Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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jueves, 4 de agosto de 2016

Los tiburones de Galicia (ii)

Esta hembra de cañabota (Hexanchus griseus) fue capturada accidentalmente en el Chan de Touriñán, a pocas millas de Camariñas, por un arrastrero de Ribeira. Medía 450 cm y portaba cerca de 40 embriones a término (foto: Antonio Parada).

=>Viene de Los tiburones de Galicia (i).

TIBURONES DE AGUAS PROFUNDAS

A la vista de lo anterior ya no debe extrañarnos que el 62% de los tiburones de Galicia sean habitantes de las aguas profundas. De hecho, contamos con la presencia de las dos especies con los mayores registros mundiales de profundidad: el tollo raspa (Etmopterus pusillus), que llega hasta los 4500 m en el Atlántico norte, y la pailona (Centroscymnus coelolepis), con 3675 m. Por su singularidad y por ser también las grandes desconocidas dentro del mundo de los tiburones, estas especies merecen un capítulo aparte. En general, son tiburones pequeños a medianos, de 100-150 cm de talla media. Algunos pueden acercarse a los 2 m de longitud, como la negra (Dalatias licha), o bien superar los 5 m, como los grandes depredadores de las profundidades, la cañabota (Hexanchus griseus), de hasta 5,5 m, y el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), que puede alcanzar los 7 m. Ambos son cazadores altamente oportunistas, sobre todo el segundo, que recorren lentamente las profundidades engullendo todo lo que encuentran en su camino: mamíferos marinos enfermos o despistados, peces, otros tiburones y, por supuesto, carroña.

En el mar profundo se encuentran dos de nuestras mayores joyas ictiológicas, que pueden considerarse fósiles vivientes: el tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) y el tiburón duende (Mitsukurina owstoni), con el larguísimo y característico morro espatulado y la mandíbula increíblemente protráctil dotada de dientes afilados como agujas.

1. La visera (Deania calcea) tiene un largo morro espatulado parecido al del tiburón duende, repleto de sensores eléctricos para detectar sus presas en la oscuridad del fondo (foto: Toño Maño). 2. El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) presenta en fresco una piel rosada, color que no es debido a ningún tipo de pigmento, sino a la red de capilares bajo la piel translúcida (foto: Toño Maño). 3. Este ejemplar de tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) de 330 cm, capturado en junio de 2006 cerca de las Sisargas, es uno de los dos registros de la especie en el mar de Galicia (foto: Antonio Parada).

Con luz propia —nunca mejor dicho— brillan los tres únicos miembros de la extensa familia Etmopteridae presentes en Galicia. Estos pequeños tiburones, conocidos justamente en inglés como lantern sharks o "tiburones linterna", se caracterizan por tener la piel cubierta de fotóforos, particularmente en la zona ventral y en diferentes áreas de los flancos y las aletas, a veces formando manchas bien visibles. Recientemente se demostró que la bioluminiscencia no solo sirve para camuflarse —el brillo azul del vientre diluye la silueta del tiburón contra el tenue brillo de la luz procedente de la superficie, sustrayéndola de la vista de sus depredadores y de sus presas—, sino que constituye un particular sistema de comunicación intraespecífico, mediante el cual un tollo o negrito podría identificar a los individuos de su misma especie y también conocer su sexo¹.

El negrito (Etmopterus spinax) es relativamente frecuente en el cantil. El vientre y las franjas oscuras sobre las aletas pélvicas, la caudal y en los márgenes superiores de las dorsales denotan la presencia de fotóforos (foto: CEMMA).

¿TIBURONES PELIGROSOS O TIBURONES EN PELIGRO?

Solo con nombrarlo, el tiburón consigue despertar sentimientos de terror y, casi, de histeria colectiva. Incluso en Galicia, donde no hay especies peligrosas cerca de las playas. Por ignorancia activa o pasiva, parece que nos resistimos a aceptar contra toda evidencia científica y estadística que la realidad no solo desmiente nuestras fantasías de naturaleza mitológica, sino que resulta insoportablemente más cutre y deprimente. Este año llevamos más muertos en todo el mundo por culpa de los selfies que por los tiburones, y en Galicia está más que demostrado que las coces del ganado son infinitamente más letales.

Según el ISAF (siglas inglesas para Archivo Internacional de Ataques de Tiburón), en 2014 se produjeron en el mundo 72 ataques no provocados, de los cuales solo 3 resultaron fatales² —si bien la media anual de víctimas mortales de la última década es de 12—. Si ponemos estos números en relación con los millones de personas que en todo el planeta pasan millones de horas metidas en el agua a lo largo de millones de kilómetros de costa, el porcentaje de accidentes es, como poco, absurdo.

En realidad son estos animales los que nos deben tener miedo a nosotros. Los tiburones y las rayas se encuentran entre las especies más amenazadas del océano. Se calcula que unos 100 millones de tiburones mueren cada año en todo el mundo, y existen evidencias de un descenso general de las poblaciones particularmente alarmante en ciertas especies y en determinadas áreas geográficas. Los motores principales de este desastre son la demanda desmesurada de aleta por parte del mercado asiático (China) y, en las especies de profundidad, el aceite de su enormes hígados, que se utiliza en la industria cosmética y en la alimentaria, para la elaboración de complementos nutricionales.

1. El quelvacho (Centrophorus granulosus) es uno de los tiburones considerados En peligro crítico por la UICN (foto: Toño Maño). 2. Pailona (Centroscymnus coelolepis) (foto: Rafael Bañón). 3. Tollo raspa (Etmopterus princeps), el récord de profundidad de todos los tiburones, seguida por la especie anterior (foto: Antonio Punzón, IEO Santander).

Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el 25% de los condrictios del mundo —grupo que incluye también las rayas y las quimeras— se encuentra en serio peligro de extinción, un 12,7% está Casi amenazado, y solo un 23,2% se considera "Preocupación menor"; a lo que hay que añadir un preocupante 46,8% sin evaluar por falta de datos. En Europa, el 40,4% de los elasmobranquios (rayas y tiburones) están en peligro, dentro de una tendencia poblacional a la baja: el 11,5% está En peligro crítico; el 13%, En peligro; el 7,6% se considera Vulnerable; y un 10,7% Casi amenazado. No disponemos de datos para evaluar correctamente el 20,6% de las especies³.

Las causas de esta trágica situación son la sobreexplotación pesquera, como especies objetivo y como capturas accidentales, que en artes como el arrastre de fondo son muy grandes, la degradación de sus hábitats y la contaminación. Y, por supuesto, su propia biología, ya que los tiburones, como los grandes depredadores, tienen una tasa reproductiva bastante baja, particularmente los de aguas profundas. En general, son especies de crecimiento lento y madurez sexual tardía, y producen pocas crías tras un tiempo de gestación muy largo, como los 24 meses de la mielga (Squalus acanthias) o los 3 años del tiburón anguila, si las estimaciones de Tanaka son correctas, lo que la convierte en la gestación más larga de todos los vertebrados de la Tierra.

Los tiburones nadaron en el mar de Tetis y en el océano global de Panthalassa, vivieron la formación y la desintegración de Pangea y el nacimiento de los continentes y océanos actuales. Vieron la llegada y la partida de los dinosaurios, y asistieron con indiferencia a la aparición de los mamíferos sobre la Tierra. El tiempo de los tiburones queda fuera de la escala humana. Es un tiempo geológico, por eso nos resultan tan misteriosos y fascinantes. En su ADN llevan escrita la historia del mundo tal y como lo conocemos, y también nuestra propia historia.

Da pena pensar que todo este patrimonio se pueda perder para siempre.


Toño Maño

Originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es del autor.
_________________________
¹J. M. Claes et al. (2014). Iso-luminance counterillumination drove bioluminiscent shark radiation. Scientific Reports, 4: 4328, doi: 10.1038/srep04328.
²<https://www.flmnh.ufl.edu/fish/sharks/isaf/2014Summary.html>, consultado el 19/09/2015.
³Boris Worm, Brendal David, et al. (2013). Global catches, exploitation rates, and rebuilding options for sharks. Marine Policy, no. 40, pp. 94-204. Accesible en la Red: <http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0308597X1300005>.
Nicolas K. Dulvy et al. (2014). Extintion risk and conservation of the world's sharks and rays. eLife, 2014;3:e00590, <http://elifesciences.org/content/3/e00590e>.
Véase también A. Nieto et al. (2015). European Red List of Marine Fishes. Luxembourg, Publications Office of the European Union. <http://ec.europa.eu/environment/nature/conservation/species/redlist/downloads/European_marine_fishes.pdf>.
Sho Tanaka et al. (1990). The Reproductive Biology of the Frilled Shark, Chlamydoselachus anguineus, from Suruga Bay, Japan. Japanese Journal of Ichthyology, vol. 37, no. 3, pp. 273-291.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus)

En la cubierta del Coral entrando en Corme. Foto: Antón Parada.

Tiburón de Groenlandia

Somniosus microcephalus (Bloch & Schneider, 1801)

(es. Tiburón o tollo de Groenlandia, tiburón boreal; in. Greenland Shark; port. Tubarao-da-Groenlândia.)

Orden: Squaliformes
Familia: Somniosidae

Ocurrió el 20 de junio del 2006. El Coral, un pesquero de Riveira que faenaba a la pareja con el San Martín de la Mar a la altura de las islas Sisargas, se encontró un extraño tiburón atrapado en la red. Medía unos 3 metros, era de color oscuro, morro un tanto romo, y tenía unos dientes muy pequeños. Nadie había visto nunca una cosa parecida ("Es el animal más raro que he visto en los 25 años que llevo faenando", admitía el patrón). Quiso la suerte que uno de los tripulantes fuese Antón Parada, que además de gran fotógrafo es un tipo cuya curiosidad innata por todo lo que le rodea lo ha convertido en un profundo conocedor del mundo natural (y, por encima, es amigo de este blog); fue él quien sugirió ponerse en contacto con la gente de la CEMMA, con quien suele colaborar, quienes a su vez avisaron a la SGHN. Una vez desembarcado en Corme, se procedió a su identificación: un macho de tiburón de Groenlandia; medía 330 cm y pesaba 300 kg¹. Y el primer registro del Somniosus microcephalus en aguas de Galicia.

Personal de la SGHN tomando biometrías en Corme. Foto: SGHN-CEMMA.
Un segundo y último registro, que conozcamos, se produjo casi dos años después, el 30 de marzo de 2008, cuando en la playa de Ézaro, Dumbría, apareció el ejemplar de la fotografía, ya bastante deteriorado, como se puede apreciar. Según la prensa, medía metro y medio², aunque en la foto parece un poco mayor.

