Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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martes, 18 de agosto de 2015

Agosto de tintoreras 2015

Muelle de Muros, 9 de agosto de 2015 (foto: Toño Maño).
Como un déjà vu. Por tercer año consecutivo un importante número de quenllas o tintoreras (Prionace glauca) han venido a pasearse por nuestras costas, bien cerquita de la orilla. Algunas incluso han entrado en dársenas y en algún caso permanecido allí durante unos días para asombro de propios y extraños. Los últimos días de julio y los primeros diez días de agosto han sido particularmente generosos. En lo personal, lo más asombroso de la temporada lo viví como un déjà vu: más o menos en las mismas fechas del año pasado —primeros de agosto— y estando exactamente en el mismo lugar, recibí la llamada de los mismos amigos avisándome de que en la misma playa volvían a tener delante una cría de tintorera. La pena es que esta vez me resultó imposible acercarme hasta allí, como entonces [véase Una cría de tintorera en Corrubedo].

Muros (foto: Toño Maño).
Tintoreras all over Galicia. Los avistamientos han sido asombrosos, tanto en cantidad como en extensión geográfica. Se han visto tintoreras en la práctica totalidad de nuestra franja costera, desde Foz (un juvenil capturado con caña y devuelto al mar con vida, en un gesto que ennoblece al pescador) hasta Nigrán (un neonato varado en una playa con un agujero que lo atravesaba de parte a parte, probablemente arponeado por un descerebrado). Aunque sin duda la zona caliente de esta temporada está siendo la Costa da Morte, con un amplio número de registros en diversos puntos de Muros, Carnota, Corcubión, Fisterra, Muxía, Laxe, Corme, Ponteceso... Una auténtica zona cero en el sentido más positivo.

Mapa provisional elaborado a partir de las diversas noticias aparecidas en la prensa local y de las aportaciones de lectores y seguidores de Tiburones en Galicia a través del correo y de las páginas de Facebook y G+ (mapa: Google Maps).
Pequeñas tintoreras llegaron a entrar en dársenas como las de Fisterra, Corme y, fundamentalmente, Muros, donde la cosa ha sido espectacular. El sábado 8 de agosto pudieron contarse entre 7 y 8 ejemplares dando vueltas solamente en la parte del muelle que está justo delante de la fábrica de hielo, y 6 al día siguiente, en el mismo lugar. Nos comentaron que se habían visto algunos ejemplares más en otros puntos del puerto, con lo que el número total podía llegar a la docena. Lo triste es que estas crías ya llevaban varios días por allí —no supieron precisarnos cuántos exactamente ... y lo más deprimente es que había gente que las estaba pescando, simplemente porque si, por "deporte". Según nos contaron algunos testigos, solo uno o dos días antes se habían capturado hasta 7. El lunes empezó a cambiar el tiempo, el martes a mediodía se pudieron ver una o dos y a última hora de la tarde, ya ninguna.
 
Casos sorprendentes. Además de lo anterior, dos casos llamaron poderosamente la atención. Uno fueron los ejemplares observados nadando en las aguas salobres de la boca de dos pequeños ríos: cuatro ejemplares dentro del río do Mar, el que separa las playas del Vilar y la Ladeira (Corrubedo), y uno en río Sieira (Porto do Son).
Y el más asombroso: una cría atrapada nada menos que en una charca intermareal. Ocurrió en la playa de la Aguieira (Porto do Son); con la subida de la marea, pudo regresar al mar. Podéis ver las imágenes, amablemente cedidas por su autora, Joana Kiefer, en este enlace del Canal Tiburones en Galicia, junto con un vídeo que pude grabar en el muelle de Muros.

Tallas pequeñas. Todas las tintoreras de las que hemos tenido noticia eran neonatos y juveniles con tallas comprendidas entre los "casi 40 cm", según noticia aparecida en La Voz de Galicia, de una pequeña hembra encontrada el 3 de agosto en la playa de San Xurxo (Ferrol) y los 150-200 cm de un juvenil avistado en la ría de Aldán, Pontevedra. La gran mayoría, no obstante, no sobrepasaron los 60-70 cm, y tan solo un individuo se acercó a los 2 m.

