Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Ataques de tiburón 2015

Carcharodon carcharias (foto: Rafa Aso).

El ISAF (siglas de International Shark Attack File, 'Archivo Internacional de Ataques de Tiburón') acaba de publicar las cifras de ataques no provocados ocurridos en todo el mundo durante el pasado 2015. Tras investigar más de 160 incidentes, sus datos son los siguientes:

98 ataques no provocados, 26 más que en 2014, según el ISAF...
... o bien 102 si contamos 22 ataques en Australia, tal como reporta el Australian Shark Attack File, en lugar de los 18 del ISAF.

6 personas fallecidas en todo el mundo, el doble que el año anterior. Dos en la isla de Reunión y una en Australia, Nueva Caledonia, Hawaii y Egipto.

Distribución de los ataques. Como es habitual, los EEUU se llevaron la peor parte del pastel. Nada menos que el 76,5% del total. Fueron 59 ataques (frente a los 52 de 2014), ocurridos en su mayoría (30) en Florida, como era de esperar (con los condados de Volusia y Brevard a la cabeza), seguidos de los 8 en cada una de las dos Carolinas, 7 en Hawaii, 2 en California, 2 en Texas, y uno en Mississippi y New York.
En el resto del mundo, 18 (o 22) ataques ocurrieron en Australia (la mayor cifra desde el año 2009, con 22), 8 en Sudáfrica, 4 en Reunión, 2 en las Canarias, 2 en las Galápagos, y uno en las Bahamas, Brasil, Egipto, Nueva Caledonia y Thailandia.

Tipología de las víctimas. Los practicantes de deportes de tabla como los surfistas fueron los más solicitados por los tiburones, con un 49% de ataques, lo cual no deja de tener su lógica, al tratarse de personas que pasan muchísimo tiempo en zonas de rompiente, muy frecuentadas por estos bichos, chapoteando con brazos y piernas. A cierta distancia se sitúan bañistas y vadeadores (42% de los ataques), y practicantes de snorkel (9%). Este año tampoco ha habido ataques a buzos.

¿Qué es un "ataque no provocado"? Por ataque no provocado nos referimos a incidentes ocurridos en un ambiente natural cuando no existe ningún tipo de provocación por parte de las personas. Por tanto, quedan excluidos los ocurridos en acuarios o en el mar durante actividades científicas, ataques a embarcaciones, mordeduras post-mortem, etc.

Jaquetón toro (Carcharhinus leucas). Foto: Klaus Jost, The Shark Laboratory.

CONCLUSIONES.

Podemos repetir perfectamente las de años anteriores. A saber:

1) Los tiburones no son tan fieros y sanguinarios como los pintan. Más bien al contrario. Si pensamos, una vez más, en los millones de horas que millones de personas pasan metidos en el agua a lo largo de millones de kilómetros de mar y costa en todo el mundo... alrededor de 100 ataques y menos de 10 fatalidades representan una cifra irrisoria (no así, evidentemente, para los interesados). Cualquier autoridad de tráfico la firmaría sin pensárselo dos veces, celebrándolo con champán y exhibición bailes regionales.

2) El que un año más la zona del planeta donde más ataques se producen (Florida, EEUU) termine la temporada sin víctimas mortales demuestra la importancia de la educación y de las medidas de seguridad en las playas (vigilancia, control, médicos) para prevenir malas experiencias. Aunque los encuentros son inevitables y no siempre terminan bien, es posible disfrutar el mar y sus criaturas si autoridades y bañistas actúan con sensatez y sentido común. Científicamente probado. Cuando fallamos en estas cosas tan elementales puede ocurrir como en Reunión, donde llevan 7 muertos en cinco años, algunos debidos a graves imprudencias, y tenemos a las incompetentes autoridades haciendo caso a un grupo de niños pera con tablas de surf pidiendo a gritos la caza del tiburón que no les deja meterse en el agua como y cuando a ellos les viene en gana. Muy triste.


PS: Quien desee consultar las cifras de años anteriores solo tiene que pinchar en los siguientes enlaces: 2012, 2013, 2014.

domingo, 31 de enero de 2016

Tiburones oceánicos y palangreros

Virando palangre en el Atlántico norte, espada y tintorera. (Fotos: www.atlantico.net (drcha) y www.farodevigo.es (izq)).
     Sabíamos que en el océano los pesqueros van donde hay peces, y también que, dado que donde abundan los peces abundan los depredadores, los tiburones inevitablemente eran una presa fácil. Pura lógica. Igualmente sabíamos que los palangreros españoles y portugueses (y por supuesto de otras naciones pesqueras) hace tiempo que tienen su punto de mira puesto en los tiburones. Por un lado, hay un descenso general de las poblaciones de túnidos y de espadas, con el añadido de que algún que otro organismo internacional, tan necesario como inoperante, plantea cierto tipo de control de las capturas. Por el otro, la demanda del mercado asiático de aleta ha disparado el valor de unas especies para las que no existe regulación de ningún tipo exceptuando la prohibición del finning.
     Pero de lo que no teníamos ni idea (ni evidencia científica) era del alcance y dimensiones de este problema, es decir, de en qué medida los tiburones se encuentran a merced de los poderosos aparejos de los palangreros (hablamos de palangres de alrededor de 100 km y unos 1200 anzuelos de media), de su grado de vulnerabilidad.