Praia de Ézaro, 30-III-2008. Foto: Rubén Prieto, surfcostadamorte.blogspot.com
El depredador somnoliento. El tiburón de Groenlandia es el mayor depredador de nuestras aguas, con permiso del tiburón blanco, a quien seguimos esperando con ilusión. Su nombre científico, que podríamos traducir como "dormilón de cabeza pequeña", responde solo en parte a la realidad. Su cabeza no es, en efecto, muy grande que digamos; y en cuanto a somniosus, es verdad que apenas opone resistencia cuando se le pesca, como si fuese demasiado perezoso o estuviese demasiado adormilado para siquiera luchar por su vida. Pero en lo demás lo que hay es un poco de exageración. Aunque el bicho no es ciertamente un cohete —se trata, de hecho, de uno de los tiburones más lentos del océano, sin embargo es capaz de realizar cambios repentinos de velocidad, bien para dejar atrás a un buzo que le está incordiando, bien para, en determinadas circunstancias, tender una emboscada a una foca. Suele desplazarse a una velocidad media de 0,3 metros por segundo (aproximadamente 1 km/h), pero en el golfo de San Lorenzo se le ha observado alcanzando puntas de velocidad que superarían con creces el metro por segundo (3,6 km/h).
Como curiosidad, este admirable cazador de aguas gélidas está dotado de un sistema anticongelante extraordinariamente efectivo: en sus tejidos acumula grandes cantidades de urea y, especialmente, de óxido de trimetilamina, sustancia resultante de la degradación metabólica de las proteínas y los aminoácidos. Esto hace que su carne, además de exhalar un olor repugnante, resulte sumamente tóxica: si se consume fresca, sin tratar, las consecuencias pueden ser muy desagradables, desde fuertes diarreas y convulsiones hasta la muerte si la ingesta ha sido elevada.


Descripción: El tiburón de Groenlandia es un animal corpulento de rasgos un tanto toscos. Tiene un cuerpo grueso, cilíndrico y de piel áspera, particularmente en los costados, debido unos dentículos dérmicos de fuertes cúspides erectas y ganchudas; las aletas son muy pequeñas, salvo la caudal, y el morro es corto y ampliamente redondeado. Las narinas son transversas y se encuentran en posición bastante adelantada; tiene una boca poco arqueada, casi recta, ojos pequeños y redondos, espiráculos de tamaño mediano situados detrás y por encima de los ojos, y 5 pares de aberturas branquiales muy cortas situadas delante de las pectorales.
Las dos dorsales son bajas y alargadas, y carecen de espinas; la primera, un poco más grande que la segunda, se origina hacia la mitad del dorso, más próxima a las pectorales que a las pélvicas; la segunda, aproximadamente sobre la axila pélvica. La aleta caudal presenta el lóbulo inferior bien desarrollado y el terminal diferenciado; quillas laterales presentes en su base. Como todos los Squaliformes, carece de aleta anal.
El color varía del gris muy oscuro, casi negro, a marrón oscuro uniforme o con manchas con estas tonalidades; puede presentar bandas transversales oscuras.
A menudo, estos tiburones, sobre todo los que habitan en aguas árticas, presentan un copépodo parásito incrustado en cada ojo, el Ommatokoita elongata —aproximadamente el 90% de los ejemplares del Ártico están parasitados frente al 10% de zonas como el golfo de San Lorenzo. Se especula con la posibilidad de que se trate de una suerte de parasitismo simbiótico, pese a los graves daños que causa en la córnea del huésped: el copépodo, al ser bioluminiscente, serviría de cebo para atraer a las presas en la oscuridad del mar profundo. Parece tratarse de una mera hipótesis sin demasiado fundamento.

Somniosus microcephalus con un copépodo incrustado en el ojo. Fuente: Discovery UK.
Dentición: Dimorfismo dentario. Los dientes superiores (35-39 filas), dispuestos en varias hileras funcionales, son lanceolados, con cúspides estrechas y afiladas, mientras que los inferiores (45-57 filas) son anchos, de raíz alta y cúspide larga y abatida, y se encuentran imbricados formando una especie de filo dentado a modo de sierra. No es difícil imaginar que los primeros sirven para sujetar la presa y los segundos para trocearla con movimientos circulares de su cabeza.
Izq. dientes superiores; drcha., inferiores. Fuente: J-elasmo.
Foto: Antón Parada.
Talla: En general, aunque los adultos rondan los 300-450 cm, el tiburón de Groenlandia puede superar los 640 cm, llegando posiblemente hasta los 730 cm. La talla al nacer es de unos 40 cm.
Los machos son maduros a partir de los 300 cm aproximadamente; las hembras, desde los 450 cm. 

Reproducción: Poco conocida. Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con saco vitelino. Durante la gestación el embrión depende exclusivamente de las reservas de alimento del saco vitelino; cuando se agotan, éste se reabsorbe y el embrión está preparado para el parto. Las camadas pueden ser de, al menos, 10 crías. Tal es el número de embriones hallados en uno de los úteros de una hembra de 5 metros: medían alrededor de 37 cm y se sabe que estaban a término porque el saco vitelino ya se había absorbido. El periodo de gestación probablemente supera los 12 meses, y hay quien dice que puede ser incluso superior a dos años, como otras especies de aguas profundas, habida cuenta de que los procesos metabólicos se ralentizan a temperaturas bajas.

Tasa de crecimiento y longevidad. La tasa de crecimiento es seguramente muy baja. Dos individuos recapturados al cabo de 16 y 14 años en libertad tan solo habían crecido 8 y 16 cm respectivamente, lo que arroja una tasa anual de crecimiento de entre 0,5 y 1,1 cm... Si en posteriores trabajos se comprueba que estas cifras son significativas, podríamos estar ante uno de los vertebrados más longevos de la Tierra: un individuo de 6 m podría tener cerca de 200 años. Como récord no está mal, pero las implicaciones para su conservación son bastante más serias: pensemos que, por ejemplo, una hembra podría tardar hasta 100 años en alcanzar la madurez, es decir, en estar lista para reproducirse.
      [Actualización a 24-IX-2016]. En agosto de 2016 se publica un trabajo basado en la datación por radiocarbono del núcleo del cristalino de 28 hembras capturadas en Groenlandia que concluía que este tiburón no sólo puede llegar a vivir unos 400 años, sino que tarda unos 156 años en llegar a la madurez (véase La edad del tiburón de Groenlandia). De confirmarse estos datos, las perspectivas de futuro de este extraordinario depredador son más negras que el abismo donde vive.

