Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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martes, 17 de mayo de 2022

Tollo lucero liso (Etmopterus pusillus)

Etmopterus pusillus. Foto: Alex Rogers, Deep Sea Research, 2016.

Tollo lucero liso

Etmopterus pusillus (Lowe, 1839)

(es. Tollo lucero liso; gal. Gata de mar, gata; por. Xarinha-preta, lixinha-da-fondura lisa; in. Smooth lanternshark.)

Orden: Squaliformes

Familia: Etmopteridae

Con la gata de mar o tollo lucero liso (Etmopterus pusillus) completamos la tríada de etmoptéridos presentes en el mar de Galicia, junto con el negrito (Etmopterus spinax) y el tollo lucero raspa (Etmopterus princeps). Estos preciosos bichos, con toda justicia conocidos en inglés como "tiburones linterna" (lanternsharks), son unos pequeños tiburones que se caracterizan porque su piel presenta bandas de fotóforos (orgánulos generadores de luz) de diversos tamaños y formas con los que iluminan la penumbra de nuestro mar profundo... y de nuestra vida.

martes, 30 de junio de 2020

Pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes)

Apristurus aphyodes. Fotografías de Antonio Punzón (IEO Santander).

Pejegato fantasma blanco

Apristurus aphyodes Nakaya & Stehmann, 1998.

(es. Pejegato fantasma blanco; in. White ghost catshark.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Pentanchidae

El pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes) completa la tríada de los pejegatos o Apristurus hallados en aguas de Galicia hace muy poquitos años, en 2011, durante la espectacular campaña INDEMARES llevada a cabo en una de las áreas de mayor biodiversidad de nuestro mar, el banco de Galicia, nuestra especial selva tropical sumergida. Los otros dos fueron el pejegato narizón (Apristurus melanoasper) y el pejegato abisal (Apristurus profundorum).

martes, 16 de mayo de 2017

Los tiburones del banco de Galicia

Cañabota (Hexanchus griseus). Foto: Dan Hershman.
Rafael Bañón es en la actualidad el mayor referente en el estudio de la ictiofauna de Galicia (y no solo de Galicia). Su abundante producción científica es de obligada consulta para todo aquel que desee iniciarse y profundizar en su conocimiento. Hoy vamos a "saquear" de manera inmisericorde uno de sus últimos trabajos con el objetivo de completar toda la información de que disponemos (naturalmente, siempre hablando de tiburones) sobre una de nuestras áreas oceánicas más ricas en términos de biodiversidad, el banco de Galicia.

lunes, 1 de agosto de 2016

Los tiburones de Galicia (i)

El tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) es la especie más primitiva de todos los tiburones: una cabeza de saurio encajada en un cuerpo alargado como el de los congrios. La boca, en posición terminal, posee unos característicos dientes tricuspidados, afilados como poteras e inclinados hacia el interior de la boca. (Foto: Toño Maño).

[Artículo originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es mía.]

DIVERSIDAD DE ESPECIES

En Galicia tenemos registradas 48 especies de tiburones, lo que representa algo más del 9% de las 510 descritas hasta ahora en todo el mundo. Esta cifra, baja solo en apariencia, esconde sin embargo una extraordinaria diversidad. Agrupados en 7 órdenes y 22 familias, tenemos tiburones de todas las formas, colores y tamaños. Los hay con cuerpo fusiforme más o menos estilizado, o aplanado como el de las rayas; algunos tienen el morro chato y otros increíblemente alargado; unos poseen dos aletas dorsales, con o sin espinas, otros solamente una, y un buen puñado de ellos carece de aleta anal. Pueden presentar una librea de color negro, gris, acastañada, estampada, o sin color, y algunas especies incluso brillan en la oscuridad como las luciérnagas. Algunos tienen dientes diminutos y otros increíblemente grandes y afilados. En cuanto a las tallas, tenemos el peregrino (Cetorhinus maximus), que, pudiendo superar los 11 m, es el pez más grande de Europa y el segundo del mundo, solo detrás del tiburón ballena; y del otro lado, el negrito (Etmopterus spinax), que no llega a los 60 cm.

Estas grandes diferencias son apenas variantes morfológicas sobre un diseño básico, pero de un extraordinario éxito evolutivo. Los tiburones no solo llevan más de 400 millones de años en la Tierra, sino que fueron capaces de sobrevivir a severas extinciones masivas. Puede decirse, por tanto, que, más que seres primitivos, los tiburones son en realidad de las criaturas más avanzadas que existen.

Los rasgos anatómicos más importantes de este diseño básico, compartidos por todas las familias de tiburones, son los siguientes: esqueleto cartilaginoso; entre 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no cubiertas por un opérculo; piel cubierta de dentículos dérmicos —estructuras similares a los dientes— y no de escamas; los machos presentan en las aletas pélvicas un par de órganos copuladores (pterigópodos), pues al igual que las personas los tiburones se reproducen mediante fecundación interna; y, por último, ausencia de vejiga natatoria. Aunque mucha gente no se lo cree o no lo entiende, tan tiburón es la pintarroja que meten en la caldeirada o guiso como el tiburón blanco de las películas y los documentales.

Figura 1. La Galicia sumergida: PC: Plataforma continental. TC: Talud continental. BG: Banco de Galicia. (Atlas digital GEBCO.)

BAJO EL MAR DE GALICIA

Tal diversidad responde a una tipología igualmente amplia de hábitats, cada cual con sus particulares características ambientales —luminosidad, temperatura, presión, contenido en oxígeno, en sal, nutrientes, etc.—. Por eso es también necesario describir, siquiera esquemáticamente, el lugar donde viven. Excepto para los marineros (y no todos) y para los científicos, a la mayoría de nosotros nos resulta difícil imaginar las dimensiones, naturaleza y estructura del inmenso paisaje que se oculta bajo la superficie, la Galicia sumergida (fig. 1). Si pudiésemos levantar esa cubierta líquida y contemplarla en su totalidad a vuelo de pájaro, nos encontraríamos con un universo de llanuras interminables barridas por las corrientes y punteadas aquí y allá por grandes peñascos y formaciones rocosas, cañones inmensos abiertos como heridas de hacha en la falda del continente, valles profundos dominados por cerros y montañas colosales, bosques fantasmales de corales blancos que surgen de la negritud del fondo. El mundo de los tiburones.

a) La plataforma continental. La plataforma continental gallega es relativamente estrecha, tiene un anchura máxima de 35 km. Se trata de la zona más rica y productiva del océano. La luz del sol la ilumina de arriba abajo permitiendo el crecimiento de los organismos fotosintetizadores que constituyen la base de la red trófica. A esto se suman los nutrientes transportados por el aire, las corrientes y las olas, que sirven de alimento al zooplancton y a millares de pequeños organismos que contribuyen al mantenimiento de todo este entramado de vida.

Marrajo (Isurus oxyrinchus). (Foto: Antonio Parada).
La abundancia de presas implica naturalmente la presencia de depredadores. Hasta aquí se acercan las grandes especies pelágicas como las tintoreras (Prionace glauca) y los marrajos, el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), en busca de sardinas, caballas, jureles, pescadillas, cefalópodos, sin despreciar los tiburones más pequeños e incluso las aves marinas. El marrajo, una de las criaturas más veloces del mar, va también detrás de los bonitos, los atunes y los peces espada, y de los mamíferos marinos. El zorro (Alopias vulpinus) es un especialista en peces gregarios, que caza utilizando su larga aleta caudal —tan larga como el resto del cuerpo— a modo de látigo, golpeando violentamente los cardúmenes.

