Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

lunes, 5 de mayo de 2014

Los tiburones según Aristóteles (I)


La inmensa figura de Aristóteles (384-322 a. C.) no solo abarca el campo de la filosofía, sino también el de las Ciencias de la Naturaleza. En efecto, el estagirita defendía el estudio de los seres vivos como un complemento a la reflexión sobre cuestiones más trascendentes como la física o la metafísica. Por un lado, lo consideraba una actividad placentera, fuente de agradables sorpresas ("en todas las realidades naturales hay algo de maravilloso"); por otro, advertía que la inmensa variedad y multiplicidad de la Naturaleza escondía una teleología, que en ello había un objetivo, que podía llamarse Belleza. Todos sus tratados sobre zoología y biología estaban encaminados a demostrarlo.
De todos, la Historia animalium o Investigaciones sobre los animales, compuesta hacia mediados del IV a. C., es sin duda la que ocupa un lugar más destacado, tanto por su extensión como por su ambicioso objetivo: elaborar un cuadro de la organización general de todos los seres vivos mediante una escala que iba desde la criatura de mayor complejidad y perfección, el ser humano, hasta los organismos inferiores más primitivos. En definitiva, un tratado de zoología general.
Pese a sus comprensibles errores, prejuicios e inexactitudes, un buen número de descripciones contenidas en esta obra son de una exactitud sorprendente para la época, hasta el punto de que algunas estuvieron vigentes hasta la llegada de los modernos métodos de investigación científica que nacieron bajo el impulso de la Ilustración, allá por el siglo XVIII, o sea, veinte siglos después. Aristóteles fue, por ejemplo, el primero en reconocer que los cetáceos eran mamíferos, y, ya hablando de tiburones, a él debemos la distinción entre peces cartilaginosos y peces óseos. De hecho, según Plinio, fue él quien acuñó el término selacios para referirse a las lamias, los perros de mar, las rayas, los torpedos, etc.: "[...] entre estos últimos [los peces], los vivíparos tienen cartílagos en lugar de espinas, como los llamados selacios". (III 6). "El cartílago tiene también la misma naturaleza que el hueso, pero se distingue por una diferencia cuantitativa, y como ocurre con el hueso, tampoco el cartílago crece de nuevo si es cortado. En los sanguíneos¹ vivíparos terrestres los cartílagos no están perforados, y en ellos no se forma médula, como se forma en los huesos. Sin embargo, en los selacios (pues estos peces tienen una espina cartilaginosa), cuando son planos, se observa, en la región de la espina dorsal, una sustancia cartilaginosa análoga al hueso, que contiene un líquido parecido a la médula." (III 8).

Página de Historia animalium en un códice de mediados del siglo XIII.
Todas las citas de este artículo proceden de la excelente edición de Investigaciones sobre los animales de la editorial Gredos (1992), en la traducción y notas de Julio Pallí Bonet, de lectura más que recomendable.
Descripción de los peces (II 13): Entre los mismos peces que tienen branquias, unos tienen un opérculo que recubre las agallas, mientras que los selacios las tienen al descubierto. Los peces que poseen esta cobertura tienen todos las branquias al costado, mientras que entre los selacios, los planos las tienen debajo en el vientre, como, por ejemplo, el pez torpedo y la raya; los alargados las tienen en las costillas, como, por ejemplo, los escualos. [...] Los escualos tienen todos las branquias dobles, cinco a cada lado y el pez espada tiene ocho branquias dobles. [...] Así pues, todo el género de los peces es sanguíneo¹: unos son ovíparos, otros vivíparos. Los que tienen escamas son todos ovíparos, y los selacios todos vivíparos, a excepción del rape.
Esta descripción general se basa en análisis de la anatomía externa, pero también interna, como la posición de la vesícula biliar: "Pero algunos peces tienen la vesícula biliar adherida al hígado, como, por ejemplo, los escualos, el siluro, el angelote, la raya, el torpedo, y entre los peces largos, la anguila de mar y el pez martillo." (II 15); o la forma y características del hígado: "De los animales que tienen hígado, unos lo tienen de una sola pieza y colocado enteramente a la derecha. Otros tienen el hígado dividido desde la base y la mayor parte situado a la derecha. En algunos animales, en efecto, las dos partes están separadas una de ootra sin ninguna adherencia a la base, como en los peces escualos." (II 17); "[...] el hígado es graso en algunos animales, como, por ejemplo, en los peces selacios. En efecto, los pescadores obtienen aceite de estas vísceras derritiéndolas. Pero los selacios en sí están poco provistos de grasa tanto en la carne como en el estómago." (III 17).
[...] Pero en general los selacios son menos prolíficos, puesto que son vivíparos, pero sus crías son las que sobreviven mejor a causa de su tamaño. (VI 17)
Particularidades del útero (III 1) [...] el conducto inferior es único y más bien carnoso, y la parte dividida y los huevos están en el extremo superior, cerca del diafragma. En todos los animales ápodos que son vivíparos exteriormente pero internamente ovíparos, como los escualos y los llamados selacios (se llama así a todo animal ápodo que posea branquias y sea vivíparo), el útero está bifurcado y se extiende hasta el diafragma, como en las aves. Además, en medio de las dos bifurcaciones, el útero, procedente de la parte inferior, se extiende hasta el diafragma, y los huevos se producen aquí y más arriba, en el punto en que empieza el diafragma. Luego avanzan hacia la parte más ancha y las crías salen de los huevos.
Seguramente, los aspectos descritos con más detalle y, acaso, agudeza son los relativos a la reproducción:

