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lunes, 24 de marzo de 2014

De cuando Suárez vino a pescar tintoreras

Adolfo Suárez desembarcando en Pedras Negras (foto de la portada del ABC del 7 de agosto de 1980).
El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, dedicó la jornada de ayer a la pesca de tiburones, por la costa de Pontevedra, según informa Europa Press. A las diez de la mañana embarcó en el yate "Rosarito", propiedad de un industrial gallego, junto con su secretario particular, Aurelio Delgado, y el secretario de la Xunta de Galicia y diputado de UCD por Pontevedra, José Luis Nogueiras.
El señor Suárez y sus acompañantes almorzaron a bordo del yate y regresaron a Piedras Negras, localidad próxima a San Vicente del Mar, a las siete y cuarto de la tarde. Habían capturado catorce tiburones del Atlántico, especie de poco más de medio metro de longitud, muy frecuente por aquellas latitudes.

ABC, sábado 9 de agosto de 1980, p. 3.
A finales de julio de 1980 un helicóptero de las Fuerzas Aéreas aterrizaba en A Lanzada. A bordo viajaba el presidente del gobierno Adolfo Suárez, que llegaba a Galicia para pasar parte de sus vacaciones estivales junto con su familia y unos amigos. El lugar que se le había buscado era la finca La Atlántida, flamante propiedad del todopoderoso constructor Raymundo Vázquez Lera: una mansión de 700 m², con torreón incluido, edificada a mediados de los 60 en un terreno 60 000 m² de jardines y pinares ubicado en el monte do Castro y abierto al inmenso panorama del Atlántico. Según dicen, esta escapada había sido iniciativa de José Quiroga Suárez, en aquel momento presidente de la Xunta preautonómica, y de Pío Cabanillas, que no se perdía una.

Portada del ¡Hola! del 16 de agosto de 1980.
Suárez se encontraba en una situación terriblemente delicada, acosado y fustigado de manera inmisericorde desde dentro y fuera de su partido mientras el país atravesaba por unas circunstancias difíciles (paro, inflación, terrorismo, independentismos dando la murga, sensación de inseguridad ciudadana). Esto, sumado a la debilidad de su ejecutivo, era carnaza para sus rivales políticos, que no perdían ocasión de roer sobre la herida abierta. El PSOE presentaba pocos meses antes una durísima moción de censura, y su propio partido, la UCD, se había convertido en un nido de hienas que se estaba resquebrajando por dentro entre de peleas intestinas de la peor calaña, debido tanto a la incapacidad del propio Suárez como a la infatigable labor de personajes como Óscar Alzaga o Fernández Ordóñez, entre otros, que no por casualidad eran conocidos como "los termitas". Y por si fuera poco, como ruido de fondo, el creciente runrún y chasquido de sables del glorioso Ejército, cada vez más impaciente y hostil frente a lo que consideraba un gobierno débil que se estaba plegando al empuje de las hordas rojas, masónicas, separatistas y hasta ateas que estaban a punto de romper España. Estaba claro que el Presidente necesitaba unas vacaciones lejos de la Corte.

"Siempre me había gustado Galicia y de joven veraneaba aquí. Me encanta el clima y los paisajes. Voy a descansar de verdad" (Blanco y negro, 13 de agosto de 1980, p. 4). Los veinte días que pasó en Galicia el presidente se dedicó a ver gente, a practicar su deporte favorito, el tenis, con su amigo Manolo Santana, a hacer paseos con su familia y amigos por las rías de Pontevedra y Arosa a bordo del Rosarito, y salir a pescar, a pescar tiburones o lo que se terciase. Y por supuesto mantuvo algún que otro encuentro con la prensa, que le preguntaba si en septiembre tenía pensado someterse al fin a una moción de confianza.
"El descanso ya se nota en la cara del Presidente, que parece muy satisfecho en estas vacaciones gallegas". Blanco y Negro, 13-VIII-1980.
Lo cierto es que, como es natural dada la situación del país, las vacaciones del presidente fueron objeto de un minucioso escrutinio mediático que incluía no pocos dardos cargados de mala baba, cuando no de veneno.