     Pues bien. Ahora ya lo sabemos. En un trabajo tan ambicioso como espectacular en sus resultados, un equipo internacional de especialistas acaba de demostrar, científicamente, que los "puntos calientes" de elevada concentración de tiburones oceánicos son también áreas de fuerte actividad pesquera, y ello hasta un extremo inimaginable y ciertamente alarmante. El grado de superposición espacio-temporal de los hábitats preferentes de los tiburones oceánicos y de las áreas de mayor actividad de los palangreros es nada menos que de un 80%.
     Los autores, entre los que figura Gonzalo Mucientes, uno de nuestros mayores especialistas, analizaron los movimientos tanto de los tiburones como de los pesqueros (mediante GPS), así como los factores ambientales que los condicionan. Colocaron transmisores en más de un centenar de tiburones de 6 especies distintas, oceánicas y costeras oceánicas: marrajo (Isurus oxyrinchus), marrajo negro (Isurus paucus), tintorera (Prionace glauca), tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), tiburón martillo (Sphyrna mokarran) y cornuda (Sphyrna lewini), si bien se centraron finalmente en dos, la tintorera y el marrajo, dado que por si solas representan más del 95% de las descargas y además formaban parte de las capturas de los palangreros españoles y portugueses, únicas flotas cuyos datos pudieron consultar (un total de 186 barcos de eslora superior a 15 m).

El palangre es una de las artes menos selectivas. (Imagen: www.ecologyaction.ca).
     Los resultados revelan que los tiburones están prácticamente ausentes de ambientes oligotróficos como el mar de los Sargazos, concentrándose preferentemente en zonas de alta productividad, como los frentes oceánicos con pronunciados gradientes de temperatura, singularmente la corriente del Golfo, la zona de convergencia de las corrientes del Labrador y Atlántico norte y la dorsal al SW de las Azores, justamente las zonas donde más intensa es la actividad pesquera. En ciertos puntos se observó que las tintoreras permanecieron el 67,3% del tiempo bajo un riesgo potencial de captura (20,2 días por mes) y los marrajos un 40,7% (12,2 días), aunque en general los marrajos presentan un mayor riesgo potencial de captura dado que muestran una mayor preferencia por los frentes con fuertes gradientes de temperatura, hábitats particularmente explotados por los palangreros, que las tintoreras, de gustos menos exquisitos, que en general simplemente se encuentran áreas de gran productividad.

     Guiados por la experiencia de muchos años y, ahora, por los modernos sistemas de detección, los palangreros han aprendido a identificar las áreas donde estos tiburones oceánicos se concentran en mayor cantidad. Esto los convierte en especies extraordinariamente vulnerables necesitadas de urgentes medidas de protección desde instancias internacionales. En estos momentos sus poblaciones, en franco declive, están siendo masacradas por las flotas de varios países sin ningún tipo de control, en una estúpida carrera por ver quién vacía antes el océano (y no olvidemos que el Atlántico es una de las cuencas oceánicas más fuertemente explotadas del planeta).
     Los autores de este importantísimo trabajo proponen el establecimiento de topes de capturas y/o de tallas como la fórmula más útil y sencilla de implementar. ¿Alguien tendrá en cuenta su punto de vista? ¿Llegaremos a tiempo?
Tintoreras, marrajos y espadas en la lonja. (Fuente: www.atlantico.net).
Datos incompletos, estimación a la baja. Como nota negativa (otra más), los investigadores explican que no han podido acceder a los datos de otras flotas que operan en el Atlántico, como la norteamericana, la canadiense o la japonesa, que peinan las áreas occidental y noroccidental, por lo que su trabajo está incompleto. Esto significa que sus resultados constituyen una estimación a la baja. La realidad puede ser más oscura.

El trabajo es de acceso libre. Solo tenéis que pinchar aquí:
Nuno Queiroz, Nicolas E. Humphries, Gonzalo Mucientes, et al. (2016) “Ocean-wide tracking of pelagic sharks reveals extent of overlap with longline fishing hotspots". PNAS, doi: 10.1073/pnas.1510090113

lunes, 18 de enero de 2016

En el banco de Galicia

Una negra o carocho (Dalatias licha) sobre un fondo de arena media y ofiuras en la cima del banco de Galicia. (Foto: F. Sánchez, IEO).
La montaña más alta de Galicia no está en Ourense, sino en pleno Atlántico. Su inmensa mole se alza desde más allá de los 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 653 m del punto más elevado de su cima. Es el banco de Galicia, nuestra gran montaña submarina, prolongación occidental de la cadena de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica formada hace unos 40-50 millones de años por la colisión de las placas africana y euroasiática.
     El banco de Galicia está situado 120 millas (cerca de 200 km) al oeste de las costas de Galicia, en los 42º 67'N, 11º 74'W. Su cima es una plataforma triangular inclinada hacia el NW, de 75 km en sentido NE-SW por 58 km en sentido NW-SE, y tiene una superficie aproximada de 1844 km². Está separado de tierra firme por una amplia cuenca sedimentaria, la cuenca interior de Galicia, bautizada como canal de Valle-Inclán, y alineado con una serie de montes submarinos que cortan la llanura abisal de Iberia, los bancos de Vasco da Gama, Vigo y Porto [véase Bajo el mar de Galicia].

