Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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jueves, 9 de enero de 2020

Un alitán llamado quenlla

Foto publicada en La Voz de Galicia del 26-V-2017.
Una forma tan agradable como cualquier otra de estrenar un nuevo año es refrescarse con una vieja noticia. Esto es lo que hoy os propongo aprovechando una de esas joyas periodísticas con las que de vez en cuando La Voz de Galicia nos regala la vista y el intelecto a partes iguales. Apareció publicada en la edición de Carballo del 26 de mayo de 2017, es decir, hace algo más de 2 años. Di con ella por casualidad hace pocos días... y no lo he podido resistir. Ahora vais a entender por qué:

martes, 18 de agosto de 2015

Agosto de tintoreras 2015

Muelle de Muros, 9 de agosto de 2015 (foto: Toño Maño).
Como un déjà vu. Por tercer año consecutivo un importante número de quenllas o tintoreras (Prionace glauca) han venido a pasearse por nuestras costas, bien cerquita de la orilla. Algunas incluso han entrado en dársenas y en algún caso permanecido allí durante unos días para asombro de propios y extraños. Los últimos días de julio y los primeros diez días de agosto han sido particularmente generosos. En lo personal, lo más asombroso de la temporada lo viví como un déjà vu: más o menos en las mismas fechas del año pasado —primeros de agosto— y estando exactamente en el mismo lugar, recibí la llamada de los mismos amigos avisándome de que en la misma playa volvían a tener delante una cría de tintorera. La pena es que esta vez me resultó imposible acercarme hasta allí, como entonces [véase Una cría de tintorera en Corrubedo].

Muros (foto: Toño Maño).
Tintoreras all over Galicia. Los avistamientos han sido asombrosos, tanto en cantidad como en extensión geográfica. Se han visto tintoreras en la práctica totalidad de nuestra franja costera, desde Foz (un juvenil capturado con caña y devuelto al mar con vida, en un gesto que ennoblece al pescador) hasta Nigrán (un neonato varado en una playa con un agujero que lo atravesaba de parte a parte, probablemente arponeado por un descerebrado). Aunque sin duda la zona caliente de esta temporada está siendo la Costa da Morte, con un amplio número de registros en diversos puntos de Muros, Carnota, Corcubión, Fisterra, Muxía, Laxe, Corme, Ponteceso... Una auténtica zona cero en el sentido más positivo.

Mapa provisional elaborado a partir de las diversas noticias aparecidas en la prensa local y de las aportaciones de lectores y seguidores de Tiburones en Galicia a través del correo y de las páginas de Facebook y G+ (mapa: Google Maps).
Pequeñas tintoreras llegaron a entrar en dársenas como las de Fisterra, Corme y, fundamentalmente, Muros, donde la cosa ha sido espectacular. El sábado 8 de agosto pudieron contarse entre 7 y 8 ejemplares dando vueltas solamente en la parte del muelle que está justo delante de la fábrica de hielo, y 6 al día siguiente, en el mismo lugar. Nos comentaron que se habían visto algunos ejemplares más en otros puntos del puerto, con lo que el número total podía llegar a la docena. Lo triste es que estas crías ya llevaban varios días por allí —no supieron precisarnos cuántos exactamente ... y lo más deprimente es que había gente que las estaba pescando, simplemente porque si, por "deporte". Según nos contaron algunos testigos, solo uno o dos días antes se habían capturado hasta 7. El lunes empezó a cambiar el tiempo, el martes a mediodía se pudieron ver una o dos y a última hora de la tarde, ya ninguna.
 
Casos sorprendentes. Además de lo anterior, dos casos llamaron poderosamente la atención. Uno fueron los ejemplares observados nadando en las aguas salobres de la boca de dos pequeños ríos: cuatro ejemplares dentro del río do Mar, el que separa las playas del Vilar y la Ladeira (Corrubedo), y uno en río Sieira (Porto do Son).
Y el más asombroso: una cría atrapada nada menos que en una charca intermareal. Ocurrió en la playa de la Aguieira (Porto do Son); con la subida de la marea, pudo regresar al mar. Podéis ver las imágenes, amablemente cedidas por su autora, Joana Kiefer, en este enlace del Canal Tiburones en Galicia, junto con un vídeo que pude grabar en el muelle de Muros.

