Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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lunes, 16 de octubre de 2023

Boquidulce (Heptranchias perlo)

Foto: Australian Museum.
Boquidulce

Heptranchias perlo (Bonnaterre, 1788)

(es. Boquidulce; gal. Bocadoce; port. Tubarão-de-sete-guelras; in. Sharpnose sevengill shark.)

Orden: Hexanchiformes

Familia: Hexanchidae

Solo existen en el mundo dos tiburones con siete pares de aberturas branquiales laterales, en vez de las cinco habituales o las seis del resto de hexanchiformes: uno es el tiburón vaca (Notorynchus cepedianus), que vive muy lejos de nosotros, y el otro es esta hermosura que hoy os presentamos. Otro de esos enigmáticos habitantes de nuestro mar profundo que tanto nos atraen, y por encima con unos ojazos que quitan el hipo.

martes, 29 de noviembre de 2022

Clasificación de los tiburones

Cabeza de una negra (Dalatias licha). Foto: Jérôme Mallefet.

Clasificar organismos consiste básicamente en agruparlos y ordenarlos con arreglo a un sistema de carácter jerárquico basado en sus relaciones de parentesco, en la filogenia. Hasta hace relativamente pocos años, aquello que permitía determinar afinidades y vínculos entre los diversos grupos o taxones, era, grosso modo, el estudio comparativo de caracteres morfológicos y anatómicos. Hoy el núcleo de este sistema es el análisis del ADN, propiciado por los grandes avances en la biología molecular. 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Primeras citas de tiburón anguila y cañabota en Galicia

Cañabota (Hexanchus griseus). Fotograbado de Laporta sobre una fotografía de José Sellier (en el original atribuida a E. Bertrand). Fuente: Bol. Real. Soc. Esp. Hist. Nat., VII, 1907.
La primera cita en Galicia del tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) y la segunda de la cañabota (Hexanchus griseus) dos Hexanchiformes datan del año 1907, cuando el ilustre naturalista Ignacio Bolívar y Urrutia, a la sazón catedrático de Entomología de la Universidad Central de Madrid, director del Museo de Historia Natural y secretario de la Real Sociedad Española de Historia Natural, publica una nota sobre unos peces muy singulares titulada "Indicación de algunos peces notables de La Coruña".

viernes, 2 de octubre de 2015

Filogenia de los Squaliformes

Etmopterus sp. fotografiado a 1563 m (foto: JNCC).
La filogenia es la relación evolutiva o de parentesco entre especies o taxones. La determinación de la filogenia de un grupo o clado se realiza a partir del análisis de ciertos caracteres morfológicos, de la información genética, o bien de una combinación de ambos, y los resultados son casi siempre sorprendentes (o por lo menos nunca te dejan indiferente). Es el caso de un reciente trabajo¹ sumamente interesante y bonito sobre la filogenia de los Squaliformes, un orden por el que siento un afecto especial, pues incluye algunos de los tiburones más enigmáticos e interesantes de cuantos existen. En general son especies poco y mal conocidas que habitan en el mar profundo (dos de ellas, por ejemplo, son las que ostentan el récord mundial de profundidad: el tollo raspa (Etmopterus princeps), con 4500 m para el Atlántico norte, seguido de la pailona (Centroscymnus coelolepis), con 3675 m) y con alguna familia urgentemente necesitada de una revisión taxonómica a fondo.
El trabajo de Straube et al. es de carácter molecular, aunque tiene también en cuenta elementos morfológicos como la presencia o no de fotóforos en muestras de tejido de un amplio número de especies. Además de la filogenia de los Squaliformes, ofrece también datos sobre el cuando y el porqué surge la bioluminiscencia en los tiburones (la bioluminiscencia solo se da en este orden). Para las dataciones de los diferentes hitos evolutivos los autores parten de datos procedentes de la estratigrafía y de los registros fósiles disponibles, por lo que naturalmente son aproximadas y sujetas a constante revisión. De mi parte, y para situarnos bien en contexto, he añadido unas imágenes de especies actuales junto con unos mapas y descripciones de como era la Tierra en momentos puntuales de su historia y de la historia de los tiburones.

1 y 2. Hexanchiformes; 3. Echinorhiniformes;
4. Squatiniformes; y 5. Pristiophoriformes
(representantes actuales).
El trabajo parte no de los escualiformes, sino de los escualomorfos. Los órdenes actuales de tiburones pueden agruparse en dos grandes grupos o superórdenes: escualomorfos (Squalomorphii) y galeomorfos (Galeomorphii), según una serie de elementos anatómicos comunes (estructura cerebral, tipo de unión de la mandíbula con el cráneo, etc.) y su pertenencia a una misma rama evolutiva. El primer grupo comprende los órdenes Hexanchiformes, Echinorhiniformes, Squatiniformes, Pristiophoriformes y Squaliformes, que presentan caracteres que se consideran más primitivos, poseen un cerebro más pequeño, y en general han evolucionado en entornos de aguas profundas. El segundo incluye los restantes órdenes: Heterodontiformes, Lamniformes, Orectolobiformes y Carcharhiniformes, más avanzados anatómicamente, a excepción de los Heterodontiformes, el orden más primitivo de los cuatro, y con un cerebro en general de mayor tamaño, entre otras características².

1. Escualomorfos y galeomorfos comenzaron a radiar, a diversificarse para ocupar diversos nichos ecológicos, hace aproximadamente unos 200 millones de años, durante el periodo de extinción masiva del Triásico-Jurásico, que alteró profundamente la estructura ecológica marina ofreciendo así amplias e interesantes posibilidades para nuevos y audaces colonizadores.
En aquellos días Pangea estaba ya agrietándose, en el proceso que daría lugar, unos cuantos millones de años después, a la formación de dos grandes supercontinentes, Laurasia y Gondwana. Esta grieta es el origen del océano Atlántico. Los mares estaban dominados por ictiosaurios, plesiosaurios y gigantescos cocodrilos marinos, y abundaban los cefalópodos, ammonites y belemnites.

