Vamos a celebrar este día especial de un modo que nos encanta: combinando dos mundos que muchos todavía siguen considerando incompatibles entre si, las humanidades y las ciencias, la literatura y la biología. Hablamos de un novelista que tuvo la increíble fortuna de observar el comportamiento depredador nada menos que del tiburón de Groenlandia en su medio natural, las gélidas aguas del Ártico.
Todos conocemos al gran Arthur Conan Doyle (1859-1930) por su faceta literaria, por ser el creador de personajes tan inolvidables como Sherlock Holmes o el profesor Challenger, el protagonista de una de esas maravillosas novelas que tanto cautivaron nuestra imaginación infantil, El mundo perdido. Sin embargo, fue también un hombre de acción, que amaba la aventura y el deporte hasta el punto de tomar la decisión de interrumpir sus estudios universitarios y embarcarse en un ballenero para una campaña de seis meses.
En uno de esos interminables días de aburrimiento del tercer año de medicina en su Edimburgo natal, Conan Doyle aceptó el ofrecimiento de un amigo para sustituirle como cirujano del buque S. S. Hope¹, que en pocas semanas partiría desde Peterhead, puerto ballenero de la costa NW de Escocia, hacia las aguas de Groenlandia y norte de Islandia, en pleno océano Ártico, a la caza de ballenas y focas.
Y fue así como el 28 de febrero de 1880 el joven escritor, con tan solo veinte años (cumpliría los 21 durante la expedición), emprendió la «primera gran aventura de mi vida», una experiencia inolvidable que lo marcó profundamente. No es de extrañar. Solo hay que imaginárselo: medio centenar de hombres encerrados en un frágil barco de madera durante seis meses, lejos de todo rastro de civilización, en medio de una naturaleza deslumbrante e inmensamente bella y hostil.
Todas las impresiones y experiencias del viaje fueron recogidas en un diario que por fortuna ha llegado hasta nosotros. No tiene pretensiones literarias ni nada por el estilo, pero por su frescura constituye una lectura deliciosa que me permito recomendaros. Además, está ilustrado con dibujos hechos por el propio autor, algunos con mucho sentido del humor. Podéis leerlo en su versión original entrando en la excelente página The Arthur Conan Doyle Encyclopedia, Log of the S. S. Hope, o bien en español en la cuidada edición publicada en 2017 por la editorial Confluencias, que incluye cuatro relatos inspirados en el viaje.
Entre las experiencias más sorprendentes que recoge el diario está la de haber visto, nada menos que en tres ocasiones, al esquivo tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) en plena acción. La primera es absolutamente increíble, está recogida en la entrada correspondiente al miércoles 8 de junio (todas las traducciones son mías):
Nos vemos forzados a salir a mar abierto debido a cambios en el hielo. Por la tarde, el Eclipse² y nosotros nos amarramos a un bloque de hielo. Alrededor de las diez el capitán David y el doctor Walker subieron a bordo y se quedaron hasta las dos. Hoy dispararon a un oso enorme. Estaba sentado devorando la cabeza de un narval que había arrastrado encima del hielo, mientras un gran tiburón lo agarraba de la cola, que colgaba sobre el agua, para llevárselo. Cómo consiguió el oso subir el narval al hielo es un misterio.
En calma como en un estanque, el agua parece azogue. Muchos narvales alrededor. El hielo se mantiene estable más o menos. No hemos visto ni una ballena en todo el día. Vieron como un tiburón emergió a un costado del barco y atrapó un fulmar posado en el agua.
Este comportamiento encaja perfectamente con el comportamiento propio de un depredador oportunista como es el Somniosus, cuya dieta es extraordinariamente variada. Si bien parece sentir predilección por las focas, entre sus contenidos estomacales se han encontrado restos de peces óseos (fletán, salmón, arenque, granadero, bacalao, rayas...), invertebrados (crustáceos, medusas, calamares...), por supuesto mamíferos marinos (narvales, belugas, marsopas, focas) y también aves marinas como este pobre fulmar.
Un estudio publicado hace pocos años encontró pruebas de cambios ontogénicos en la dieta de este tiburón. Los jóvenes de menos de dos metros consumen una dieta más variada que los adultos que incluye desde invertebrados a pequeños peces, mientras que los ejemplares adultos de tamaño superior prefieren grandes peces y mamíferos marinos a los que pueden dar caza de manera activa³, contrariamente a lo que se creía.