1. Este juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) se dejó ver por Muros alá en julio de 2015 (foto: Xaime Beiro). 2. El zorro (Alopias vulpinus) está incluido en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro. El ejemplar de la fotografía es una hembra de 457 cm capturada accidentalmente hace unos años por una pareja que traía lirio y pescadilla (foto: Toño Maño). 3. En situaciones estresantes o traumáticas, las tintoreras (Prionace glauca) evaginan el estómago, es decir, les dan la vuelta como si fuese una bolsa de plástico y lo sacan por la boca, como se observa en la imagen (foto: Toño Maño). 4. El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) se encuentra al borde de la extinción en el Atlántico NE, figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro crítico. Desde 2010 su captura y comercialización están terminantemente prohibidas, a pesar de lo cual todavía se sigue viendo en algunas lonjas a la venta como marrajo azul (Isurus oxyrinchus). El ejemplar de la fotografía, un macho de 196 cm, es una captura legal, anterior a esta prohibición (foto: Toño Maño).

Sin duda uno de nuestros tiburones más extraordinarios es el peregrino (Cetorhinus maximus), que periódicamente, sobre todo en primavera y verano, visita nuestras costas siguiendo los afloramientos de plancton. Puede acercarse bastante a las playas e incluso entrar en las dársenas, como ocurrió hace pocos años en Pedras Negras. Suele vérsele nadando lentamente cerca de la superficie —a veces el morro asomando por encima— con la inmensa boca abierta para filtrar grandes cantidades de agua.

En las proximidades de la franja litoral encontramos especies como el cazón (Galeorhinus galeus), un voraz cazador oportunista de todo tipo de peces, de pulpos e incluso crustáceos, que en los meses de verano puede entrar en las rías. A la misma familia (Triakidae) pertenece la musola pinta (Mustelus asterias), dotada de dientes molariformes especialmente preparados para triturar las conchas de crustáceos y moluscos. Y más ligados al fondo tenemos la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el tiburón más abundante de Galicia, y, en el otro extremo de la escala, al borde de la desaparición de nuestras aguas —si es que no se ha ido ya para siempre—, el angelote (Squatina squatina), que vive echado o enterrado en el fondo, al acecho de una posible presa.

1. Detalle de la cabeza de una pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Toño Maño). 2. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus) (foto: CEMMA). 3. El angelote (Squatina squatina), considerado En peligro crítico por la UICN, prácticamente ha desaparecido de la plataforma europea; solo se conserva una población estable en las Canarias (foto: José Torre Busto). 4. Aunque su aspecto invita a pensar lo contrario, los cazones (Galeorhinus galeus) son grandes viajeros capaces de recorrer 56 km en un solo día. El ejemplar de la imagen fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda (Pontevedra) (foto: Gonzalo Mucientes).

b) El talud continental. En su borde, situado a unos 150 m de profundidad, la plataforma continental se inclina repentinamente para descender, por el norte, hasta los 5000 m de la llanura abisal de Vizcaya y, por el oeste, hacia la cuenta interior de Galicia, una especie de canal de unos 100 km de ancho que discurre de norte a sur a lo largo de 350 km entre los 3000 y los 4000 m de profundidad. El talud continental gallego aparece cortado por una serie de cañones abruptos  —Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo...— que descienden canalizando una importante cantidad de sedimentos. Aunque la luz del sol es apenas un tenue resplandor y a partir de los 1000 m la oscuridad es absoluta, el talud es también una zona de gran productividad, pues hasta él llegan nutrientes procedentes de la costa, de la plataforma y también de los fondos marinos, lo cual favorece la proliferación de un amplio número tanto de especies pelágicas como demersales y bentónicas. En el talud superior viven los tollos, brujas, negritos (géneros, Etmopterus, Scymnodon o Dalatias), las viseras, zapatas, quelvachos (géneros Deania, Galeus, Centrophorus, entre otros), así como los extravagantes cerdos marinos (familia Oxynotidae), especializados en pequeños crustáceos y en la depredación de las cápsulas-huevo de rayas y tiburones.

c) El banco de Galicia. El límite occidental de la cuenca interior está marcado por varias montañas submarinas. La más importante es, sin duda, el banco de Galicia, una inmensa mole de 90 km de largo, en su eje N-S, por 50 km de ancho, que se yergue majestuosamente desde los más de 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 650 m de profundidad en su punto más elevado. Se trata de la montaña más alta de Galicia, doblando los 2127 m de Pena Trevinca, y una de las zonas más productivas de nuestro mar. El relieve de los montes submarinos hace que las aguas profundas cargadas de nutrientes asciendan a lo largo de sus laderas propiciando una asombrosa explosión de vida. Sobre sus cumbres y cantiles surgen extensas colonias de esponjas, gorgonias y corales de aguas frías que albergan una extraordinaria diversidad de criaturas, y en la columna superior encontramos peces y cetáceos de toda clase, tortugas y decenas de aves marinas. Es nuestra particular selva tropical, habitada por tiburones pelágicos y demersales. En la irrepetible campaña LIFE+INDEMARES, realizada en 2010 y 2011, se recogieron entre los 1500 y 1800 m cinco especies nunca antes registradas aquí: tres pejegatos del género Apristurus¹, hasta entonces desconocido en Galicia —A. aphyodes, A. melanoasper y A. profundorum—, una variedad de visera, la Deania profundorum (anteriormente, Rafael Bañón ya había incluido otra Deania procedente de la misma zona, la D. hystricosa, en su checklist de peces de Galicia de 2010²) y el olayo de Islandia (Galeus murinus), lo que constituye el registro más meridional de la especie.

Pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño).


<Continúa aquí>.

_______________________
¹Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Ocurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 30: 906-915, doi:10.1111/jai.12480. 
Véase también C. Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
²Rafael Bañón, D. Villegas-Ríos, A. Serrano, G. Mucientes & J. C. Arronte (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.

jueves, 21 de abril de 2016

Visera flecha (Deania profundorum)

Foto: Rafael Bañón.

Visera flecha

Deania profundorum (Smith & Radcliffe, 1912)

(es. Visera flecha; in. Arrowhead dogfish.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

La visera flecha es la tercera Deania presente en aguas de Galicia, junto con la D. calcea y la D. hystricosa. Hasta el 2009 este magnífico y misterioso tiburón era desconocido nuestras aguas, porque de manera sistemática se venía identificando, erróneamente, como como D. calcea¹, un hecho recurrente en diversas partes de su distribución, no solamente aquí.
     Es muy poco lo que se sabe de la Deania profundorum. Probablemente el trabajo más completo sobre su biología es el publicado por Ricardo Sousa et al. en 2009 a partir del estudio de un importante número de ejemplares muestreados en Madeira en 2004 y 2005², de ahí que lo hayamos tomado como base para este artículo, sobre todo en lo relativo a las tallas y reproducción. Aunque también incluimos los datos, más generales, que ofrecen las principales obras de referencia³.

Descripción. La D. profundorum es la única visera con quilla ventral en el pedúnculo caudal. Este es su rasgo morfológico más distintivo, claramente apreciable en la fotografía de arriba. Por lo demás, su aspecto es bastante parecido a las demás deanias. Presenta un larguísimo morro espatulado, característico del género, con narinas totalmente ventrales y transversas. La boca es arqueada, con grandes pliegues labiales.
A diferencia de la D. hystricosa, su piel es suave al tacto porque los dentículos dérmicos que la cubren, también en forma de tridente, tienen una cúspide pequeña, de 0,25 mm de longitud.
La primera dorsal es alta y relativamente corta, originada a la altura del borde interno de las pectorales, y la segunda un poco más corta pero más alta que la primera. Ambas presentan fuertes espinas acanaladas, la de la D2 mucho más larga que la de la D1. Sin aleta anal, como los demás Squaliformes. Las pectorales tienen forma trapezoidal, son pequeñas y redondeadas; las pélvicas son más pequeñas que la segunda dorsal.
Librea de color grisáceo oscuro pardo grisáceo más o menos uniforme. Las aletas muestran un tono ceniciento, oscuro.

