Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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lunes, 25 de julio de 2022

Muros, zona quenlla 2021

Muros, 28 de julio 2021.

Parece que Muros tiene algo que gusta mucho a las crías de quenlla o tintorera (Prionace glauca), porque casi todos los años hacia mediados-finales de julio viajan hasta allí para instalarse en su muelle durante días o incluso semanas. Tal vez les atraiga su gastronomía o quizás es que encuentran el entorno particularmente acogedor y agradable, o puede que sea una combinación de ambas. Lo cierto es que se trata de un acontecimiento excepcional que debemos aprender a valorar, cuidar y disfrutar.

domingo, 18 de agosto de 2019

Galicia de tintoreras 2019: Preguntas y respuestas


Muros, viernes 16 de agosto.
Muros es un precioso pueblo al que siempre me gusta volver, en cualquier momento del año. Nunca defrauda. Aunque hay días que son especiales, maravillosos, como el pasado viernes 16. Una jornada inolvidable que pude disfrutar en la mejor compañía: ajenas al bullicio de la gente de veraneo, de los puestos del mercadillo y de una pequeña feria montada en el malecón, allí estaban las pequeñas quenllas (tintoreras, tiburones azules, Prionace glauca, como se prefiera)... un año más.

lunes, 1 de agosto de 2016

Los tiburones de Galicia (i)

El tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) es la especie más primitiva de todos los tiburones: una cabeza de saurio encajada en un cuerpo alargado como el de los congrios. La boca, en posición terminal, posee unos característicos dientes tricuspidados, afilados como poteras e inclinados hacia el interior de la boca. (Foto: Toño Maño).

[Artículo originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es mía.]

DIVERSIDAD DE ESPECIES

En Galicia tenemos registradas 48 especies de tiburones, lo que representa algo más del 9% de las 510 descritas hasta ahora en todo el mundo. Esta cifra, baja solo en apariencia, esconde sin embargo una extraordinaria diversidad. Agrupados en 7 órdenes y 22 familias, tenemos tiburones de todas las formas, colores y tamaños. Los hay con cuerpo fusiforme más o menos estilizado, o aplanado como el de las rayas; algunos tienen el morro chato y otros increíblemente alargado; unos poseen dos aletas dorsales, con o sin espinas, otros solamente una, y un buen puñado de ellos carece de aleta anal. Pueden presentar una librea de color negro, gris, acastañada, estampada, o sin color, y algunas especies incluso brillan en la oscuridad como las luciérnagas. Algunos tienen dientes diminutos y otros increíblemente grandes y afilados. En cuanto a las tallas, tenemos el peregrino (Cetorhinus maximus), que, pudiendo superar los 11 m, es el pez más grande de Europa y el segundo del mundo, solo detrás del tiburón ballena; y del otro lado, el negrito (Etmopterus spinax), que no llega a los 60 cm.

Estas grandes diferencias son apenas variantes morfológicas sobre un diseño básico, pero de un extraordinario éxito evolutivo. Los tiburones no solo llevan más de 400 millones de años en la Tierra, sino que fueron capaces de sobrevivir a severas extinciones masivas. Puede decirse, por tanto, que, más que seres primitivos, los tiburones son en realidad de las criaturas más avanzadas que existen.

Los rasgos anatómicos más importantes de este diseño básico, compartidos por todas las familias de tiburones, son los siguientes: esqueleto cartilaginoso; entre 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no cubiertas por un opérculo; piel cubierta de dentículos dérmicos —estructuras similares a los dientes— y no de escamas; los machos presentan en las aletas pélvicas un par de órganos copuladores (pterigópodos), pues al igual que las personas los tiburones se reproducen mediante fecundación interna; y, por último, ausencia de vejiga natatoria. Aunque mucha gente no se lo cree o no lo entiende, tan tiburón es la pintarroja que meten en la caldeirada o guiso como el tiburón blanco de las películas y los documentales.

Figura 1. La Galicia sumergida: PC: Plataforma continental. TC: Talud continental. BG: Banco de Galicia. (Atlas digital GEBCO.)