Tallas pequeñas. Todas las tintoreras de las que hemos tenido noticia eran neonatos y juveniles con tallas comprendidas entre los "casi 40 cm", según noticia aparecida en La Voz de Galicia, de una pequeña hembra encontrada el 3 de agosto en la playa de San Xurxo (Ferrol) y los 150-200 cm de un juvenil avistado en la ría de Aldán, Pontevedra. La gran mayoría, no obstante, no sobrepasaron los 60-70 cm, y tan solo un individuo se acercó a los 2 m.

No hay razones para alarmarse o preocuparse. Las personas que se han mostrado preocupadas por la presencia de estos tiburones cerca de las playas pueden tener la certeza de que no existe motivo alguno para alarmarse; estos bichos no suponen ningún peligro o amenaza, y menos con esas tallas. Estas crías solo han venido aquí para alimentarse y crecer en un entorno protegido, no son en absoluto agresivas, sino más bien al contrario, bastante tímidas. Y por supuesto, sus madres no andan por los alrededores: las hembras de los tiburones se desentienden de su prole inmediatamente después del parto, que en esta especie suele tener lugar en primavera, y dejan que se busquen la vida mientras ellas hacen lo propio (es que son bichos muy inteligentes). Así pues, podemos entrar en el agua con total tranquilidad; y si alguno está pensando en deshacerse de la suegra o del cuñado, la recomendación es que vaya pensando en otra estrategia.
A medida que crecen los tiburoncitos se van alejando de la costa. Esto quiere decir que los ejemplares de mayor talla se encuentran unas cuantas millas mar adentro (recordemos que las tintoreras son tiburones fundamentalmente oceánicos).

El domingo 9 el muelle de Muros se había convertido en una especie de acuario a tamaño natural y entrada libre.
Disfrutando de lo que es nuestro. Lo que tenemos que hacer es simplemente aprovechar la ocasión para disfrutar de estos animales, observar sus evoluciones cerca de la superficie, sus súbitas aceleraciones, sus lentos planeos. Es un espectáculo maravilloso que pocas veces vamos a tener la posibilidad de contemplar tan al ladito de casa. Y sobre todo no permitir que nadie nos lo estropee, porque lo están haciendo: hay gente empeñada en privarnos de este privilegio, en impedir que disfrutemos de nuestro precioso patrimonio natural.

Matando porque si. La parte más triste y negra de todo este asunto fue constatar que todavía existen entre nosotros personas que, bien por ignorancia, bien porque carecen de escrúpulos y del más mínimo resto de cerebro, se han dedicado a aniquilar estas pequeñas crías sin ningún motivo, solo por el gusto de matar. Como si su santa y puñetera voluntad estuviese por encima de nuestro derecho colectivo a gozar de lo que es nuestro. A lo comentado sobre algunos "pescadores" de Muros (y de otros lugares), hay que añadir las noticias que nos han llegado de algunos "machotes" (no les vamos a llamar pescasub porque de ninguna manera representan a la generalidad de la gente del gremio) que las han arponeado en diversos puntos de la costa.
(Cada año se capturan en todo el mundo unos 20 millones de tintoreras, según datos de la IUCN, que considera la especie como Casi amenazada. Parece que hay gente dispuesta a echar un cable para que sus poblaciones caigan todavía más.)

Cría encontrada en Nigrán (foto amablemente cedida por María Knarish).
¿Un cambio de mentalidad? Pero hay que ser justos y destacar que, al mismo tiempo, estamos viendo que cada vez hay más gente dispuesta a proteger a estos animales y a defender sus derechos. El día que estuvimos en Muros fue gratificante ver como había personas que llamaban la atención a algunos que andaban por allí con la caña tocando las narices; sabemos también de buena gente que se ha apresurado a devolver enseguida al mar las tintoreras que han picado sus anzuelos, o que han agarrado con sus propias manos... siempre con vida. Parecen señales de que la mentalidad primitiva y tercermundista que siempre ha caracterizado nuestra relación con el mundo natural está cambiando. Ojalá.