Vista dorsal de la cabeza (foto: K. V. Akhilesh tomada de FishBase) y detalle de los dentículos (fuente: FAO).
Dentición. Dimorfismo dentario, como el resto de las viseras. Los dientes superiores no están imbricados, son cortos y rectos; en cambio, los inferiores sí están imbricados y son bastante más anchos.

Izquierda: Dientes superiores e inferiores. Derecha: Vista ventral de la cabeza. (Fuente: FAO)
Talla. Longitud máxima de 110 cm, correspondientes a una hembra capturada en Madeira. Muchos la consideran como la especie más pequeña de su género, con una longitud máxima de 97 cm (o alrededor de 104 cm, según la IUCN), si bien la gran mayoría de los registros no alcanzan esas tallas. Al nacer miden alrededor de 31 cm, según la cifra más aceptada. En Galicia el registro más pequeño fue una hembra de 25 cm y en Madeira, un macho de 27 cm.
     Los muestreos realizados en este archipiélago revelan, además, la existencia de un claro dimorfismo sexual: las hembras son más grandes que los machos y alcanzan la madurez con tallas superiores. Así, todas las hembras maduras medían entre 86-110 cm, mientras que los machos maduros entre 66-85 cm.
     Por lo demás, las cifras que figuran en la literatura indican que en general los machos maduran entre los 43-67 cm y las hembras entre los 62-80 cm.

Reproducción. Vivíparo aplacentario con saco vitelino. Basándose en el número de huevos fertilizados y de embriones hallados en el útero, se cree que las camadas son de entre 5-11 crías.
    Es probable que los taludes del archipiélago de Madeira constituyan una importante área reproductiva para esta especie, en el sentido más amplio. No solo por la abundancia de neonatos, sobre todo a partir casi de los 1000 m, lo que apuntaría a una zona de parto y de guardería. Las hembras resultaron ser más abundantes que los machos (hasta casi el doble) en todos los estratos de profundidad muestreados, excepto en un tramo medio comprendido entre los 451-1050 m, donde la proporción de ejemplares maduros de ambos sexos se igualaba, lo que, a juicio de Sousa et al., puede querer decir que es a esta profundidad donde podrían producirse los apareamientos. Todo lo anterior parece apoyar la hipótesis de una segregación espacial relacionada con la reproducción.

Foto: Rafael Bañón.
Dieta. A base de pequeños peces óseos demersales, incluidos los peces linterna, calamares y crustáceos.

Hábitat y distribución. Especie batidemersal de hábitos poco conocidos. Se encuentra en el talud superior continental e insular entre los 275-1750 m de profundidad (posiblemente más común en el borde más profundo de este rango); en el Atlántico NW entre los 412-617 m, mientras que en las Canarias se ha capturado entre 600-1500 m. En el banco de Galicia se han encontrado entre los 749-1079 m, y en Madeira a partir de los 150 m.
     En el mencionado trabajo, Sousa et al. (2009) han advertido indicios de una estratificación vertical por tallas. Todos los individuos inferiores a 40 cm se encontraron más allá de los 950 m, algo que también se ha detectado en otros tiburones de profundidad como el tollo raspa (Etompterus princeps) o el tollo negro (Centroscyllium fabricii). Esto podría deberse a que las hembras descienden hacia las zonas más profundas para dar a luz.

Elaboración propia.
Distribución mundial discontinua: Atlántico W (Virginia y Carolina del Norte, y Mississippi, en el Golfo de México), Atlántico E (Galicia, sur de Portugal, Azores, Madeira, Canarias, Sáhara Occidental, Mauritania, Nigeria, Gabón, Congo, Namibia y Sudáfrica; posiblemente Angola), Índico W (Sudáfrica -KwaZulu-Natal-, Walters Shoal, golfo de Aden), Índico N (mar Arábigo, al menos zona próxima a la costa SW de la India), Pacífico W (Filipinas).

Pesca y conservación. En principio de poco valor comercial, si bien se aprovecha fundamentalmente por el aceite de su hígado. Suele ser captura accidental de las artes de fondo, en particular el palangre. Como ocurre con otros tiburones de aguas profundas, suele confundirse con especies similares, de modo que la información de que disponemos sobre el volumen de capturas es escasa y, acaso, poco fiable.
     La visera flecha se encuentra a menudo formando grandes agregaciones, lo que aumenta el riesgo de sobreexplotación, dada su baja tasa reproductiva.
     De momento figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de Preocupación menor, si bien se recomienda la monitorización de las capturas.

Ejemplar fotografiado en la montaña submarina Tritón, al norte de las Canarias. Foto: OCEANA.
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¹Véase Andrés Sanjuán, Alejandro de Carlos, Cristina Rodríguez-Cabello, Rafael Bañón, Francisco Sánchez & Alberto Serrano (2009). "Molecular identification of the arrowhead dogfish Deania profundorum (Centrophoridae) from the northern waters of the Iberian peninsula". Marine Biology Research, 8:9, 901-905. http://dx.doi.org/10.1080/17451000.2012.692160.
Igualmente el extraordinario trabajo de Rafael Bañón, Juan Carlos Arronte, Cristina Rodríguez-Cabello, Carmen-Gloria Piñeiro, Antonio Punzón & Alberto Serrano (2016). "Commented checklist of marine fishes from the Galicia Bank seamount (NW Spain)". Zootaxa, 4067 (3): 293-333. http://dx.doi.org/10.11646/zootaxa.4067.3.2.
²Ricardo Sousa, Sara Ferreira, Tomás Chada, J. Delgado & Dalila Carvalho (2009). "First approach to the biology of the deep-water shark Deania profundorum (Chondrichtyes: Centrophoridae)." Marine Biodiversity Records, vol. 2, e44, doi: 10.1017/S1755267209000554.
³Básicamente: 
-David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth. 
-David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
-David A. Ebert (2015). Deep-sea cartilagious fishes of the Southeastern Atlantic Ocean. FAO, Roma. 
-David A. Ebert, McCormack, C. & Samiengo, B. 2009. Deania profundorum. The IUCN Red List of Threatened Species 2009: e.T161551A5449518. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2009-2.RLTS.T161551A5449518.en. Consultado el 18 de abril de 2016.
-R. Froese & D. Pauly (Editors), 2016, FishBase, <www.fishbase.org/summary/SpeciesSummary.php?ID=672&AT=Ferreta>, consultada el 19 de abril de 2016.
He tenido en cuenta la bibliografía señalada en las notas anteriores y también: 
-K. V. Akhilesh, M. Hashim, K. K. Bineesh, C. P. R. Shanis & U. Ganga (2010). "New distributional records of deep-sea sharks from Indian waters". Journal of the Marine Biological Association of India, 52 (1): 29-34.
-Rui Coelho & Karim Erzini (2006). "On the occurrence of the arrowhead dogfish, Deania profundorum (Chondrichthyes: Squalidae), off Southern Portugal, with a missing gill slit". Cybium, 30(1): 93-96. En este trabajo se detalla el peculiar hallazgo de una hembra de 85,7 cm y 2,42 kg capturada por un palangrero de profundidad 16 millas al SW del cabo San Vicente a una cota de unos 530 m (el único registro de que tengamos noticia en aguas de Portugal). Tenía la particularidad de que en el lado derecho presentaba 4 aberturas branquiales en vez de 5.

