreas.

Pero tampoco hay que ponerse trágicos. El objetivo de este artículo es compartir un día especial con todos vosotros. Como en todo en la vida, para disfrutar de estas maravillas con que de vez en cuando nos regala el océano, solo es cuestión de ser prudentes... y de aprender a nadar.

El tiburón peregrino es el pez más grande capaz de saltar fuera del agua. Un espectáculo que no debe desaparecer del océano.

👉[ARTÍCULO ORIGINALMENTE PUBLICADO EL MIÉRCOLES 22 DE ABRIL DE 2015 A LAS 13:39].

________________________________
¹Emmett M. Johnston, Lewis G. Halsey, Nicholas L. Payne, Alison A. Kock, Gil Iosilevskii, Bren Whelan & Jonathan D. R. Houghton (2018). Latent power of basking sharks revealed by exceptional breaching events. Biology Letters, 14:9. Doi: 10.1098/rsbl.2018.0537

²Jessica L. Rudd, Owen M. Exeter, Jackie Hall, Graham Hall, Suzanne M. Henderson, Christopher Kerry, Matthew J. Witt & Lucy A. Hawkes (2021). High resolution biologging of breaching by the world's second largest shark species. Scientific Reports 11:5236. doi: 10.1038/s41598-021-84670-3
Como curiosidad, en este trabajo los autores creen haber encontrado posibles indicios de lateralidad en el tiburón peregrino al observar que en el 67% de los saltos (en 45 de 67) los individuos giraban hacia su costado derecho. 

³Algunas de estas cuestiones están tratadas en A. Peter Klimley, Tobey H. Curtis, Emmett M. Johnston, Alison Kock & Guy M. W. Stevens (2024). A review of elasmobranch breaching behavior: why do sharks and rays propel themselves out of the water into the air? Environmental Biology of Fishes, 108, 441-481. https://doi.org/10.1007/s10641-024-01584-5

Mauvis Gore, Lotte Abels, Shane Wasik, Luke Saddler & Rupert Ormond (2019). Are close-following and breaching behaviours by basking sharks at aggregation sites related to courtship? Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom 99 (3). https://doi.org/10.1017/S0025315418000383

Se calcula que la energía empleada para realizar uno de estos saltos representa entre el 5-6% de la tasa metabólica estándar diaria del peregrino (véase el trabajo de Johnston, Halsey et al. 2018 citado arriba). Este término tan rarito se refiere a la cantidad de energía por unidad de tiempo que un animal en reposo necesita para mantener sus funciones vitales (respiración, actividad cerebral, etc.) en un entorno con una temperatura determinada.

Las marcas SPOT, siglas de Smart Position and Temperature [marca inteligente de posición y temperatura], envían un mensaje a un satélite para transmitir posición geográfica y datos de profundidad y temperatura cada vez que el animal o la aleta a la que normalmente están fijadas asoman a la superficie. Las marcas PSAT, siglas de Pop-up Satellite Archival Transmiting [etiqueta desprendible de archivo satelital], en cambio, están programadas para desprenderse del tiburón en una fecha concreta, o bien a determinada profundidad; una vez en superficie, transmiten datos de posición, luz, profundidad y temperatura, y permiten descargar un histórico completo de datos si se recuperan físicamente.

C. Antonia Klöcker, Mikko Vihtakari, Martin C. Arostegui, Axel Schlindwein, Keno Ferter, Otte Bjelland, Haley R. Dolton, Øystein Langangen, Nuno Queiroz, David W. Sims & Claudia Junge (2026). Wide-ranging, year-round breaching behaviour of basking sharks revealed by long-term biologging. Biology Letters, 22: 20250696. https://doi.org/10.1098/rsbl.2025.0696

Haley R. Dolton, Andrew L. Jackson, Robert Deaville, Jackie Hall, Graham Hall, Gavin McManus, Matthew W. Perkins, Rebecca A. Rolfe, Edward P. Snelling, Jonathan D. R. Houghton, David W. Sims & Nicholas L. Payne (2023). Regional endothermic traits in planktivorous basking sharks Cetorhinus maximus. Endangered Species Research 51: 227-232. https://doi.org/10.3354./esr01257

lunes, 31 de julio de 2023

Posibles grupos familiares en peregrinos

Foto: Florian Walsh.
A medida que afinamos nuestros instrumentos de observación, más asombro nos produce la naturaleza. Las modernas tecnologías de investigación nos están permitiendo descubrir aspectos insospechados de la personalidad y la vida social de las criaturas que la habitan, tanto más extraordinarios cuanto mayor es la distancia, evolutiva, física o ambas a la vez, que nos separa. Tal es el caso de los peces y, dentro de ellos, naturalmente, los tiburones.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Devoradores de plancton

Andy Murch, bigfishexpeditions.com
De las más de 500 especies de tiburón descritas en todo el mundo solo tres se alimentan de plancton: el tiburón ballena (Rhincodon typus), el peregrino (Cetorhinus maximus) y el boquiancho (Megachasma pelagios). Los tres son los únicos representantes de sus respectivas familias: Rhincodontidae (orden Orectolobiformes), Cetorhinidae y Megachasmidae (orden Lamniformes), lo que viene a subrayar su carácter único, especial. Y los tres tienen también en común su gran tamaño: el ballena y el peregrino son los peces más grandes del océano, y el tercero figura no muy lejos de las posiciones de cabeza [véase Los tiburones más grandes del océano].

martes, 15 de octubre de 2013

Claves de los Lamniformes

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) fotografiado en Guadalupe por Jorge Cervera Hauser.