La Tierra hace unos 200 millones de años. Pangea se rompe.
Una grieta se abre desde el oeste hacia el mar de Tetis.
2. Los Hexanchiformes cañabotas y tiburones anguila fueron el primer brote de los escualomorfos, el primer grupo en desgajarse del tronco común, el cual, posteriormente, hacia el Jurásico Superior (entre 150-156 millones de años), terminará bifurcándose en dos clados o ramas evolutivas: por un lado se van los Echinorhiniformes, Squatiniformes y Pristiophoriformes, y por el otro, los Squaliformes, en solitario. Y este es a mi juicio uno de los aspectos más interesantes del estudio de Straube, pues aporta un argumento más² para justificar la inclusión de la familia Echinorhinidae en su propio orden, Echinorhiniformes, superando la versión tradicional que todavía se empeña en considerarla parte del orden Squaliformes:
Esta estimación filogenética revela dos grandes clados: los Squaliformes sin los Echinorhinidae y un clado que incluye a Squatina, Pristiophoriformes y Echinorhinus. Dentro de este clado, Echinorhinus es hermano de Squatina y de los Pristiophoriformes. Los resultados sugieren que los Echinorhinidae no son Squaliformes, sino un grupo hermano de los angelotes (Squatiniformes) y de los tiburones sierra (Pristiophoriformes), tal como el análisis de los datos mitocondriales ha apuntado con anterioridad. Por consiguiente, los Squaliformes forman un grupo monofilético solo si se excluye el género Echinorhinus.
Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años.
Gondwana se fragmenta para formar África, Sudamérica,
India y el bloque que daría lugar a la Antártida y Australia.
3. La radiación de los Squaliformes comienza en el Cretácico Inferior (145-110 millones de años) y se extiende hacia el Superior. En este periodo se completa la ruptura de Pangea, y los grandes megacontinentes, Laurasia al norte y Gondwana al sur, comienzan también a fragmentarse en los bloques continentales que ya empiezan a cobrar el aspecto que tienen en la actualidad, si bien ocupando una posición distinta. El clima es en general más cálido, lo que provoca una subida del nivel del mar y la formación de diversos mares epicontinentales llenos de vida. En el mar de Tetis florece el plancton que dará origen a más de la mitad de las actuales reservas mundiales de petróleo. La deriva de los continentes genera cambios en las condiciones ambientales del mar profundo que multiplican la "oferta ecológica" para nuevos colonizadores. De ahí que la tasa de diversificación detectada a finales de este periodo sea muy alta, particularmente en las familias Etmopteridae, Dalatiidae, Oxynotidae y Somniosidae
En el seno de los Squaliformes la primera familia que decide emprender su propia senda evolutiva al margen de las demás es Squalidae.
Fuente: Straube et al., BMC Evolutionary Biology, 2015.
Más tarde, unos 114-138 millones de años atrás, le toca el turno a la familia Centrophoridae, seguida, durante la transición del Cretácico Inferior al Superior, por las familias Dalatiidae, Somniosidae, Oxynotidae y Etmopteridae.
Straube et al. consideran que es bastante probable que los ancestros comunes de estas cinco familias que emprendieron la colonización de aguas cada vez más profundas fuesen bioluminiscentes (solo posteriormente los centrofóridos habrían perdido esa capacidad), como se observa en el gráfico siguiente.
Las "tartas" indican la probabilidad de que un ancestro común fuese bioluminiscente (azul celeste) o no (rojo). Fuente: Straube et al., BMC Evolutionary Biology, 2015.
Los autores concluyen que el origen de los fotóforos está por tanto muy vinculado a la evolución y veloz diversificación de las familias Dalatiidae, Etmopteridae, Oxynotidae y Somniosidae durante esta etapa. Es decir, los fotóforos, cuya función primordial era el camuflaje [véase Bioluminiscencia II: Funciones], debieron de jugar un papel importante en la conquista del mar profundo.
Otro dato extraordinariamente interesante de este trabajo (me atrevo a decir que llegado a este punto seguro que algún lector ya habrá levantado la ceja) es el descubrimiento de fotóforos nada menos que dentro de la familia Somniosidae, en el género Zameus, concretamente en unas muestras de tejido de la mielga de terciopelo (Zameus squamulosus). Esto quiere decir, entre otras implicaciones, que la bioluminiscencia no se limita a las especies de las familias dalatiidae y etmopteridae.

Cretácico Superior, hace 90 millones de años.
4. A finales del Cretácico y comienzos del Paleoceno, ya en el Cenozoico, hace unos 65 millones de años, se produce una segunda radiación en las familias Somniosidae y Etmopteridae. De nuevo un proceso de extinción masiva. Éste concretamente es el que acabó con los dinosaurios, junto con el 75% de los organismos de la Tierra, y en el mar, con especies como los plesiosaurios y los ammonites. Como contrapartida surgieron nuevas oportunidades evolutivas que serían bien aprovechadas por criaturas tan extrañas y vulgares como los mamíferos, que empezaron a multiplicarse y diversificarse para finalmente imponerse sobre las demás.
Un dato curioso es que los resultados de este estudio colocan a los cerdos marinos (fam. Oxynotidae) no en una rama propia, sino alojados bien dentro de la familia Somniosidae: "Oxynotus está asociado con un grupo de especies por lo demás muy parecidas morfológicamente, es decir, junto con Zameus, Centroselachus, Scymnodon y Centroscymnus. Nuestros datos moleculares muestran que los cinco géneros están íntimamente relacionados" (el género Somniosus ya se había escindido con anterioridad). La consecuencia es que la familia Somniosidae sería en realidad parafilética (es decir, no todos sus miembros proceden de un único ancestro común).
Fue solo antes de ayer, hace poco más de 15 millones de años, cuando los oxynótidos al fin se escindieron del grupo del Scymnodon.
Quién nos lo iba a decir.

Tiburón cerdo (Oxynotus centrina). Foto: Oceana.

___________________________
¹Nicolas Straube, Chenhong Li, Julien M. Claes, Shannon Corrigan & Gavin J. P. Naylor (2015). "Molecular phylogeny of Squaliformes and first occurrence of bioluminiscence in sharks". BMC Evolutionary Biology, 15:162, doi: 10.1186/s12862-015-0446-6.
²
Véase A. Peter Klimley (2013). "Evolutionary History". The Biology of Sharks and Rays. Chicago, The Universiry of Chicago Press.

