Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

viernes, 31 de mayo de 2019

Por la prohibición global de la pesca en altamar

El súper arrastrero ruso "Mikhail Verbitsky", de 120 m de eslora, arrasando las aguas de África Occidental. Foto: Pierre Gleizes, Greenpeace.
Daniel Pauly es uno de los grandes expertos en pesquerías que tenemos en la actualidad. Este biólogo marino de 73 años es profesor en la British Columbia University, en Canadá, e investigador principal del grupo de investigación de pesquerías Sea Around Us ("el mar que nos rodea"), que evalúa el impacto de las pesquerías en los diferentes ecosistemas marinos del mundo y ofrece soluciones y estrategias a las partes interesadas, además de ser una imprescindible base de datos de pesca a nivel mundial. Nadie mejor que él para hablarnos de la compleja problemática que envuelve las cuestiones pesqueras.

      Pauly es una de las voces que defienden la clausura de la altamar a todo tipo de actividad pesquera como estrategia fundamental para recuperar las poblaciones de especies migratorias y, en consecuencia, para asegurar el propio futuro de la pesca como actividad económica sostenible. Un futuro que debe construirse sobre la base de una apuesta por la pesca artesanal, frente a la pesca industrial, altamente tecnologizada y más cara y destructiva, y —un dato muy preocupante que a menudo se deja en segundo o tercer plano muchísimo más contaminante, y cada vez más. Si fuese un país, el conjunto de la industria pesquera estaría situada en el puesto 18 del ranking mundial de los países consumidores de combustibles fósiles, al mismo nivel de Holanda, representando el 1,2% del consumo total y emitiendo directamente a la atmósfera más de 130 millones de toneladas de CO2¹.
     Para confeccionar este artículo he incluido extractos de una magnífica y jugosa entrevista publicada el 27 de septiembre de 2018 en la revista digital Yale Environment 360, de la Facultad de Estudios Forestales y Medioambientales de la Universidad de Yale, que amablemente ha dado su permiso para traducirlos y reproducirlos aquí.

Daniel Pauly. Foto: Alison Barrat, Yale Environment 360.
1. La pesca industrial: Una calamidad subvencionada. La pesca industrial puede definirse como un camino hacia la nada. Su estrategia es de una simpleza que asusta: consiste básicamente en agotar un caladero, arrasar un tramo de océano, para luego trasladarse al siguiente, en horizontal, en vertical, o en ambos a la vez. Daniel Pauly la compara con un esquema Ponzi:
[DP] Un esquema Ponzi es aquel en el pagas a tus antiguos inversores con el dinero de nuevos inversores, no con el que procede de algún beneficio real. Si observamos la evolución de las pesquerías a lo largo de los últimos 50 o 60 años, esto es lo que está ocurriendo. Agotamos un lugar, por ejemplo las aguas europeas o norteamericanas, y luego nos vamos al sudeste asiático o a África, ahora incluso a la Antártida. Cuando llega el momento en que ya no logras captar nuevos inversores o en este caso nuevos stocks pesqueros que puedas explotar todo el entramado se derrumba. Esto es exactamente lo que está ocurriendo. Las pesquerías están agotándose porque ya no existen nuevas áreas que puedan compensar aquellas que ya se han quedado sin peces.
Las flotas viajan a lugares cada vez más lejanos² y profundos en una carrera desquiciada hacia ninguna parte, y lo notable es que cada vez pescan menos, pese a que los buques son cada vez más potentes y disponen de herramientas tecnológicas cada vez más sofisticadas.
[DP] Las capturas fueron aumentando hasta mediados de los años 90. A mediados de los 90 las pesquerías seguían expandiéndose hacia todos los rincones del océano, pero ya no lograban compensar la destrucción de las poblaciones de peces, por lo que las capturas empezaron a disminuir. En general, a partir de los años 90 las capturas han ido disminuyendo a razón de entre 1 y 2 millones de toneladas por año.
Entretanto, el mar se vacía de peces (mientras se llena de plástico, pero esta es otra cuestión) y las grandes compañías hacen su negocio... pero curiosamente sólo gracias a las ingentes inyecciones de dinero público que reciben cada año.
[DP] En efecto. Como los peces se encuentran tan dispersos y son tan difíciles de encontrar, solo se les puede pescar gracias a enormes subvenciones por parte de los países de procedencia de cada flota. Así por ejemplo, España solo puede pescar en el Atlántico occidental y central porque sus flotas reciben muchísimas subvenciones. Japón pesca en los trópicos y eso no sería viable sin subvenciones. La flota china es de arrastre de fondo, eso solo pudo hacerse gracias a enormes subvenciones. Lo mismo para Korea, lo mismo para Taiwán.
El tema de las subvenciones a la pesca da para mucho. Los interesados pueden consultar, por ejemplo, la serie de tres artículos La pesca insostenible subvencionada I, II y III (España).