El orden Lamniformes está compuesto por un total de ocho familias: Alopiidae, Mitsukurinidae, Megachasmidae, Pseudocarchariidae, Odontaspididae, CarchariidaeCetorhinidae, y Lamnidae. Algunas, dadas las soprendentes características de sus integrantes, son difícilmente susceptibles de llevar a confusión. El tiburón duende (Mitsukurinidae) o los zorros marinos (Alopiidae) son ejemplos evidentes. Y otras tienen miembros tan famosos, tan cinematográficos, que casi hay que hacer un esfuerzo para equivocarse. Naturalmente, estoy hablando del tiburón blanco y su familia (Lamnidae).

¿Cuáles son los rasgos anatómicos que permiten reunir en un mismo grupo o taxón a especies en apariencia tan extraordinariamente disímiles? Si vamos a las Claves de los nueve órdenes de tiburones, observamos que todas poseen aleta anal, ojos sin membrana nictitante situados delante de la boca, cuerpo cilíndrico con cinco pares de largas aberturas branquiales en posición lateral y dos aletas dorsales sin espinas.¹

A partir de aquí, los caracteres más importantes a tener en cuenta para identificar cada una de estas familias son la forma del morro, los ojos, posición de la boca, el número y tamaño de los dientes, la longitud de las aberturas branquiales, la presencia o no de quillas laterales en el pedúnculo caudal y la forma de la aleta caudal, tal como se muestra en las fotografías de abajo:
Izq. Cailón salmonero (Lamna ditropis) con fuertes quillas laterales en el pedúnculo y cola homocerca (los lóbulos superior e inferior son casi iguales en tamaño), en forma de media luna. Foto: Andy Murch (editada). Dcha. Solrayo (Odontaspis ferox) con el pedúnculo plano, sin quillas laterales, y la caudal heterocerca (lóbulo superior mucho más largo que el inferior). Foto: Sacha Lobenstein (editada).

Claves de los Lamniformes

✅ A. Aleta caudal muy larga, tanto o más que la longitud corporal. Morro corto y cónico. Familia ALOPIIDAE.
Zorro pelágico (Alopias pelagicus). Foto (editada): Douglas David Seifert.

👉 B. Aleta caudal normal, más o menos alargada, pero mucho más corta que la longitud corporal. 👇1 - 7

👉 1. Cola heterocerca. Sin quillas laterales en el pedúnculo caudal o quillas muy débiles. 👇2 - 5  🔎👉7

✅ 2. Morro muy largo y aplanado dorsoventralmente. Sin fosetas precaudales. Caudal alargada, con el lóbulo inferior prácticamente inexistente. Aleta anal mucho más larga que las dorsales. Familia MITSUKURINIDAE.
Tiburón duende (Mitsukurina owstoni). Foto: Toño Maño.
👉 3. Morro normal, cónico o ligeramente aplanado. Pedúnculo con fosetas precaudales superiores y, en algunos casos, también inferiores. Anal casi igual o inferior en tamaño a las dorsales. 👇4 - 5

✅ 4. Boca enorme en posición terminal, al mismo nivel que el morro. Cabeza también muy grande. Familia MEGACHASMIDAE. ()
Boquiancho (Megachasma pelagios). Foto (editada): Glenn Moore, inaturalist.org.
👉5. Boca más pequeña en posición subterminal. Sin branquispinas en los arcos branquiales.👇5 - 6

5Ojos muy grandes. Aberturas branquiales largas, que se extienden hacia la parte superior de la cabeza. Fosetas precaudales superior e inferior. Débiles quillas laterales bajas en el pedúnculo caudal. Familia PSEUDOCARCHARIIDAE.
Tiburón cocodrilo (Pseudocarcharias kamoharai). Foto (editada): Ross Spearing.
👉 6. Ojos pequeños o relativamente pequeños. Aberturas branquiales no extendidas hacia la parte superior de la cabeza. Pedúnculo sin quillas laterales y con foseta precaudal superior, pero no inferior. 👇6.a. - 6.b.