El apareamiento de los peces (V 5): Todos los peces, a excepción de los selacios que son planos, se aparean tumbándose de lado, vientre contra vientre. Pero los peces planos que tienen cola, como la raya, la pastinaca y otros de este tipo, no solamente se colocan uno al lado de otro, sino que el macho monta a la hembra colocando su vientre sobre la espalda de la hembra, siempre que la cola, demasiado grande, no lo impida. El pez ángel y todos los peces de este género con cola voluminosa se aparean frotándose solamente vientre contra vientre. Pero hay personas que afirman haber visto a ciertos selacios copulando por detrás, como los perros.
En todos los selacios la hembra es más grande que el macho y lo mismo ocurre en el caso de todos los demás peces. Figuran entre los selacios, además de los ya citados, el buey marino, la lamia, el pez águila, el pez torpedo, el rape y todos los peces del género escualo. Ahora bien, numerosos observadores afirman que todos los selacios se acoplan según los modos descritos; en efecto, la copulación dura siempre más tiempo en los vivíparos que en los ovíparos. También los delfines y todos los cetáceos actúan de la misma manera. En efecto, el macho cubre a la hembra tumbados ambos de lado, y la duración de su acoplamiento no es ni corta ni demasiado larga. En ciertos peces selacios los machos se distinguen de las hembras por poseer dos especies de apéndices situados cerca del orificio de salida de los excrementos, apéndices que no tienen las hembras, como ocurre, por ejemplo, en los peces escualos, pues esta distinción entre macho y hembra se da en todos los referidos selacios. Pues bien, ni los peces ni ningún otro animal ápodo tienen testículos, pero tanto en las serpientes como en los peces, los machos poseen dos canales que se llenan de semen en la época del apareamiento y todos ellos emiten un líquido lechoso. Estos canales se unen en un solo conducto, como ocurre en las aves. [...] Pues bien, este conducto se prolonga y penetra en el órgano receptor de la hembra.
Época del apareamiento de los peces (V 9): Entre los selacios, sólo el pez ángel desova dos veces: lo hace, en efecto, a principios del otoño y hacia el ocaso de las Pléyades, pero el desove del otoño es mejor. De cada puesta salen alrededor de siete u ocho pequeños. Ciertos escualos, como el estrellado, parece que desovan dos veces por mes; y esto sucede porque todos los huevos no llegan a su desarrollo al mismo tiempo.
Aristóteles estudiando los animales.
Y para cerrar este primer capítulo, un par de fragmentos que a muchos seguro os van a encantar:
Sonidos emitidos por los peces (IV 9): [...] Los peces no tienen voz (pues no poseen ni pulmón, ni tráquea, ni laringe), pero emiten ciertos sonidos y pequeños gritos que algunos llaman voces, por ejemplo la lyra, el verrugato (estos peces emiten una especie de gruñido), el pez jabalí del Aqueloo y aún la chalcis y el pez cuco²: el primero emite una especie de silbido, el segundo un sonido parecido al del cuco terrestre, lo que hace que lleve el mismo nombre. Todos estos animales emiten lo que parece una voz, unos por frotamiento de las branquias (pues esta región es de materia espinosa), otros por medio de las partes internas que rodean el abdomen, pues cada uno de ellos encierra aire que frota y agita para producir los sonidos. También algunos selacios parece que lanzan pequeños gritos, pero en todos estos casos no se trata propiamente de voz, como se dice, sino de ruidos.
El sueño y la vigilia (IV 10): [...] Sin duda el sueño de todos estos animales [los animales acuáticos] es breve, pero es evidente que duermen. La prueba no puede deducirse del examen de los ojos (porque no tienen párpados) sino de su inmovilidad [...] En efecto, es posible a menudo caer de improviso sobre ellos, hasta tal punto de poderlos coger con la mano o golpearlos con el arpón sin que se den cuenta. En estas circunstancias permanecen del todo inmóviles y sólo mueven ligeramente la cola. Y lo que demuestra bien que duermen es su precipitación si algún movimiento turba su reposo, pues se lanzan como arrancados de un sueño. [...] En cuanto a los selacios, duermen tan profundamente que se les puede coger con la mano.El delfín, la ballena y todos los animales con espiráculo duermen sacando este órgano fuera del agua, por donde respiran, y moviendo suavemente las aletas. Y hay algunas personas que dicen que han oído roncar al delfín.

=> Ir a Los tiburones según Aristóteles (II).

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¹Por "sanguíneo" Aristóteles entiende animales con sangre (no producidos por generación espontánea), vertebrados, en oposición a los seres con funciones vitales elementales, como los invertebrados, que serían "no sanguíneos".
²La lyra tal vez sea la cabra (Trigla lyra); el pez jabalí es el Capros aper; la chalcis, puede ser el Zeus faber o el Clupea sardina. Información tomada de las propias notas del traductor, Julio Pallí Bonet, en la edición citada.

martes, 22 de abril de 2014

Claves de la familia Lamnidae (marrajos)


Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Andy Murch.
Los lámnidos constituyen probablemente el grupo más famoso y mediático de todos los tiburones, gracias sobre todo a su miembro más insigne, el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Se trata de una familia pequeña, formada por tan solo cinco especies (una de ellas ausente en nuestra zona) agrupadas en tres géneros: Carcharodon, Isurus y Lamna. Todas guardan un evidente parecido entre si, por lo que a veces, cuando no se las tiene delante, puede resultar difícil diferenciarlas.

miércoles, 9 de abril de 2014

Olayo (Galeus melastomus)

Foto: Toño Maño

Olayo

Galeus melastomus Rafinesque, 1810

(es. Olayo, bocanegra; gal. Zapata, casapa, colaio; in. Blackmouth Catshark; por. Leitao)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Pentanchidae

El olayo es probablemente el tiburón demersal más abundante de la zona media y alta del talud continental. Suele encontrársele entre los 200 y los 500 m de profundidad, y aunque por su aspecto se diría que es una pintarroja (Scyliorhinus canicula) como cualquier otra, en realidad puede decirse que ocupa un nicho intermedio o, si se quiere, de transición entre esta especie propia de aguas someras y aquellas otras más características del mar profundo como la pailona, de la que hablamos aquí recientemente [véase Pailona (Centroscymnus coelolepis)]. De hecho, en determinadas áreas, su rango batimétrico se solapa, por arriba y por abajo, con el de ambas. Recientemente se ha incluido a estas y otras especies similares en una nueva familia, Pentanchidae, caracterizadas por la ausencia de cresta supraorbital en el condrocráneo, a diferencia de las pintarrojas propiamente dichas (familia Scyliorhinidae) que si la tienen. No obstante, la tendencia mayoritaria sigue siendo la tradicional, es decir, su inclusión dentro de la gran familia Scyliorhinidae [véase Claves de los Carcharhiniformes].