Un cailón (Lamna nasus) en una captura accidental. Foto: Brian Raymond.
2. Altamar: La Tragedia de los comunes. Si en aguas relativamente próximas a las costas la situación de las poblaciones objeto de pesca industrial ya estaba complicada, por decirlo suavemente, incluso en aquellas zonas de los países más desarrollados, teóricamente más controladas y sometidas a una serie de planes de gestión³, la altamar es directamente un territorio sin ley. Ahí, los que disponen de medios técnicos y dinero van y se llevan todo lo que pueden antes de que llegue el vecino y haga lo propio (si no son los españoles, son los rusos, si no, los americanos, o los chinos, o quien sea)... hasta que no quede nada. Como los virus: hasta que el huésped se muere.
     Es la perfecta demostración de la llamada Tragedia de los comunes, que el biólogo ecologista norteamericano Garrett Hardin expuso en 1968. Este conocido dilema describe lo que ocurre cuando varios actores económicos, movidos por un aparentemente legítimo deseo de obtener beneficios, compiten entre si de manera individual, independiente el uno de los demás, en la explotación de un bien natural común, limitado, sobre el que apenas pesa regulación alguna. La maximización del beneficio individual sin tener en cuenta el bienestar colectivo y la conservación de ese bien común conduce al agotamiento de los recursos, a su destrucción, aun cuando va en contra de toda lógica racional, pues juega en contra de los intereses de cada individuo.