lunes, 18 de enero de 2016

En el banco de Galicia

Una negra o carocho (Dalatias licha) sobre un fondo de arena media y ofiuras en la cima del banco de Galicia. (Foto: F. Sánchez, IEO).
La montaña más alta de Galicia no está en Ourense, sino en pleno Atlántico. Su inmensa mole se alza desde más allá de los 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 653 m del punto más elevado de su cima. Es el banco de Galicia, nuestra gran montaña submarina, prolongación occidental de la cadena de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica formada hace unos 40-50 millones de años por la colisión de las placas africana y euroasiática.
     El banco de Galicia está situado 120 millas (cerca de 200 km) al oeste de las costas de Galicia, en los 42º 67'N, 11º 74'W. Su cima es una plataforma triangular inclinada hacia el NW de 75 km, en sentido NE-SW, por 58 km en sentido NW-SE, con una superficie aproximada de 1844 km². Está separado de tierra firme por una amplia cuenca sedimentaria, la cuenca interior de Galicia, bautizada como canal de Valle-Inclán, y alineado con una serie de montes submarinos que cortan la llanura abisal de Iberia: los bancos de Vasco da Gama, Vigo y Porto [véase Bajo el mar de Galicia].

LLI: Llanura abisal de Iberia; MPG: Margen profundo de Galicia; FNW: Flanco o escarpe noroccidental de Galicia; MRG: Montes Rucabado y García; BG: Banco de Galicia; ZT: Zona de transición; CIG: Cuenca interior de Galicia o canal de Valle-Inclán; BVG: Montes submarinos de Vasco da Gama; BV: Banco de Vigo; BP: Banco de Porto; LLV: Llanura abisal de Vizcaya. (A partir del mapa de la IGME.)
Perfil batimétrico. Fuente: ZEE.
Corrientes y nutrientes. Las montañas submarinas son oasis oceánicos. En medio de la desolación del océano abierto, estas gigantescas formaciones se interponen en el flujo de las corrientes e interceptan y fijan los nutrientes y organismos que éstas transportan, al tiempo que proporcionan una amplia variedad de hábitats para las más diversas criaturas. Las corrientes abisales, por ejemplo, que recorren el fondo de los océanos, al colisionar contra sus paredes toman un sentido ascendente llevando hacia la superficie su rica carga de nutrientes —lo que se conoce como afloramiento o upwelling—, que inmediatamente son pasto de la infinidad de microorganismos que constituyen la base de una gran red trófica. Además, en los montes submarinos se generan sistemas locales de circulación —giros, remolinos, meddies, columnas de Taylor— que favorecen la retención y distribución a pequeña escala de nutrientes, huevos, larvas y diversos microorganismos.
     En el banco de Galicia confluyen nada menos que tres grandes masas de agua perfectamente estratificadas: la primera, de aguas frías y poco salinas, procede del Atlántico NE y discurre bajo la superficie hasta aproximadamente los 500-600 m; la segunda, de mayor concentración salina, circula entre los 600-1200 m y es un ramal de aguas mediterráneas que, procedentes del Estrecho, vienen ascendiendo todo a lo largo de la fachada occidental de la Península en dirección al mar de Noruega; y la tercera, la más profunda, de aguas más frías y densas, procede del Labrador e impacta contra la montaña a partir de los 1500 m. No hace falta añadir que es la corriente mediterránea la que más incidencia tiene sobre las condiciones de nuestra montaña.
Perspectiva S-N. (Fuente: IEO.)
Biodiversidad. La conjunción de las corrientes verticales y horizontales con otros factores ambientales constituye el motor de la enorme biodiversidad del banco de Galicia. Se han registrado cerca de 800 organismos pertenecientes a diversos grupos taxonómicos, además de 10 especies de cetáceos y 29 de aves marinas. Y lo más admirable, se han descubierto 20 especies nuevas para la ciencia, como el Uroptychus cartesi, un pequeño cangrejo que vive a más de 1400 m sobre los corales y gorgonias, o la caracola Aforia serranoi.

     a) En la columna de agua. Los cimientos de esta extraordinaria estructura biológica se encuentran no en el fondo, sino en el medio pelágico, en el fitoplancton. A partir de la luz solar y de los nutrientes transportados por las corrientes, estos microorganismos fotosintetizadores fabrican la energía biológica primordial que sustenta la gran red trófica. El fitoplancton sirve de alimento al zooplancton, pequeños organismos de origen animal —crustáceos y moluscos diminutos, criaturas gelatinosas, etc.— quienes, a su vez, serán pasto de criaturas de mayor tamaño, como pequeños peces y cefalópodos, o directamente gigantescas, como los peregrinos (Cetorhinus maximus) y los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus). El resto ya lo sabéis: los peces más grandes se van comiendo a los más chiquitos hasta llegar a los grandes marlines y atunes y a los tiburones pelágicos como la tintorera (Prionace glauca), el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón (Lamna nasus).
     Tortugas, cetáceos y aves marinas acuden a esta zona atraídas por sus enorme productividad. Se ha registrado la presencia de la tortuga boba (Caretta caretta) y de hasta 10 especies de mamíferos marinos: delfines (mulares, comunes y listados), calderones (gris y común), orcas, zifios (de Cuvier y de Sowerby), y grandes ballenas como el cachalote y el rorcual común, que hace justamente aquí una parada en su migración desde sus zonas de alimentación en el Atlántico norte hasta sus territorios de cría en el sur.
     La disponibilidad de alimento y la gran distancia de la costa explican la existencia de una rica comunidad de aves, en la que destacan las oceánicas, muy difíciles de observar en áreas costeras. El banco de Galicia es el único lugar de España, aparte del entorno de las Canarias, donde se puede observar el paíño de Madeira (Oceanodroma castro) y una de las dos únicas zonas de congregación conocidas en el mundo. El listado incluye otros paíños, como el europeo, el boreal, pechialbo, de Wilson, el fulmar norteño, las pardelas (cenicienta, capirotada, pichoneta, sombría), los págalos (grande, pomarino, parásito, rabero), petreles (gon-gon, de Bulwer), alcas, alcatraces, gaviones, charranes (común, patinegro y ártico) y, naturalmente, las gaviotas (patiamarilla, sombría, de Sabine, enana).