Parece evidente que la vistosa librea del olayo está diseñada para cumplir una función de camuflaje en un entorno alumbrado, siquiera mínimamente, por la luz solar (las especies propias de aguas profundas suelen presentar libreas sin ningún tipo de dibujo o patrón). Al menos en ciertas etapas de su vida, en esta franja de entre 200-300 m aproximadamente, el olayo comparte territorio con la pintarroja, cuyo rango batimétrico llega hasta los 110 m y, excepcionalmente, los 400 m. Pero compartir territorio significa competir. Un excelente trabajo¹ llevado a cabo a lo largo de la costa cantábrica desde el norte de Galicia hasta el País Vasco encontró que la dieta de estos dos tiburones era muy similar, pero en los ejemplares menores de 30 cm, es decir, mientras son juveniles. A medida que van creciendo, la pintarroja se desplaza hacia la costa y el olayo, en dirección contraria, hacia aguas más profundas. Esta especialización espacial lleva pareja una especialización sensorial: la pintarroja depende del sentido del olfato, más desarrollado que el del olayo, para detectar presas fundamentalmente bentónicas, mientras que éste, por su parte, cuenta con unos ojos más avanzados que le permiten la caza en la columna de agua.
Curiosamente, es el espectacular desarrollo del sentido de la vista el que también ha facilitado a la pailona la especialización en presas de aguas más profundas, al menos en el Mediterráneo², como forma de evitar la competencia con el olayo.

 
Foto: Toño Maño
Descripción: El olayo tiene un cuerpo alargado y esbelto de piel no muy áspera y un morro moderadamente alargado y redondeado. La boca es grande, muy arqueada, y su interior presenta un característico color negro debido a la mucosa que lo recubre. Los ojos, grandes y ovalados, tienen una membrana nictitante rudimentaria en la parte inferior y una carena subocular poco definida. Los espiráculos son pequeños y están situados cerca de los ojos. Posee narinas amplias y de aberturas estrechas, con pequeñas solapas triangulares. Aberturas branquiales pequeñas, menores que la longitud ocular, con la última situada sobre las pectorales. Las dos aletas dorsales son pequeñas, prácticamente del mismo tamaño, y se encuentran en posición muy retrasada, claramente por detrás del origen de las aletas pelvianas, que son pequeñas y bajas. Las pectorales son grandes. La aleta anal es más grande que las dorsales, y de longitud mayor que el espacio interdorsal. Caudal heterocerca: lóbulo superior largo, con una muesca subterminal bien marcada, e inferior poco desarrollado; presenta una cresta de dentículos dérmicos grandes en el pedúnculo caudal y en el lóbulo superior.

Foto: Toño Maño
La librea consiste en un entramado de manchas oscuras en dorso y aletas sobre un fondo gris terroso a marrón claro: entre 15 y 18 manchas circulares a ovaladas o rectangulares (a veces como fusionadas) dispuestas a lo largo del dorso desde la zona branquial hasta la cola; los flancos presentan también manchas de diversos tamaños con una tendencia a formar un patrón longitudinal. La superficie ventral es blanquecina. Aletas con bordes blancuzcos.

Dentición: Dientes pequeños y pluricuspidados, similares en ambas mandíbulas y dispuestos en varias series funcionales. Constan de una cúspide principal alta y una o varias secundarias. Los dientes superiores están claramente más adelantados que los inferiores.

Fuente: J-elasmo.
Talla: La talla máxima ronda los 62-70 cm, aunque se ha documentado una hembra de 90 cm (los ejemplares mediterráneos son más pequeños). Los machos maduran entre los 34-42 cm, las hembras entre 39-45 cm. En el Mediterráneo se ha constatado 38-51 cm para las hembras y 34-45 cm para los machos. No se conocen las tallas de nacimiento; Barrull y Mate³ comentan que el nadador libre más pequeño que observaron tenía 8 cm, de manera que al nacer deben de medir algo menos. 

Reproducción: Especie ovípara, con una media de 2-8 huevos por hembra (Compagno sostiene que hasta 13) que suelen eclosionar en primavera y verano, si bien no parece existir un periodo reproductivo definido, dado que se ha observado actividad vitelogénica a lo largo de todo el año. La fecundidad se ha estimado en torno a las 15-25 cápsulas-huevo por año. Esta cápsula-huevo mide en torno a los 6x3 cm.

Dieta: Bastante variada, sobre todo invertebrados bentónicos (camarones, cefalópodos) y pequeños peces bentónicos y demersales como los peces linterna, e incluso pequeños elasmobranquios;también, sobre todo en el talud superior, krill (Euphausiacea) y diversos decápodos. Es también una especie oportunista con hábitos carroñeros.

Hábitat y distribución: El olayo es un tiburón bentónico-demersal muy común en la plataforma exterior y talud superior. Su rango batimétrico oscila entre los 150-200 m y los 500 m, ocasionalmente entre 55 m y 2000 m.
Parece existir segregación por tamaño y sexo: los ejemplares inmaduros más pequeños se dan normalmente por encima de los 500 m.
Fuente: Wikipedia, modificado ligeramente según Ebert et al, 2013.
Se encuentra en el Atlántico nororiental, desde la costa SW de Islandia, islas Feroe y Noruega hasta Senegal, incluyendo las Azores. También en el Mediterráneo, aunque es menos común o raro en el Adriático norte y en el mar Egeo.


