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jueves, 31 de agosto de 2023

Apología del tiburón (1953)

«¿Quien dijo que el tiburón es un monstruo del mar, dañino e inútil, enemigo mortal del hombre? ¡De ninguna manera! Es preciso rectificar libros de texto, tratados de historia natural, enciclopedias, leyendas terroríficas y novelas de aventuras [...]. Hay que rehabilitarlo ante el género humano y desagraviarlo depués de tantos siglos de vilipendio y aborrecimiento. No lo merece».

lunes, 9 de mayo de 2022

Migraciones verticales del cazón

Cazón (Galeorhinus galeus). Foto: Andy Murch, bigfishexpeditions.com (editada).

El cazón es un tiburón de tamaño mediano que suele vivir en zonas más o menos cercanas a la costa, por lo que no es raro encontrárnoslo tanto en las lonjas como, bien muerto y troceado, en las mesas de nuestros restaurantes y de no pocas de nuestras casas, de ahí que nos resulte un bicho relativamente familiar, casi doméstico. Sin embargo, hay todavía muchas cosas que desconocemos de él. Cada estudio que sale a la luz nos descubre datos que dibujan un comportamiento de asombrosa plasticidad, como el que hoy vamos a comentar.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Resultados CITES 2016


Parece que llegan buenas noticias desde Sudáfrica. La conferencia mundial de la CITES, que acaba de clausurarse en Johannesburgo, ha aprobado finalmente la inclusión de 13 especies de elasmobranquios (tiburones y rayas) en su Apéndice II.
  • El jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis).
  • Las tres especies de zorros marinos o tiburones zorro (fam. Alopiidae): el zorro común (Alopias vulpinus), el zorro negro (A. superciliosus) y el zorro pelágico (A. pelagicus).
  • La 9 especies de mobulas o mantas diablo (fam. Myliobatidae, subfam. Mobulinae): Mobula eregoodootenke, M. hypostoma, M. japanica, M. kuhlii, M. mobular, M. munkiana, M. rochebrunei, M. tarapacana y M. thurstoni.
¿Qué diablos significa eso del Apéndice II y cuáles son sus implicaciones? Buena pregunta. Brevemente, la CITES (siglas en inglés de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres) es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante, al menos en teoría, firmado de manera voluntaria por los gobiernos de diferentes países (182 en la actualidad) con el objetivo de controlar el comercio de plantas y animales cuando este suponga una amenaza para su supervivencia. Es decir, es un acuerdo de naturaleza comercial.
     Las especies que reciben el amparo de la CITES se clasifican en tres listados o apéndices. El Apéndice I incluye plantas y animales en serio peligro de extinción, de modo que su comercio está severamente restringido y solo se autoriza en circunstancias muy excepcionales. El lince ibérico (Lynx pardinus), la ballena azul (Balaenoptera musculus) y los peces sierra (fam. Pristidae), por ejemplo, están incluidos aquí. Ninguna otra raya o tiburón aparecen en él.
     El Apéndice II incluye especies con menor grado de amenaza cuyo comercio debe ser controlado a fin de que su supervivencia no se ponga en peligro. En él figuran el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y, desde 2013 [véase Resultados CITES 2013], el jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus), el cailón (Lamna nasus) y tres especies de cornudas o martillos: el tiburón martillo (Sphyrna mokarran), la cornuda (Sphyrna zygaena) y la cornuda negra (Sphyrna lewini); también dos mantas: Manta alfredi y Manta birostris.
     El Apéndice III recoge aquellas especies que están protegidas en al menos un país que solicita ayuda de los demás para controlar su comercio. Hasta 2013 aquí estaban el cailón y la cornuda negra.

Izq. Jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis) (foto: Andy Murch). Dcha. Zorro pelágico (Alopias pelagicus).
Se estima que las poblaciones mundiales de silkies, como se conoce en inglés al sedoso, y de zorros marinos han descendido entre un 70-80%... y localmente hasta un escandaloso 90%. Las mobulas igualmente están cayendo en picado debido, entre otros factores, a la brutal presión pesquera que están padeciendo a causa de sus placas branquiales, altamente apreciadas en varias zonas de Asia como China por sus supuestos valores medicinales. Se calcula que cada año se mueven más de 120 toneladas de este producto, una auténtica bestialidad para una criatura con tan baja tasa reproductiva (en general, 1 cría cada 2-3 años).
     El jaquetón sedoso es una especie muy apreciada, por su carne y también por sus aletas, que son de las más abundantes en los mercados de Hong-Kong. Es una especie objetivo, pero también una de las capturas accidentales más comunes; es decir, que recibe por todos los lados. Su propuesta de inclusión en el Apéndice II recibió el respaldo mayoritario de un amplio porcentaje de países como México, Chile, Nueva Zelanda, etc., y el voto en contra de otros como Nicaragua, Qatar, Indonesia, Japón e Islandia, bien juntitos estos últimos. También la FAO se opuso a esta medida argumentando, como los anteriores, que el control de su pesquería y comercio era más efectivo si se realizaba desde un ámbito regional.
     Los zorros marinos son de los tiburones pelágicos más amenazados. Se calcula que más de un millón de ejemplares cae cada año, para aletas y para carne. Su propuesta, como en el caso anterior, también recibió un respaldo mayoritario tras una votación secreta. En contra... la FAO, Japón ... e Islandia.

Manta (Mobula mobular) (foto: Sarah Fauwetter).
La propuesta para incluir las 9 especies de mobulas en el Apéndice II recibió un respaldo si cabe más mayoritario que el de los tiburones. Incluso la FAO se mostró a favor. Y en contra... Japón e Islandia. Qué curioso, ¿a que si? Esa férrea fidelidad de amantes a la moda, en el fondo y en las formas, ¿tendrá algo que ver con sus posiciones coincidentes respecto a la caza de ballenas? Para quien no cree en las coincidencias la respuesta es obvia.

Las Partes, como se denominan las naciones firmantes de la Convención, tienen ahora 6 meses para implementar medidas de regulación del comercio de mantas diablo y de 12 para los tiburones. Veremos en qué queda todo esto.
     Personalmente, miro todo esto con cierto escepticismo. Pero al mismo tiempo reconozco que en esta convocatoria se han visto ciertos gestos que parece que despiertan en uno un poco de esperanza. Uno de ellos es el elevado número de países que propusieron y votaron cada propuesta. Otro es el caso de naciones como Sri Lanka, por ejemplo, responsable del 50% de capturas de sedosos durante la última década, que fue uno de los promotores de su inclusión en el Apéndice II argumentando que puesto que su pesquería es tan importante para su pueblo, deseaba que fuese sostenible. Los representantes de países como Filipinas, Bahamas y Maldivas adujeron que los tiburones eran valiosos para atraer al turismo, por lo que consecuentemente apoyaron las propuestas, según recoge la crónica de The Guardian. No está mal. Impensable hace unos años. Parece que la evidencia se muestra con toda su fuerza... y parece también que las diferentes asociaciones conservacionistas han aprendido a actuar como verdaderos lobbies. A los japoneses les ha salido un serio y justo competidor... y además con la razón de su parte.
     Crucemos los dedos, y sobre todo no bajemos la guardia. La presión pública a veces funciona.


domingo, 29 de mayo de 2016

Aletas: Formas y funciones

La famosa (y temida) aleta dorsal del tiburón blanco (Carcharodon carcharias). (Foto: Chris Fallows, apexpredators.com).
Las aletas son un elemento estructural clave en el diseño corporal del tiburón, de ahí que resulte un tanto absurdo tratar cada elemento por separado las aletas por un lado y el cuerpo por otro, pues ambos son como el anverso y el reverso de una hoja. Cada modelo anatómico responde a un patrón de natación específico adaptado a un hábitat y un estilo de vida determinados, y cada especie tiene sus particularidades. Esto explica por qué encontramos tanta variedad de formas y tamaños también entre las aletas.
    Pese a lo dicho, por motivos de espacio aquí solo hablaremos de aletas, pues de otro modo este artículo sería interminable (más todavía). Para compensar en cierta medida este pequeño gran obstáculo, he procurado incluir imágenes que muestren tiburones de cuerpo entero, no de las aletas por separado, para que podáis apreciar como forman parte de un conjunto armonioso. Es recomendable, en todo caso, completar la información que sigue con la del post Forma corporal y natación.