LLI: Llanura abisal de Iberia; MPG: Margen profundo de Galicia; FNW: Flanco o escarpe noroccidental de Galicia; MRG: Montes Rucabado y García; BG: Banco de Galicia; ZT: Zona de transición; CIG: Cuenca interior de Galicia o canal de Valle-Inclán; BVG: Montes submarinos de Vasco da Gama; BV: Banco de Vigo; BP: Banco de Porto; LLV: Llanura abisal de Vizcaya. (A partir del mapa de la IGME.)
Perfil batimétrico. Fuente: ZEE.
Corrientes y nutrientes. Las montañas submarinas son oasis oceánicos. En medio de la desolación del océano abierto estas gigantescas formaciones se interponen en el flujo de las corrientes e interceptan y fijan los nutrientes y organismos que transportan, al tiempo que proporcionan una amplia variedad de hábitats para las más diversas criaturas. Las corrientes abisales, por ejemplo, que recorren el fondo de los océanos, al colisionar contra sus paredes toman un sentido ascendente llevando hacia la superficie su rica carga de nutrientes (lo que se conoce como afloramiento o upwelling), que inmediatamente son pasto de la infinidad de microorganismos que constituyen la base de una gran red trófica. Además de esto, en los montes submarinos se generan sistemas circulación locales (giros, remolinos, meddies, columnas de Taylor) que favorecen la retención y distribución a pequeña escala de nutrientes, huevos, larvas y diversos microorganismos.
     En el banco de Galicia confluyen nada menos que tres grandes masas de agua perfectamente estratificadas: la primera, de aguas frías y poco salinas, procede del Atlántico NE y discurre bajo la superficie hasta aproximadamente los 500-600 m; la segunda, de mayor concentración salina, circula entre los 600-1200 m y es un ramal de aguas mediterráneas que, procedentes del Estrecho, vienen ascendiendo todo a lo largo de la fachada occidental de la Península en dirección al mar de Noruega; y la tercera, la más profunda, de aguas más frías y densas, procede del Labrador e impacta contra la montaña a partir de los 1500 m. No hace falta añadir que es la corriente mediterránea la que más incidencia tiene sobre las condiciones de nuestra montaña.
Perspectiva S-N. (Fuente: IEO.)
Biodiversidad. La conjunción de las corrientes verticales y horizontales con otros factores ambientales es el motor de la enorme biodiversidad del banco de Galicia. Se han registrado cerca de 800 organismos pertenecientes a diversos grupos taxonómicos, además de 10 especies de cetáceos y 29 de aves marinas. Y lo más admirable, se han descubierto 20 especies nuevas para la ciencia, como el Uroptychus cartesi, un pequeño cangrejo que vive a más de 1400 m sobre los corales y gorgonias, o la caracola Aforia serranoi.

     a) En la columna de agua. Los cimientos de esta extraordinaria estructura biológica se encuentran no en el fondo, sino en el medio pelágico, en el fitoplancton. A partir de la luz solar y de los nutrientes transportados por las corrientes, estos microorganismos fotosintetizadores fabrican la energía biológica primordial que sustenta la gran red trófica. El fitoplancton sirve de alimento al zooplancton, pequeños organismos de origen animal (crustáceos y moluscos diminutos, criaturas gelatinosas, etc.) quienes, a su vez, serán pasto de criaturas de mayor tamaño, como pequeños peces y cefalópodos, o directamente gigantescas, como los peregrinos (Cetorhinus maximus) y los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus). El resto ya lo sabéis: los peces más grandes se van comiendo a los más chiquitos hasta llegar a los grandes marlines y atunes y a los tiburones pelágicos: la tintorera (Prionace glauca), el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón (Lamna nasus).
     Tortugas, cetáceos y aves marinas acuden a esta zona atraídas por sus enorme productividad. Se ha registrado la presencia de la tortuga boba (Caretta caretta) y de hasta 10 especies de mamíferos marinos: delfines (mulares, comunes y listados), calderones (gris y común), orcas, zifios (de Cuvier y de Sowerby), y grandes ballenas como el cachalote y el rorcual común, que hace justamente aquí una parada en su migración desde sus zonas de alimentación en el Atlántico norte hasta sus territorios de cría en el sur. La disponibilidad de alimento y la gran distancia de la costa explican la existencia de una rica comunidad de aves, en la que destacan las oceánicas, muy difíciles de observar en áreas costeras. El banco de Galicia es el único lugar de España, aparte del entorno de las Canarias, donde se puede observar el paíño de Madeira (Oceanodroma castro) y una de las dos únicas zonas de congregación conocidas en el mundo. El listado incluye otros paíños, como el europeo, boreal, pechialbo, de Wilson, el fulmar norteño, las pardelas (cenicienta, capirotada, pichoneta, sombría), los págalos (grande, pomarino, parásito, rabero), petreles (gon-gon, de Bulwer), alcas, alcatraces, gaviones, charranes (común, patinegro y ártico) y, naturalmente, las gaviotas (patiamarilla, sombría, de Sabine, enana).

