Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Los tiburones según Cornide (1788)


José Andrés Cornide de Folgueira y Saavedra (1734-1803), "Académico honorário de la Historia, vecino de la Coruña", fue uno de nuestros grandes ilustrados. Investigador y estudioso de los más variados campos del conocimiento, desde la geografía y la historia hasta la historia natural, en 1788 publicó lo que probablemente sea el primer tratado de ictiología marina española, su Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia, arreglado al sistema del caballero Cárlos Linneo. Con un tratado de las diversas pescas y de las redes y aparejos con que se practican, escrito a partir de sus observaciones, de entrevistas con pescadores y del estudio de las obras de los grandes naturalistas como Linneo, Artedi o Rondelet.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cornuda (Sphyrna zygaena)

Sphyrna zygaena. Foto: Andy Murch, www.elasmodiver.com.

Cornuda

Sphyrna zygaena (Linnaeus, 1758)

(es. Cornuda, pez martillo, cornuda cruz; gal. Peixe martelo, carabinero; in. Smooth hammerhead; port. Tubarao-martelo.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Sphyrnidae


Los martillos (familia Sphyrnidae) constituyen uno de los grupos de tiburones más extravagantes e inconfundibles debido a la peculiar forma de su cabeza, con esas características expansiones laterales que dan nombre a su familia (el término griego Sphyra significa 'martillo').
      Aunque a alguna gente le parece lo contrario, los esfírnidos son los tiburones más modernos, en términos evolutivos, y avanzados que existen. Poseen el cerebro más complejo y sofisticado de todos, y las "palas" de su cabeza, lejos de ser un adorno un tanto estrambótico, son en realidad el prodigioso resultado de un estudio de diseño que solo puede estar al alcance del prestigioso laboratorio de la Evolución.

Fuente: Sandra Raredon, Smithsonian Institution, National Museum of Natural History, Department of Vertebrate Zoology, Division of Fishes.
El "martillo" cumple una doble función, sensorial e hidrodinámica. Incrementa las superficie de detección de campos eléctricos a la vez que amplía el campo de visión frontal y lateral, gracias a la peculiar ubicación de los ojos en cada borde lateral, así como la superficie de barrido para captar estímulos químicos, al estar las narinas situadas muy cerca de los extremos de la cabeza. Al mismo tiempo, la forma y estructura de las palas proporcionan mayor hidrodinamismo y maniobrabilidad: la cabeza ofrece menos resistencia al agua y permite al animal realizar bruscos cambios de dirección sin perder la estabilidad, además de actuar como una aleta más, complementaria de las pectorales, para aportar una mayor fuerza de sustentación y elevación dinámica.

Foto: Andy Murch.
De las 10 especies de cornudas o tiburones martillo que se han descrito hasta ahora [véase Cabezas de martillo (fam. Sphyrnidae)], en nuestras aguas solo contamos con esta, la cornuda o pez martillo (Sphyrna zygaena), un nadador potente y activo que ocasionalmente cae en los palangres del marrajo y el pez espada, particularmente en verano.

Descripción. El borde anterior de la cabeza es trilobulado con el extremo liso, sin la muesca central presente en especies similares como la cornuda negra (Sphyrna lewini) o la cornuda aliblanca (S. couardi); el borde posterior está inclinado hacia atrás. La primera dorsal es alta y algo inclinada, con su origen levemente más atrasado que la axila pectoral. La segunda dorsal es más baja que la anal, aunque sus respectivas bases son casi de la misma longitud, y se encuentra en posición un poco más retrasada que esta; ambas presentan largos barbillones; el borde posterior de la anal presenta una marcada concavidad. Las aletas pélvicas son bajas y prácticamente rectas, no falcadas.
Fuente: Australian National Fish Collection, CSIRO.

En cuanto a la librea, la cornuda posee un color gris o pardo grisáceo u oliváceo en el dorso y blanquecino en la superficie ventral. Sin manchas distintivas, si bien en algunos ejemplares los extremos ventrales de las pectorales pueden estar más oscurecidos.

Dentición. Dientes similares en ambas mandíbulas. Tienen base ancha y cúspide estrecha e inclinada, y con forma triangular. Los bordes son lisos a finamente aserrados. Presenta 29-31 filas en la mandíbula superior y 25-31 en la inferior.

Foto: Ross Robertson.
Talla. La cornuda uno de los tiburones martillo más grandes, solo por detrás del gran Sphyrna mokarran, que puede superar los 6 m. La longitud máxima es de 370-400 cm, tal vez más, con un promedio de 2,5-3,5 m. Al nacer miden unos 50-61 cm. Las tallas de madurez se sitúan desde alrededor de los 210-240 cm hasta los 256 cm en los machos y los 304 cm en las hembras¹. 

Reproducción. Vivíparo placentario con el cordón umbilical festoneado. Las camadas son de 20 a 50 crías, que nacen en primavera y comienzos del verano tras unos 10-11 meses de gestación. Se han detectado áreas de cría en aguas someras de 1-10 m, sobre estrato arenoso. La longevidad de la especie se sitúa en torno a los 18-20 años.

Dieta. Muy variada. A base de peces óseos (arenques, doradas, caballas), cefalópodos y pequeños tiburones y rayas, también crustáceos. Frecuenta los cebos y presas de los palangres.

Fotos amablemente cedidas por Gonzalo Mucientes.
Hábitat y distribución. La cornuda es un tiburón pelágico de hábitos costeros y semioceánicos en aguas cálidas y templadas (es el esfírnido con más amplio rango de temperaturas). Se encuentra en la plataforma continental hasta los 200 m; los ejemplares más grandes suelen encontrarse con mayor frecuencia sobre su borde. Este nadador activo puede desplazarse en solitario o formando cardúmenes cuando son inmaduros.
      Ha sido visto en entornos de agua dulce y salobre, en el Indian River, Florida, y en el estuario del Río de la Plata, Uruguay².

Elaboración propia a partir de Ebert, Fowler, Compagno & Dando (2013). Sharks of the World, Wild Nature Press.

Distribución mundial amplia, si bien en los trópicos es insuficientemente conocida dada su posible confusión con la cornuda común (Sphyrna lewini), que es allí mucho más abundante. En esta parte del Atlántico y el Mediterráneo la situación es la contraria: S. zygaena es más común y abundante que S. lewini.
      En el Atlántico NE se encuentra desde Irlanda e Inglaterra, con presencia ocasional en el Mar del Norte, hasta Senegal, Guinea, Cabo Verde, Costa de Marfil y Angola. También presente en el Mediterráneo, particularmente en su área central, aunque ha desaparecido de ciertas zonas.

