Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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lunes, 1 de agosto de 2016

Los tiburones de Galicia (i)

El tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) es la especie más primitiva de todos los tiburones: una cabeza de saurio encajada en un cuerpo alargado como el de los congrios. La boca, en posición terminal, posee unos característicos dientes tricuspidados, afilados como poteras e inclinados hacia el interior de la boca. (Foto: Toño Maño).

[Artículo originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es mía.]

DIVERSIDAD DE ESPECIES

En Galicia tenemos registradas 48 especies de tiburones, lo que representa algo más del 9% de las 510 descritas hasta ahora en todo el mundo. Esta cifra, baja solo en apariencia, esconde sin embargo una extraordinaria diversidad. Agrupados en 7 órdenes y 22 familias, tenemos tiburones de todas las formas, colores y tamaños. Los hay con cuerpo fusiforme más o menos estilizado, o aplanado como el de las rayas; algunos tienen el morro chato y otros increíblemente alargado; unos poseen dos aletas dorsales, con o sin espinas, otros solamente una, y un buen puñado de ellos carece de aleta anal. Pueden presentar una librea de color negro, gris, acastañada, estampada, o sin color, y algunas especies incluso brillan en la oscuridad como las luciérnagas. Algunos tienen dientes diminutos y otros increíblemente grandes y afilados. En cuanto a las tallas, tenemos el peregrino (Cetorhinus maximus), que, pudiendo superar los 11 m, es el pez más grande de Europa y el segundo del mundo, solo detrás del tiburón ballena; y del otro lado, el negrito (Etmopterus spinax), que no llega a los 60 cm.

Estas grandes diferencias son apenas variantes morfológicas sobre un diseño básico, pero de un extraordinario éxito evolutivo. Los tiburones no solo llevan más de 400 millones de años en la Tierra, sino que fueron capaces de sobrevivir a severas extinciones masivas. Puede decirse, por tanto, que, más que seres primitivos, los tiburones son en realidad de las criaturas más avanzadas que existen.

Los rasgos anatómicos más importantes de este diseño básico, compartidos por todas las familias de tiburones, son los siguientes: esqueleto cartilaginoso; entre 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no cubiertas por un opérculo; piel cubierta de dentículos dérmicos —estructuras similares a los dientes— y no de escamas; los machos presentan en las aletas pélvicas un par de órganos copuladores (pterigópodos), pues al igual que las personas los tiburones se reproducen mediante fecundación interna; y, por último, ausencia de vejiga natatoria. Aunque mucha gente no se lo cree o no lo entiende, tan tiburón es la pintarroja que meten en la caldeirada o guiso como el tiburón blanco de las películas y los documentales.

Figura 1. La Galicia sumergida: PC: Plataforma continental. TC: Talud continental. BG: Banco de Galicia. (Atlas digital GEBCO.)

BAJO EL MAR DE GALICIA

Tal diversidad responde a una tipología igualmente amplia de hábitats, cada cual con sus particulares características ambientales —luminosidad, temperatura, presión, contenido en oxígeno, en sal, nutrientes, etc.—. Por eso es también necesario describir, siquiera esquemáticamente, el lugar donde viven. Excepto para los marineros (y no todos) y para los científicos, a la mayoría de nosotros nos resulta difícil imaginar las dimensiones, naturaleza y estructura del inmenso paisaje que se oculta bajo la superficie, la Galicia sumergida (fig. 1). Si pudiésemos levantar esa cubierta líquida y contemplarla en su totalidad a vuelo de pájaro, nos encontraríamos con un universo de llanuras interminables barridas por las corrientes y punteadas aquí y allá por grandes peñascos y formaciones rocosas, cañones inmensos abiertos como heridas de hacha en la falda del continente, valles profundos dominados por cerros y montañas colosales, bosques fantasmales de corales blancos que surgen de la negritud del fondo. El mundo de los tiburones.

a) La plataforma continental. La plataforma continental gallega es relativamente estrecha, tiene un anchura máxima de 35 km. Se trata de la zona más rica y productiva del océano. La luz del sol la ilumina de arriba abajo permitiendo el crecimiento de los organismos fotosintetizadores que constituyen la base de la red trófica. A esto se suman los nutrientes transportados por el aire, las corrientes y las olas, que sirven de alimento al zooplancton y a millares de pequeños organismos que contribuyen al mantenimiento de todo este entramado de vida.

