Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

jueves, 21 de agosto de 2014

Zorro negro (Alopias superciliosus)

Foto: Jason Arnold.

Zorro negro

Alopias superciliosus (Lowe, 1840)

(es. Zorro negro, zorro ojón; gal. Raposo ollón; in. Bigeye Thresher; port. Zorro olho grande.)

Orden: Lamniformes
Familia: Alopiidae


El zorro negro es el más misterioso y más amenazado de los tres zorros marinos que conforman la familia Alopiidae; es además el que ofrece un diseño corporal más extravagante, particularmente la cabeza... Pero por todo ello es quizá también la especie más interesante.
Parece obvio que su rasgo más característico son sus enormes ojos (de donde le viene el apelativo "ojón", así como su nombre científico, super+ciliosus), cuya peculiar disposición, extendidos hacia la superficie dorsal de la cabeza, le permite detectar a sus presas desde abajo, recortadas contra la superficie, mientras nada lentamente camuflado en las profundidades, el color oscuro de su dorso haciéndolo prácticamente invisible.
Sin duda, un animal fascinante que merece ser conocido... antes de que acabemos con él.

Fuente: CEPSUL, ICMBio.
Descripción: Cuerpo robusto, cilíndrico, terminado en una caudal larguísima, cuyo lóbulo superior casi alcanza la longitud corporal. Las órbitas de los enormes ojos se extienden hacia la superficie dorsal. La cabeza presenta un característico "casco" o coraza claramente delimitada por unos surcos laterales con forma de V. A diferencia de los demás alópidos, la superficie dorsal de la cabeza entre los ojos es ligeramente plana, no curvada. El morro es largo y apuntado.
La primera dorsal está situada más cerca de las aletas pélvicas que de las pectorales. Las aletas pectorales son muy grandes y de ápice no tan afilado como en el A. vulpinus. Las pélvicas son también grandes, aproximadamente de la misma altura que la primera dorsal. La segunda dorsal y la anal son diminutas; la primera está más adelantada que la segunda.
En cuanto a la librea, presenta en el dorso un color azul oscuro plomizo a violáceo, o gris oscuro con un tono parduzco, que va aclarándose progresivamente hacia la superficie ventral, de un tono blanquecino sucio. No hay cambios bruscos de color ni franja blanca encima de las aletas pectorales.

Foto: Gonzalo Mucientes.
Dentición: Dientes parecidos a los del zorro (Alopias vulpinus): base ancha con una sola cúspide de bordes lisos relativamente estrecha e inclinada. A diferencia del A. vulpinus, los dientes del A. superciliosus son más grandes y menos abundantes: están dispuestos en 19-27 hileras en la mandíbula superior y 20-24 en la inferior; el tercer diente superior es de tamaño similar a los demás, no más pequeño.

Fuente: flmnh.ufl.edu
Talla: Miden entre 100-140 cm al nacer¹ y pueden llegar a alcanzar al menos los 480 cm de longitud total. Los machos maduran entre los 270-290 cm y las hembras entre 330-350 cm,

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con oofagia. El zorro negro tiene la menor tasa reproductiva de todos los alópidos, que ya de por si es baja en extremo: tienen de 2 a 4 crías por camada (sobre todo 2), y una maduración muy tardía para una especie con una esperanza de vida de 19-20 años: los machos maduran a los 9-10 años y las hembras entre los 12-14 años.
El periodo de gestación es probable que sea de unos 12 meses, pero faltan evidencias que lo confirmen; los partos se producen a lo largo de todo el año, aunque en el Atlántico parecen ser más frecuentes en otoño e invierno. El Estrecho de Gibraltar es una zona de cría.

Fuente: Apex Predators Program, NOAA / NEFSC, a través de fishesofaustralia.net.au
Dieta: Se alimenta principalmente de peces pelágicos gregarios de tamaño mediano a pequeño como arenques, sardinas, lanzones y peces aguja; peces de fondo como la merluza, y también cefalópodos y crustáceos. Es un cazador visual: se sirve de la peculiar anatomía de sus ojos para localizar a sus presas desde el fondo, y utiliza su cola para aturdirlas o matarlas, blandiéndola como un látigo.
Al menos en el Mediterráneo hay constancia de que se atreve con bichos más grandes e indudablemente más peligrosos. En 1994 apareció en Tavolara (una pequeña isla al norte de Cerdeña) una hembra de 4 m con un enorme tajo en la frente, justo entre los ojos, de cuyo interior se logró extraer un trozo de 15 cm perteneciente al pico de un pez espada. Cabe la posibilidad de que haya sido el pez espada quien atacó al tiburón sin que hubiese provocación alguna.