1. Anatomía de una aleta. Las aletas forman parte del esqueleto apendicular del tiburón. Constan de unos cartílagos basales, que las anclan al cuerpo, y de unos cartílagos radiales, normalmente dispuestos en tres filas, que sostienen unas fibras elásticas de colágeno llamadas ceratotriquios. Estos elementos son los que se extienden por toda la superficie de la aleta para sostener la piel, como las varillas de una tienda de campaña. Los ceratotriquios son el ingrediente insípido de la triste sopa de aleta, principal responsable de la matanza de millones de tiburones en todo el mundo.
(Más abajo, en el apartado correspondiente a las pectorales, veremos que según su estructura interna se distinguen dos tipos de aletas, plesódicas y aplesódicas).

Fig. 1. Izda: Esquema del esqueleto axial y apendicular del tiburón. De izquierda a derecha y de arriba abajo: cráneo, arcos branquiales, columna vertebral, espina, cintura pectoral, pterigióforos (cartílagos de la aleta), ceratotriquios y cintura pélvica (fuente: www.marshallteachers.sandi.net). Dcha: Esquema de las cinturas pectoral y pélvica.
     Las aletas impares se insertan directamente en los paquetes de musculatura dorsal y ventral del cuerpo, mientras que las pectorales y las pelvianas, que deben soportar un mayor esfuerzo físico, se insertan y articulan en unas estructuras denominadas cinturas. Tenemos así una cintura pectoral o escapular y una cintura pélvica, que descansa sobre la musculatura ventral, ya que no tiene conexión con el esqueleto.

Fig. 2. Cinturas pectoral (i) y pélvica (ii). (i): 1. Ceratotriquios; 2. Barra coracoide (debajo se aprecia una de las escápulas); 3, 4 y 5. Propterigio, mesopterigio y metapterigio (A: el conjunto de los cartílagos basales de la pectoral). (ii): 1. Cartílagos radiales; 2. Barra pubo-isquial; 3. Cresta ilíaca; 4. Basipterigio; 5. Zona de inserción de los pterigópodos (macho); 6. Ceratotriquios. (Adaptado de www.campus.murraystate.edu).
     La cintura pectoral consiste en una fuerte barra transversal, la coracoide, en cada uno de cuyos extremos se articula la aleta mediante tres cartílagos basales: propterigio, mesopterigio y metapterigio, desde el anterior al posterior. Según podemos observar en la figura 1, esta barra se curva en cada esquina y sube lateralmente por los flancos las escápulas, para articularse con la columna vertebral. El conjunto tiene forma de U.
     La cintura pélvica es una barra plana que se extiende de un lado a otro del vientre. Presenta dos nudos laterales con los que se articula cada aleta mediante una pieza cartilaginosa longitudinal llamada basipterigio, de cuyo extremo posterior parten, en los machos, los pterigópodos.

2. Tipos y funciones. Los tiburones poseen dos tipos de aletas: pares e impares. Pares son las pectorales y las pélvicas; impares, la caudal, la anal y las dorsales. Aquí las tenéis:

Fig. 3. Aletas de una tintorera (Prionace glauca). Foto original: Andy Murch, elasmodiver.com.
     (i) Dorsales. Algunos tiburones presentan una única dorsal, situada muy cerca de la cola. Todos pertenecen al orden de los Hexanchiformes, el de las cañabotas y los tiburones anguila, con la insólita excepción de la pintarroja robusta (Pentanchus profundicolus), incluida en la familia Pentanchidae (orden Carcharhiniformes). El resto cuenta con dos dorsales, que pueden adoptar diversas formas, tamaños y posición según los hábitos de cada especie. Pueden ser altas y triangulares, como la primera del tiburón blanco, trapezoidales, o bajas y alargadas en forma de quilla; pueden estar muy próximas entre si, como en la pintarroja, o ampliamente separadas, como en las musolas; en posición atrasada, pegadas a la cola, como en muchas especies que viven pegadas al fondo, o más adelantadas, como en las pelágicas. Y en en cuestión de tamaños, pues lo mismo: las hay bien grandes y las hay bien pequeñas; lo habitual es que la primera sea mayor que la segunda, aunque en algunos casos pueden ser más o menos de tamaño similar, en otros la segunda puede ser mayor que la primera hasta llegar al caso extremo del extraño Apristurus micropterygeus, otro pejegato de la familia Pentanchidae*, en el que la primera dorsal es realmente diminuta. Algunas dorsales presentan una fuerte espina, bien en su margen anterior, como las mielgas, bien atravesándolas por la mitad, como los cerdos marinos, que les sirve a sus dueños como defensa.

Fig. 4. Arriba: Visera (Deania calcea) mostrando las espinas de sus dorsales (foto: Toño Maño). Centro: a la izquierda la altísima dorsal, magnífica e inconfundible, del tiburón martillo (Sphyrna mokarran) (foto: Grant Johnson); a la derecha, las enormes dorsales del cerdo marino (Oxynotus centrina) atravesadas por potentes espinas (foto: Joanna Franke). Abajo: Musolón (Pseudotriakis microdon), con una primera dorsal baja y alargada en forma de quilla y la segunda más corta y alta. Obsérvese que la forma y tamaño de las pectorales y la anal se asemejan al de otras especies de aguas profundas (foto cortesía de Azti).
     La función o funciones que pueden cumplir las dorsales no están suficientemente bien estudiadas¹. Puede decirse que, en general, proporcionan estabilidad lateral, compensando el empuje que ejerce la acción lateral de la cola, evitando balanceos, desvíos y guiñadas durante el desplazamiento y las diversas maniobras que realiza el animal, a la manera de la quilla de una embarcación. Los tiburones más veloces como los marrajos (fam. Lamnidae) tienen la segunda dorsal y la anal diminutas, a pesar de lo cual juegan un papel importante en la reducción de la fricción del agua cerca de la caudal, con lo que consiguen alcanzar altas velocidades con un menor coste energético. Las especies pelágicas, más activas, suelen tener la primera dorsal alta y más o menos afilada, y las de aguas profundas, por regla general de movimientos más lentos y pausados, presentan dorsales más bajas y romas, naturalmente, con sus excepciones.
     Pero este rol pasivo está siendo revisado. Recientemente se ha observado por ejemplo que las dorsales de la mielga (Squalus acanthias) y la pintarroja colilarga de manchas blancas (Chiloscyllium plagiosum) juegan un papel activo, diferente en cada especie, en maniobras como los giros. Esto respondería a unas necesidades específicas relacionadas con sus respectivos estilos de vida².

Fig. 5. Izqda. Squalus acanthias. Dcha. Chilloscyllium plagiosum. (Fuente: Andy Murch, elasmodiver.com)
      (ii) La aleta anal cumple una función estabilizadora análoga a la de las dorsales. En algunas especies de aguas profundas adquiere un tamaño considerable, superior incluso al de las pélvicas y las dorsales. Muchos tiburones carecen de esta aleta, todos pertenecientes a los órdenes Squaliformes (mielgas, galludos, quelvachos, etc.), Echinorhiniformes (tiburones de clavos), Squatiniformes (angelotes) y Pristiophoriformes (tiburones sierra).