La importancia recabar datos. Aunque las tintoreras no son una rareza en Galicia —realmente es al contrario—, no es habitual encontrárselas, en esas cantidades, tan próximas a la orilla. Es todavía muy pronto para dar con una explicación definitiva. Puede ser debido a factores climáticos o ambientales de algún tipo, como la temperatura del agua, o sencillamente a que nos encontremos en una fase de alta productividad, en la que un gran número de hembras se estén congregando cerca de nuestras costas para traer al mundo a sus crías. La tintorera es un tiburón relativamente prolífico en comparación con el resto de especies: maduran con cierta rapidez entre los 4 y los 6 años y pueden parir una media de 35 crías, dependiendo del tamaño de la madre, llegando en un caso hasta las 135; y sabemos también que la costa cantábrica, Galicia y Portugal forman parte de una zona de cría.
Para averiguarlo es de suma importancia que la gente informe de todos los avistamientos de que tengan noticia a fin de completar y ampliar nuestra base de datos. Para que os hagáis una idea del valor de vuestras comunicaciones, he incluido un mapa provisional elaborado tan solo con algunas noticias de prensa y los testimonios que muchos lectores y seguidores de Tiburones en Galicia nos han hecho llegar a través del correo electrónico y de las páginas de Facebook y G+. Como veis, una sola noticia no es nada, pero cuando se pone en relación con otras, la perspectiva cambia radicalmente. El mapa de la costa de Galicia empieza de pronto a llenarse de puntitos rojos que, como si una mano invisible comenzase a garabatear sobre él, van transformándose poco a poco en un texto que seguro terminaremos por descifrar.


Por eso me gustaría terminar este pequeño resumen con un reconocimiento a todos los lectores que se han tomado la molestia de comunicar sus observaciones, incluso acompañándolas, en algunos casos, de fotos y de vídeos impagables. Por orden alfabético: Xaime y Xosé Beiro Formoso, Canta Claro, Ubaldo Cerqueiro y el personal de Qué Pasa Na Costa, Óscar Cordeiro, Begoña Formoso, Manuel Gil, Victorino Jul, Joana Kiefer, María Knarish, Pablo Leis, Marcos Ríos, Javier Souto, Lalo Ventoso y algunos más que seguro que me estoy dejando en el teclado.
¡Seguimos adelante!

jueves, 31 de mayo de 2012

Peregrino (Cetorhinus maximus) - Primera parte

Foto: Andy Murch (Elasmodiver.com)

Peregrino

Cetorhinus maximus (Gunnerus, 1765)

(es. Peregrino, tiburón peregrino; gal. Peixe bobo, momo, peixe momo, peixorro, barbosa; in. Basking Shark; por. Tubarao frade.)