³Los resultados de un trabajo anterior apuntan en la misma dirección, que el género Echinorhinus no pertenece a los Squaliformes: "Los datos de ADN de que disponemos sugieren que el Echinorhinus cookei es un pristiophoriforme". Ximena Vélez-Zuazo & Ingi Agnarsson (2011). "Shark tales: A molecular species-level phylogeny of sharks (Selachimorpha, Chondrichthyes)". Molecular Phylogenetics and Evolution, 58(2): 207-217, doi:10.1016/j.ympev.2010.11.018


miércoles, 14 de enero de 2015

Tiburón anguila en O Grove

Chlamydoselachus anguineus en la lonja de O Grove. Foto: Toño Maño.

"Tengo un Chlamydoselachus en O Grove, voy esta tarde a por él, si quieres venir llámame."
(SMS recibido el pasado viernes 9 a las 11:55)
Y me quedé paralizado, con el móvil en la mano, plantado como un poste en mitad del pasillo del instituto durante unos pocos segundos que parecieron minutos, la mirada fija en la pantalla, impactado por una mezcla de sensaciones difícil de describir: sorpresa, alegría, emoción, nerviosismo, inquietud... Ese condicional "si quieres venir" era del todo innecesario.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Nueva guía, nuevas especies

Imagen tomada de la página oficial de Facebook de Sharks of the World.

Acaba de publicarse una nueva guía de tiburones: David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth.
     Se trata básicamente de la actualización de la que en el 2005 publicaron Compagno y Fowler contando igualmente con las extraordinarias ilustraciones de Dando —la que fue editada en España por Omega (1), pero con diferencias más que notables. 
     Cuestiones científicas aparte, el libro es una maravilla, tanto por su cuidadísima edición como por el diseño de los contenidos —textos, gráficos, dibujos, fotografías—. Esto lo convierte en uno de esos libros que uno abre por el simple placer de recorrer sus páginas, demorándose aquí y allá sin ningún objetivo concreto excepto el puro disfrute. Cuenta además con una excelente introducción donde se tratan todos los aspectos relativos al mundo de los tiburones: biología, conservación, etc., con un buen puñado de ilustraciones y fotos en color. Una gozada.
     En cuanto a las novedades, pues ya os imagináis que hay unas cuantas. Al fin y al cabo, en esto de los tiburones ocho años son muchos años. Se recogen casi 60 especies nuevas (siempre respecto de la guía del 2005) y se eliminan 12. Evidentemente no aparecen las últimas especies descubiertas, como el Hemiscyllium halmahera, por lo que en cierto modo puede decirse que la guía ya está un poco desfasada... ¡nada más salir! Pero esto, cuando tratamos de tiburones, es ley de vida: constantemente se descubren nuevas especies y se descartan otras, de tal manera que la lista está siempre bien lejos de ser definitiva, como un horizonte inalcanzable (este es uno de los principales motivos por los que estas criaturas nos atraen tanto, nos resultan tan fascinantes: son puro misterio). Tan rápido puede llegar a ir la cosa, que a veces no da tiempo ni a incluirlas como corresponde en el libro. Un ejemplo elocuente y extremo lo tenéis un poco más abajo, en los Centrophorus (fam. Centrophoridae, orden Squaliformes).
     Además de las nuevas incorporaciones, también se observan cambios en algunas adjudicaciones de géneros y de especies, pero muy pocos en la organización de los órdenes y de algunas familias que piden a gritos una revisión y, seguramente, una reestructuración, como en el caso de los centrofóridos (Centrophoridae, Squaliformes) o los esciliorrínidos (fam. Scyliorhinidae, Carcharhiniformes), tal vez porque todavía no existen estudios y propuestas lo bastantes sólidas y convincentes. Aun así, la gran novedad es el nacimiento de un nuevo orden de tiburones. La familia de los tiburones de clavos, Echinorhinidae, abandona el orden de los Squaliformes para formar uno propio: Echinorhiniformes. Como quien al fin consigue mudarse a una casita propia.

Os he preparado una lista con las novedades más importantes de este nuevo Sharks of the World: las nuevas especies que se han incorporado, así como los cambios en los géneros y las especies respecto de la guía del 2005, que aparecen en rojo. El asterisco detrás de un nombre indica que la especie ya no es válida y por tanto no figura aquí


HEXANCHIFORMES
   Chlamydoselachidae
     Chlamydoselachus africana <Chlamydoselachus sp. A

SQUALIFORMES
   Squalidae
     Cirrhigaleus australis
     Squalus albifrons <Squalus sp. B
     Squalus altipinnis <Squalus sp. C 
     Squalus brevirostris
     Squalus bucephalus
     Squalus chloroculus
     Squalus crassispinus <Squalus sp. D 
     Squalus edmundsi
     Squalus formosus
     Squalus grahami <Squalus sp. F 
     Squalus griffini
     Squalus nasutus <Squalus sp. E 
     Squalus notocaudauts <Squalus sp. A 
     Squalus hemipinnis
     Squalus lalannei
     Squalus montalbani
     Squalus raoulensis
     Squalus suckleyi

   Centrophoridae
     Centrophorus granulosus (2) <Centrophorus acus, C. granulosus, C. niaukang
     Centrophorus seychellorum
     Centrophorus westraliensis
     Centrophorus zeehaani

   Etmopteridae

     Etmopterus burgessi
     Etmopterus compagnoi
     Etmopterus joungi
     Etmopterus sculptus
     Etmopterus sheikoi <Miroscyllium sheikoi
     Etmopterus viator

   Somniosidae

     Somniosus sp. A (*)

PRISTIOPHORIFORMES
   Pristiophoridae 
     Pristiophorus delicatus <Pristiophorus sp. B
     Pristiophorus nancyae <Pristiophorus sp. D
     Pristiophorus sp. A (*)
 
SQUATINIFORMES
   Squatinidae
     Squatina albipunctata <Squatina sp. A
     Squatina caillieti
     Squatina guggenheim <Squatina punctata
     Squatina legnota
     Squatina occulta <Squatina guggenheim 
     Squatina pseudocellata <Squatina sp. B

HETERODONTIFORMES
   Heterodontidae
     Heterodontus omanensis <Heterodontus sp. A

ORECTOLOBIFORMES
   Parascylliidae
     Parascyllium elongatum

   Brachaeluridae

     Brachaelurus colcloughi <Heteroscyllium colcloughi

   Orectolobidae

     Orectolobus floridus
     Orectolobus halei
     Orectolobus hutchinsi <Orectolobus sp. A
     Orectolobus leptolineatus
     Orectolobus parvimaculatus
     Orectolobus reticulatus