Pesca y estatus: Debido al agotamiento de los stocks de especies más típicamente comerciales, está dejando de ser un descarte más de arrastreros y palangreros de profundidad para formar parte de las descargas habituales de pescado para consumo o transformación. Hasta hace unos años, los arrastreros que iban a especies como la cigala (Nephrops norvegicus) o la gamba roja (Aristeus antennatus) capturaban cantidades enormes de olayos que normalmente se tiraban por la borda, a veces vivos pero con terribles heridas que hacían difícil su supervivencia. Ahora todo parece indicar que se retienen a bordo para su comercialización, al menos en un porcentaje nada despreciable, como un suplemento más para rellenar la bodega.
Su carne se puede consumir fresca o salada, y su piel se aprovecha para la fabricación de cueros.
En lo que respecta a Galicia, en 1983 Rodríguez Solórzano señalaba que "É frecuente durante a época estival nas lonxas de Aguiño e Ribeira procedente de capturas de palangre."

Fotografiado a 500 m (University of Plymouth Deepsea Species Catalogue.)
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor, si bien, al tratarse de una especie de creciente interés comercial, es posible que a medio plazo sus stocks se vean seriamente amenazados.
Medidas como la prohibición del arrastre de profundidad por debajo de los 1000 m en el Mediterráneo, pueden ayudar a la conservación de la especie. En 2010 se decreta el TAC 0 en aguas de la UE.
Veremos.

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¹I. Olaso, F. Velasco, A. Serrano, C. Rodríguez-Cabello, O. Cendrero (2004). "Trophic Relations of Lesser-Spotted catshark (Scyliorhinus canicula) and Blackmouth Catshark (Galeus melastomus) in the Cantabrian Sea." Journal of Northwest Atlantic Fishery Science, vol. 35, 481-494. 
Las pintarrojas se capturaron en su mayor parte en cotas de 30 a 200 m, y los olayos, entre 150-500 m (principalmente a partir de los 300 m); los juveniles de una y otra especie, entre los 150-300 m y entre los 200-350, respectivamente.
²Véase Anna Bozzano (2004). "Retinal specialisations in the dogfish Centroscymnus coelolepis from the Mediterranean deep-sea". Scientia Marina, 68 (suplemento 3):185-195. 
³Joan Barrull, Isabel Mate (2002). Tiburones del Mediterráneo. Llibreria El Set-ciènces, Arenys de Mar, p. 88.
Manuel Rodríguez Solórzano et al. (1983). Guía dos peixes de Galicia. Editorial Galaxia, Vigo, p. 39.

lunes, 31 de marzo de 2014

El salto del ditropis

Fotograma de Asesinos del hielo, National Geographic (2009).

El cailón o marrajo salmonero (Lamna ditropis) es otro de los tiburones saltarines. Es verdad que sus saltos no llegan a la categoría de los de especies como el marrajo (Isurus oxyrinchus), el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el zorro (Alopias vulpinus), o el jaquetón picudo (Carcharhinus brevipinna), del que hablamos hace poco [El salto del brevipinna]; y también es verdad que, como este último, tampoco está presente en nuestras aguas (y este blog se llama, precisamente, "Tiburones en Galicia"). Pero hay al menos tres razones por las que merece que le dediquemos este pequeño artículo: la primera, porque es un tiburón tan extraordinario y fascinante que no merece caer en el olvido solo porque no ande por aquí cerca; la segunda, porque es primo hermano de nuestro cailón (Lamna nasus) [véase Cailón (Lamna nasus)], y ya sabéis que la familia es lo primero, al menos de vez en cuando; y finalmente, porque nos gustan los tiburones, todos los tiburones, y por eso nos encanta conocer los bichos de otros rincones del gran Océano.

L. ditropis y L. nasus son las únicas dos especies que conforman el género Lamna (ya sabéis, orden Lamniformes, familia Lamnidae, como los demás marrajos y el tiburón blanco). De hecho, puede decirse que el ditropis es el cailón del Pacífico (1), donde vive ocupando prácticamente el mismo nicho ecológico, si bien con una especialización alimentaria ligeramente diferente, que es la que recoge su nombre común: cailón salmonero o tiburón salmón.
El parecido entre ambos es evidente, pero si nos fijamos en un par de detalles anatómicos, no resulta excesivamente complicado distinguirlos. El L. ditropis es más rechoncho que el L. nasus, su morro es más corto y romo, y su color es más oscuro (la parte inferior del morro, sobre todo), con manchas características en la superficie ventral; y además carece de la típica mancha clara en la base posterior de la primera dorsal. Las tallas son más o menos parecidas: si la longitud total máxima registrada para el L. nasus ha sido de 355 cm, para el L. ditropis son uno 305 cm, con registros no confirmados de casi 400 cm.

Foto: TOPP, tomada de la página sfgate.com
Aunque la dieta del cailón salmonero es muy variada (incluye peces que forman bancos, como arenques, sardinas, diversas especies de gádidos, etc.), parece que siente predilección por los salmones del Pacífico, que cada primavera y verano retornan a sus ríos de origen para el desove. Allí los estarán esperando sus depredadores más despiadados: los pescadores, las orcas y los tiburones, particularmente los ejemplares más grandes, que han recorrido varios miles de millas para una cruenta competición. Algunas estimaciones señalan que los ditropis se llevan entre el 12 y el 20% de los salmones, además de estropear decenas o centenares de costosos aparejos, de manera que no es de extrañar que los pescadores los consideren algo más que una molestia, llegando en algunos casos a los extremos de cruel irracionalidad que solamente pueden darse nuestra especie: los matan a palos o a puñaladas cuando los suben accidentalmente enganchados en una red, o les cortan las aletas y los devuelven al agua, todavía vivos, para vengarse. Para que luego digan que somos animales racionales.