BAJO EL MAR DE GALICIA

Tal diversidad responde a una tipología igualmente amplia de hábitats, cada cual con sus particulares características ambientales —luminosidad, temperatura, presión, contenido en oxígeno, en sal, nutrientes, etc.—. Por eso es también necesario describir, siquiera esquemáticamente, el lugar donde viven. Excepto para los marineros (y no todos) y para los científicos, a la mayoría de nosotros nos resulta difícil imaginar las dimensiones, naturaleza y estructura del inmenso paisaje que se oculta bajo la superficie, la Galicia sumergida (fig. 1). Si pudiésemos levantar esa cubierta líquida y contemplarla en su totalidad a vuelo de pájaro, nos encontraríamos con un universo de llanuras interminables barridas por las corrientes y punteadas aquí y allá por grandes peñascos y formaciones rocosas, cañones inmensos abiertos como heridas de hacha en la falda del continente, valles profundos dominados por cerros y montañas colosales, bosques fantasmales de corales blancos que surgen de la negritud del fondo. El mundo de los tiburones.

a) La plataforma continental. La plataforma continental gallega es relativamente estrecha, tiene un anchura máxima de 35 km. Se trata de la zona más rica y productiva del océano. La luz del sol la ilumina de arriba abajo permitiendo el crecimiento de los organismos fotosintetizadores que constituyen la base de la red trófica. A esto se suman los nutrientes transportados por el aire, las corrientes y las olas, que sirven de alimento al zooplancton y a millares de pequeños organismos que contribuyen al mantenimiento de todo este entramado de vida.

Marrajo (Isurus oxyrinchus). (Foto: Antonio Parada).
La abundancia de presas implica naturalmente la presencia de depredadores. Hasta aquí se acercan las grandes especies pelágicas como las tintoreras (Prionace glauca) y los marrajos, el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), en busca de sardinas, caballas, jureles, pescadillas, cefalópodos, sin despreciar los tiburones más pequeños e incluso las aves marinas. El marrajo, una de las criaturas más veloces del mar, va también detrás de los bonitos, los atunes y los peces espada, y de los mamíferos marinos. El zorro (Alopias vulpinus) es un especialista en peces gregarios, que caza utilizando su larga aleta caudal —tan larga como el resto del cuerpo— a modo de látigo, golpeando violentamente los cardúmenes.

1. Este juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) se dejó ver por Muros alá en julio de 2015 (foto: Xaime Beiro). 2. El zorro (Alopias vulpinus) está incluido en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro. El ejemplar de la fotografía es una hembra de 457 cm capturada accidentalmente hace unos años por una pareja que traía lirio y pescadilla (foto: Toño Maño). 3. En situaciones estresantes o traumáticas, las tintoreras (Prionace glauca) evaginan el estómago, es decir, les dan la vuelta como si fuese una bolsa de plástico y lo sacan por la boca, como se observa en la imagen (foto: Toño Maño). 4. El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) se encuentra al borde de la extinción en el Atlántico NE, figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro crítico. Desde 2010 su captura y comercialización están terminantemente prohibidas, a pesar de lo cual todavía se sigue viendo en algunas lonjas a la venta como marrajo azul (Isurus oxyrinchus). El ejemplar de la fotografía, un macho de 196 cm, es una captura legal, anterior a esta prohibición (foto: Toño Maño).

Sin duda uno de nuestros tiburones más extraordinarios es el peregrino (Cetorhinus maximus), que periódicamente, sobre todo en primavera y verano, visita nuestras costas siguiendo los afloramientos de plancton. Puede acercarse bastante a las playas e incluso entrar en las dársenas, como ocurrió hace pocos años en Pedras Negras. Suele vérsele nadando lentamente cerca de la superficie —a veces el morro asomando por encima— con la inmensa boca abierta para filtrar grandes cantidades de agua.

En las proximidades de la franja litoral encontramos especies como el cazón (Galeorhinus galeus), un voraz cazador oportunista de todo tipo de peces, de pulpos e incluso crustáceos, que en los meses de verano puede entrar en las rías. A la misma familia (Triakidae) pertenece la musola pinta (Mustelus asterias), dotada de dientes molariformes especialmente preparados para triturar las conchas de crustáceos y moluscos. Y más ligados al fondo tenemos la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el tiburón más abundante de Galicia, y, en el otro extremo de la escala, al borde de la desaparición de nuestras aguas —si es que no se ha ido ya para siempre—, el angelote (Squatina squatina), que vive echado o enterrado en el fondo, al acecho de una posible presa.

