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viernes, 27 de febrero de 2026

Ataques 2025

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto (editada) de Andrew Fox, Rodney Fox Shark Expeditions.

El ISAF (siglas del International Shark Attack File, 'Archivo Internacional de Ataques de Tiburón') ha publicado su informe anual sobre los accidentes hombre-tiburón —eso que tradicionalmente hemos calificado como «ataques»— ocurridos a lo largo del pasado 2025 en todo el mundo. Ha habido un incremento de casos con respecto al 2024, pero dentro de la media de los últimos años. Vamos al detalle.

domingo, 19 de octubre de 2025

El primer ataque de tiburón registrado en América

Colón en la isla de las perlas. Grabado coloreado de Theodor de Bry (1554).

Bartolomé de las Casas (c. 1484-1566) es una de las personalidades más eminentes de la España del siglo XVI, en particular en lo que respecta al tema de la conquista de América. Testigo de las atrocidades cometidas por los españoles ya desde lo primeros años de la colonización, que, según consideraba, iban contra los mandamientos más sagrados de su religión, emprendió una infatigable labor de denuncia y de defensa de los pueblos indígenas incluso ante el mismísimo emperador.

martes, 28 de septiembre de 2021

Los ataques más antiguos de la historia

Elaboración propia. Mapa: Pter Dlouhý (Wikimedia Commons). Foto 1: Jeffrey Quilter; foto 2: Universidad de Kyoto; foto 3: Peter Siegel.

El hombre lleva miles de años conviviendo con el tiburón. Desde el instante en que por primera vez contempló el mar como una fuente de alimento y se decidió a meter los pies en el agua para investigar sus rincones, aprendió que los tiburones eran parte inevitable de una naturaleza que te daba la vida, pero también, en ocasiones, la muerte, una muerte que podía llegar a ser tan espantosa como alguna de las que siguen.

viernes, 6 de agosto de 2021

Nueva guía Sharks of the World

Ya tenemos aquí Sharks of the World: A Complete Guide, de David A. Ebert, Marc Dando y Sarah Fowler, la esperada actualización de la guía del 2013, de la que ya informábamos puntualmente en Nueva guía, nuevas especies. Esta nueva edición ha sido publicada por Princeton University Press, pero con la misma producción y exquisito diseño de Wild Nature Press. Incluye nuevos capítulos dedicados a cuestiones como el análisis genético, la pesca, conservación, ecoturismo, dentición, etc. —sólo la introducción tiene treinta páginas más— y, naturalmente, trae unas cuantas novedades taxonómicas que pasamos a detallar.

viernes, 26 de junio de 2015

Viajes del tiburón tigre

Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier). Foto: Raul Boesel.
Es tan poco lo que sabemos de los tiburones, incluso de las especies más famosas y televisivas, que cada nuevo trabajo que sale a la luz se convierte en una fuente de sorpresas, bien porque los datos que aporta son una absoluta novedad, bien porque matizan o cuestionan hipótesis previas, pudiendo incluso entrar en conflicto con ellas. Hace pocos días fue el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) el encargado de arrancarnos una sonrisa de admiración cuando conocimos los resultados de un interesante trabajo¹ de marcado y seguimiento llevado a cabo del otro lado del charco, en el Atlántico NW, por un amplio equipo de investigadores, entre los que figuran (hay que destacarlo) un científico gallego especializado en tiburones y amigo de este blog, Gonzalo Mucientes. Los transmisores SPOT empleados permitieron realizar seguimientos individuales en algún caso superiores a los 3 años (hasta 1101 días). Nunca antes se había logrado algo así.