Estos quince escualos colgados a la entrada de un restaurante fueron capturados por el jefe del Gobierno durante su estancia estival en Galicia. Del anterior jefe del Estado —tan aficionado a la pesca— se decía que le ojeaban los salmones [...]. De Suárez nadie dice que le hayan enganchado en el anzuelo estos [sic] "quenllas", tiburones gallegos. Faltaría más, en una democracia. El presidente aprovechó sus vacaciones para ejercitar la paciencia, cualidad esencial en un pescador, y olvidar por unos días, frente a la inmensidad del océano, la inmensidad de los problemas que dejó sin resolver al partir y se encuentra al llegar corregidos y aumentados.
Blanco y Negro, 10 de agosto de 1980, p. 69.
"En Galicia estoy siempre de vacaciones" (El País, 14 de agosto de 1980). Podéis juzgar por vosotros mismos la naturaleza de aquellas vacaciones:
Durante las ocho horas que pasó ayer a bordo del pequeño yate Rosarito dedicó parte de su tiempo a trabajar en temas del gobierno, y él mismo descendió del barco en San Vicente de El Grove llevando en la mano el portafolios que contenía "algunos papeles de trabajo que llevé al mar". Adolfo Suárez, acompañado en este viaje marítimo por toda su familia y por su amigo íntimo Fernando Halcón, declaró a EL PAÍS que "en medio de las aguas se puede trabajar a gusto en algunas cosas".
El País, 14 de agosto de 1980.
No solo se llevaba Suárez "algunos papeles de trabajo" al barco, sino que durante aquellos días mantuvo diversas reuniones de carácter político con un número de personajes. Y es que demás de los problemas del conjunto del país, también estaban los problemas de Galicia, como el espinoso y tan mal llevado asunto del Estatuto de Autonomía, cuyo referéndum era inminente. Por último, todavía tuvo tiempo para recibir a los familiares de los marineros del Gargomar, que había sido apresado por el Frente Polisario.

Foto tomada de El Periódico.
¿Cuántos "tiburones gallegos", como los llamaba el ABC, habrá pescado Suárez en Galicia? En algunos periódicos leemos que 14, en otros 15, y alguno creo recordar que sube hasta 24. Pero no importa demasiado, y menos hoy. La pesca de tintoreras era una actividad lúdica o deportiva como cualquier otra, como lo sigue siendo todavía hoy, a pesar del enorme caudal de información de que disponemos a estas alturas del siglo XXI, a diferencia de aquellos años, cuando el mar y sus criaturas eran inagotables y no había conciencia de su fragilidad.

Foto de La Voz de Galicia.
De aquellos días de 1980 nada queda ya. Hoy el mar de Galicia está más vacío y degradado, como el propio país. Vacío de tiburones, de vida, de riqueza y, acaso, de dignidad. Lo poco que había, ya no lo hay. Como el mar, el país ha sido arrasado y saqueado por los grandes poderes económicos gracias a la vil connivencia de sus gobernantes, de uno y de otro color, y por supuesto de buena parte de los ciudadanos que los votaron y jalearon. Es posible que esta situación que estamos padeciendo, unida a la distancia que da el tiempo, nos presente todo aquello bajo una luz demasiado brillante, capaz de cubrir todas sus grietas y sombras. Ya en agosto de 1980 nada era lo que parecía: el indestructible imperio de Raymundo Vázquez se estaba desmoronando. De hecho, el Presidente de la Nación y su familia estaban alojados en la propiedad de una constructora que había entrado en suspensión de pagos. Difícil sustraerse a una interpretación simbólica.
La información enviada por una entidad bancaria pontevedresa en abril de 1980 a la central de riesgos del Banco de España sobre la suspensión de pagos de la constructora, resultó el detonante de una crisis que se fue de las manos y nadie consiguió parar.
El desmoronamiento del imperio de Raymundo Vázquez era tan impensable aquellos días que la Xunta de Galicia no tuvo ningún reparo en gestionar la cesión de La Atlántida para albergar a Adolfo Suárez y toda su familia durante sus vacaciones estivales. De existir el más mínimo temor al respecto, nadie en su sano juicio habría instalado al presidente del Gobierno sobre un volcán en erupción.
El Faro de Vigo, 14 de abril de 2013.
Una aleta de tintorera cortando la superficie (foto de la SEO-Pontevedra).