1. Detalle de la cabeza de una pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Toño Maño). 2. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus) (foto: CEMMA). 3. El angelote (Squatina squatina), considerado En peligro crítico por la UICN, prácticamente ha desaparecido de la plataforma europea; solo se conserva una población estable en las Canarias (foto: José Torre Busto). 4. Aunque su aspecto invita a pensar lo contrario, los cazones (Galeorhinus galeus) son grandes viajeros capaces de recorrer 56 km en un solo día. El ejemplar de la imagen fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda (Pontevedra) (foto: Gonzalo Mucientes).

b) El talud continental. En su borde, situado a unos 150 m de profundidad, la plataforma continental se inclina repentinamente para descender, por el norte, hasta los 5000 m de la llanura abisal de Vizcaya y, por el oeste, hacia la cuenta interior de Galicia, una especie de canal de unos 100 km de ancho que discurre de norte a sur a lo largo de 350 km entre los 3000 y los 4000 m de profundidad. El talud continental gallego aparece cortado por una serie de cañones abruptos  —Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo...— que descienden canalizando una importante cantidad de sedimentos. Aunque la luz del sol es apenas un tenue resplandor y a partir de los 1000 m la oscuridad es absoluta, el talud es también una zona de gran productividad, pues hasta él llegan nutrientes procedentes de la costa, de la plataforma y también de los fondos marinos, lo cual favorece la proliferación de un amplio número tanto de especies pelágicas como demersales y bentónicas. En el talud superior viven los tollos, brujas, negritos (géneros, Etmopterus, Scymnodon o Dalatias), las viseras, zapatas, quelvachos (géneros Deania, Galeus, Centrophorus, entre otros), así como los extravagantes cerdos marinos (familia Oxynotidae), especializados en pequeños crustáceos y en la depredación de las cápsulas-huevo de rayas y tiburones.

c) El banco de Galicia. El límite occidental de la cuenca interior está marcado por varias montañas submarinas. La más importante es, sin duda, el banco de Galicia, una inmensa mole de 90 km de largo, en su eje N-S, por 50 km de ancho, que se yergue majestuosamente desde los más de 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 650 m de profundidad en su punto más elevado. Se trata de la montaña más alta de Galicia, doblando los 2127 m de Pena Trevinca, y una de las zonas más productivas de nuestro mar. El relieve de los montes submarinos hace que las aguas profundas cargadas de nutrientes asciendan a lo largo de sus laderas propiciando una asombrosa explosión de vida. Sobre sus cumbres y cantiles surgen extensas colonias de esponjas, gorgonias y corales de aguas frías que albergan una extraordinaria diversidad de criaturas, y en la columna superior encontramos peces y cetáceos de toda clase, tortugas y decenas de aves marinas. Es nuestra particular selva tropical, habitada por tiburones pelágicos y demersales. En la irrepetible campaña LIFE+INDEMARES, realizada en 2010 y 2011, se recogieron entre los 1500 y 1800 m cinco especies nunca antes registradas aquí: tres pejegatos del género Apristurus¹, hasta entonces desconocido en Galicia —A. aphyodes, A. melanoasper y A. profundorum—, una variedad de visera, la Deania profundorum (anteriormente, Rafael Bañón ya había incluido otra Deania procedente de la misma zona, la D. hystricosa, en su checklist de peces de Galicia de 2010²) y el olayo de Islandia (Galeus murinus), lo que constituye el registro más meridional de la especie.

Pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño).


<Continúa aquí>.