No hay razones para alarmarse o preocuparse. Las personas que se han mostrado preocupadas por la presencia de estos tiburones cerca de las playas pueden tener la certeza de que no existe motivo alguno para alarmarse; estos bichos no suponen ningún peligro o amenaza, y menos con esas tallas. Estas crías solo han venido aquí para alimentarse y crecer en un entorno protegido, no son en absoluto agresivas, sino más bien al contrario, bastante tímidas. Y por supuesto, sus madres no andan por los alrededores: las hembras de los tiburones se desentienden de su prole inmediatamente después del parto, que en esta especie suele tener lugar en primavera, y dejan que se busquen la vida mientras ellas hacen lo propio (es que son bichos muy inteligentes). Así pues, podemos entrar en el agua con total tranquilidad; y si alguno está pensando en deshacerse de la suegra o del cuñado, la recomendación es que vaya pensando en otra estrategia.
A medida que crecen los tiburoncitos se van alejando de la costa. Esto quiere decir que los ejemplares de mayor talla se encuentran unas cuantas millas mar adentro (recordemos que las tintoreras son tiburones fundamentalmente oceánicos).

El domingo 9 el muelle de Muros se había convertido en una especie de acuario a tamaño natural y entrada libre.
Disfrutando de lo que es nuestro. Lo que tenemos que hacer es simplemente aprovechar la ocasión para disfrutar de estos animales, observar sus evoluciones cerca de la superficie, sus súbitas aceleraciones, sus lentos planeos. Es un espectáculo maravilloso que pocas veces vamos a tener la posibilidad de contemplar tan al ladito de casa. Y sobre todo no permitir que nadie nos lo estropee, porque lo están haciendo: hay gente empeñada en privarnos de este privilegio, en impedir que disfrutemos de nuestro precioso patrimonio natural.

Matando porque si. La parte más triste y negra de todo este asunto fue constatar que todavía existen entre nosotros personas que, bien por ignorancia, bien porque carecen de escrúpulos y del más mínimo resto de cerebro, se han dedicado a aniquilar estas pequeñas crías sin ningún motivo, solo por el gusto de matar. Como si su santa y puñetera voluntad estuviese por encima de nuestro derecho colectivo a gozar de lo que es nuestro. A lo comentado sobre algunos "pescadores" de Muros (y de otros lugares), hay que añadir las noticias que nos han llegado de algunos "machotes" (no les vamos a llamar pescasub porque de ninguna manera representan a la generalidad de la gente del gremio) que las han arponeado en diversos puntos de la costa.
(Cada año se capturan en todo el mundo unos 20 millones de tintoreras, según datos de la IUCN, que considera la especie como Casi amenazada. Parece que hay gente dispuesta a echar un cable para que sus poblaciones caigan todavía más.)

Cría encontrada en Nigrán (foto amablemente cedida por María Knarish).
¿Un cambio de mentalidad? Pero hay que ser justos y destacar que, al mismo tiempo, estamos viendo que cada vez hay más gente dispuesta a proteger a estos animales y a defender sus derechos. El día que estuvimos en Muros fue gratificante ver como había personas que llamaban la atención a algunos que andaban por allí con la caña tocando las narices; sabemos también de buena gente que se ha apresurado a devolver enseguida al mar las tintoreras que han picado sus anzuelos, o que han agarrado con sus propias manos... siempre con vida. Parecen señales de que la mentalidad primitiva y tercermundista que siempre ha caracterizado nuestra relación con el mundo natural está cambiando. Ojalá.

La importancia recabar datos. Aunque las tintoreras no son una rareza en Galicia —realmente es al contrario—, no es habitual encontrárselas, en esas cantidades, tan próximas a la orilla. Es todavía muy pronto para dar con una explicación definitiva. Puede ser debido a factores climáticos o ambientales de algún tipo, como la temperatura del agua, o sencillamente a que nos encontremos en una fase de alta productividad, en la que un gran número de hembras se estén congregando cerca de nuestras costas para traer al mundo a sus crías. La tintorera es un tiburón relativamente prolífico en comparación con el resto de especies: maduran con cierta rapidez entre los 4 y los 6 años y pueden parir una media de 35 crías, dependiendo del tamaño de la madre, llegando en un caso hasta las 135; y sabemos también que la costa cantábrica, Galicia y Portugal forman parte de una zona de cría.
Para averiguarlo es de suma importancia que la gente informe de todos los avistamientos de que tengan noticia a fin de completar y ampliar nuestra base de datos. Para que os hagáis una idea del valor de vuestras comunicaciones, he incluido un mapa provisional elaborado tan solo con algunas noticias de prensa y los testimonios que muchos lectores y seguidores de Tiburones en Galicia nos han hecho llegar a través del correo electrónico y de las páginas de Facebook y G+. Como veis, una sola noticia no es nada, pero cuando se pone en relación con otras, la perspectiva cambia radicalmente. El mapa de la costa de Galicia empieza de pronto a llenarse de puntitos rojos que, como si una mano invisible comenzase a garabatear sobre él, van transformándose poco a poco en un texto que seguro terminaremos por descifrar.