Orden: Lamniformes
Familia: Cetorhinidae

  • "Avistan un tiburón peregrino entre las bateas de Bueu. Una bañista de la playa de Portomaior comunicó a la policía local, el pasado lunes por la noche, el avistamiento de un pez de grandes dimensiones en las cercanías de las bateas frente a este arenal." (22-VIII-2007)
  • "Un tiburón visita Foz y desaparece sin dejar rastro. El escualo, de unos tres metros de longitud, recorrió a sus anchas la ría y el puerto." (27-IX-2007)
  • "Canal das Sisargas. Pescadores de Laxe encuentran un tiburón peregrino de cuatro metros a apenas tres millas de la costa." (1-XII-2007)
  • "Aparece en las islas Atlánticas un ejemplar de tiburón peregrino de más de ocho metros de longitud. El pasado mes de agosto se pudo ver otro ejemplar por las inmediaciones de la isla de Ons." (5-XII-2007)
  • "Un pesquero captura en aguas de la ría de Ferrol un tiburón de 4 metros que quedó atrapado en el aparejo. Es el segundo ejemplar de estas características que se pesca en la costa Ártabra en los últimos quince días." (19-III-2010)
  • "Avistan dos ejemplares de tiburón peregrino a una milla de la playa ferrolana de Doniños." (23-IV-2010) 
  • "Capturan un tiburón peregrino de 4 metros en el puerto de Espasante." (5-IV-2011)
  • "Avistan un tiburón peregrino en la costa de O Grove. Los testigos que pasaban por la zona no dudaron en fotografiar al animal." (7-IV-2011) 
  • "Los biólogos buscan en aguas de Cíes un tiburón peregrino de 4 metros." (22-V-2012)
Pedras Negras (O Grove), 7-IV-2011 (Foto: La Voz de Galicia)
Esto es solo una muestra de lo publicado en la prensa gallega durante estos últimos años (1). A ello habría que sumar un porcentaje difícil de determinar de avistamientos no registrados, realizados fundamentalmente por pescadores, o silenciados para no crear alarma entre los sensibles bañistas (la psicosis provocada por Tiburón no es un cuento):
Una de las especies más grandes, junto con el tiburón blanco, es el peregrino, atrapado muchas veces en las redes de los pesqueros norteños. En la playa coruñesa del Orzán apareció uno hace tres años, del que había prueba gráfica, pero no se hizo público por cuestiones de alarma pública, aunque el peregrino es inofensivo, se alimenta sólo de plancton. (2)
Parece evidente que el peregrino visita nuestras costas tal vez más de lo que se cree, aunque bastante menos de lo que muchos desearíamos, porque es sin duda uno de los tiburones más espectaculares y misteriosos de cuantos existen y de cuantos tenemos el privilegio de ver en nuestras aguas.  
Único representante de la familia Cetorhinidae, su nombre científico, dado con toda justicia, como podéis ver, es un compuesto de dos voces griegas, ketos ('monstruo marino') y rhinos ('nariz'), matizadas por el superlativo latino maximus (de magnus, 'grande'), 'grandísimo'.

Descripción: El peregrino es inconfundible, particularmente cuando se le ve nadando lentamente cerca de la superficie con su enorme boca totalmente abierta. Sus aberturas branquiales son también características: tan grandes que casi rodean por completo la cabeza. Como casi todos los Lamniformes, tiene un cuerpo alargado y cilíndrico terminado en una cabeza cónica; los ojos, carentes de membrana nictitante, están situados por delante de las comisuras bucales; las narinas no tienen barbillones; los espiráculos son diminutos y están alejados de los ojos; tiene dos aletas dorsales sin espinas y, por supuesto, aleta anal.
Hembra inmadura (Foto: Antón Parada)
El morro de los adultos es más bien corto y cónico; en cambio, el de los ejemplares inmaduros es alargado, cilíndrico y apuntado. No es de extrañar que en algunas zonas se le conozca como elephant fish o elefant de mer. La boca es muy grande (llega a medir un metro de ancho en los ejemplares grandes) y tiene forma triangular. Los ojos son redondos y pequeños.
La primera aleta dorsal es grande, alta y triangular; está situada entre las pectorales y las pelvianas. La segunda dorsal es bastante más pequeña, prácticamente del mismo tamaño que la anal. Las aletas pectorales no son muy largas en comparación con el cuerpo. El pedúnculo caudal presenta dos fosetas precaudales y está ensanchado por dos potentes quillas laterales. La caudal es grande y con forma semilunar (los dos lóbulos son de tamaño similar), con un lóbulo terminal bien diferenciado.
La piel es muy áspera al estar cubierta por fuertes dentículos dérmicos. Muchas veces pueden verse pequeñas heridas o erosiones redondeadas que probablemente han sido provocadas por lampreas de mar (Petromyzon marinus).

Color: Varía del gris muy oscuro al gris pardusco o gris azulado oscuro, que puede ser más claro e incluso blanco en la zona ventral. Puede presentar manchas blancuzcas irregulares bajo la cabeza y el abdomen, así como franjas longitudinales y manchas más claras en los flancos.

Dentición: Aunque es planctófago, la boca del peregrino contiene aproximadamente 200 dientes por mandíbula distribuidos a lo largo de 4 a 9 series funcionales. Son muy pequeños, en torno a los 5 mm de altura, y poseen una única cúspide cónica ligeramente inclinada hacia atrás en forma de gancho.