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¹Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Ocurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 30: 906-915, doi:10.1111/jai.12480. 
Véase también C. Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
²Rafael Bañón, D. Villegas-Ríos, A. Serrano, G. Mucientes & J. C. Arronte (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.

lunes, 4 de enero de 2016

Resumen del 2015


Cumpliendo años. El tiempo corre que es una barbaridad. Silenciosamente, de manera casi clandestina, como los niños, Tiburones en Galicia se ha hecho mayor, acaba de cumplir ya cuatro añitos, algo que ni se me pasaba por la cabeza a principios de aquel lejano 2012 cuando, tras unas Navidades de muchos cálculos y cavilaciones (bueno, en realidad de mucho whisky y turrón de trufa), finalmente resolví lanzarme al agua helada del bloggerío bien abrazado a mi flotador de patito, con más miedo y pudor que otra cosa, puesto que no tenía ni la más remota idea de como se armaba una cosa electrónica de estas.
    Cuatro años después, si bien no se puede decir que hayamos avanzado mucho en el asunto, el blog sigue creciendo, en tamaño y en número de lectores y seguidores, y parece que se va consolidando, dentro de su modestia, como una referencia para los amantes de los tiburones tanto en España como en el inmenso ámbito del habla hispana, sin olvidarnos de un buen puñado de amigos que, me consta, se manejan con algún tipo de translator. Ha habido días en que el número de lectores latinoamericanos superó con creces el de los españoles, lo cual no puedo ver más que con orgullo y, por supuesto, gratitud. Nos leen desde México (los mexicanos ocupan, con diferencia, la cabeza de este particular ranking), desde los EEUU, donde el español es la segunda lengua (y creciendo), desde Colombia, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, Chile, Uruguay.  
     No solo hemos pasado este año de las 300 000 visitas, sino que vamos como centellas camino de superar la barrera de las 350 000. Qué más se puede pedir, excepto seguir mereciendo vuestra confianza.

Famoseando. Otro extremo inimaginable hace cuatro años ha sido la notable presencia del blog en varios medios de comunicación, sobre todo este pasado verano, coincidiendo con el gran número de avistamientos de pequeñas tintoreras en diferentes puntos de nuestra costa (y, ahorrándoos la maldad, coincidiendo también con el hecho de que en verano tampoco es que haya muchos temas de los que hablar... aparte de la amplia gama planetaria de guerras, hambrunas, masacres, latrocinios y carnicerías, además de los cientos de millones de refugiados que se arrastran en las condiciones más atroces por allá por el mundo adelante). Salimos en La Voz de Galicia, El Correo Gallego y el Faro de Vigo, diario que además nos dedicó un extenso y magnífico reportaje firmado por Salvador Rodríguez en su suplemento dominical. Por su parte, Javi Ramos, de la EFE de Santiago, editaba una entrevista acompañada de unas amables palabras que fue recogida en diversos medios digitales y en papel. También salimos en la radio, en dos entrevistas telefónicas, una en el programa Voces de Galicia, de Radio Voz (no debieron de quedar muy convencidos con el resultado porque no existe forma de acceder a él, y creo que con razón), y, la más especial, en Radio CERNA (aquí sí es posible encontrar la entrevista, porque son más benévolos), de la asociación ADEGA (Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galicia los gallegos que hemos crecido viviendo el ecologismo y la defensa de nuestro medio natural sabemos de la importancia de esta histórica asociación), único espacio radiofónico dedicado por entero a cuestiones medioambientales de Galicia. Precisamente en su revista, CERNA, publicamos un artículo que podéis descargar en PDF pinchando este enlace: Os tiburóns de Galicia.

