Vamos a celebrar este día especial de un modo que nos encanta: combinando dos mundos que muchos todavía siguen considerando incompatibles entre si, las humanidades y las ciencias, la literatura y la biología. Hablamos de un novelista que tuvo la increíble fortuna de observar el comportamiento depredador nada menos que del tiburón de Groenlandia en su medio natural, las gélidas aguas del Ártico.