Hábitat y distribución: El zorro negro es una especie que ocupa una amplia variedad de hábitats: epipelágica, nerítica y epibéntica. Se encuentra tanto en aguas de la plataforma continental e insular próximas a la costa como en mar abierto, desde la superficie hasta, por lo menos, los 723 m de profundidad.
Aunque suele encontrársele en zonas donde la temperatura del agua en superficie oscila entre los 16-25ºC, parece tratarse de un tiburón euritermo (es decir, capaz de soportar grandes variaciones de temperatura). Recientemente se han detectado patrones de desplazamiento vertical: por el día permanece durante más de 8 horas a profundidades de entre 300 y 500 m, en temperaturas de 6-12ºC, y por la noche asciende hasta los 10-100 m, donde la temperatura es de 20-26ºC.
El tipo de hábitat tal vez determina que el zorro negro solo posee endotermia craneal, a diferencia del zorro común, de aguas más frías, que es corporal, como en los marrajos²

Según Ebert et al. 2013.
Distribución mundial en aguas templadas y tropicales. En esta parte del Atlántico las capturas suelen ser esporádicas: Islas Británicas, golfo de Vizcaya, Portugal, Azores, Madeira, Canarias, etc. Es un potente nadador, capaz de desplazarse distancias superiores a las 1500 millas, de modo que, al menos en determinadas áreas, las variaciones en sus números y distribución pueden depender de factores relacionados con migraciones estacionales que es fundamental conocer³. Este mismo año (2014) hemos conocido el primer registro en aguas del sureste de la India.
En aguas gallegas es bastante menos frecuente que el zorro común (Alopias vulpinus). Como curiosidad, el 5 de febrero de 1999 apareció un ejemplar a pocos metros del muelle de Cesantes (Redondela), en plena ensenada de San Simón, al final de la ría de Vigo. Medía 351 cm, "de los cuales 167 correspondían a la cola".

Foto: Gonzalo Mucientes.
Pesca y estatus: Tiene un gran interés comercial, puesto que se aprovecha integralmente, si bien su carne no es tan apreciada como la del A. vulpinus. Se captura con palangre, redes de deriva, etc.
Como ya apuntamos, la biología reproductiva de la especie la hace muy vulnerable a la sobrepesca. Se han constatado importantes caídas de sus poblaciones a nivel global, en algunas zonas se encuentra al borde de la extinción... o ya extinguida. Un informe de la FAO sostiene lo siguiente: "A menos que se demuestre lo contrario, lo prudente es considerar la especie como completamente explotada o sobreexplotada a nivel global". Los datos de capturas no suelen ser fiables, dado que normalmente se descarga mezclado con las otras dos especies de zorros marinos. Lo que quiere decir que es probable que las cifras sean a la baja. En los dos lados del Atlántico norte, EEUU y UE, su captura, descarga, trasbordo y retención a bordo están terminantemente prohibidas. Figura en el Apéndice I de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que obliga a los diferentes estados a cooperar para su conservación.

Está incluido en la Lista Roja de la IUCN bajo el estatus global de Vulnerable. No obstante, en el Atlántico occidental, las poblaciones del norte y zona centro están calificadas como En peligro, y la del sur Casi amenazada. En el Mediterráneo, el estatus es de Datos incompletos.


>> Para más información sobre otros alópidos véase Colas de zorro (fam. Alopiidae) y Zorro (Alopias vulpinus).

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¹Posiblemente las tallas de nacimiento vienen determinadas por parámetros geográficos o ambientales. Así por ejemplo, parece que los neonatos del Pacífico NW son los más grandes. Véase Che-Tsung Cheng, Kwang-Ming Liu & Yung Chou-Chang (1997). "Reproductive biology of the big eye thresher shark, Alopias superciliosus (Lowe, 1839) (Chondrichthyes: Alopiidae), in the northwestern Pacific". Ichthyological Research, vol 44, Issue 2-3, pp. 227-235.

²C. A. Sepulveda, N. C. Wegner, D. Bernal & J. B. Graham (2005). "The red muscle morphology of the thresher sharks (family Alopiidae)". Journal of Experimental Biology, 208, 4255-4261. doi: 10.1242/jeb.01898.

³Hiroaki Matsunaga & Kotaro Yokawa (2013). "Distribution and ecology of the bigeye thresher shark Alopias superciliosus in the Pacific Ocean." Fisheries Science, Vol 79, Issue 5, pp. 737-748.

A. M. Gowthaman, P. Jawahar & V. K. Venkataramani (2014). "New occurrence of big eye thresher shark Alopias superciliosus lowe, 1841 in Gulf of Mannar, southeast coast of India". Indian Journal of Geo-Marine Sciences, Vol 43(5), pp. 883-885.

Véase Estanislao Fernández de la Cigoña & José Manuel Oujo (1999). "Sobre o achado dun tiburón da especie raposo do mar ollón, Alopias superciliosus, no interior da ría de Vigo, Cesantes (Redondela), no inverno de 1999". Fauna das augas galegas: Crustáceos, peixes, réptiles, aves e mamíferos. Colección Natureza Galega vol. XIV. AGCE/IGEM, Vigo, pp. 21.24.
Los autores no ofrecen datos sobre el sexo ni estado de conservación. Tal vez fuese un descarte, o tal vez el animal se internó en la ría desorientado o enfermo. Al no haberse practicado necropsia alguna, la cuestión queda en el aire. 