Pesca y conservación. Bien como especie objetivo o de manera accidental, la cornuda se captura con una amplia variedad de artes como el palangre, cerco, volanta, redes de deriva, arrastre pelágico y de fondo, etc. en pesquerías costeras y oceánicas. Su aprovechamiento es prácticamente integral, aunque sin duda su mayor atractivo son sus grandes aletas, muy apreciadas dado el elevado número de radios cartilaginosos que poseen. La desmesurada demanda de aleta por parte del mercado asiático hace que algunos lugares las cornudas constituyan un preciado objetivo del finning o aleteo: a los ejemplares capturados simplemente se les cortan las aletas y luego se devuelven al mar, muchas veces con vida, abandonados a una lenta y cruel agonía.
      Alrededor del 4-5%, por lo menos, de las aletas subastadas solamente en Hong Kong, el mayor mercado de aleta del mundo, son de cornuda, S. zygaena y/o S. lewini; y se calcula que en entre 1,3 y 2,7 millones de ejemplares de ambas especies entran en este mercado global, lo que representa unas 49 000-90 000 tm.³

Imagen tomada de la página de Marine Megafauna Foundation.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable a nivel global, En peligro crítico en el Mediterráneo y con Datos insuficientes en el Atlántico europeo, con una tendencia poblacional claramente negativa. En este sentido, los datos históricos de que disponemos para ciertas áreas del planeta no son nada alentadores: en el Atlántico central y oriental, los datos de bitácoras de pesca de la flota norteamericana indican que las poblaciones de esfírnidos (S. lewini, S. mokarran y S. zygaena) han descendido un 89% desde 1986; en el Mediteráneo se estima que la biomasa de estas tres especies ha caído un 99% desde principios del siglo XIX y en algunas áreas parece haber desaparecido por completo.

La IUCN advierte de la urgente necesidad de realizar más estudios que evalúen correctamente el volumen de capturas, las tendencias poblacionales y ciertos parámetros de su biología, todavía no muy bien conocida, a fin de determinar si es necesario elevar el nivel de protección.
      Los datos de capturas de los esfírnidos en general no suelen ser muy exactos, por decirlo suavemente, pues con frecuencia no se hace distinción entre especies, se meten en el mismo saco bajo la misma etiqueta. Esto quiere decir que para ciertas especies y zonas, las cifras pueden estar muy por debajo de la realidad.

En la lonja de Vigo hace unos años. Detrás se aprecia el dorso de una hembra de zorro (Alopias vulpinus).

La cornuda figura en el Anexo I de la lista de especies altamente migratorias de la UNCLOS. Desde el 1 de enero de 2010, por la Orden ARM/2689/2009, de 28 de septiembre, España prohíbe terminantemente a sus buques pesqueros la captura, transbordo, desembarque y comercialización de esfírnidos en todos los caladeros en que realicen su actividad, incluyendo aguas jurisdiccionales de otros países con los que exista un acuerdo pesquero (BOE del 5 de octubre de 2009).

Cornuda de unos 3-4 metros fotografiada a casi 6 millas de Fisterra durante una salida para ver aves pelágicas el 22 de agosto de 2022. Foto amablemente cedida por su autor, Miguel Rodríguez Esteban.

____________________________ 
¹David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
²Rigby, C.L., Barreto, R., Carlson, J., Fernando, D., Fordham, S., Herman, K., Jabado, R.W., Liu, K.M., Marshall, A., Pacoureau, N., Romanov, E., Sherley, R.B. & Winker, H. 2019. Sphyrna zygaena. The IUCN Red List of Threatened Species 2019: e.T39388A2921825. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2019-3.RLTS.T39388A2921825.en. Consultado el 20 julio de 2021.
³ y Ibíd.

martes, 18 de agosto de 2015

Agosto de tintoreras 2015

Muelle de Muros, 9 de agosto de 2015 (foto: Toño Maño).
Como un déjà vu. Por tercer año consecutivo un importante número de quenllas o tintoreras (Prionace glauca) han venido a pasearse por nuestras costas, bien cerquita de la orilla. Algunas incluso han entrado en dársenas y en algún caso permanecido allí durante unos días para asombro de propios y extraños. Los últimos días de julio y los primeros diez días de agosto han sido particularmente generosos. En lo personal, lo más asombroso de la temporada lo viví como un déjà vu: más o menos en las mismas fechas del año pasado —primeros de agosto— y estando exactamente en el mismo lugar, recibí la llamada de los mismos amigos avisándome de que en la misma playa volvían a tener delante una cría de tintorera. La pena es que esta vez me resultó imposible acercarme hasta allí, como entonces [véase Una cría de tintorera en Corrubedo].

Muros (foto: Toño Maño).
Tintoreras all over Galicia. Los avistamientos han sido asombrosos, tanto en cantidad como en extensión geográfica. Se han visto tintoreras en la práctica totalidad de nuestra franja costera, desde Foz (un juvenil capturado con caña y devuelto al mar con vida, en un gesto que ennoblece al pescador) hasta Nigrán (un neonato varado en una playa con un agujero que lo atravesaba de parte a parte, probablemente arponeado por un descerebrado). Aunque sin duda la zona caliente de esta temporada está siendo la Costa da Morte, con un amplio número de registros en diversos puntos de Muros, Carnota, Corcubión, Fisterra, Muxía, Laxe, Corme, Ponteceso... Una auténtica zona cero en el sentido más positivo.

Mapa provisional elaborado a partir de las diversas noticias aparecidas en la prensa local y de las aportaciones de lectores y seguidores de Tiburones en Galicia a través del correo y de las páginas de Facebook y G+ (mapa: Google Maps).
Pequeñas tintoreras llegaron a entrar en dársenas como las de Fisterra, Corme y, fundamentalmente, Muros, donde la cosa ha sido espectacular. El sábado 8 de agosto pudieron contarse entre 7 y 8 ejemplares dando vueltas solamente en la parte del muelle que está justo delante de la fábrica de hielo, y 6 al día siguiente, en el mismo lugar. Nos comentaron que se habían visto algunos ejemplares más en otros puntos del puerto, con lo que el número total podía llegar a la docena. Lo triste es que estas crías ya llevaban varios días por allí —no supieron precisarnos cuántos exactamente ... y lo más deprimente es que había gente que las estaba pescando, simplemente porque si, por "deporte". Según nos contaron algunos testigos, solo uno o dos días antes se habían capturado hasta 7. El lunes empezó a cambiar el tiempo, el martes a mediodía se pudieron ver una o dos y a última hora de la tarde, ya ninguna.
 
Casos sorprendentes. Además de lo anterior, dos casos llamaron poderosamente la atención. Uno fueron los ejemplares observados nadando en las aguas salobres de la boca de dos pequeños ríos: cuatro ejemplares dentro del río do Mar, el que separa las playas del Vilar y la Ladeira (Corrubedo), y uno en río Sieira (Porto do Son).
Y el más asombroso: una cría atrapada nada menos que en una charca intermareal. Ocurrió en la playa de la Aguieira (Porto do Son); con la subida de la marea, pudo regresar al mar. Podéis ver las imágenes, amablemente cedidas por su autora, Joana Kiefer, en este enlace del Canal Tiburones en Galicia, junto con un vídeo que pude grabar en el muelle de Muros.

Tallas pequeñas. Todas las tintoreras de las que hemos tenido noticia eran neonatos y juveniles con tallas comprendidas entre los "casi 40 cm", según noticia aparecida en La Voz de Galicia, de una pequeña hembra encontrada el 3 de agosto en la playa de San Xurxo (Ferrol) y los 150-200 cm de un juvenil avistado en la ría de Aldán, Pontevedra. La gran mayoría, no obstante, no sobrepasaron los 60-70 cm, y tan solo un individuo se acercó a los 2 m.