Perspectiva N-S. Los "buratos" son grandes cráteres descubiertos en la zona de transición entre el canal y el banco que probablemente denotan la presencia de algún tipo hidrocarburo. (Fuente: IGME, tomada de La Voz de Galicia del 6-I-2013.)
     b) En el mar profundo. Los nutrientes y la materia orgánica de la columna de agua, compuesta de restos de organismos, heces, bacterias y microalgas, caen lentamente para fertilizar el silencio de los fondos sin luz. Es lo que se conoce como nieve marina. Gracias a ella, el paisaje del abismo es también un oasis de vida con una insospechada y asombrosa biodiversidad.
     Aquí los factores ambientales que determinan la presencia de unos organismos u otros son básicamente el tipo de sustrato, las corrientes, la pendiente y la sedimentación. En este sentido hay que decir que los sedimentos del banco de Galicia proceden de la columna de agua, al retener el canal de Valle-Inclán la práctica totalidad de los que vienen del continente.
     Los poliquetos son las criaturas más abundantes de las que viven enterradas en los sedimentos, sobre todo a partir de los 1500 m, seguidas de los moluscos bivalvos, algunas de cuyas especies, sin embargo, prefieren las zonas donde crecen los corales, cuyas bases muertas utilizan para anclarse, al igual que ciertos gasterópodos. Sobre el fondo, según el tipo de sustrato, encontramos ofiuras (muy abundantes en las arenas medias de la cima del monte), holoturias (arenas finas de las laderas), erizos, briozoos, y una amplia variedad de crustáceos como el cangrejo real y el cangrejo puercoespín, pero también gambas, camarones, arañas de mar...
     Sobre las rocas y sedimentos de la cima, paredes y laderas se han formado colonias de organismos sésiles como las esponjas y los corales que proporcionan alimento y refugio a infinidad de criaturas, y favorecen las agregaciones de peces demersales y bentopelágicos. En algunas áreas encontramos hábitats mixtos de gorgonias y esponjas, por ejemplo sobre las zonas de pendiente pronunciada de la ladera sur; y en otras se detecta un predominio de unos sobre otros.
Colonias de corales de aguas frías Lophelia pertusa en el fondo de arena de la plataforma de la cima a 820 m. En la zona apical se observan los pólipos vivos y debajo... ¿un depredador? (Foto: F. Sánchez, IEO).
    La riqueza en corales del banco de Galicia es sencillamente extraordinaria. Se han identificado unas 100 especies, tanto de hábitos solitarios como coloniales, muchas totalmente nuevas en aguas españolas e incluso europeas: gorgonias, corales negros, corales bambú, anémonas, pólipos de botón, plumas de mar. El grupo más característico es el de los corales pétreos o duros (Escleractinias), entre los que destacan Lophelia pertusa y Madrepora oculata, que forman auténticos arrecifes entre los 780-880 m de profundidad, tanto en sustrato duro como arenoso, y constituyen el hábitat de una gran variedad de organismos, incluidos otros corales.
     Además de los arrecifes de coral, sobre el fondo encontramos también arrecifes de poliquetos y comunidades de mejillones u ostreidos que conforman hábitats complejos que incrementan la biodiversidad de la zona.

Tomases (Epigonus telescopus). El tamaño de los ojos denota que son especies de profundidad. Estos ejemplares proceden no del banco de Galicia, sino del cantil de la plataforma. (Foto: Toño Maño).
     En cuanto a las especies piscícolas, en las aguas profundas del banco la riqueza y variedad es también asombrosa. Además de especies comerciales más o menos familiares como el congrio, el rape blanco o la palometa roja, encontramos otras más extrañas y de aspecto más inquietante: tomases, relojes (Hoplostethus spp.), anguilas de profundidad (Synapobranchus kaupi), los peces trípode (Bathypterois sp.), con las tres típicas extensiones rígidas de las aletas que les permiten asentarse bien por encima del fondo a la espera de una presa, los estrambóticos peces pelícano (Eurypharynx sp. y Saccopharynx sp.), de cuerpo alargado y una boca y faringe gigantescas, o el pez víbora (Chaliodus sloani), una fantasmagórica criatura bioluminiscente de terrible aspecto dotada de una boca enorme y unos dientes más enormes todavía. Sin olvidarnos de las quimeras, representadas por tres especies: Chimaera monstrosa, Chimaera opalescens e Hidrolagus affinis, estas dos últimas citadas por primera vez en la INDEMARES.

Tiburones del banco de Galicia. Un indicio de la productividad de una zona es la abundancia de depredadores. Y como era de esperar, en el banco de Galicia la clase de los tiburones está muy bien representada. Además de las especies pelágicas ya mencionadas, el grupo más importante es sin duda el de los tiburones de aguas profundas, desde los grandes depredadores del fondo como la cañabota (Hexanchus griseus) y el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), que pueden superar los 5 m, hasta el  negrito (Etmopterus spinax), que no sobrepasa los 60 cm. Entre medias, contamos con especies tan extraordinarias como el musolón (Pseudotriakis microdon), la negra o gata (Dalatias licha) y el dormilón (Somniosus rostratus), además de los tollos lucero o tiburones linterna (género Etmopterus), así llamados porque son bioluminiscentes, es decir, son capaces de generar luz gracias a unos orgánulos (los fotóforos) presentes en su piel [Bioluminiscencia I: Los fotóforos].
     Por el momento llevamos identificados 27 tiburones, y a saber cuántos nos quedan por descubrir. Solo muy recientemente campañas como la INDEMARES han podido encontrar especies nunca antes descritas en nuestra zona. Es el caso de los pejegatos (género Apristurus); y fueron nada menos que tres especies: el pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), el pejegato narizón (Apristurus melanoasper) y el pejegato abisal (Apristurus profundorum), que fueron capturados a 1683-1808 m, 1683m y 1460 m, respectivamente [véase Apristurus en Galicia]. En la misma campaña INDEMARES se produjo el registro más meridional conocido del olayo de Islandia (Galeus murinus): 17 ejemplares capturados entre los 1450-1683 m.

Algunos tiburones del banco de Galicia. A la izquierda, de arriba abajo: pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), cañabota (Hexanchus griseus) y pailona (Centroscymnus coelolepis). A la derecha, de arriba abajo: bruja (Scymnodon ringens) y visera flecha (Deania profundorum). (Fuente: IEO)
Los campeones de profundidad están también representados aquí: el tollo lucero raspa (Etmopterus princeps) y la pailona (Centroscymnus coelolepis), con registros mundiales de 4500 m en el Atlántico norte y 3675 m, respectivamente.
     Otras especies detectadas en el banco son: el quelvacho (Centrophorus granulosus), el quelvacho negro (Centrophorus squamosus), la sapata negra (Centroscymnus crepidater), la visera (Deania calcea), la visera áspera (Deania hystricosa), el tollo lucero liso (Etmopterus pusillus), el olayo (Galeus melastomus), el cerdo velero (Oxynotus paradoxus) y la mielga (Squalus acanthias), cuyos registros algunos califican de dudosos, producto de una identificación errónea, habida cuenta de que durante la INDEMARES no se encontró ni un solo ejemplar de la especie.
     En la INDEMARES, las principales especies en términos numéricos fueron el negrito, la visera flecha (Deania profundorum) y la bruja (Scymnodon ringens); y en cuanto a biomasa, la bruja, la pailona y la visera flecha. Sobre la cima del banco, en fondos de sedimentos entre los 800-900 m, las especies más abundantes parecen ser el negrito y la visera flecha. Curiosamente, en una campaña realizada entre 1998 y 1999, los tiburones más numerosos en todos los lances llevados a cabo en diferentes cotas (<750 m, 750-850 m y >850 m) fueron, en este orden: Dalatias licha, Deania calcea, Scymnodon ringens, Centrophorus squamosus y Etmopterus spinax. Esta segunda posición de la D. calcea seguramente puede explicarse por una confusión con D. profundorum y, probablemente, también con D. hystricosa.