Talla: Es el segundo pez más grande del océano, por detrás del espectacular tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede alcanzar los 21 metros de longitud total.
Excepcionalmente, el Cetorhinus puede llegar a superar los 12 m de longitud (algunos han señalado de 12,2 a 15,2 m) y las 7 toneladas, aunque por lo general no rebasan la barrera de los 10 m (9,8 m). Lo normal es que ronden los 8 m, sobre todo las hembras, que suelen ser más grandes.
Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 4-5 m, y las hembras a partir de los 8 m.

Reproducción: Aunque pueda parecer paradójico tratándose de una especie relativamente famosa y televisiva, y a pesar de que ciertamente ha habido avances en la investigación, todavía sabemos muy poco de la biología reproductiva del peregrino. Para hacernos una idea, buena parte de los datos de que disponemos actualmente proceden de un estudio publicado hace 60 años, en 1950, sobre especímenes capturados en aguas de Escocia. En él se concluía, entre otras cosas, que este tiburón es ovovivíparo; que en las hembras observadas sólo el ovario derecho era funcional, pero que contenía al menos 5 millones de óvulos de 0,5 mm de diámetro; y que los espermatóforos (especie de agregados o cápsulas de espermatozoides) producidos por los machos tenían un diámetro de unos 5 cm y flotaban en un líquido claro del cual unos 18 litros podían ser trasvasados al útero de la hembra durante la cópula.(3)
En aquel entonces, como ahora, sólo se tenía noticia de la captura de una única hembra grávida que tuvo lugar en 1936 en la costa oriental de Noruega. Mientras era remolcada hasta el puerto de Teigboden, dio a luz a 6 crías de entre 1,5 y 2 m; cinco de ellas comenzaron a nadar cerca de la superficie con sus bocas abiertas, posiblemente buscando comida, y la sexta nació muerta.
En resumen, a falta de más datos, lo que sabemos es que el peregrino es vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas no muy elevadas, de hasta 6 crías. Es posible que los fetos practiquen la oofagia (es decir, que dentro del útero materno se alimenten de huevos no fecundados) dado que se han encontrado grandes cantidades de pequeños huevos en el útero de hembras adultas no grávidas. No se ha demostrado la práctica del canibalismo intrauterino (el que los fetos más fuertes y grandes se alimenten de sus hermanos más débiles y pequeños). Por otro lado, el periodo de gestación es con toda probabilidad muy largo, estimado en alrededor de 2,6 años, con un ciclo reproductivo de 2-3 años. Al nacer miden entre 150-170 cm (algunos alargan este margen hasta los 2 m).
Los machos son maduros a partir de los 12-16 años, al llegar a los 5,5 m; las hembras a partir de los 20 años y los 8 m. Se cree que pueden llegar a vivir hasta los 50 años.
Todo ello camadas bajas tras un larguísimo periodo de gestación más un ciclo reproductivo lento convierte a estos tiburones en criaturas extremadamente vulnerables a la pesca intensiva.
Dado el escaso número de hembras grávidas que conocemos, algunos investigadores se inclinan a pensar que tal vez exista algún tipo de segregación espacial y batimétrica que las mantenga alejadas de las demás hembras que con frecuencia observamos cerca de la superficie (y por tanto de la mirada de los científicos). Otros opinan que quizá, sencillamente, lo que ocurre es que el porcentaje de hembras preñadas sea muy reducido respecto del total y por eso el registro de capturas sea tan bajo.
En la segunda parte de este artículo hablaremos de lo que posiblemente constituya una ceremonia de cortejo.