Información tomada del informe sobre la especie elaborado por la IUCN Red List.


lunes, 11 de agosto de 2014

Colas de zorro (fam. Alopiidae)

Zorro (Alopias vulpinus). Foto: Scott Sheehan.
La inconfundible familia de los zorros marinos, Alopiidae, comprende tres especies, dos de las cuales están presentes en aguas de Galicia: el zorro (Alopias vulpinus) y el zorro negro (Alopias superciliosus).
Los alópidos pertenecen al orden de los Lamniformes, como los marrajos, el tiburón blanco, el peregrino, o el tiburón duende, con los que comparten rasgos anatómicos como un cuerpo cilíndrico con cinco pares de largas aberturas branquiales laterales, ojos sin membrana nictitante situados delante de las comisuras bucales, narinas sin barbillones, válvula espiral anular, etc. [véase Claves de los Lamniformes].
Es evidente que el elemento que los distingue como grupo es la forma característica de su enorme aleta caudal, cuyo lóbulo superior puede llegar a tener la misma longitud que el resto del cuerpo. Los zorros la emplean para cazar: utilizándola a modo de látigo para aturdir o matar a sus presas favoritas (peces medianos a pequeños y cefalópodos).

Zorro pelágico (Alopias pelagicus) golpeando una bola de sardinas con su larga cola en isla Pescador, Filipinas. Fuente: Simon P. Oliver et al. (2013)¹
Identificar tiburones zorro resulta sumamente sencillo si sabemos poner el ojo en el lugar adecuado, como se suele decir. Vamos allá:


A. Ojos enormes, cuyas órbitas se extienden hacia la superficie dorsal. Cabeza con un característico casquete cefálico delimitado por unos surcos laterales en forma de V; la superficie entre los ojos es plana. Morro largo y apuntado. Dientes grandes: 19-27 filas en la mandíbula superior y 20-24 en la inferior. Primera dorsal situada más cerca de las aletas pélvicas que de las pectorales. Color gris azulado a parduzco, oscuro en el dorso que va aclarándose progresivamente hacia la superficie ventral, que es de un tono blancuzco que no llega a extenderse por encima de las pectorales. Alopias superciliosus (zorro negro).

Alopias superciliosus. Fuente: www.pacificsharks.org.
Foto: Gonzalo Mucientes.

>B. Ojos de tamaño más reducido, no extendidos hacia la superficie dorsal. Cabeza sin "casco" y de superficie fuertemente arqueada entre los ojos. Dientes más pequeños y dispuestos en un mayor número de filas que en A. superciliosus. Primera dorsal en posición intermedia entre las aletas pectorales y las pelvianas, o ligeramente más próxima a las primeras.

     B.1. Cabeza ancha, de morro corto y frente fuertemente arqueada. Boca con surcos labiales. 32-52 filas de dientes en la mandíbula superior y 25-50 en la inferior. Pectorales falcadas y apuntadas. Color gris azulado con tonos casi metalizados (en fresco) en el dorso y blancuzco en la superficie ventral, extendiéndose por encima de las aleas pectorales; el cambio de color es brusco e irregular. Alopias vulpinus (zorro).

Alopias vulpinus. Foto: Toño Maño.

     B. 2. Cabeza estrecha, con el morro más alargado que la especie anterior y la frente casi recta. Boca sin surcos labiales. 41-45 filas de dientes en la mandíbula superior y 37-38 en la inferior. Pectorales no falcadas y de ápices anchos, no apuntados. Color azul intenso en el dorso y blanco en el vientre, pero nunca sobre las aletas pectorales. Alopias pelagicus (zorro pelágico).

La inmensa mayoría de las imágenes de alópidos vivos en en su medio que podéis encontrar en la red y en los documentales corresponden a esta especie del Indopacífico; existen pocas del zorro negro (A. superciliosus) y muy pocas del zorro común (A. vulpinus). Tal vez por eso no son pocas las ocasiones en las que observamos errores de identificación, particularmente con este último. El truco más sencillo para evitar confusiones (o que nos quieran dar gato por liebre) es fijarse en las aletas pectorales: si hay una franja blanca encima, es un A. vulpinus; si no la hay, un A. pelagicus, además de lo ya dicho (forma del morro y pectorales, etc.).

Alopias pelagicus. Fuente: divernet.com.

Es curioso notar que de estas tres especies de alópidos sólo una, el zorro (Alopias vulpinus), es propiamente endoterma, como los marrajos: sus paquetes de musculatura roja se encuentran dispuestos en el interior corporal albergando la rete mirabile [véase La musculatura del tiburón]. El zorro negro (Alopias superciliosus), en cambio, solo posee endotermia craneal. Esto tal vez está relacionado con el tipo de hábitat preferente de cada especie: el A. vulpinus es la especie con una distribución más amplia en latitudes altas; la del A. superciliosus es más reducida, si bien diversos estudios de telemetría han demostrado que pasa gran parte de las horas diurnas en profundidades donde el agua ronda los 6-12ºC; en cambio, el A. pelagicus se encuentra en la franja tropical y subtropical².