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) capturado en Hutton Bank. Foto amablemente cedida por su autor, César López Eireos.
El resumen (por fin). El 2015 resultó más complicado de lo previsto, por lo que el número de artículos descendió sustancialmente, con un total de 32, once menos que en el 2014 (y ya anticipo que en este 2016 posiblemente seguiremos en la misma tónica). Con todo, hemos aprovechado los ratos libres para ir actualizando cosillas y hemos añadido un Listado visual de especies de nuestras costas que los lectores habéis valorado muy positivamente. 
     Como ya es tradicional, comenzábamos el año con un resumen del anterior (Resumen del 2014), y seguimos con los clásicos post con las cifras de capturas y ventas de tiburón de la lonja de Vigo (Lonja de Vigo 2014) y las estadísticas mundiales de ataques (Ataques de tiburón 2014), este año debidamente contextualizadas mediante un artículo sobre la irracionalidad del miedo que sentimos hacia estos bichos (Ataques en perspectiva: Miedo e información).
     Enseguida, como un premio gordo tempranero, llegó Tiburón anguila en O Grove, artículo sobre un ejemplar de esta rara y extraordinaria especie que tuve la inmensa fortuna de observar y fotografiar en O Grove un inolvidable viernes 9 de enero. Otro tanto ocurrió con un ejemplar juvenil de tiburón duende, capturado pocas semanas después en aguas del norte de Portugal. El 17 de febrero me desplacé hasta Vigo para verlo y de aquella visita salió Encuentro con un duende.
     Los monográficos dedicados a especies gallegas fueron también muy pocos, tan solo cinco: Dormilón (Somniosus rostratus), Pejegato abisal (Apristurus profundorum), Musola (Mustelus mustelus), Musola pinta (Mustelus asterias), y Cornuda (Sphyrna zygaena). Para el primero conté con las inestimables aportaciones de uno de los grandes especialistas en tiburones de profundidad (particularmente los Centrophorus) que tenemos actualmente en este país, Javier Guallart. Javier tuvo la santa paciencia no solo de leerse el original, sino de aportar un buen número de correcciones y sugerencias. Un lujo para los lectores de este blog y sobre todo para quien os escribe. No exactamente un monográfico, sino un artículo de puro divertimento fue El salto del Cetorhinus, en el que vimos como el tiburón peregrino, pese a su enorme tamaño, es capaz de pegar impresionantes saltos por encima de la superficie, tal como hacen los marrajos y los zorros.
     Y como también nos gusta conocer los tiburones de otras partes del mundo, hablamos de como el Pseudocarcharias kamoharai, un bicho tan pequeño como feroz, fue capaz de poner en jaque a toda una multinacional (El misterio del tiburón cocodrilo), y presentamos el fascinante descubrimiento de un patrón migratorio del Galeocerdo cuvier (Viajes del tiburón tigre) gracias a un estupendo trabajo en el que participa un científico gallego especialista en pelágicos y amigo de este blog, Gonzalo Mucientes. Por último, metidos en cuestiones taxonómicas, en Cerdos marinos (fam. Oxynotidae), aprendimos a diferenciar las cinco especies de oxinótidos descritas actualmente en el mundo.

Juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) filmado y fotografiado en Muros por Xaime Beiro.
     A caballo entre la taxonomía y la evolución, en Filogenia de los Squaliformes reconstruimos el árbol filogenético de este fascinante grupo. Y siguiendo con los tiburones del pasado, en Carcharhinus sp. en el Cantábrico, 1929 comprendimos que posiblemente los carcharhínidos fueron más abundantes hace un siglo de lo que son ahora (tintoreras aparte, claro está). Viajando un poco más atrás en el tiempo, aprendimos que los tiburones blancos fueron animales relativamente abundantes en las costas atlánticas europeas desde el mismo momento en que por primera vez aparecieron en los océanos de la Tierra (Tiburones blancos en la Europa atlántica del Plioceno).
     Por lo que respecta a la biología, al final no dedicamos ningún artículo al tema de los sentidos, tal como nos habíamos propuesto a principios de año. Hablamos de endotermia (Ventajas de la endotermia), de los sistemas de filtración que emplean las tres especies planctófagas (Devoradores de plancton), de malformaciones (La parada de los monstruos)... pero sobre todo hablamos de luz, de los tiburones que emiten luz, bien generada por ellos mismos, bien procedente de una fuente externa: fueron dos artículos sobre bioluminiscencia (Bioluminiscencia I: Los fotóforos y Bioluminiscencia II: Funciones) y uno sobre la Biofluorescencia.
     Las malas noticias también dieron lugar a un par de artículos: Eugenie Clark, In memóriam, dedicada a Eugenie Clark, la inolvidable dama de los tiburones, que nos dejó el 25 de febrero; e Informe IUCN sobre las especies europeas, con un resumen del informe publicado por la IUCN sobre la lamentable situación de algunas especies de tiburón en Europa.
     Las noticias del pasado son fundamentales para comprender el presente, de ahí mi empeño en rescatar viejas noticias y tratados científicos escritos varios siglos atrás: Los tiburones según Claudio Eliano (II-III d. C.), Los tiburones según Goldsmith (1774), un largo artículo en dos partes, y Los tiburones según Cornide (1788), autor del primer tratado ictiológico centrado en las especies de Galicia. Y con Julio Guillén, Lourido y los tiburones, mezclando divulgación y ficción, cerramos el año.
     Para el final dejamos Agosto de tintoreras 2015, post sobre uno de los más sorprendentes acontecimientos del año en Galicia, ictiológicamente hablando: la llegada de crías de tintorera (neonatos en su gran mayoría) a diversos puertos y playas de nuestra costa. Este artículo fue solo posible gracias a la inestimable colaboración de un amplio número de amigos y de lectores que enseguida se pusieron en contacto conmigo para comunicar sus observaciones.

