Toda la información y noticias relacionadas con el mundo de los tiburones: biología, ecología, pesca, conservación, etc., con especial atención a las especies presentes en aguas de Galicia.

jueves, 8 de marzo de 2012

Noticias antiguas de tiburones

La Voz, 2 de junio de 1925.

Un mar sin tiburones es un mar enfermo.

El descenso acusado en el número de depredadores es uno de los más claros indicios de que, como mínimo, una parte sustancial de una red trófica se encuentra seriamente dañada¹. La situación resulta particularmente alarmante cuando el proceso degenerativo que ha causado ese daño se ha desarrollado a lo largo de un brevísimo espacio de tiempo, tal como ha ocurrido en nuestro Atlántico y, en general, en casi todos los mares del planeta. En apenas 200 años hemos convertido un mar que hervía de peces en, comparativamente, un terreno baldío. Hay pocos peces, y muy pocos depredadores.
     No perdamos la perspectiva de la historia: 200 años tal vez sean mucho tiempo desde nuestro punto de vista humano, pero en el contexto de una red que empezó a tejerse hace 400 millones de años, apenas son algo más que una absoluta y trágica insignificancia². El maltrato al que hemos sometido a los océanos no puede ser más parecido a la tarea de un francotirador, que en milésimas de segundo, con un solo y breve gesto, está a punto de truncar una vida en su inmensa totalidad: el conjunto de todo aquello que la ha llevado a ser lo que es, todo lo que es ahora y todo lo que podría llegar a ser, como amargamente explicaba el forajido William Munny en la inolvidable Sin perdón.


No hay como sumergirse en las hemerotecas para hacernos una idea de cómo debieron de ser las cosas en nuestro pasado reciente, para reconstruir aquel mundo tan aparentemente lejano, noticia a noticia, suceso tras suceso, como las piezas de un puzzle. Tal es el sentido de este pequeño recorrido que os propongo por los tiempos de nuestros bisabuelos y tatarabuelos. De más está decir que rigor científico no hay mucho (obviamente), pero de lo que se trata es de presentar un panorama general que nos haga reflexionar un poco, no cifras o tendencias concretas.

En el siglo XIX, la mayor parte de las noticias con que nos encontramos se refieren básicamente a náufragos atacados y/o devorados en mares lejanos, así como sucesos ocurridos en alguna de nuestras colonias, principalmente Cuba. Aunque también es posible tropezarse con joyas como esta, un anuncio aparecido en El Lloyd español del 23 de agosto 1864:
El señor Cupiñas ofrece á sus favorecedores el baño flotante, útil no solamente para los que no saben nadar, sino tambien para resguardarse del tiburon y demás cetáceos³.
Sustituyamos el poco glamuroso "señor Cupiñas" por un moderno y apolíneo "Mr. Robertson", pongamos por caso, y enseguida se nos viene a la cabeza alguna playa de KwaZulu-Natal. Llama la atención que aunque en el último tercio del XIX nuestras playas no estaban ni la cuarta parte de abarrotadas que ahora, los avistamientos o encuentros con tiburones hayan sido lo suficientemente significativos como para que alguien se hubiese tomado la molestia de idear y publicitar un "baño flotante" anti-tiburones (ignoramos con qué éxito, eso si).

Naturalmente, después del desastre de 1898 los escualos "españoles" de que se ocupará nuestra prensa serán los peninsulares e insulares. Y lo que constatamos es que en las costas españolas hace poco más de un siglo, ya en pleno proceso de degradación, seguía habiendo bastantes tiburones, muchos tiburones, a juzgar por la cantidad y naturaleza de las noticias que hemos encontrado. Algunas, de hecho, resultan tan sorprendentes para un lector español actual, que uno tiene la impresión de que lo que está leyendo en realidad es la crónica de un suceso ocurrido en una zona remota de África, Australia o el Caribe: tiburones que recorren las playas e incluso penetran en las dársenas, advertencias de las autoridades marítimas a los bañistas por la presencia de tiburones, prohibición del baño en tanto no se mate al animal, capturas de diferentes especies, y también (y esto ya parece, efectivamente, un poco más nuestro) un puñado de casos de paisanos que la emprenden a garrotazos con escualos que se han acercado demasiado a la playa.