     (iii) La aleta caudal. La función básica de la aleta caudal es la propulsión. En los tiburones la columna vertebral no termina en la base de la cola, sino que se curva hacia arriba, en un ángulo variable respecto del cuerpo, prolongándose hasta casi alcanzar, en algunos casos, el extremo de su lóbulo superior. Por eso en la mayoría de las especies la caudal es heterocerca o asimétrica, con el lóbulo superior más largo que el inferior. Aunque en esto también hay excepciones, como los angelotes (Squatiniformes), donde el inferior es un poco mayor que el superior. Algunas especies tienen un lóbulo terminal en el extremo caudal más o menos marcado mediante una muesca subterminal.
     En los tiburones  pelágicos "típicos" como los carcharhínidos, este diseño permite una mayor capacidad para realizar diversas maniobras conservando su eficiencia en la navegación. En las especies de aguas más profundas, el ángulo de la curvatura del lóbulo dorsal respecto de la columna es mucho más abierto, lo que da lugar a caudales típicamente más abatidas (compárese abajo la forma de las caudales del tiburón anguila y el tiburón duende con la del tiburón tigre); en este caso se sacrifica la eficiencia en la velocidad de crucero en aras de una mayor maniobrabilidad y capacidad para realizar súbitos arranques.
     En las especies que viven sobre el fondo, como las pintarrojas, de cuerpos más flexibles y natación anguiliforme es decir, con movimientos sinuosos como las anguilas, el lóbulo superior suele ser largo y abatido, y el inferior muy poco marcado, y en algunos casos prácticamente inexistente, como en los Pristiophoriformes.

Fig. 6. De arriba abajo: El tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) presenta una única dorsal muy retrasada; el lóbulo superior caudal es muy largo y el inferior poco desarrollado (foto: Toño Maño). Marrajo (Isurus oxyrinchus) con la típica cola homocerca, en forma de media luna, de los grandes velocistas del océano (foto: Sam Cahir). El tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), menos dependiente de la velocidad, presenta una cola heterocerca; su segunda dorsal y la anal son más grandes que en la especie anterior (foto: alancegan.com). El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) es una especie que se desplaza muy lentamente por el fondo con movimientos sinuosos, como el tiburón anguila; al igual que éste, presenta una caudal abatida, con el lóbulo superior muy desarrollado y el inferior apenas distinguible; las pectorales son muy pequeñas, así como las dos dorsales; en cambio, las pélvicas y la anal son relativamente grandes (foto: Toño Maño).
Los zorros marinos (fam. Alopiidae) representan un caso extremo en esto de la asimetría caudal debido a la extraordinaria longitud del lóbulo superior, que puede llegar a ser tan largo como el resto del cuerpo. En este caso la cola no solo les sirve para propulsarse, sino también para cazar. La utilizan a modo de látigo: descargan violentos azotes contra los cardúmenes de sus presas favoritas y luego se zampan tranquilamente los ejemplares aturdidos o muertos.
     El funcionamiento de la caudal heterocerca es más complejo de lo que parece. De hecho existen dos teorías enfrentadas. La primera y más clásica sostiene que el movimiento combinado de los lóbulos superior e inferior empuja el agua hacia atrás y hacia abajo propulsando de esta manera al tiburón en sentido ascendente. La segunda, propuesta por Neil Thompson en 1976, defiende lo contrario: que en realidad empuja el agua hacia atrás y hacia arriba, lo que hace que el tiburón tienda a ir hacia abajo, movimiento que se vería compensado por la acción de las pectorales y el especial diseño de la cabeza y la superficie ventral. Curiosamente, los últimos estudios realizados con las técnicas más avanzadas parecen apoyar la hipótesis original; el empuje hacia arriba se vería compensado por la orientación de la superficie ventral durante la natación, ayudada por la acción de las pectorales durante las maniobras.³

Fig. 7. La larguísima caudal de un zorro negro (Alopias superciliosus) (foto: ICMBio). Arriba a la derecha, detalle del pedúnculo caudal de un cailón (Lamna nasus) donde se aprecian las fuertes quillas laterales y la quilla secundaria típica del género Lamna en la base de la caudal (foto: Toño Maño).
     Los tiburones más potentes y veloces como los lámnidos (marrajos, tiburón blanco) tienen la caudal homocerca, en forma de media luna. Este diseño permite incrementar notablemente la potencia para alcanzar elevadas velocidades de crucero y de arrancada. En estas especies el pedúnculo caudal está reforzado con fuertes quillas laterales con función hidrodinámica. Pero la caudal homocerca está también presente en especies más tranquilas y lentas como los peregrinos (Cetorhinus maximus) y los adultos de tiburón ballena (Rhincodon typus), ambos tiburones filtradores. Se especula con que la estructura homocerca facilita la natación lenta en especies de gran tamaño a la vez que permite alinear la boca con el centro de gravedad del animal y el núcleo propulsor incrementando así la eficacia del sistema de filtración.

     (iv) Pectorales. Cumplen un papel fundamental en el control de la estabilidad durante las maniobras y para evitar que el cuerpo gire sobre si mismo. Y sobre todo para los movimientos verticales.
    Para ascender, el tiburón abate rápidamente el borde posterior de las pectorales; en el agua se forma un gran vórtice que genera una fuerza de sustentación con un momento de rotación en el sentido de las agujas del reloj. Esta fuerza actúa sobre el centro de gravedad inclinando el cuerpo hacia arriba. Y para descender, se hace lo contrario: se levanta el borde posterior pectoral, lo que da lugar a un vórtice que produce una fuerza con un momento de rotación inverso a las agujas del reloj, que hace que el cuerpo se incline hacia abajo, ofreciendo la superficie dorsal de las aletas al flujo de agua.

Fig. 8. a) El jaquetón oceánico o Carcharhinus longimanus, "el de largos brazos", planeando hacia la cámara de Andy Murch. b) Uno de los tiburones caminantes, la pintarroja colilarga Hemyscillium galei (foto: Piotr Naskrecki). c) Tiburón sierra narigudo (Pristiophorus cirratus) (foto: Rudie H. Kuiter, tomada de www.fishesofaustralia.net). d) Musola pinta (Mustelus asterias) (fuente: www.oceano.mc).
     Pero para hablar con más detalle de la función de las pectorales es importante tener en cuenta que según su estructura interna se distinguen dos tipos: aplesódicas y plesódicas.
     -En las aletas aplesódicas los cartílagos radiales se extienden ocupando menos del 60% de la longitud de la aleta, de modo que son los ceratotriquios los que primordialmente se encargan de aportar la rigidez necesaria a toda la superficie. La musculatura que las sostiene se extiende hasta el extremo de la tercera fila de radiales. Estas aletas tienen más capacidad de movimientos, lo que se confiere a su propietario más maniobrabilidad y capacidad de aceleración en espacios reducidos, como el relieve del fondo. Son pues típicas de especies de cuerpos flexibles que viven en las proximidades de la costa en o cerca del fondo, como las pintarrojas. La fuerza y flexibilidad de estas aletas es extraordinaria, no en vano son las que tienen los "tiburones caminantes", las pintarrojas colilargas (fam. Hemiscylliidae), para caminar sobre las rocas y arrecifes, fuera del agua, de una charca a otra.
Fig. 9. Vista dorsal de la pectoral izquierda aplesódica y plesódica. Las piezas gris oscuro son los cartílagos basales (propterigio, mesopterigio y metapterigio); en gris claro las tres filas de radiales (nótese la longitud de los de la tercera fila en las plesódicas). Las líneas de puntos delimitan la extensión de los ceratotriquios. Fuente: A. Maia, C. Wilga & G. Lauder, Biology of sharks and their relatives, CRC Press, 2012.
     -Las aletas plesódicas, en cambio, son mucho más duras y rígidas, y de movimientos más limitados. Los cartílagos radiales se extienden superando el 60% de la longitud de la aleta, y la musculatura de su base llega hasta la segunda fila de radiales. Son las aletas de los grandes nadadores pelágicos, especies de cuerpos bien musculados capaces de alcanzar mayores velocidades:  lámnidos, sphyrnidos (tiburones martillo) y la mayoría de los carcharhínidos pelágicos como las tintoreras o los jaquetones oceánicos, que necesitan estructuras firmes y resistentes, buenas alas, que los sustenten durante sus "vuelos".
     Una excepción la encontramos en el misterioso boquiancho (Megachasma pelagios), un lámnido, ni más ni menos. Un estudio revelaba hace poco que las pectorales de este tiburón son extraordinariamente flexibles y móviles gracias no solo a la gran elasticidad de su piel y el elevado número de radiales el mayor hasta ahora de todos los tiburones, sino sobre todo a que se articulan con la cintura pectoral mediante un original sistema similar a una bisagra vertical, de modo que pueden moverse hacia delante y hacia atrás, algo del todo inusual en los tiburones. Este sistema facilita el control dinámico de la posición corporal y la flotación en uno de los tiburones más lentos que existen.