Marrajo (Isurus oxyrinchus). (Foto: Antonio Parada).
La abundancia de presas implica naturalmente la presencia de depredadores. Hasta aquí se acercan las grandes especies pelágicas como las tintoreras (Prionace glauca) y los marrajos, el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), en busca de sardinas, caballas, jureles, pescadillas, cefalópodos, sin despreciar los tiburones más pequeños e incluso las aves marinas. El marrajo, una de las criaturas más veloces del mar, va también detrás de los bonitos, los atunes y los peces espada, y de los mamíferos marinos. El zorro (Alopias vulpinus) es un especialista en peces gregarios, que caza utilizando su larga aleta caudal —tan larga como el resto del cuerpo— a modo de látigo, golpeando violentamente los cardúmenes.

1. Este juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) se dejó ver por Muros alá en julio de 2015 (foto: Xaime Beiro). 2. El zorro (Alopias vulpinus) está incluido en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro. El ejemplar de la fotografía es una hembra de 457 cm capturada accidentalmente hace unos años por una pareja que traía lirio y pescadilla (foto: Toño Maño). 3. En situaciones estresantes o traumáticas, las tintoreras (Prionace glauca) evaginan el estómago, es decir, les dan la vuelta como si fuese una bolsa de plástico y lo sacan por la boca, como se observa en la imagen (foto: Toño Maño). 4. El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) se encuentra al borde de la extinción en el Atlántico NE, figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro crítico. Desde 2010 su captura y comercialización están terminantemente prohibidas, a pesar de lo cual todavía se sigue viendo en algunas lonjas a la venta como marrajo azul (Isurus oxyrinchus). El ejemplar de la fotografía, un macho de 196 cm, es una captura legal, anterior a esta prohibición (foto: Toño Maño).

Sin duda uno de nuestros tiburones más extraordinarios es el peregrino (Cetorhinus maximus), que periódicamente, sobre todo en primavera y verano, visita nuestras costas siguiendo los afloramientos de plancton. Puede acercarse bastante a las playas e incluso entrar en las dársenas, como ocurrió hace pocos años en Pedras Negras. Suele vérsele nadando lentamente cerca de la superficie —a veces el morro asomando por encima— con la inmensa boca abierta para filtrar grandes cantidades de agua.

En las proximidades de la franja litoral encontramos especies como el cazón (Galeorhinus galeus), un voraz cazador oportunista de todo tipo de peces, de pulpos e incluso crustáceos, que en los meses de verano puede entrar en las rías. A la misma familia (Triakidae) pertenece la musola pinta (Mustelus asterias), dotada de dientes molariformes especialmente preparados para triturar las conchas de crustáceos y moluscos. Y más ligados al fondo tenemos la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el tiburón más abundante de Galicia, y, en el otro extremo de la escala, al borde de la desaparición de nuestras aguas —si es que no se ha ido ya para siempre—, el angelote (Squatina squatina), que vive echado o enterrado en el fondo, al acecho de una posible presa.

1. Detalle de la cabeza de una pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Toño Maño). 2. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus) (foto: CEMMA). 3. El angelote (Squatina squatina), considerado En peligro crítico por la UICN, prácticamente ha desaparecido de la plataforma europea; solo se conserva una población estable en las Canarias (foto: José Torre Busto). 4. Aunque su aspecto invita a pensar lo contrario, los cazones (Galeorhinus galeus) son grandes viajeros capaces de recorrer 56 km en un solo día. El ejemplar de la imagen fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda (Pontevedra) (foto: Gonzalo Mucientes).