No hay razones para alarmarse o preocuparse. Las personas que se han mostrado preocupadas por la presencia de estos tiburones cerca de las playas pueden tener la certeza de que no existe motivo alguno para alarmarse; estos bichos no suponen ningún peligro o amenaza, y menos con esas tallas. Estas crías solo han venido aquí para alimentarse y crecer en un entorno protegido, no son en absoluto agresivas, sino más bien al contrario, bastante tímidas. Y por supuesto, sus madres no andan por los alrededores: las hembras de los tiburones se desentienden de su prole inmediatamente después del parto, que en esta especie suele tener lugar en primavera, y dejan que se busquen la vida mientras ellas hacen lo propio (es que son bichos muy inteligentes). Así pues, podemos entrar en el agua con total tranquilidad; y si alguno está pensando en deshacerse de la suegra o del cuñado, la recomendación es que vaya pensando en otra estrategia.
A medida que crecen los tiburoncitos se van alejando de la costa. Esto quiere decir que los ejemplares de mayor talla se encuentran unas cuantas millas mar adentro (recordemos que las tintoreras son tiburones fundamentalmente oceánicos).

El domingo 9 el muelle de Muros se había convertido en una especie de acuario a tamaño natural y entrada libre.
Disfrutando de lo que es nuestro. Lo que tenemos que hacer es simplemente aprovechar la ocasión para disfrutar de estos animales, observar sus evoluciones cerca de la superficie, sus súbitas aceleraciones, sus lentos planeos. Es un espectáculo maravilloso que pocas veces vamos a tener la posibilidad de contemplar tan al ladito de casa. Y sobre todo no permitir que nadie nos lo estropee, porque lo están haciendo: hay gente empeñada en privarnos de este privilegio, en impedir que disfrutemos de nuestro precioso patrimonio natural.

Matando porque si. La parte más triste y negra de todo este asunto fue constatar que todavía existen entre nosotros personas que, bien por ignorancia, bien porque carecen de escrúpulos y del más mínimo resto de cerebro, se han dedicado a aniquilar estas pequeñas crías sin ningún motivo, solo por el gusto de matar. Como si su santa y puñetera voluntad estuviese por encima de nuestro derecho colectivo a gozar de lo que es nuestro. A lo comentado sobre algunos "pescadores" de Muros (y de otros lugares), hay que añadir las noticias que nos han llegado de algunos "machotes" (no les vamos a llamar pescasub porque de ninguna manera representan a la generalidad de la gente del gremio) que las han arponeado en diversos puntos de la costa.
(Cada año se capturan en todo el mundo unos 20 millones de tintoreras, según datos de la IUCN, que considera la especie como Casi amenazada. Parece que hay gente dispuesta a echar un cable para que sus poblaciones caigan todavía más.)

Cría encontrada en Nigrán (foto amablemente cedida por María Knarish).
¿Un cambio de mentalidad? Pero hay que ser justos y destacar que, al mismo tiempo, estamos viendo que cada vez hay más gente dispuesta a proteger a estos animales y a defender sus derechos. El día que estuvimos en Muros fue gratificante ver como había personas que llamaban la atención a algunos que andaban por allí con la caña tocando las narices; sabemos también de buena gente que se ha apresurado a devolver enseguida al mar las tintoreras que han picado sus anzuelos, o que han agarrado con sus propias manos... siempre con vida. Parecen señales de que la mentalidad primitiva y tercermundista que siempre ha caracterizado nuestra relación con el mundo natural está cambiando. Ojalá.

La importancia recabar datos. Aunque las tintoreras no son una rareza en Galicia —realmente es al contrario—, no es habitual encontrárselas, en esas cantidades, tan próximas a la orilla. Es todavía muy pronto para dar con una explicación definitiva. Puede ser debido a factores climáticos o ambientales de algún tipo, como la temperatura del agua, o sencillamente a que nos encontremos en una fase de alta productividad, en la que un gran número de hembras se estén congregando cerca de nuestras costas para traer al mundo a sus crías. La tintorera es un tiburón relativamente prolífico en comparación con el resto de especies: maduran con cierta rapidez entre los 4 y los 6 años y pueden parir una media de 35 crías, dependiendo del tamaño de la madre, llegando en un caso hasta las 135; y sabemos también que la costa cantábrica, Galicia y Portugal forman parte de una zona de cría.
Para averiguarlo es de suma importancia que la gente informe de todos los avistamientos de que tengan noticia a fin de completar y ampliar nuestra base de datos. Para que os hagáis una idea del valor de vuestras comunicaciones, he incluido un mapa provisional elaborado tan solo con algunas noticias de prensa y los testimonios que muchos lectores y seguidores de Tiburones en Galicia nos han hecho llegar a través del correo electrónico y de las páginas de Facebook y G+. Como veis, una sola noticia no es nada, pero cuando se pone en relación con otras, la perspectiva cambia radicalmente. El mapa de la costa de Galicia empieza de pronto a llenarse de puntitos rojos que, como si una mano invisible comenzase a garabatear sobre él, van transformándose poco a poco en un texto que seguro terminaremos por descifrar.


Por eso me gustaría terminar este pequeño resumen con un reconocimiento a todos los lectores que se han tomado la molestia de comunicar sus observaciones, incluso acompañándolas, en algunos casos, de fotos y de vídeos impagables. Por orden alfabético: Xaime y Xosé Beiro Formoso, Canta Claro, Ubaldo Cerqueiro y el personal de Qué Pasa Na Costa, Óscar Cordeiro, Begoña Formoso, Manuel Gil, Victorino Jul, Joana Kiefer, María Knarish, Pablo Leis, Marcos Ríos, Javier Souto, Lalo Ventoso y algunos más que seguro que me estoy dejando en el teclado.
¡Seguimos adelante!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Ataque mortal en Fisterra, 1908

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en una gran fotografía de Isaías Cruz.

Ocurrió en agosto de 1908 cerca del cabo Fisterra. La víctima fue el tripulante de un vapor de la naviera británica P&O (Peninsular and Oriental Steam Navigation Company) que por motivos desconocidos se cayó al mar y acabó devorado por un tiburón que, según testimonio de los pasajeros, llevaba varios días siguiendo el barco.

Esta es es la noticia completa¹. Está fechada el 28 de agosto de 1908, pero no salió publicada hasta el 14 de octubre en el Poverty Bay Herald. La traducción, como siempre, es mía (no es muy allá, pero siempre es mejor que la de cualquier translator).
DEVORADO POR UN TIBURÓN
Londres, 28 de agosto.

Los pasajeros del vapor Arabia, de la Compañía P&O, que llegó esta semana, fueron testigos de una horrible tragedia. Un miembro de la tripulación, William Newbury, fue devorado por un tiburón. Newbury tenía 26 años de edad y estaba casado. Hacía varios días que un tiburón de gran tamaño iba siguiendo el barco. Cuando el correo se encontraba en las cercanías del cabo Finisterre se escuchó un grito de "Hombre al agua". Al instante todos sintieron un vuelco en el corazón cuando la imagen del tiburón se les vino a la cabeza.
El barco viró rapidamente y prepararon un bote. Vieron a William en el agua, nadando. Desde la cubierta observaron que se mantenía bien a flote mientras el bote iba hacia él a toda velocidad. De pronto, en el instante que hacía frente a una ola, el hombre emitió un horrible chillido. Al mismo tiempo se produjo una gran conmoción en el agua y su cabeza desapareció. El bote llegó al lugar unos instantes después, pero demasiado tarde. Las olas estaban teñidas de sangre. El feroz pez y su víctima estaban ya en las profundidades. Cómo cayó Newbury al agua es un misterio.
El Arabia siempre estuvo adscrito a la ruta de la India, pero la P&O tenía líneas regulares con la Península, con los puertos de Cádiz, Lisboa, Oporto y Vigo. Tal vez el vapor había hecho escala en alguno de ellos.