Todos los alópidos figuran en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerables. Sus poblaciones están disminuyendo a un ritmo alarmante, y en algunas zonas del planeta la caída ha sido increíble. Se trata de la segunda familia de tiburones más amenazada después de los angelotes (Squatinidae). Su carne, aletas, hígado son muy apreciadas, pero su tasa reproductiva, excesivamente baja, los hace muy vulnerables a la sobrepesca. En España y la UE su captura está prohibida.

> Véase: Zorro (Alopias vulpinus) y Zorro negro (Alopias superciliosus).

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¹Simon P. Oliver, John R. Turner, Klemens Gann, Medel Silvosa, Tim D'Urban Jackson (2013). "Thresher Sharks Use Tail-Slaps as a Hunting Strategy". PLoS One 8(7): e67380. doi: 10.1371/journal.pone.0067380.
²C. A. Sepulveda, N. C. Wegner, D. Bernal & J. B. Graham (2005). "The red muscle morphology of the thresher sharks (family Alopiidae)". Journal of Experimental Biology, 208, 4255-4261. doi: 10.1242/jeb.01898.

martes, 5 de agosto de 2014

Una cría de tintorera en Corrubedo


Esta tintorera (Prionace glauca) se la encontraron hoy a mediodía unos niños en la playa da Ladeira, Corrubedo. Su sorpresa fue morrocotuda, aunque parece que se levantó algo más que expectación entre los bañistas que observaron como se llevaban el tiburoncito hasta el puesto de vigilancia.
A mi llegada, los de Protección Civil ya se lo estaban llevando para las dependencias municipales, a la espera de que viniesen los de la CEMMA para estudiarlo, pero amablemente me dejaron echarle un vistazo y hacerle unas fotos.

Se trataba de un pequeño macho de alrededor de 60 cm (medidos a ojo y deprisa y corriendo), copia exacta miniaturizada de las tintoreras que vemos en los documentales de la tele. Como se puede apreciar en la imagen, todavía no se le había cicatrizado el punto de inserción del cordón umbilical. Vamos, que era una cría de poco más o menos la edad de los niños que la habían encontrado.


Y es que las tintoreras se nos parecen mucho. Su modo reproductivo, de hecho, es muy parecido al de las personas: durante su gestación, que dura entre 9 y 12 meses, los embriones reciben alimento directamente de la madre a través de un cordón umbilical, en una conexión de tipo placentario. Esto se conoce como viviparismo placentario [véase Reproducción VI: Viviparismo placentario]. Los partos tienen lugar en primavera y verano, y, a diferencia de nosotros, desde el mismo momento en que nacen, los pequeños son independientes, están perfectamente formados y preparados para salir adelante por sus propios medios. En la subespecie española del Homo sapiens este paso puede demorar unos 30-40 años.

Las crías de tintorera miden al nacer entre 35-44 cm (algunos autores sostienen que por encima de los 50 cm), y suelen permanecer en sus zonas de cría hasta que alcanzan los 130 cm aproximadamente, que viene a ser más o menos cuando cumplen los 2-3 años. No es habitual encontrárselas tan cerca de nuestras costas, pero tampoco es algo fuera de lo normal. La costa de Galicia forma parte de su área natural de cría. Se ven muchas tintoreras a pocas millas de tierra y de vez en cuando pues es inevitable que aparezcan en una playa. De hecho, los de Protección Civil me comentaron que hace pocos días aparecieron otras dos crías en la zona de Corrubedo. El año pasado fue particularmente prolífico en el número de avistamientos, lo que dio lugar a algún que otro articulito en prensa... un tanto recargado de sensacionalismo... [véase Sobre la supuesta "plaga" de tintoreras en Galicia].


Lo que importa, lo que todo el mundo debe saber, es que no hay absolutamente motivo alguno para la alarma o la preocupación. Primero, porque estos bichos son peces normales y corrientes, como los mujos o las sardinas, y no están ahí para atacarnos, sino para crecer y hacerse mayores. Segundo, porque como es obvio su tamaño no da para tanto. Tercero, porque sus papás y mamás, que pueden llegar a superar los 3 metros y medio, no vienen con ellos, sino que, bien al contrario, viven a muchas millas de nuestros flotadores: los papás se largan tan pronto termina la cópula, y las mamás, tan pronto dan a luz (son bichos muy inteligentes). Y cuarto, porque ni siquiera comen personas, no les interesamos lo más mínimo; la base de su alimentación son peces medianos y pequeños, cefalópodos, otros tiburones... e incluso algún pájaro que decide echarse la siesta en la superficie. De momento, la abuela puede seguir bañándose tranquila, y el resto de la familia también.