En el muelle de Muros el inolvidable 9 de agosto de 2015.

AGRADECIMIENTOS. Si el número de artículos ha sido inferior al de otros años, el apartado de agradecimientos tiene que ser necesaria y merecidamente mayor. Hay mucha gente (cada vez más) cuya generosidad merece cuando menos, a falta de un camión cisterna lleno de la mejor cerveza, una pequeña mención. Así que allá vamos. En primer lugar debe figurar el maestro Rafael Bañón, por llevarme a ver el Chlamydoselachus y el Mitsukurina, entre otras muchas cosas, seguido de Gonzalo Mucientes, siempre dispuesto a compartir fotos e información; Javier Guallart, por lo mismo y por su impagable labor de "profe particular de prácticas"; Claudio Barría, Sergio Permuy Leal, César López Eireos, Antón Parada, por sus fotografías.
     Y este año, un agradecimiento muy especial a todos aquellos amigos, lectores y seguidores de Tiburones en Galicia que bien a través de las páginas de Facebook y de G+, bien a través del correo electrónico (apristurus69@gmail.com), se han tomado la molestia de enviarme todo tipo de datos y noticias sobre la presencia de tintoreras en diferentes localidades de la costa, así como sus propios testimonios, no pocas veces acompañados de valiosísimas fotos y vídeos. Fueron tantos, que seguro que me dejo alguno en el teclado. En primer lugar, está el personal de la CEMMA (gracias, sobre todo, Pablo y Alfredo), Xaime y Xosé Beiro (también por las imágenes del peregrino de Muros), Lucía Parente (ADEGA), Ubaldo Cerqueiro (del periódico Que pasa na costa), Victorino Jul, Joana Piñeiro, María Knarish, Lalo Ventoso, Pablo Leis, Manuel Gil, Begoña Formoso, Sebastián Bamonde, Marcos Ríos, Javier Souto, Óscar Cordeiro, etc.

     A todos ellos y a todos los lectores, con los mejores deseos para este nuevo año. Que el 2016 nos sea propicio. Salud.


martes, 18 de agosto de 2015

Agosto de tintoreras 2015

Muelle de Muros, 9 de agosto de 2015 (foto: Toño Maño).
Como un déjà vu. Por tercer año consecutivo un importante número de quenllas o tintoreras (Prionace glauca) han venido a pasearse por nuestras costas, bien cerquita de la orilla. Algunas incluso han entrado en dársenas y en algún caso permanecido allí durante unos días para asombro de propios y extraños. Los últimos días de julio y los primeros diez días de agosto han sido particularmente generosos. En lo personal, lo más asombroso de la temporada lo viví como un déjà vu: más o menos en las mismas fechas del año pasado —primeros de agosto— y estando exactamente en el mismo lugar, recibí la llamada de los mismos amigos avisándome de que en la misma playa volvían a tener delante una cría de tintorera. La pena es que esta vez me resultó imposible acercarme hasta allí, como entonces [véase Una cría de tintorera en Corrubedo].

Muros (foto: Toño Maño).
Tintoreras all over Galicia. Los avistamientos han sido asombrosos, tanto en cantidad como en extensión geográfica. Se han visto tintoreras en la práctica totalidad de nuestra franja costera, desde Foz (un juvenil capturado con caña y devuelto al mar con vida, en un gesto que ennoblece al pescador) hasta Nigrán (un neonato varado en una playa con un agujero que lo atravesaba de parte a parte, probablemente arponeado por un descerebrado). Aunque sin duda la zona caliente de esta temporada está siendo la Costa da Morte, con un amplio número de registros en diversos puntos de Muros, Carnota, Corcubión, Fisterra, Muxía, Laxe, Corme, Ponteceso... Una auténtica zona cero en el sentido más positivo.