3. Por la prohibición global de la pesca en altamar. Tímidamente se están debatiendo e implementando medidas para intentar recuperar el océano, como por ejemplo la creación de reservas marinas, las propuestas para prohibir o limitar el uso de ciertas artes de pesca como las redes de deriva, etc. Pero Daniel Pauly, junto con un número cada vez mayor de expertos, va más allá y propone nada menos que la prohibición de la pesca de gran altura en todo el mundo; o sea, clausurar para la pesca cerca del 58% de la superficie de todos los océanos. Una medida sin duda polémica y para mucha gente incluso escandalosa (para la propia industria pesquera, ni os cuento) e impensable, puesto que en principio parece augurar una debacle económica para los países, la pérdida de miles de puestos de trabajo, etc. Pero no hay nada como serenarse, coger aire y seguir leyendo para entender.
[DP] Bueno, puede que a mucha gente le sorprenda, pero en realidad es muy poco lo que se pesca en mar abierto. Menos del 10% de las capturas mundiales proceden de altamar, fuera de las ZEE. Por lo que verdaderamente no supone un gran problema para las pesquerías.
La Zona económica exclusiva (ZEE) de un país comprende una franja de 200 millas náuticas (algo más de 370 km) a lo largo de sus costas.
Mapa de las ZEE (verde). Fuente: White & Costelo, PLoS BIOL (2014).
En todo el mundo hay algo más de 150 ZEE, que representan cerca del 42% de la superficie del océano. En ellas cada país tiene jurisdicción para explotar sus recursos a su manera; puede excluir o aceptar, en virtud de los acuerdos que considere, flotas pesqueras de otros países (y esta es también otra cuestión importante: los acuerdos pesqueros, a veces abusivos, cuando no sangrantes, que ciertas empresas de países industrializados firman con las élites no siempre íntegras e insobornables de países en desarrollo o directamente sin estado, sumidos permanente en una suerte de caos político y social, como una maldición).
[DP] La gente asume que con el 59% del océano clausurado no quedarán lugares donde pescar. Pero esto en absoluto es así. Todas las especies que se capturan en alta mar, como el atún, se desplazan regularmente entre el mar abierto y las aguas costeras controladas por cada país. De manera que podrían seguir pescándose. Pero en vez de ser capturadas en alta mar por, digamos, una docena de países, las capturas podrían estar repartidas de una manera más equitativa.
En la actualidad, Japón, Corea del Sur, Taiwán, China, España, Francia y unos pocos países más con grandes flotas industriales monopolizan prácticamente la pesca en alta mar. Otros países, países grandes como India y Brasil, se quedan al margen y solo explotan sus Zonas económicas exclusivas. Por tanto existe un problema de desigualdad. Si las capturas no las estuviesen llevando a cabo estas grandes flotas extranjeras, serían los países costeros (que en la actualidad obtienen escasos beneficios) quienes las harían, por ejemplo los países del África oriental y occidental, los países del sudeste asiático y el Caribe.
Siempre hablando en general, las ZEE bien gestionadas sobre la base de criterios científicos están logrando recuperar las poblaciones de ciertas especies locales antes sometidas a un fuerte impacto pesquero.
     Sin embargo, las especies pelágicas altamente migratorias que, como los tiburones, los atunes o los marlines, cruzan constantemente de una ZEE a otra y de ahí a mar abierto, estas medidas locales de protección y de gestión se revelan insuficientes. No hace falta explicar por qué.

Arrastrero descartando 60 toneladas de sardina en algún punto de la costa africana. Fuente: Western Sahara Resources Watch a través de www.greenpeace.org. Una masacre sin sentido.
4. Beneficios. ¿Qué clase de beneficios podría acarrear el convertir casi 3/4 partes del océano en una reserva marina? Pauly menciona un trabajo publicado hace pocos años que concluye que, por un lado, ayudaría a la recuperación de las poblaciones de especies altamente migratorias (una cuestión que, a juicio de sus autores, representa "uno de los mayores desafíos a nivel mundial para la gestión sostenible de la pesca"); por otro, traería un beneficio importante para la propia industria pesquera. Los cálculos arrojan un incremento de más del 150% en la conservación de las poblaciones de peces, que derivaría en un aumento incluso superior al 100% en los beneficios y por encima del 30% en el rendimiento de las pesquerías.
     Y por supuesto está el tema de la igualdad en el acceso y gestión de los recursos del mar. Esta medida podría ayudar a que los países costeros tuvieran más pesca dentro de sus propias ZEE, si bien esto requiere la adopción de un paquete extra de medidas por parte de la comunidad internacional.

5. Los conservacionistas son amigos, no comida: Apuesta por la pesca artesanal. Aunque parece una obviedad, hay que recordar que ni Daniel Pauly ni la comunidad científica que aboga por medidas como esta son enemigos de la pesca, de la industria pesquera. Más bien al contrario: gestionar racionalmente los recursos, buscar fórmulas para recuperar los diversos ecosistemas marinos y las especies que los habitan sirve para evitar que esta actividad económica continúe autodestruyéndose.
[DP] Para mi, la industria pesquera es como una persona perturbada que está todo el rato queriendo suicidarse y anda dando vueltas por ahí con un cuchillo. Y nosotros estamos siempre intentado evitar que se lo clave. Acabarían arrasando el stock del que ellos mismos dependen. Los conservacionistas son los únicos que están evitando que lo hagan, para que puedan seguir trabajando. Pero la industria se queja: "Los conservacionistas no quieren que nos ganemos la vida". En realidad es al revés: No, quieren evitar que te suicides.
En fin. Si después de esto a alguno todavía le sigue pareciendo un disparate inasumible esto de clausurar la altamar, algo imposible de llevar a cabo, Daniel Pauly nos recuerda que allá por los años 60 y 70 la gente se burlaba de los países que por primera vez declararon una Zona económica exclusiva en sus aguas... una medida que menos de 20 años después se convirtió en ley internacional.
 