Fig. 10. Izq. Boquiancho (Megachasma pelagios) (fuente: Discovery Channel). Dcha. Comparación de la articulación en forma de bisagra de la pectoral del boquiancho en la cintura escapular (abajo) con el modelo más extendido en el resto de especies (arriba). Fuente: T. Tomiko et al., PLoS ONE, 2014.
     (v) Pélvicas. Por último, las aletas pélvicas funcionan como estabilizadores, como las pectorales, ayudan al control de movimientos y proporcionan fuerza extra de sustentación.
     En los machos son las encargadas de sostener los órganos copuladores o pterigópodos en su margen interno (ver fig. 2).
_____________________________
*He sido incapaz de localizar una fotografía decente de ninguna de estas dos especies. Así pues, para saciar la curiosidad de muchos de vosotros sobre el aspecto que deben de tener, aquí os dejo estos dibujos de Marc Dando, uno de los grandes ilustradores especializados en tiburones.
Izq. Pentanchus profundicolus. Dcha. Apristurus micropterygeus. Fuente: Marc Dando, Sharks of the World: An Illustrated Guide, Wild Nature Press, 2013.
¹Anabela Maia, Cheryl D. Wilga & George V. Lauder (2012). Biomechanics of Locomotion in Sharks, Rays, and Chimaeras. Biology of Sharks and their Relatives (Jeffrey C. Carrier, John A. Musick & Michael R. Heithaus, Eds.), CRC Press, Boca Ratón [2nd edition].
²La mielga es una especie de hábitos epipelágicos y demersalespor tanto, de aguas más abiertas—, mientras que la pintarroja colilarga es bentónica, su vida discurre ligada a los fondos de arrecifes de coral, es decir, en espacios más reducidos. Se ha comprobado que en ambas la musculatura lateral dorsal se activa durante los giros con el fin de tensar las aletas contra el flujo de agua. La diferencia es que en la mielga los músculos del lado exterior del giro se mantienen activos durante más tiempo, mientras que en la pintarroja colilarga, de cuerpo mucho más flexible y aletas más blandas —y en consecuencia con menor capacidad para ofrecer resistencia al agua, estas juegan un papel importante sobre todo hacia el final de la maniobra: durante sus movimientos sinuosos, anguiliformes, la acción de las dorsales se combina con la de la caudal para acelerar la maniobra y reducir el ángulo total del giro; dicho de otro modo, cumplen una función propulsora, complementando la acción de la caudal, de la que se encuentran muy próximas.
Anabela Maia, Cheryl D. Winga (2013). Anatomy and Muscle Activity of the Dorsal Fins in Bamboo Sharks and Spiny Dogfish During Turning Maneuvers. Journal of Morphology, vol 274, 11, doi: 10.1002/jmor.20179.
³Véase el citado trabajo de Maia, Wilga y Lauder, 2012.
Ibíd. 
Taketeru Tomika, Sho Tanaka, Keiichi Sato & Kazuhiro Nakaya (2014). Pectoral Fin of the Megamouth Shark: Skeletal and Muscular Systems, Skin Histology, and Functional Morphology. PLoS ONE, 9 (1): e86205, doi: 10.1371/journal.pone.0086205. 

martes, 9 de junio de 2015

Informe IUCN sobre las especies europeas

Quelvachos (Centrophorus granulosus). Foto: Oceana.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, o IUCN en sus siglas en inglés) acaba de publicar un amplio informe sobre las situación de las poblaciones piscícolas europeas. Se trata de la primera evaluación completa realizada hasta hoy de las 1220 especies presentes en el Mar del Norte, Atlántico NE, Mediterráneo, Báltico y Mar Negro, incluidas las aguas territoriales portuguesas y españolas de la Macaronesia (Canarias, Azores, Madeira e Islas Salvajes). De ellas, 232 se quedaron finalmente fuera del estudio, dado que incumplían el criterio de que las aguas europeas deben suponer al menos el 1% de su área de distribución global. De manera que las especies evaluadas han sido 988.

Las conclusiones del informe no pueden calificarse de felices, particularmente en lo que a los elasmobranquios se refiere. El titular ya es suficientemente conocido: el 40,4% de los tiburones y rayas de Europa se encuentran seriamente amenazados de extinción.

Fuente: IUCN, 2015.
1. Estadísticas generales. En el gráfico de la derecha, referido a la totalidad de las poblaciones evaluadas (es decir, incluyendo peces óseos y cartilaginosos), se observa que el 70,7% figuran bajo el epígrafe de Preocupación menor (LC); el 2,6% se les considera como Casi amenazadas (NT); el 2,2 Vulnerables (VU); 2,2% En Peligro (EN); y el 1,5%, En Peligro Crítico (CE).
El porcentaje de especies amenazadas (CR, EN y VU) es del 7,5%, cifra media en una horquilla comprendida entre el 6 y el 26,6%, que viene de considerar la totalidad de las especies de las que carecemos de datos (DD) bien como Preocupación menor, bien bajo uno de los tres grados de amenaza. Casi parecería una cifra asumible.
Ahora bien, si acercamos un poco más la nariz al papel (a la pantalla), enseguida comprobamos que los números alumbran una realidad bastante más turbia y deprimente. Los condrictios (tiburones, rayas y quimeras) suponen poco más del 15% de toda esa tarta: son 131 especies frente a las 854 de actinopterigios o peces óseos, que cuentan con el mayor porcentaje de especies evaluadas como Preocupación menor (solo el 2,5 % están amenazados). Ambos grupos no son, pues, en modo alguno equiparables ni siquiera a efectos estadísticos, tanto por sus números como por sus respectivas particularidades biológicas. Deben analizarse por separado.
Las 15 especies que aparecen bajo la etiqueta de En peligro crítico (al borde de la extinción) son todas tiburones y rayas; no hay ni un solo pez óseo. De las 22 consideradas En peligro, solo cinco² son peces óseos, que sí tienen mayoría en el grupo de las especies Vulnerables (12 actinopterigios frente a 10 condrictios).
Las zonas con mayor número de especies amenazadas son el Mediterráneo, la costa atlántica de la Península Ibérica y los archipiélagos de la Macaronesia.