Fotografía del Arabia tomada de la extraordinaria página www.photoship.co.uk.

Disponemos de tan pocos datos que resulta imposible adivinar la especie implicada. Si confiamos en las impresiones de los testigos, lo que tenemos es un tiburón grande (al menos lo bastante como para ser tenido como tal desde la cubierta), que al parecer llevaba unos días siguiendo el barco y que en cuestión de unos minutos se abalanzó sobre el desafortunado marinero y se lo zampó sin miramientos. Es decir, un bicho muy osado e insistente... y con mucha hambre. ¿Qué tiburón podría ser capaz de una cosa así en estas latitudes? 

En otras zonas del planeta uno pensaría inmediatamente en un tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), por ejemplo, pero ¿aquí? Esta especie está citada en las Canarias, Madeira y las Azores, pero existen dos registros fiables mucho más al norte: uno nada menos que en Islandia y otro más reciente en la costa atlántica francesa, en el departamento del Charente Marítimo², además de alguna cita dudosa en las Islas Británicas. Estos últimos casos, extraordinariamente raros, fueron sin duda ejemplares extraviados que habían viajado a lomos de la poderosa corriente del Golfo. ¿Pudo haber ocurrido algo similar en 1908? Quién sabe.

En cuanto a los tiburones de aquí, ni el cailón (Lamna nasus) ni su pariente tal vez más agresivo y nervioso, el marrajo (Isurus oxyrinchus), parecen encajar en un comportamiento de esta naturaleza, por más que el primero se acerca bastante a la costa y puede incluso internarse en las rías siguiendo a sus presas y a algún pesquero. Por su parte, la tintorera (Prionace glauca), aun siendo una especie eminentemente oceánica, y por tanto curiosa y oportunista, es lo bastante cauta como para no lanzarse así como así sobre la primera cosa que se encuentra en el agua sin investigarla bien investigada.
     Solo se me ocurren dos especies capaces de hacer algo así: el tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Me hago cargo de que lo del longimanus suena, como poco, un pelín raro. Pero antes de descartarlo pensemos en lo siguiente: primero, en aquellos años de principios del siglo XX era uno de los tiburones más abundantes del océano; segundo, su rango de temperatura es lo bastante amplio (entre 18-28ºC) como para poder permitirse una incursión veraniega en esta parte del Atlántico norte, y más si es siguiendo a una lata de comida. Por otro lado, se trata de un tiburón de hábitos oceánicos, oportunista y sumamente curioso e insistente a la hora de investigar lo que se encuentra en su camino, y muy agresivo si de lo que se trata es de comer. De hecho, ha sido protagonista de numerosos episodios similares a este. Y en cuanto a tamaño, puede superar los 3 metros y medio. Parece que semejante perfil lo convierte en sospechoso número 1.

Jaquetón océanico (Carcharhinus longimanus). Foto de Robin Baird.

En cuanto al sospechoso número 2, el gran Carcharodon carcharias, pues ya os imagináis que a primera vista es el candidato perfecto: se trata de un animal grande, que puede superar los 6 m, extraordinariamente inteligente y curioso, y desde luego un potente y eficaz depredador. Por más que su presencia en el mar de Galicia es anecdótica³, las características de nuestras aguas encajan perfectamente con sus preferencias. Ahora bien, ¿es posible que un tiburón blanco haya seguido un buque de gran tonelaje a lo largo de varios días hasta poder llevarse a las fauces algo más que restos de comida?

Evidentemente todo esto es hablar por hablar, una discusión casi bizantina a la que se le puede aplicar aquello de "tanto te digo una cosa como te digo la otra". No existe un solo argumento que pueda decantar la balanza hacia uno u otro lado, o que sirva para descartar definitivamente a cualquiera de los demás candidatos. Todo depende de nosotros, de lo que cada uno desee creer. Personalmente, las dos ideas me resultan sugerentes, seguramente más la segunda, aunque solo sea porque sería un argumento más para confirmar la presencia, siquiera esporádica, de tiburones blancos en Galicia.

Pero ¿qué opina el lector?

Punta de Fisterra (Foto Toño Maño).

El Arabia permaneció 18 años en activo. Construido en 1898 por Caird & Company Greenock, desplazaba 7903 toneladas brutas, 4167 netas y 5051 tpm en un casco de 152,32 m de eslora, 16,45 m de manga y 8,15 m de calado. Tenía una sola hélice movida por una máquina de triple expansión de 11000 ihp. Podía transportar hasta 317 pasajeros en primera clase y 152 en segunda, o bien 2500 soldados, además de diversa carga. El seis de noviembre de 1916 fue torpedeado y hundido por el submarino alemán UB43 a 112 millas al suroeste del cabo Matapan, Grecia. No hay constancia de que los supervivientes hubiesen tenido algún desafortunado encuentro con tiburones.


______________________
¹Debo agradecer a Chris Moore el envío del recorte de prensa. 

²Este es el ejemplar de 3 m capturado en Francia en 2007.

Foto tomada de la página Sud Ouest.
³Véase ¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?

sábado, 22 de diciembre de 2012

Negrito (Etmopterus spinax)

Foto: Magnus Lundgren

Negrito

Etmopterus spinax (Linnaeus, 1758)

(es. Negrito, cochino; gal. Gata, gata negra, crabudo, demo; ing. Velvet belly; port. Lixinha da fundura)

Orden: Squaliformes
Familia: Etmopteridae

Para celebrar estas primeras Navidades de Tiburones en Galicia, nada mejor que traer un tiburón que brilla con luz propia no sólo en el sentido figurado. Es decir: un tiburón que da luz, un tiburón luminoso de verdad, que tanto nos puede servir para coronar el árbol de Navidad como para guiar a SSMM los Reyes Magos de plástico hasta la entrada de la gruta que casi todos los agnósticos y ateos tenemos montada en el salón. En definitiva, una bombilla con aletas y dientes... pero infinitamente más auténtica, ecológica y bella que las que adornan las calles del país.

El negrito (Etmopterus spinax) es una de las cerca de 50 especies que conforman el género Etmopteridae, caracterizadas, entre otras cosas, por la presencia más o menos masiva de fotóforos —órganos productores de luz en diversas zonas de su cuerpo, particularmente en la superficie ventral. En nuestras aguas contamos con tres de estos tiburones, los tres pertenecientes al mismo género, Etmopterus. Además del spinax tenemos el E. pusillus o tollo lucero y E. princeps o tollo raspa. Las tres especies bastante parecidas, difíciles de identificar. Las diferencias morfológicas pueden bastante sutiles y algunas imposibles de detectar a simple vista, como por ejemplo los dentículos dérmicos.

La superficie ventral, más oscura, revela la presencia de fotóforos (foto: CEMMA).
Superficie ventral "encendida".