Foto de Scott Anderson.
Uno de estos lugares privilegiados son las frías aguas del Prince William Sound, en Alaska, un lugar bellísimo donde se filmaron las impresionantes imágenes de un documental de la National Geographic que me permito recomendar: Asesinos del hielo: Los secretos del tiburón salmón de Alaska (2009). En él vais a observar con qué extraordinaria habilidad y velocidad los cailones dan caza a los escurridizos y rápidos salmones. La potencia de sus acometidas les hace saltar por encima de la superficie en piruetas verdaderamente espectaculares.

Foto: Dr. Kenneth J. Goldman.
¿Cómo es posible que un tiburón sea capaz de moverse con tal agilidad en aguas que apenas superan los 5ºC? Pues porque tiene sangre caliente: dispone de un extraordinario sistema de retención de calor que les permite mantener el interior de su cuerpo a una temperatura de hasta 26ºC (2). Con ello logran incrementar exponencialmente su rendimiento muscular [véase El sistema circulatorio de los tiburones], además de permitirles sobrevivir en las frías aguas del Pacífico Norte. ¿No es extraordinario?

Magistral fotografía de Doug Perrine.

>>Para conocer otros tiburones "saltarines", podéis visitar El salto del brevipinna y El salto del oxyrinchus.
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(1) Bien mirado, también la gente de aquella zona podría sostener exactamente lo mismo, que el nasus es el cailón salmonero del Atlántico.
(2) Diego Bernal, Jeanine M. Donley et al. (2005) "Mammal-like muscles power swimming in a cold-water shark". Nature 437, 1359-1352

lunes, 24 de marzo de 2014

De cuando Suárez vino a pescar tintoreras

Adolfo Suárez desembarcando en Pedras Negras (foto de la portada del ABC del 7 de agosto de 1980).
El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, dedicó la jornada de ayer a la pesca de tiburones, por la costa de Pontevedra, según informa Europa Press. A las diez de la mañana embarcó en el yate "Rosarito", propiedad de un industrial gallego, junto con su secretario particular, Aurelio Delgado, y el secretario de la Xunta de Galicia y diputado de UCD por Pontevedra, José Luis Nogueiras.
El señor Suárez y sus acompañantes almorzaron a bordo del yate y regresaron a Piedras Negras, localidad próxima a San Vicente del Mar, a las siete y cuarto de la tarde. Habían capturado catorce tiburones del Atlántico, especie de poco más de medio metro de longitud, muy frecuente por aquellas latitudes.

ABC, sábado 9 de agosto de 1980, p. 3.
A finales de julio de 1980 un helicóptero de las Fuerzas Aéreas aterrizaba en A Lanzada. A bordo viajaba el presidente del gobierno Adolfo Suárez, que llegaba a Galicia para pasar parte de sus vacaciones estivales junto con su familia y unos amigos. El lugar que se le había buscado era la finca La Atlántida, flamante propiedad del todopoderoso constructor Raymundo Vázquez Lera: una mansión de 700 m², con torreón incluido, edificada a mediados de los 60 en un terreno 60 000 m² de jardines y pinares ubicado en el monte do Castro y abierto al inmenso panorama del Atlántico. Según dicen, esta escapada había sido iniciativa de José Quiroga Suárez, en aquel momento presidente de la Xunta preautonómica, y de Pío Cabanillas, que no se perdía una.

Portada del ¡Hola! del 16 de agosto de 1980.
Suárez se encontraba en una situación terriblemente delicada, acosado y fustigado de manera inmisericorde desde dentro y fuera de su partido mientras el país atravesaba por unas circunstancias difíciles (paro, inflación, terrorismo, independentismos dando la murga, sensación de inseguridad ciudadana). Esto, sumado a la debilidad de su ejecutivo, era carnaza para sus rivales políticos, que no perdían ocasión de roer sobre la herida abierta. El PSOE presentaba pocos meses antes una durísima moción de censura, y su propio partido, la UCD, se había convertido en un nido de hienas que se estaba resquebrajando por dentro entre de peleas intestinas de la peor calaña, debido tanto a la incapacidad del propio Suárez como a la infatigable labor de personajes como Óscar Alzaga o Fernández Ordóñez, entre otros, que no por casualidad eran conocidos como "los termitas". Y por si fuera poco, como ruido de fondo, el creciente runrún y chasquido de sables del glorioso Ejército, cada vez más impaciente y hostil frente a lo que consideraba un gobierno débil que se estaba plegando al empuje de las hordas rojas, masónicas, separatistas y hasta ateas que estaban a punto de romper España. Estaba claro que el Presidente necesitaba unas vacaciones lejos de la Corte.

"Siempre me había gustado Galicia y de joven veraneaba aquí. Me encanta el clima y los paisajes. Voy a descansar de verdad" (Blanco y negro, 13 de agosto de 1980, p. 4). Los veinte días que pasó en Galicia el presidente se dedicó a ver gente, a practicar su deporte favorito, el tenis, con su amigo Manolo Santana, a hacer paseos con su familia y amigos por las rías de Pontevedra y Arosa a bordo del Rosarito, y salir a pescar, a pescar tiburones o lo que se terciase. Y por supuesto mantuvo algún que otro encuentro con la prensa, que le preguntaba si en septiembre tenía pensado someterse al fin a una moción de confianza.
"El descanso ya se nota en la cara del Presidente, que parece muy satisfecho en estas vacaciones gallegas". Blanco y Negro, 13-VIII-1980.
Lo cierto es que, como es natural dada la situación del país, las vacaciones del presidente fueron objeto de un minucioso escrutinio mediático que incluía no pocos dardos cargados de mala baba, cuando no de veneno.

