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miércoles, 17 de enero de 2018

Hay o no hay tiburones blancos en las islas británicas

Foto: White Shark Video
La presencia del tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en el Atlántico NE al norte de las Azores se limita a apenas un puñado de registros en 200 años incluyendo unas pocas citas dudosas, como analizamos en el artículo ¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia? Los registros más septentrionales llegan hasta el Charente Marítimo francés; en las islas británicas, no hay ni uno, pese a las noticias sobre supuestos avistamientos que una y otra vez salen publicadas en las páginas de sus infames y repugnantes tabloides, que no merecen ni un segundo de nuestro tiempo. No existe prueba alguna de que el tiburón blanco visite las costas inglesas siquiera de forma esporádica o por despiste, ni directa (fotos, vídeos, dientes, etc.) ni indirecta (mordeduras claramente atribuibles a esta especie), de manera que la cosa está, de momento, científicamente casi cerrada.

     Mi opinión, naturalmente, es que sin pruebas no hay nada que decir, no hay caso. Pero estas navidades estuve leyendo un par de libritos que, aunque no me hicieron cambiar de parecer, si que me sorprendieron y me movieron un poco el piso... y se me ocurrió que sería interesante someter algunos de sus pasajes más interesantes a la consideración del lector (y ya me contaréis si al menos os han hecho levantar una ceja, como a mi). Son Sharks in British Seas y, sobre todo, The UK Great White Shark Enigma, de Richard Peirce¹, un personaje que a algunos os sonará porque entre otras cosas fue presidente del Shark Trust y de la Shark Conservation Society. Este señor investigó alrededor de 90 testimonios de personas que afirmaron haberse encontrado con un tiburón blanco en las costas británicas, pudiendo entrevistar a algunas personalmente. De todos ellos, considera que nueve tienen la suficiente consistencia como para ser tomados en consideración. Estos supuestos avistamientos se produjeron en dos áreas concretas de Gran Bretaña, los extremos suroccidental (Cornwall) y septentrional (Escocia). He seleccionado uno de cada.

El primero ocurrió en agosto de 1995 en el precioso pueblo de St. Ives, Corwall. Os resumo el testimonio de su protagonista, una tal Sally Houseago:
Soy una persona creíble, y no una estúpida chiflada. Soy licenciada en biología marina y he estudiado ecología de arrecifes en Tanzania. Soy buceadora plenamente cualificada por el British Sub Aqua Club y he buceado en muchas partes del mundo con fines de investigación. Me interesan especialmente los tiburones y he realizado varios trabajos con tiburones de arrecife en aguas costeras.
Hace unos 15 años me encontraba de camping en St. Ives con unos amigos y decidimos salir del puerto en unas motos de agua de alquiler. Era un día nublado y gris, y el agua estaba igual: había poca visibilidad, pero a ninguno nos importó. Tenía entonces unos 25 años y recuerdo ese día con claridad. Estaba pasando de mi moto de agua al jet ski de mi amigo ya que me sentía más segura y me gustaba la velocidad. Durante el intercambio sentí como si hubiese algo dando vueltas alrededor de nosotros tres en el agua mientras pasábamos de una a otra. Una vez que mi amigos se subieron a la moto biplaza, que yo mantenía firme, me quedé sola. Cuando se alejaron tuve una sensación de pánico y encogí las piernas, no sé explicar por qué; no podía ver nada, pero sentí que algo no iba bien. Tan pronto lo hice, una forma oscura y alargada se abalanzó sobre el lugar donde un rato antes habían estado mis pies. Unos tres metros detrás de mi atravesó la superficie con un enorme estruendo y dio la vuelta. Era de color gris oscuro con la parte inferior blanca. La aleta dorsal asomó a la superficie y un tiburón blanco joven, de unos 3-3,5 m, giró y vino hacia mi [...] nadé hacia la moto, que se había alejado un poco [...] el tiburón se metió debajo. Estaba muerta de miedo, la encendí y arranqué. El tiburón nadó por casi debajo durante unos 6 metros, luego desapareció.
Al llegar a puerto Sally trató de informar a las autoridades, pero nadie la tomó en serio y acabó desistiendo. Ella insiste en que lo que vio fue un tiburón blanco y no un cailón (Lamna nasus), especie relativamente frecuente en esa zona. Este lámnido, similar al tiburón blanco, no suele superar los 3 m de longitud total y se alimenta de peces medianos a pequeños, cefalópodos y otros tiburones de pequeño porte, como las musolas. Es de carácter mucho más tímido y precavido que su pariente, y su comportamiento típico no se ajusta en absoluto al descrito en este testimonio.