El tema de la bioluminiscencia lo vamos a tratar en otros artículos. Por el momento, baste decir que, lejos de ser una rareza, en realidad es un fenómeno que se da en alrededor del 10% de las especies conocidas, además de ser un fenómeno digamos que normal entre las criaturas que habitan las aguas profundas.
      La generación de luz en los etmoptéridos está controlada mediante la actividad hormonal, en concreto de la prolactina y la melatonina [véase Bioluminiscencia I: Los fotóforos]. El objetivo, según la teoría más extendida, es el camuflaje —vista desde abajo, la superficie ventral iluminada se difuminaría contra la claridad de la superficie, como el contrasombreado de los tiburones de aguas más someras— y también, tal vez, la comunicación entre individuos en la oscuridad de las aguas profundas [Bioluminiscencia II: Funciones].

Foto: CEMMA.

Descripción: Cuerpo cilíndrico, grueso y alargado, con dos largas espinas delante de las dorsales. La primera es claramente más corta que la segunda. Las hendiduras branquiales son muy pequeñas, prácticamente de la misma longitud que los espiráculos (1/3 de la longitud del ojo). Morro corto y romo, de longitud similar a la anchura de la cabeza. La boca es recta en los ejemplares adultos, mientras que en los jóvenes está un poco arqueada.



El origen de la primera dorsal se encuentra detrás del borde posterior de las aletas pectorales. La segunda dorsal es claramente mayor que la primera (casi el doble), y se origina sobre la axila de las pélvicas. Las aletas pectorales son pequeñas y trapezoidales. El lóbulo inferior de la caudal está poco definido. Como todos los Squaliformes, el negrito carece de aleta anal.

Los dentículos dérmicos son de base muy estrecha y presentan una cúspide central muy larga, curvada y flexible. 

Arriba izq., dentículos con 28x (foto: Albert Lleal); abajo dcha., dentículos con 221x (foto: Albert Lleal), sobre una excelente fotografía de Andy Murch, sharksandrays.com.

En cuanto a su librea, el color varía desde el negro azulado al gris pardusco, con la zona ventral muy oscura o negra. Presentan también unas bandas oscuras sobre las pélvicas y la caudal.

Dentición: Dimorfismo dentario: los dientes superiores tienen entre 3 y 5 cúspides y se encuentran espaciados y dispuestos en 2 o 3 hileras funcionales; los inferiores, en cambio, presentan una sola cúspide, muy abatida, y están imbricados y dispuestos en una única hilera funcional formando como una cuchilla. Sin sinfisarios.

Talla: Los datos sobre tallas varían un poco según el trabajo que consultemos. No sabemos a ciencia cierta el porqué, si es debido a factores geográficos o ambientales, a la utilización de diferentes sistemas de muestreo, o bien a la propia actividad pesquera: se sabe que el tamaño de las especies disminuye en las zonas donde la presión pesquera ha sido mayor.
      Al nacer miden de 12 a 14 cm, aunque en el Adriático se ha informado de neonatos de 8-10 cm. La longitud total máxima registrada fue de 60 cm alcanzados, como ya os imagináis, por una hembra, aunque por lo general estos bichos raramente superan los 45 cm.

Lo que sí podemos afirmar con certeza es que el Etmopterus spinax es el tiburón más pequeño de Galicia.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas de entre 6 y 20 crías.
Foto: Fumio Nakagawa (1)
      Existen divergencias en cuanto a la talla de madurez del negrito. Compagno la sitúa en un genérico y unisex 33-36 cm; otros, por su parte, extienden el abanico y apuntan a >30-46 cm para las hembras y 25-38 cm para los machos los 25 cm corresponden a un ejemplar capturado en el Algarve. Lo que cada vez se hace más evidente en todos estos trabajos es que las hembras maduran más tarde que los machos, y con tallas superiores. En parte esto se debe a la necesidad de alcanzar un tamaño suficiente para albergar a sus retoños y, a la vez, poder dedicar a tareas reproductivas la energía empleada para el propio crecimiento. Por ese motivo las hembras tienen también un hígado más grande. (2)

Como ocurre con la gran mayoría —por no decir la totalidad— de los tiburones de aguas profundas, la tasa reproductiva del negrito es sumamente baja: baja fecundidad y ciclo reproductivo bastante largo, estimado entre 2-3 años. A ello hay que añadir que es una especie de crecimiento lento, lo cual implica que tarda bastante más tiempo que los tiburones de aguas más someras en alcanzar la madurez sexual, es decir, en estar preparados físicamente para la reproducción. 
Un dato ilustrativo: en el Atlántico oriental la edad máxima de los machos y la hembras muestreados fue de 8 y 11 años, respectivamente; pues bien, lo que se observó fue que la madurez sexual llegaba habiendo alcanzado, respectivamente, en torno al 49,6% y 42,5% de esa edad máxima (3). 

O sea. Teniendo todos estos parámetros en cuenta, con un poco de suerte una hembra de negrito podrá reproducirse un máximo de 3 veces en toda vida, produciendo, si es una atleta campeona, un máximo de 60 crías. Ahora, que cada cual saque sus conclusiones. 

Dieta: A base de pequeños peces demersales, calamares, crustáceos y otros organismos del fondo.

Hábitat y distribución: El negrito es un tiburón demersal bentónico del talud superior y la plataforma continental exterior. Su rango batimétrico es amplio, desde los 70 hasta los 2000 m, si bien principalmente entre los 200 y los 500 o 600 m, según la zona geográfica. Por ejemplo, en las Azores no se han registrado capturas por debajo de los 1500 m, mientras que en el Mediterráneo se les ha llegado a capturar a 2450 m. Posiblemente estas diferencias obedezcan a factores hidrográficos como la temperatura o la salinidad, o a factores relacionados con la actividad trófica, etc.(4)
Igualmente, al menos en algunas zonas geográficas parece detectarse una segregación batimétrica por tamaño y sexo: los ejemplares más grandes, las hembras, se encuentran a mayor profundidad.

(Fuente: Wikipedia)
Se encuentra en aguas frías a tropicales del Mediterráneo y el Atlántico oriental desde Islandia hasta Costa de Marfil y Nigeria, pasando por las Azores, Canarias, Cabo Verde, y puntos de Sudáfrica.

En Galicia es una especie común. Cito textualmente de la guía de Rodríguez Villanueva y X. Vázquez (5):
En Galicia ten sido citado en fondos maiores de 200 m., dende Fisterra a Estaca de Bares e dende o alfoz do Miño ata Estaca de Bares.
(Foto: thejump.net)
Pesca y estatus: El negrito no es una especie comercial. Su carne se consume, pero en nuestra zona forma parte de las capturas accidentales de artes de fondo como el palangre o el arrastre, y se destina a harina de pescado, si bien por lo general se descarta. Así ocurre en la flota que faena al sur de Portugal, donde las capturas son abundantes por parte de los arrastreros que andan a la gamba (Parapenaeus longirostris), la cigala (Nephrops norvegicus), o el listado o gamba roja (Aristeus antennatus); o los palangreros que se dedican a la pescadilla (Merluccius merluccius), el congrio (Conger conger) y el mero (Polyprion americanus), etc. Una parte de los negritos que se descartan siguen todavía vivos, pero tan dañados que sus posibilidades de supervivencia se ven sustancialmente reducidas. Los índices de CPUE (Capturas por Unidad de Esfuerzo) son más que elocuentes: se calcula que los arrastreros que operan entre los 200 y los 700 m muy particularmente en torno a los 500 m capturan una media de 15,74 especímenes por hora. (6)

Aunque se trata de una especie relativamente común, su baja tasa reproductiva la hace extraordinariamente vulnerable a la sobrepesca. A esto hay que sumar el tema de segregación espacial por tamaño: todo parece indicar que, al menos en el Atlántico nororiental, las hembras maduras se suelen concentrar a una cota de 600 m, lo cual implica que un solo lance puede cercenar las perspectivas de supervivencia de toda una población.

La Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor atendiendo al hecho de que en general las cifras de registros de capturas parecen mantenerse a un nivel constante, es decir, no hay evidencias de un descenso poblacional. No obstante, se establece una situación de excepcionalidad para el Atlántico nororiental, tan intensamente explotado: los estudios científicos han constatado una disminución del 20% en el tamaño de las poblaciones desde los años 70 hasta el 2004, lo cual, unido a la creciente presión pesquera en aguas profundas, le garantiza el estatus de Casi amenazado.

(Fotografiado en Noruega por Rudolf Svensen)

Si no lo estuviésemos destrozando a velocidad supersónica, nuestro fondo marino podía parecerse a la ciudad de Papá Noel, repleta de bichitos raros correteando por todos los rincones y montones de lucecitas chispeando aquí y allá. De aquí a pocos años no quedará nada.

Sea de ello lo que fuere, que tengáis todos una feliz Navidad junto con todos los vuestros y un feliz año nuevo.

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(1) En realidad, estos dientes no pertenecen a un Etmopterus spinax, sino, según el dueño de la página donde figura esta fotografía, a un E. pusillus. Los dientes de ambas especies son casi idénticos, de ahí que, a falta de algo mejor, me haya atrevido a daros el cambiazo.
(2) y (4) Ana Aranha et al. "Biological aspects of the velvet belly lantern shark, Etmopterus spinax (Linnaeus, 1758) off the Azores, North East Atlantic." Marine Biology Research, 2009; 5:3, 257-267.
(3) R. Coelho y K. Erzini. "Life history of a wide-ranging deepwater lantern shark in the north-east Atlantic, Etmopterus spinax (Chondrichthyes: Etmopteridae), with implications for conservation." Journal of Fish Biology (2008). 73, 1410-143. 
(5) X. L. Rodríguez Villanueva y Xavier Vázquez. Peixes do mar de Galicia (I): Lampreas, raias e tiburóns. Vigo: Xeráis, 1992, p. 81. 
(6) Para estos (y otros) datos, ver el trabajo citado de Coelho y Erzini, y la ficha de la especie en la página de la IUCN Red List.

miércoles, 20 de junio de 2012

Peregrino (Cetorhinus maximus) - Segunda parte

Foto: Nick Caloyianis (National Geographic)
El peregrino no es un tiburón esquivo. No parece rechazar la proximidad de las personas, ni en superficie ni bajo el agua, excepto cuando se ve acorralado o molestado. Bien al contrario, en ocasiones su curiosidad le empuja a convertirse él mismo en un audaz observador, que no duda en aproximarse a un kayak o a un buceador y dar un par de vueltas a su alrededor para estudiarlos con detenimiento, incluso seguirlos durante un trecho, antes de regresar a sus asuntos, infinitamente más interesantes. En primavera y verano, se les puede ver nadando pachorrones o retozando plácida y perezosamente cerca de la superficie, a veces panza arriba, en aquellos lugares donde suelen concentrarse, como en el extremo suroeste de Inglaterra y en el mar de Irlanda. Por eso en inglés se conoce como basking shark (el verbo bask significa 'tomar el sol, solazarse o disfrutar de algo') o sun fish ('pez del sol'). Sin embargo, paradójicamente, sabemos muy poco sobre el comportamiento y estructura social de este pacífico gigantón.

Peregrinos en el Golfo de Maine
Los peregrinos aparecen en solitario, en parejas, en tríos o formando cardúmenes que en ocasiones pueden llegar a superar los 500 individuos, aunque por desgracia esto aquí no pasa: en aguas de Galicia la inmensa mayoría de avistamientos, por no decir todos, han sido de ejemplares aislados. Pero en fin, dentro de lo malo, consolémonos con el hecho de que a un par de horas escasas de avión, y con un poco de suerte, si la temporada es propicia quizá tengamos la oportunidad de ver unos cuantos (y ya de paso aprender inglés formando parte de alguno de los retenes de voluntarios que se despliegan en determinados puntos estratégicos de la costa para el registro de avistamientos una excusa como cualquier otra para huir de este país). Porque, en efecto, ha habido temporadas flojas, con un número discreto de registros; pero otras, en cambio, han resultado sencillamente espectaculares.
A mediados de mayo de 1998 un grupo de más de 500 individuos apareció en punta Lizard, el extremo más meridional de Inglaterra. Dicen que el banco era tan denso que los pesqueros pusieron rumbo a puerto ante el peligro de sufrir daños por una colisión. Casi diez años antes, en junio de 1989, durante unos días de calor y tiempo apacible, tres inmensos bancos se congregaron en las cercanías de la isla de Man. Ocupaban un área de más de 15 km y su séquito estaba compuesto por "millones de medusas", un zorro (Alopias vulpinus) y un grupo de cazones (Galeorhinus galeus). Un cardumen de más de 50 individuos incluso entró en el puerto de Peel llegando a pocos metros de la orilla. Había tiburones de ambos sexos y de diferentes tallas: los pescadores calcularon que las hembras medían entre 6 y 7,5 m; un ejemplar pasó al lado de un queche de 12 m, y sus tripulantes pudieron comprobar que barco y tiburón eran más o menos del mismo tamaño. La mayor parte de los peregrinos nadaba lentamente, alimentándose de vez en cuando cerraban con parsimonia sus enormes bocas, claramente visibles bajo la superficie; algunos pegaban saltos fuera del agua; otros formaban pequeños grupos que nadaban en círculos, uno detrás del otro; un enorme ejemplar de unos 11 m, posiblemente una hembra, era seguido por tres tiburones más pequeños que, por turnos, se ponían a su lado y, juntos, giraban sobre si mismos (1).