Cinco meses más tarde, Adolfo Suárez presentó al rey su dimisión irrevocable y pocas semanas después Tejero y su tricornio entraron y salieron del Congreso estropeando la sesión de investidura de Calvo Sotelo y desbaratando planes más oscuros de gente más poderosa. Luego desapareció en el olvido, primero de todos, después de si mismo.

Adolfo Suárez, con sus grandes aciertos y sus graves errores, fue el primer y único presidente verdaderamente político que ha tenido este país. Incluso para quienes estamos bastante lejos de su ideología, permanecerá como un ejemplo de dignidad y de honestidad política que nadie, salvo contadísimas excepciones, ha podido, o querido, igualar. Nos queda su recuerdo en medio de la desoladora mediocridad de una clase dirigente que carece de los más elementales principios de decencia y de compromiso político con los ciudadanos... que indiscutiblemente están (estamos) peor que en aquellos años, pese a que los economistas que nos han traído hasta aquí dicen lo contrario.

La Atlántida ha cambiado de dueños. Actualmente se alguila para la celebración de banquetes (foto tomada de galiciaunica.com)

jueves, 31 de mayo de 2012

Peregrino (Cetorhinus maximus) - Primera parte

Foto: Andy Murch (Elasmodiver.com)

Peregrino

Cetorhinus maximus (Gunnerus, 1765)

(es. Peregrino, tiburón peregrino; gal. Peixe bobo, momo, peixe momo, peixorro, barbosa; in. Basking Shark; por. Tubarao frade.)

Orden: Lamniformes
Familia: Cetorhinidae

  • "Avistan un tiburón peregrino entre las bateas de Bueu. Una bañista de la playa de Portomaior comunicó a la policía local, el pasado lunes por la noche, el avistamiento de un pez de grandes dimensiones en las cercanías de las bateas frente a este arenal." (22-VIII-2007)
  • "Un tiburón visita Foz y desaparece sin dejar rastro. El escualo, de unos tres metros de longitud, recorrió a sus anchas la ría y el puerto." (27-IX-2007)
  • "Canal das Sisargas. Pescadores de Laxe encuentran un tiburón peregrino de cuatro metros a apenas tres millas de la costa." (1-XII-2007)
  • "Aparece en las islas Atlánticas un ejemplar de tiburón peregrino de más de ocho metros de longitud. El pasado mes de agosto se pudo ver otro ejemplar por las inmediaciones de la isla de Ons." (5-XII-2007)
  • "Un pesquero captura en aguas de la ría de Ferrol un tiburón de 4 metros que quedó atrapado en el aparejo. Es el segundo ejemplar de estas características que se pesca en la costa Ártabra en los últimos quince días." (19-III-2010)
  • "Avistan dos ejemplares de tiburón peregrino a una milla de la playa ferrolana de Doniños." (23-IV-2010) 
  • "Capturan un tiburón peregrino de 4 metros en el puerto de Espasante." (5-IV-2011)
  • "Avistan un tiburón peregrino en la costa de O Grove. Los testigos que pasaban por la zona no dudaron en fotografiar al animal." (7-IV-2011) 
  • "Los biólogos buscan en aguas de Cíes un tiburón peregrino de 4 metros." (22-V-2012)
Pedras Negras (O Grove), 7-IV-2011 (Foto: La Voz de Galicia)
Esto es solo una muestra de lo publicado en la prensa gallega durante estos últimos años (1). A ello habría que sumar un porcentaje difícil de determinar de avistamientos no registrados, realizados fundamentalmente por pescadores, o silenciados para no crear alarma entre los sensibles bañistas (la psicosis provocada por Tiburón no es un cuento):
Una de las especies más grandes, junto con el tiburón blanco, es el peregrino, atrapado muchas veces en las redes de los pesqueros norteños. En la playa coruñesa del Orzán apareció uno hace tres años, del que había prueba gráfica, pero no se hizo público por cuestiones de alarma pública, aunque el peregrino es inofensivo, se alimenta sólo de plancton. (2)
Parece evidente que el peregrino visita nuestras costas tal vez más de lo que se cree, aunque bastante menos de lo que muchos desearíamos, porque es sin duda uno de los tiburones más espectaculares y misteriosos de cuantos existen y de cuantos tenemos el privilegio de ver en nuestras aguas.  
Único representante de la familia Cetorhinidae, su nombre científico, dado con toda justicia, como podéis ver, es un compuesto de dos voces griegas, ketos ('monstruo marino') y rhinos ('nariz'), matizadas por el superlativo latino maximus (de magnus, 'grande'), 'grandísimo'.

