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domingo, 29 de marzo de 2026

Primer registro de cría de tiburón martillo en Galicia

Fotos: Iago Tomé, tomadas de La Voz de Galicia del 20 de diciembre de 2024.

Acaba de publicarse el trabajo científico que documenta la primera aparición en el litoral de Galicia de una cría de cornuda o tiburón martillo (Sphyrna zygaena), cita que tal vez sea también la primera de estas características para toda la península ibérica. 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cornuda (Sphyrna zygaena)

Sphyrna zygaena. Foto: Andy Murch, www.elasmodiver.com.

Cornuda

Sphyrna zygaena (Linnaeus, 1758)

(es. Cornuda, pez martillo, cornuda cruz; gal. Peixe martelo, carabinero; in. Smooth hammerhead; port. Tubarao-martelo.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Sphyrnidae


Los martillos (familia Sphyrnidae) constituyen uno de los grupos de tiburones más extravagantes e inconfundibles debido a la peculiar forma de su cabeza, con esas características expansiones laterales que dan nombre a su familia (el término griego Sphyra significa 'martillo').
      Aunque a alguna gente le parece lo contrario, los esfírnidos son los tiburones más modernos, en términos evolutivos, y avanzados que existen. Poseen el cerebro más complejo y sofisticado de todos, y las "palas" de su cabeza, lejos de ser un adorno un tanto estrambótico, son en realidad el prodigioso resultado de un estudio de diseño que solo puede estar al alcance del prestigioso laboratorio de la Evolución.

Fuente: Sandra Raredon, Smithsonian Institution, National Museum of Natural History, Department of Vertebrate Zoology, Division of Fishes.
El "martillo" cumple una doble función, sensorial e hidrodinámica. Incrementa las superficie de detección de campos eléctricos a la vez que amplía el campo de visión frontal y lateral, gracias a la peculiar ubicación de los ojos en cada borde lateral, así como la superficie de barrido para captar estímulos químicos, al estar las narinas situadas muy cerca de los extremos de la cabeza. Al mismo tiempo, la forma y estructura de las palas proporcionan mayor hidrodinamismo y maniobrabilidad: la cabeza ofrece menos resistencia al agua y permite al animal realizar bruscos cambios de dirección sin perder la estabilidad, además de actuar como una aleta más, complementaria de las pectorales, para aportar una mayor fuerza de sustentación y elevación dinámica.

Foto: Andy Murch.
De las 10 especies de cornudas o tiburones martillo que se han descrito hasta ahora [véase Cabezas de martillo (fam. Sphyrnidae)], en nuestras aguas solo contamos con esta, la cornuda o pez martillo (Sphyrna zygaena), un nadador potente y activo que ocasionalmente cae en los palangres del marrajo y el pez espada, particularmente en verano.

Descripción. El borde anterior de la cabeza es trilobulado con el extremo liso, sin la muesca central presente en especies similares como la cornuda negra (Sphyrna lewini) o la cornuda aliblanca (S. couardi); el borde posterior está inclinado hacia atrás. La primera dorsal es alta y algo inclinada, con su origen levemente más atrasado que la axila pectoral. La segunda dorsal es más baja que la anal, aunque sus respectivas bases son casi de la misma longitud, y se encuentra en posición un poco más retrasada que esta; ambas presentan largos barbillones; el borde posterior de la anal presenta una marcada concavidad. Las aletas pélvicas son bajas y prácticamente rectas, no falcadas.
Fuente: Australian National Fish Collection, CSIRO.

En cuanto a la librea, la cornuda posee un color gris o pardo grisáceo u oliváceo en el dorso y blanquecino en la superficie ventral. Sin manchas distintivas, si bien en algunos ejemplares los extremos ventrales de las pectorales pueden estar más oscurecidos.

Dentición. Dientes similares en ambas mandíbulas. Tienen base ancha y cúspide estrecha e inclinada, y con forma triangular. Los bordes son lisos a finamente aserrados. Presenta 29-31 filas en la mandíbula superior y 25-31 en la inferior.

Foto: Ross Robertson.
Talla. La cornuda uno de los tiburones martillo más grandes, solo por detrás del gran Sphyrna mokarran, que puede superar los 6 m. La longitud máxima es de 370-400 cm, tal vez más, con un promedio de 2,5-3,5 m. Al nacer miden unos 50-61 cm. Las tallas de madurez se sitúan desde alrededor de los 210-240 cm hasta los 256 cm en los machos y los 304 cm en las hembras¹. 

Reproducción. Vivíparo placentario con el cordón umbilical festoneado. Las camadas son de 20 a 50 crías, que nacen en primavera y comienzos del verano tras unos 10-11 meses de gestación. Se han detectado áreas de cría en aguas someras de 1-10 m, sobre estrato arenoso. La longevidad de la especie se sitúa en torno a los 18-20 años.

Dieta. Muy variada. A base de peces óseos (arenques, doradas, caballas), cefalópodos y pequeños tiburones y rayas, también crustáceos. Frecuenta los cebos y presas de los palangres.