b) El talud continental. En su borde, situado a unos 150 m de profundidad, la plataforma continental se inclina repentinamente para descender, por el norte, hasta los 5000 m de la llanura abisal de Vizcaya y, por el oeste, hacia la cuenta interior de Galicia, una especie de canal de unos 100 km de ancho que discurre de norte a sur a lo largo de 350 km entre los 3000 y los 4000 m de profundidad. El talud continental gallego aparece cortado por una serie de cañones abruptos  —Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo...— que descienden canalizando una importante cantidad de sedimentos. Aunque la luz del sol es apenas un tenue resplandor y a partir de los 1000 m la oscuridad es absoluta, el talud es también una zona de gran productividad, pues hasta él llegan nutrientes procedentes de la costa, de la plataforma y también de los fondos marinos, lo cual favorece la proliferación de un amplio número tanto de especies pelágicas como demersales y bentónicas. En el talud superior viven los tollos, brujas, negritos (géneros, Etmopterus, Scymnodon o Dalatias), las viseras, zapatas, quelvachos (géneros Deania, Galeus, Centrophorus, entre otros), así como los extravagantes cerdos marinos (familia Oxynotidae), especializados en pequeños crustáceos y en la depredación de las cápsulas-huevo de rayas y tiburones.

c) El banco de Galicia. El límite occidental de la cuenca interior está marcado por varias montañas submarinas. La más importante es, sin duda, el banco de Galicia, una inmensa mole de 90 km de largo, en su eje N-S, por 50 km de ancho, que se yergue majestuosamente desde los más de 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 650 m de profundidad en su punto más elevado. Se trata de la montaña más alta de Galicia, doblando los 2127 m de Pena Trevinca, y una de las zonas más productivas de nuestro mar. El relieve de los montes submarinos hace que las aguas profundas cargadas de nutrientes asciendan a lo largo de sus laderas propiciando una asombrosa explosión de vida. Sobre sus cumbres y cantiles surgen extensas colonias de esponjas, gorgonias y corales de aguas frías que albergan una extraordinaria diversidad de criaturas, y en la columna superior encontramos peces y cetáceos de toda clase, tortugas y decenas de aves marinas. Es nuestra particular selva tropical, habitada por tiburones pelágicos y demersales. En la irrepetible campaña LIFE+INDEMARES, realizada en 2010 y 2011, se recogieron entre los 1500 y 1800 m cinco especies nunca antes registradas aquí: tres pejegatos del género Apristurus¹, hasta entonces desconocido en Galicia —A. aphyodes, A. melanoasper y A. profundorum—, una variedad de visera, la Deania profundorum (anteriormente, Rafael Bañón ya había incluido otra Deania procedente de la misma zona, la D. hystricosa, en su checklist de peces de Galicia de 2010²) y el olayo de Islandia (Galeus murinus), lo que constituye el registro más meridional de la especie.

Pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño).


<Continúa aquí>.

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¹Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Ocurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 30: 906-915, doi:10.1111/jai.12480. 
Véase también C. Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
²Rafael Bañón, D. Villegas-Ríos, A. Serrano, G. Mucientes & J. C. Arronte (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.

domingo, 14 de octubre de 2012

Cazón (Galeorhinus galeus)

Una de las imágenes más bellas que existen en la red, realizada por Matthew Meier.
Cazón

Galeorhinus galeus (Linnaeus, 1758)

(es. Cazón, tollo; gal. Cazón; in. Tope Shark, Soupfin Shark; port. Perna de moça)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Triakidae