Descripción: El peregrino es inconfundible, particularmente cuando se le ve nadando lentamente cerca de la superficie con su enorme boca totalmente abierta. Sus aberturas branquiales son también características: tan grandes que casi rodean por completo la cabeza. Como casi todos los Lamniformes, tiene un cuerpo alargado y cilíndrico terminado en una cabeza cónica; los ojos, carentes de membrana nictitante, están situados por delante de las comisuras bucales; las narinas no tienen barbillones; los espiráculos son diminutos y están alejados de los ojos; tiene dos aletas dorsales sin espinas y, por supuesto, aleta anal.
Hembra inmadura (Foto: Antón Parada)
El morro de los adultos es más bien corto y cónico; en cambio, el de los ejemplares inmaduros es alargado, cilíndrico y apuntado. No es de extrañar que en algunas zonas se le conozca como elephant fish o elefant de mer. La boca es muy grande (llega a medir un metro de ancho en los ejemplares grandes) y tiene forma triangular. Los ojos son redondos y pequeños.
La primera aleta dorsal es grande, alta y triangular; está situada entre las pectorales y las pelvianas. La segunda dorsal es bastante más pequeña, prácticamente del mismo tamaño que la anal. Las aletas pectorales no son muy largas en comparación con el cuerpo. El pedúnculo caudal presenta dos fosetas precaudales y está ensanchado por dos potentes quillas laterales. La caudal es grande y con forma semilunar (los dos lóbulos son de tamaño similar), con un lóbulo terminal bien diferenciado.
La piel es muy áspera al estar cubierta por fuertes dentículos dérmicos. Muchas veces pueden verse pequeñas heridas o erosiones redondeadas que probablemente han sido provocadas por lampreas de mar (Petromyzon marinus).

Color: Varía del gris muy oscuro al gris pardusco o gris azulado oscuro, que puede ser más claro e incluso blanco en la zona ventral. Puede presentar manchas blancuzcas irregulares bajo la cabeza y el abdomen, así como franjas longitudinales y manchas más claras en los flancos.

Dentición: Aunque es planctófago, la boca del peregrino contiene aproximadamente 200 dientes por mandíbula distribuidos a lo largo de 4 a 9 series funcionales. Son muy pequeños, en torno a los 5 mm de altura, y poseen una única cúspide cónica ligeramente inclinada hacia atrás en forma de gancho.

Talla: Es el segundo pez más grande del océano, por detrás del espectacular tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede alcanzar los 21 metros de longitud total.
Excepcionalmente, el Cetorhinus puede llegar a superar los 12 m de longitud (algunos han señalado de 12,2 a 15,2 m) y las 7 toneladas, aunque por lo general no rebasan la barrera de los 10 m (9,8 m). Lo normal es que ronden los 8 m, sobre todo las hembras, que suelen ser más grandes.
Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 4-5 m, y las hembras a partir de los 8 m.