¿La monstruosa serpiente marina de las leyendas?
Comportamiento social: Estas y otras muchas observaciones y testimonios han permitido identificar ciertas pautas de comportamiento social, así como una suerte de elementos gestuales significativos, es decir, con finalidad comunicativa. Pero ¿hasta qué punto es así? ¿Hasta qué punto todo ello conforma algún tipo de "lenguaje", dicho sea con todas las comillas que merece un asunto tan delicado? De momento es difícil saberlo. Hay numerosos estudios en marcha basados tanto en la observación directa de comportamiento grupal, como en el marcado y seguimiento de individuos, etc., de manera quizá no tardaremos en obtener algún dato más. De momento, la única certeza es que estos animales adoptan unos patrones de comportamiento recurrentes, que incluso han sido ya catalogados. Tenemos el tandem swimming: dos o más individuos en fila india nadando conjuntadamente bien en linea recta, bien en círculos, en lo que posiblemente se trate de una ceremonia de cortejo; el parallel swimming: individuos nadando en paralelo, a veces deteniéndose en paradas más o menos prolongadas o stalling; tríos nadando en formación de "V" mientras se alimentan; y por supuesto los espectaculares saltos o breaching, en los que el cuerpo del tiburón llega a salir total o parcialmente por encima de la superficie. Tradicionalmente se pensaba que lo hacían para desembarazarse de molestos ectoparásitos como las lampreas de mar que, aunque es difícil que logren atravesar la dura piel del animal, cubierta de fortísimos dentículos dérmicos, sí que pueden resultar un verdadero incordio; pero gana terreno la tesis de que tal vez tengan algún tipo de función relacionada con la reproducción, pues normalmente este tipo de comportamiento se produce cuando se forman grupos grandes en los que se desarrolla alguna ceremonia de cortejo (aparte está el hecho de que los saltos exigen un gasto energético demasiado elevado para tan poca recompensa). Un tiburón puede, sin previo aviso aparente, realizar tres o más saltos consecutivos cada treinta segundos aproximadamente mientras el resto de sus congéneres se están tan tranquilos en el agua... Así pues, es más que recomendable, para no tentar a la suerte, que todo frágil ser humano que se encuentre en las inmediaciones se aleje lo más lejos y rápido posible. Sólo ha habido, que se sepa, tres víctimas mortales causadas por el breaching: ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial en el Firth of Clyde, Escocia, cuando un tiburón cayó sobre una barca, la volcó y sus tres tripulantes murieron ahogados.

Foto: Stiofan O'Connor (Pelagic Shark Research Foundation)
Comportamiento migratorio: Hasta hace poco predominaba la opinión de que, pasada la temporada estival, los peregrinos se alejaban hacia las aguas profundas oceánicas para hibernar. Varias circunstancias parecían apoyar esta teoría: su más o menos repentina desaparición de las costas durante ese periodo; el que el peso del hígado de individuos capturados en primavera fuese menor que el de los capturados en otoño, lo cual era indicio de la suspensión de toda actividad trófica activa (el animal recurriría entonces a la energía almacenada en él durante la temporada); o la pérdida de las branquispinas, lo cual les impediría continuar con su actividad filtradora habitual. Pues bien, nada más lejos. Los resultados de estudios y seguimientos por satélite han demostrado que en realidad los peregrinos están activos durante todo el año, realizando continuas migraciones tanto verticales como horizontales, algunas de estas últimas de varios miles de kilómetros, con fines tróficos y, quizá, reproductivos. Pasan el invierno en aguas profundas normalmente hasta los 900 m, en donde se alimentarían de pequeños invertebrados y comunidades planctónicas en cuya captura las branquispinas no parecen ser estrictamente necesarias, de ahí que poco a poco se vayan desprendiendo para volver a crecer llegada la primavera. 

Un trabajo publicado en 2008 (2) demostró por vez primera la existencia de migraciones transatlánticas: la etiqueta de una hembra marcada en la isla de Man había sido recuperada en Terranova; los datos que almacenaba revelaron que su intrépida dueña había recorrido nada menos que 9589 km en horizontal y llegado hasta los 1200 m de profundidad. Al año siguiente, otro trabajo, éste dirigido por Gregory Skomal (3), demostraba que los movimientos migratorios de los peregrinos del otro lado del Atlántico eran radicalmente diferentes de los de sus primos europeos. Skomal y su equipo habían colocado 25 etiquetas por satélite en individuos de la costa de Massachusetts: al cabo de un tiempo, una de ellas empezó a transmitir desde Florida (lo esperable); pero, después, otra se soltó a la altura de la fosa de las Caimán, ¡en pleno Caribe! (los científicos se frotaban los ojos); y no bien se hubieron cerciorado de que no había viajado a bordo de un pesquero, cuando comenzaron a recibir transmisiones desde la costa del Brasil, es decir, ¡del otro lado del Ecuador! No se lo podían creer: sus tiburones migraban hacia el sur, desde las aguas templadas del Atlántico noroccidental hasta las costas de Sudamérica cruzando la barrera cálida de las Bahamas y el Caribe. El truco: en las aguas de temperatura más elevada, los peregrinos descendían hasta la zona mesopelágica, donde podían permanecer desde semanas a meses. 
El objetivo ahora es determinar si la finalidad de esta migración es trófica, reproductora o una combinación de ambas. 
Evidentemente queda mucho por saber. Pero lo que estos estudios han demostrado de manera rotunda y clara es la necesidad de desarrollar estrategias de conservación no sólo en el ámbito local, sino a nivel global. 

Falmouth Bay, Cornwall (Getty Images/Photolibrary RM)
Estatus: Las poblaciones del Pacífico Norte y Atlántico Nororiental (o sea, el nuestro) están incluidas en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro. El CITES, por su parte, incluye al peregrino en su Apéndice II, donde figuran aquellas especies que a su modo de ver todavía no se encuentran en peligro de extinción pero cuyo comercio debe ser estrictamente controlado para garantizar su supervivencia (de más está decir que la docta opinión del CITES está tan inspirada en el rigor de los estudios científicos como este Blog en los escritos piadosos de Santa Teresita de Lisieux, Doctora de la Iglesia). También aparece en los Apéndices I y II de la CMS (Convention on Migratory Species, Convención sobre la conservación de especies migratorias), donde se incluyen, respectivamente, las especies con protección estricta y las especies migratorias que requieren acuerdos de cooperación en el marco de la CMS. La UNCLOS (siglas de United Nations Convention on the Law of the Sea, Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar) incluye al peregrino en su Anexo I de especies altamente migratorias, lo cual obliga a las naciones pesqueras a cooperar en su protección, dentro y fuera de sus zonas económicas exclusivas, bajo la gestión de algún organismo internacional como puede ser el ICCAT (recordemos que los acuerdos bajo el UNCLOS son vinculantes aunque no se cumplan, como suele ser lo habitual).  

En Europa, el Cetorhinus maximus está protegido tanto por leyes comunitarias como nacionales. Así por ejemplo, las poblaciones mediterráneas están protegidas por convenios como el OSPAR, el Convenio de Barcelona y el Convenio de Berna (Anexo II); en el Reino Unido, la Wildlife and Countryside Act prohíbe la captura y todo tipo de acoso dentro de sus 12 millas. 
Al fin, en el año 2006 se aprobó el Reglamento (CE) No. 1782/2006 del Consejo de 20 de noviembre por el que se modificaban los Reglamentos (CE) No. 51/2006 y (CE) No. 2270/2004, "en lo que atañe a las posibilidades de pesca y las condiciones asociadas a determinadas poblaciones de peces", de tal manera que se prohíbe a los buques comunitarios capturar, mantener a bordo, transbordar y desembarcar, en todas las aguas comunitarias y no comunitarias, tanto al peregrino como al tiburón blanco (Carcharodon carcharias) (4); reglamento que también afecta a los buques no comunitarios en aguas europeas.