Foto: NOAA
Dieta: El Somniosus microcephalus come de todo, no le hace ascos a nada, es el sueño de cualquier abuela galaica. Su dieta es extraordinariamente variada, como corresponde a un voraz depredador oportunista. Cualquier bicho que por cualquier circunstancia sea arrastrado al mar es susceptible de convertirse en comida. Llevado por su fino olfato, el tiburón de Groenlandia se concentra en grandes números en las áreas donde se desarrollan actividades balleneras o pesqueras, convirtiéndose, en ocasiones, en algo más que un incordio.
A pesar de tratarse de un tiburón lento, el análisis de contenidos estomacales demuestra que es capaz de capturar presas bastante activas. Se han encontrado peces (fletán, salmón atlántico, arenque, bacalao, capelán, granadero, eglefino, abadejo, maruca, pez lobo, rayas, anguilas, etc.), invertebrados (crustáceos, gasterópodos, medusas, calamares, erizos de mar, etc.) y mamíferos marinos (focas y pequeños cetáceos como narvales, belugas y marsopas, muchas de estas especies tal vez ingeridas como carroña)... y alguna que otra ave marina. Parece mostrar una cierta especialización en las focas, a las que acecha oculto en el fondo para abalanzarse sobre ellas mientras duermen, según ciertas teorías. Diversos programas de marcado han descubierto que con frecuencia este tiburón se desplaza hacia la superficie en áreas de elevadas concentraciones de foca híspida (Pusa hispida), a las que da caza mediante emboscadas. También se ha visto implicado en ataques a diversas especies de pinnípedos de Sable Island, en la costa atlántica canadiense.

NDR Naturfilm/Studio Hamburg DocLights /GEO.
La carroña constituye una de sus principales fuentes de alimento; algunos sostienen que es una especie primordialmente carroñera. En sus estómagos se han encontrado restos de renos, de osos polares y de caballos, y también una pierna humana calzada con una bota de esquimal. Hace pocos meses apareció en una playa de Terranova un pequeño ejemplar medio moribundo de dos metros y medio de longitud que se había atragantado con un trozo de alce, que, con toda probabilidad, alguien había tirado al mar³.
No se han constatado ataques a personas, aunque existe una leyenda de una familia de nativos que fue atacada durante una plácida excursión en kayak; según cuentan, tuvieron que arrojar al mar a un bebé para distraer al tiburón y así poder salvarse. En 1940 parece ser que un guarda sufrió el "acoso" de otro tiburón mientras caminaba por un bloque de hielo en el golfo de San Lorenzo.

Hábitat y distribución: Habitante de la plataforma y talud superior continental e insular hasta posiblemente los 2647 m. Le gustan las aguas bien frías, entre los 0,6 y los 12ºC.
Durante los meses más fríos puede internarse en estuarios y bahías de aguas someras, mientras que en primavera y verano retorna a aguas más profundas. Puede desplazarse hacia latitudes más bajas, incluso tropicales, siguiendo corredores de aguas muy frías a gran profundidad. Así se explican las imágenes de Somniosus deslizándose lentamente a pocos metros del fondo en el golfo de México tomadas por vehículos de control remoto a 2647 m.

Elaboración propia a partir de Ebert et al., 2013 y www.geerg.ca
Se encuentra en aguas del Atlántico norte y océano Ártico, con registros en principio esporádicos en aguas más meridionales: Galicia y Portugal, Madeira e incluso las islas Canarias, y también Florida y Golfo de México.

Pesca y conservación: Históricamente hubo en Groenlandia, Islandia y Noruega una pesquería del tiburón de Groenlandia con el objetivo de extraer el aceite de su enorme hígado. A mediados del XIX se descargaron, solo en Groenlandia, entre 2000 y 3000 ejemplares por año, y a principios del siglo XX, las capturas de los tres países podían llegar hasta los 32 000. El pico se alcanzó en 1934, con un total de 17 201 hectolitros de aceite descargado. Aunque estas pesquerías se terminaron en 1960 debido principalmente a la caída del precio del aceite, en la década siguiente el gobierno noruego subvencionó una serie de campañas destinadas a reducir el número de estos tiburones, que se consideraban una plaga para otras pesquerías. En 1999 el total de capturas reportadas a la FAO fue de 51 toneladas.
Entre las gentes del norte, como los esquimales, los islandeses y (algunos) noruegos, su carne también se aprovecha para consumo humano y para alimento de los perros de trineo, a pesar de su elevada toxicidad. Para ello, debe ser cuidadosamente tratada, bien cociéndola varias veces, bien sometiéndola a un largo proceso de fermentación y curadocon el que se consigue el famoso hákarl o "tiburón fermentado", una repugnancia que se elabora y consume en ciertas zonas de Islandia y Noruega.
En la actualidad es una captura accidental, por ejemplo en las pesquerías de arrastre del fletán y la gamba. Su pesca está prohibida en la UE (TAC=0).



Figura en las Lista Roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado, con la advertencia de la necesidad de elaborar un análisis de los datos históricos de capturas a fin de determinar si se han producido descensos de sus poblaciones a consecuencia de la actividad pesquera, así como de la urgencia de monitorizar las capturas accidentales en el Ártico y Atlántico norte.

Foto: Antón Parada

[Como siempre, mi agradecimiento a Tucho Parada y a Juan Ignacio, de la SGHN, que amablemente han cedido sus fotos.]