Comunidades en peligro. Las comunidades de aguas profundas se caracterizan en general por su fragilidad y vulnerabilidad. En este ambiente de aguas muy frías y una presión brutal, las criaturas suelen ser muy longevas, de crecimiento lento y baja tasa reproductiva, pues maduran tardíamente y tienen camadas muy bajas tras un periodo de gestación largo. El quelvacho (Centrophorus granulosus), considerado En peligro crítico por la UICN, es un claro ejemplo de esto, y también la mielga (Squalus acanthias), con uno de lo periodos de gestación más largos de todos los vertebrados, 24 meses. Un ejemplar de coral de hábitos solitarios, Desmophyllum cristagalli, de tan solo 5-10 centímetros puede llegar a tener miles de años de edad. El reloj anaranjado (Hoplostethus atlanticus) es uno de los peces más longevos que existen, pudiendo vivir cientos de años.
     El mar profundo es un mundo cerrado, ajeno, relativamente estable y radicalmente inexpugnable para los seres que habitamos en la superficie. Así ha sido durante millones de años, hasta hoy, que contamos con medios técnicos cada vez más potentes para alcanzar —y destruir— todo un universo de extrema fragilidad. Las amenazas que se ciernen sobre el mar profundo en general y sobre el banco de Galicia en particular son antropogénicas: fundamentalmente la contaminación, la pesca industrial y, para redondear la cosa, los planes para una futura extracción de hidrocarburos. De momento el banco parece mantenerse a salvo de la amenaza de lo segundo, si bien el impacto de las actividades pesqueras no ha sido investigado en detalle.
     Qué contentos nos vamos a poner.

El Prestige en el banco de Galicia. El "quinto pino", aquel lugar adonde nuestras patéticas autoridades dijeron, aquel fatídico 2002, que iban a enviar el buque, resultó ser una de las zonas de mayor biodiversidad de Galicia. Previamente, lo pasearon a lo largo de la costa mientras iba soltando su carga de piche o chapapote, como quien pasa un spray insecticida por el zócalo de la cocina. Arriba: el buque en el instante de su hundimiento, tras partirse en dos. Abajo a la izquierda, zona del hundimiento (fuente: ICM-CSIC); a la derecha, situación de la popa y la proa del Prestige (fuente: ICM-CSIC).
La UE ha declarado el banco de Galicia, junto con otros ocho espacios marinos españoles (cañones submarinos de Avilés, Seco de los Olivos, etc.), como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), lo que al menos teóricamente implica el deber conservarlo, incluyendo, naturalmente, todas las especies que en él habitan.

Para completar esta información, es más que recomendable que consultéis la serie que está publicando un blog amigo, Ecología Azul-Blue Ecology:
     ·El banco de Galicia 1/3: Ciencia marina.
     ·El banco de Galicia 2/3: Presión pesquera.
     ·El banco de Galicia 3/3: Ictiofauna.


Bibliografía manejada:

-De la Torriente, Ana, A. Serrano, María Druet, María Gómez-Ballesteros, Juan Acosta, Santiago Parra, et al. (2014). Banco de Galicia. Áreas de estudio del proyecto LIFE+INDEMARES. Proyecto LIFE+INDEMARES. Ed. Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
-Piñeiro, C. G., M. Casas y H. Araújo (2001). Results of Exploratory Deep-sea Fishing Survey in the Galician Bank: Biological Aspects on Some of Seamount-associated Fish (ICES Division IXb). NAFO SCR Doc. 01/146.
-Rodríguez-Cabello, Cristina, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII del SIEBM (Simposio Ibérico de Estudios de Biología Marina).
-Rodríguez-Cabello, Cristina, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Occurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 1-10, doi:10.1111/jai.12480. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Pejegato abisal (Apristurus profundorum)


Pejegato abisal

Apristurus profundorum (Goode & Bean, 1896)

(es. Pejegato abisal; in. Deepwater catshark.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Pentanchidae

Los pejegatos o Apristurus son un grupo de tiburones tan fascinante como endemoniado. En general, son especies muy poco conocidas y muy parecidas entre si que habitan en los grandes fondos a partir de los 500 y los 1000 m, lejos muchas veces del alcance de los aparejos y, por tanto, de la ciencia. En algunos casos los rasgos que separan una especie de otra son tan extremadamente sutiles y difíciles de apreciar a simple vista, incluso para los expertos, que las identificaciones dudosas o erróneas no son infrecuentes (aparte el hecho de que la toma de biometrías es una faena muchas veces engorrosa y complicada, debido a la blandura del cuerpo y de las aletas, que se deforman con facilidad, y no siempre suben en las mejores condiciones). La mejora en los descriptores y la implantación de la biología molecular, entre otros factores, están poco a poco cambiando esta situación, pero aún queda mucho trabajo por delante, y posiblemente muchas especies por descubrir.

No tuvimos constancia de la presencia de Apristurus en el mar de Galicia hasta el 2011¹, cuando durante la campaña INDEMARES, se descubren tres especies en el banco de Galicia, nuestra particular selva tropical sumergida: el A. aphyodes, el A. melanoasper y el que hoy presentamos, el A. profundorum o pejegato abisal, del que para variar solo sabemos que sabemos poquísimo.

El profundorum se incluye en el grupo spongiceps, uno de los tres grupos en que Nakaya y Sato² organizaron el género Apristurus. Las especies que lo conforman se caracterizan por tener los surcos labiales superiores subiguales o claramente más cortos que los inferiores, una válvula espiral de entre 7 y 12 vueltas y los canales supraorbitales continuos [véase Apristurus en Galicia]. En general, suelen tener un cuerpo más robusto y dientes más grandes que otras especies y se encuentran a mayor profundidad, normalmente a partir de los 1000 m.

La campaña INDEMARES tan solo arrojó un único ejemplar de A. profundorum, una pequeña hembra de 14,6 cm y 14 g capturada a 1459 m. Más que suficiente, yo creo, para saber que forma parte de nuestro patrimonio natural, del que no nos sentimos los gallegos todo lo orgullosos que debiéramos.


Descripción. Cuerpo relativamente esbelto rematado en un morro ancho, grueso y alargado: la longitud preoral (la distancia desde el extremo del rostro hasta el borde anterior de la boca) supone alrededor del 9% de la longitud total. Dentículos dérmicos alargados y erectos, lo que da a la piel un tacto como de fieltro. Narinas grandes y alargadas, con solapas cortas y ampliamente triangulares; la abertura externa es ovalada y la interna estrecha. Ojos más bien pequeños, en torno al 3% de la LT. Boca grande y arqueada, provista de grandes bandas dentarias y situada claramente delante de los ojos; el pliegue labial superior es subigual o un poco más corto que el inferior.
     Aberturas branquialhttps://www.iucnredlist.org/species/44207/48925828es grandes, casi tan largas como la longitud ocular en los adultos.
     Aletas de bordes redondeados. Las dos dorsales, altas y de tamaño similar, se encuentran en posición retrasada: el origen de la primera se sitúa ligeramente detrás del centro de las bases pélvicas; el espacio interdorsal es un poco mayor que la longitud de la base de la primera dorsal. Pectorales pequeñas y bajas; sus márgenes internos son largos, aproximadamente la mitad de la longitud de las bases. Las pelvianas son altas y presentan una forma un tanto ovalada, con el borde ampliamente redondeado y el extremo posterior apuntado. La anal es grande, alta y alargada, con forma angulosa.

Arriba: cresta de dentículos de la aleta caudal; abajo: detalle dentículos laterales. Fuente, Rodríguez-Cabello et al. (2014), Journal of Applied Ichthyology.
El pedúnculo caudal es casi inexistente, apenas una breve escotadura separa la aleta anal de la caudal, que es larga y ancha, y presenta una cresta de dentículos dérmicos bien definida a lo largo de su margen dorsal.
Válvula espiral de 10 vueltas.
Librea: Color parduzco uniforme.


Dentición. Dientes pluricuspidados en ambas mandíbulas, similares a los de otras especies del mismo género.
Diente de una especie similar.
Fuente: Shark Trust.

Talla. Longitud total máxima de 76 cm. Los escasísimos datos de que disponemos sitúan las tallas de madurez para machos y hembras en torno a los 55 cm.