El tigre es uno de los tiburones en apariencia más conocidos de cuantos existen. Sale en multitud de documentales de televisión, en revistas, en todo tipo de páginas y publicaciones web, etc., sabemos o creemos saber sus hábitos y preferencias alimentarias, e incluso hemos descubierto algunos de los lugares que visita periódicamente y por qué lo hace (el ejemplo más conocido tal vez sea el del atolón de French Frigate Shoals, en las islas de Sotavento del archipiélago de Hawái, durante la temporada en que los pollos de albatros de Laysan, Diomedea immutabilis, y albatros de patas negras, Phoebastria nigripes, se lanzan a su primer vuelo). Pero al mismo tiempo, tratándose de un tiburón viajero y por tanto difícil de seguir, una parte importante de su vida se mantiene en la más absoluta oscuridad, lejos de nuestro alcance. Estudios previos han demostrado que algunos tiburones tigre entran y salen regularmente de una determinada zona, mientras que otros permanecen en ella todo el año, cubriendo áreas de hasta 100 km de costa; otros emprenden largas migraciones, algunas en un periodo de tiempo relativamente corto, a lo largo de miles de kilómetros. Un individuo recorrió 3330 millas en seis meses; otro, 1015 en 17 días, lo que supone una media de 57 millas diarias. Un individuo marcado en el arrecife de Ningaloo, Australia Occidental, viajó durante el verano hasta la isla de Sumba, Indonesia, y al año siguiente hizo el viaje de vuelta². En el Pacífico W, trabajos de seguimiento con marcas satelitales y acústicas han descubierto un mayor nivel de fidelidad a los arrecifes oceánicos como los de Chesterfield, en el mar de Coral, que a los arrecifes costeros, sobre todo por parte de los machos adultos y las hembras pre-reproductivas; también que las hembras maduras son las más viajeras, atravesando periódicamente el mar de Coral entre Nueva Caledonia y la Gran Barrera (hasta 1114 km), tal vez en un ciclo reproductivo trianual; finalmente, han caracterizado un espacio tridimensional de actividad de 2360 km³ de media, con una hembra que llegó a una profundidad récord de 1136 m, que no está nada mal³.

Foto: Daniel Botelho.
El trabajo publicado hace pocas semanas abre una ventana a otro rincón del mundo del tiburón tigre. Y además lo hace a lo grande: sacando a la luz un sorprendente e inesperado patrón migratorio entre dos ecosistemas radicalmente distintos: las islas y arrecifes del Caribe y un área de mar abierto situada más de 3500 hacia el norte y centro del Atlántico, al nordeste de las Bermudas. Una ruta que recuerda la que realizan los tiburones blancos entre las costas de California y una zona del Pacífico central, el famoso white shark café.

Cada año en verano los machos adultos viajan más de 3500 km hacia el norte, para luego regresar para la invernada a sus zonas de preferencia en las Bahamas, Anguila, islas Turcas y Caicos. Solo una hembra adulta hizo ese mismo viaje. Los cinco tiburones que permanecieron en invierno en la zona de las Bermudas eran juveniles de ambos sexos. Los ejemplares marcados mostraron un elevado nivel de filopatría (fidelidad a un determinado lugar). Esto puede deberse a que la filopatría implica un menor coste a la hora de encontrar alimento y, por supuesto, pareja. Ningún ejemplar marcado entró en el mar Caribe.

Movimientos de un macho de 384 cm. Fuente: Lea et al., Scientific Reports 2015.
No se conoce bien el porqué de estas migraciones. ¿Qué motivo tan poderoso puede tener un carcharhínido para abandonar la comodidad de un hábitat de aguas cálidas y comida en abundancia, y lanzarse a un largo viaje hacia un lugar más inhóspito y frío? La hipótesis es doble (y obvia): búsqueda de alimento o de pareja, o ambas cosas a la vez.
Los tiburones tigre aprovechan el incremento de la temperatura en verano para tomar, como si de una autopista se tratase, una linea isoterma de aguas superficiales cálidas (alrededor de 24 ºC) similar a la de las tortugas como la laúd (Dermochelys coriacea). Tal vez la perspectiva de un atracón de sus presas favoritas compense las molestias del viaje. En este sentido, Gonzalo Mucientes pudo analizar los contenidos estomacales de cinco ejemplares de tiburón tigre capturados por palangreros que faenaban en el Atlántico NW y descubrió que predominaban los juveniles de tortuga boba (Caretta caretta).
Al mismo tiempo, si bien algunas hembras marcadas subieron en invierno hasta el mar de los Sargazos, la mayoría se quedaron en las proximidades de Florida y las Bahamas, lugares donde según parece se produce a finales del verano un mayor número de partos. Y como el periodo de gestación en la zona es de unos 13-16 meses, los apareamientos deben producirse entre finales del invierno y principios de la primavera. Los machos llegarían puntualmente para la cita.
Sea cual fuere la explicación, lo notable es que el patrón migratorio de los tiburones tigre en el Atlántico W se parece más al de las aves, algunos mamíferos marinos y las tortugas que al de otros peces.