Reproducción: Aunque pueda parecer paradójico tratándose de una especie relativamente famosa y televisiva, y a pesar de que ciertamente ha habido avances en la investigación, todavía sabemos muy poco de la biología reproductiva del peregrino. Para hacernos una idea, buena parte de los datos de que disponemos actualmente proceden de un estudio publicado hace 60 años, en 1950, sobre especímenes capturados en aguas de Escocia. En él se concluía, entre otras cosas, que este tiburón es ovovivíparo; que en las hembras observadas sólo el ovario derecho era funcional, pero que contenía al menos 5 millones de óvulos de 0,5 mm de diámetro; y que los espermatóforos (especie de agregados o cápsulas de espermatozoides) producidos por los machos tenían un diámetro de unos 5 cm y flotaban en un líquido claro del cual unos 18 litros podían ser trasvasados al útero de la hembra durante la cópula.(3)
En aquel entonces, como ahora, sólo se tenía noticia de la captura de una única hembra grávida que tuvo lugar en 1936 en la costa oriental de Noruega. Mientras era remolcada hasta el puerto de Teigboden, dio a luz a 6 crías de entre 1,5 y 2 m; cinco de ellas comenzaron a nadar cerca de la superficie con sus bocas abiertas, posiblemente buscando comida, y la sexta nació muerta.
En resumen, a falta de más datos, lo que sabemos es que el peregrino es vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas no muy elevadas, de hasta 6 crías. Es posible que los fetos practiquen la oofagia (es decir, que dentro del útero materno se alimenten de huevos no fecundados) dado que se han encontrado grandes cantidades de pequeños huevos en el útero de hembras adultas no grávidas. No se ha demostrado la práctica del canibalismo intrauterino (el que los fetos más fuertes y grandes se alimenten de sus hermanos más débiles y pequeños). Por otro lado, el periodo de gestación es con toda probabilidad muy largo, estimado en alrededor de 2,6 años, con un ciclo reproductivo de 2-3 años. Al nacer miden entre 150-170 cm (algunos alargan este margen hasta los 2 m).
Los machos son maduros a partir de los 12-16 años, al llegar a los 5,5 m; las hembras a partir de los 20 años y los 8 m. Se cree que pueden llegar a vivir hasta los 50 años.
Todo ello camadas bajas tras un larguísimo periodo de gestación más un ciclo reproductivo lento convierte a estos tiburones en criaturas extremadamente vulnerables a la pesca intensiva.
Dado el escaso número de hembras grávidas que conocemos, algunos investigadores se inclinan a pensar que tal vez exista algún tipo de segregación espacial y batimétrica que las mantenga alejadas de las demás hembras que con frecuencia observamos cerca de la superficie (y por tanto de la mirada de los científicos). Otros opinan que quizá, sencillamente, lo que ocurre es que el porcentaje de hembras preñadas sea muy reducido respecto del total y por eso el registro de capturas sea tan bajo.
En la segunda parte de este artículo hablaremos de lo que posiblemente constituya una ceremonia de cortejo.