2. Estadísticas de los condrictios. Aquí tenéis los gráficos referidos a los condrictios. Las quimeras se encuentran, de momento (y aparentemente), libres de amenaza: de las 9 especies evaluadas sólo una, la Chimaera monstrosa, figura como Casi amenazada; las demás son Preocupación menor.
Izquierda. Estatus de las especies de condrictios: DD, Datos incompletos; LC, Preocupación menor; NT, Casi amenazados; VU, Vulnerables; EN, En peligro; CR, En peligro crítico. Derecha. Tendencias poblacionales de los condrictios: En aumento, Estables, En declive, Desconocidas. (Fuente: IUCN, 2015)
El 11,5% (15 especies) de los tiburones y rayas³ europeos están al borde de la extinción, En peligro crítico; el 13% (17), En peligro, y el 7,6% (10) están considerados como Vulnerables.
El porcentaje del 40,4% de condrictios bajo algún grado de amenaza de extinción no es una cifra sólida, sino, de nuevo, una estimación media en una horquilla comprendida entre el 32,1 y el 52,7%, que vienen de considerar como libres de amenaza o amenazadas, respectivamente, ese 20,6 % de especies de las que no disponemos de datos suficientes (DD) para optar por extremo u otro.

Si los porcentajes por especie no son halagüeños, las tendencias poblacionales son directamente catastróficas. El 39,7% de las poblaciones de tiburones y rayas están en franco descenso. El 22,9% se mantienen estables y tan solo el 2,3% se están incrementando.

Uno de los problemas más graves sigue siendo la falta de conocimiento: del 35,1% de las poblaciones no sabemos nada, si suben, si bajan, si se mantienen estables. Dicho de otro modo, una de cada tres especies es poco o insuficientemente conocida para la ciencia (y por encima, países como el muestro se permiten el lujo de disponer de poquísimas líneas de investigación sobre elasmobranquios y por supuesto de financiación). ¿Cómo se puede definir así una estrategia de gestión? El informe, en cualquier caso, concluye que comparando estos datos con los procedentes de informes anteriores, la situación ha empeorado, particularmente en el Mediterráneo, pese a los diversos planes y medidas de gestión y conservación.

Angelote (Squatina squatina). Fotografía de José Torre Busto.

3. Los tiburones europeos bajo la nueva lista IUCN.
 EN PELIGRO CRÍTICO
   Squaliformes
     -Centrophoridae. Quelvacho (Centrophorus granulosus)
  Squatiniformes
     -Squatinidae. Angelote espinoso (Squatina aculeata)
     -Squatinidae. Angelote manchado (Squatina oculata)
     -Squatinidae. Angelote (Squatina squatina)
  Lamniformes
     -Odontaspididae. Tiburón toro (Carcharias taurus)
     -Odontaspididae. Solrayo (Odontaspis ferox)
     -Lamnidae. Tiburón blanco (Carcharodon carcharias)
     -Lamnidae. Cailón (Lamna nasus)
 
EN PELIGRO
  Squaliformes
     -Squalidae. Mielga (Squalus acanthias)
     -Centrophoridae. Quelvacho luso (Centrophorus lusitanicus)
     -Centrophoridae. Quelvacho negro (Centrophorus squamosus)
     -Centrophoridae. Visera (Deania calcea)
     -Somniosidae. Pailona (Centroscymnus coelolepis)
     -Dalatiidae. Negra (Dalatias licha)
  Echinorhiniformes
     -Echinorhinidae. Tiburón de clavos (Echinorhinus brucus)
  Lamniformes  
    -Alopiidae. Zorro negro (Alopias superciliosus)
     -Alopiidae. Zorro común (Alopias vulpinus)
     -Cetorhinidae. Peregrino (Cetorhinus maximus)
  Carcharhiniformes

     -Carcharhinidae. Jaquetón de ley (Carcharhinus longimanus)
     -Carcharhinidae. Jaquetón de Milberto (Carcharhinus plumbeus)

VULNERABLES
   Squaliformes
     -Centrophoridae. Galludito (Centrophorus uyato)
     -Oxynotidae. Tiburón cerdo (Oxynotus centrina)
   Carcharhiniformes
     -Triakidae. Cazón (Galeorhinus galeus)
     -Triakidae. Musola (Mustelus mustelus)
     -Triakidae. Musola punteada (Mustelus punctulatus)
CASI AMENAZADOS
   Squaliformes
     -Etmopteridae. Negrito (Etmopterus spinax)
     -Somniosidae. Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus)
   Carcharhiniformes
     -Scyliorhinidae. Alitán (Scyliorhinus stellaris)
     -Pentanchidae. Olayo atlántico (Galeus atlanticus)
     -Triakidae. Musola pinta (Mustelus asterias).
     -Carcharhinidae. Tintorera (Prionace glauca)

PREOCUPACIÓN MENOR
   Hexanchiformes
     -Hexanchidae. Cañabota (Hexanchus griseus)
     -Chlamydoselachidae. Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)
   Squaliformes
     -Etmopteridae. Tollo negro (Centroscyllium fabricii)
     -Etmopteridae. Tollo raspa (Etmopterus princeps)
     -Somniosidae. Sapata negra (Centroscymnus crepidater)
     -Somniosidae. Bruja (Scymnodon ringens)
     -Dalatiidae. Tiburón cigarro dentudo (Isistius plutodus)
     -Dalatiidae. Tollo pigmeo (Squaliolus laticaudus)
   Carcharhiniformes
     -Scyliorhinidae. Pintarroja (Scyliorhinus canicula)
     -Pentanchidae. Pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes)
     -Pentanchidae. Pejegato (Apristurus laurussonii)
     -Pentanchidae. Pejegato fantasma (Apristurus manis)
     -Pentanchidae. Pejegato narizón (Apristurus melanoasper)
     -Pentanchidae. Pejegato puerco (Apristurus microps)
     -Pentanchidae. Olayo (Galeus melastomus)
     -Pentanchidae. Olayo de Islandia (Galeus murinus)
   Lamniformes
     -Mitsukurinidae. Tiburón duende (Mitsukurina owstoni)

DATOS INCOMPLETOS
   Hexanchiformes
     -Hexanchidae. Boquidulce (Heptranchias perlo)
     -Hexanchidae. Cañabota ojigrande (Hexanchus nakamurai)
   Squaliformes
     -Squalidae. Galludo (Squalus blainville)
     -Squalidae. Galludo ñato (Squalus megalops)
     -Centrophoridae. Visera áspera (Deania hystricosa)
     -Centrohoridae. Visera flecha (Deania profundorum)
     -Somniosidae. Bruja de las Azores (Scymnodalatias garricki)
     -Somniosidae. Dormilón (Somniosus rostratus)
     -Somniosidae. Mielga de terciopelo (Zameus squamulosus)
     -Oxynotidae. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus)
   Lamniformes
     -Odontaspididae. Solrayo ojigrande (Odontaspis noronhai)
     -Lamnidae. Marrajo (Isurus oxyrinchus)
     -Lamnidae. Marrajo negro (Isurus paucus)
   Carcharhiniformes
     -Pseudotriakidae. Musolón (Pseudotriakis microdon)
     -Carcharhinidae. Jaquetón picoto (Carcharhinus altimus)
     -Carcharhinidae. Jaquetón cobre (Carcharhinus brachyurus)
     -Carcharhinidae. Jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis)
     -Carcharhinidae. Jaquetón manchado (Carcharhinus limbatus)
     -Carcharhinidae. Jaquetón lobo (Carcharhinus obscurus)
     -Carcharhinidae. Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier)
     -Sphyrnidae. Tiburón martillo (Sphyrna mokarran)
     -Sphyrnidae. Cornuda (Sphyrna zygaena)
Como veis, el quelvacho (Centrophorus granulosus), el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) y su pariente el cailón (Lamna nasus), los dos odontaspídidos (Carcharias taurus y Odontaspis ferox) y los tres angelotes (Squatina) están a punto de desaparecer de nuestras aguas, si es que no lo han hecho ya. El ejemplo del Squatina squatina es ilustrativo: una especie antes común en toda la franja atlántica ha quedado reducida apenas a una pequeña población en las Canarias. Del tiburón blanco, en el Atlántico no se sabe nada, y en el Mediterráneo se produce algún que otro rarísimo avistamiento; el cailón se sigue viendo muy de vez en cuando, y de manera ilegal, en las subastas de alguna que otra lonja.