Perspectiva N-S. Los "buratos" son grandes cráteres descubiertos en la zona de transición entre el canal y el banco que probablemente denotan la presencia de algún tipo hidrocarburo. (Fuente: IGME, tomada de La Voz de Galicia del 6-I-2013.)
     b) En el mar profundo. Los nutrientes y la materia orgánica de la columna de agua, compuesta de restos de organismos, heces, bacterias y microalgas, caen lentamente para fertilizar el silencio de los fondos sin luz. Es lo que se conoce como nieve marina. Gracias a ella, el paisaje del abismo es también un oasis de vida con una insospechada y asombrosa biodiversidad.
     En este lugar los factores ambientales que determinan la presencia de unos organismo u otros son básicamente el tipo de sustrato, las corrientes, la pendiente y la sedimentación. En este sentido hay que decir que los sedimentos del banco de Galicia proceden de la columna de agua, al retener el canal de Valle-Inclán la práctica totalidad de los que vienen del continente.
     Los poliquetos son las criaturas más abundantes de las que viven enterradas en los sedimentos, sobre todo a partir de los 1500 m, seguidas de los moluscos bivalvos, algunas de cuyas especies, sin embargo, prefieren las zonas donde crecen los corales, cuyas bases muertas utilizan para anclarse, al igual que ciertos gasterópodos. Sobre el fondo, según el tipo de sustrato, encontramos ofiuras (muy abundantes en las arenas medias de la cima del monte), holoturias (arenas finas de las laderas), erizos, briozoos, y una amplia variedad de crustáceos, como el cangrejo real y el cangrejo puercoespín, pero también gambas, camarones, arañas de mar...
     Sobre las rocas y sedimentos de la cima, paredes y laderas se han formado colonias de organismos sésiles como las esponjas y los corales que proporcionan alimento y refugio a infinidad de criaturas, además de favorecer las agregaciones de peces demersales y bentopelágicos. En algunas áreas encontramos hábitats mixtos, de gorgonias y esponjas, por ejemplo sobre las zonas de pendiente pronunciada de la ladera sur; y en otras se detecta un predominio de unos sobre otros.
Colonias de corales de aguas frías Lophelia pertusa en el fondo de arena de la plataforma de la cima a 820 m. En la zona apical se observan los pólipos vivos, y debajo... ¿un depredador? (Foto: F. Sánchez, IEO).
    La riqueza en corales del banco de Galicia es sencillamente extraordinaria. Se han identificado unas 100 especies, tanto de hábitos solitarios como coloniales, muchas totalmente nuevas en aguas españolas e incluso europeas: gorgonias, corales negros, corales bambú, anémonas, pólipos de botón, plumas de mar. El grupo más característico es el de los corales pétreos o duros (Escleractinias), entre los que destacan Lophelia pertusa y Madrepora oculata, que forman auténticos arrecifes entre los 780-880 m de profundidad, tanto en sustrato duro como arenoso, que constituyen el hábitat de una gran variedad de organismos, incluidos otros corales.
     Además de los arrecifes de coral, sobre el fondo encontramos también arrecifes de poliquetos y comunidades de mejillones u ostreidos que conforman hábitats complejos que incrementan la biodiversidad de la zona.

Tomases (Epigonus telescopus). El tamaño de los ojos denota que son especies de profundidad. Estos ejemplares proceden no del banco de Galicia, sino del cantil de la plataforma. (Foto: Toño Maño).
     En cuanto a las especies piscícolas, en las aguas profundas del banco la riqueza y variedad es también asombrosa. Además de especies comerciales más o menos familiares como el congrio, el rape blanco o la palometa roja, encontramos otras más extraños e inquietantes: tomases, relojes (Hoplostethus spp.), anguilas de profundidad (Synapobranchus kaupi), los peces trípode (Bathypterois sp.), con las tres típicas extensiones rígidas de las aletas que les permiten asentarse bien por encima del fondo a la espera de una presa, los estrambóticos peces pelícano (Eurypharynx sp. y Saccopharynx sp.), con cuerpo alargado y una boca y faringe gigantescas, o el pez víbora (Chaliodus sloani), una fantasmagórica criatura bioluminiscente de aspecto terrible dotada de una boca enorme y unos dientes más enormes todavía. Sin olvidarnos de las quimeras, representadas por tres especies: Chimaera monstrosa, Chimaera opalescens e Hidrolagus affinis, estas dos últimas citadas por primera vez en la INDEMARES.

Tiburones del banco de Galicia. Un indicio de la productividad de una zona es la abundancia de depredadores. Y como era de esperar, en el banco de Galicia la clase de los tiburones está muy bien representada. Además de las especies pelágicas ya mencionadas, el grupo más importante es sin duda el de los tiburones de aguas profundas, desde los grandes depredadores del fondo como la cañabota (Hexanchus griseus) y el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), que pueden superan los 5 m, hasta el  negrito (Etmopterus spinax), que no sobrepasa los 60 cm. Entre medias, contamos con especies tan extraordinarias como el musolón (Pseudotriakis microdon), la negra o gata (Dalatias licha) y el dormilón (Somniosus rostratus), además de los tollos lucero o tiburones linterna (género Etmopterus), llamados así porque son bioluminiscentes, es decir, brillan en la oscuridad, son capaces de generar luz gracias a unos orgánulos (los fotóforos) presentes en su piel [Bioluminiscencia I: Los fotóforos].
     Por el momento llevamos identificadas 27 tiburones, y a saber cuántos nos quedan por descubrir. Solo muy recientemente campañas como la INDEMARES han podido encontrar especies nunca antes descritas en nuestra zona. Es el caso de los pejegatos (género Apristurus); y fueron nada menos que tres especies: el pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), pejegato natizón (Apristurus melanoasper) y el pejegato abisal (Apristurus profundorum), que fueron capturados a 1683-1808 m, 1683m y 1460 m, respectivamente [véase Apristurus en Galicia]. En la misma campaña INDEMARES se produjo el registro más meridional conocido del olayo de Islandia (Galeus murinus): 17 ejemplares capturados entre los 1450-1683 m.

Algunos tiburones del banco de Galicia. A la izquierda, de arriba abajo: pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), cañabota (Hexanchus griseus) y pailona (Centroscymnus coelolepis). A la derecha, de arriba abajo: bruja (Scymnodon ringens) y visera flecha (Deania profundorum). (Fuente: IEO)
Los campeones de profundidad están también representados aquí: el tollo lucero raspa (Etmopterus princeps) y la pailona (Centroscymnus coelolepis), con registros mundiales de 4500 m en el Atlántico norte y 3675 m, respectivamente.
     Otras especies detectadas en el banco son: el quelvacho (Centrophorus granulosus), el quelvacho negro (Centrophorus squamosus), la sapata negra (Centroscymnus crepidater), la visera (Deania calcea), la visera áspera (Deania hystricosa), el tollo lucero liso (Etmopterus pusillus), el olayo (Galeus melastomus), el cerdo velero (Oxynotus paradoxus) y la mielga (Squalus acanthias), cuyos registros algunos califican de dudosos, producto de una identificación errónea, habida cuenta de que durante la INDEMARES no se encontró ni un solo ejemplar de la especie.
     Durante la INDEMARES, las principales especies en términos numéricos fueron el negrito, la visera flecha (Deania profundorum) y la bruja (Scymnodon ringens); en cuanto a biomasa: la bruja, la pailona y la visera flecha. Sobre la cima del banco, en fondos de sedimentos entre los 800-900 m, las especies más abundantes parecen ser el negrito y la visera flecha. Curiosamente, en una campaña realizada entre 1998 y 1999, las especies más abundantes en todos los lances llevados a cabo en diferentes cotas (<750 m, 750-850 m y >850 m) fueron, en este orden: Dalatias licha, Deania calcea, Scymnodon ringens, Centrophorus squamosus y Etmopterus spinax. Esta segunda posición de la D. calcea seguramente puede explicarse por una confusión con D. profundorum y, probablemente, D. hystricosa.