   Hemiscylliidae

     Hemiscyllium galei
     Hemiscyllium henryi
     Hemiscyllium michaeli

CARCHARHINIFORMES
   Scyliorhinidae
     Apristurus ampliceps <Apristurus sp. D
     Apristurus australis <Apristurus sp. G
     Apristurus bucephalus <Apristurus sp. F
     Apristurus melanoasper <Apristurus sp. C
     Apristurus sp. A (*)
     Apristurus sp. B (*)
     Apristurus sp. E (*)
     Asymbolus galacticus
     Atelomycterus baliensis
     Atelomycterus marnkalha
     Bythaelurus alcocki (*)
     Bythaelurus giddingsi <Bythaelurus sp. B
     Bythaelurus incanus <Bythaelurus sp. A
     Cephaloscyllium albipinnum <Cephaloscyllium sp. A
     Cephaloscyllium cooki
     Cephaloscyllium hiscosellum
     Cephaloscyllium maculatum
     Cephaloscyllium pardelotum
     Cephaloscyllium pictum
     Cephaloscyllium sarawakensis
     Cephaloscyllium signourum
     Cephaloscyllium speccum <Cephaloscyllium sp. E
     Cephaloscyllium stevensi
     Cephaloscyllium variegatum <Cephaloscyllium sp. B
     Cephaloscyllium zebrum <Cephaloscyllium sp. D
     Cephaloscyllium sp. C (*)
     Cephaloscyllium sp. (*)
     Cephalurus sp. A (*)
     Figaro boardmani <Galeus boardmani 
     Figaro striatus <Galeus sp. B
     Galeus priapus
     Halaelurus maculosus
     Halaelurus sellus
     Haploblepharus kistnasamyi <Haploblepharus sp. A 
     Holohalaelurus favus <Holohalaelurus regani (subespecie NE) 
     Holohalaelurus grennian <Holohalaelurus sp. A   
     Parmaturus albimarginatus
     Parmaturus albipenis
     Parmaturus bigus <Parmaturus sp. A
     Parmaturus lanatus

   Proscylliidae
     Proscyllium magnificum <Proscyllium sp. A

   Pseudotriakidae

     Gollum sulluensis <Gollum sp. A
     Planonasus parini <"Musolón pigmeo"

   Triakidae 
     Hemitriakis complicofasciata (librea juvenil) <Hemitriakis sp. A
     Hemitriakis indroyonoi
     Iago mangalorensis <Iago sp. A 
     Mustelus albipinnis
     Mustelus ravidus
     Mustelus stevensi <Mustelus sp. B
     Mustelus walkeri
     Mustelus widodoi
     Mustelus sp. A (*) 

   Hemigaleidae
     Hemigaleus australiensis <Hemigaleus sp. A

   Carcharhinidae 
     Carcharhinus coatesi
     Carcharhinus tjutjot
     Carcharhinus sp. A (*) 
     Glyphis fowlerae <Glyphis sp. B 
     Glyphis garricki <Glyphis sp. C 
     Glyphis sp. A (*) 
     Lamiopsis tephrodes
     Scoliodon macrorhynchos

_______________________

(1) Leonard Compagno, Marc Dando, Sarah Fowler (2006). Guía de campo de los tiburones del mundo. Omega, Barcelona.
(2) "...el examen reciente de un número de especies [de quelvachos], combinado con la investigación molecular, ha revelado que al menos tres quelvachos de gran talla previamente reconocidos, C. acus, C. granulosus y C. niaukang, son en realidad una y la misma especie. Estas tres "especies" fueron descritas en una amplia zona geográfica a partir de especímenes de diferentes tallas, cada uno de los cuales presentaba dentículos dérmicos muy distintos. Sin embargo, ahora sabemos que estos rasgos, que inicialmente servían para distinguir las tres especies antes bien conocidas, son características de desarrollo relacionadas con el tamaño del pez, no con la especie. Desgraciadamente esta información nos ha llegado demasiado tarde para incorporarla a este libro, pero a partir de ahora las tres deberían denominarse C. granulosus, que fue el primer nombre científico publicado para esta especie y por tanto tiene preferencia sobre los otros dos, más recientes."


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lunes, 24 de septiembre de 2012

Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)

Foto: CEMMA

Tiburón anguila

Chlamydoselachus anguineus Garman, 1884

(es. Tiburón anguila, tiburón de gorguera; gal. Tiburón anguía; in. Frilled Shark; port. Tubarao cobra, tubarao anguia)

Orden: Hexanchiformes
Familia: Chlamydoselachidae


Si decíamos que la cañabota podía considerarse, con toda justicia, un fósil viviente, el bicho que hoy traemos hasta aquí es sencillamente lo más parecido que podamos imaginar a un animal prehistórico que acabase de cruzar el túnel del tiempo. Su cuerpo alargado y sinuoso como el de una anguila, su cabeza de saurio, dotada de una enorme boca terminal (es decir, situada en el extremo de la cabeza, no en la zona ventral como los demás tiburones) repleta de dientes con forma de tridente, con los orificios nasales en posición casi frontal, y sus ojos ovalados de color verdoso, componen el típico gesto de cruel irracionalidad de los dinosaurios del cine. Vamos, que estamos ante un auténtico monstruo de película, que si nos dicen que mide más de diez metros no nos extrañaría lo más mínimo (tranquilos, no pasa de dos).

En efecto, el Chlamydoselachus es la más antigua de las más de 500 especies de tiburón descritas hasta hoy. Presenta una serie de caracteres anatómicos primitivos que no se encuentran en otros tiburones. A los ya señalados cabe añadir que el canal de la línea lateral es prácticamente externo, se encuentra en buena parte a la vista; y también que, en vez de una columna vertebral propiamente dicha, el tiburón anguila tiene una notocorda formada por segmentos cartilaginosos. Es más que posible que esta especie de monstruo portátil no haya sufrido modificaciones evolutivas sustanciales en los últimos 50 millones de años o más.