Praia da Ladeira.

Como curiosidad, estas fotos fueron tomadas hoy mismo a una milla al sur de Oia. Qué diferencia verlas vivas, a que si.


>> 18 de agosto: Acabo de recibir otras dos fotografías de una cría de tintorera de tamaño parecido a las de arriba. Fue capturada, además, en una zona relativamente próxima a Corrubedo, en Porto do Son, hacia las cuatro de la tarde del pasado viernes 15. Como veis, también estaban bastante cerca del pueblo.

Fotos de José Luis Rodríguez Muñiz.

>>Más sobre crías de tintorera en la costa: Sobre la supuesta "plaga" de tintoreras en Galicia.

jueves, 31 de julio de 2014

Odón de Buen y un peregrino

Odón de Buen.

Lo que sigue es apenas una pequeña anécdota ocurrida hace casi 100 años, a finales de un mes de julio como este, gozosamente comentada por la prensa de la época. Sus protagonistas fueron un tiburón peregrino, la familia real, que holgazaneaba en Santander, y la figura clave de la Oceanografía de este lugar tan triste llamado España: D. Odón de Buen.

"El principe de Asturias y el infante D. Jaime, con su profesor señor Loriga, viendo el tiburón pescado á nueve millas de la costa". Fuente: Mundo Gráfico: Revista popular ilustrada, miércoles 31 de julio de 1918, Biblioteca Nacional de España.
SANTANDER 26 (10,30 n.). Los tripulantes de la lanchilla de pesca de Santoña "Virgen del Puerto", al regresar esta mañana se vieron sorprendidos por la presencia de un tiburón, a una milla próximamente de cabo Mayor. 
     El patrón de la lancha dispuso todo lo conveniente para darle caza, y se le tiró un arpón que fué a clavarse en el lomo del selacio, que, al sentirse herido, dió tan fuerte sacudida, que en uno de los coletazos estuvo a punto de echar un hombre al agua. El arpón quedó retorcido y roto; pero como el tiburón estaba mortalmente herido, pudieron los tripulantes de la lanchilla largar unos cabos, amarrarle y meterle a bordo. Sobre cubierta continuó dando coletazos, y algunos de los pescadores hubieron de darle varios cortes con una navaja para rematarle. 
     De la llegada de este ejemplar al puerto, tuvo noticia el director del Instituto Oceanográfico, D. Odón de Buen, quien inmediatamente se presentó en la lancha y examinó el tiburón. Este fué trasladado a la Estación de Biología marina para su estudio. 
     Se trata de un ejemplar "Cetorhinus maximus", joven, de tres metros veinte centímetros de largo. Estos ejemplares llegan a medir catorce metros. Es el segundo de esta familia que se ha conseguido coger en las costas españolas. El primero es el que es halla en el Museo de Historia Natural de Madrid. 
     El señor de Buen se propone conservar la cabeza del tiburón y enviar las vísceras para que sirvan de estudio a las señoritas pensionadas por el Instituto Oceanográfico que se encuentran en San Sebastián. 
     El príncipe de Asturias y el infante D. Jaime visitaron la Estación de Biología para ver el tiburón. Luego recorrieron el "Acuarium" acompañados de sus profesores los señores Dóriga y Antelo, del marqués de Viana y del conde del Grove.
El Sol, 27 de julio de 1918.

Odón de Buen fue un firme defensor del republicanismo, del laicismo y del pensamiento libre, y una de las figuras clave en el desarrollo de nuestra ciencia, cuyo estudio se propuso modernizar incorporando en su labor docente las más novedosas técnicas, materiales y modelos científicos... en contra de todo y de todos. Su empeño en introducir en España algo tan peligroso como la teoría de la evolución le valió la expulsión de la cátedra de Zoología de la universidad de Barcelona, y la presión conjunta de la Iglesia y la alta sociedad ultra conservadora logró incluir parte de su copiosa obra en el Índice de Libros Prohibidos.
En una excursión científica a bordo del buque Balear, 1908.
Su extensísima obra comprende decenas de tratados científicos y centenares de artículos periodísticos. Pero la culminación de la labor científica de este aragonés de secano fue la creación, en 1914, nada menos que del Instituto Español de Oceanografía. La ciencia, la educación y la libertad frente al oscurantismo y la servidumbre moral e intelectual ligada al imperio de una religión de estado.
"Fui siempre partidario de la enseñanza laica y enemigo irreconciliable de la escuela oficial española, ayuna de buen plan pedagógico, rutinaria, arcaica en procedimientos, en materiales, en locales, y con un personal reclutado en una selección al revés, confesional en exceso y deficiente de enseñanzas ciudadanas, fuera de las realidades de este mundo por pensar demasiado en el otro mundo."
Más adelante explicaría su sentido del laicismo: “El laicismo es hoy la más preciada libertad. No se opone el laicismo a la religión ni la persigue. El laicismo es tolerancia a la conciencia ajena; pero la conciencia está fuera de la órbita del Orden Público, y no se puede aceptar que en las relaciones sociales se quiera imponer a los demás el dictado de la conciencia”. Y uno ya se imagina como termina la historia.

