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lunes, 28 de febrero de 2022

A palos con el campeón de los mares

"El tiburón es el campeón de los mares". Imagen publicada en el periódico El Pueblo Gallego el 20/10/1955. Los datos parecen un pelín imprecisos.

El tiburón no tiene por costumbre atacar a las personas (para eso ya nos bastamos las propias personas, no necesitamos ayuda). No obstante, hay situaciones en las que es importante saber cómo actuar cuando uno se encuentra con uno de nuestros amados bichos.

Las estrategias son diversas. No hacer movimientos extraños, no perder al animal de vista mientras nos alejamos despacio, etc. Pero en esto, como en todos los órdenes de la vida, abundan las fantasmadas. Es el caso, por poner un ejemplo entre muchos, de aquel ex soldado de élite norteamericano, Clint Emerson, autor de una Guía SEAL de supervivencia que según parece gozó de cierto éxito:

Imagen publicada en el diario El Mundo el 22/07/2018.
"Sácale los ojos", "usa el puño", "arráncale las agallas"... Y si nada de ello funciona, aplíquese el chistoso lema SEAL: "Apuñala a tu colega y lárgate nadando". Válgame el cielo, qué manera de enredar.
     Más sobrio, pero igualmente jactancioso y farolero, es el caso de otro norteamericano, un tal Ben Ruttenberg, biólogo marino, que dice haberse zafado de un tiburón arreándole un puñetazo en todo el morro mientras buceaba en las Galápagos. Y sin despeinarse nos lo cuenta en Discover Magazine del 11 de diciembre de 2013: "I punched a shark" (le pegué un puñetazo a un tiburón).

Pero todo esto no son más que ganas de querer montar un espectáculo donde no lo hay (hay que reconocer que los norteamericanos en esto se pintan solos). Aquí, más sobrios y escuetos, nos basta con agarrar un palo. Esto lo saben hasta los bañistas madrileños, que ya es decir, como lo demuestra esta noticia publicada en el diario El Pueblo Gallego el 11 de septiembre de 1958:

ISLA DE AROSA
(De nuestro corresponsal Lays)

CAPTURA DE UN GRAN PEZ A PALOS

     El doctor madrileño don Antonio Ballesteros, cuando se bañaba en una de las playas de la parte oeste de la isla, observó como la aleta de un pez semejando al periscopio de un submarino, se movía por aquellas aguas, bastante cerca de tierra. Armado de un palo que halló al azar, se lanzó en persecución de la bestia marina, la que logró traer a la orilla aún con vida, tras no pocos esfuerzos.
     El pez midió un metro ochenta y dos centímetros de largo, y sus características son parecidas a las del tiburón.
     Con tal motivo se felicita al señor Ballesteros, así como a la señorita madrileña, Encarna Pérez Marín, que colaboró en la difícil captura.

En este lado del Atlántico respetamos la sobriedad de un buen trancazo, aborrecemos los excesos y, salvo excepciones, solemos mofarnos de los fantasmones cuando no son de nuestro pueblo. Como muestra, una breve crónica bien cargada de sarcasmo y justamente titulada "Pompas de jabón". Se publicó en el diario El País: Diario republicano de la tarde el 21 de agosto de 1933:

     Un conocido sporman de la capital, campeón de lanzamiento de jabalina y muy aficionado a la literatura que tiene como asunto la lucha del hombre con las fieras del océano, se encaminó ayer a la playa de la Lanzada para ver de librar a aquellos pobres y atemorizados pescadores de la presencia de un terrible tiburón, que había sembrado el pánico en aquella localidad.
     Ni corto, ni perezoso, aunque algo inquieto, nuestro intrépido hombre en cuanto vió aparecer en la superficie del mar al mortífero pez, requiere una chalana y un arpón y se va al encuentro del monstruo marino y después de una larga y emocionante lucha, en que hombre y bruto llegaron al cuerpo a cuerpo consigue clavar el arpón a su víctima y remolcarlo a tierra.
     Traído a Pontevedra el mencionado pez, que midió un metro 25 centímetros de longitud, al ser examinado por los técnicos, unos opinan que es un joven cachalote, otros una cría de delfín, y los más, entre ellos los marineros de la Moureira, creen que es un nieto del famoso Peixe Manduca que hace años apareció en Bueu, y que por tanto, la hazaña del olímpico lanzador de jabalina, no es acreedora del magno banquete con que se proyecta homenajearle para perpetuar su valor temerario.

Un "sporman de la capital" matando de un arponazo a un "monstruo marino" de metro veinticinco en una lucha cuerpo a cuerpo. Y todavía pretendía que le hicieran un banquete, y por supuesto gratis. Típico caso de fodechinchos; aquí en las rías los tenemos muy calados.

En fin. Tanto SEAL y tanta historia... Donde esté un buen garrote que se quite lo demás... Bien lo sabemos los españoles, que lo llevamos en el alma.

Goya supo como nadie retratar el alma española. Su Duelo a garrotazos se exhibe en el Museo del Prado.

 Y ahora, a disfrutar del carnaval. Con sentidiño.

NOTA: Las noticias se han transcrito literalmente, respetando grafías, puntuación y ortografía de los originales.

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