Reproducción. Desconocida. Se supone que es ovíparo, como otros Apristurus. Si esto finalmente se demuestra, y así se confirman también las concordancias entre las especies del grupo spongiceps tal como han sido planteadas, podríamos anticipar que las cápsulas huevo de este tiburón carecen de zarcillos largos, lo que hace pensar que sencillamente se depositan sobre el sustrato, no se "amarran" a ningún elemento del fondo³.

Dieta. Desconocida, aunque probablemente parecida a la de otras especies similares: crustáceos (camarones, eufausiáceos), calamares y pequeños peces.

Hábitat y distribución. Especie demersal del talud superior desde los 1100 hasta los 2013-2088 m.

Elaboración propia a partir de Ebert et al. (2013), Rodríguez-Cabello et al. (2014), Iglésias (2013) y Corke (2012).
En principio, el A. profundorum se encuentra en las dos orillas del Atlántico norte, con unas pocas citas en la dorsal mesoatlántica.
Dibujar el mapa de distribución esta especie no resulta nada fácil debido a la escasez no solo de registros, sino de citas fiables al 100%, como es el caso de los ejemplares de aguas de Mauritania, que se cree pueden corresponder en realidad al pejegato fantasma (Apristurus manis), una especie muy parecida. No es de extrañar el conservadurismo de las guías y manuales, incluso los más recientes que he podido consultar, que siguen incluyendo únicamente en sus mapas la zona de procedencia del holotipo, un macho inmaduro de 51 cm capturado a 1492 m en la bahía de Delaware, añadiendo un interrogante en la parte mauritana, tal como figura en nuestro mapa. Los registros de Canadá, la dorsal atlántica, Galicia y el del golfo de Vizcaya, citado por Iglésias, no aparecen más que en sus respectivas publicaciones.


Pesca y conservación. Carecen de interés comercial. Dada la cota de los registros, posiblemente la especie se vea poco expuesta a las capturas accidentales por parte de la flota pesquera. No obstante, la escasez de datos y las más que probables identificaciones erróneas obligan a ser cautos sobre este punto, sin olvidarnos del avance de la presión pesquera hacia aguas cada vez más profundas.
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Datos incompletos.

Aquí me tenéis, sacando chepa mientras compruebo en el calibre, por segunda o tercera vez, una medida que no acababa de encajar, si no recuerdo mal referida a algún aspecto de las aberturas branquiales, que parecían estirarse como chicle.
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¹Véase Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Occurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 1-10, doi:10.1111/jai.12480.
²Kazuhiro Nakaya & Keiichi Sato (1999). Species grouping within the genus Apristurus (Elasmobranchii: Scyliorhinidae). En B. Séret & J.-Y. Sire (Eds.) Proceedings of the Indo-Pacific Fish Conference, 1997, Nouméa. Société Française d'Ichtyologie & Institut de Recherche pour le Développement, Paris, pp. 307-320.
³Brooke E. Flammang, David A. Ebert & Gregor M. Caillet (2007). Egg cases of the genus Apristurus (Chondrichthyes: Scyliorhinidae): Phylogenetic and ecological implications. Zoology 110 (4), pp. 308-317. doi: 10.1016/j.zool.2007.03.001.
Rodríguez-Cabello et al., op cit.; David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth; Samuel P. Iglésias (2013). Chondrichthyans and Cyclostomata from the North-eastern Atlantic and the Mediterranean (A natural classification based on collection specimens, with DNA barcodes and standardized photographs), Versión provisional 07, 1 de abril de 2013. http://www.mnhn.fr/iccanam; Jarrett Corke (2012). Identification Guide to Sharks, Skates, Rays and Chimaeras of Atlantic Canada. WWF-Canada.
La cita corresponde a una hembra joven de 408 mm y 218 g capturada en el golfo de Vizcaya a una profundidad de 2013-2088 m el 20 de abril de 1999, 47°31’-47°32’N; 008°19’-008°23’W. Véase Iglésias, op. cit.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pejegato narizón (Apristurus melanoasper)

Apristurus melanoasper. Fuente de ambas imágenes: Iglésias, Nakaya & Stehmann (2004), Cybium.

Pejegato narizón

Apristurus melanoasper Iglésias, Nakaya & Stehmann, 2004

(es. Pejegato narizón; in. Fleshynose Catshark, Black Roughscale Catshark.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Pentanchidae

El pejegato narizón (Apristurus melanoasper) es uno de los últimos tiburones en incorporarse, de manera oficial, no solo al grupo de los Apristurus (fue descrito por primera vez en el 2004 por Iglésias, Nakaya y Stehmann¹), sino a la lista de especies presentes en nuestras aguas, diez años después, junto con otros dos congéneres: el Apristurus aphyodes o pejegato fantasma blanco y el Apristurus profundorum o pejegato abisal [véase Apristurus en Galicia].
     En el mar de Galicia solo ha habido un único registro² de melanoasper, una pequeña hembra de 25 cm y 37,8 g capturada nada menos que a 1683 m. Esta captura, en apariencia modesta, extiende notablemente el área de distribución conocida, tanto en el plano horizontal, dado que constituye, hasta ahora, el registro más meridional del Atlántico nororiental, como en el vertical, al superar en más de 350 m la anterior marca de profundidad, establecida en 1520 m.
Fuente: Iglésias, Nakaya & Stehmann (2004), Cybium
     La escasez de registros es precisamente lo que explica que sepamos tan poco de este tiburón. Los pocos datos de que disponemos pueden incluso parecer contradictorios tomados en su conjunto, pero en realidad lo que nos revelan es un proceso constante de revisión y de actualización a medida que se producen nuevas capturas en diversas partes del mundo. Pensemos que el trabajo de 2004 con el que se presentó esta especie en sociedad se titula "una nueva especie del Atlántico norte", y, sin embargo, ahora sabemos que es el pejegato con la distribución geográfica más extensa³, como veremos más abajo. Los tiburones de aguas profundas es lo que tienen, que nunca dejan de sorprendernos.
     El pejegato narizón ha sido incluido en el llamado grupo brunneus, un grupo de Apristurus que, entre otros rasgos, tienen en común una válvula espiral con 15-25 vueltas, un surco labial superior más largo que el inferior y cápsulas-huevo con largos zarcillos.
     Su nombre específico, melanoasper, hace referencia al color prototípico de este tiburón y al tacto de su piel. Es un compuesto de la voz griega melanos (de color negro) y la latina asper (áspero), 'de piel negra y áspera'.

Fuente: Samuel P. Iglésias. Chondrichthyans and Cyclostomata from the North-eastern Atlantic and the Mediterranean (A natural classification based on collection specimens, with DNA barcodes and standarized photographies). Provisional version 07, 1 April 2013. http://www.mnhn.fr/iccanam
Descripción: Cuerpo cilíndrico, esbelto y alargado, terminado en un morro carnoso, aplanado dorsoventralmente, relativamente ancho y largo. La boca, grande y ampliamente arqueada, se extiende exactamente hasta la altura de los ojos; presenta surcos labiales bien desarrollados, los superiores más largos que los inferiores, casi hasta alcanzar la sínfisis superior. Los ojos son ovalados, más bien pequeños, con un débil pliegue subocular. El espacio interorbital es aproximadamente 1,9-3,5 veces el diámetro ocular.
     Espiráculos de reducido tamaño situados cerca de los ojos, justo por debajo de su eje horizontal. Cinco hendiduras branquiales laterales pequeñas (menores que el diámetro de los ojos), de tamaño similar, excepto la 5ª, un poco más reducida que las anteriores y situada sobre el origen de la aleta pectoral.
Piel muy áspera debido a los grandes dentículos dérmicos que la cubren. Los dentículos de los flancos son tricuspidados, con crestas débiles; los más próximos entre si se solapan.