Tiburón blanco capturado en una almadraba en Cádiz, a mediados del siglo pasado.
Hay datos que sorprenden sobremanera, como que especies de aguas profundas como la cañabota (Hexanchus griseus), el tollo negro (Centroscyllium fabricii) y, muy en especial, el tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) hayan abandonado la lista de "Casi amenazados" y pasado a la de Preocupación menor. Cabe suponer que existen nuevos datos biológicos, de población y de capturas que abren una perspectiva de futuro bien optimista para estos bichos (pienso sobre todo en el Chlamydoselachus, con uno de los periodos de gestación más largos de todos los tiburones). Estos nuevos y maravillosos datos serían también los responsables de la inclusión del tollo lucero raspa (Etmopterus princeps) y la bruja (Scymnodon ringens) en la lista de los tiburones de menor preocupación (su estatus anterior era de Datos incompletos).

Por su parte, la tintorera (Prionace glauca), sometida a una fuerte presión pesquera a nivel mundial y europeo, como especie objetivo debido al elevado precio de la aleta en el mercado asiático, o como captura accidental por los palangreros (una más que feliz captura accidental, podría decirse), pasa a englobar la lista de especies Casi amenazadas. La IUCN llama también la atención sobre el rápido incremento en las capturas de musolas (Mustelus spp.) y advierte de la necesidad de evaluar en detalle las zonas y datos de captura de cada una de las tres especies (M. asterias, M. mustelus, M. punctulatus).

Aletas de toda clase y tamaño a la venta en una tienda de Hong-Kong. Las más grandes son de peregrino (Cetorhinus maximus). Foto: Shelley Clarke, tomada de oceanconservationscience.org.
4. Causas. Parece una obviedad en una de las zonas más salvajemente explotadas del planeta, pero no por ello debemos dejar de mencionarla: la principal causa de esta escalofriante situación es la sobrepesca, la sobreexplotación de los recursos pesqueros más allá del límite de sostenibilidad, incluidas las capturas accidentales, que en algunas modalidades como el arrastre de fondo llegan a ser de hasta el 80%.
Otros factores son el desarrollo del litoral (en realidad, deberíamos hablar de "subdesarrollo", con todas las connotaciones de la palabra), las actividades mineras y de generación de energía y la fortísima contaminación, además del cambio climático (por mi parte, me permito añadir que hay quien le echa la culpa de los males de la pesca a los conservacionistas y a los científicos, sobre todo desde algunas instancias gubernamentales y despachos de grandes armadores, pero faltan evidencias y datos científicos que sustenten esta hipótesis, que sigue estudiándose).

¿Hay soluciones? Muchas y todas muy bonitas de escribir, sobre todo para nuestras autoridades. El informe menciona algunas: TACs, cuotas, reducción del bycatch, creación de reservas, monitorizaciones y controles varios... Particularmente creo que se pueden resumir en lo siguiente: diseñar e implementar, de una vez por todas y con la seria y honesta implicación de todas las partes, un plan integral de conservación y de gestión, cabal y decente. Además, por supuesto, de la reducción de las emisiones de contaminantes, del impacto de ciertas actividades industriales, etc. Y también que las autoridades se decidan a revertir la tendencia suicida de la política pesquera común, consistente en subvencionar la ruina, y apuesten por la recuperación de la pesca a pequeña escala, la llamada pesca artesanal... con todo lo que ello supone, porque esto no se hace de la noche a la mañana.

Dice muy poco de los (ir)responsables del ramo, gestores y buena parte de los actores, el que sean incapaces de comprender que ellos mismos van a ser los primeros perjudicados, los primeros en caer, por el desastre que se empeñan, una y otra vez, en no ver y en no querer evitar.

Peregrino (Cetorhinus maximus) recientemente varado en una playa del sur. La causa de su muerte es evidente. Foto: La Voz.

=> Véase también En peligro la cuarta parte de los tiburones y rayas del mundo.

_______________________
¹Ana Nieto, Gina M. Ralph, et al. (2015). European Red List of marine fishes. Luxembourg, Publications Office of the European Union.

²El granadero (Coryphaenoides rupestris), el lobo (Anarhichas denticulatus), mero moreno (Epinephelus marginatus), gobio de Tortonese (Pomatoschistus tortonesei) y la gallineta nórdica (Sebastes mentella).

³Aquí tenéis el listado de rayas:
EN PELIGRO CRÍTICO
   Myliobatiformes
     -Gymnuridae. Raya mariposa (Gymnura altavela)
     -Myliobatidae. Pez obispo (Pteromylaeus bovinus)
   Pristiformes
     -Pristidae. Pez sierra (Pristis pectinata)
     -Pristidae. Pez sierra común (Pristis pristis)
   Rajiformes
     -Rajidae. Noriega (Dipturus batis)
     -Rajidae. Raya de Malta (Leucoraja melitensis)
     -Rajidae. Raya blanca (Rostroraja alba)  
EN PELIGRO
   Myliobatiformes
     -Myliobatidae. Manta (Mobula mobular)
   Rajiformes
     -Rajidae. Raya falsa vela (Leucoraja circularis)
     -Rajidae. Raya áspera (Raja radula)
     -Rhinobatidae. Guitarra barba negra (Rhinobatos cemiculus)
     -Rhinobatidae. Guitarra (Rhinobatos rhinobatos)  
VULNERABLES
   Myliobatiformes.
     -Dasyatidae. Raya látigo isleña (Dasyatis centroura)
     -Dasyatidae. Pastinaca común (Dasyatis pastinaca)
     -Myliobatidae. Águila de mar (Myliobatis aquila)tiburones en galicia
   Rajiformes
     -Rajidae. Raya cardadora (Leucoraja fullonica)
     -Rajidae. Raya de Madeira (Raja maderensis)
 

sábado, 3 de enero de 2015

Resumen del 2014


Así como quien no quiere la cosa, Tiburones en Galicia ha cumplido ya tres añitos. Se le ve más alto y guapo (yo creo, aunque tal vez esto sea pasión de padre), y gracias al apoyo de cada vez más amigos y lectores, amenaza con seguir creciendo.

Durante el 2014 publicamos un total de 43 artículos, cinco menos que durante el 2013 (difícil seguir ese ritmo), pero uno más que en 2012. Como siempre, la elección de los temas vino dictada por el capricho personal, el azar y la actualidad, suponiendo que no exista algún tipo de nexo entre estos dos últimos... y, bien mirado, también entre los dos primeros. Y por supuesto también por la tradición, aunque claramente condicionada por la actualidad: como hoy, comenzamos el año con un resumen del anterior ("Resumen del 2013"), al mes siguiente recogíamos las estadísticas de ataques de tiburón ocurridos durante el año anterior ("Ataques 2013"), y unos días más tarde resumíamos las cifras oficiales de desembarco de tiburones publicadas por la Autoridad Portuaria de Vigo ("Lonja de Vigo: Estadísticas 2013"), tal como tenemos previsto hacer también en este 2015.

El capricho y el divertimento personal están detrás de un puñado de posts dedicados a analizar un modelo de comportamiento que nunca deja de asombrarnos, los saltos fuera del agua: "El salto del brevipinna", "El salto del ditropis", "El salto del oxyrinchus" y "El salto del vulpinus"; o el puro placer de comentar la extraordinaria e insólita fotografía de un tiburón blanco en el momento de perder uno de sus dientes ("Un diente entre 50 000"). Al comportamiento en sentido estricto dedicamos un solo artículo donde resumíamos las conclusiones de un estudio que demostraba como la  personalidad individual de un tiburón puede llegar a condicionar de algún modo su comportamiento social ("Tiburones con personalidad"). 