=> Véase también Dormilón (Somniosus rostratus).
________________________
¹"Tras practicársele la necropsia in situ, y dado que se trata de una especie poco habitual, se optó por realizarle una dermoplastia, técnica que consiste en la realización de unos moldes corpóreos para luego hacer una reproducción a tamaño natural, que era realizada ayer en las instalaciones de la Casa do Coronel en el cuartel de Sánchez Aguilera. El objetivo de los investigadores que se encargan del estudio del curioso escualo es intentar conservar el cráneo y las características mandíbulas del animal." El Correo Gallego, 23 de junio de 2006.
Fuente: El Correo Gallego, 23-VI-2006.
Como curiosidad, en un primer momento periódicos como La Voz de Galicia del 21 de junio dijeron que se trataba de una cañabota, aunque al día siguiente ofrecieron la información correcta.
²"Asimismo, en la playa de O Ézaro (Dumbría) aparecieron ayer por la mañana los restos de un tiburón gata de un metro y medio de longitud. El escualo mostraba signos de descomposición y podría llevar ya varios días muerto en el agua." La Voz de Galicia, 31 de marzo de 2008.
No hace falta decir que de "tiburón gata" el bicho tiene poco.
³El animal tuvo la fortuna de que un par de buenos samaritanos apareciesen por allí justo a tiempo: lograron arrancar la masa de carne y piel que sobresalía de su boca y empujarlo mar adentro. En esta página de Montevideo podéis encontrar una crónica en castellano.
David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma; David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth, y <www.geerg.ca>.
En Canarias fue descubierta su presencia en un muestreo realizado en 1986. Para Madeira, véase Mafalda Freitas & Manuel Biscoito (2007). "Four chondrithyes new for the archipelago of Madeira and adjacent seamounts (NE Atlantic Ocean)". Bocagiana. Museu Municipal do Funchal (História Natural), No. 221, 31-XII-07.
La confirmación de su presencia en el Golfo de México es reciente. Si bien existen imágenes bastante pobres de un animal que pudiera ser un Somniosus, tomadas en 2001 por un robot submarino que operaba a 2657 m en el cañón de Alaminos, frente a las costas de Texas, no fue hasta agosto de 2013 cuando se produce el primer registro: un bicho de 367 cm capturado a una profundidad de 1749 m durante una campaña científica. <https://deep-c.org/news-and-multimedia/in-the-news/deep-c-scientists-capture-first-greenland-shark-in-the-gulf-of-mexico>
Véase <http://www.fao.org/fishery/species/2033/en>
El método tradicional consiste en enterrar los trozos de carne en grava y arena dejando que se pudran y fermenten durante 6-12 meses más o menos; luego los cortan en tiras y los cuelgan a secar durante varias semanas más. Dicen que el olor es mucho más nauseabundo que el sabor, pero que solo es cuestión de acostumbrarse. Si algún lector lo prueba y sobrevive, que nos lo cuente.
 

lunes, 17 de marzo de 2014

Un ataque, una persecución y una pesca

Pataches y bergantines en Rande a principios del siglo XX (imagen tomada del blog imrama.com).

No es nada fácil encontrar documentos históricos que contengan algún tipo de referencia sobre la presencia de tiburones en aguas de Galicia, ni tan siquiera en las hemerotecas digitales, que sobre este punto se muestran más generosas con las aguas del Mediterráneo que con la costa Atlántica [véase Noticias antiguas de tiburones]. De ahí el enorme valor que tienen los textos que hoy os presentamos para comprender cómo era nuestro mar antes de que las malas artes de la pesca industrial, así como la codicia de muchos pescadores, lo hubiesen convertido en un terreno baldío. No olvidemos que los tiburones son un perfecto indicador de la salud del mar: donde hay tiburones, hay presas, o sea, vida.
Estos documentos son las copias de tres viejas protestas de mar¹ presentadas a principios del siglo XIX que forman parte de la colección Blanco-Cicerón y que muy amablemente el propio Jorge Cicerón ha transcrito, tal cual figuran en sus archivos, para Tiburones en Galicia. Un lujo que seguro sabréis apreciar.


Bergantín-goleta en una imagen del XIX.

I.  Ataque de "un pez grande y fiero" a un marinero portugués a la altura de Aveiro. 
Diciembre 1818. Protesta del Capitán J. I. Pinto contra la mar, el mal tiempo y la pérdida de un brazo de su contramaestre en un ataque de "pez grande y fiero". Bergantín portugués Loreto. Antonio de Sousa, contramaestre. Carga de arroz, café, aguardiente, cueros marinos, maderas oleaginosas y salazón. Origen Puerto de los Santos. Destino Oporto. Arribada Marín. (...) navegó hasta la barra de su destino, en la que fondeó y tomó práctico para su entrada (...) tanta mar que le obligó a suspender el ancla. (...) se le partió la verga grande, la botavara, se le rifó la gavia, y trinquetilla, llevándose la mar un ancla y un cable, sin que nada se pudiese remediar, por lo que decayó el barco a sotavento hasta que observó se hallaba en la barra de Aveiro en altura de doce brazas de agua, viéndose obligado a fondear con tres anclas, dos de las cuales fueron transportadas con la barca de remos, no así la tercera, debido a la amputación del brazo izquierdo del contramaestre por ataque de pez grande y fiero en el momento de desenredar la cadena trincada en la mar (sic) y aguantar así hasta el 6. 