Descripción: Otro de los tiburones inconfundibles, tanto por su cuerpo anguiliforme, de donde le viene el nombre, como por la forma especial de esa cabeza como de serpiente. Está claro que es el tiburón con menos pinta de tiburón de todos. De hecho, hay quien ha propuesto separarlo del orden en el que se encuentra actualmente, que comparte con las cañabotas, y ubicarlo en uno propio, los Chlamydoselachiformes.
     No obstante, vamos a completar la descripción señalando que el morro es corto y romo, con la mandíbula superior un poco más prominente que la inferior; los ojos carecen de membrana nictitante, y que las narinas se encuentran en posición muy adelantada lateroventral. Presenta 6 pares de aberturas branquiales grandes, de amplios bordes a modo de collarín con volantes, que casi rodean la cabeza, especialmente el primer par, que se une entre sí en la zona ventral, por eso también se le conoce como tiburón de gorguera¹.

Foto: Rafael Bañón
El cuerpo es delgado, con pliegues o carenas longitudinales en la zona ventral. Sólo tiene una aleta dorsal, pequeña, roma y en posición muy retrasada, justo frente a la anal. Las pectorales son también pequeñas y redondeadas, mientras que las pélvicas y la anal son bastante grandes y alargadas. Caudal abatida, terminada en punta y sin lóbulo terminal; el lóbulo inferior apenas está definido.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
La librea es de color pardo grisáceo a marrón oscuro uniforme, más claro en la zona ventral. Los extremos de las aletas son un poco más oscuros. 

Dentición: Isomorfismo dentario; es decir, los dientes de las mandíbulas superior e inferior son iguales. Tienen tres cúspides altas, estrechas y afiladas, más una cuspidilla a cada lado de la central, todas inclinadas hacia atrás, hacia el interior de la boca, con lo que una presa tan escurridiza como un cefalópodo tiene difícil escapatoria una vez las fauces se cierran sobre ella. Alrededor de 300 dientes dispuestos en 25-27 filas funcionales transversas y claramente separadas.
Foto: Juan Ignacio-Yosy (SGHN)
Talla: Al nacer miden entre 39-55 cm. La longitud total máxima registrada fue de 196 cm (por supuesto, una hembra), si bien pueden llegar a los 2 m. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 92-110 cm y las hembras entre los 130 y los 135 cm, aunque algunos autores la suben hasta los 140-145 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas de 2 a 15 crías (6 de media), la más baja de todos los Hexanchiformes, tras un periodo de gestación con toda probabilidad muy largo, de 1 a 2 años. Aunque renombrados especialistas como Sho Tanaka sostienen que en realidad podría ser mucho mayor, de 3,5 años o más², lo cual superaría con creces el récord, hasta ahora absoluto, de todos los vertebrados de la Tierra, que está en posesión de otro tiburón, la mielga (Squalus acanthias), con 24 meses, dos más que el elefante africano. Posiblemente los fetos reciban alimento directamente de la madre durante las últimas etapas de gestación.
     Siguiendo con el libro de los récords, comentar que los óvulos de este tiburón están entre las mayores células uninucleadas conocidas del reino animal, ya que pueden alcanzar un diámetro de nada menos que 10 cm y un peso superior a 300 gramos (máximo de 315, según Tanaka)³.
     No parece existir una estacionalidad reproductiva definida. Sólo se sabe que, como ocurre yo diría que con todos los demás vertebrados (inferiores y superiores), los machos se muestran en todo momento y a lo largo de todo el año activos, entusiastas y colaboradores; son las hembras quienes, cuando les da la gana o, en realidad, cuando la naturaleza lo consideran oportuno.
     Posiblemente forman cardúmenes con segregación por tamaño y grado de madurez.
     Se cree que puede vivir 50 años o más.

Dieta: A base fundamentalmente de calamares, también peces de tamaño mediano y otros tiburones de aguas profundas. Sus grandes y flexibles mandíbulas le permiten tragarse enteras presas de hasta la mitad de su tamaño.


Es un cazador activo y voraz. Por la forma de la cola y posición de las aletas pélvicas y anales, se cree que es capaz de efectuar súbitas aceleraciones para abalanzarse por sorpresa sobre sus víctimas. En cautividad se le ha observado nadando con la boca abierta, algunos aventuran que como parte de una técnica de caza: en la oscuridad del fondo las presas podrían sentirse atraídas hacia la tenue luminosidad de sus blanquísimos dientes.

Hábitat y distribución: Especie mesopelágica y demersal del borde continental y el talud superior. Su rango batimétrico oscila entre los 50 y los 1600 m, aunque tiene preferencia por aguas entre los 120-1250 m. Raramente se le ve cerca de la superficie. Se cree que realiza movimientos nictamerales, es decir, durante la noche se aproxima a la superficie para alimentarse y durante el día permanece en el mar profundo.

Elaboración propia según Ebert et al. 2013 y Ebert & Stehman 2013.
Se trata de una especie poco común con una distribución amplia aunque discontinua en aguas frías a templadas del Pacífico y el Atlántico. Hace pocos años se descubrió que la población de Chlamydoselachus de aguas del sur del continente africano (Angola, Namibia y Suráfrica) estaba en realidad compuesta por una especie diferente, bautizada en 2009 como Chlamydoselachus africana o tiburón anguila africano.

Pesca y estatus: No es una especie comercial. Se captura accidentalmente sobre todo con arrastre y palangre de fondo. Se aprovecha básicamente para harina de pescado, aunque en países Japón se lo comen... y quién sabe si aquí también, como uno de los ingredientes nunca definidos de esa cosa pastosa llamada surimi.
Figura en la Lista roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menos [actualizado a 26-I-2020].
Foto: CEMMA.
Todas las imágenes que acompañan este artículo, excepto las dos que figuran sin nombre de autor (cuando lo averigüe lo añadiré), corresponden a ejemplares capturados en Galicia. Aunque se trata de una especie rara, parece probable que en nuestras aguas existe una población estable de Chlamydoselachus cuyas dimensiones y extensión todavía desconocemos. Como un grifo que gotea, a poco que nos metemos en faena, no tardamos en conocer noticias de diversas capturas accidentales, desde la primera de que tenemos constancia, que data de 1906, como la cerveza, hasta la actualidad. Algunas están bien documentadas, otras forman parte de comunicaciones personales que aguardan el refrendo de algún tipo de publicación, como por ejemplo varias de 2011, una de ellas a la altura de Corrubedo; otras no son más que rumores. Y además, estoy convencido de que a todas ellas habría que añadir un número obviamente indeterminado de capturas sin reportar.