![]() |
| «Whale dragging 2 fast boats through water. July 8th 1880» [Ballena arrastrando 2 lanchas por el agua. 8 de julio de 1880]. |
Llevado por su fino sentido del olfato, el tiburón de Groenlandia se concentra a veces en grandes números en áreas donde se desarrollan actividades balleneras y pesqueras. No es de extrañar, por tanto lo sucedido el jueves 9 de julio, «un día memorable», cuando al fin la tripulación del Hope consigue cazar una ballena:
... La remolcamos al barco y a la 1 p. m. la teníamos a bordo. Era una ballena espléndida, cada barba medía 3 metros, dando unas 12 toneladas de aceite. Vale sus buenas 1000 £ y ha evitado que nuestro viaje sea un desastre. Apareció un tiburón enorme y feo y se puso a supervisar el proceso de despiece del animal. Le pedí al capitán que nos dejara al despensero y a mi salir en un bote y arponearlo, pero nos dijo que no.
En un momento de su diario nuestro autor elabora una zoological list con todas las criaturas que observadas durante el viaje clasificadas con arreglo a criterios científicos y con no pocos toques de humor. Así, en el apartado VERTEBRATA, en la categoría de Pisces, figura el «Squalus Greenlandicus [sic] or Greenland Shark». Ignoro la procedencia del nombre científico, puesto que no coincide con ninguna de las antiguas sinonimias conocidas, tales como Squalus microcephalus Bloch & Schneider 1801, Scymnus glacialis Faber, 1829, Squalus borealis Scoresby, 1820 o Squalus norvegianus Blainville, 1825, por citar algunas⁴. ¿Será invención del propio autor?
![]() |
| Tiburón de Groenlandia en la costa norte de Canadá. Foto: Hemming 1952 tomada de www.wikimedia.commons. |
El diario del viaje constituye de algún modo la crónica de un mundo perdido. Una forma de vida felizmente acabada y un océano que, pese a los tremendos avances de la pesca industrial, todavía seguía lleno de vida. Las ballenas francas estaban en plena debacle debido a la caza indiscriminada, y las empresas balleneras apenas habían empezado con los rorcuales y las ballenas jorobadas. Pronto les llegaría el turno.
Y por supuesto, donde hay presas, donde hay vida, hay también tiburones. Los tiburones de Groenlandia eran omnipresentes. Hoy lo son cada vez menos. La especie figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de Vulnerable⁵ y sus poblaciones continúan en declive.
El viernes 11 de agosto de 1880 el S. S. Hope arribó a Peterhead en medio de una «calma chicha y un sol terrible». Tiempo después se licenció y se embarcó, también como cirujano, en el S. S. Mayumba para un viaje a las costas del África Occidental. Lo demás es historia, literatura y vida.
![]() |
| Autorretrato de 1881 brincando de contento mientras exhibe el título de Medicina. Abajo leemos «Licensed to kill» [Licenciado para matar]. |
____________________________
¹«S. S.» son las iniciales de Screw Steamship o Screw Steamboat, barco a vapor impulsado por una o más hélices o screws.
²El S. S. Eclipse es otro buque ballenero, también de Peterhead, que acompañó al S. S. Hope durante gran parte de la campaña. Ambos buques estaban capitaneados por dos hermanos, los últimos miembros de una estirpe de balleneros de Peterhead, pueblo ballenero del norte de Escocia, David y John Gray, respectivamente.
³Julius Nielsen, Jørgen Schou Christiansen, Peter Grønkjær, Peter Bushnell, John Fleng Steffensen, Helene Overgaard Kiilerich, Kim Præbel & Rasmus Hedeholm (2019). Greenland Shark (Somniosus microcephalus) Stomach Contents and Stable Isotope Values Reveal an Ontogenetic Dietary Shift. Frontiers in Marine Science, Sec. Marine Megafauna, Volume 6. https://doi.org/10.3389/fmars.2019.00125
⁴Al menos no aparece en ninguno de los catálogos conocidos, Catalog of Fishes, WoRMS o FishBase.
⁵Kulka, D.W., Cotton, C.F., Anderson, B., Derrick, D., Herman, K. & Dulvy, N.K. 2020. Somniosus microcephalus. The IUCN Red List of Threatened Species 2020: e.T60213A124452872. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2020-3.RLTS.T60213A124452872.en. Accessed on 22 April 2026.





