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| Foto publicada en La Voz de Galicia del 26-V-2017. |
Un vecino de la Costa da Morte que se encontraba disfrutando de la playa en Laxe se encontró con una quenlla, también conocida como tintorera, varada en la arena. El pez estaba muerto, pero todavía en buen estado y tenía buen tamaño. El bañista le tomó una foto para dar cuenta de su curioso hallazgo, que lo dejó un poco intranquilo.Escalofriante, a que si. Pues vamos a analizarla en detalle, troceándola como en una carnicería, porque tiene más chicha de lo que parece. Veamos:
- Un paisano se encuentra un tiburón en la playa. Bien.
- El tiburón estaba en la arena, muerto. Interesante.
- De su aspecto se deduce que no debía de llevar muchas horas en ese estado (o sea, muerto). No es precisamente un notición como el de la caída del muro de Berlín, aunque todo es opinable.
- Tenía «buen tamaño» (siempre hablamos del tiburón). Y aquí el lector levanta una ceja: ¿Qué debemos entender por «buen tamaño»? ¿Buen tamaño para un tiburón o para tratarse de un pez? ¿Qué tamaño tendría el vecino de la Costa da Morte?
- El paisano bañista le hizo una foto al bicho muerto para inmortalizar el «curioso hallazgo». Una operación que solo puede merecer nuestro más profundo reconocimiento y más sinceras felicitaciones.
- «Una quenlla, también conocida como tintorera». En un primer momento este artículo iba a titularse «Alitán o paloma». Mira que es difícil confundir un alitán (Scyliorhinus stellaris), como el de la foto que precisamente encabeza la propia noticia, con una tintorera (Prionace glauca). Casi hay que hacer un esfuerzo. Pero lo que llama la atención es que al periodista esto no parece preocuparle lo más mínimo; ni tan siquiera se ha tomado la más elemental molestia de informarse. Bastaba con escribir «quenlla» o «tintorera» en un buscador y darle al «enter» para comprobar en pocos segundos que una quenlla de verdad guarda tanto parecido con el bicho de su foto como Robert Redford con un indio yanomami. ¿Es pura desidia y desinterés o hay algo más? ¿Es así como pretenden informar a sus lectores?
- El hallazgo «lo dejó un poco intranquilo» al paisano. No sabemos si de verdad el paisano sintió intranquilidad al toparse con una patarroxa en la playa o si esto era más bien cosa del periodista, para abundar en el truco sensacionalista más mezquino que consiste en seguir asociando los tiburones con el peligro, la amenaza y el miedo solo para conseguir más audiencia. Observad la antítesis que estructura la breve noticia y que de ninguna manera parece casual: un tipo estaba «disfrutando» de la playa, cuando un hallazgo inesperado le mete en el cuerpo una sensación de intranquilidad. ¿Hemos de entender que el hallazgo de un bicho que ni llega al metro y medio ha logrado ensombrecer, siquiera un poquito, una luminosa jornada de disfrute playero con «una nube en forma de tiburón», como en la película? ¿Os lo imagináis? ¿Y si cambiamos «Amity» por Laxe y «tiburón asesino» por lo que era en realidad?:
«Laxe siempre ha sido conocida por su aire puro, agua cristalina y playas hermosas de arena blanca. Pero en estos días apareció una nube en el horizonte de este hermoso lugar. Una nube en la forma de una patarroxa de metro y poco.»
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| Peter Benchley haciendo de reportero de TV en Tiburón, la extraordinaria película que Spielberg construyó a partir de su novela. |
¿Realmente uno de los periódicos con más lectores de este país necesita recurrir a trucos tan ruines para ganar audiencia? Aunque, por supuesto, no es justo generalizar. Tanto en La Voz de Galicia como en otros medios trabajan grandes profesionales que se toman muy en serio su labor de informar a sus lectores con el más exquisito rigor y objetividad.
En fin, vamos a terminar con una nota de humor. Aquí si que no hay lugar para la indignación, sino para el puro cachondeo. Se trata de una noticia más reciente publicada en el Diario de Pontevedra el 19 de agosto de 2019. Su titular es rotundo, salvaje, bestial: «Encuentran dos crías de tiburón en playas de O Morrazo». Uno de los ejemplares parece ser que si era de verdad una cría de tintorera, como las muchas que están apareciendo en nuestras playas durante estos últimos años. Pero la otra... la otra... es esta de la foto:
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| Diario de Pontevedra, 19-VIII-2019. |
Pero lo más gracioso es la entradilla: «Desde los centros de investigación tranquilizan a la población, pues estas especies solo persiguen a los bancos de peces». Uf, qué alivio, ¿verdad? Menos mal que nos lo dicen. En fin, como todo el mundo sabe, nuestra pequeña, modesta y linda pintarroja es un pequeño tiburón de hábitos bentónicos que no suele superar los 70 cm; se alimenta de pequeños peces e invertebrados de fondo (cangrejos, gasterópodos, cefalópodos, poliquetos). Desde luego, perseguir bancos de peces, como que no; y bañistas, pues tampoco.
En fin. Que el lector extraiga sus propias conclusiones.
Y que este nuevo año 2020 nos sea propicio, que venga bien cargadito de belleza, salud y buenas noticias.




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