Alimentación: Se alimenta del zooplancton que extrae filtrando el agua del mar. De hecho, forma junto con el tiburón ballena y el boquiancho (Megachasma pelagios) la tríada de tiburones filtradores. El método que emplea es simple: exclusivamente la filtración pasiva; es decir, sin utilizar ningún mecanismo de succión como sus compañeros. Se desplaza lentamente (según algunas estimaciones entre 2-5 km/h) con las enormes fauces bien abiertas para recibir el mayor caudal posible de agua, que sale por las aberturas branquiales totalmente tamizada. Los arcos branquiales están dotados de unas estructuras parecidas a peines llamadas branquispinas, especialmente diseñadas para filtrar el agua de mar y retener organismos diminutos como copépodos, huevos y larvas de decápodos y de muchas otras especies (pequeñas gambas y otros invertebrados planctónicos) que componen la sopa que tanto les gusta. Cada arco branquial tiene entre 1000 y 1300 branquispinas de 10-15 cm de longitud. Se calcula que el peregrino puede filtrar, por hora, el contenido de una piscina olímpica, es decir, unos 2,5 millones de litros de agua (poquita cosa).
Periódicamente el peregrino cierra la boca para tragar la masa filtrada. En su estómago puede llegar a acumular, de media, hasta media tonelada de alimento.
Con la llegada del invierno las branquispinas se van desprendiendo para adaptarse, según ciertas hipótesis, a otro tipo de dieta en aguas profundas, y vuelven a formarse con la llegada de la primavera. Sin embargo, el que un 40% de ejemplares capturados en invierno todavía las conservasen, hace pensar que esta estrategia no es seguida (o al menos no de forma matemática) por una parte sustancial, cuando menos, de las poblaciones. Se necesitan más estudios para dilucidar cabalmente este punto.

Hábitat y distribución: Tiburón pelágico, semi-oceánico u oceánico, altamente migratorio, de distribución mundial en aguas templadas a frías de la plataforma y talud continental hasta los 2000 o 4000 m, sobre todo en los meses invernales. En las regiones ecuatoriales y tropicales se encuentra en aguas profundas, bajo la termoclina.
Parece ser más frecuente en aguas frías entre los 6º y los 16º C en las franjas norte y sur del Atlántico y el Pacífico. En las costas británicas, Japón y Terranova, la mayor parte de los registros se han producido en aguas entre 8 y 14ºC, mientras que en la costa este estadounidense (Nueva Inglaterra), entre los 16 y los 24ºC.

Elaboración propia a partir de Ebert, Fowler, Compagno & Dando, 2013.
Tiene preferencia por los frentes oceánicos donde confluyen diferentes masas de agua, cerca de las costas, cabos, islas y bahías con fuertes movimientos de masas de agua debidas al flujo mareal y donde se producen concentraciones de zooplancton.
En primavera y verano se concentran en latitudes altas coincidiendo con estos afloramientos de plancton. Suele aproximarse mucho a la costa, hasta el extremo de penetrar en dársenas y puertos.


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(1) Todas las entradas son de La Voz de Galicia, excepto la antepenúltima, del Correo Gallego, y la última, del Faro de Vigo. La fecha entre paréntesis corresponde a la fecha de publicación, no a la de los avistamientos. Por supuesto, se podrían añadir más noticias, como la del ejemplar expuesto en las instalaciones de Pescaderías Coruñesas el 28 de mayo de 2008 (imágenes y más información en su blog). 
Y para la gente del Barbanza: 
"Sabemos dun exemplar femia capturado polo pesqueiro "Atlántico", atopado morto aboiando na praia A Praguiña, en Corrubedo (Ribeira-A Coruña) o 26 de marzo de 1974. Tiña unha lonxitude próxima ós 7 m, un peso duns 2.800 kg. O seu fígado pesou 700 kg.  [...] O 17 de decembro de 1981, varou na praia de Corrubedo un exemplar que foi devolto ó mar aínda vivo." (Estanislao F. de la Cigoña y Estanislao de Kostka F. de la Cigoña. Peixes dos nosos mares e ríos. Vigo: Editorial AGCE S. L., 2007, p. 14.)
(2) La Voz de Galicia, 30-IX-1980.
(3) En cuanto a la cópula, cuyas pautas no son tampoco muy conocidas:
"En el Atlántico Norte, a finales del año 1997, se vio a un macho poniendo una de sus aletas pectorales encima de la aleta dorsal de su compañera. En esta posición, nadando muy juntos, le introdujo un pterigopodio en la cloaca sin necesidad de morder a la hembra (BERTSHCHINGER, com. pers.)." (Joan Barrull e Isabel Mate. Tiburones del Mediterráneo. Arenys de Mar: Llibreria El Set-ciènces, 2002, p. 143.)
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