Foto: Raquel Rossa.
¿Tiburones tigre en este lado del Atlántico? Aunque alguno de los ejemplares marcados llegó a estar cerca de la dorsal, ninguno llegó a cruzarla. Lo que no quiere decir que no lo hagan.
De vez en cuando algunos individuos se aventuran hacia esta parte del Atlántico, con toda probabilidad a lomos de la poderosa Corriente del Golfo. Tenemos registros esporádicos en zonas tan alejadas de las aguas cálidas del Caribe como Islandia, costa sur de Inglaterra (este dudoso) y otro, el de la fotografía de abajo, en la región del Charente Marítimo, costa noroccidental francesa.

Ejemplar de 305 cm capturado en julio de 2007. Fuente: Sud Ouest.
Más abajo, en el Cantábrico y en Galicia... Seguimos alerta... no vaya a ser.
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¹James S. E. Lea, Bradley M. Wetherbee, Nuno Queiroz, Neil Burnie, Choy Aming, Lara L. Sousa, Gonzalo R. Mucientes, Nicolas E. Humphries, Guy M. Harvey, David W. Sims, Mahmood S. Shivji (2015). "Repeated, long-distance migrations by a philopatric predator targetting highly contrasting ecosystems". Scientific Reports, 5: 11202. doi: 10.1038/srep11202.
²David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth. David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
³Jonathan M. Werry, Serge Planes, MichelL. Bernumen, Kate A. Lee, Camrin D. Baun, Eric Clua (2014). "Reef-Fidelity and Migration of Tiger Sharks, Galeocerdo cuvier, across the Coral Sea". PLoS ONE 9(1) e83249. doi: 10.1371/journal.pone.0083249

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ataque mortal en Fisterra, 1908

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en una gran fotografía de Isaías Cruz.

Ocurrió en agosto de 1908 cerca del cabo Fisterra. La víctima fue el tripulante de un vapor de la naviera británica P&O (Peninsular and Oriental Steam Navigation Company) que por motivos desconocidos se cayó al mar y acabó devorado por un tiburón que, según testimonio de los pasajeros, llevaba varios días siguiendo el barco.

Esta es es la noticia completa¹. Está fechada el 28 de agosto de 1908, pero no salió publicada hasta el 14 de octubre en el Poverty Bay Herald. La traducción, como siempre, es mía (no es muy allá, pero siempre es mejor que la de cualquier translator).
DEVORADO POR UN TIBURÓN
Londres, 28 de agosto.

Los pasajeros del vapor Arabia, de la Compañía P&O, que llegó esta semana, fueron testigos de una horrible tragedia. Un miembro de la tripulación, William Newbury, fue devorado por un tiburón. Newbury tenía 26 años de edad y estaba casado. Hacía varios días que un tiburón de gran tamaño iba siguiendo el barco. Cuando el correo se encontraba en las cercanías del cabo Finisterre se escuchó un grito de "Hombre al agua". Al instante todos sintieron un vuelco en el corazón cuando la imagen del tiburón se les vino a la cabeza.
El barco viró rapidamente y prepararon un bote. Vieron a William en el agua, nadando. Desde la cubierta observaron que se mantenía bien a flote mientras el bote iba hacia él a toda velocidad. De pronto, en el instante que hacía frente a una ola, el hombre emitió un horrible chillido. Al mismo tiempo se produjo una gran conmoción en el agua y su cabeza desapareció. El bote llegó al lugar unos instantes después, pero demasiado tarde. Las olas estaban teñidas de sangre. El feroz pez y su víctima estaban ya en las profundidades. Cómo cayó Newbury al agua es un misterio.
El Arabia siempre estuvo adscrito a la ruta de la India, pero la P&O tenía líneas regulares con la Península, con los puertos de Cádiz, Lisboa, Oporto y Vigo. Tal vez el vapor había hecho escala en alguno de ellos.

Fotografía del Arabia tomada de la extraordinaria página www.photoship.co.uk.

Disponemos de tan pocos datos que resulta imposible adivinar la especie implicada. Si confiamos en las impresiones de los testigos, lo que tenemos es un tiburón grande (al menos lo bastante como para ser tenido como tal desde la cubierta), que al parecer llevaba unos días siguiendo el barco y que en cuestión de unos minutos se abalanzó sobre el desafortunado marinero y se lo zampó sin miramientos. Es decir, un bicho muy osado e insistente... y con mucha hambre. ¿Qué tiburón podría ser capaz de una cosa así en estas latitudes? 