Fotos amablemente cedidas por Gonzalo Mucientes.
Hábitat y distribución. La cornuda es un tiburón pelágico de hábitos costeros y semioceánicos en aguas cálidas y templadas (es el esfírnido con más amplio rango de temperaturas). Se encuentra en la plataforma continental hasta los 200 m; los ejemplares más grandes suelen encontrarse con mayor frecuencia sobre su borde. Este nadador activo puede desplazarse en solitario o formando cardúmenes cuando son inmaduros.
      Ha sido visto en entornos de agua dulce y salobre, en el Indian River, Florida, y en el estuario del Río de la Plata, Uruguay².

Elaboración propia a partir de Ebert, Fowler, Compagno & Dando (2013). Sharks of the World, Wild Nature Press.

Distribución mundial amplia, si bien en los trópicos es insuficientemente conocida dada su posible confusión con la cornuda común (Sphyrna lewini), que es allí mucho más abundante. En esta parte del Atlántico y el Mediterráneo la situación es la contraria: S. zygaena es más común y abundante que S. lewini.
      En el Atlántico NE se encuentra desde Irlanda e Inglaterra, con presencia ocasional en el Mar del Norte, hasta Senegal, Guinea, Cabo Verde, Costa de Marfil y Angola. También presente en el Mediterráneo, particularmente en su área central, aunque ha desaparecido de ciertas zonas.

Pesca y conservación. Bien como especie objetivo o de manera accidental, la cornuda se captura con una amplia variedad de artes como el palangre, cerco, volanta, redes de deriva, arrastre pelágico y de fondo, etc. en pesquerías costeras y oceánicas. Su aprovechamiento es prácticamente integral, aunque sin duda su mayor atractivo son sus grandes aletas, muy apreciadas dado el elevado número de radios cartilaginosos que poseen. La desmesurada demanda de aleta por parte del mercado asiático hace que algunos lugares las cornudas constituyan un preciado objetivo del finning o aleteo: a los ejemplares capturados simplemente se les cortan las aletas y luego se devuelven al mar, muchas veces con vida, abandonados a una lenta y cruel agonía.
      Alrededor del 4-5%, por lo menos, de las aletas subastadas solamente en Hong Kong, el mayor mercado de aleta del mundo, son de cornuda, S. zygaena y/o S. lewini; y se calcula que en entre 1,3 y 2,7 millones de ejemplares de ambas especies entran en este mercado global, lo que representa unas 49 000-90 000 tm.³

Imagen tomada de la página de Marine Megafauna Foundation.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable a nivel global, En peligro crítico en el Mediterráneo y con Datos insuficientes en el Atlántico europeo, con una tendencia poblacional claramente negativa. En este sentido, los datos históricos de que disponemos para ciertas áreas del planeta no son nada alentadores: en el Atlántico central y oriental, los datos de bitácoras de pesca de la flota norteamericana indican que las poblaciones de esfírnidos (S. lewini, S. mokarran y S. zygaena) han descendido un 89% desde 1986; en el Mediteráneo se estima que la biomasa de estas tres especies ha caído un 99% desde principios del siglo XIX y en algunas áreas parece haber desaparecido por completo.

La IUCN advierte de la urgente necesidad de realizar más estudios que evalúen correctamente el volumen de capturas, las tendencias poblacionales y ciertos parámetros de su biología, todavía no muy bien conocida, a fin de determinar si es necesario elevar el nivel de protección.
      Los datos de capturas de los esfírnidos en general no suelen ser muy exactos, por decirlo suavemente, pues con frecuencia no se hace distinción entre especies, se meten en el mismo saco bajo la misma etiqueta. Esto quiere decir que para ciertas especies y zonas, las cifras pueden estar muy por debajo de la realidad.

En la lonja de Vigo hace unos años. Detrás se aprecia el dorso de una hembra de zorro (Alopias vulpinus).

La cornuda figura en el Anexo I de la lista de especies altamente migratorias de la UNCLOS. Desde el 1 de enero de 2010, por la Orden ARM/2689/2009, de 28 de septiembre, España prohíbe terminantemente a sus buques pesqueros la captura, transbordo, desembarque y comercialización de esfírnidos en todos los caladeros en que realicen su actividad, incluyendo aguas jurisdiccionales de otros países con los que exista un acuerdo pesquero (BOE del 5 de octubre de 2009).

Cornuda de unos 3-4 metros fotografiada a casi 6 millas de Fisterra durante una salida para ver aves pelágicas el 22 de agosto de 2022. Foto amablemente cedida por su autor, Miguel Rodríguez Esteban.