Por eso me gustaría terminar este pequeño resumen con un reconocimiento a todos los lectores que se han tomado la molestia de comunicar sus observaciones, incluso acompañándolas, en algunos casos, de fotos y de vídeos impagables. Por orden alfabético: Xaime y Xosé Beiro Formoso, Canta Claro, Ubaldo Cerqueiro y el personal de Qué Pasa Na Costa, Óscar Cordeiro, Begoña Formoso, Manuel Gil, Victorino Jul, Joana Kiefer, María Knarish, Pablo Leis, Marcos Ríos, Javier Souto, Lalo Ventoso y algunos más que seguro que me estoy dejando en el teclado.
¡Seguimos adelante!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus)

En la cubierta del Coral entrando en Corme. Foto: Antón Parada.

Tiburón de Groenlandia

Somniosus microcephalus (Bloch & Schneider, 1801)

(es. Tiburón o tollo de Groenlandia, tiburón boreal; in. Greenland Shark; port. Tubarao-da-Groenlândia.)

Orden: Squaliformes
Familia: Somniosidae

Ocurrió el 20 de junio del 2006. El Coral, un pesquero de Riveira que faenaba a la pareja con el San Martín de la Mar a la altura de las islas Sisargas, se encontró un extraño tiburón atrapado en la red. Medía unos 3 metros, era de color oscuro, morro un tanto romo, y tenía unos dientes muy pequeños. Nadie había visto nunca una cosa parecida ("Es el animal más raro que he visto en los 25 años que llevo faenando", admitía el patrón). Quiso la suerte que uno de los tripulantes fuese Antón Parada, que además de gran fotógrafo es un tipo cuya curiosidad innata por todo lo que le rodea lo ha convertido en un profundo conocedor del mundo natural (y, por encima, es amigo de este blog); fue él quien sugirió ponerse en contacto con la gente de la CEMMA, con quien suele colaborar, quienes a su vez avisaron a la SGHN. Una vez desembarcado en Corme, se procedió a su identificación: un macho de tiburón de Groenlandia; medía 330 cm y pesaba 300 kg¹. Y el primer registro del Somniosus microcephalus en aguas de Galicia.

Personal de la SGHN tomando biometrías en Corme. Foto: SGHN-CEMMA.
Un segundo y último registro, que conozcamos, se produjo casi dos años después, el 30 de marzo de 2008, cuando en la playa de Ézaro, Dumbría, apareció el ejemplar de la fotografía, ya bastante deteriorado, como se puede apreciar. Según la prensa, medía metro y medio², aunque en la foto parece un poco mayor.

Praia de Ézaro, 30-III-2008. Foto: Rubén Prieto, surfcostadamorte.blogspot.com
El depredador somnoliento. El tiburón de Groenlandia es el mayor depredador de nuestras aguas, con permiso del tiburón blanco, a quien seguimos esperando con ilusión. Su nombre científico, que podríamos traducir como "dormilón de cabeza pequeña", responde solo en parte a la realidad. Su cabeza no es, en efecto, muy grande que digamos; y en cuanto a somniosus, es verdad que apenas opone resistencia cuando se le pesca, como si fuese demasiado perezoso o estuviese demasiado adormilado para siquiera luchar por su vida. Pero en lo demás lo que hay es un poco de exageración. Aunque el bicho no es ciertamente un cohete —se trata, de hecho, de uno de los tiburones más lentos del océano, sin embargo es capaz de realizar cambios repentinos de velocidad, bien para dejar atrás a un buzo que le está incordiando, bien para, en determinadas circunstancias, tender una emboscada a una foca. Suele desplazarse a una velocidad media de 0,3 metros por segundo (aproximadamente 1 km/h), pero en el golfo de San Lorenzo se le ha observado alcanzando puntas de velocidad que superarían con creces el metro por segundo (3,6 km/h).
Como curiosidad, este admirable cazador de aguas gélidas está dotado de un sistema anticongelante extraordinariamente efectivo: en sus tejidos acumula grandes cantidades de urea y, especialmente, de óxido de trimetilamina, sustancia resultante de la degradación metabólica de las proteínas y los aminoácidos. Esto hace que su carne, además de exhalar un olor repugnante, resulte sumamente tóxica: si se consume fresca, sin tratar, las consecuencias pueden ser muy desagradables, desde fuertes diarreas y convulsiones hasta la muerte si la ingesta ha sido elevada.