Cariño, 18-III-2010 (Foto: La Voz de Galicia)
Peregrinos en peligro: Pese a toda esta espesa sopa de letras y tropezones, todavía seguimos encontrándonos con casos sangrantes. En 2007 se detectaban mediante análisis de ADN aletas de peregrino en mercados no sólo asiáticos (como Hong Kong, Japón), sino en los mismísimos EEUU. Pero es que una sola aleta bien hermosota alcanza precios desorbitados en el mercado negro, y también en el no tan negro: en 1999 se pagaron 10 000 y 20 000 dólares americanos por las enormes dorsal y pectorales de un peregrino (5). ¿Quién puede resistirse a eso? 
Por si fuera poco, pese a las estrictas medidas de protección adoptadas por EEUU y Canadá, las poblaciones del Pacífico Nororiental nunca se han recuperado de la presión pesquera a la que fueron sometidas en el pasado siglo, por lo que en 2010 el NOAA National Marine Fisheries Service estadounidense declaró al tiburón peregrino Species of Concern ('Especie de especial preocupación') (6).

En el siglo XX el tiburón peregrino fue objeto de una salvaje pesca intensiva por parte de las flotas de diferentes países (el "arte" empleado con más frecuencia era, como os podéis imaginar, el arpón). Del tiburón se aprovechaba todo: la carne y las aletas para consumo humano y lo sobrante para la fabricación de piensos; la piel para cuero, etc. Pero lo más valioso era su enorme hígado (llega a representar la cuarta parte del peso corporal total del animal), muy rico en escualeno y otros hidrocarburos que se usaban como lubricante para la maquinaria, como combustible para las lámparas, etc. Pero todo aquello acabó súbitamente. Todos los datos de que disponemos revelan un patrón evolutivo común a todas aquellas pesquerías: un crecimiento espectacular de las capturas (el peregrino es sumamente manso y fácil de arponear) seguido de un colapso no menos espectacular conducente invariablemente a su cierre: habían dejado de ser rentables dada la escasez de capturas. Así sucedió con la tristemente famosa industria del peregrino de Achill Island, Irlanda, que entre 1947 y 1975 acabó con más de 12.000 ejemplares (7). 
A modo de anécdota, estos tiburones también se utilizaron como dianas para las prácticas de tiro de los cazas Hurricane desplegados en Escocia durante la Segunda Guerra Mundial.
Cazas Hurricane de la RAF sobrevolando la costa de Inglaterra

Vale insistir en ello: el peregrino, como ya hemos visto en la primera parte de este largo artículo, tiene una tasa reproductiva muy baja (larguísimos periodos de maduración sexual y de gestación, escaso número de crías, baja fecundidad), y ello lo convierte en una especie extremadamente vulnerable a cualquier tipo de explotación pesquera.

Volviendo al aquí y ahora, todavía en 2007 los portugueses declaraban 11 toneladas de peregrinos capturados tanto en sus costas como mar adentro. Igualmente, Noruega ese mismo año declaraba 65 toneladas, obtenidas en su mayor parte en el archipiélago de Lofoten. En 2009 hubo denuncias de desembarcos por parte de embarcaciones comunitarias en países como Grecia y España; por no mencionar aquella sonrojante anécdota ocurrida en diciembre de ese año, cuando los clientes de un supermercado de Santander tuvieron la oportunidad de degustar unos filetitos de cría de Cetorhinus para la cena, como quien se toma un cochinillo de Segovia (8).

Amenazas: Actualmente, la mayor amenaza para el peregrino, como para el resto de tiburones, procede del disparatado incremento de la demanda de aleta por parte del mercado asiático, particularmente China, que ha hecho que los precios se disparen y que, en consecuencia, cada vez haya más gente dedicada a la pesca y comercio, legal y, sobre todo, ilegal. Y no sólo eso: cada vez es más frecuente que los ejemplares capturados accidentalmente no sean ya devueltos al mar con vida y enteros, sino con sus aletas previamente cercenadas.
Además de la aleta en sí, el aceite del voluminoso hígado del peregrino es extraordinariamente rico en vitamina A, y se usa para fabricar productos dietéticos, afrodisíacos (así como suena: parece que las ancestrales culturas orientales están bastante obsesionadas con el sexo, tanto o más que el Vaticano), y para la industria cosmética. El cartílago también se utiliza como base para suplementos vitamínicos, etc. de más que dudosa efectividad.

Resumiendo, las amenazas a las que se enfrenta el peregrino son:
  • Capturas accidentales e ilegales espoleadas por la demanda de aleta.
  • Muerte por asfixia al quedar atrapado en cabos y redes a la deriva.
  • Colisiones y accidentes con embarcaciones.
  • Trastornos de diverso grado causados por el acoso y hostigamiento muchas veces no intencionado por parte de bañistas curiosos, lanchas, motos acuáticas, etc. que no respetan el espacio vital del tiburón cuando al pobre bicho se le ocurre aparecer en un lugar muy transitado, como se muestra en esta fotografía tomada en Cornwall (años después de Tiburón, vamos aprendiendo que no todos los tiburones son bichos sanguinarios). Para evitar y demostrar nuestro respeto por estos animales conviene tener en cuenta unas mínimas normas como las que hemos señalado en un post anterior.

Y en fin. Hasta aquí llega este largo post que espero que no haya aburrido demasiado a quienes han tenido la paciencia de llegar hasta aquí. Sólo me gustaría añadir una última reflexión. Tenemos la inmensa fortuna de acoger en nuestras aguas al segundo pez más grande de todos los océanos. Un maravilloso y frágil gigantón que una y otra vez insiste en visitarnos, en recorrer nuestra desordenada geografía, y esto debería hacernos sentir orgullosos: orgullosos de lo que tenemos, pero al mismo tiempo conscientes de lo cerca que estamos de perderlo para siempre. Es como para pensárselo.

Foto: Barca Lema.
Esta fotografía fue tomada hace muy pocos días por una chica de Fisterra, Barca Lema, en la playa da Langosteira, al lado del pueblo. Eran las 17:20, hacía calor, el agua estaba helada, según cuenta (9), y por suerte llevaba consigo el bendito móvil, cuando vio, como surgidas de la nada, este par de aletas cruzando lentamente la superficie a escasos metros de la orilla.


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[ACTUALIZACIÓN SOBRE COMPORTAMIENTO MIGRATORIO (21-I-2013): Peregrinaciones del (tiburón) peregrino.]

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(1) Noticias recogidas en Michael Bright (2002). Sharks. London, The Natural History Museum, pp. 80-82.
(2) M. A. Gore,  D. Rowat et al, 2008.
(3) Gregory Skomal, Stephen I. Zeeman et al, 2009. Ver también reportaje en Nature, mayo de 2009.
(4) Ver Reglamento.
(5) Leonard Compagno et al (2002). Sharks of the World: An annotated and illustrated catalogue of shark species known to date. Volume 2: Bullhead, mackerel and carpet sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). Rome, FAO Species Catalogue for Fishery Purposes, p. 95.
(6) Science Daily, 8 de septiembre de 2010.
(7) Como curiosidad, esta reseña del ABC del 1 de septiembre de 1955:

"UN MOMENTO DE PELIGRO.- En las costas de Achill, en Irlanda, cuyos moradores se dedican muy especialmente a la pesca de escualos, varios pescadores, después de arrastrar hasta la orilla al pez, todavía con vida, tratan de salvar los obstáculos que al buen éxito de su empresa oponen los cercanos escollos y los coletazos del tiburón moribundo."
(8) Ver CRAM 1 y CRAM 2.
(9) Mi agradecimiento a Ubaldo Cerqueiro de la redacción del periódico digital de la Costa da Morte Qué pasa na Costa, quien amablemente se puso en contacto con Barca Lema para recabar más información e imágenes para este Blog.

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