6.a. Ojos pequeños. Morro cónico ligeramente aplanado dorsoventralmente. Dorsales de tamaño similar; la primera más cerca de las aletas pélvicas que de las pectorales. Familia CARCHARIIDAE.
Tiburón toro (Carcharias taurus). Foto (editada): Andy Murch, sharksandrays.com.
✅ 6.bOjos relativamente grandes. Morro cónico. La primera dorsal es claramente más grande que la segunda y en posición adelantada, aproximadamente sobre el borde posterior de las pectorales. Familia ODONTASPIDIDAE.
Solrayo (Odontaspis ferox). Foto (editada): Sacha Lobenstein.

👉 7
. [>1] Cola homocerca, como una media luna. Fuertes quillas laterales en el pedúnculo caudal. 👇7.a. - 7.b.

7.a. Gran número de dientes diminutos en una boca grande. Aberturas branquiales enormes, casi rodeando la cabeza. En los ejemplares jóvenes la caudal no es totalmente homocerca; su lóbulo inferior puede ser sensiblemente más pequeño que el inferior. Familia CETORHINIDAE
Peregrino (Cetorhinus maximus). Foto (editada): Andy Murch, sharksandrays.com.
7.b. Pocos dientes, pero grandes y afilados. Boca no tan grande como en la anterior familia. Aberturas branquiales largas, pero sin extenderse sobre la cabeza; arcos branquiales sin branquispinas. Familia LAMNIDAE.
Marrajo (Isurus oxyrhinchus). Foto (editada): Andy Murch, sharksandrays.com.

() Familia no presente en aguas españolas.

BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA

―EBERT, David A., Marc Dando (2021). Field Guide to Sharks, Rays & Chimaeras of Europe and the Mediterranean. Princeton University Press, Princeton, NJ.
―LLORIS, Domingo (2015). Ictiofauna marina: Manual de identificación de los peces marinos de la Península Ibérica y Baleares. Omega, Barcelona.
―MORENO, Juan (1995). Guía de los tiburones de aguas ibéricas, Atlántico nororiental y Mediterráneo. Pirámide, Madrid.

[ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN, VIERNES 4 DE NOVIEMBRE DE 2022.]
___________________________
¹Además de todos estos elementos anatómicos, los lamniformes tienen tambień en común la modalidad reproductiva: todos son vivíparos aplacentarios (ovovivíparos) con oofagia (dentro del úterio, los embriones se alimentan de huevos no fecundados una vez agotado el saco vitelino) y, en algún caso, también canibalismo intrauterino (los hermanos más desarrollados se comen a los más débiles). La válvula espiral del tracto digestivo detas especies es de tipo anular.

sábado, 7 de julio de 2012

La pesquería del peregrino en Galicia

Playa de Porto de Bares, en la bocana de la ría de O Barqueiro. Foto: Munimara.

Porto de Bares, la playa más septentrional de la Península. Recortada como un limpio mordisco de tiburón en el borde oriental del cabo de Estaca de Bares, que marca el límite entre el océano Atlántico y el mar Cantábrico. Es un perfecto arco de arena trazado a los pies del pueblo, entre el Coído, el puerto de origen romano construido sobre una escollera de bolos graníticos
, y punta Almeiro. Una bellísima trampa mortal para los centenares de peregrinos (Cetorhinus maximus) que fueron cazados por las gentes del lugar a lo largo de los más de veinte años que duró la única pesquería que ha existido en Galicia dedicada exclusivamente a este tiburón.

lunes, 25 de junio de 2012

La caza del tiburón peregrino

Embarcación noruega tradicional dedicada a la captura de peregrino. La franja negra de la cofa indica que también está autorizada para cazar ballenas.
Hace pocos días, cuando estaba a punto de terminar la segunda parte del largo pero merecido post sobre el peregrino, di por casualidad con una página noruega donde aparecía un pequeño reportaje sobre su pesca (1). Las imágenes que lo ilustraban me parecieron extraordinariamente elocuentes, pura historia, y pensé que venían que ni pintadas para completar todo el trabajo hecho (además, justamente Noruega fue el país con mayor número de capturas de toda Europa). De ahí este pequeño post, al que me hubiera gustado añadir algún tipo de información sobre la pesca del peregrino en Galicia, pero en una rápida mirada no he encontrado nada excepto esta breve referencia sacada del Blog de la SGHN de Ferrol (2):
Cazado con arpóns, especialmente deseñados para este animal e dos que quedan algúns exemplos en zonas como Bares.
Es más que probable que aquí también se capurasen peregrinos, como hicieron los portugueses hasta hace relativamente pocos años (3), teniendo en cuenta, además, que contábamos con una industria ballenera. Cuando tenga más datos, aquí los encontraréis.