Descripción: El tiburón de Groenlandia es un animal corpulento de rasgos un tanto toscos. Tiene un cuerpo grueso, cilíndrico y de piel áspera, particularmente en los costados, debido unos dentículos dérmicos de fuertes cúspides erectas y ganchudas; las aletas son muy pequeñas, salvo la caudal, y el morro es corto y ampliamente redondeado. Las narinas son transversas y se encuentran en posición bastante adelantada; tiene una boca poco arqueada, casi recta, ojos pequeños y redondos, espiráculos de tamaño mediano situados detrás y por encima de los ojos, y 5 pares de aberturas branquiales muy cortas situadas delante de las pectorales.
Las dos dorsales son bajas y alargadas, y carecen de espinas; la primera, un poco más grande que la segunda, se origina hacia la mitad del dorso, más próxima a las pectorales que a las pélvicas; la segunda, aproximadamente sobre la axila pélvica. La aleta caudal presenta el lóbulo inferior bien desarrollado y el terminal diferenciado; quillas laterales presentes en su base. Como todos los Squaliformes, carece de aleta anal.
El color varía del gris muy oscuro, casi negro, a marrón oscuro uniforme o con manchas con estas tonalidades; puede presentar bandas transversales oscuras.
A menudo, estos tiburones, sobre todo los que habitan en aguas árticas, presentan un copépodo parásito incrustado en cada ojo, el Ommatokoita elongata —aproximadamente el 90% de los ejemplares del Ártico están parasitados frente al 10% de zonas como el golfo de San Lorenzo. Se especula con la posibilidad de que se trate de una suerte de parasitismo simbiótico, pese a los graves daños que causa en la córnea del huésped: el copépodo, al ser bioluminiscente, serviría de cebo para atraer a las presas en la oscuridad del mar profundo. Parece tratarse de una mera hipótesis sin demasiado fundamento.

Somniosus microcephalus con un copépodo incrustado en el ojo. Fuente: Discovery UK.
Dentición: Dimorfismo dentario. Los dientes superiores (35-39 filas), dispuestos en varias hileras funcionales, son lanceolados, con cúspides estrechas y afiladas, mientras que los inferiores (45-57 filas) son anchos, de raíz alta y cúspide larga y abatida, y se encuentran imbricados formando una especie de filo dentado a modo de sierra. No es difícil imaginar que los primeros sirven para sujetar la presa y los segundos para trocearla con movimientos circulares de su cabeza.
Izq. dientes superiores; drcha., inferiores. Fuente: J-elasmo.
Foto: Antón Parada.
Talla: En general, aunque los adultos rondan los 300-450 cm, el tiburón de Groenlandia puede superar los 640 cm, llegando posiblemente hasta los 730 cm. La talla al nacer es de unos 40 cm.
Los machos son maduros a partir de los 300 cm aproximadamente; las hembras, desde los 450 cm. 

Reproducción: Poco conocida. Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con saco vitelino. Durante la gestación el embrión depende exclusivamente de las reservas de alimento del saco vitelino; cuando se agotan, éste se reabsorbe y el embrión está preparado para el parto. Las camadas pueden ser de, al menos, 10 crías. Tal es el número de embriones hallados en uno de los úteros de una hembra de 5 metros: medían alrededor de 37 cm y se sabe que estaban a término porque el saco vitelino ya se había absorbido. El periodo de gestación probablemente supera los 12 meses, y hay quien dice que puede ser incluso superior a dos años, como otras especies de aguas profundas, habida cuenta de que los procesos metabólicos se ralentizan a temperaturas bajas.

Tasa de crecimiento y longevidad. La tasa de crecimiento es seguramente muy baja. Dos individuos recapturados al cabo de 16 y 14 años en libertad tan solo habían crecido 8 y 16 cm respectivamente, lo que arroja una tasa anual de crecimiento de entre 0,5 y 1,1 cm... Si en posteriores trabajos se comprueba que estas cifras son significativas, podríamos estar ante uno de los vertebrados más longevos de la Tierra: un individuo de 6 m podría tener cerca de 200 años. Como récord no está mal, pero las implicaciones para su conservación son bastante más serias: pensemos que, por ejemplo, una hembra podría tardar hasta 100 años en alcanzar la madurez, es decir, en estar lista para reproducirse.
      [Actualización a 24-IX-2016]. En agosto de 2016 se publica un trabajo basado en la datación por radiocarbono del núcleo del cristalino de 28 hembras capturadas en Groenlandia que concluía que este tiburón no sólo puede llegar a vivir unos 400 años, sino que tarda unos 156 años en llegar a la madurez (véase La edad del tiburón de Groenlandia). De confirmarse estos datos, las perspectivas de futuro de este extraordinario depredador son más negras que el abismo donde vive.

