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miércoles, 7 de mayo de 2014

Los tiburones según Aristóteles (II)



Continuamos revisando la extraordinaria Investigación sobre los animales. Los extractos que recogíamos en la primera parte se encuadraban en una descripción general de los seres vivos, atendiendo a elementos de la anatomía externa e interna y los modos de reproducción. Hoy os ofrecemos los que tratan exclusivamente de los tiburones, de los selacios, que estoy seguro no os van a decepcionar, tanto en sus aciertos como en sus comprensibles inexactitudes y errores (recordemos una vez más que esta obra fue redactada ¡a mediados del siglo IV a. C.!). Mirad, por ejemplo, con qué asombrosa agudeza describe Aristóteles el viviparismo placentario de las musolas. Y es que estamos ante una obra científica, en el sentido moderno de la palabra, redactada con todo el rigor y honestidad intelectual de un autor comprometido con el análisis de la realidad tal cual es, y para lo cual echa mano de un amplio aparato bibliográfico (todo lo amplio que puede ser en aquel momento), que completa con sus propias observaciones y estudios (la autopsía), así como las noticias y testimonios de pescadores, viajeros, etc.

El texto de referencia sigue siendo la versión y notas de Julio Pallí Bonet publicado por la editorial Gredos (1992).
Los selacios (VI 10): [...] en lo que respecta al útero, hay diferencias entre los peces: por ejemplo, los escualos difieren entre sí y de los peces planos. En efecto, en algunos los huevos están unidos, como hemos dicho, en medio del útero, alrededor del espinazo, como, por ejemplo, en los perros de mar¹, pero al crecer se desplazan. Y puesto que el útero es bifurcado y se adhiere al diafragma, como en los otros peces del mismo tipo, los huevos se desplazan a una y a otra parte. El útero de estos peces, como el de los otros escualos, posee un poco por encima del diafragma una especie de tetas de color blanco², que no existen cuando no hay embriones en el útero. Los perros de mar y las rayas tienen una especie de cascarón en donde se encuentra un líquido análogo al del huevo. La forma del cascarón recuerda a las lengüetas de las flautas, y conductos capilares están adheridos al cascarón. En los perros de mar, que algunos llaman escualos moteados, los pequeños nacen cuando el cascarón se raja y cae. En cambio, en las rayas, después que las madres han expulsado los huevos, el cascarón se raja y el pequeño sale. El escualo espinoso tiene dos huevos adheridos al diafragma por encima de las tetas; cuando el huevo desciende y ha acabado de soltarse, el pequeño nace. El modo de generación es el mismo también para el zorro de mar.
Los escualos llamados lisos³ tienen sus huevos en medio del útero, igual que los perros de mar; después de haber pasado a cada uno de los dos compartimentos del útero, descienden y las crías nacen con el cordón umbilical unido al útero, de manera que una vez que los huevos se han consumido, el embrión parece presentar las mismas características que el embrión de los cuadrúpedos. El cordón umbilical, que es largo, está adherido, por un lado, a la parte inferior del útero (cada uno de los cordones umbilicales está suspendido de una especie de ventosas), y, por otro lado, hacia el centro del embrión, por donde se encuentra el hígado. La comida que se encuentra al abrir el embrión, aun cuando no exista el huevo, tiene la sustancia de éste. Un corion y membranas particulares rodean a cada uno de estos embriones, como en los cuadrúpedos. Los embriones, cuando son jóvenes, tienen la cabeza arriba, pero cuando crecen y llegan a la madurez, la tienen abajo. También en la parte izquierda del útero se forman machos, como en la derecha hembras, y en un mismo lado a la vez machos y hembras. Cuando se abren los embriones, se nota, como ocurre también en los cuadrúpedos, que las vísceras, por ejemplo el hígado, son grandes y llenas de sangre.
Los selacios tienen, al mismo tiempo, arriba cerca del diafragma huevos más o menos grandes, en gran cantidad, y abajo embriones ya formados. De ahí procede que muchos creen que los peces de esta clase engendran y conciben todos los meses, puesto que sus crías no nacen todas al mismo tiempo, sino que salen en varias veces y en un largo período. Los embriones situados en la parte baja del útero llegan a su madurez al tiempo que alcanzan su pleno desarrollo.
Pues bien, los demás escualos paren y meten dentro de sí a sus pequeños, tanto el pez ángel, como el torpedo (se ha visto un torpedo de gran tamaño que tenía en su cuerpo alrededor de ochenta embriones); pero el escualo espinoso es el único que no mete a sus pequeños dentro de sí a causa de las espinas que posee. De los peces planos, la pastinaca y la raya no meten a sus crías dentro de sí a
Grabado de mediados del XVIII.
causa de la dureza de sus colas.
Algunas particularidades de los selacios (VI 11): Los machos, en la época del apareamiento, tienen los conductos tan llenos de semen que si se hace presión sobre ellos sale un esperma de color blanquecino. Los referidos conductos están bifurcados y tienen su punto de partida en el diafragma y en la gran vena. Ahora bien, en este momento precisamente los conductos de los machos se distinguen fácilmente si se los compara con el útero de las hembras, pero cuando no es la época del celo, son menos perceptibles a los no familiarizados con ello. Pero en algunos y en ciertas circunstancias los conductos son totalmente invisibles, como se ha dicho a propósito de los testículos de las aves. Existen todavía otras diferencias entre los conductos seminales del macho y los uterinos, ya que los primeros están adheridos a los flancos, mientras que los de las hembras son libres y sólo están unidos por una fina membrana. Pero para ver cómo están dispuestos los conductos de los machos, hay que acudir a las figuras de los cuadros anatómicos.
Los selacios, por otra parte, están sujetos a la superfetación y su gestación dura como máximo seis meses. El escualo que cría con más frecuencia es el llamado estrellado, pues tiene crías dos veces por mes, y su apareamiento empieza en el mes de Memacterión. Los demás escualos paren dos veces por año a excepción del perro de mar que sólo lo hace una vez al año. Los escualos se reproducen en general en la primavera, pero el pez ángel tiene su segundo parto en el otoño, en el ocaso invernal de las Pléyades, y el primero, en la primavera, pero la segunda camada es la más espléndida. Los torpedos paren a finales del otoño. Los selacios depositan a sus pequeños cerca de tierra; se retiran de alta mar y de las grandes profundidades porque buscan el calor y temen por sus crías.
Ahora bien, de los demás peces, sólo se han visto apareamientos entre individuos de la misma especie, con excepción del pez lija y de la raya. Existe, en efecto, un pez llamado pez guitarra, que tiene la cabeza y la parte anterior de la raya y las posteriores del pez lija, como si procediera de la unión de estos dos peces. Sea como sea, los escualos y los peces de esta clase, como, por ejemplo, el zorro de mar, el perro de mar, así como los peces planos, torpedo, raya, raya lisa y pastinaca, son vivíparos después de haber sido ovíparos, como hemos indicado.