La pesca del Cetorhinus maximus tiene una larga historia que se remonta hasta los siglos XVI y XVII, sobre todo en países como Gran Bretaña y Noruega. El método era similar al utilizado para cazar ballenas, totalmente artesanal y de ámbito costero: el arpón, lanzado a mano desde pequeñas lanchas sin cubierta procedentes de la cercana costa. Era un oficio duro y peligroso porque las sacudidas del animal podían destrozar embarcaciones, volcarlas, e incluso arrastrarlas hacia el fondo cuando se trataba de un ejemplar de gran tamaño. Pero el riesgo valía la pena: la carne, seca y salada, se aprovechaba para consumo humano; aunque sin duda la parte más importante del animal era su enorme hígado (puede representar hasta el 25% del peso total), extraordinariamente rico en aceites con infinidad de aplicaciones: combustible para lámparas, grasa, tratamiento del cuero, fabricación de pinturas, elaboración de diversos bálsamos y ungüentos, etc. De un solo hígado podían llegar a extraerse hasta 400 litros de aceite.

Barcos noruegos en el puerto danés de Skagen en 1971. Ese año fue especialmente bueno: bancos enormes aparecieron en el mar del Norte y en el estrecho de Skarregak, el que separa Noruega de la península de Jutlandia (Dinamarca).
Ya en el siglo XX, durante el periodo de entreguerras los noruegos dotaron a sus embarcaciones de motor y de cubierta, con lo cual su radio de acción pudo extenderse a mar abierto. Y para mejorar su eficacia y rendimiento le añadieron el cañón arponero. A mediados de siglo se disparó la demanda industrial del aceite de hígado, y con ella la definitiva expansión de la flota tradicional que se dedicaba a su captura (y no tan tradicional: muchos balleneros también empezaron cazar peregrinos), así como del número de países que se unieron a la fiesta. Se utilizaba el arpón, pero también las redes. Entre 1946-1986 las flotas noruega, escocesa e irlandesa acabaron con 77.204 tiburones, de los que sólo se aprovechaba el hígado y las aletas, que eran enviadas a Japón. El resto normalmente se desechaba.

Las capturas de la flota noruega alcanzaron dos picos importantes: en 1970, con 18.700 toneladas, y en 1975, con 18.352. A partir de ahí sufrieron un drástico y continuado descenso. En 1992 se recuperaron ligeramente hasta alcanzar las 3.658 toneladas; y en 1995 y 1996 cayeron hasta las 108 y 413 t, respectivamente. Entre 1989 y 1997 se descargaron aproximadamente 28.526 ejemplares. En 1999, el total de capturas globales registradas fue de 210 toneladas, siendo Nueva Zelanda, con 129 toneladas, y Noruega, con 77, los países con cifras más altas. (4)

La caza del tiburón peregrino solía desarrollarse de esta manera:

El barco se aproxima lentamente a un grupo de tiburones (en el centro abajo puede verse la punta del arpón en la proa). El peregrino es un animal pacífico y confiado, y tolera la proximidad de quienes van a convertirse en sus verdugos.

Demasiado cerca. Muchas veces hay que esperar a que el tiburón se sitúe en la posición y distancia adecuada para evitar daños al barco. Cinco metros serán suficientes.

El arponero apunta, dispara y acierta. El arpón se hunde en lomo de la víctima, que instintivamente se sumerge de inmediato.

La pelea es dura. El barco se zarandea con las sacudidas del animal cuando empiezan a virar para traerlo a superficie.

 El fin está cerca. Los golpes que el tiburón asesta con su poderosa cola son cada vez más débiles, pero siguen siendo peligrosos. En cubierta, un marinero espera a que asome la cabeza para darle el tiro de gracia.

Game over.

Se cortan las aletas y se extrae el hígado. El resto... se devuelve al mar.

A finales de los 80 bajó el precio del aceite de hígado y se produjo un importante descenso de la demanda. Todo ello, unido la escasez de capturas y al envejecimiento de la flota, supusieron el fin de esta pesquería, que recibió el tiro de gracia en 2006 con la aprobación de una normativa a nivel europeo que prohibía definitivamente la captura de peregrinos en aguas comunitarias.

Sin embargo, la antigua demanda de aceite ha sido sustituida por la infinitamente más poderosa y destructiva demanda de aleta por parte del boyante mercado chino para la elaboración de la famosa sopa, signo de lujo y distinción en los banquetes de una sociedad cada vez con mayor poder adquisitivo (y recordemos, una vez más, que la aleta en sí misma no sabe a nada, no aporta sabor alguno a la sopa, tan sólo una textura que puede lograrse por medio de otros productos; dicho de otro modo: el tiburón peregrino -así como la mayoría de las demás especies de tiburón- está al borde de la extinción a causa de un estúpido CAPRICHO de nuevos ricos).
El crecimiento de esta demanda parece no tener fin. De un solo ejemplar de tiburón peregrino se pueden sacar 90 kg de aleta; el kilo de aleta seca puede superar los $700... ¿Conclusión?


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(1) Fiskeri.no. Las fotografías fueron tomadas por Lorenz Rolfnes a bordo de su barco Vita en los años '70.
(2) Ver Blog da SGHN-Ferrol.
(3) Las cifras oficiales de Portugal indican capturas de una tonelada por año en 1987, 1994, 1995 y 1996.
(4) Ésta y todas las anteriores son cifras oficiales de la FAO: FAO Fisheries & Agriculture Department.

