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lunes, 16 de febrero de 2015

Ataques de tiburón 2014

Foto: Rafa Aso.

Como todos los años, el ISAF acaba de publicar las cifras globales de ataques de tiburón registrados en todo el mundo durante el pasado año 2014, y como todos los años, aquí tenéis un pequeño resumen.

72 ataques no provocados. De las 130 interacciones o, si lo preferís, encuentros hombre-tiburón investigados, solo 72 se consideraron propiamente como ataques no provocados, es decir, ataques ocurridos sin provocación previa por parte de la persona. Es el número más bajo desde los 68 ataques del 2009.

3 personas fallecidas... en todo el mundo. Sin duda el dato más espectacular, sobre todo si lo comparamos con las 10 del año anterior. Fueron dos en Australia (Nueva Gales del Sur) y una en Sudáfrica (Eastern Cape).
En cualquier caso, aunque el dato es positivo, estos números deben valorarse a medio o largo plazo. Es muy posible que el próximo año la cifra nefasta vuelva a crecer y situarse en el entorno de las 10 muertes, que viene siendo la tendencia de estos últimos años.

Distribución de los ataques. Los EEUU se llevan la mayor parte, con 52 ataques (62,5% del total), 5 más que en 2013. Florida, es el estado más "atacado", particularmente Volusia County; más de la mitad de los ataques registrados en todo el país se produjeron aquís 28 ataques registrados representan más del 50% de todo el país (54%). A gran distancia le siguen Hawai (7 ataques), Carolina del Sur (5), Carolina del Norte (4), California (4), etc.
En cuanto al resto del mundo, que también existe, 11 ataques se registraron en Australia, 2 en Sudáfrica, y uno en Reunión, Japón, España, Nueva Zelanda, Polinesia Francesa, Nueva Caledonia y las Galápagos. En Galicia, 0, lo cual demuestra o bien que aquí somos muy prudentes, o bien que nuestras aguas las hemos vaciado de tiburones. No sé con cuál quedarme.

Tipología de las víctimas. Una vez más, la tendencia se repite: la inmensa mayoría de las víctimas fueron surfistas o practicantes de algún tipo de deporte de tabla, con nada menos que el 65% de los ataques. Esto tiene su lógica: pasan más tiempo en el agua, en una zona donde a los tiburones les gusta estar al acecho, chapoteando, braceando, etc., es decir, generando un ruido muy atractivo para estos depredadores.
Solo el 32% de los ataques fueron a bañistas y nadadores, y un 3% a buceadores con snorkel (ninguno a buzos de botella).


CONCLUSIONES:

1) Una vez más, la conclusión más evidente es que los tiburones no son tan fieros como mucha gente se empeña todavía en pintarlos, contra toda evidencia. 72 ataques (deberíamos llamarlos accidentes, porque en el fondo es lo que son) y 3 muertes, en todo el mundo, a lo largo de todo un año, son cifras que, referidas a otras actividades cotidianas como el trabajo o conducir un coche firmaría cualquier presidente para su país, con los ojos cerrados y además brindando con champán.

2) Pensémoslo otra vez: 72 ataques o accidentes (¿alguien se ha molestado en averiguar cuánta gente muere destrozada por la hélice de un fuera borda, o por un corte de digestión?) y 3 muertos, en todo un año, después de que millones y millones de personas hayan permanecido millones y millones de horas metidas en el agua a lo largo de millones de tramos de océano de todo el mundo... ¿de verdad son tan fieros y voraces los tiburones? Si fuesen la mitad de lo que muchos creen, el número de muertos sería terrorífico.
El hombre es una criatura muy triste: vota y defiende a quienes causan la desgracia y la muerte tanto de sus vecinos (por ejemplo provocando y gestionando una crisis) como de sus congéneres de otras partes del mundo, pero se echan las manos a la cabeza cuando se enteran de que un tiburón acaba de merendarse a un bañista y reclaman venganza.

3) Otro dato sumamente esclarecedor es que en el país del mundo donde se han producido más ataques, los EEUU, no ha habido ningún muerto. Esto quiere decir que cuando la población está bien informada sobre las situaciones de riesgo que conviene evitar, cuando las autoridades invierten no solo en concienciación social, sino en medidas de seguridad en las playas y de asistencia en caso de ataque, el riesgo de ataques y, fundamentalmente, de muerte se reducen considerablemente, a veces hasta 0.
Acabamos de conocer la trágica noticia de un ataque que nunca tendría que haber ocurrido si se hubiesen tenido en cuenta las recomendaciones que los expertos se empeñan, una y otra vez, en meternos en la cabeza, una desgracia más que previsible. Ocurrió en la isla de Reunión: una pareja decidió meterse en el agua al atardecer (la peor hora), y además en una zona de aguas turbias próxima a la desembocadura de un pequeño río en la que el baño estaba desaconsejado y donde ya se había producido otro ataque un par de años atrás. La joven, de 20 años, sufrió dos mordeduras en una pierna de las que no pudo recuperarse. Murió durante la noche en el hospital.
La pregunta es: ¿El tiburón es el culpable, o lo es la parte supuestamente "racional" del problema?

Foto: Rafa Aso.

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