Comunidades en peligro. Las comunidades de aguas profundas se caracterizan en general por su fragilidad y vulnerabilidad. En este ambiente de aguas muy frías y una presión brutal, las criaturas suelen ser muy longevas, de crecimiento lento y baja tasa reproductiva, pues maduran tardíamente y tienen camadas muy bajas tras un periodo de gestación largo. El quelvacho (Centrophorus granulosus), considerado En peligro crítico por la UICN, es un claro ejemplo de esto, y también la mielga (Squalus acanthias), con uno de lo periodos de gestación más largos de todos los vertebrados, 24 meses. Un ejemplar de coral de hábitos solitarios Desmophyllum cristagalli de tan solo 5-10 centímetros puede llegar a tener miles de años de edad. El reloj anaranjado (Hoplostethus atlanticus) es uno de los peces más longevos que existen, pudiendo vivir cientos de años.
     El mar profundo es un mundo cerrado, ajeno, relativamente estable y radicalmente inexpugnable para los seres que habitan en la superficie. Así ha sido durante millones de años, hasta hoy, que contamos con medios técnicos cada vez más potentes para alcanzar (y destruir) todo un universo de extrema fragilidad. Las amenazas que se ciernen sobre el mar profundo en general y sobre el banco de Galicia en particular son antropogénicas: fundamentalmente la contaminación, la pesca industrial y, para redondear la cosa, los planes para una futura extracción de hidrocarburos (de momento el banco parece mantenerse a salvo de la amenaza de lo segundo, si bien el impacto de las actividades pesqueras no ha sido investigado en detalle).
     Qué contentos nos vamos a poner.

El Prestige en el banco de Galicia. El "quinto pino", aquel lugar adonde nuestras patéticas autoridades dijeron, aquel fatídico 2002, que iban a enviar el buque, resultó ser una de las zonas de mayor biodiversidad de Galicia. Previamente, lo pasearon a lo largo de la costa mientras iba soltando su carga de piche o chapapote, como quien pasa un spray insecticida por el zócalo de la cocina. Arriba: el buque en el instante de su hundimiento, tras partirse en dos. Abajo a la izquierda, zona del hundimiento (fuente: ICM-CSIC); a la derecha, situación de la popa y la proa del Prestige (fuente: ICM-CSIC).
La UE ha declarado el banco de Galicia, junto con otros ocho espacios marinos españoles (cañones submarinos de Avilés, Seco de los Olivos, etc.), como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), lo que al menos teóricamente implica el deber conservarlo, incluyendo, naturalmente, todas las especies que en él habitan.


Bibliografía manejada:

-De la Torriente, Ana, A. Serrano, María Druet, María Gómez-Ballesteros, Juan Acosta, Santiago Parra, et al. (2014). Banco de Galicia. Áreas de estudio del proyecto LIFE+INDEMARES. Proyecto LIFE+INDEMARES. Ed. Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
-Piñeiro, C. G., M. Casas y H. Araújo (2001). "Results of Exploratory Deep-sea Fishing Survey in the Galician Bank: Biological Aspects on Some of Seamount-associated Fish (ICES Division IXb)". NAFO SCR Doc. 01/146.
-Rodríguez-Cabello, Cristina, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII del SIEBM (Simposio Ibérico de Estudios de Biología Marina).
-Rodríguez-Cabello, Cristina, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). "Occurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic)". Journal of Applied Ichthyology, 1-10, doi:10.1111/jai.12480. 

lunes, 4 de enero de 2016

Resumen del 2015


Cumpliendo años. El tiempo corre que es una barbaridad. Silenciosamente, de manera casi clandestina, como los niños, Tiburones en Galicia se ha hecho mayor, acaba de cumplir ya cuatro añitos, algo que ni se me pasaba por la cabeza a principios de aquel lejano 2012 cuando, tras unas Navidades de muchos cálculos y cavilaciones (bueno, en realidad de mucho whisky y turrón de trufa), finalmente resolví lanzarme al agua helada del bloggerío bien abrazado a mi flotador de patito, con más miedo y pudor que otra cosa, puesto que no tenía ni la más remota idea de como se armaba una cosa electrónica de estas.
    Cuatro años después, si bien no se puede decir que hayamos avanzado mucho en el asunto, el blog sigue creciendo, en tamaño y en número de lectores y seguidores, y parece que se va consolidando, dentro de su modestia, como una referencia para los amantes de los tiburones tanto en España como en el inmenso ámbito del habla hispana, sin olvidarnos de un buen puñado de amigos que, me consta, se manejan con algún tipo de translator. Ha habido días en que el número de lectores latinoamericanos superó con creces el de los españoles, lo cual no puedo ver más que con orgullo y, por supuesto, gratitud. Nos leen desde México (los mexicanos ocupan, con diferencia, la cabeza de este particular ranking), desde los EEUU, donde el español es la segunda lengua (y creciendo), desde Colombia, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, Chile, Uruguay.  
     No solo hemos pasado este año de las 300 000 visitas, sino que vamos como centellas camino de superar la barrera de las 350 000. Qué más se puede pedir, excepto seguir mereciendo vuestra confianza.