Mapa provisional elaborado a partir de las diversas noticias aparecidas en la prensa local y de las aportaciones de lectores y seguidores de Tiburones en Galicia a través del correo y de las páginas de Facebook y G+ (mapa: Google Maps).
Pequeñas tintoreras llegaron a entrar en dársenas como las de Fisterra, Corme y, fundamentalmente, Muros, donde la cosa ha sido espectacular. El sábado 8 de agosto pudieron contarse entre 7 y 8 ejemplares dando vueltas solamente en la parte del muelle que está justo delante de la fábrica de hielo, y 6 al día siguiente, en el mismo lugar. Nos comentaron que se habían visto algunos ejemplares más en otros puntos del puerto, con lo que el número total podía llegar a la docena. Lo triste es que estas crías ya llevaban varios días por allí —no supieron precisarnos cuántos exactamente ... y lo más deprimente es que había gente que las estaba pescando, simplemente porque si, por "deporte". Según nos contaron algunos testigos, solo uno o dos días antes se habían capturado hasta 7. El lunes empezó a cambiar el tiempo, el martes a mediodía se pudieron ver una o dos y a última hora de la tarde, ya ninguna.
 
Casos sorprendentes. Además de lo anterior, dos casos llamaron poderosamente la atención. Uno fueron los ejemplares observados nadando en las aguas salobres de la boca de dos pequeños ríos: cuatro ejemplares dentro del río do Mar, el que separa las playas del Vilar y la Ladeira (Corrubedo), y uno en río Sieira (Porto do Son).
Y el más asombroso: una cría atrapada nada menos que en una charca intermareal. Ocurrió en la playa de la Aguieira (Porto do Son); con la subida de la marea, pudo regresar al mar. Podéis ver las imágenes, amablemente cedidas por su autora, Joana Kiefer, en este enlace del Canal Tiburones en Galicia, junto con un vídeo que pude grabar en el muelle de Muros.

Tallas pequeñas. Todas las tintoreras de las que hemos tenido noticia eran neonatos y juveniles con tallas comprendidas entre los "casi 40 cm", según noticia aparecida en La Voz de Galicia, de una pequeña hembra encontrada el 3 de agosto en la playa de San Xurxo (Ferrol) y los 150-200 cm de un juvenil avistado en la ría de Aldán, Pontevedra. La gran mayoría, no obstante, no sobrepasaron los 60-70 cm, y tan solo un individuo se acercó a los 2 m.

No hay razones para alarmarse o preocuparse. Las personas que se han mostrado preocupadas por la presencia de estos tiburones cerca de las playas pueden tener la certeza de que no existe motivo alguno para alarmarse; estos bichos no suponen ningún peligro o amenaza, y menos con esas tallas. Estas crías solo han venido aquí para alimentarse y crecer en un entorno protegido, no son en absoluto agresivas, sino más bien al contrario, bastante tímidas. Y por supuesto, sus madres no andan por los alrededores: las hembras de los tiburones se desentienden de su prole inmediatamente después del parto, que en esta especie suele tener lugar en primavera, y dejan que se busquen la vida mientras ellas hacen lo propio (es que son bichos muy inteligentes). Así pues, podemos entrar en el agua con total tranquilidad; y si alguno está pensando en deshacerse de la suegra o del cuñado, la recomendación es que vaya pensando en otra estrategia.
A medida que crecen los tiburoncitos se van alejando de la costa. Esto quiere decir que los ejemplares de mayor talla se encuentran unas cuantas millas mar adentro (recordemos que las tintoreras son tiburones fundamentalmente oceánicos).

El domingo 9 el muelle de Muros se había convertido en una especie de acuario a tamaño natural y entrada libre.
Disfrutando de lo que es nuestro. Lo que tenemos que hacer es simplemente aprovechar la ocasión para disfrutar de estos animales, observar sus evoluciones cerca de la superficie, sus súbitas aceleraciones, sus lentos planeos. Es un espectáculo maravilloso que pocas veces vamos a tener la posibilidad de contemplar tan al ladito de casa. Y sobre todo no permitir que nadie nos lo estropee, porque lo están haciendo: hay gente empeñada en privarnos de este privilegio, en impedir que disfrutemos de nuestro precioso patrimonio natural.