Foto: NOAA
Dieta: El Somniosus microcephalus come de todo, no le hace ascos a nada, es el sueño de cualquier abuela galaica. Su dieta es extraordinariamente variada, como corresponde a un voraz depredador oportunista. Cualquier bicho que por cualquier circunstancia sea arrastrado al mar es susceptible de convertirse en comida. Llevado por su fino olfato, el tiburón de Groenlandia se concentra en grandes números en las áreas donde se desarrollan actividades balleneras o pesqueras, convirtiéndose, en ocasiones, en algo más que un incordio.
A pesar de tratarse de un tiburón lento, el análisis de contenidos estomacales demuestra que es capaz de capturar presas bastante activas. Se han encontrado peces (fletán, salmón atlántico, arenque, bacalao, capelán, granadero, eglefino, abadejo, maruca, pez lobo, rayas, anguilas, etc.), invertebrados (crustáceos, gasterópodos, medusas, calamares, erizos de mar, etc.) y mamíferos marinos (focas y pequeños cetáceos como narvales, belugas y marsopas, muchas de estas especies tal vez ingeridas como carroña)... y alguna que otra ave marina. Parece mostrar una cierta especialización en las focas, a las que acecha oculto en el fondo para abalanzarse sobre ellas mientras duermen, según ciertas teorías. Diversos programas de marcado han descubierto que con frecuencia este tiburón se desplaza hacia la superficie en áreas de elevadas concentraciones de foca híspida (Pusa hispida), a las que da caza mediante emboscadas. También se ha visto implicado en ataques a diversas especies de pinnípedos de Sable Island, en la costa atlántica canadiense.

NDR Naturfilm/Studio Hamburg DocLights /GEO.
La carroña constituye una de sus principales fuentes de alimento; algunos sostienen que es una especie primordialmente carroñera. En sus estómagos se han encontrado restos de renos, de osos polares y de caballos, y también una pierna humana calzada con una bota de esquimal. Hace pocos meses apareció en una playa de Terranova un pequeño ejemplar medio moribundo de dos metros y medio de longitud que se había atragantado con un trozo de alce, que, con toda probabilidad, alguien había tirado al mar³.
No se han constatado ataques a personas, aunque existe una leyenda de una familia de nativos que fue atacada durante una plácida excursión en kayak; según cuentan, tuvieron que arrojar al mar a un bebé para distraer al tiburón y así poder salvarse. En 1940 parece ser que un guarda sufrió el "acoso" de otro tiburón mientras caminaba por un bloque de hielo en el golfo de San Lorenzo.

Hábitat y distribución: Habitante de la plataforma y talud superior continental e insular hasta posiblemente los 2647 m. Le gustan las aguas bien frías, entre los 0,6 y los 12ºC.
Durante los meses más fríos puede internarse en estuarios y bahías de aguas someras, mientras que en primavera y verano retorna a aguas más profundas. Puede desplazarse hacia latitudes más bajas, incluso tropicales, siguiendo corredores de aguas muy frías a gran profundidad. Así se explican las imágenes de Somniosus deslizándose lentamente a pocos metros del fondo en el golfo de México tomadas por vehículos de control remoto a 2647 m.

Elaboración propia a partir de Ebert et al., 2013 y www.geerg.ca
Se encuentra en aguas del Atlántico norte y océano Ártico, con registros en principio esporádicos en aguas más meridionales: Galicia y Portugal, Madeira e incluso las islas Canarias, y también Florida y Golfo de México.