Tres artículos tuvieron como protagonistas, no a tres tiburones, sino a tres personas: una de ellas porque nos acababa de dejar ("De cuando Suárez vino a pescar tintoreras"); las otras dos por algún tipo de aniversario: aprovechando el centenario de la creación del Instituto Español de Oceanografía, hablamos de su fundador a través de una pequeña anécdota con un tiburón peregrino y dos infantes de España ("Odón de Buen y un peregrino"); y recordamos al pionero del estudio de los tiburones en nuestro país al cumplirse 10 años de su muerte ("En recuerdo de J. A. Moreno"). La casualidad (o acaso la Historia) quiso que los tres compartiesen un rasgo con el que este país premia a todo aquel súbdito que haya destacado en algo: el olvido, en vida y en la muerte. Curioso, a que si.

Volviendo a los tiburones, no hay duda de que el asunto más importante y urgente es el de la problemática de su conservación y de la gestión de los recursos pesqueros. En este sentido, el 2014 fue, para variar, un revoltijo de contradicciones y de buenas y malas noticias: por un lado, conocimos el acuerdo para crear un fondo de más de 6000 millones de euros destinados a financiar la pesca a gran escala ("Nuevo Fondo Europeo para la Pesca 2014-2020"), y, por otro, la aprobación de medidas de protección por parte de la CMS, la UE y la NEAFC, siempre con un regusto amargo ("Dos buenas noticias y media"). Detrás, el terrible dato de que el 25% de los elasmobranquios del océano se encuentra en grave peligro, según el tremendo informe del Shark Specialist Group de la IUCN ("En peligro la cuarta parte de los tiburones y rayas del mundo"). Las causas ya las sabéis: la sobrepesca y el comercio de aleta, el finning y la contaminación. Sobre esto último, si el presente es de espanto, el futuro no es precisamente esperanzador: la creciente acidificación del océano va a afectar el comportamiento y capacidad olfativa de los tiburones ("Acidificación y supervivencia"). Del finning nos ocupamos en "Finning en Bentota (Sri Lanka)", traducción de un artículo de Marco Ferrarese publicado en Roads & Kingdoms.
Por lo que respecta al tema de la estadística y el cálculo poblacional, parece que en algunos casos los científicos no se ponen de acuerdo. Nos hemos encontrado  con un curioso trabajo que multiplicaba por 10 el cómputo de tiburones blancos realizado tan solo 3 años antes, en 2011 ("200 o 2000 tiburones blancos en California").

Tintorera (Prionace glauca). Foto: Isaías Cruz.
Este año publicamos ocho monográficos sobre las especies presentes en aguas de Galicia, y ya solo nos quedan 20 para completar la lista [véase Tiburones de Galicia]. Por orden de aparición:
  • Visera áspera (Deania hystricosa).
  • Pailona (Centroscymnus coelolepis).
  • Olayo (Galeus melastomus).
  • Jaquetón de Milberto (Carcharhinus plumbeus).
  • Zorro negro (Alopias superciliosus).
  • Pejegato narizón (Apristurus melanoasper).
  • Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus).
  • Tollo raspa (Etmopterus princeps).
Se da la casualidad que dos de ellos ocupan el primer y segundo puesto en la clasificación de tiburones que viven a mayor profundidad: hasta 4500 m el tollo raspa y casi 3700 m la pailona.

Hemos añadido tres artículos al apartado de claves de identificación, uno dedicado a los marrajos ("Claves de la familia Lamnidae (marrajos)"), otro a las cornudas o tiburones martillo ("Cabezas de martillo (fam. Sphyrnidae)") y el tercero a los zorros marinos ("Colas de zorro (fam. Alopiidae)"). Y también hablamos de un grupo de pequeños tiburones de fondo tan fascinantes como difíciles de identificar, los pejegatos ("Apristurus en Galicia"), aprovechando la reciente publicación de un trabajo sobre la presencia de tres especies en nuestras aguas.

Si de taxonomía hablamos mucho, de cuestiones relacionadas con la biología este año nos hemos quedado un poco cortos. Empezamos la serie dedicada al sistema sensorial ("Los sentidos I: El cerebro" y "Los sentidos II: Olfato y gusto"), que esperamos terminar a lo largo de este 2015, y recogimos las sorprendentes conclusiones de un trabajo sobre la biología reproductiva del tiburón blanco, que concluía que estos animales podían llegar a vivir más de 70 años ("Edad y tasa de crecimiento del tiburón blanco"). Relacionado con lo anterior, también hablamos del extraordinario caso de un ectoparásito aficionado a ciertas especies de aguas profundas ("Anelasma, el percebe parásito") y de qué manera es capaz de mermar su capacidad reproductiva.

El conocimiento y actitud de los hombres hacia los tiburones a lo largo de la Historia es importante, no solo en si mismo, sino para comprender los problemas del presente y evaluar con más exactitud su situación actual. De ahí que demos tanta importancia al apartado de Archivo y Documentación. Este año nos hemos ido directamente a las fuentes, empezando nada menos que por el padre de las Ciencias de la Naturaleza, Aristóteles ("Los tiburones según Aristóteles (I)", "Los tiburones según Aristóteles (II)"), y siguiendo con Plinio el Viejo ("Los tiburones según Plinio"). Acercándonos ya a nuestros días, recogimos un pequeño reportaje publicado a principios del siglo pasado en una revista ilustrada nacional en el que podemos comprobar con qué ecuanimidad se habla de estos animales ("La vida de los tiburones (1905)"), aun siendo conscientes de su peligrosidad y, en consecuencia, de la conveniencia de idear artilugios con que defenderse de ellos cuando se está bajo el agua ("La espada antitiburones"). En "Vieja noticia sobre un nuevo tiburón duende", publicamos un delicioso artículo de 1910 que daba cuenta del descubrimiento de lo que se creía una nueva especie de tiburón duende, el Scapanorhynchus jordani. Sobre la presencia de tiburones en Galicia, en "Un ataque, una persecución y una pesca" reproducimos tres protestas de mar de principios del XIX que hablan, justamente, de un ataque, de un tiburón que va detrás de un buque y de la pesca de mielga en Pontevedra. Los tres textos pertenecen a la colección Blanco-Cicerón y fueron amablemente cedidos por Jorge Cicerón.

Por último, para completar el año, dos artículos que no terminan de encajar en ninguno de los apartados anteriores. El primero habla de como era la Tierra (y los tiburones) en el Carbonífero, hace 350 millones de años ("Una cápsula-huevo del Carbonífero y una guardería"). El segundo se refiere al presente más actual y puntual, se titula "Una cría de tintorera en Corrubedo", y trata pues de eso, de una cría de tintorera que fotografié en agosto de 2014 en una playa de Corrubedo. Sorprendentemente, ha sido el artículo más visto y exitoso de todos cuantos he publicado hasta el momento: en pocas semanas se metió el noveno puesto de Entradas más populares (ahora mismo lleva más de 2500 vistas).

Pero lo más extraordinario y reconfortante de todo es que hemos superado con creces las 200 000 visitas. Cada vez sois más los que os pasáis por aquí, os suscribís al canal de Youtube, e incluso os animáis a participar (tenemos más de 800 seguidores en Facebook y 69 en Google +).

Así pues, muchísimas gracias por vuestro apoyo y confianza. Y que el 2015 nos sea propicio y venga cargado de cosas buenas y bellas.

Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Antón Parada.