En otras zonas del planeta uno pensaría inmediatamente en un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), por ejemplo, pero ¿aquí? Esta especie está citada en las Canarias, Madeira y las Azores, pero existen dos registros fiables mucho más al norte: uno nada menos que en Islandia y otro más reciente en la costa atlántica francesa, en el departamento del Charente Marítimo², además de alguna cita dudosa en las Islas Británicas. Estos últimos casos, extraordinariamente raros, fueron sin duda ejemplares extraviados que habían viajado a lomos de la poderosa corriente del Golfo. ¿Pudo haber ocurrido algo similar en 1908? Quién sabe.

En cuanto a los tiburones de aquí, ni el cailón (Lamna nasus) ni su pariente tal vez más agresivo y nervioso, el marrajo (Isurus oxyrinchus), parecen encajar en un comportamiento de esta naturaleza, por más que el primero se acerca bastante a la costa y puede incluso internarse en las rías siguiendo a sus presas y a algún pesquero. Por su parte, la tintorera (Prionace glauca), aun siendo una especie eminentemente oceánica, y por tanto curiosa y oportunista, es lo bastante cauta como para no lanzarse así como así sobre la primera cosa que se encuentra en el agua sin investigarla bien investigada.
     Solo se me ocurren dos especies capaces de hacer algo así: el tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Me hago cargo de que lo del longimanus suena, como poco, un pelín raro. Pero antes de descartarlo pensemos en lo siguiente: primero, en aquellos años de principios del siglo XX era uno de los tiburones más abundantes del océano; segundo, su rango de temperatura es lo bastante amplio (entre 18-28ºC) como para poder permitirse una incursión veraniega en esta parte del Atlántico norte, y más si es siguiendo a una lata de comida. Por otro lado, se trata de un tiburón de hábitos oceánicos, oportunista y sumamente curioso e insistente a la hora de investigar lo que se encuentra en su camino, y muy agresivo si de lo que se trata es de comer. De hecho, ha sido protagonista de numerosos episodios similares a este. Y en cuanto a tamaño, puede superar los 3 metros y medio. Parece que semejante perfil lo convierte en sospechoso número 1.

Jaquetón océanico (Carcharhinus longimanus). Foto de Robin Baird.

En cuanto al sospechoso número 2, el gran Carcharodon carcharias, pues ya os imagináis que a primera vista es el candidato perfecto: se trata de un animal grande, que puede superar los 6 m, extraordinariamente inteligente y curioso, y desde luego un potente y eficaz depredador. Por más que su presencia en el mar de Galicia es anecdótica³, las características de nuestras aguas encajan perfectamente con sus preferencias. Ahora bien, ¿es posible que un tiburón blanco haya seguido un buque de gran tonelaje a lo largo de varios días hasta poder llevarse a las fauces algo más que restos de comida?

Evidentemente todo esto es hablar por hablar, una discusión casi bizantina a la que se le puede aplicar aquello de "tanto te digo una cosa como te digo la otra". No existe un solo argumento que pueda decantar la balanza hacia uno u otro lado, o que sirva para descartar definitivamente a cualquiera de los demás candidatos. Todo depende de nosotros, de lo que cada uno desee creer. Personalmente, las dos ideas me resultan sugerentes, seguramente más la segunda, aunque solo sea porque sería un argumento más para confirmar la presencia, siquiera esporádica, de tiburones blancos en Galicia.

Pero ¿qué opina el lector?

Punta de Fisterra (Foto Toño Maño).

El Arabia permaneció 18 años en activo. Construido en 1898 por Caird & Company Greenock, desplazaba 7903 toneladas brutas, 4167 netas y 5051 tpm en un casco de 152,32 m de eslora, 16,45 m de manga y 8,15 m de calado. Tenía una sola hélice movida por una máquina de triple expansión de 11000 ihp. Podía transportar hasta 317 pasajeros en primera clase y 152 en segunda, o bien 2500 soldados, además de diversa carga. El seis de noviembre de 1916 fue torpedeado y hundido por el submarino alemán UB43 a 112 millas al suroeste del cabo Matapan, Grecia. No hay constancia de que los supervivientes hubiesen tenido algún desafortunado encuentro con tiburones.


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¹Debo agradecer a Chris Moore el envío del recorte de prensa. 

²Este es el ejemplar de 3 m capturado en Francia en 2007.

Foto tomada de la página Sud Ouest.
³Véase ¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?