Dentículos dérmicos de A. melanoasper. Fuente: Nakaya, Sato & Iglésias (2008), CSIRO.
Las aletas dorsales son pequeñas y se encuentran en posición muy retrasada, como en los demás Apristurus; la primera es un poco más pequeña que la segunda, y se origina aproximadamente entre el primer tercio y la mitad de la base de las aletas pélvicas; la segunda dorsal se origina aproximadamente sobre el punto medio de la base de la aleta anal, y su inserción está ligeramente más adelantada que la de esta. Las pectorales son relativamente pequeñas y estrechas, y de forma subcuadrangular.
     Válvula espiral de 19 a 23 vueltas, generalmente entre 21-22. 
Librea uniforme de marrón oscuro a negro.

Dentición: Dientes relativamente pequeños y similares en ambas mandíbulas: 59-93 en la superior y 58-97 en la inferior. Presentan una cúspide central alta, recta y afilada flanqueada por una o dos cuspidillas secundarias en los dientes anteriores y dos o más en los posteriores.

Dientes superior e inferior. Fuente: Iglésias, Nakaya & Stehmann (2004), Cybium.
En ejemplares del Pacífico suroccidental, Atlántico suroriental e Índico, Nakaya, Sato e Iglésias (2008) señalan que en las hembras los dientes anteriores y laterales de ambas mandíbulas presentaban una cúspide central larga y robusta y una o dos cúspides laterales pequeñas en ambos lados de la central; mientras que los dientes superiores de los machos solo presentaban una única cuspidilla a cada lado de la central.

Talla: En los ejemplares estudiados para el trabajo de 2004, la longitud máxima observada fue de 761 mm en un macho y 735 mm en una hembra. Pero los estudios más recientes recogen la cifra máxima de 79 cm. Se desconoce la talla de nacimiento.
     En las tallas de madurez encontramos también cifras dispares, que como ya hemos señalado, se deben a la escasez de registros. En 2004 se observó que los machos eran maduros entre los 61-64 cm y las hembras entre 55-59 cm, lo cual, como los propios autores reconocieron, era un resultado anómalo (por lo general, sucede lo contrario, las hembras alcanzan la madurez con tallas superiores a los machos), que probablemente sería subsanado a medida que se incrementase el caudal de datos. En efecto, en 2013 Ebert apunta escuetamente que machos y hembras maduran entre los 60-70 cm.

Ejemplar capturado en el caladero de Rockall. Foto de Daniel Moore tomada de FishBase.
Reproducción: Con toda probabilidad ovíparo. Se han encontrado cápsulas-huevo de 52-67 mm de largo por 22,5-27 mm de ancho similares a las de otros Apristurus del grupo brunneus: zarzillos largos formando espirales en su parte posterior y dos cuernos cortos y romos en la parte anterior.

Dieta: Desconocida. Tal vez, como otros pejegatos, a base de pequeños peces y cefalópodos de las profundidades.

Hábitat y distribución: El A. melanoasper es un tiburón demersal que habita en el talud superior continental y de las montañas submarinas. Su rango batimétrico oscila entre 510-1683 m, pero normalmente por debajo de los 1000 m.

Elaboración propia a partir de Iglésias et al. (2004), Ebert et al. (2013), Ebert & Stehmann (2013), Ebert & Mostarda (2013) y Rodríguez Cabello et al. (2014).
Distribución amplia pero localizada. Atlántico noroccidental: talud septentrional de la costa E de los EEUU y Canadá; Atlántico nororiental: Irlanda, Islas Británicas, Francia, Banco de Galicia; Atlántico suroriental: Namibia. Pacífico suroccidental: sur y sureste de Australia, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y montañas submarinas adyacentes. Índico: sur de Madagascar; Ebert & Mostarda (2013) añaden toda la franja sur tal cual la he trasladado al mapa.
Es el Apristurus con mayor distribución geográfica.

Pesca y conservación: Carece de interés comercial. Constituye una captura accidental poco frecuente del arrastre de fondo y suele descartarse, como el resto de los miembros de su género. Su elevado rango batimétrico, que con toda probabilidad supera con creces el que conocemos, mantiene al Apristurus melanoasper a salvo del brutal impacto de la presión pesquera industrial... por el momento.

No hay datos relativos al tamaño y estructura de sus distintas poblaciones, ni a su biología, aunque se presume que su tasa reproductiva debe de ser baja, como es habitual en los tiburones de aguas profundas. Por esta razón, figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Datos incompletos. La recomendación, no obstante, es monitorizar las capturas en la medida de lo posible (o más bien habría que decir de lo imposible), a medida que el esfuerzo pesquero avanza hacia aguas cada vez más profundas, subvencionado con muchos millones de dinero público... hasta que choquen contra el fondo, que luego yo no sé qué van a hacer.
Apristurus melanoasper. Fuente: CSIRO National Fish Collection.

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¹Samuel P. Iglésias, Kazuhiro Nakaya & Matthias Stehmann (2004). Apristurus melanoasper, a new species of deep-water catshark from the North Atlantic (Chondrichthyes: Carcharhiniformes: Scyliorhinidae). Cybium 28, pp. 345-356.
²Cristina Rodríguez Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Occurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 1-10, doi:10.1111/jai.12480.
³Para que os hagáis una idea de todo este trasiego de datos tan dispares, observad qué dicen cuatro trabajos publicados el año pasado respecto a la distribución de la especie en el Índico:
  • Ebert et al. (2013): el océano Índico no se incluye en su distribución (Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth).
  • Ebert (2013) no incluye el melanoasper en su guía de tiburones de aguas profundas del océano Índico (FAO Species Catalogue for Fisheries Purposes: Deep-Sea Cartilaginous Fishes of the Indian Ocean vol 1. Sharks. FAO, Roma).
  • Ebert & Stehmann (2013) anotan un difuso "Índico central", sin especificar ningún área determinada excepto el sur de Madagascar (FAO Species Catalogue for Fisheries Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma).
  • Ebert & Mostarda (2013) marcan toda la franja sur, tal como he trasladado al mapa (FAO Fish Finder: Identification Guide to the Deep-Sea Cartilaginous Fishes of the Indian Ocean. FAO, Roma).
Kazuhiro Nakaya & Keiichi Sato (1999). Species grouping within the genus Apristurus (Elasmobranchii: Scyliorhinidae). En B. Séret & J.-Y. Sire (Eds.) Proceedings of the Indo-Pacific Fish Conference, 1997, Nouméa. Société Française d'Ichtyologie & Institut de Recherche pour le Développement, Paris, pp. 307-320. 
Sobre el tema de las cápsulas-huevo véase el interesante trabajo de Brooke E. Flammang, David A. Ebert & Gregor M. Caillet (2007). Egg cases of the genus Apristurus (Chondrichthyes: Scyliorhinidae): Phylogenetic and ecological implications. Zoology 110 (4), pp. 308-317. doi: 10.1016/j.zool.2007.03.001.
Kazuhiro Nakaya, Keiichi Sato & Samuel P. Iglésias (2008). Occurrence of Apristurus melanoasper from the South Pacific, Indian and South Atlantic Oceans (Carcharhiniformes: Scyliorhinidae). P. R. Last, W. T. White & J. J. Pogonoski (Eds.) Descriptions of New Australian Chondrichthyans. CSIRO Marine and Atmospheric Research Paper No. 022, pp. 61-74.
David A. Ebert & Edoardo Mostarda (2013). FAO Fish Finder: Identification Guide to the Deep-Sea Cartilaginous Fishes of the Indian Ocean. FAO, Roma.