Cailón (Lamna nasus). Foto: Mark Turnbull (North News & Pictures).
Del otro extremo de la isla, de las islas Summer, un pequeño archipiélago de las Highlands, al NW de Escocia, llega un testimonio seguramente más turbador. El 4 de julio de 2003, al término de una inmersión, unos buceadores observaron una gran aleta dorsal a unos 28-36 m de su lancha neumática. Pensando que nada mejor para cerrar una jornada de buceo que nadar con un tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) decidieron ir hacia allí. Tan pronto arrancaron el motor, la aleta cambió de rumbo para dirigirse directamente hacia ellos. Cuando estaba a unos 14 metros de distancia, los cuatro buceadores pudieron apreciar la gran masa del tiburón. Calcularon en unos 3 m la distancia entre la dorsal y el extremo de la caudal. El tiburón pasó a menos de 1 m de la lancha, y pudieron observar que en absoluto se trataba de un tiburón peregrino, especie habitual en aquellas aguas, y con la que estaban familiarizados. Aquel bicho, que según su parecer debía de superar los 4,5 m, tenía la zona ventral blanca y bien definida, aberturas branquiales más cortas, y una gran aleta dorsal triangular sólida y de base ancha. El informante es el Dr. Simon Greenstreet, que iba acompañado de su mujer y de dos amigos.
     Unos días después, el 15 de julio, en el extremo NE de Escocia, cerca de Lybster, un pescador que iba a recoger su aparejo observó dos aletas en la superficie. Al principio pensó que podía tratarse de un par de delfines que se habrían quedado atrapados en la red, pero al acercarse vio que lo que allí había era un tiburón de gran tamaño y que las dos aletas eran en realidad la dorsal y el lóbulo superior de la caudal².
En un primer momento pensé que seguramente era un peregrino (Cetorhinus maximus), con el que estoy muy familiarizado, habiendo pescado en estas aguas durante casi toda mi vida. Calculé que el pez debía de tener como mínimo la longitud de mi pequeña lancha, que mide 5,5 m (18 pies).
El pescador intentó liberar él solo al tiburón, pero le resultó imposible, por lo que decidió volver a puerto para buscar ayuda. A su regreso, acompañado de un amigo, vio que el tiburón había subido de nuevo a la superficie. Probablemente estaba exhausto, y apenas mostraba señales de vida. Decidió hacer unas fotos con su cámara digital nueva mientras su amigo sujetaba el aparejo. Pero consiguió hacer solo una, porque justo en ese instante "se produjo como una explosión de movimiento y el tiburón salió disparado del costado de la lancha, liberado de la red".
Dod y yo coincidimos en que el tiburón no era ningún muldoan nombre local del peregrino. Era un tiburón que nunca antes habíamos visto en estas aguas. Vi la cola lo suficiente para descartar al zorro Alopias vulpinus, y el cailón Lamna nasus nunca llega a ese tamaño. Las aberturas branquiales que estaban a la vista eran también mucho más pequeñas que las del peregrino. El tiburón tenía la cabeza ancha y la superficie dorsal era gris oscuro y lisa, a diferencia del peregrino. Los ojos eran oscuros, pero no pudimos ver el color de la parte ventral debido a su tamaño y peso, y al hecho de que estaba envuelto en la red.
Única fotografía tomada por George Carter (fuente: The Glasgow Naturalist 25, part 1).
Y ahora el testimonio de Richard Peirce:
El pescador no dice que fuese un tiburón blanco, pero está completamente seguro de que no era un tiburón peregrino. Esto no deja muchas opciones, y como tenía una fotografía decidí enviársela a unos colegas para que me diesen su opinión. [...] Ian Fergusson y Leonard Compagno, dos de los mayores expertos mundiales [en tiburones blancos], colaboraron en su respuesta y coincidieron en la opinión de que, si no les hubiera dicho que la localización era Escocia, sino Sudáfrica, Australia meridional o California, su primera opción en cuanto a la identificación hubiese sido el tiburón blanco. Sin embargo, como yo había indicado "Escocia", se pusieron a pensar qué otra cosa podía ser.
Esto es interesante. Si simplemente hubiese dicho "Creo que es un tiburón blanco. ¿Qué opináis?", es muy probable que dos expertos de renombre mundial se hubiesen quedado con la identificación original y la foto sería ahora mismo la primera prueba posible de un tiburón blanco en aguas británicas.
Fascinante, a que si. Por si alguien se lo pregunta, debo decir que Richard Peirce, aunque está convencido, a título personal, de que el tiburón blanco visita esporádicamente las costas inglesas, deja bien claro en su libro que ninguna de las pruebas y testimonios que ha recogido son suficientes para sostener científicamente tal hipótesis.
     Y para concluir, permitidme que cite al mismísimo Henry F. Mollet, que en su página elasmollet, una especie de pequeña biblia para los forofos del tiburón blanco, afirma lo siguiente sobre la foto que acompaña el último testimonio:
Basándome en la foto, la descripción y la experiencia del pescador, acostumbrado a ver tiburones peregrinos, estoy convencido de que es un tiburón blanco. Lo que refuerza mi opinión es que 11 días antes del suceso cuatro buceadores a bordo de una lancha neumática a unas 100 millas de distancia (islas Summer cerca de Ullapool) se vieron sorprendidos por un tiburón de las mismas características. Quienes iban en ella vieron más detalles cuando el tiburón iba nadando y observaron su parte inferior blanca, su enorme envergadura, la aleta dorsal rígida y el morro apuntado con un pequeño ojo negro. (White Shark Summary Carcharodon carcharias (Linnaeus, 1758)).
Bueno. Pues vosotras/os diréis.

Foto: Christian Kemper.
Nota final: Hace unos 5 millones de años, durante el Plioceno, prácticamente cuando surgió como especie, el tiburón blanco frecuentaba las costas europeas, según demuestra el registro fósil. Véase Tiburones blancos en la Europa atlántica del Plioceno.
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¹Las referencias completas son: Richard Peirce (2011). Sharks in British Seas. Bude, Cornwall, Shark Cornwall [2ª edición], y Richard Peirce (2016). The U.K. Great White Shark Enigma. Bude, Cornwall, Shark Cornwall.
²Completo la información de Richard Peirce con datos tomados del propio testimonio del pescador: George Carter (2008). Large shark species in northern Scottish waters. The Glasgow Naturalist 25, part 1, accesible a través de la página de la Glasgow Natural History Society.

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