Famoseando. Otro extremo inimaginable hace cuatro años ha sido la notable presencia del blog en varios medios de comunicación, sobre todo este pasado verano, coincidiendo con el gran número de avistamientos de pequeñas tintoreras en diferentes puntos de nuestra costa (y, ahorrándoos la maldad, coincidiendo también con el hecho de que en verano tampoco es que haya muchos temas de los que hablar... aparte de la amplia gama planetaria de guerras, hambrunas, masacres, latrocinios y carnicerías, además de los cientos de millones de refugiados que se arrastran en las condiciones más atroces por allá por el mundo adelante). Salimos en La Voz de Galicia, El Correo Gallego y el Faro de Vigo, diario que además nos dedicó un extenso y magnífico reportaje firmado por Salvador Rodríguez en su suplemento dominical. Por su parte, Javi Ramos, de la EFE de Santiago, editaba una entrevista acompañada de unas amables palabras que fue recogida en diversos medios digitales y en papel. También salimos en la radio, en dos entrevistas telefónicas, una en el programa Voces de Galicia, de Radio Voz (no debieron de quedar muy convencidos con el resultado porque no existe forma de acceder a él, y creo que con razón), y, la más especial, en Radio CERNA (aquí sí es posible encontrar la entrevista, porque son más benévolos), de la asociación ADEGA (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia los gallegos que hemos crecido viviendo el ecologismo y la defensa de nuestro medio natural sabemos de la importancia de esta histórica asociación), único espacio radiofónico dedicado por entero a cuestiones medioambientales de Galicia. Precisamente en su revista, CERNA, publicamos un artículo que podéis descargar en PDF pinchando este enlace: Os tiburóns de Galicia.

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) capturado en Hutton Bank. Foto amablemente cedida por su autor, César López Eireos.
El resumen (por fin). El 2015 resultó más complicado de lo previsto, por lo que el número de artículos descendió sustancialmente, con un total de 32, once menos que en el 2014 (y ya anticipo que en este 2016 posiblemente seguiremos en la misma tónica). Con todo, hemos aprovechado los ratos libres para ir actualizando cosillas y hemos añadido un Listado visual de especies de nuestras costas que los lectores habéis valorado muy positivamente. 
     Como ya es tradicional, comenzábamos el año con un resumen del anterior (Resumen del 2014), y seguimos con los clásicos post con las cifras de capturas y ventas de tiburón de la lonja de Vigo (Lonja de Vigo 2014) y las estadísticas mundiales de ataques (Ataques de tiburón 2014), este año debidamente contextualizadas mediante un artículo sobre la irracionalidad del miedo que sentimos hacia estos bichos (Ataques en perspectiva: Miedo e información).
     Enseguida, como un premio gordo tempranero, llegó Tiburón anguila en O Grove, artículo sobre un ejemplar de esta rara y extraordinaria especie que tuve la inmensa fortuna de observar y fotografiar en O Grove un inolvidable viernes 9 de enero. Otro tanto ocurrió con un ejemplar juvenil de tiburón duende, capturado pocas semanas después en aguas del norte de Portugal. El 17 de febrero me desplacé hasta Vigo para verlo y de aquella visita salió Encuentro con un duende.
     Los monográficos dedicados a especies gallegas fueron también muy pocos, tan solo cinco: Dormilón (Somniosus rostratus), Pejegato abisal (Apristurus profundorum), Musola (Mustelus mustelus), Musola pinta (Mustelus asterias), y Cornuda (Sphyrna zygaena). Para el primero conté con las inestimables aportaciones de uno de los grandes especialistas en tiburones de profundidad (particularmente los Centrophorus) que tenemos actualmente en este país, Javier Guallart. Javier tuvo la santa paciencia no solo de leerse el original, sino de aportar un buen número de correcciones y sugerencias. Un lujo para los lectores de este blog y sobre todo para quien os escribe. No exactamente un monográfico, sino un artículo de puro divertimento fue El salto del Cetorhinus, en el que vimos como el tiburón peregrino, pese a su enorme tamaño, es capaz de pegar impresionantes saltos por encima de la superficie, tal como hacen los marrajos y los zorros.
     Y como también nos gusta conocer los tiburones de otras partes del mundo, hablamos de como el Pseudocarcharias kamoharai, un bicho tan pequeño como feroz, fue capaz de poner en jaque a toda una multinacional (El misterio del tiburón cocodrilo), y presentamos el fascinante descubrimiento de un patrón migratorio del Galeocerdo cuvier (Viajes del tiburón tigre) gracias a un estupendo trabajo en el que participa un científico gallego especialista en pelágicos y amigo de este blog, Gonzalo Mucientes. Por último, metidos en cuestiones taxonómicas, en Cerdos marinos (fam. Oxynotidae), aprendimos a diferenciar las cinco especies de oxinótidos descritas actualmente en el mundo.

Juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) filmado y fotografiado en Muros por Xaime Beiro.
     A caballo entre la taxonomía y la evolución, en Filogenia de los Squaliformes reconstruimos el árbol filogenético de este fascinante grupo. Y siguiendo con los tiburones del pasado, en Carcharhinus sp. en el Cantábrico, 1929 comprendimos que posiblemente los carcharhínidos fueron más abundantes hace un siglo de lo que son ahora (tintoreras aparte, claro está). Viajando un poco más atrás en el tiempo, aprendimos que los tiburones blancos fueron animales relativamente abundantes en las costas atlánticas europeas desde el mismo momento en que por primera vez aparecieron en los océanos de la Tierra (Tiburones blancos en la Europa atlántica del Plioceno).
     Por lo que respecta a la biología, al final no dedicamos ningún artículo al tema de los sentidos, tal como nos habíamos propuesto a principios de año. Hablamos de endotermia (Ventajas de la endotermia), de los sistemas de filtración que emplean las tres especies planctófagas (Devoradores de plancton), de malformaciones (La parada de los monstruos)... pero sobre todo hablamos de luz, de los tiburones que emiten luz, bien generada por ellos mismos, bien procedente de una fuente externa: fueron dos artículos sobre bioluminiscencia (Bioluminiscencia I: Los fotóforos y Bioluminiscencia II: Funciones) y uno sobre la Biofluorescencia.
     Las malas noticias también dieron lugar a un par de artículos: Eugenie Clark, In memóriam, dedicada a Eugenie Clark, la inolvidable dama de los tiburones, que nos dejó el 25 de febrero; e Informe IUCN sobre las especies europeas, con un resumen del informe publicado por la IUCN sobre la lamentable situación de algunas especies de tiburón en Europa.
     Las noticias del pasado son fundamentales para comprender el presente, de ahí mi empeño en rescatar viejas noticias y tratados científicos escritos varios siglos atrás: Los tiburones según Claudio Eliano (II-III d. C.), Los tiburones según Goldsmith (1774), un largo artículo en dos partes, y Los tiburones según Cornide (1788), autor del primer tratado ictiológico centrado en las especies de Galicia. Y con Julio Guillén, Lourido y los tiburones, mezclando divulgación y ficción, cerramos el año.
     Para el final dejamos Agosto de tintoreras 2015, post sobre uno de los más sorprendentes acontecimientos del año en Galicia, ictiológicamente hablando: la llegada de crías de tintorera (neonatos en su gran mayoría) a diversos puertos y playas de nuestra costa. Este artículo fue solo posible gracias a la inestimable colaboración de un amplio número de amigos y de lectores que enseguida se pusieron en contacto conmigo para comunicar sus observaciones.

En el muelle de Muros el inolvidable 9 de agosto de 2015.

AGRADECIMIENTOS. Si el número de artículos ha sido inferior al de otros años, el apartado de agradecimientos tiene que ser necesaria y merecidamente mayor. Hay mucha gente (cada vez más) cuya generosidad merece cuando menos, a falta de un camión cisterna lleno de la mejor cerveza, una pequeña mención. Así que allá vamos. En primer lugar debe figurar el maestro Rafael Bañón, por llevarme a ver el Chlamydoselachus y el Mitsukurina, entre otras muchas cosas, seguido de Gonzalo Mucientes, siempre dispuesto a compartir fotos e información; Javier Guallart, por lo mismo y por su impagable labor de "profe particular de prácticas"; Claudio Barría, Sergio Permuy Leal, César López Eireos, Antón Parada, por sus fotografías.
     Y este año, un agradecimiento muy especial a todos aquellos amigos, lectores y seguidores de Tiburones en Galicia que bien a través de las páginas de Facebook y de G+, bien a través del correo electrónico (apristurus69@gmail.com), se han tomado la molestia de enviarme todo tipo de datos y noticias sobre la presencia de tintoreras en diferentes localidades de la costa, así como sus propios testimonios, no pocas veces acompañados de valiosísimas fotos y vídeos. Fueron tantos, que seguro que me dejo alguno en el teclado. En primer lugar, está el personal de la CEMMA (gracias, sobre todo, Pablo y Alfredo), Xaime y Xosé Beiro (también por las imágenes del peregrino de Muros), Lucía Parente (ADEGA), Ubaldo Cerqueiro (del periódico Que pasa na costa), Victorino Jul, Joana Piñeiro, María Knarish, Lalo Ventoso, Pablo Leis, Manuel Gil, Begoña Formoso, Sebastián Bamonde, Marcos Ríos, Javier Souto, Óscar Cordeiro, etc.

     A todos ellos y a todos los lectores, con los mejores deseos para este nuevo año. Que el 2016 nos sea propicio. Salud.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Julio Guillén, Lourido y los tiburones

ABC, 2 de abril de 1944.

     D. Julio F. Guillén Tato (1897-1972), Contralmirante de la Armada Española, fue un marino de una importante trayectoria científica, histórica y cultural, además de militar (no durante la Guerra Civil, pues sufrió el rechazo tanto de los republicanos como de los rebeldes fascistas, quienes finalmente lo rehabilitaron en Consejo de Guerra en 1941). Entre otros honores, fue miembro de las Reales Academias de la Lengua y de la Historia y de la Hispanic Society of America, y desde 1940 hasta el año de su muerte, director de la Revista general de marina, en la que publicó algunos de sus relatos de ficción seguramente más queridos, los protagonizados por el singular Lourido, Nostramo Lourido.
     Los cuentos de Lourido aparecieron también en la prensa escrita, a veces insertos en un artículo de tema general como el que hoy os presento aquí, dedicado a los tiburones (evidentemente) y publicado en el ABC del 2 de abril de 1944.
     No hace falta advertir que el texto carece de valor científico. Sin embargo, a mi entender resulta doblemente interesante, no solo porque nos permite ver al paisano Lourido en acción, sino para entender qué era lo que entonces se sabía de los tiburones, qué clase de sentimientos despertaban entre los marinos y entre el público en general.
     Todas las aventuras del contramaestre Lourido fueron recopilados posteriormente en un volumen titulado Cuentos Marineros, que según parece no tardó en agotarse.
     Transcribo fielmente el original, respetando su ortografía y puntuación, añadiendo tan solo un par de notas aclaratorias.