Estos quince escualos colgados a la entrada de un restaurante fueron capturados por el jefe del Gobierno durante su estancia estival en Galicia. Del anterior jefe del Estado —tan aficionado a la pesca— se decía que le ojeaban los salmones [...]. De Suárez nadie dice que le hayan enganchado en el anzuelo estos [sic] "quenllas", tiburones gallegos. Faltaría más, en una democracia. El presidente aprovechó sus vacaciones para ejercitar la paciencia, cualidad esencial en un pescador, y olvidar por unos días, frente a la inmensidad del océano, la inmensidad de los problemas que dejó sin resolver al partir y se encuentra al llegar corregidos y aumentados.
Blanco y Negro, 10 de agosto de 1980, p. 69.
"En Galicia estoy siempre de vacaciones" (El País, 14 de agosto de 1980). Podéis juzgar por vosotros mismos la naturaleza de aquellas vacaciones:
Durante las ocho horas que pasó ayer a bordo del pequeño yate Rosarito dedicó parte de su tiempo a trabajar en temas del gobierno, y él mismo descendió del barco en San Vicente de El Grove llevando en la mano el portafolios que contenía "algunos papeles de trabajo que llevé al mar". Adolfo Suárez, acompañado en este viaje marítimo por toda su familia y por su amigo íntimo Fernando Halcón, declaró a EL PAÍS que "en medio de las aguas se puede trabajar a gusto en algunas cosas".
El País, 14 de agosto de 1980.
No solo se llevaba Suárez "algunos papeles de trabajo" al barco, sino que durante aquellos días mantuvo diversas reuniones de carácter político con un número de personajes. Y es que demás de los problemas del conjunto del país, también estaban los problemas de Galicia, como el espinoso y tan mal llevado asunto del Estatuto de Autonomía, cuyo referéndum era inminente. Por último, todavía tuvo tiempo para recibir a los familiares de los marineros del Gargomar, que había sido apresado por el Frente Polisario.

Foto tomada de El Periódico.
¿Cuántos "tiburones gallegos", como los llamaba el ABC, habrá pescado Suárez en Galicia? En algunos periódicos leemos que 14, en otros 15, y alguno creo recordar que sube hasta 24. Pero no importa demasiado, y menos hoy. La pesca de tintoreras era una actividad lúdica o deportiva como cualquier otra, como lo sigue siendo todavía hoy, a pesar del enorme caudal de información de que disponemos a estas alturas del siglo XXI, a diferencia de aquellos años, cuando el mar y sus criaturas eran inagotables y no había conciencia de su fragilidad.

Foto de La Voz de Galicia.
De aquellos días de 1980 nada queda ya. Hoy el mar de Galicia está más vacío y degradado, como el propio país. Vacío de tiburones, de vida, de riqueza y, acaso, de dignidad. Lo poco que había, ya no lo hay. Como el mar, el país ha sido arrasado y saqueado por los grandes poderes económicos gracias a la vil connivencia de sus gobernantes, de uno y de otro color, y por supuesto de buena parte de los ciudadanos que los votaron y jalearon. Es posible que esta situación que estamos padeciendo, unida a la distancia que da el tiempo, nos presente todo aquello bajo una luz demasiado brillante, capaz de cubrir todas sus grietas y sombras. Ya en agosto de 1980 nada era lo que parecía: el indestructible imperio de Raymundo Vázquez se estaba desmoronando. De hecho, el Presidente de la Nación y su familia estaban alojados en la propiedad de una constructora que había entrado en suspensión de pagos. Difícil sustraerse a una interpretación simbólica.
La información enviada por una entidad bancaria pontevedresa en abril de 1980 a la central de riesgos del Banco de España sobre la suspensión de pagos de la constructora, resultó el detonante de una crisis que se fue de las manos y nadie consiguió parar.
El desmoronamiento del imperio de Raymundo Vázquez era tan impensable aquellos días que la Xunta de Galicia no tuvo ningún reparo en gestionar la cesión de La Atlántida para albergar a Adolfo Suárez y toda su familia durante sus vacaciones estivales. De existir el más mínimo temor al respecto, nadie en su sano juicio habría instalado al presidente del Gobierno sobre un volcán en erupción.
El Faro de Vigo, 14 de abril de 2013.
Una aleta de tintorera cortando la superficie (foto de la SEO-Pontevedra).

Cinco meses más tarde, Adolfo Suárez presentó al rey su dimisión irrevocable y pocas semanas después Tejero y su tricornio entraron y salieron del Congreso estropeando la sesión de investidura de Calvo Sotelo y desbaratando planes más oscuros de gente más poderosa. Luego desapareció en el olvido, primero de todos, después de si mismo.

Adolfo Suárez, con sus grandes aciertos y sus graves errores, fue el primer y único presidente verdaderamente político que ha tenido este país. Incluso para quienes estamos bastante lejos de su ideología, permanecerá como un ejemplo de dignidad y de honestidad política que nadie, salvo contadísimas excepciones, ha podido, o querido, igualar. Nos queda su recuerdo en medio de la desoladora mediocridad de una clase dirigente que carece de los más elementales principios de decencia y de compromiso político con los ciudadanos... que indiscutiblemente están (estamos) peor que en aquellos años, pese a que los economistas que nos han traído hasta aquí dicen lo contrario.

La Atlántida ha cambiado de dueños. Actualmente se alguila para la celebración de banquetes (foto tomada de galiciaunica.com)

lunes, 17 de marzo de 2014

Un ataque, una persecución y una pesca

Pataches y bergantines en Rande a principios del siglo XX (imagen tomada del blog imrama.com).