Tintoreras en una pintura del siglo XIX.
II. Tres tiburones "persiguen" a un bergantín español a lo largo de la Costa da Morte:
Febrero 1814. Protesta de mar del capitán español Domingo de Doborán. Bergantín español "Volador". Carga potes de fierro. Origen Bristol. Destino Vigo. Arribada Ferrol. Ratifica la protesta tomada en Ferrol, añadiéndole lo ocurrido con posterioridad. Averías en el buque (timón) y daños en la carga. Solicita su descarga para vararle, dándose por concluido su viaje. (...) hallándose con Prioyro (Prioriño), despidió al referido práctico, gobernando a NO 1/4 O, con viento recio por el NE que le hizo aferrar toda vela menuda. (...) se llamó el viento con chubasco al NE muy duro, precisándole tomar dos andanas de rizos a las gavias, prosiguiendo en vuelta de O con fuerte marejada que ofendía y fatigaba, pudiendo a fuerza de vela montar la isla de Sisarga. (...) se observó que había padecido avería el timón y, reconocida, resultó que estaban rotas dos hembras de bronce, y por ser perseguidos por tres tiburàos (sic) y no poder afanarse en el mar y ser irremediable en la mar, se le dio la ayuda de dos aparejos a los barones de dicho timón, poniéndose en vuelta al SE. (...) y estando dentro de dicha isla (de Ons), habiéndose ido a la voz de dos lanchas pescadoras, con el auxilio de estas, logró fondear el bergantín.

Goletas amarradas al muelle da Moureira, Pontevedra. Foto de finales del XIX tomada de la página del Museo de Pontevedra.
III. 200 kg de mielga salen de Pontevedra con destino Cádiz.
Mayo 1803. Barco Místico "La Pastora". Matrícula de Cádiz, de 15 toneladas de porte. Fianza de navegación. Origen Muelle del Puente, Pontevedra. Destino Cádiz. Pesca de caballa y arenque. (...) mezclándose 7 arrobas de arenque con 17 arrobas de T. de cacho² de media vara. (...) instancia para patente de navegación. Fianza de Cosme de la Isla Cobián, de Pontevedra. 12.000 reales, mitad del valor del buque y carga.

___________________________
¹Una protesta de mar es un escrito que el capitán o el patrón de un navío presenta ante la autoridad correspondiente para dejar constancia de su irresponsabilidad o la de su tripulación ante determinada circunstancia adversa como un accidente, una avería, etc.
²Se refiere al tollo de cacho, nombre con el que también se conoce a la mielga (Squalus acanthias). Es probable que englobe igualmente al galludo (Squalus blainvillei), con el que puede confundirse.
Media vara son aproximadamente 42 cm. Una arroba castellana —la más extendida equivale a 11,50 kg, de manera que 17 arrobas son 195,5 kg.

martes, 19 de noviembre de 2013

Claves de los Squaliformes

Quelvacho negro (Centrophorus squamosus). Foto: Oceanlab, University of Aberdeen.

Los Squaliformes son un grupo de tiburones por el que es difícil no sentir admiración. Se trata de un orden amplio y muy variado formado por alrededor de 125 especies, algunas tan conocidas como la mielga (Squalus acanthias), otras tan misteriosas y absolutamente desconocidas como muchos tiburones de aguas profundas. Se encuentran en todo tipo de hábitats, desde los estuarios y aguas someras próximas a la costa hasta las aguas más profundas y gélidas de las altas latitudes cercanas a los polos, para cuyas extremas condiciones se encuentran admirablemente adaptados.

jueves, 31 de mayo de 2012

Peregrino (Cetorhinus maximus) - Primera parte

Foto: Andy Murch (Elasmodiver.com)

Peregrino

Cetorhinus maximus (Gunnerus, 1765)

(es. Peregrino, tiburón peregrino; gal. Peixe bobo, momo, peixe momo, peixorro, barbosa; in. Basking Shark; por. Tubarao frade.)

Orden: Lamniformes
Familia: Cetorhinidae

  • "Avistan un tiburón peregrino entre las bateas de Bueu. Una bañista de la playa de Portomaior comunicó a la policía local, el pasado lunes por la noche, el avistamiento de un pez de grandes dimensiones en las cercanías de las bateas frente a este arenal." (22-VIII-2007)
  • "Un tiburón visita Foz y desaparece sin dejar rastro. El escualo, de unos tres metros de longitud, recorrió a sus anchas la ría y el puerto." (27-IX-2007)
  • "Canal das Sisargas. Pescadores de Laxe encuentran un tiburón peregrino de cuatro metros a apenas tres millas de la costa." (1-XII-2007)
  • "Aparece en las islas Atlánticas un ejemplar de tiburón peregrino de más de ocho metros de longitud. El pasado mes de agosto se pudo ver otro ejemplar por las inmediaciones de la isla de Ons." (5-XII-2007)
  • "Un pesquero captura en aguas de la ría de Ferrol un tiburón de 4 metros que quedó atrapado en el aparejo. Es el segundo ejemplar de estas características que se pesca en la costa Ártabra en los últimos quince días." (19-III-2010)
  • "Avistan dos ejemplares de tiburón peregrino a una milla de la playa ferrolana de Doniños." (23-IV-2010) 
  • "Capturan un tiburón peregrino de 4 metros en el puerto de Espasante." (5-IV-2011)
  • "Avistan un tiburón peregrino en la costa de O Grove. Los testigos que pasaban por la zona no dudaron en fotografiar al animal." (7-IV-2011) 
  • "Los biólogos buscan en aguas de Cíes un tiburón peregrino de 4 metros." (22-V-2012)
Pedras Negras (O Grove), 7-IV-2011 (Foto: La Voz de Galicia)
Esto es solo una muestra de lo publicado en la prensa gallega durante estos últimos años (1). A ello habría que sumar un porcentaje difícil de determinar de avistamientos no registrados, realizados fundamentalmente por pescadores, o silenciados para no crear alarma entre los sensibles bañistas (la psicosis provocada por Tiburón no es un cuento):
Una de las especies más grandes, junto con el tiburón blanco, es el peregrino, atrapado muchas veces en las redes de los pesqueros norteños. En la playa coruñesa del Orzán apareció uno hace tres años, del que había prueba gráfica, pero no se hizo público por cuestiones de alarma pública, aunque el peregrino es inofensivo, se alimenta sólo de plancton. (2)
Parece evidente que el peregrino visita nuestras costas tal vez más de lo que se cree, aunque bastante menos de lo que muchos desearíamos, porque es sin duda uno de los tiburones más espectaculares y misteriosos de cuantos existen y de cuantos tenemos el privilegio de ver en nuestras aguas.  
Único representante de la familia Cetorhinidae, su nombre científico, dado con toda justicia, como podéis ver, es un compuesto de dos voces griegas, ketos ('monstruo marino') y rhinos ('nariz'), matizadas por el superlativo latino maximus (de magnus, 'grande'), 'grandísimo'.