Es una pena, por lo que nos toca, que el grueso de las noticias proceda de las regiones más turísticas y relevantes del país, fundamentalmente del Mediterráneo, como Málaga, Valencia o Barcelona, y zonas del Cantábrico como San Sebastián y Santander. Las que se ocupan de Galicia no son, en sí mismas, lo suficientemente numerosas y consistentes como para podamos extraer conclusiones de ningún tipo, por lo que deben ser analizadas dentro del contexto más amplio y rico del panorama nacional.

Nuestra ría de Arosa, donde actualmente conviven, en plácida armonía, bañistas, biatletas y triatletas con vertidos de gasoil, de aguas fecales y de residuos industriales, también con toneladas de envases de plástico y, en verano, con centenares de embarcaciones de recreo, era hace unos años un lugar bien distinto, lleno de vida (y no nos referimos a vida extraterrestre, sino a vida "de la de aquí", sea lo que sea lo que esto signifique), tiburones incluidos. El Imparcial, 29 de mayo de 1901:
Una lancha pescadora del Sou ha matado un tiburón á la altura de la ría de Arosa.
Es un magnífico ejemplar, hembra, que mide tres metros de largo.
La ha adquirido D. Andrés Quintanilla, de Cambados, para un gabinete zoológico de Santiago.
Al día siguiente el periódico El Globo recoge el mismo suceso, pero matiza que el gabinete zoológico no es el de Santiago, sino el de Santander. En la misma ría, unos años más tarde, se sitúa la sorprendente historia que encabeza este post, reproducida tres días después, el 5 de junio, por el mismo periódico, La Voz, que esta vez escribe Ribeira con b, para que no se diga: 
EXCELENTE PESCA

VILLAGARCÍA 5 (8 m.).— Los pescadores de Ribeira cogieron cerca del Arenal un tiburón de tres metros, que se supone venía siguiendo al vapor gallego "Melitón Domínguez", que traía 250 toneladas de bacalao. (Febus.)
No parece probable, aun en esos años, que dos tiburones de parecido tamaño hubiesen penetrado en la ría de idéntico modo siguiendo el rastro de dos embarcaciones, por lo que posiblemente se trata del mismo suceso.

Algunas noticias son perfectamente irrelevantes e imprecisas hasta la irritación, tanto en lo referente al lugar como a la especie implicada:
UN TIBURÓN. Fondeó la lancha "María", cuyos marineros pescaron un tiburón de 3,76 metros de largo. Es el primer pez de esta clase que se pesca en aguas gallegas. (El Sol, 22 de junio de 1926)
VIGO 3 (10,5 M.).— Un pesquero ha cogido un tiburón de dos metros doce centímetros de largo. La cabeza del tiburón, que pesa 23 kilos, ha sido enviada al Museo local de Oceanografía. (El Sol, 4 de agosto de 1918)
Aunque en este último caso el rotativo La Acción, haciendo honor a su nombre, desarrolla un poco más el asunto:
Pesca de otro tiburón.
Vigo, 2 (12 n.). Un vapor de este puerto, dedicado a la pesca del besugo, ha traído un tiburón, pescado esta tarde mientras los tripulantes recogían el aparejo.
Vieron aquéllos que el tiburón se lanzaba sobre un besugo. Inmediatamente le echaron las cuerdas, consiguiendo engancharlo. Diéronle luego una puñalada en el corazón metiendo a bordo al tiburón.
Mide éste dos metros y doce centímetros de largo y tiene varias filas de dientes. La cabeza ha sido entregada al Laboratorio de Oceanografía, y el cuerpo fué subastado en la lonja. (La Acción, 3 de agosto de 1918).
Otras, en cambio, son infinitamente más interesantes, como la que recoge La Voz del 21 de marzo de 1924:
  LA MUERTE DEL TIBURÓN
LA CORUÑA 21 (8 m.).— Desde hace días aparecía a la altura de las islas Sisargas un tiburón que atacaba a los barcos pesqueros.
Anteayer, una barca del puerto de Sada, que patronea Ricardo Lameiro, fué sorprendida por el tiburón, que era de enorme tamaño, mayor que el de la barca.
Los pescadores se defendieron con cuchillos, acribillando al monstruo a puñaladas.
Pero no lograron librarse de él. El tiburón persiguió a la barca más de tres millas.
El monstruo se iba desangrando por las heridas que los marineros le habían causado; murió y fué metido a bordo.
Los pescadores llevaron el tiburón a La Coruña, donde lo vendieron.
Medía tres metros y medio de largo. (Febus).
Resulta imposible adivinar la especie implicada, y sobre todo decidir dónde termina el suceso real en sí y dónde empiezan las exageraciones novelescas (también conocidas como "fantasmadas") tan típicas de los pescadores.