COSAS DE TIBURONES

     Podría repetir, porque guardo el libro de texto, cuanto en el Bachillerato aprendí respecto al tiburón y a sus parientes, los demás escualideos o "escuálidos", como decía confundiendo la etimología quien yo me sé; de mi cosecha puedo añadir que los marineros a unos u otros géneros les llaman con nombres tan sonoros como marrajo, cazón, arroaz y tintorera; que es una suerte de pez bárbaro de los llamados "de cuero", pues su piel, cual la de las de la lija y de la zapa, admite curtido; que los dientes de sus múltiples filas, a lo largo de los siglos, han constituído amuletos para los usos más variadísimos, y que en Cádiz lo fríen con sin igual arte y creo lo llaman, al menos al darlo en trozos y calentito en cucuruchos, "bien me sabe", con mucha propiedad, porque resulta sabrosísimo.
     Su pesca ha sido siempre pasatiempo obligado de la navegación a vela, capturándolo con curricán o, dicho castizamente, a la cácea, que es largar por la popa un anzuelo, que en este casto tiene que ser grande, resistente y con un ramal de cadena para que no lo corte de una dentellada. Una vez cobrado a bordo con ayuda de un arzaguía tras de divertido forcejeo y de asestarle un buen hachazo en la cabeza para matarlo, porque su cola y mandíbulas son peligrosas aún fuera del agua, manifiesta tal vitalidad, que sus trozos tienen movimientos de contracción durante bastantes minutos. Este vigor tan grande sorprende cuando aún se hallan en embrión, pues recuerdo haber visto en el acuario de Nápoles que éstos, muchos días antes de romper el cascarón, están como en agitado y continuo baile de San Vito.
     Cuentos de tiburones hay muchos, como de ballenas y sirenas. Se dice que una pareja de ellos merodeaba una embarcación cuyos tripulantes lograron matar a la hembra; el macho, que lo advirtió, talmente bramaba de dolor y parecía llorar; para ver lo que hacía le echaron al viudo pedazos de su difunta y con asombro observaron que se los engullía de un bocado; pero..., con un cariño...
     Cuéntase también que en los combates, sin temor a las explosiones y a los cañonazos, los tiburones asisten complacidísimos a banquete tan opíparo, y se ensañan con los náufragos y heridos que muchas veces atrapan casi en el aire; del estómago de estos bichos feroces se han extraído los seres y objetos más surtidos: en una ocasión se encontraron seis atunes engullidos enteros; no fué raro hallar en ellos balas de cañón, y el lector recordará que no ha mucho publicó la Prensa que se había encontrado el cadáver casi completo de un oficial turco, que se pudo reconocer por las hombreras del uniforme.
     El sota-arraez¹ de la almadraba de Zahara me contó hace años que junto a la boya de la rabera² que es por donde entra la pesca anduvo varias temporadas un espadarte que de cuando en cuando salía de ella para perseguir a los atunes majaderos y hacerlos entrar por la boca del endiche impidiendo que dieran la vuelta, ni más ni menos que un perro de pastor acosa al ganado para guardarlo.

     Muchos más sucedidos podría relatar, porque sé como para llenar un libro; pero no quiero hacer gracia de uno que ayuda a retratar el enorme corazón como la sencillez del carácter de Lourido, a quien de fijo el lector va ya conociendo a través de estos verídicos y deslavazados capítulos de su larga vida de mar.
     Estaba la Blanca fondeada en la Habana y, por ser cosa sencilla y no tener que andar con oficios al Arsenal pidiendo buzo, se contrató por unos reales a un tal Joaquín, excelente buceador negro, muy conocido en aquel puerto, para que limpiase de algas las rejillas de los grifos y válvulas de fondo que andaban atascados y muy sucios por fuera.
     La gente de a bordo observaba la magnífica labor del negro, admirando sus prolongadas zambullidas, cuando sonó el grito de terror: "¡Un tiburón!", que aturdió un tanto al buceador que acababa de surgir para respirar. 
     —¡Cuidado, Joaquín, que le ha visto! —le gritaron.
     Pero, antes de que le arrojaran un cabo, quedaron todos horrorizados al ver que Lourido se tiraba al agua haciendo subir al doble el punto de la tragedia que todos presentían en un santiamén, porque el tiburón no es animal torpe ni siente jamás desgana.
     Mas, como si Lourido dispusiera de alguna secreta maña, el enorme pez, aunque muy de cerca y sin quitarles ojo, se contentó con darles vueltas, mientras el contramaestre y el moreno ganaban, sin grande apresuramiento, el portalón, dando tiempo a que un oficial con el fusil del centinela lo matase de un certero balazo.
     El comandante, aun admirado del valor del contramaestre, estaba que se lo comía el demonio. ¿A santo de qué eso de tirarse al agua, cuando Joaquín daba ciento y raya a cualquier nadador?...
     Lourido, ya cincuentón, empapado y pareciendo aún más alto y delgado con sus calzones largos a rayas moldeando su musculatura, algo sorprendido, contestó sencillo y respetuoso:
     —Para ayudarle a nadar no me tirara, mi comandante; pero ya sabe usía que un marrajo de estos de aquí no le muerde a un negro cuando le está junto a un blanco.
     Y, chorreando, semejaba llorar por las patillas la incomprensión de algo tan simple que, sin poderlo imaginar, le valió una de las no sé cuántas medallas de Salvamento de Náufragos que tapaban su pecho.
Julio F. Guillén

__________________________
¹El sota-arraez es el nombre que recibe el tercer capitán de una almadraba.
²La rabera es una de las redes verticales que guían el paso de los atunes a la boca de la almadraba.

En las almadrabas caían de vez en cuando bichos como los de las imágenes de abajo, tomadas, según he podido entender, en Cádiz.