Descripción: El peregrino es inconfundible, particularmente cuando se le ve nadando lentamente cerca de la superficie con su enorme boca totalmente abierta. Sus aberturas branquiales son también características: tan grandes que casi rodean por completo la cabeza. Como casi todos los Lamniformes, tiene un cuerpo alargado y cilíndrico terminado en una cabeza cónica; los ojos, carentes de membrana nictitante, están situados por delante de las comisuras bucales; las narinas no tienen barbillones; los espiráculos son diminutos y están alejados de los ojos; tiene dos aletas dorsales sin espinas y, por supuesto, aleta anal.
Hembra inmadura (Foto: Antón Parada)
El morro de los adultos es más bien corto y cónico; en cambio, el de los ejemplares inmaduros es alargado, cilíndrico y apuntado. No es de extrañar que en algunas zonas se le conozca como elephant fish o elefant de mer. La boca es muy grande (llega a medir un metro de ancho en los ejemplares grandes) y tiene forma triangular. Los ojos son redondos y pequeños.
La primera aleta dorsal es grande, alta y triangular; está situada entre las pectorales y las pelvianas. La segunda dorsal es bastante más pequeña, prácticamente del mismo tamaño que la anal. Las aletas pectorales no son muy largas en comparación con el cuerpo. El pedúnculo caudal presenta dos fosetas precaudales y está ensanchado por dos potentes quillas laterales. La caudal es grande y con forma semilunar (los dos lóbulos son de tamaño similar), con un lóbulo terminal bien diferenciado.
La piel es muy áspera al estar cubierta por fuertes dentículos dérmicos. Muchas veces pueden verse pequeñas heridas o erosiones redondeadas que probablemente han sido provocadas por lampreas de mar (Petromyzon marinus).

Color: Varía del gris muy oscuro al gris pardusco o gris azulado oscuro, que puede ser más claro e incluso blanco en la zona ventral. Puede presentar manchas blancuzcas irregulares bajo la cabeza y el abdomen, así como franjas longitudinales y manchas más claras en los flancos.

Dentición: Aunque es planctófago, la boca del peregrino contiene aproximadamente 200 dientes por mandíbula distribuidos a lo largo de 4 a 9 series funcionales. Son muy pequeños, en torno a los 5 mm de altura, y poseen una única cúspide cónica ligeramente inclinada hacia atrás en forma de gancho.

Talla: Es el segundo pez más grande del océano, por detrás del espectacular tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede alcanzar los 21 metros de longitud total.
Excepcionalmente, el Cetorhinus puede llegar a superar los 12 m de longitud (algunos han señalado de 12,2 a 15,2 m) y las 7 toneladas, aunque por lo general no rebasan la barrera de los 10 m (9,8 m). Lo normal es que ronden los 8 m, sobre todo las hembras, que suelen ser más grandes.
Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 4-5 m, y las hembras a partir de los 8 m.

Reproducción: Aunque pueda parecer paradójico tratándose de una especie relativamente famosa y televisiva, y a pesar de que ciertamente ha habido avances en la investigación, todavía sabemos muy poco de la biología reproductiva del peregrino. Para hacernos una idea, buena parte de los datos de que disponemos actualmente proceden de un estudio publicado hace 60 años, en 1950, sobre especímenes capturados en aguas de Escocia. En él se concluía, entre otras cosas, que este tiburón es ovovivíparo; que en las hembras observadas sólo el ovario derecho era funcional, pero que contenía al menos 5 millones de óvulos de 0,5 mm de diámetro; y que los espermatóforos (especie de agregados o cápsulas de espermatozoides) producidos por los machos tenían un diámetro de unos 5 cm y flotaban en un líquido claro del cual unos 18 litros podían ser trasvasados al útero de la hembra durante la cópula.(3)
En aquel entonces, como ahora, sólo se tenía noticia de la captura de una única hembra grávida que tuvo lugar en 1936 en la costa oriental de Noruega. Mientras era remolcada hasta el puerto de Teigboden, dio a luz a 6 crías de entre 1,5 y 2 m; cinco de ellas comenzaron a nadar cerca de la superficie con sus bocas abiertas, posiblemente buscando comida, y la sexta nació muerta.
En resumen, a falta de más datos, lo que sabemos es que el peregrino es vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas no muy elevadas, de hasta 6 crías. Es posible que los fetos practiquen la oofagia (es decir, que dentro del útero materno se alimenten de huevos no fecundados) dado que se han encontrado grandes cantidades de pequeños huevos en el útero de hembras adultas no grávidas. No se ha demostrado la práctica del canibalismo intrauterino (el que los fetos más fuertes y grandes se alimenten de sus hermanos más débiles y pequeños). Por otro lado, el periodo de gestación es con toda probabilidad muy largo, estimado en alrededor de 2,6 años, con un ciclo reproductivo de 2-3 años. Al nacer miden entre 150-170 cm (algunos alargan este margen hasta los 2 m).
Los machos son maduros a partir de los 12-16 años, al llegar a los 5,5 m; las hembras a partir de los 20 años y los 8 m. Se cree que pueden llegar a vivir hasta los 50 años.
Todo ello camadas bajas tras un larguísimo periodo de gestación más un ciclo reproductivo lento convierte a estos tiburones en criaturas extremadamente vulnerables a la pesca intensiva.
Dado el escaso número de hembras grávidas que conocemos, algunos investigadores se inclinan a pensar que tal vez exista algún tipo de segregación espacial y batimétrica que las mantenga alejadas de las demás hembras que con frecuencia observamos cerca de la superficie (y por tanto de la mirada de los científicos). Otros opinan que quizá, sencillamente, lo que ocurre es que el porcentaje de hembras preñadas sea muy reducido respecto del total y por eso el registro de capturas sea tan bajo.
En la segunda parte de este artículo hablaremos de lo que posiblemente constituya una ceremonia de cortejo.