No es nada fácil encontrar documentos históricos que contengan algún tipo de referencia sobre la presencia de tiburones en aguas de Galicia, ni tan siquiera en las hemerotecas digitales, que sobre este punto se muestran más generosas con las aguas del Mediterráneo que con la costa Atlántica [véase Noticias antiguas de tiburones]. De ahí el enorme valor que tienen los textos que hoy os presentamos para comprender cómo era nuestro mar antes de que las malas artes de la pesca industrial, así como la codicia de muchos pescadores, lo hubiesen convertido en un terreno baldío. No olvidemos que los tiburones son un perfecto indicador de la salud del mar: donde hay tiburones, hay presas, o sea, vida.
Estos documentos son las copias de tres viejas protestas de mar¹ presentadas a principios del siglo XIX que forman parte de la colección Blanco-Cicerón y que muy amablemente el propio Jorge Cicerón ha transcrito, tal cual figuran en sus archivos, para Tiburones en Galicia. Un lujo que seguro sabréis apreciar.


Bergantín-goleta en una imagen del XIX.

I.  Ataque de "un pez grande y fiero" a un marinero portugués a la altura de Aveiro. 
Diciembre 1818. Protesta del Capitán J. I. Pinto contra la mar, el mal tiempo y la pérdida de un brazo de su contramaestre en un ataque de "pez grande y fiero". Bergantín portugués Loreto. Antonio de Sousa, contramaestre. Carga de arroz, café, aguardiente, cueros marinos, maderas oleaginosas y salazón. Origen Puerto de los Santos. Destino Oporto. Arribada Marín. (...) navegó hasta la barra de su destino, en la que fondeó y tomó práctico para su entrada (...) tanta mar que le obligó a suspender el ancla. (...) se le partió la verga grande, la botavara, se le rifó la gavia, y trinquetilla, llevándose la mar un ancla y un cable, sin que nada se pudiese remediar, por lo que decayó el barco a sotavento hasta que observó se hallaba en la barra de Aveiro en altura de doce brazas de agua, viéndose obligado a fondear con tres anclas, dos de las cuales fueron transportadas con la barca de remos, no así la tercera, debido a la amputación del brazo izquierdo del contramaestre por ataque de pez grande y fiero en el momento de desenredar la cadena trincada en la mar (sic) y aguantar así hasta el 6. 

Tintoreras en una pintura del siglo XIX.
II. Tres tiburones "persiguen" a un bergantín español a lo largo de la Costa da Morte:
Febrero 1814. Protesta de mar del capitán español Domingo de Doborán. Bergantín español "Volador". Carga potes de fierro. Origen Bristol. Destino Vigo. Arribada Ferrol. Ratifica la protesta tomada en Ferrol, añadiéndole lo ocurrido con posterioridad. Averías en el buque (timón) y daños en la carga. Solicita su descarga para vararle, dándose por concluido su viaje. (...) hallándose con Prioyro (Prioriño), despidió al referido práctico, gobernando a NO 1/4 O, con viento recio por el NE que le hizo aferrar toda vela menuda. (...) se llamó el viento con chubasco al NE muy duro, precisándole tomar dos andanas de rizos a las gavias, prosiguiendo en vuelta de O con fuerte marejada que ofendía y fatigaba, pudiendo a fuerza de vela montar la isla de Sisarga. (...) se observó que había padecido avería el timón y, reconocida, resultó que estaban rotas dos hembras de bronce, y por ser perseguidos por tres tiburàos (sic) y no poder afanarse en el mar y ser irremediable en la mar, se le dio la ayuda de dos aparejos a los barones de dicho timón, poniéndose en vuelta al SE. (...) y estando dentro de dicha isla (de Ons), habiéndose ido a la voz de dos lanchas pescadoras, con el auxilio de estas, logró fondear el bergantín.

Goletas amarradas al muelle da Moureira, Pontevedra. Foto de finales del XIX tomada de la página del Museo de Pontevedra.
III. 200 kg de mielga salen de Pontevedra con destino Cádiz.
Mayo 1803. Barco Místico "La Pastora". Matrícula de Cádiz, de 15 toneladas de porte. Fianza de navegación. Origen Muelle del Puente, Pontevedra. Destino Cádiz. Pesca de caballa y arenque. (...) mezclándose 7 arrobas de arenque con 17 arrobas de T. de cacho² de media vara. (...) instancia para patente de navegación. Fianza de Cosme de la Isla Cobián, de Pontevedra. 12.000 reales, mitad del valor del buque y carga.

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¹Una protesta de mar es un escrito que el capitán o el patrón de un navío presenta ante la autoridad correspondiente para dejar constancia de su irresponsabilidad o la de su tripulación ante determinada circunstancia adversa como un accidente, una avería, etc.
²Se refiere al tollo de cacho, nombre con el que también se conoce a la mielga (Squalus acanthias). Es probable que englobe igualmente al galludo (Squalus blainvillei), con el que puede confundirse.
Media vara son aproximadamente 42 cm. Una arroba castellana —la más extendida equivale a 11,50 kg, de manera que 17 arrobas son 195,5 kg.

martes, 11 de marzo de 2014

Lonja de Vigo: Estadísticas 2013

Descarga de tintorera en Vigo (Foto: La Voz de Galicia).

La Autoridad Portuaria de Vigo acaba de publicar su Memoria Anual 2013. De ella hemos extraído los datos referidos a los desembarcos de tiburones, tal como hicimos el año pasado [véase Lonja de Vigo: Estadísticas 2012]. En esta ocasión también hemos tenido en cuenta los resúmenes mensuales que se han venido publicando a lo largo de todo el año.

En 2013 aumentaron las descargas de tiburón con respecto al 2012. Un aumento moderado en la pesca fresca pero espectacular en la congelada: cerca de 100 toneladas más en la primera, y unas 2000 toneladas más en la segunda, gracias fundamentalmente a la notable subida de las descargas de tintorera congelada.
Bajaron los desembarcos de pintarroja, musola y marrajo (fresco y congelado); en cambio, aumentaron los de gata, cazón y, muy especialmente, los de mielga, que se cuadriplicaron, y los de tintorera.