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miércoles, 20 de junio de 2012

Peregrino (Cetorhinus maximus) - Segunda parte

Foto: Nick Caloyianis (National Geographic)
El peregrino no es un tiburón esquivo. No parece rechazar la proximidad de las personas, ni en superficie ni bajo el agua, excepto cuando se ve acorralado o molestado. Bien al contrario, en ocasiones su curiosidad le empuja a convertirse él mismo en un audaz observador, que no duda en aproximarse a un kayak o a un buceador y dar un par de vueltas a su alrededor para estudiarlos con detenimiento, incluso seguirlos durante un trecho, antes de regresar a sus asuntos, infinitamente más interesantes. En primavera y verano, se les puede ver nadando pachorrones o retozando plácida y perezosamente cerca de la superficie, a veces panza arriba, en aquellos lugares donde suelen concentrarse, como en el extremo suroeste de Inglaterra y en el mar de Irlanda. Por eso en inglés se conoce como basking shark (el verbo bask significa 'tomar el sol, solazarse o disfrutar de algo') o sun fish ('pez del sol'). Sin embargo, paradójicamente, sabemos muy poco sobre el comportamiento y estructura social de este pacífico gigantón.

Peregrinos en el Golfo de Maine
Los peregrinos aparecen en solitario, en parejas, en tríos o formando cardúmenes que en ocasiones pueden llegar a superar los 500 individuos, aunque por desgracia esto aquí no pasa: en aguas de Galicia la inmensa mayoría de avistamientos, por no decir todos, han sido de ejemplares aislados. Pero en fin, dentro de lo malo, consolémonos con el hecho de que a un par de horas escasas de avión, y con un poco de suerte, si la temporada es propicia quizá tengamos la oportunidad de ver unos cuantos (y ya de paso aprender inglés formando parte de alguno de los retenes de voluntarios que se despliegan en determinados puntos estratégicos de la costa para el registro de avistamientos una excusa como cualquier otra para huir de este país). Porque, en efecto, ha habido temporadas flojas, con un número discreto de registros; pero otras, en cambio, han resultado sencillamente espectaculares.
A mediados de mayo de 1998 un grupo de más de 500 individuos apareció en punta Lizard, el extremo más meridional de Inglaterra. Dicen que el banco era tan denso que los pesqueros pusieron rumbo a puerto ante el peligro de sufrir daños por una colisión. Casi diez años antes, en junio de 1989, durante unos días de calor y tiempo apacible, tres inmensos bancos se congregaron en las cercanías de la isla de Man. Ocupaban un área de más de 15 km y su séquito estaba compuesto por "millones de medusas", un zorro (Alopias vulpinus) y un grupo de cazones (Galeorhinus galeus). Un cardumen de más de 50 individuos incluso entró en el puerto de Peel llegando a pocos metros de la orilla. Había tiburones de ambos sexos y de diferentes tallas: los pescadores calcularon que las hembras medían entre 6 y 7,5 m; un ejemplar pasó al lado de un queche de 12 m, y sus tripulantes pudieron comprobar que barco y tiburón eran más o menos del mismo tamaño. La mayor parte de los peregrinos nadaba lentamente, alimentándose de vez en cuando cerraban con parsimonia sus enormes bocas, claramente visibles bajo la superficie; algunos pegaban saltos fuera del agua; otros formaban pequeños grupos que nadaban en círculos, uno detrás del otro; un enorme ejemplar de unos 11 m, posiblemente una hembra, era seguido por tres tiburones más pequeños que, por turnos, se ponían a su lado y, juntos, giraban sobre si mismos (1).