Un cerquero arrasando las aguas del Índico en las Seychelles. Fuente: blueecologyseychelles.org.

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¹Peter H. Tyedmers, Reg Watson & Daniel Pauly (2005). Fueling Global Fishing Fleets. AMBIO: A Journal of the Human Environment, 34(8), 635-638. DOI: 10.1579/0044-7447-34.8.635. Puede descargarse un buen artículo resumen en PDF desde la página de Sea Around Us-PDF.
²Entre 1950 y 2014 las flotas de Taiwán, Corea del Sur, España y China ampliaron entre 2000-4000 km la distancia media desde sus puertos base hasta sus zonas de pesca. Habiendo llegado prácticamente al límite de su expansión geográfica, pasando del 60 al 90% de la superficie del océano, desde mediados de los 90 las capturas han caído un 22%. Véase David Tickler, Jessica J. Meeuwig, Maria-Lourdes Palomares, Daniel Pauly & Dirk Zeller (2018). Far from home: Distance patterns of global fishing fleets. Science Advances, vol. 4 (8), eaar2379. DOI: 10.1126/sciadv.aar3279.
³Esto está ocurriendo aquí mismo, en las costas del llamado primer mundo o mundo desarrollado, en Europa. Según se desprende de un informe de la Comisión Europea, alrededor del 40% de las poblaciones de peces del Atlántico y un 87% del Mediterráneo se pescan de forma insostenible. Una vez más, los países europeos incumplen la propia normativa pesquera comunitaria que les obligaba a terminar con la sobrepesca antes del 2020. Ver nota de prensa de la organización Oceana publicada el pasado 11 de abril.
Un reciente trabajo basado en el análisis de los datos del sistema AIS (Automatic Identification System) en buques pesqueros durante los años 2015 y 2016 revela que nada menos que el 97% de la pesca rastreable en altamar estaba en manos de países desarrollados. En orden de importancia, los cinco principales países pesqueros son China, Taiwán, Japón, Corea del Sur y España. Solo China y Taiwán suponen el 52% de la pesca en altamar. Douglas J. McCauley, Caroline Jablonicky, Edward H. Allison, Christopher D. Golden, Francis H. Joyce, Juan Mayorga & David Kroodsma (2018). Wealthy countries dominate industrial fishing. Science Advances, vol. 4 (8), eaau2161. DOI: 10.1126/sciadv.aau2161
El 78% de los buques pesqueros rastreados por AIS en las ZEE de países pobres o en vías de desarrollo pertenecían a países ricos. Ibíd.
Crow White & Cristopher Costello (2014). Close the High Seas to Fishing? PLoS Biology, 12(3): e1001826. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1001826.

3 comentarios:

  1. https://costasdegalicia.com
    Enhorabuena por la web, la acabo de descubrir y me parece super interesante. No sabia que habia tiburones en galicia

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    1. Muchas gracias por tu comentario. ¡Y tu página está fenomenal!

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  2. ESTE MUNDO SE ACABO YA QUE NO HACEMOS USO DE RACIONAL . NOS OLVIDAMOS QUE LOS RECURSOS NO SON PARA SIEMPRE VAN ACABAR ALGUN DIA Y SEGUIMOS AVANZANDO EN LA SOBREEXPLOTACION EL CREADOR NOS ENCARGO CUIDAR ESTE MUNDO QUE AHUN SE CONSERVS MAGICO. LAS EMPRESAS QUE DEDICAN VIDA A ESTO ALGUN DIA LO LAMENTARAN Y SOLO QUEDARA EL RECUERDO DE LA ABUNDANCIA QUE TENIAMOS

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