Alimentación: Se alimenta del zooplancton que extrae filtrando el agua del mar. De hecho, forma junto con el tiburón ballena y el boquiancho (Megachasma pelagios) la tríada de tiburones filtradores. El método que emplea es simple: exclusivamente la filtración pasiva; es decir, sin utilizar ningún mecanismo de succión como sus compañeros. Se desplaza lentamente (según algunas estimaciones entre 2-5 km/h) con las enormes fauces bien abiertas para recibir el mayor caudal posible de agua, que sale por las aberturas branquiales totalmente tamizada. Los arcos branquiales están dotados de unas estructuras parecidas a peines llamadas branquispinas, especialmente diseñadas para filtrar el agua de mar y retener organismos diminutos como copépodos, huevos y larvas de decápodos y de muchas otras especies (pequeñas gambas y otros invertebrados planctónicos) que componen la sopa que tanto les gusta. Cada arco branquial tiene entre 1000 y 1300 branquispinas de 10-15 cm de longitud. Se calcula que el peregrino puede filtrar, por hora, el contenido de una piscina olímpica, es decir, unos 2,5 millones de litros de agua (poquita cosa).
Periódicamente el peregrino cierra la boca para tragar la masa filtrada. En su estómago puede llegar a acumular, de media, hasta media tonelada de alimento.
Con la llegada del invierno las branquispinas se van desprendiendo para adaptarse, según ciertas hipótesis, a otro tipo de dieta en aguas profundas, y vuelven a formarse con la llegada de la primavera. Sin embargo, el que un 40% de ejemplares capturados en invierno todavía las conservasen, hace pensar que esta estrategia no es seguida (o al menos no de forma matemática) por una parte sustancial, cuando menos, de las poblaciones. Se necesitan más estudios para dilucidar cabalmente este punto.

Hábitat y distribución: Tiburón pelágico, semi-oceánico u oceánico, altamente migratorio, de distribución mundial en aguas templadas a frías de la plataforma y talud continental hasta los 2000 o 4000 m, sobre todo en los meses invernales. En las regiones ecuatoriales y tropicales se encuentra en aguas profundas, bajo la termoclina.
Parece ser más frecuente en aguas frías entre los 6º y los 16º C en las franjas norte y sur del Atlántico y el Pacífico. En las costas británicas, Japón y Terranova, la mayor parte de los registros se han producido en aguas entre 8 y 14ºC, mientras que en la costa este estadounidense (Nueva Inglaterra), entre los 16 y los 24ºC.

Elaboración propia a partir de Ebert, Fowler, Compagno & Dando, 2013.
Tiene preferencia por los frentes oceánicos donde confluyen diferentes masas de agua, cerca de las costas, cabos, islas y bahías con fuertes movimientos de masas de agua debidas al flujo mareal y donde se producen concentraciones de zooplancton.
En primavera y verano se concentran en latitudes altas coincidiendo con estos afloramientos de plancton. Suele aproximarse mucho a la costa, hasta el extremo de penetrar en dársenas y puertos.


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(1) Todas las entradas son de La Voz de Galicia, excepto la antepenúltima, del Correo Gallego, y la última, del Faro de Vigo. La fecha entre paréntesis corresponde a la fecha de publicación, no a la de los avistamientos. Por supuesto, se podrían añadir más noticias, como la del ejemplar expuesto en las instalaciones de Pescaderías Coruñesas el 28 de mayo de 2008 (imágenes y más información en su blog). 
Y para la gente del Barbanza: 
"Sabemos dun exemplar femia capturado polo pesqueiro "Atlántico", atopado morto aboiando na praia A Praguiña, en Corrubedo (Ribeira-A Coruña) o 26 de marzo de 1974. Tiña unha lonxitude próxima ós 7 m, un peso duns 2.800 kg. O seu fígado pesou 700 kg.  [...] O 17 de decembro de 1981, varou na praia de Corrubedo un exemplar que foi devolto ó mar aínda vivo." (Estanislao F. de la Cigoña y Estanislao de Kostka F. de la Cigoña. Peixes dos nosos mares e ríos. Vigo: Editorial AGCE S. L., 2007, p. 14.)
(2) La Voz de Galicia, 30-IX-1980.
(3) En cuanto a la cópula, cuyas pautas no son tampoco muy conocidas:
"En el Atlántico Norte, a finales del año 1997, se vio a un macho poniendo una de sus aletas pectorales encima de la aleta dorsal de su compañera. En esta posición, nadando muy juntos, le introdujo un pterigopodio en la cloaca sin necesidad de morder a la hembra (BERTSHCHINGER, com. pers.)." (Joan Barrull e Isabel Mate. Tiburones del Mediterráneo. Arenys de Mar: Llibreria El Set-ciènces, 2002, p. 143.)
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