¿La monstruosa serpiente marina de las leyendas?
Comportamiento social: Estas y otras muchas observaciones y testimonios han permitido identificar ciertas pautas de comportamiento social, así como una suerte de elementos gestuales significativos, es decir, con finalidad comunicativa. Pero ¿hasta qué punto es así? ¿Hasta qué punto todo ello conforma algún tipo de "lenguaje", dicho sea con todas las comillas que merece un asunto tan delicado? De momento es difícil saberlo. Hay numerosos estudios en marcha basados tanto en la observación directa de comportamiento grupal, como en el marcado y seguimiento de individuos, etc., de manera quizá no tardaremos en obtener algún dato más. De momento, la única certeza es que estos animales adoptan unos patrones de comportamiento recurrentes, que incluso han sido ya catalogados. Tenemos el tandem swimming: dos o más individuos en fila india nadando conjuntadamente bien en linea recta, bien en círculos, en lo que posiblemente se trate de una ceremonia de cortejo; el parallel swimming: individuos nadando en paralelo, a veces deteniéndose en paradas más o menos prolongadas o stalling; tríos nadando en formación de "V" mientras se alimentan; y por supuesto los espectaculares saltos o breaching, en los que el cuerpo del tiburón llega a salir total o parcialmente por encima de la superficie. Tradicionalmente se pensaba que lo hacían para desembarazarse de molestos ectoparásitos como las lampreas de mar que, aunque es difícil que logren atravesar la dura piel del animal, cubierta de fortísimos dentículos dérmicos, sí que pueden resultar un verdadero incordio; pero gana terreno la tesis de que tal vez tengan algún tipo de función relacionada con la reproducción, pues normalmente este tipo de comportamiento se produce cuando se forman grupos grandes en los que se desarrolla alguna ceremonia de cortejo (aparte está el hecho de que los saltos exigen un gasto energético demasiado elevado para tan poca recompensa). Un tiburón puede, sin previo aviso aparente, realizar tres o más saltos consecutivos cada treinta segundos aproximadamente mientras el resto de sus congéneres se están tan tranquilos en el agua... Así pues, es más que recomendable, para no tentar a la suerte, que todo frágil ser humano que se encuentre en las inmediaciones se aleje lo más lejos y rápido posible. Sólo ha habido, que se sepa, tres víctimas mortales causadas por el breaching: ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial en el Firth of Clyde, Escocia, cuando un tiburón cayó sobre una barca, la volcó y sus tres tripulantes murieron ahogados.

Foto: Stiofan O'Connor (Pelagic Shark Research Foundation)
Comportamiento migratorio: Hasta hace poco predominaba la opinión de que, pasada la temporada estival, los peregrinos se alejaban hacia las aguas profundas oceánicas para hibernar. Varias circunstancias parecían apoyar esta teoría: su más o menos repentina desaparición de las costas durante ese periodo; el que el peso del hígado de individuos capturados en primavera fuese menor que el de los capturados en otoño, lo cual era indicio de la suspensión de toda actividad trófica activa (el animal recurriría entonces a la energía almacenada en él durante la temporada); o la pérdida de las branquispinas, lo cual les impediría continuar con su actividad filtradora habitual. Pues bien, nada más lejos. Los resultados de estudios y seguimientos por satélite han demostrado que en realidad los peregrinos están activos durante todo el año, realizando continuas migraciones tanto verticales como horizontales, algunas de estas últimas de varios miles de kilómetros, con fines tróficos y, quizá, reproductivos. Pasan el invierno en aguas profundas normalmente hasta los 900 m, en donde se alimentarían de pequeños invertebrados y comunidades planctónicas en cuya captura las branquispinas no parecen ser estrictamente necesarias, de ahí que poco a poco se vayan desprendiendo para volver a crecer llegada la primavera. 

Un trabajo publicado en 2008 (2) demostró por vez primera la existencia de migraciones transatlánticas: la etiqueta de una hembra marcada en la isla de Man había sido recuperada en Terranova; los datos que almacenaba revelaron que su intrépida dueña había recorrido nada menos que 9589 km en horizontal y llegado hasta los 1200 m de profundidad. Al año siguiente, otro trabajo, éste dirigido por Gregory Skomal (3), demostraba que los movimientos migratorios de los peregrinos del otro lado del Atlántico eran radicalmente diferentes de los de sus primos europeos. Skomal y su equipo habían colocado 25 etiquetas por satélite en individuos de la costa de Massachusetts: al cabo de un tiempo, una de ellas empezó a transmitir desde Florida (lo esperable); pero, después, otra se soltó a la altura de la fosa de las Caimán, ¡en pleno Caribe! (los científicos se frotaban los ojos); y no bien se hubieron cerciorado de que no había viajado a bordo de un pesquero, cuando comenzaron a recibir transmisiones desde la costa del Brasil, es decir, ¡del otro lado del Ecuador! No se lo podían creer: sus tiburones migraban hacia el sur, desde las aguas templadas del Atlántico noroccidental hasta las costas de Sudamérica cruzando la barrera cálida de las Bahamas y el Caribe. El truco: en las aguas de temperatura más elevada, los peregrinos descendían hasta la zona mesopelágica, donde podían permanecer desde semanas a meses. 
El objetivo ahora es determinar si la finalidad de esta migración es trófica, reproductora o una combinación de ambas. 
Evidentemente queda mucho por saber. Pero lo que estos estudios han demostrado de manera rotunda y clara es la necesidad de desarrollar estrategias de conservación no sólo en el ámbito local, sino a nivel global. 