____________________________ 
¹David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
²Rigby, C.L., Barreto, R., Carlson, J., Fernando, D., Fordham, S., Herman, K., Jabado, R.W., Liu, K.M., Marshall, A., Pacoureau, N., Romanov, E., Sherley, R.B. & Winker, H. 2019. Sphyrna zygaena. The IUCN Red List of Threatened Species 2019: e.T39388A2921825. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2019-3.RLTS.T39388A2921825.en. Consultado el 20 julio de 2021.
³ y Ibíd.

jueves, 14 de marzo de 2013

Resultados CITES 2013

Imagen de celebración de projectaware.com

La gran noticia se ha producido, callando las bocas de los escépticos más recalcitrantes como el que esto os escribe: hoy mismo, 14 de marzo, el Plenario de la CITES, reunido en Bangkok, ha respaldado los resultados de la votación del pasado lunes: la incorporación de estas 5 especies de tiburón al Apéndice II:
  • Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus)
  • Cailón (Lamna nasus)
  • Tiburón martillo (Sphyrna mokarran)
  • Cornuda (Sphyrna zygaena)
  • Cornuda negra (Sphyrna lewini)
Igualmente, dos especies de mantas se incorporan al Apéndice II (Manta birostris y Manta alfredi), y el pez sierra (Pristis microdon) pasa del Apéndice II al Apéndice I.

Las indecentes presiones de China y Japón, países radicalmente contrarios al acuerdo, finalmente no han surtido el efecto deseado (lograr la minoría de un tercio necesaria para solicitar la repetición de las votaciones). Por un puñado de votos.
A partir de ahora se establece un plazo de 18 meses para que las Partes implementen las medidas necesarias para el control del comercio internacional de estas especies.

Foto de Paul Hilton.
Y aprovechando las circunstancias, por si alguien todavía no tiene muy claro qué significa y qué importancia puede tener todo esto, ahí va una pequeña explicación:

1) ¿Qué es exactamente la CITES? CITES (siglas de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional entre gobiernos cuyo objetivo es controlar el comercio internacional de animales y plantas cuando pueda suponer una amenaza para su supervivencia.
El acuerdo CITES es jurídicamente vinculante para los países que se suman a él voluntariamente, por lo que todos ellos deben adaptar sus legislaciones nacionales para garantizar su correcta aplicación. Actualmente son 177 países (también llamadas Partes).

2) ¿Cómo funciona? Las especies amparadas bajo la CITES están distribuidas en tres Apéndices según el grado de protección que necesitan:
  • Apéndice I: Especies en peligro de extinción. Su comercio está sumamente restringido y sólo se autoriza en circunstancias muy excepcionales.
  • Apéndice II: Especies que no necesariamente se encuentran todavía en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe ser controlado para evitar que ello ocurra.
  • Apéndice III: Especies que están protegidas al menos en un país, el cual solicita a otros países miembros ayuda para controlar su comercio.
El comercio internacional de estas especies (importación, exportación, reexportación, etc.) debe estar controlado, al menos en teoría, mediante un sistema de licencias y permisos.

Como ya os podéis imaginar, la teoría queda fenomenal, pero la práctica no lo es tanto. Ya os imagináis que uno de los puntos flacos de todo esto es cómo vigilar el cumplimiento de estos acuerdos en un medio tan incontrolable como el Océano, repleto, además, de miles de embarcaciones gobernadas por patrones dispuestos a jugársela.

Otra cuestión importante es que la CITES no es una organización conservacionista, sino puramente comercial, y sujeta, por tanto, a presiones y juego político de la peor calaña. De hecho, hasta esta 16ª Conferencia sólo había tres especies de tiburón en el Apéndice II: el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias). En el Apéndice III estaban la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus). Nada más. Ello es debido a la fuerte presión por parte de China y los países asiáticos para evitar cualquier cortapisa a una impresionante fuente de ingresos: el comercio de aleta. No es de extrañar que uno de sus miembros más eximios, el siniestro Dr. Giam Choo-Hoo, representante de Asia, no tuviese empacho en reconocer en una entrevista a un medio británico que él velaba por los intereses de la industria y de los países que él representaba, para los cuales la sopa de aleta de tiburón era un elemento cultural básico e irrenunciable y cuyo comercio aporta grandes beneficios (1).

Pero esta 16ª Conferencia de las Partes nos ha dado un pequeño motivo para la esperanza: la histórica aprobación de todas las cinco propuestas sobre los tiburones, contra todo pronóstico. Tal vez, los delegados estén realmente concienciados de la gravísima situación de estos animales; tal vez la CITES pueda servir para algo. Veremos.


Tiburón martillo (Sphyrna mokarran) en una bellísima foto de Jeremy Stafford-Deitsch.


ACTUALIZACIÓN AL 10 de abril de 2013: Acabamos de saber que China ha presentado formalmente sus reservas en cuanto a la inclusión de la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus) en el Apéndice II (ver Notificación). Esto quiere decir, ni más ni menos, que con toda probabilidad no se sentirá vinculada a los acuerdos tomados.
Así son los países tercermundistas gobernados por una clase política más corrupta de lo habitual en los países primermundistas: si me gustan los acuerdos, los acepto; si no, los rechazo. Sin problemas.
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(1) Ver Frank Pope: In conversation with the Shark Fin Godfather.