La SGHN informa en su Blog de que guarda cuatro ejemplares de tiburón anguila, uno de los cuales ya está expuesto al público en el Museo da Natureza, en Ferrol. El último, por cierto, fue entregado a finales de marzo de 2007 por el Gonzacove Uno, con base en Marín, un arrastrero que parece tener un imán para los bichos raros. Los otros tres, dos machos y una hembra, proceden de los caladeros del Canto, los primeros, y de la Selva, la hembra, de casi 170 cm.
Y para quienes anden por la zona, recordaros que el Museo de Historia Natural de Santiago también cuenta con un ejemplar.

A pesar del intenso maltrato al que lo sometemos día y noche, año tras año, como una larguísima sesión de tortura, el mar de Galicia sigue empeñado en ofrecernos de vez en cuando muestras de su extraordinaria riqueza. Tal es el caso. En nuestro océano habita una auténtica joya ictiológica de valor incalculable. Y esto es un privilegio del que debemos ser conscientes.
Como ocurre con tantas otras cosas, no sabemos lo que tenemos... hasta que lo perdemos.

Ejemplar del Museo de Historia Natural "Luis Iglesias" (Foto: Toño Maño)

[Descripción de un encuentro inolvidable, único: Tiburón anguila en O Grove.]

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Una de las gorgueras más famosas
del mundo, y no de las más grandes.
¹Por si queda algún despistado por ahí, expliquemos que la gorguera es esa aparatosa prenda hecha de lienzo plisado que adornaba el cuello de la gente guapa de unos cuatro siglos atrás, que parecía que les habían rebanado la cabeza y la habían colocado sobre una bandeja, o, mejor, sobre una enorme hogaza de pan blanco, como nos gustaba imaginar a algunos en las largas y lluviosas tardes de biblioteca.
²Sho Tanaka, Yoshihisa Siobara et al. "The Reproductive Biology of the Frilled Shark, Chlamydoselachus anguineus, from Suruga Bay, Japan." Japanese Journal of Ichthyology. Vol. 37, no. 3, 1990, pp 273-291.
³En un primer momento había escrito que los óvulos del Chlamydoselachus son las mayores células conocidas del mundo animal. Sin embargo, con toda justicia, Javier Guallart me hizo notar que el criterio del diámetro máximo aplicado a unos elementos que, en fresco, pueden deformarse ligeramente, no parece demasiado representativo. En su lugar era preferible el de diámetro promedio, y en caso de duda, recurrir al peso. Y aquí nuestro bicho tiene grandes competidores: si a Tanaka le sale un peso máximo de 315 g, el propio J. Guallart obtuvo para los ovocitos de quelvacho (Centrophorus granulosus), en ejemplares capturados en el Mediterráneo, concretamente en el golfo de Valencia, un máximo de 370,4 g. Véase Javier Guallart & José J. Vicent (2001). "Changes in composition during embryo development of the gulper shark, Centrophorus granulosus (Elasmobranchii, Centrophoridae): an assessment of maternal-embryonic nutritional relationships". Environmental Biology of Fishes, vol 61, no. 2, pp. 135-150.
Mi agradecimiento a la CEMMA (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños), a la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), en particular a Juan Ignacio, del Museo da Natureza en Ferrol, y a Rafael Bañón, por la cesión desinteresada de sus fotos, éstas y  muchas otras que ya iréis viendo.
Tal vez sea éste uno de esos casos: el 9 de noviembre de 2011, el usuario "beuchat" publicó en el foro de acuariogallego.com estas fotografías bajo el título de "¿Alguien conoce este bicho?". Según él mismo cuenta, el bicho se lo encontró en la lonja de Vigo el día anterior, es decir, el 8 de noviembre. Había sido puesto a la venta.


viernes, 6 de abril de 2012

Cañabota (Hexanchus griseus)

Foto: Antón Parada

Cañabota

Hexanchus griseus (Bonnaterre, 1788)

(es. Cañabota, cañabota gris, chata; gal. Bocadoce gris, bocadoce; cat. Xata, negra; peix xovato; in. Bluntnose Sixgill Shark; port. Tubarão albafar; fr. Griset.)

Orden: Hexanchiformes
Familia:
Hexanchidae

Jueves 2 de julio de 2009. En la playa Os Castros, Ribadeo, la gente disfrutaba de un espléndido día de sol. El agua estaba a la temperatura perfecta. De pronto alguien divisó una sombra que se desplazaba lentamente bajo la superficie; fuera lo que fuese, aquello parecía enorme. Los socorristas, alarmados, hicieron salir a todos del agua y clausuraron la playa. Poco después un grupo de Protección Civil localizó al animal. Efectivamente, aquella criatura era más grande que su zódiac de 4 metros. Nadie sabía exactamente a qué era aquello, y algunos apuntaron que podría tratarse de una cañabota¹. La prensa añadió que era muy posible que fuese el mismo pez que días atrás se había estado paseando por al menos un par de playas de la Mariña lucense inquietando a un puñado de testigos. Posiblemente lo que vieron fue un peregrino (Cetorhinus maximus) y no una especie de aguas profundas, pero no importa. Lo que llama muchísimo la atención es que hubiesen mencionado una especie tan rara como el Hexanchus.

Tres años antes, el 14 de septiembre de 2006, también jueves, en una zona denominada Chan de Touriñán, a pocas millas de Camariñas², la tripulación del Coral, un arrastrero de Riveira que pescaba a la pareja con el San Martín, se encontró al izar el aparejo con el espectacular tiburón de las fotografías que ilustran este artículo: un grueso corpachón terroso oscuro rematado en una cabezota ancha y redondeada, con los ojos de un extraño color verdoso azulado. Era una hembra sin lugar a dudas, pues durante la operación dio a luz seis crías vivas que los mariñeiros devolvieron al mar. Al llegar a puerto llamaron a la CEMMA, quienes a su vez se pusieron en contacto con la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), que fue quien se hizo cargo del animal una vez desembarcado en Camariñas, para identificarlo, medirlo y tomar muestras. La verdad es que era muy grande, nada menos que 4,5 m de longitud total; aunque el hallazgo más sorprendente estaba en su interior: todavía quedaban 31 crías, ya muertas, de entre 69 y 76 cm³, es decir, que ya habían llegado al final de su gestación; el parto natural era inminente. Una verdadera pena.