Falmouth Bay, Cornwall (Getty Images/Photolibrary RM)
Estatus: Las poblaciones del Pacífico Norte y Atlántico Nororiental (o sea, el nuestro) están incluidas en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro. El CITES, por su parte, incluye al peregrino en su Apéndice II, donde figuran aquellas especies que a su modo de ver todavía no se encuentran en peligro de extinción pero cuyo comercio debe ser estrictamente controlado para garantizar su supervivencia (de más está decir que la docta opinión del CITES está tan inspirada en el rigor de los estudios científicos como este Blog en los escritos piadosos de Santa Teresita de Lisieux, Doctora de la Iglesia). También aparece en los Apéndices I y II de la CMS (Convention on Migratory Species, Convención sobre la conservación de especies migratorias), donde se incluyen, respectivamente, las especies con protección estricta y las especies migratorias que requieren acuerdos de cooperación en el marco de la CMS. La UNCLOS (siglas de United Nations Convention on the Law of the Sea, Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar) incluye al peregrino en su Anexo I de especies altamente migratorias, lo cual obliga a las naciones pesqueras a cooperar en su protección, dentro y fuera de sus zonas económicas exclusivas, bajo la gestión de algún organismo internacional como puede ser el ICCAT (recordemos que los acuerdos bajo el UNCLOS son vinculantes aunque no se cumplan, como suele ser lo habitual).  

En Europa, el Cetorhinus maximus está protegido tanto por leyes comunitarias como nacionales. Así por ejemplo, las poblaciones mediterráneas están protegidas por convenios como el OSPAR, el Convenio de Barcelona y el Convenio de Berna (Anexo II); en el Reino Unido, la Wildlife and Countryside Act prohíbe la captura y todo tipo de acoso dentro de sus 12 millas. 
Al fin, en el año 2006 se aprobó el Reglamento (CE) No. 1782/2006 del Consejo de 20 de noviembre por el que se modificaban los Reglamentos (CE) No. 51/2006 y (CE) No. 2270/2004, "en lo que atañe a las posibilidades de pesca y las condiciones asociadas a determinadas poblaciones de peces", de tal manera que se prohíbe a los buques comunitarios capturar, mantener a bordo, transbordar y desembarcar, en todas las aguas comunitarias y no comunitarias, tanto al peregrino como al tiburón blanco (Carcharodon carcharias) (4); reglamento que también afecta a los buques no comunitarios en aguas europeas.

Cariño, 18-III-2010 (Foto: La Voz de Galicia)
Peregrinos en peligro: Pese a toda esta espesa sopa de letras y tropezones, todavía seguimos encontrándonos con casos sangrantes. En 2007 se detectaban mediante análisis de ADN aletas de peregrino en mercados no sólo asiáticos (como Hong Kong, Japón), sino en los mismísimos EEUU. Pero es que una sola aleta bien hermosota alcanza precios desorbitados en el mercado negro, y también en el no tan negro: en 1999 se pagaron 10 000 y 20 000 dólares americanos por las enormes dorsal y pectorales de un peregrino (5). ¿Quién puede resistirse a eso? 
Por si fuera poco, pese a las estrictas medidas de protección adoptadas por EEUU y Canadá, las poblaciones del Pacífico Nororiental nunca se han recuperado de la presión pesquera a la que fueron sometidas en el pasado siglo, por lo que en 2010 el NOAA National Marine Fisheries Service estadounidense declaró al tiburón peregrino Species of Concern ('Especie de especial preocupación') (6).

En el siglo XX el tiburón peregrino fue objeto de una salvaje pesca intensiva por parte de las flotas de diferentes países (el "arte" empleado con más frecuencia era, como os podéis imaginar, el arpón). Del tiburón se aprovechaba todo: la carne y las aletas para consumo humano y lo sobrante para la fabricación de piensos; la piel para cuero, etc. Pero lo más valioso era su enorme hígado (llega a representar la cuarta parte del peso corporal total del animal), muy rico en escualeno y otros hidrocarburos que se usaban como lubricante para la maquinaria, como combustible para las lámparas, etc. Pero todo aquello acabó súbitamente. Todos los datos de que disponemos revelan un patrón evolutivo común a todas aquellas pesquerías: un crecimiento espectacular de las capturas (el peregrino es sumamente manso y fácil de arponear) seguido de un colapso no menos espectacular conducente invariablemente a su cierre: habían dejado de ser rentables dada la escasez de capturas. Así sucedió con la tristemente famosa industria del peregrino de Achill Island, Irlanda, que entre 1947 y 1975 acabó con más de 12.000 ejemplares (7). 
A modo de anécdota, estos tiburones también se utilizaron como dianas para las prácticas de tiro de los cazas Hurricane desplegados en Escocia durante la Segunda Guerra Mundial.
Cazas Hurricane de la RAF sobrevolando la costa de Inglaterra

Vale insistir en ello: el peregrino, como ya hemos visto en la primera parte de este largo artículo, tiene una tasa reproductiva muy baja (larguísimos periodos de maduración sexual y de gestación, escaso número de crías, baja fecundidad), y ello lo convierte en una especie extremadamente vulnerable a cualquier tipo de explotación pesquera.

