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martes, 21 de enero de 2020

Ataques 2019

Tiburón cigarro (Isistius brasiliensis). Foto: Personnel of NOAA ship Pisces (tomada de AllRefer).

El ISAF (siglas del Archivo Internacional de Ataques de Tiburón), de la Universidad de Florida, acaba de publicar su informe anual. El equipo de especialistas analizó un total de 140 incidentes entre tiburones y personas ocurridos a lo largo del 2019, de los cuales solo 64 fueron considerados claramente como ataques no provocados, es decir, interacciones ocurridas en el medio natural (no en piscinas o tanques de acuario) en las que no hubo ningún tipo de provocación por parte de la víctima*. Son 18 casos menos que la media anual de los últimos 5 años, que se sitúa en 82. Aquí tenéis las cifras:

  • 64 ataques no provocados. 2 menos que en 2018.
  • 2 personas fallecidas. La mitad que durante el año anterior. Los desgraciados accidentes ocurrieron uno en las Bahamas y el otro en la isla de Reunión. Hubo 3 fallecidos más en circunstancias muy dudosas.
  • Distribución de los incidentes. Los EEUU, siguiendo la tradición, es el país donde más incidentes se han registrado, con un total de 41 (9 más que en 2018): 21 en Florida, 9 en Hawái, 3 en California y en Carolina del Norte, y 1 en los estados de Georgia, Oregón, Rhode Island, Carolina del Sur e Islas Vírgenes. Significativamente, no hubo ni una sola muerte.
        En Australia se registraron 11 incidentes, 9 menos que el año anterior. Según el Australian Shark Attack File fueron 6 en Queensland, 4 en Nueva Gales del Sur y 1 en Australia Occidental (el ISAF habla de 4 en Queensland y 6 en Nueva Gales del Sur, alguien se ha hecho un lío).
        En Sudáfrica se produjeron 2 ataques no provocados, otros dos en las Bahamas y uno en cada uno de las siguientes regiones del mundo: Canarias, Caribe, Cuba, Guam, Israel, México, Nueva Caledonia, Polinesia Francesa y Reunión.
  • Tipología de las víctimas. Como es obvio, habida cuenta del tiempo que pasan en el agua en zonas tan sensibles como las rompientes, los surfistas y demás practicantes de deportes de tabla son el colectivo más expuesto a este tipo de desafortunados encuentros con tiburones: han sido coprotagonistas involuntarios en nada menos que el 53% de incidentes.
         En cuanto al resto, el 25% de las víctimas fueron nadadores y bañistas; el 11%, practicantes de snorkel y apnea; 8% body-surfers, y el 3% submarinistas.

Los datos son testarudos. Un año más vienen a demostrar que los tiburones no son bichos sanguinarios dispuestos a triturar personas a la mínima que uno deja una pata en el agua. Pero son un excelente reclamo para rellenar espacios y de paso aumentar la audiencia de telediarios y periódicos, sobre todo cuando se acerca el verano. Muchos (demasiados) periodistas demuestran ser más testarudos que las cifras y siguen entregados al más rastrero sensacionalismo con el objetivo de ganar un par de lectores más mintiendo sobre estos animales: si la realidad dice otra cosa, peor para la realidad.
     Todos los años hacemos las mismas reflexiones: cada vez hay más personas disfrutando del océano, lo que incrementa el riesgo potencial de un encuentro (o encontronazo) no deseado, y sin embargo el riesgo real es ínfimo. Podéis ver un resumen y un análisis más profundo en el artículo del año pasado: Ataques 2018.

⇒ATAQUES DE TIBURÓN CIGARRO. Sin duda el dato más curioso es el registro de tres ataques del tiburón cigarro (Isistius brasiliensis), un bicho tan pequeño como matón y puñetero, si me permitís la expresión, por el que es difícil no sentir cariño e incluso fascinación. Y es que esta cosa alargada, canija y escuchimizada se atreve incluso con uno de los reyes del océano, ¡con el gran tiburón blanco! Podéis leer sobre ello en Cuando el pez chico ataca al pez grande.
     Los tres ataques se produjeron sobre nadadores de larga distancia que cruzaban, ¡por la noche!, el canal de Kaiwi, en Hawái, que separa las islas de Oahu y Molokai (si es que a quién se le ocurre; se ve que hay gente que parece que lo está pidiendo a gritos). De ello nos hicimos eco en su momento, cuando aprovechamos para actualizar un artículo que ha gustado bastante, El ataque del tiburón cigarro.
     Con justicia, y cierto gracejo, el ISAF habla de "El año del tiburón cigarro".

⇒MÁS TIBURONES QUE SIGUEN A LOS BARCOS DE PESCA. Un dato que da que pensar es el aumento en los informes de pescadores, particularmente de la costa este norteamericana, que hablan de grandes números de tiburones que siguen a los barcos pesqueros para arrebatar los peces que caen en los diversos aparejos. Los expertos descartan que esto pueda deberse a que hay más tiburones en el mar. En realidad, el asunto parece estar más relacionado con el descenso de las poblaciones de peces, también detectado por los propios pescadores. Ante la falta de presas, los tiburones están buscándose la vida como pueden. Muy preocupante.

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto: Euan Rannachan.

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*41 incidentes fueron calificados de "ataques provocados". Se consideran ataques provocados aquellas situaciones en las que es la persona quien consciente o inconscientemente desencadena una reacción agresiva en el tiburón. Por ejemplo al desengancharlo de una red o anzuelo, al querer tocarlo, acariciarlo o darle de comer, en situaciones de pesca con arpón, etc.
     De los restantes 35 incidentes investigados y descartados, 12 fueron situaciones en las que el tiburón mordía el casco o el motor de una embarcación; otro fue un caso de mordeduras postmortem; otro más implicó a un buceador dentro de un acuario. Tres supuestos "ataques" fueron muy posiblemente obra de especies distintas del tiburón; en otros 9 si intervinieron tiburones, pero fue imposible conocer las circunstancias exactas para determinar si fueron provocados o no provocados. Finalmente, hubo 9 casos no confirmados.

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