"El principe de Asturias viendo el tiburón pescado a tres millas de la costa y que ha sido regalado al Museo Oceanografico de Santander." Fuente: La Acción, 29 de julio de 1918, Biblioteca Nacional de España.
También estuvieron a verle [al tiburón peregrino] el príncipe de Asturias y el infantito don Jaime, acompañados de su profesor, señor Antelo, y del conde de Grove. Don Odón de Buen, que se encontraba en aquel momento en la Estación de Biología de Marina [sic], aprovechó la ocasión para dar á los augustos niños una verdadera conferencia científica. (La Vanguardia, 27 de julio de 1918).

Pocos años después la victoria del bando nacional-católico en la Guerra Civil cortó del modo más sangriento aquel proceso de renovación y modernización del país a través de la ciencia, la cultura y la educación. Y de qué manera: con la muerte, la represión y el exilio. La imagen de un viejo de 74 años, enfermo y medio ciego, encerrado durante un año entero en la cárcel de Palma de Mallorca sin el más mínimo atisbo de misericordia, es un pálido reflejo del odio visceral que espíritus libres como de Buen despertaron en la miserable canalla. De algún modo recuerda la trágica escena de otra de nuestras grandes figuras, esta de las letras, D. Antonio Machado, cruzando la frontera francesa a pie bajo una lluvia torrencial, llevando a su madre enferma, junto a centenares de compatriotas que cargaban los enseres que apresuradamente habían podido rescatar de sus hogares.

Tras un canje de prisioneros, que solo resultó posible debido al escándalo internacional que había provocado el fusilamiento, la madrugada del 3 de septiembre de 1936, de uno de sus hijos, Sadí, médico y científico de renombre que contribuyó decisivamente a la erradicación del paludismo en España (su trabajo, por cierto, se destruyó tras su muerte, y ante el grave repunte de la enfermedad en los años 40, hubo que empezar desde cero), de Buen pudo salir de prisión y marchar al exilio a Francia. Pasó unos pocos años en Banyuls-sur-mer, a pocos kilómetros de Collioure, donde acabarían instalándose Machado y su madre, y tras la muerte de su mujer decidió trasladarse a México. Allí murió en 1945. Tenía 82 años.
                           Contemplando el tiburón 
SANTANDER 27 (2 t.). A las once y media de la mañana salió de Palacio la reina Victoria, con las infantas doña Cristina y doña Beatriz y el infante D. Gonzalo, dirigiéndose al Instituto para ver el tiburón cogido ayer.
El director del Instituto, Sr. De Buen, enseñó a las augustas personas el acuario, que les agradó mucho. [...] A la una y media salió el Rey, con su secretario, Sr. Torres, y fué también a ver al tiburón. (El Sol, 28 de julio de 1918).
En Madrid hacia 1925.
En 2003, los restos de Odón de Buen fueron llevados de vuelta a España y enterrados en su pueblo natal, Zuera. Según parece, allí le han levantado monumentos y hecho homenajes sin fin... tras haberlo crucificado miserablemente:
“En el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza se encuentran múltiples papeles con las acusaciones de sus vecinos de Zuera, por ser significado republicano, masón, ateo y hasta marxista. Todos los cargos tenían por objeto, además de la venganza, la incautación de sus bienes en Zuera, con la notable pirueta legal, por llamarla de alguna manera, según la cual el inculpado debía “responder civilmente por los daños o perjuicios de todas clases que hubiera ocasionado directamente como consecuencia de su oposición al triunfo del Movimiento Nacional”. Embargaron su casa con todo lo que había dentro, cuya relación de bienes se realiza con sobrecogedor detalle. “El mobiliario del despacho, por cierto, se lo quedó mosén Fernando, el cura de Zuera”. “Lo que no debieron encontrar son los libros que Odón de Buen había guardado allí con idea de retirarse algún día; fueron quemados en la plaza pública por los falangistas, en los primeros días de la Guerra, igual que fue arrastrado por las calles del pueblo el busto que le había hecho Mariano Benlliure y que estaba en el Grupo Escolar”. (Antonio Calvo Rey, Odón de Buen: Toda una vida, citado por Rafa Ruiz en su artículo de recomendable lectura "Odón de Buen: por la ciencia, el laicismo y la república", blog elasombrario.com).
Unos años antes, y gracias al empeño y compromiso con sus vecinos de aquel viejo republicano, masón, ateo "y hasta marxista", Zuera pudo gozar de una biblioteca municipal y un colegio.

