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lunes, 25 de junio de 2012

La caza del tiburón peregrino

Embarcación noruega tradicional dedicada a la captura de peregrino. La franja negra de la cofa indica que también está autorizada para cazar ballenas.
Hace pocos días, cuando estaba a punto de terminar la segunda parte del largo pero merecido post sobre el peregrino, di por casualidad con una página noruega donde aparecía un pequeño reportaje sobre su pesca (1). Las imágenes que lo ilustraban me parecieron extraordinariamente elocuentes, pura historia, y pensé que venían que ni pintadas para completar todo el trabajo hecho (además, justamente Noruega fue el país con mayor número de capturas de toda Europa). De ahí este pequeño post, al que me hubiera gustado añadir algún tipo de información sobre la pesca del peregrino en Galicia, pero en una rápida mirada no he encontrado nada excepto esta breve referencia sacada del Blog de la SGHN de Ferrol (2):
Cazado con arpóns, especialmente deseñados para este animal e dos que quedan algúns exemplos en zonas como Bares.
Es más que probable que aquí también se capurasen peregrinos, como hicieron los portugueses hasta hace relativamente pocos años (3), teniendo en cuenta, además, que contábamos con una industria ballenera. Cuando tenga más datos, aquí los encontraréis.

La pesca del Cetorhinus maximus tiene una larga historia que se remonta hasta los siglos XVI y XVII, sobre todo en países como Gran Bretaña y Noruega. El método era similar al utilizado para cazar ballenas, totalmente artesanal y de ámbito costero: el arpón, lanzado a mano desde pequeñas lanchas sin cubierta procedentes de la cercana costa. Era un oficio duro y peligroso porque las sacudidas del animal podían destrozar embarcaciones, volcarlas, e incluso arrastrarlas hacia el fondo cuando se trataba de un ejemplar de gran tamaño. Pero el riesgo valía la pena: la carne, seca y salada, se aprovechaba para consumo humano; aunque sin duda la parte más importante del animal era su enorme hígado (puede representar hasta el 25% del peso total), extraordinariamente rico en aceites con infinidad de aplicaciones: combustible para lámparas, grasa, tratamiento del cuero, fabricación de pinturas, elaboración de diversos bálsamos y ungüentos, etc. De un solo hígado podían llegar a extraerse hasta 400 litros de aceite.

Barcos noruegos en el puerto danés de Skagen en 1971. Ese año fue especialmente bueno: bancos enormes aparecieron en el mar del Norte y en el estrecho de Skarregak, el que separa Noruega de la península de Jutlandia (Dinamarca).
Ya en el siglo XX, durante el periodo de entreguerras los noruegos dotaron a sus embarcaciones de motor y de cubierta, con lo cual su radio de acción pudo extenderse a mar abierto. Y para mejorar su eficacia y rendimiento le añadieron el cañón arponero. A mediados de siglo se disparó la demanda industrial del aceite de hígado, y con ella la definitiva expansión de la flota tradicional que se dedicaba a su captura (y no tan tradicional: muchos balleneros también empezaron cazar peregrinos), así como del número de países que se unieron a la fiesta. Se utilizaba el arpón, pero también las redes. Entre 1946-1986 las flotas noruega, escocesa e irlandesa acabaron con 77.204 tiburones, de los que sólo se aprovechaba el hígado y las aletas, que eran enviadas a Japón. El resto normalmente se desechaba.

Las capturas de la flota noruega alcanzaron dos picos importantes: en 1970, con 18.700 toneladas, y en 1975, con 18.352. A partir de ahí sufrieron un drástico y continuado descenso. En 1992 se recuperaron ligeramente hasta alcanzar las 3.658 toneladas; y en 1995 y 1996 cayeron hasta las 108 y 413 t, respectivamente. Entre 1989 y 1997 se descargaron aproximadamente 28.526 ejemplares. En 1999, el total de capturas globales registradas fue de 210 toneladas, siendo Nueva Zelanda, con 129 toneladas, y Noruega, con 77, los países con cifras más altas. (4)

La caza del tiburón peregrino solía desarrollarse de esta manera:

El barco se aproxima lentamente a un grupo de tiburones (en el centro abajo puede verse la punta del arpón en la proa). El peregrino es un animal pacífico y confiado, y tolera la proximidad de quienes van a convertirse en sus verdugos.

Demasiado cerca. Muchas veces hay que esperar a que el tiburón se sitúe en la posición y distancia adecuada para evitar daños al barco. Cinco metros serán suficientes.

El arponero apunta, dispara y acierta. El arpón se hunde en lomo de la víctima, que instintivamente se sumerge de inmediato.

La pelea es dura. El barco se zarandea con las sacudidas del animal cuando empiezan a virar para traerlo a superficie.

 El fin está cerca. Los golpes que el tiburón asesta con su poderosa cola son cada vez más débiles, pero siguen siendo peligrosos. En cubierta, un marinero espera a que asome la cabeza para darle el tiro de gracia.

Game over.

Se cortan las aletas y se extrae el hígado. El resto... se devuelve al mar.

A finales de los 80 bajó el precio del aceite de hígado y se produjo un importante descenso de la demanda. Todo ello, unido la escasez de capturas y al envejecimiento de la flota, supusieron el fin de esta pesquería, que recibió el tiro de gracia en 2006 con la aprobación de una normativa a nivel europeo que prohibía definitivamente la captura de peregrinos en aguas comunitarias.

Sin embargo, la antigua demanda de aceite ha sido sustituida por la infinitamente más poderosa y destructiva demanda de aleta por parte del boyante mercado chino para la elaboración de la famosa sopa, signo de lujo y distinción en los banquetes de una sociedad cada vez con mayor poder adquisitivo (y recordemos, una vez más, que la aleta en sí misma no sabe a nada, no aporta sabor alguno a la sopa, tan sólo una textura que puede lograrse por medio de otros productos; dicho de otro modo: el tiburón peregrino -así como la mayoría de las demás especies de tiburón- está al borde de la extinción a causa de un estúpido CAPRICHO de nuevos ricos).
El crecimiento de esta demanda parece no tener fin. De un solo ejemplar de tiburón peregrino se pueden sacar 90 kg de aleta; el kilo de aleta seca puede superar los $700... ¿Conclusión?


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(1) Fiskeri.no. Las fotografías fueron tomadas por Lorenz Rolfnes a bordo de su barco Vita en los años '70.
(2) Ver Blog da SGHN-Ferrol.
(3) Las cifras oficiales de Portugal indican capturas de una tonelada por año en 1987, 1994, 1995 y 1996.
(4) Ésta y todas las anteriores son cifras oficiales de la FAO: FAO Fisheries & Agriculture Department.

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4 comentarios:

  1. Desde luego Toño, eres un experto en este tema...
    Cada vez sorprendes más con tus relatos...
    ALUCINANTE la caza del peregrino...pobrecitoooo!!!

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  2. No sigas, María Eugenia, que conseguirás que me ponga colorada :D
    Toda esta información está disponible a todo el mundo en la red. Lo único que he hecho es resumirla un poco.
    Lo segundo, sí que fue alucinante... 77.000 tiburones peregrino exterminados en Europa. No hace falta añadir nada más.

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  3. Saberás que na Galiza houbo tamén pesquería de momo (C. maximus).

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  4. Efectivamente. Coñecín o caso xusto despóis de publicar este artigo. Aquí o tendes:

    http://tiburonesengalicia.blogspot.com.es/2012/07/la-pesqueria-del-peregrino-en-galicia.html

    Un pracer saber que a Cemma de vez en cando se pasea por este blog. ;)

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