Volviendo al aquí y ahora, todavía en 2007 los portugueses declaraban 11 toneladas de peregrinos capturados tanto en sus costas como mar adentro. Igualmente, Noruega ese mismo año declaraba 65 toneladas, obtenidas en su mayor parte en el archipiélago de Lofoten. En 2009 hubo denuncias de desembarcos por parte de embarcaciones comunitarias en países como Grecia y España; por no mencionar aquella sonrojante anécdota ocurrida en diciembre de ese año, cuando los clientes de un supermercado de Santander tuvieron la oportunidad de degustar unos filetitos de cría de Cetorhinus para la cena, como quien se toma un cochinillo de Segovia (8).

Amenazas: Actualmente, la mayor amenaza para el peregrino, como para el resto de tiburones, procede del disparatado incremento de la demanda de aleta por parte del mercado asiático, particularmente China, que ha hecho que los precios se disparen y que, en consecuencia, cada vez haya más gente dedicada a la pesca y comercio, legal y, sobre todo, ilegal. Y no sólo eso: cada vez es más frecuente que los ejemplares capturados accidentalmente no sean ya devueltos al mar con vida y enteros, sino con sus aletas previamente cercenadas.
Además de la aleta en sí, el aceite del voluminoso hígado del peregrino es extraordinariamente rico en vitamina A, y se usa para fabricar productos dietéticos, afrodisíacos (así como suena: parece que las ancestrales culturas orientales están bastante obsesionadas con el sexo, tanto o más que el Vaticano), y para la industria cosmética. El cartílago también se utiliza como base para suplementos vitamínicos, etc. de más que dudosa efectividad.

Resumiendo, las amenazas a las que se enfrenta el peregrino son:
  • Capturas accidentales e ilegales espoleadas por la demanda de aleta.
  • Muerte por asfixia al quedar atrapado en cabos y redes a la deriva.
  • Colisiones y accidentes con embarcaciones.
  • Trastornos de diverso grado causados por el acoso y hostigamiento muchas veces no intencionado por parte de bañistas curiosos, lanchas, motos acuáticas, etc. que no respetan el espacio vital del tiburón cuando al pobre bicho se le ocurre aparecer en un lugar muy transitado, como se muestra en esta fotografía tomada en Cornwall (años después de Tiburón, vamos aprendiendo que no todos los tiburones son bichos sanguinarios). Para evitar y demostrar nuestro respeto por estos animales conviene tener en cuenta unas mínimas normas como las que hemos señalado en un post anterior.

Y en fin. Hasta aquí llega este largo post que espero que no haya aburrido demasiado a quienes han tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Sólo me gustaría añadir una última reflexión. Tenemos la inmensa fortuna de acoger en nuestras aguas al segundo pez más grande de todos los océanos. Un maravilloso y frágil gigantón que una y otra vez insiste en visitarnos, en recorrer nuestra desordenada geografía, y esto debería hacernos sentir orgullosos: orgullosos de lo que tenemos, pero al mismo tiempo conscientes de lo cerca que estamos de perderlo para siempre. Es como para pensárselo.

Foto: Barca Lema.
Esta fotografía fue tomada hace muy pocos días por una chica de Fisterra, Barca Lema, en la playa da Langosteira, al lado del pueblo. Eran las 17:20, hacía calor, el agua estaba helada, según cuenta (9), y por suerte llevaba consigo el bendito móvil, cuando vio, como surgidas de la nada, este par de aletas cruzando lentamente la superficie a escasos metros de la orilla.


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[ACTUALIZACIÓN SOBRE COMPORTAMIENTO MIGRATORIO (21-I-2013): Peregrinaciones del (tiburón) peregrino.]

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(1) Noticias recogidas en Michael Bright (2002). Sharks. London, The Natural History Museum, pp. 80-82.
(2) M. A. Gore,  D. Rowat et al, 2008.
(3) Gregory Skomal, Stephen I. Zeeman et al, 2009. Ver también reportaje en Nature, mayo de 2009.
(4) Ver Reglamento.
(5) Leonard Compagno et al (2002). Sharks of the World: An annotated and illustrated catalogue of shark species known to date. Volume 2: Bullhead, mackerel and carpet sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). Rome, FAO Species Catalogue for Fishery Purposes, p. 95.
(6) Science Daily, 8 de septiembre de 2010.
(7) Como curiosidad, esta reseña del ABC del 1 de septiembre de 1955:

"UN MOMENTO DE PELIGRO.- En las costas de Achill, en Irlanda, cuyos moradores se dedican muy especialmente a la pesca de escualos, varios pescadores, después de arrastrar hasta la orilla al pez, todavía con vida, tratan de salvar los obstáculos que al buen éxito de su empresa oponen los cercanos escollos y los coletazos del tiburón moribundo."
(8) Ver CRAM 1 y CRAM 2.
(9) Mi agradecimiento a Ubaldo Cerqueiro de la redacción del periódico digital de la Costa da Morte Qué pasa na Costa, quien amablemente se puso en contacto con Barca Lema para recabar más información e imágenes para este Blog.

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