La figura de Odón de Buen, como la de otros muchos intelectuales republicanos, fue sepultada por el régimen fascista bajo el más escandaloso y vil de los silencios... que todavía hoy sigue de algún modo vigente. Apenas se le han dedicado unos pocos artículos y algún que otro documental coincidiendo con el centenario del Instituto Español de Oceanografía. Lo demás sigue siendo oscuridad y silencio, y nosotros, un país de segunda... que además sigue todavía empeñado en deshacerse de sus hombres de ciencia. La vieja consigna del "que inventen ellos" la llevamos impresa en la boina como los americanos el "In God we trust" en sus billetes.
Menos en lo que nos interesa, somos un país de peregrinos.

Foto: Alex Mustard.

jueves, 24 de julio de 2014

Anelasma, el percebe parásito

Negrito (Etmopterus spinax) con una pareja de Anelasmas en la base de la dorsal. Foto de Irvin Kilde tomada de Wikipedia.

En efecto, parece una mezcla de capítulo de Bob Esponja y de historieta de Mortadelo y Filemón, tal vez sazonada con una pizca de película de serie B de los años 50. Pero la historia es real, y bastante seria a juzgar por las consecuencias que este percebe mesoparásito tiene para sus huéspedes. Conozcamos a sus protagonistas.

I. LA CRIATURA. Podríamos despachar este punto diciendo simplemente que el Anelasma squalicola es un crustáceo cirrípedo del orden de los percebes (Pedunculata) que parasita tiburones de aguas profundas. Pero, como en toda buena novela, nos perderíamos la parte más jugosa y fascinante de todas, su naturaleza y orígenes.
Los percebes son algo así como gambas mutantes que viven permanentemente encerradas tras las paredes de una especie de concha lo que llamamos uña fijada a una roca mediante un pedúnculo; sus patas se han modificado para convertirse en cirros, esas largas estructuras con aspecto de pluma con las que tamizan el agua en busca de nutrientes. En su fase larvaria pasan por dos grandes estadios: larva nauplius, que forma parte del zooplancton, y larva cipris, que es una nadadora rápida y activa en busca de un lugar donde establecerse. Una vez anclada a una superficie tiene lugar la metamorfosis de la que surgirá la criatura en su forma definitiva. La inmensa mayoría de las especies coloniza rocas o cualquier otro objeto flotante, otras se fijan a organismos vivos como ballenas y cangrejos. En general, extraen su alimento del agua circundante, pero unas pocas lo extraen del interior de otras criaturas.

Existen otros percebes parásitos, pero que no se parecen en nada al percebe prototípico, hasta el punto de que solo se han podido identificar como tales gracias a sus larvas. Por ejemplo, los rizocéfalos (Rhizocephala), unos bichos de auténtica pesadilla, de los que existen más de 250 especies. Una vez el cipris se ancla a su huésped (típicamente un cangrejo decápodo), lo que queda tras la metamorfosis es apenas un saco que contiene el aparato reproductor y el sistema nervioso central; lo terrible es lo que no vemos, las raíces que contienen el aparato digestivo se extienden hacia todos los rincones del interior de la víctima, castrándola y dominándola hasta convertirla en un apéndice de su voluntad. El cangrejo llega a proteger el bulbo del rizocéfalo como si fuese su propio saco de huevas... aun tratándose de un macho.
Comparación de un Anelasma squalicola (izq.) con un percebe típico (drcha.): obsérvese la forma y tamaño de los cirros (ci), claramente subdesarrollados en el primero, así como la forma del pedúnculo (pd) del Anelasma, adornado con un buen número de raíces. Las barras de escala representan 0,5 cm. Fuente: Rees et al. (2014), Current Biology.
El caso del Anelasma es bien distinto y extraordinariamente fascinante, como ya observó el propio Charles Darwin en un estudio monográfico sobre los cirrípedos publicado en 1851. En primer lugar, pese a haber cambiado radicalmente su estilo de vida, pasando de filtrador a parásito, morfológicamente todavía conserva el aspecto típico de un percebe: consta de una parte superior o capítulo, si bien desprovisto de cubierta calcárea, y de un pedúnculo, que aquí ha desarrollado unas estructuras en forma de raíces. A nivel interno se observa, entre otros elementos, que contiene seis pares de cirros, pero poco desarrollados y carentes de estructuras filtradoras, lo que los hace inservibles para su función trófica original probablemente están atrofiados.
En segundo lugar, se trata del único percebe que parasita vertebrados, lo que no deja de ser sorprendente habida cuenta de que se conocen varias especies de cirrípedos que viven anclados a diferentes vertebrados del medio marino, como los las ballenas (Coronulidae), y sin embargo ninguna ha dado el salto evolutivo hacia una forma de vida parasitaria. Y como colofón, el último descubrimiento¹ es que su pariente más cercano no es ninguno de estos percebes viajeros, sino un percebe de roca normal y corriente, filtrador y sedentario, del Indo-Pacífico, el Capitulum mitella. La genética y el registro de fósiles confirman que ambas especies comparten un ancestro común, del que empezaron a divergir allá por el Mesozoico, hace unos 120 millones de años.²
Todo lo anterior hace pensar que el Anelasma puede ser una criatura en pleno proceso de divergencia evolutiva, o, si se prefiere, el eslabón entre los cirrípedos filtradores y los parásitos.