Y para terminar, la noticia a mi modo de ver más asombrosa de todas. Si somos capaces de sazonarla con una pequeña pizca de imaginación e ilusión, cómo no recordar aquellas escenas míticas de Blue Water, White Death ('Agua azul, muerte blanca'), el extraordinario documental de Peter Gimbel, cuando el equipo se sumerge en las aguas que rodean una factoría ballenera de Durban para filmar al gran tiburón blanco. Noticia publicada por El Sol, 28 de julio de 1927:

                                TIBURONES EN CORCUBIÓN
Dicen de Corcubión que hay en aquellas aguas muchos tiburones. Su presencia es extraordinaria. Se cree que los han atraído los despojos de las ballenas descuartizadas en la factoría de Camilinas o que se ha desviado la corriente del Golfo. Ayer estuvieron de ser presa de los tiburones algunos marineros que se bañaban.
Es obvio que, teniendo en cuenta el lugar, por "Camilinas" debemos entender la factoría ballenera de Caneliñas que vemos en la imagen. Estaba en Cee, y fue la primera y más importante de las que se construyeron en Galicia (se clausuró definitivamente en 1985 por la presión de las autoridades de la CE, presionadas a su vez por una opinión pública cada vez más concienciada gracias sobre todo a las constantes campañas de Greenpeace, entre otras asociaciones).


Caneliñas fue fundada ese mismo año de 1927, lo cual da que pensar. ¿Fue tan solo una casualidad que tiburones y balleneros coincidiesen en aquel preciso momento? ¿Un suceso extraordinario causado, como se explica, por una desviación de la corriente del Golfo? ¿O tal vez los tiburones ya merodeaban por la zona y solo necesitaron de un estímulo tan poderoso como el rastro que dejaban los balleneros o catchers llevando sus capturas a tierra para hacerse más visibles? Particularmente me inclino por esto último.


¿De qué tiburones se trataba? Es muy difícil saberlo. Por supuesto no tiburones blancos, como en el documental de Gimbel. Tal vez tintoreras, que, a pesar de todo, todavía hoy en día son relativamente comunes a pocas millas de nuestra costa, quién sabe por cuánto tiempo.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Volveremos algún día a ver nuestro mar tan lleno de peces y de depredadores como lo estaba antes? Si los seres humanos somos tan inteligentes como nos suponemos, deberíamos al menos intentarlo. Nos va en ello nuestra supervivencia.


[Actualización a 10 de noviembre de 2013] Otra noticia verdaderamente sorprendente la podéis encontrar en el post Ataque mortal en Fisterra, 1908.

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¹Existen otros indicios, como el menor o igual volumen de capturas aplicando un esfuerzo pesquero infinitamente mayor, el incremento de la distancia respecto del puerto base que la flota se ve obligada a recorrer para obtener esas capturas, o la disminución del tamaño de las diferentes especies.
²Para hacerse una idea de cómo era nuestro océano Atlántico antes de que la pesca industrial lo convirtiese en un desierto, ver el artículo Ese Atlántico que jamás conoceremos.
³Aclaremos que llamar "cetáceos" a los tiburones era bastante común en la prensa española hasta bien entrado el siglo XX. 
Podéis encontrar aquí una importante recopilación de noticias sobre tiburones en España. Se trata de un proyecto de una Hemeroteca española sobre tiburones que un grupo de amigos iniciamos hace algún tiempo y que algún día esperamos completar.

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1 comentario:

  1. Acabo de recibir una noticia que constituye un claro ejemplo de lo que he expuesto arriba, de cómo la pesca industrial, intensiva, ha dejado los océanos al borde del colapso. Se trata de la próxima construcción por encargo de una compañía de Alaska del que será uno de os más grandes palangreros del mundo, que ayudará a vaciar todo el Pacífico norte. Tendrá 56 m de eslora por 12 m de manga; más de 1000 metros cúbicos de cámaras frigoríficas con capacidad para almacenar 85.000 kg... porque el barquito estará preparado para cebar y largar 76.800 anzuelos diarios.
    Son estas cosas que llenan a uno de una amargura y desesperanza difíciles de quitar de encima. Qué ceguera.

    http://gcaptain.com/jensen-design-worlds-largest/?40049

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