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jueves, 2 de enero de 2014

Resumen del 2013


Increíble lo rápido que pasa el tiempo. Así como quien no quiere la cosa, Tiburones en Galicia cumple ya dos añitos. Está más crecidito y formado, y enseguida se nota que ha echado más cuerpo. Atrás han quedado los titubeos de los primeros pasos, los balbuceos ininteligibles, el taca-taca, los cólicos, los miedos nocturnos, los pañales rebosantes... Ya casi da gusto verlo (y olerlo).
La verdad es que este segundo año ha sido bastante fructífero, con un total de 48 artículos (incluido uno que jamás hubiéramos querido publicar), seis más que en el 2012, casi a razón de uno por semana. A lo que hay que añadir las revisiones y actualizaciones de un puñado de viejos posts.
Los criterios que ha guiado tanto la elección de los temas como su distribución han sido, por este orden: el caos, el gusto y apetencias personales del momento y la actualidad. Con todo, es posible encontrar cierta coherencia en el conjunto, pudiendo establecerse cuatro grandes bloques temáticos interrelacionados, tal como hacíamos el año pasado (véase Resumen del 2012): Conservación, Especies, Biología y Hemeroteca.

En cuanto al primero, continuamos la serie dedicada a las escandalosas subvenciones públicas a la pesca industrial ("La pesca insostenible subvencionada (II)" y "La pesca insostenible subvencionada (III): España"), tradujimos un buen artículo que Alan Yuhas publicada en The Guardian valorando el número de ataques de tiburón ocurridos durante el 2012 ("Ataques 2012: En defensa de los tiburones") y nos hicimos eco de las decisiones tomadas durante la última convención del CITES ("Resultados CITES 2013"). También hablamos del número de ejemplares muertos cada año en todo el mundo a consecuencia de la actividad pesquera legal e ilegal ("100 millones de tiburones muertos cada año"), de las toneladas de tiburón que pasaron por la lonja de Vigo ("Lonja de Vigo: Estadísticas 2012"), de las estimaciones sobre el número de tiburones blancos que quedan en el océano ("Quedan muy pocos tiburones blancos"), y de la terrible realidad de los datos pesqueros que ciertas naciones maquillan o, directamente, sin pudor alguno, ocultan ("La pesca insostenible: el caso de China"). Siguiendo con más tomaduras de pelo sangrientas, informamos de una nueva modalidad de finning en "La broma macabra del nuevo finning", un artículo, por cierto, que tuvo una gran difusión. Finalmente, ofrecimos razones más que convincentes para no seguir consumiendo carne de tiburón en "El tiburón, mejor fuera del plato".

El segundo bloque ha quedado un poco rácano en lo que se refiere a monografías específicas. Este año sólo nos hemos ocupado en detalle de siete especies, frente a las trece del anterior:
  • Cailón (Lamna nasus)
  • Olayo de Islandia (Galeorhinus galeus)
  • Marrajo negro (Isurus paucus)
  • Musolón (Pseudotriakis microdon)
  • Pintarroja (Scyliorhinus canicula)
  • Tiburón duende (Mitsukurina owstoni)
  • Angelote (Squatina squatina)
Pero a cambio hemos hablado de tamaños ("Los tiburones más grandes del océano", "Los tiburones más pequeños del océano"), hemos dedicado tres artículos a explicar las claves de clasificación de las familias que forman los tres órdenes mayores de tiburones ("Claves de los Squaliformes", "Claves de los Lamniformes" y "Claves de los Carcharhiniformes") y, como forma de evadirnos, aunque fuera durante un instante, de la tristeza de un año complicado, hemos hablado de belleza (si, de belleza) en dos breves posts cuyo único objetivo era recrearse en la contemplación de los ojos de dos animales extraordinarios: "Los ojos del tiburón blanco" y "Los ojos de la cañabota".

Peregrino (Cetorhinus maximus) fotografiado por José Aller a la altura del faro de Corrubedo.
También nos ocupamos de aspectos puntuales del comportamiento migratorio, horizontal y vertical, de tres estupendos tiburones: "Peregrinaciones del (tiburón) peregrino", "El viaje del cazón (Galeorhinus galeus)" y "Tintorera bate récord de profundidad".
De un peculiar comportamiento observado en cailones juveniles, que podría venir a demostrar que, al menos ciertas especies, son criaturas más inteligentes de lo que se pensaba, hablamos en el post "Los juegos de los jóvenes cailones (Lamna nasus)". Abundando en este tema de la inteligencia, en "La capacidad cognitiva de los tiburones" recogíamos algunos de los resultados de unos experimentos realizados con pintarrojas, en los que se constató que estos animales tienen capacidad para encontrar la estrategia más idónea para encontrar alimento en función de las circunstancias.
Y hablando de buscar alimento, en "Cuando el pez chico ataca al pez grande" hablamos del sistema empleado por un pequeño tiburón tan asombroso como cautivador, el tiburón cigarro, que actúa como un ectoparásito arrancando pedacitos de carne de animales más grandes... y más temidos, como el mismísimo tiburón blanco. Muchos lectores se quedaron tan fascinados por el Isistius, que unos días más tarde decidimos referir el primer caso documentado de ataque a un ser humano en "El ataque del tiburón cigarro".
Naturalmente, también dedicamos un artículo a las cifras globales de ataques de tiburón (de cualquier especie) ocurridos en todo el mundo durante el 2012 ("Ataques de tiburón 2012").