Otra pareja de Anelasma en un negrito (Etmopterus spinax). Observad el pedúnculo, que parece una cebolleta, enterrado en el cuerpo del tiburón, y el capítulo, oscuro y sin placas calcáreas, como en los demás percebes. Fuente: Rees et al. (2014). Current Biology.

II. LAS VÍCTIMAS. El Anelasma squalicola se fija al cuerpo de su víctima y hunde el pedúnculo en el tejido muscular. Este pedúnculo, de color lechoso amarillento y aspecto bulboso, ha desarrollado un sistema radicular que se extiende a lo largo del tejido para absorber los nutrientes que necesita, de manera similar a las raíces de los árboles. Las zonas preferentes de anclaje pueden variar de una especie de tiburón a otra, según Yano & Musick³. Así, en los tollos negros (Centroscyllium fabricii) que examinaron estaban situados en la segunda dorsal; en los ejemplares de tollo raspa (Etmopterus princeps), en la boca y primera dorsal; en los de melgacho pardo (E. unicolor), en los pterigópodos y base de las pectorales; en el melgacho granuloso (E. granulosus), en la primera dorsal, el abdomen y en la aleta caudal.
En la mayor parte de los casos, los Anelasma se encuentran formando parejas, posiblemente por motivos relacionados con la reproducción. Aunque son hermafroditas, siempre debe haber un macho que fecunde a una hembra (por cierto, los percebes tienen el pene más largo en relación al tamaño de su cuerpo de todo el reino animal).

Es notable que en todos los casos registrados a nivel mundial los huéspedes son tiburones pertenecientes a la misma familia, la de los tollos o tiburones linterna, Etmopteridae (orden Squaliformes). Estas son las especies que recogidas e investigadas por Yano & Musick en el citado trabajo.
  • Tollo negro (Centroscyllium fabricii), al oeste de Groenlandia.
  • Tolla de peines (Centroscyllium nigrum), en la parte del Pacífico del estrecho de Magallanes, Chile, cerca de la isla Desolación.
  • Melgacho granuloso (Etmopterus granulosus), en Nueva Zelanda.
  • Tollo raspa (Etmopterus princeps), en las islas Canarias.
  • Melgacho de aletas orladas (Etmopterus schultzi), en el Golfo de México.
  • Negrito (Etmopterus spinax), en el norte de España y las Islas Británicas.
  • Melgacho pardo (Etmopterus unicolor), en Nueva Zelanda.
Esta especialización no es única del Anelasma. El Dermopthripius penneri, por ejemplo, un platelminto, solo parasita dos especies de tiburones: el jaquetón picudo (Carcharhinus brevipinna) y el jaquetón manchado (Carcharhinus limbatus).

Negrito (E. spinax) con doble pareja de Anelasma. La barra de escala representa 1 cm. Fuente: Rees et al. (2014), Current Biology.
¿Qué consecuencias tiene el Anelasma para sus víctimas? Pues bastante graves, puesto que afectan nada menos que a su reproducción, bien retardando, bien limitando de alguna forma el desarrollo de sus órganos reproductores (recordemos que estos tiburones de aguas profundas poseen ya de por si una bajísima tasa reproductiva). Lo que Yano & Musick descubrieron fue lo siguiente:
     -Las hembras maduras infectadas presentaban un número notablemente inferior de óvulos maduros que en individuos de su misma talla. Estos óvulos eran, además, bastante más pequeños, y de un color blanquecino a ligeramente amarillento, que los de las hembras sanas, bien amarillos.
     -Los testículos y pterigópodos de los machos maduros infectados estaban menos desarrollados que los de los individuos sanos de talla similar.



Ahora ya conocéis toda la historia (o casi toda). Ni Bob Esponja, ni Mortadelo y Filemón, ni película de serie B. Solo se me ocurren algunas (pocas) analogías con la situación de una ciudadanía que quiere salir adelante pese a un puñado de parásitos que extienden sus tentáculos... y... ... y mejor quedémonos con los tiburones.

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¹Véase David John Rees, Cristoph Noever, Jens Thorvald Hoeg, Anders Ommundsen & Henrik Glenner (2014). "On the Origin of a Novel Parasitic-Feeding Mode within Suspension-Feeding Barnacles". Current Biology, vol 24, Issue 12, pp. 1429-1434. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2014.05.030

²No obstante, Yano & Musick (2000) recogen la idea de que su amplio rango geográfico y la distribución de sus huéspedes pueden apuntar al hecho de que el nombre A. squalicola englobe en realidad a varias especies.

³Kazunari Yano & John A. Musick (2000). "The Effect of the Mesoparasitic Barnacle Anelasma on the Development of Reproductive Organs of Deep-Sea Squaloid Sharks, Centroscyllium and Etmopterus." Environmental Biology of Fishes, 59: 329-339.