Pesca y conservación: Históricamente hubo en Groenlandia, Islandia y Noruega una pesquería del tiburón de Groenlandia con el objetivo de extraer el aceite de su enorme hígado. A mediados del XIX se descargaron, solo en Groenlandia, entre 2000 y 3000 ejemplares por año, y a principios del siglo XX, las capturas de los tres países podían llegar hasta los 32 000. El pico se alcanzó en 1934, con un total de 17 201 hectolitros de aceite descargado. Aunque estas pesquerías se terminaron en 1960 debido principalmente a la caída del precio del aceite, en la década siguiente el gobierno noruego subvencionó una serie de campañas destinadas a reducir el número de estos tiburones, que se consideraban una plaga para otras pesquerías. En 1999 el total de capturas reportadas a la FAO fue de 51 toneladas.
Entre las gentes del norte, como los esquimales, los islandeses y (algunos) noruegos, su carne también se aprovecha para consumo humano y para alimento de los perros de trineo, a pesar de su elevada toxicidad. Para ello, debe ser cuidadosamente tratada, bien cociéndola varias veces, bien sometiéndola a un largo proceso de fermentación y curadocon el que se consigue el famoso hákarl o "tiburón fermentado", una repugnancia que se elabora y consume en ciertas zonas de Islandia y Noruega.
En la actualidad es una captura accidental, por ejemplo en las pesquerías de arrastre del fletán y la gamba. Su pesca está prohibida en la UE (TAC=0).



Figura en las Lista Roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado, con la advertencia de la necesidad de elaborar un análisis de los datos históricos de capturas a fin de determinar si se han producido descensos de sus poblaciones a consecuencia de la actividad pesquera, así como de la urgencia de monitorizar las capturas accidentales en el Ártico y Atlántico norte.

Foto: Antón Parada

[Como siempre, mi agradecimiento a Tucho Parada y a Juan Ignacio, de la SGHN, que amablemente han cedido sus fotos.]

=> Véase también Dormilón (Somniosus rostratus).
________________________
¹"Tras practicársele la necropsia in situ, y dado que se trata de una especie poco habitual, se optó por realizarle una dermoplastia, técnica que consiste en la realización de unos moldes corpóreos para luego hacer una reproducción a tamaño natural, que era realizada ayer en las instalaciones de la Casa do Coronel en el cuartel de Sánchez Aguilera. El objetivo de los investigadores que se encargan del estudio del curioso escualo es intentar conservar el cráneo y las características mandíbulas del animal." El Correo Gallego, 23 de junio de 2006.
Fuente: El Correo Gallego, 23-VI-2006.
Como curiosidad, en un primer momento periódicos como La Voz de Galicia del 21 de junio dijeron que se trataba de una cañabota, aunque al día siguiente ofrecieron la información correcta.
²"Asimismo, en la playa de O Ézaro (Dumbría) aparecieron ayer por la mañana los restos de un tiburón gata de un metro y medio de longitud. El escualo mostraba signos de descomposición y podría llevar ya varios días muerto en el agua." La Voz de Galicia, 31 de marzo de 2008.
No hace falta decir que de "tiburón gata" el bicho tiene poco.
³El animal tuvo la fortuna de que un par de buenos samaritanos apareciesen por allí justo a tiempo: lograron arrancar la masa de carne y piel que sobresalía de su boca y empujarlo mar adentro. En esta página de Montevideo podéis encontrar una crónica en castellano.
David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma; David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth, y <www.geerg.ca>.
En Canarias fue descubierta su presencia en un muestreo realizado en 1986. Para Madeira, véase Mafalda Freitas & Manuel Biscoito (2007). "Four chondrithyes new for the archipelago of Madeira and adjacent seamounts (NE Atlantic Ocean)". Bocagiana. Museu Municipal do Funchal (História Natural), No. 221, 31-XII-07.
La confirmación de su presencia en el Golfo de México es reciente. Si bien existen imágenes bastante pobres de un animal que pudiera ser un Somniosus, tomadas en 2001 por un robot submarino que operaba a 2657 m en el cañón de Alaminos, frente a las costas de Texas, no fue hasta agosto de 2013 cuando se produce el primer registro: un bicho de 367 cm capturado a una profundidad de 1749 m durante una campaña científica. <https://deep-c.org/news-and-multimedia/in-the-news/deep-c-scientists-capture-first-greenland-shark-in-the-gulf-of-mexico>
Véase <http://www.fao.org/fishery/species/2033/en>
El método tradicional consiste en enterrar los trozos de carne en grava y arena dejando que se pudran y fermenten durante 6-12 meses más o menos; luego los cortan en tiras y los cuelgan a secar durante varias semanas más. Dicen que el olor es mucho más nauseabundo que el sabor, pero que solo es cuestión de acostumbrarse. Si algún lector lo prueba y sobrevive, que nos lo cuente.