Matando porque si. La parte más triste y negra de todo este asunto fue constatar que todavía existen entre nosotros personas que, bien por ignorancia, bien porque carecen de escrúpulos y del más mínimo resto de cerebro, se han dedicado a aniquilar estas pequeñas crías sin ningún motivo, solo por el gusto de matar. Como si su santa y puñetera voluntad estuviese por encima de nuestro derecho colectivo a gozar de lo que es nuestro. A lo comentado sobre algunos "pescadores" de Muros (y de otros lugares), hay que añadir las noticias que nos han llegado de algunos "machotes" (no les vamos a llamar pescasub porque de ninguna manera representan a la generalidad de la gente del gremio) que las han arponeado en diversos puntos de la costa.
(Cada año se capturan en todo el mundo unos 20 millones de tintoreras, según datos de la IUCN, que considera la especie como Casi amenazada. Parece que hay gente dispuesta a echar un cable para que sus poblaciones caigan todavía más.)

Cría encontrada en Nigrán (foto amablemente cedida por María Knarish).
¿Un cambio de mentalidad? Pero hay que ser justos y destacar que, al mismo tiempo, estamos viendo que cada vez hay más gente dispuesta a proteger a estos animales y a defender sus derechos. El día que estuvimos en Muros fue gratificante ver como había personas que llamaban la atención a algunos que andaban por allí con la caña tocando las narices; sabemos también de buena gente que se ha apresurado a devolver enseguida al mar las tintoreras que han picado sus anzuelos, o que han agarrado con sus propias manos... siempre con vida. Parecen señales de que la mentalidad primitiva y tercermundista que siempre ha caracterizado nuestra relación con el mundo natural está cambiando. Ojalá.

La importancia recabar datos. Aunque las tintoreras no son una rareza en Galicia —realmente es al contrario—, no es habitual encontrárselas, en esas cantidades, tan próximas a la orilla. Es todavía muy pronto para dar con una explicación definitiva. Puede ser debido a factores climáticos o ambientales de algún tipo, como la temperatura del agua, o sencillamente a que nos encontremos en una fase de alta productividad, en la que un gran número de hembras se estén congregando cerca de nuestras costas para traer al mundo a sus crías. La tintorera es un tiburón relativamente prolífico en comparación con el resto de especies: maduran con cierta rapidez entre los 4 y los 6 años y pueden parir una media de 35 crías, dependiendo del tamaño de la madre, llegando en un caso hasta las 135; y sabemos también que la costa cantábrica, Galicia y Portugal forman parte de una zona de cría.
Para averiguarlo es de suma importancia que la gente informe de todos los avistamientos de que tengan noticia a fin de completar y ampliar nuestra base de datos. Para que os hagáis una idea del valor de vuestras comunicaciones, he incluido un mapa provisional elaborado tan solo con algunas noticias de prensa y los testimonios que muchos lectores y seguidores de Tiburones en Galicia nos han hecho llegar a través del correo electrónico y de las páginas de Facebook y G+. Como veis, una sola noticia no es nada, pero cuando se pone en relación con otras, la perspectiva cambia radicalmente. El mapa de la costa de Galicia empieza de pronto a llenarse de puntitos rojos que, como si una mano invisible comenzase a garabatear sobre él, van transformándose poco a poco en un texto que seguro terminaremos por descifrar.


Por eso me gustaría terminar este pequeño resumen con un reconocimiento a todos los lectores que se han tomado la molestia de comunicar sus observaciones, incluso acompañándolas, en algunos casos, de fotos y de vídeos impagables. Por orden alfabético: Xaime y Xosé Beiro Formoso, Canta Claro, Ubaldo Cerqueiro y el personal de Qué Pasa Na Costa, Óscar Cordeiro, Begoña Formoso, Manuel Gil, Victorino Jul, Joana Kiefer, María Knarish, Pablo Leis, Marcos Ríos, Javier Souto, Lalo Ventoso y algunos más que seguro que me estoy dejando en el teclado.
¡Seguimos adelante!