Descripción: La cañabota no es un tiburón fácil de confundir, excepto, quizá, con algún otro miembro de su pequeña familia (Hexanchidae). Uno de sus rasgos más característicos son los seis pares de aberturas branquiales laterales, en lugar de las cinco habituales en el resto de las especies no Hexanchiformes. Es un tiburón corpulento, de cuerpo grueso y alargado y una cabeza bien ancha de extremo redondeado. El morro es corto y grueso visto de perfil. La boca, parabólica, es también muy grande. Ojos relativamente pequeños, excepto en los ejemplares juveniles, y como muchas especies de aguas profundas, de color verdoso o verde azulado reverberante cuando el ejemplar está vivo; anillo o aureola blanca rodeando la pupila. Presenta una única aleta dorsal en posición muy retrasada, bastante cerca de la cola, aproximadamente sobre la axila de las aletas pélvicas. Las aletas pectorales son cortas, anchas y redondeadas. El pedúnculo caudal es corto, más o menos con la misma longitud que la base de la dorsal, y la aleta caudal es bastante larga y abatida, con un lóbulo terminal claramente marcado.
     En cuanto al color, la cañabota no presenta el típico patrón bicolor (dorso más oscuro que el vientre), sino un gris o gris terroso a castaño uniforme en los adultos, y gris con la superficie ventral más clara o blanquecina en los jóvenes.
La línea lateral está bien marcada con un tono más claro. El borde posterior de las aletas de color claro, excepto en los neonatos.

Dentición: Dimorfismo dentario, es decir, dientes distintos en cada mandíbula. Los de la mandíbula superior son lisos y estrechos, los laterales con pequeñas cúspides
secundarias del lado externo. Los de la inferior son grandes y muy característicos: presentan varias cúspides dispuestas a modo de peine (pectinados), como se ve en la imagen. 26-46 dientes en la mandíbula superior y 19-38 en la inferior, distribuidos en 6 hileras. 

Foto: Marty Snyderman.
Talla: La cañabota es el más grande de los Hexanchiformes. Como mínimo, llega a los 482 cm, posiblemente hasta los 550 cm estimados para una hembra, seguramente preñada, observada por un sumergible. Miden al nacer entre 61 y 74 cm, y en general alcanzan la madurez entre 300-330 cm, los machos, y 350-420 cm las hembras.
     En Ebert y Stehmann (2013) encontramos información más exacta: los machos son juveniles hasta los 281 cm, adolescentes entre los 273-308 cm, maduran a los 309-330 cm, y llegan a alcanzar una longitud total máxima de 430 cm; las hembras llegan inmaduras hasta os 320 cm, posiblemente son adolescentes o recién entradas en la madurez entre los 350-420 cm, y maduras hacia los 421 cm, pudiendo llegar a alcanzar los 550 cm.

Foto: Antón Parada
Reproducción: Al tratarse de un tiburón de profundidad, y pese a que es capturado con cierta frecuencia, la información de que disponemos no es muy abundante. Como todos los Hexanchiformes, la cañabota es vivípara aplacentaria (ovovivípara), con camadas grandes de 22 a 108 crías tras un periodo de gestación posiblemente bastante largo. Es posible que el ciclo reproductor sea bianual: 12 meses de gestación seguidos de 12 meses de descanso. Probablemente es una especie longeva; algunos autores apuntan que puede vivir hasta 80 años.
     Es probable que exista una segregación por tamaños, lo cual parece lógico dado el perfil oportunista de la especie, que no duda en alimentarse de sus congéneres más pequeños si se presenta la ocasión. Las áreas de cría se encuentran en la parte superior del talud y borde exterior continental, en cuyos fondos suelen encontrarse los individuos más jóvenes, que se desplazan hacia aguas más profundas y alejadas de la costa a medida que van creciendo. Se cree que en el golfo de Vizcaya se encuentra una de sus zonas de cría, dada la presencia estacional de juveniles.
     En el Mediterráneo, concretamente en el Canal de Ibiza y Golfo de Valencia, se producen abundantes capturas en un mismo rango batimétrico (550-800 m), y por parte de los mismos barcos, que abarcan un amplio espectro de tallas, desde prácticamente neonatos hasta ejemplares de gran talla, pasando por juveniles. Lo que parece desmontar, al menos para esta zona, la hipótesis de la segregación por tamaños.


Foto: Juan Ignacio (SGHN).
Dieta: La cañabota es muy oportunista. Come de todo (sería el orgullo de nuestras abuelas): desde otros tiburones más pequeños como las mielgas (también a sus congéneres), hasta, los ejemplares más grandes, cetáceos y focas, pasando por rayas, quimeras, diferentes especies de peces óseos, calamares, crustáceos, etc. Y también tiene hábitos carroñeros, alimentándose de los cadáveres que caen hasta el lecho marino.
     La dieta parece variar según la edad: el análisis de contenidos estomacales ha mostrado que los individuos más jóvenes menores de 1,2 m prefieren los cefalópodos y peces; entre 1,2-2 m, cefalópodos, peces y algunos condrictios, también pequeños mamíferos marinos; y por encima de 2 m, la preferencia son sobre todo los mamíferos marinos y los grandes peces. En todo caso, los hábitos carroñeros se dan en todas las tallas.

Foto: Javier Guallart.
Hábitat y distribución: Es una especie demersal de aguas profundas normalmente entre los 500 y los 1100 m, pudiendo llegar por lo menos hasta los 2500 m en el talud superior.
     Aunque a veces se encuentra sobre la plataforma continental, se distribuye sobre todo en el talud continental e insular, montañas submarinas y dorsales medio oceánicas. En ocasiones, los ejemplares jóvenes pueden encontrarse en aguas frías poco profundas (menos de 200 m) cercanas a la costa, sobre todo en las latitudes altas donde la plataforma continental es estrecha; y los adultos, por su parte, pueden también aventurarse en aguas someras, sobre todo donde los cañones submarinos del talud se abren cerca de la costa. Frecuentemente aparecen asociados a zonas de afloramientos y alta productividad biológica.