Como es natural, el valor total de la pesca también se ha multiplicado: de los 8 971 666 € del ejercicio 2012 pasamos a 12 670 048,50 € de 2013. Una gran noticia, supongo, para los directamente beneficiados, pero que le deja a uno un mal cuerpo al comprobar, repasando las cifras, el poco valor económico que se les da a unos animales que, paradójicamente, cumplen una función tan vital en el mantenimiento de la salud del océano... del que depende nuestro modo de vida. Sorprende el poco valor cualitativo de una especie tan extraordinaria como la tintorera, que con casi 8700 toneladas es el tiburón más pescado: sólo en marzo del año pasado llegó a pagarse por encima de los 2 € el kilo, el resto de los meses apenas sobrepasó la barrera del euro y medio, bajando hasta los 0,84 €/kg en junio. Cuántas más toneladas se pescan, más barato es su precio. Es desesperadamente ridículo, se mire como se mire, porque aquí no vale el manido argumento de la oferta y la demanda, porque estamos hablando de animales en peligro, no de aparatos que se fabrican en serie.
En cambio, el marrajo nunca bajó de los 4 €/kg, excepto en diciembre, cuando se pagó a 3,73 € el kilo; los primeros cinco meses de 2013 incluso se mantuvo por encima de los 5 €/kg, alcanzando en abril su mayor cotización, con 6,08 €/kg. La cornuda o pez martillo se pagó a 5,95 € el kilo en marzo.

En los datos de marzo de 2013 figura la cornuda (suponemos que Sphyrna zygaena): 10 kg con un valor total de 59,50 € (precio medio 5,95 €), cifras que no aparecen en la Memoria Anual, pero que sí recogemos aquí...
Y para que conste, la Orden ARM/2689/2009 de 28 de septiembre, prohíbe "a los buques pesqueros españoles la captura, trasbordo, desembarque y comercialización de los tiburones de la Familia Sphyrnidae (géneros Sphyrna y Eusphyra), y Familia Alopiidae (género único Alopias) en todos los caladeros en que realicen su actividad, incluyendo las aguas jurisdiccionales de terceros países con los que existe un acuerdo de pesca firmado por la Unión Europea, y aquéllas a las que se pueda acceder mediante un acuerdo privado o un contrato de arrendamiento de buques pesqueros" (las negritas son mías).

Foto: Asociación de Comercializadores de Pescado de Vigo (ACOPEVI)

1) Datos globales:
  • Descargas de pesca fresca: 2 953 949 kg
  • Descargas de pesca congelada: 6 720 061 kg
        TOTAL: 9 674 010 kg
  • Valor de la pesca fresca: 5 120 323,50 €
  • Valor de la pesca congelada: 7 549 725 €
        TOTAL: 12 670 048,50 €


2) Datos por especie (entre paréntesis, valor total y precio medio por kg):

     Pesca fresca:
  • Cornuda: 10 kg (59,50; 5,95)
  • Escualo (sic): 1 kg (2; 2)
  • Marrajo: 364 443 kg (1 813 394; 4,98)
  • Mielga: 1031 kg 2209; 2,14
  • Musola: 3396 kg (7614; 2,24)
  • Tintorera: 2 468 006 kg (3 158 086; 1,28)
  • Gata: 1080 kg (2841; 2,63)
  • Pintarroja: 63 321 kg (75 396; 1,19)
  • Cazón: 52 661 kg (60 722; 1,15)

     Pesca congelada:
  • Marrajo: 518 540 kg (1 348 204); 2,60)
  • Tintorera: 6 201 521 kg (6 201 521; 1,00)

    => Total marrajo: 882 983 kg; 3 161 598 €
    => Total tintorera: 8 669 527 kg; 9 359 607 €


Aunque no podemos por menos que agradecer a la Autoridad Portuaria el afán por hacer públicas todas estas estadísticas, a diferencia de otras lonjas que no hará falta mencionar, lo cierto es que seguimos encontrando datos bastante confusos que en parte se podrían solucionar acompañando cada especie con su nombre científico, tal como suele aparecer en el etiquetado. Los vicios detectados el año pasado se mantienen:
1) El apartado Escualo va acompañado de las voces inglesas Smooth-hound y tope shark. La primera puede referirse a cualquier triákido del género Mustelus: la musola (Mustelus mustelus) o la musola pinta (Mustelus asterias). La segunda es como comúnmente se conoce al cazón (Galeorhinus galeus), especies que ya han sido mencionadas: "Cazón/ Shark dog" (sic) y "Musola/ Smooth-hound". O sea, que por "Escualo" debemos entender cualquier cosa.
2) Cito textualmente del post Lonja de Vigo: Estadísticas 2012: "El término gata es muy genérico. Se suele aplicar a una amplia variedad de especies normalmente de aguas profundas, como los Squaliformes. Pero dado que en la lista de la Autoridad Portuaria ya existe este apartado, en el que sólo figura la mielga (Squalus acanthias), cabe pensar que tal vez se refiera a algún tipo de esciliorrínido (fam. Scyliorhinidae). La voz inglesa que lo acompaña, suponemos que a modo de aclaración, Dogfish, pues no aclara mucho, pues engloba también a una buena cantidad de especies, desde muchos Squaliformes (la mielga, por ejemplo, se denomina en inglés "Spiny dogfish") hasta ciertas familias de Carcharhiniformes, como los esciliorrínidos o los triákidos (Scyliorhinidae y Triakidae).
Finalmente, sería interesante conocer qué tiburones (de haber alguno) entran en los 183 617 kg de especies agrupadas bajo el desconcertante Varios, que obtuvieron un valor total de nada menos que 333 941 €.

Olayos (Galeus melastomus). Foto tomada de www.galiciaunica.es

>>Más información sobre la importancia de la lonja del Berbés en los artículos España (y Galicia), potencias mundiales en la pesca del tiburón y La importancia de la lonja de Vigo, en el que reproducimos un fragmento de un excelente trabajo de Álex Bartolí.