Alimentación: Se alimenta del zooplancton que extrae filtrando el agua del mar. De hecho, forma junto con el tiburón ballena y el boquiancho (Megachasma pelagios) la tríada de tiburones filtradores. El método que emplea es simple: exclusivamente la filtración pasiva; es decir, sin utilizar ningún mecanismo de succión como sus compañeros. Se desplaza lentamente (según algunas estimaciones entre 2-5 km/h) con las enormes fauces bien abiertas para recibir el mayor caudal posible de agua, que sale por las aberturas branquiales totalmente tamizada. Los arcos branquiales están dotados de unas estructuras parecidas a peines llamadas branquispinas, especialmente diseñadas para filtrar el agua de mar y retener organismos diminutos como copépodos, huevos y larvas de decápodos y de muchas otras especies (pequeñas gambas y otros invertebrados planctónicos) que componen la sopa que tanto les gusta. Cada arco branquial tiene entre 1000 y 1300 branquispinas de 10-15 cm de longitud. Se calcula que el peregrino puede filtrar, por hora, el contenido de una piscina olímpica, es decir, unos 2,5 millones de litros de agua (poquita cosa).
Periódicamente el peregrino cierra la boca para tragar la masa filtrada. En su estómago puede llegar a acumular, de media, hasta media tonelada de alimento.
Con la llegada del invierno las branquispinas se van desprendiendo para adaptarse, según ciertas hipótesis, a otro tipo de dieta en aguas profundas, y vuelven a formarse con la llegada de la primavera. Sin embargo, el que un 40% de ejemplares capturados en invierno todavía las conservasen, hace pensar que esta estrategia no es seguida (o al menos no de forma matemática) por una parte sustancial, cuando menos, de las poblaciones. Se necesitan más estudios para dilucidar cabalmente este punto.

Hábitat y distribución: Tiburón pelágico, semi-oceánico u oceánico, altamente migratorio, de distribución mundial en aguas templadas a frías de la plataforma y talud continental hasta los 2000 o 4000 m, sobre todo en los meses invernales. En las regiones ecuatoriales y tropicales se encuentra en aguas profundas, bajo la termoclina.
Parece ser más frecuente en aguas frías entre los 6º y los 16º C en las franjas norte y sur del Atlántico y el Pacífico. En las costas británicas, Japón y Terranova, la mayor parte de los registros se han producido en aguas entre 8 y 14ºC, mientras que en la costa este estadounidense (Nueva Inglaterra), entre los 16 y los 24ºC.

Elaboración propia a partir de Ebert, Fowler, Compagno & Dando, 2013.
Tiene preferencia por los frentes oceánicos donde confluyen diferentes masas de agua, cerca de las costas, cabos, islas y bahías con fuertes movimientos de masas de agua debidas al flujo mareal y donde se producen concentraciones de zooplancton.
En primavera y verano se concentran en latitudes altas coincidiendo con estos afloramientos de plancton. Suele aproximarse mucho a la costa, hasta el extremo de penetrar en dársenas y puertos.


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(1) Todas las entradas son de La Voz de Galicia, excepto la antepenúltima, del Correo Gallego, y la última, del Faro de Vigo. La fecha entre paréntesis corresponde a la fecha de publicación, no a la de los avistamientos. Por supuesto, se podrían añadir más noticias, como la del ejemplar expuesto en las instalaciones de Pescaderías Coruñesas el 28 de mayo de 2008 (imágenes y más información en su blog). 
Y para la gente del Barbanza: 
"Sabemos dun exemplar femia capturado polo pesqueiro "Atlántico", atopado morto aboiando na praia A Praguiña, en Corrubedo (Ribeira-A Coruña) o 26 de marzo de 1974. Tiña unha lonxitude próxima ós 7 m, un peso duns 2.800 kg. O seu fígado pesou 700 kg.  [...] O 17 de decembro de 1981, varou na praia de Corrubedo un exemplar que foi devolto ó mar aínda vivo." (Estanislao F. de la Cigoña y Estanislao de Kostka F. de la Cigoña. Peixes dos nosos mares e ríos. Vigo: Editorial AGCE S. L., 2007, p. 14.)
(2) La Voz de Galicia, 30-IX-1980.
(3) En cuanto a la cópula, cuyas pautas no son tampoco muy conocidas:
"En el Atlántico Norte, a finales del año 1997, se vio a un macho poniendo una de sus aletas pectorales encima de la aleta dorsal de su compañera. En esta posición, nadando muy juntos, le introdujo un pterigopodio en la cloaca sin necesidad de morder a la hembra (BERTSHCHINGER, com. pers.)." (Joan Barrull e Isabel Mate. Tiburones del Mediterráneo. Arenys de Mar: Llibreria El Set-ciènces, 2002, p. 143.)
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