Elaboración propia a partir de Ebert et al. (2013) y Rodríguez-Cabello et al. (2012).
Distribución mundial muy amplia aunque discontinua, en mares templados e incluso tropicales. Probablemente está ausente de las zonas polares. Tiene hábitos migratorios.

Comportamiento: Se le encuentra en solitario o en grupos. Es un nadador lento, pero de gran potencia. Los ejemplares grandes no suelen ofrecer demasiada resistencia cuando son capturados; en cambio, los jóvenes son muy combativos. Los adultos son muy sensibles a la luz, aun de baja intensidad, por lo que apenas se les suele ver a la luz del día en aguas someras, si bien pueden acercarse a la superficie por la noche o durante intentos afloramientos de plancton.

     Durante el día se les puede encontrar cerca del fondo, a gran profundidad, y al atardecer, como muchas especies de aguas profundas, pueden emprender migraciones verticales hacia aguas más someras en busca de alimento, al menos en determinadas zonas, para regresar a las profundidades al acercarse el día.
     Recientemente se ha descubierto que este tiburón posee flotabilidad positiva. Los datos aportados por una serie de acelerómetros colocados en varios ejemplares en aguas de Hawai demostraron que los tiburones debían realizar un esfuerzo mayor durante el descenso que durante el ascenso para lograr la misma velocidad; además, planeaban en sentido ascendente durante periodos de varios minutos sin realizar el menor trabajo muscular. Los tiburones ascendían hasta los 200-300 m durante la noche y bajaban más allá de los 500 m durante el día. Se cree que puede tratarse de una adaptación para favorecer la rapidez de movimientos durante las emboscadas, y también para facilitar el movimiento vertical de ascenso cuando la musculatura está muy fría debido a las bajas temperaturas de las aguas profundas.

Estos tiburones no son peligrosos para el hombre, a pesar de su gran tamaño. Aunque la probabilidad de un encuentro fortuito es extremadamente baja, dada la profundidad de su hábitat, en aquellas zonas donde, debido a una particular geomorfología costera, se ha observado que con cierta frecuencia llegan a aguas someras, suelen mostrarse cautos y dóciles en presencia de buceadores, particularmente los ejemplares más grandes; mientras que los jóvenes se muestran algo más irritables. Sólo hay constancia de un único ataque (no fatídico) a un buceador que recogía almejas en el estrecho de Puget, estado Washington.

Foto: Antón Parada.
Pesca y estatus: La cañabota se captura sobre todo con arrastre y palangre de fondo. Se aprovecha el aceite de su enorme hígado y su carne se consume fresca y salada, aunque no parece muy apreciada. El resto, para pienso. Aunque a menudo es descartada en su totalidad. Dada su flotabilidad positiva, estos ejemplares que se tiran por la borda, incluso los más grandes, son arrastrados por las corrientes hacia la costa generando cierto revuelo entre la gente y, sobre todo, los periodistas.
     Figura en la lista roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor.
Aunque no se pueda decir que sea abundante en Galicia, la cañabota sí parece una especie relativamente común en los grandes fondos que rodean nuestra costa. En el Mediterráneo se considera una especie bastante común en su rango batimétrico, y son numerosas las informaciones que llegan de capturas por arrastreros comerciales que faenan en el talud. Sin embargo, no está del todo claro si este elevado número de capturas puede constituir una amenaza para la especie, o si, por el contrario, es un indicador de la abundancia de sus poblaciones, a pesar de la pesca.

En 2003, el Gonzacove Uno, un arrastrero con base en Marín, capturó, con pocas semanas de diferencia, dos ejemplares, como nos informa La Voz de Galicia de 23 de septiembre. El primero, una hembra "de unos 5 metros" que dio a luz sobre la misma cubierta del barco (igualmente, las crías fueron devueltas al mar); el segundo, un individuo de 212 cm capturado a 500 m de profundidad frente a la costa de Corrubedo junto con un tiburón duende.
En la costa cantábrica, en abril de 2005, otro arrastrero, el Elanis Berria, con base en Avilés, capturó accidentalmente otra hembra de 410 cm y 620 kg de peso. Estaba preñada. Cuando la abrieron se toparon con 87 fetos ya formados... 

     ¿Es posible que la cañabota haya elegido Galicia y alrededores como zona de cría?
     Pues por qué no. Soñar es gratis.


La cañabota es la que está tumbada con la boca abierta (Foto: Antón Parada).
Estamos ante un verdadero fósil viviente. Sus dientes solo se encuentran en registros fósiles de hace casi 100 millones de años, y hay quien considera las cañabotas, como los Hexanchiformes en general, los descendientes más directos de los tiburones del Mesozoico. ¿Cuánto tiempo más podrán mantenerse entre nosotros? Pues de nosotros depende.
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Una nota de agradecimiento al gran Antonio Parada por su apoyo y generosidad en la cesión desinteresada de sus extraordinarias fotografías (graciñas, Tucho).

[Actualizado el 21-VI-2015. Muchísimas gracias a Javier Guallart por sus importantes aclaraciones y matizaciones sobre el artículo original, y por las fotografías.]

Fuente: www.discovery.com.

=>Véase también: Los ojos de la cañabota.


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¹La Voz de Galicia de 4 de julio de 2009.
²La Voz de Galicia de 15 de septiembre de 2006.

³Ver nota completa en el Blog de la SGHN de Ferrol
David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
Javier Guallart, comunicación personal.
David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth. 
Cristina Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
Foto: Mark Royer, University of Hawaii.
Por este motivo es posible que la flotabilidad positiva también se dé en otras especies de aguas profundas, cuyos enormes hígados se creía hasta ahora que, como mucho, les conferían flotabilidad neutra. Uno de los ejemplares marcados durante este trabajo, también con flotabilidad positiva, fue otra especie de profundidad, el tiburón espinoso (Echinorhinus cookei). Véase Itsumi Nakamura, Carl G. Meyer, Katsufumi Sato (2015). Unexpected Positive Buoyancy in Deep Sea Sharks, Hexanchus griseus and a Echinorhinus cookei. PLoS ONE 10(6): e0127667. doi:10.1371/journal.pone.0127667
En la Columbia Británica se ha montado un negocio de turismo de buceo alrededor de esta especie que parece que tiene éxito. Como todos los tiburones, la cañabota está demostrado que vale más viva que muerta. Es una idea.
Javier Guallart, comunicación personal.