Y para terminar, unas cuantas curiosidades:
Hibernación de los peces (VIII 13): De los peces, unos se ocultan en la arena y otros en el fango, dejando asomar sólo la boca. Pues bien, la mayoría se esconde solamente en el invierno, y los crustáceos, los peces de roca, las rayas y los selacios sólo hibernan durante los días más fríos del invierno: el hecho es evidente por la imposibilidad de pescarlos cuando hace frío. 

Ingeniosidad de ciertos peces (IX 37): [...] Se ocultan igualmente en la arena, la merluza, la raya, la platija y el pez ángel y, cuando están fuera del alcance de la vista, tienden los filamentos que poseen en el hocico y que los marineros llaman varitas. Y los peces de los que se alimentan se acercan tomándolos por algas. 

[...] En cuanto a los peces llamados zorros de mar, cuando se dan cuenta de que se han tragado el anzuelo recurren a un procedimiento que recuerda al de la escolopendra: remontan el sedal y lo cortan de un mordisco. En algunos lugares de aguas rápidas y profundas se los pesca con cañas de varios anzuelos.

[...] También los bonitos se agrupan cuando ven a algún bicho; los más grandes nadan en círculo alrededor de él y, si toca a alguno de ellos, todos le hacen frente. Tienen dientes potentes y se ha visto a diferentes peces, entre ellos a una lamia, atacar a los bonitos y salir con muchas heridas.

[...] Los peces que se encuentran alrededor de Lesbos, tanto los de alta mar como los que habitan en el estrecho, desovan en el estrecho, pues se aparean en el otoño y el desove se produce en la primavera. También en el otoño se juntan los selacios, macho y hembra, para la fecundación; pero en la primavera entran separadamente en el estrecho y así permanecen hasta después del desove. En la época del acoplamiento, son capturados muchos de ellos apareados entre sí.

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¹La pintarroja (Scyliorhinus canicula).
²Difícil decidir a qué se refiere. En nota al pie, Pallí Bonet recoge la explicación de Thompson: "Son las glándulas del oviducto que segregan el cascarón". El cascarón o cápsula del huevo se segrega en la glándula nidamentaria.
³Posiblemente la musola (Mustelus mustelus).
La superfetación es la fertilización de un óvulo durante el embarazo.
Por "estrellado" entendemos la musola estrellada (Mustelus asterias). El mes de Memacterión es el que va de mediados de octubre a mediados de noviembre.
"Noviembre, probablemente, o quizá diciembre." (Pallí Bonet)
Probablemente un tiburón blanco (Carcharodon carcharias), aunque cabría la posibilidad de que se tratase de un marrajo (Isurus oxyrinchus).
Se refiere al estrecho de Pirra, al sur de la isla.

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