AGRADECIMIENTOS: Como viene siendo tradicional, no puedo cerrar este resumen sin siquiera una breve nota de agradecimiento a todas aquellas personas y grupos que desinteresadamente han ayudado a que este blog sea mejor y de más calidad. Agradecer las fotos cedidas por la CEMMA, la SGHN (y Juan Ignacio), Tucho Parada, Jacobo Alonso, Pedro Niny Duarte, George T. Probst, Matt Wallace, Alex Mustard, Antonio Punzón, Joe Romeiro, Remo Sabatini, Juan Gabriel Mata, Gorka Ocio, José Torre Busto y José Luis Rodríguez Muñiz, y los que me dejo; las fotos, información y aliento del maestro Rafael Bañón y de Gonzalo Mucientes, dos grandes; mi agradecimiento también a Jorge Cicerón por la transcripción y envío de los tres textos de la Colección Blanco-Cicerón, y a Nathan Thornburgh, editor de la revista Roads & Kingdoms y a Marco Ferrarese, el autor, por su autorización para la traducción y publicación del artículo "Bloothbath at the Bentota Fish Market" y de algunas de las fotografías de Kit Yeng Chan que lo acompañan.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Dos buenas noticias y media

Cornudas negras (Sphyrna lewini).
Esta semana pasada nos han llegado tres noticias relativamente esperanzadoras referidas a la ampliación de medidas legales de protección a los tiburones. Los pesimistas dirán que esto no va a servir para nada; los realistas, que de muy poco a menos que disminuya la demanda; y los optimistas empedernidos, pues que son buenas noticias. Como a estas alturas uno ya no sabe bajo qué choza cobijarse, pues nos quedaremos en una posición intermedia, sujetando un diminuto paraguas bajo el chaparrón.
Originalmente, este pequeño artículo iba a titularse "Tres buenas noticias", pero lo que hoy mismo hemos conocido nos ha hecho rebajarlo medio punto (en efecto, solo medio punto)... en un arrebato de optimismo dominguero. Pero que el lector juzgue por si mismo.

I. Protección para 21 tiburones y rayas bajo la CMS.

Tras varios días de difíciles negociaciones, la 11ª Conferencia de las Partes, el principal órgano de toma de decisiones de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), también conocida como Convenio de Bonn, celebrada en Quito el pasado 4-9 de noviembre, ha acordado la inclusión de 6 especies de tiburones en el Apéndice II.
  • Tiburones zorro. Las tres especies, Alopias pelagicus, A. superciliosus y A. vulpinus, a propuesta de la UE.
  • Jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis), a propuesta de Egipto.
  • Tiburones martillo. Dos especies, el tiburón martillo (Sphyrna mokarran) y la cornuda negra (Sphyrna lewini), a propuesta de Ecuador y Costa Rica.
En teoría, esto compromete a todas las partes (más de 120 países) a implementar mecanismos de protección y planes de gestión sostenible para estas especies, tanto a nivel local, dentro de sus respectivas aguas territoriales, como internacional, estableciendo acuerdos con otros países, o a través de organismos como el CITES, etc. Su pesca sostenible está permitida, pero en caso de que estas medidas resulten ineficaces o no se lleven a cabo como es debido, podrían acabar siendo incluidas en el Apéndice I, mucho más restrictivo, puesto que afecta a las especies migratorias severamente amenazadas de extinción en toda o parte de su área de distribución.
Además de estos tiburones, se ha aprobado la inclusión de 15 especies de Rajiformes, peces sierra (Pristis) y mantas (Manta y Mobula), en los Apéndices I y II.


II. La UE amplia el TAC=0 para tiburones de aguas profundas.

El pasado lunes 10, el Consejo de Ministros de Pesca decidió ampliar dos años más el TAC=0 de tiburones de aguas profundas. Es decir, que las pesquerías de estas especies permanecerán cerradas durante el 2015 y el 2016. Como ya os podéis imaginar, España y Portugal se opusieron, pero parece que ganó la cordura.
No hace falta decir que los demás acuerdos han resultado una tomadura de pelo. Nada menos que en 12 de 19 stocks se establecen topes de captura muy por encima de las recomendaciones de los científicos. Los ministros de pesca tienen algún tipo de relación inconfesable con el dinero y los grandes grupos de presión de la pesca industrial.
“La decisión tomada por el Consejo de fijar unos límites de captura superiores a los recomendados por los científicos, para 12 de los 19 stocks, no solo está lejos de ser responsable sino que va directamente en contra de los principios de la nueva Política Pesquera Común” afirma Lasse Gustavsson, director ejecutivo de Oceana en Europa. “Los ministros de pesca hacen caso omiso de que su obligación de explotar el mar de forma responsable también se aplica a las profundidades”.
Oceana considera que los ministros han desdeñado recomendaciones clave de los científicos: cierres de pesquerías de dos stocks de granadero y besugo,  reducciones de capturas de sable negro y alfonsinos, e incrementos moderados de capturas de brótola de fango. En el lado positivo, el Consejo de ministros de pesca ha acordado mantener la prohibición de capturas para los tiburones de profundidad y el reloj anaranjado, en estado de agotamiento. Una nueva especie, el granadero de roca, se gestionará mediante límites de capturas, aunque Oceana critica que estos límites se han fijado sin base científica.

Marta Madina, Oceana. Nota de prensa del 11 de noviembre.

III. La NEAFC prohíbe el finning y protege tres tiburones.

En su última reunión en Londres, la Comisión de Pesca del Atlántico Nororiental (NEAFC, en sus siglas en inglés) acaba de acordar que todos sus miembros apliquen la política de aletas adheridas que ya rige para la flota comunitaria desde el pasado julio. Es decir, que a partir de ahora países como Rusia, Dinamarca (por Groenlandia y las islas Feroe), Noruega e Islandia deberán descargar los tiburones con las aletas adheridas al cuerpo.
Además, se amplía la prohibición de pesca del cailón (Lamna nasus), el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) y la mielga (Squalus acanthias). Se ha acordado también la adopción de medidas relativas a la recopilación de datos y la reducción de las capturas accidentales de tiburones.
Otro acuerdo sumamente importante es la prohibición de las artes de fondo en seis zonas de los bancos de Hatton y Rockall con el fin de proteger las comunidades de corales y esponjas. La pena es que esta medida no se va a aplicar en otras zonas sumamente sensibles, tal como proponía la comunidad científica.
Como viene siendo habitual, si para los tiburones, las noticias son esperanzadoras, habiendo prevalecido, en general, los criterios científicos sobre los económicos, otras especies no han tenido tanta suerte. No ha habido acuerdos sobre cuotas y límites de capturas para especies como el arenque, la caballa, el lirio, y, lo más preocupante, para especies de profundidad sumamente vulnerables como el reloj anaranjado, aunque sí, en cambio, para el eglefino (que algo es algo).

Palangrero japonés descargando tiburones congelados en Las Palmas, cuerpos por un lado y aletas por otro. Foto: Oceana.
Pero como no todo van a ser buenas noticias, hoy hemos sabido que gracias a la vergonzosa ineptitud, sincera, interesada o una mezcla de ambas, de los representantes de la UE en el ICCAT (siglas inglesas de la Comisión para la Conservación del Atún Atlántico), la política de aletas adheridas solo la va a seguir la flota comunitaria y algún que otro país despistado. Ha bastado la oposición de países como Corea, China y Japón, para que el proyecto inicial de ampliación de esta medida anti-finning a todas las 49 partes se fuese al garete.
En el fondo, no es sorprendente, conociendo como conocemos el funcionamiento de la UE y, por supuesto, de la propia ICCAT, a quien no en vano se le conoce internacionalmente como "The International Conspiracy to Catch All Tuna" ('Conspiración Internacional para la captura de todo el atún', por si hiciese falta traducirlo).
Tampoco se han adoptado límites de captura para dos especies que figuran en el Apéndice II de la CMS, el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón (Lamna nasus), gracias a la oposición de países como Japón (evidentemente), Uruguay, Noruega y Brasil para el primero, y de Canadá para el segundo. En estos momentos, Japón está literalmente limpiando de cailones todo el Atlántico, ayudados por los canadienses.

Todo muy triste.