Exceptuando el post "La osmorregulación en los tiburones", el tercer bloque temático lo dedicamos por entero a la biología reproductiva: "La estrategia reproductiva de los tiburones", "Reproducción II: Cortejo y apareamiento", "Reproducción III: La anatomía reproductiva", "Reproducción IV: Oviparismo", "Reproducción V: Viviparismo aplacentario" y "Reproducción VI: Viviparismo placentario".

Dentro ya del último bloque, Hemeroteca, publicamos una curiosa noticia (por calificarla de alguna forma), sacada de un periódico de 1884, que daba cuenta de un suceso asombroso: un tiburón dando caza, ¡en tierra firme!, a sus captores (familiares incluidos): "Ataque de tiburón dentro de una cabaña". En otro periódico un poco más antiguo, de 1851, encontramos el relato de "Una razzia de tiburones (lectura de verano)". En el polo opuesto de lo literario y lo fantasioso se encuentra la noticia que amablemente me envió Chris Moore referida a un ataque ocurrido en Fisterra a principios del XX: "Ataque mortal en Fisterra, 1908".
Y de vuelta al presente, en "Sobre la supuesta "plaga" de tintoreras en Galicia" criticamos con cierta dureza el tono pueril y sensacionalista con que La Voz de Galicia había tratado el tema del supuesto incremento de avistamientos de tintoreras ocurrido este verano. Y finalmente analizamos las novedades de la última edición de la guía de tiburones del mundo de Ebert, Compagno, Fowler y Dando en "Nueva guía, nuevas especies".

Solo un artículo, "Helicoprion", no termina de encajar en ninguno de los bloques anteriores, al tratarse de una especie extinta, que además, muy probablemente no era un tiburón, como se creía, sino una quimera. En cualquier caso, su historia es muy interesante.

La aleta del Cetorhinus cortando la superficie en calma chicha (foto de José Aller).

AGRADECIMIENTOS: No hace falta decir que sin la colaboración desinteresada de mucha gente este Blog estaría muy lejos de ser lo que es. Así pues, valga este pequeño apartado como muestra de reconocimiento y gratitud hacia todos ellos, ya que el presupuesto, siempre menguante, no alcanza para abonar los centenares de cañas que ya debo.
Antón Parada sigue estando ahí para lo que sea, con sus fotos extraordinarias y su espectacular colección de Quercus, completa desde el número 1. Sigo tirando de las fotografías, amablemente cedidas hace ya más de año y medio, por dos organizaciones de referencia en Galicia: la CEMMA y la SGHN (con José Ignacio a la cabeza permitiendo estoicamente que, todavía hoy, continúe dándole la lata de vez en cuando para pedirle más fotos).
Mención aparte merecen dos personajes por los que no puedo sentir más gratitud, por su aliento, su amistad, su apoyo... ¡y por lo de los Apristurus!: Rafa Bañón, uno de los taxónomos más importantes de España y Europa, continúa enviándome, a crédito, fotos y toneladas de bibliografía; por su parte, Gonzalo Mucientes, uno de nuestros mayores expertos en tiburones pelágicos, también apuesta fuerte y de vez en cuando me inunda el correo con centenares de fotografías y algún que otro vídeo. Un placer y un honor.
Gracias también a Pedro Niny Duarte, Nuno Sá, David Litchfield, Juanmi Alemany, Jacobo Alonso, Rafa Aso, Isaías Cruz, buen pintor y gran amante de los tiburones (en el sentido no bíblico), Joaquín Gutiérrez, Dani Insua (por las fotos de José Aller), los amigos de We Like Sharks Portugal, y más gente que seguro me dejo en el bolsillo, por la amable cesión de sus fotografías.
Otros amigos nos han echado un cable a través de las páginas de Facebook y Google +. Su desinteresado interés (permítaseme el juego de palabras) ha sido fundamental para completar y actualizar un par de artículos (gracias, Daniel Cano) y, sobre todo, para corregir un tremendo error de bulto. En este caso considero un privilegio (otro) haber contado con la ayuda de un especialista en Centrophorus (entre otros bichos) de la talla de Javier Guallart.
Finalmente, agradecer a Jorge Cicerón la magnífica fotografía que cierra este primer post del 2014 y que creí perdida para siempre (como buena acción de este año, le perdono no haberme "fotoshopeado" los calcetines blancos).

Muchas gracias también a nuestros lectores, por su confianza, por estar ahí. ¡Que este año hemos superado con creces las 100 000 visitas! Así da gusto.

Un fuerte abrazo para todos. Y que el 2014 sea más propicio que el año que acabamos de despedir.

Foto: Jorge Cicerón.

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