Sobre la infancia en el Paleolítico. Los niños del Paleolítico no teníamos internet. Eso de escribir "tiburón" en algún lado, darle a la tecla "enter" y que instantáneamente una pantalla se iluminase con centenares de imágenes y textos de todo tipo era sencillamente inimaginable. Nos resultaba más verosímil la imagen del Halcón Milenario pasando a toda pastilla por encima de los tejados del pueblo, arrancando las antenas y la ropa de los tendederos con su estela. Las teclas que conocíamos eran las de la máquina de escribir y la pantalla, la de la televisión. Para encontrar fotografías e información sobre nuestros animales favoritos solo disponíamos de tres fuentes: la tele (con poquísimos canales donde elegir y, por encima, casi siempre ocupada), las revistas y algún libro. Pero todas ellas dependían de un factor ajeno a nuestros deseos, la fortuna: que justo hubiese un documental cuando te sentabas en el salón con la merienda, que la Natura o el Quercus del mes trajesen alguna cosilla al kiosko, o que un familiar apareciese con alguno de los escasísimos libros que pudiera haber por ahí. Era desesperante hasta el aburrimiento. La única apuesta segura eran las enciclopedias que adornaban los aparadores de muchas casas: letras T de tiburón y E de escualo.

«¡Nooo! ¡Otro cazón nooo!». Naturalmente, lo que todos ansiábamos encontrar eran fotos del gran tiburón blanco, y mejor si eran de esas en las que se veía su mandíbula desencajada con sus enormes dientes bien visibles... o mostrando esa sonrisa diabólica... o bien, en su defecto, del tiburón tigre o cualquier otro con aspecto feroz. Fotos que valían casi tanto como un regalo de SSMM los Reyes Magos. Y nada más frustrante que tropezarte con la foto de un... cazón, normalmente en blanco y negro, que parecía observarte con un gesto de aburrido desinterés. Y entonces el pobre Galeorhinus era declarado culpable de una oportunidad perdidaotra más—. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pudimos deshacernos aquellos prejuicios  y mirar el cazón bajo una nueva luz, más justa y equilibrada para reconocer que se trata de un animal sumamente bello e interesante, como el tiburón blanco o el tiburón tigre.

Belleza sin glamour. Quizá no tenga el glamour de estas especies ,más televisivas y, acaso, fotogénicas, quizá su aspecto no nos ofrezca un sólo rasgo o elemento que destaque, que se nos quede grabado en la retina. Y sin embargo, así como lo veis, el Galeorhinus galeus es un animal sumamente fiero, voraz y combativo, tan digno de llevar la etiqueta tiburón como cualquier otro. Y no sólo eso: es también un buen nadador y un viajero incansable capaz de recorrer la friolera de 56 km en un sólo día. Individuos marcados en las Islas Británicas se han recuperado en Canarias, en las Azores, y por supuesto en Galicia. El ejemplar de estas dos fotografías, amablemente cedidas por un auténtico especialista en tiburones, Gonzalo Mucientes, fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda:

Fotos: Gonzalo Mucientes.

Descripción: El cazón tiene un cuerpo alargado y esbelto terminado en un morro largo, apuntado y típicamente traslúcido, como se aprecia en la primera imagen. Las dos últimas aberturas branquiales están situadas sobre la base de la aleta pectoral. Ojos grandes y alargados, con membrana nictitante bien desarrollada. Las narinas presentan solapas muy pequeñas. Boca grande y arqueada con pliegues labiales moderadamente largos.
     La primera dorsal, de forma triangular, es mucho mayor que la segunda; la cual, a su vez, es un poco más pequeña que la anal. Las pectorales son largas y falciformes, mientras que las pelvianas son pequeñas. La aleta caudal es de buen tamaño, con un lóbulo terminal grande y bien marcado, y un lóbulo inferior también grande (casi la mitad de largo que el superior).
      El color es gris a gris pardusco en el dorso y flancos, y blanquecino en la zona ventral.

Foto: Ross Robertson, 2006
Dentición: Dientes similares en ambas mandíbulas: pequeños, con una cúspide principal inclinada hacia las comisuras y varias cuspidillas en la base del borde comisural. Los dientes centrales son rectos, casi simétricos, y un poco más pequeños. Varias filas funcionales.
      Presenta un sinfisario, que puede estar ausente en la mandíbula superior.

Talla: Parece que pueden existir variaciones regionales. La longitud total máxima registrada es de 195 cm (ya os imagináis que se era una hembra; la máxima para los machos es de 175 cm). En general, miden al nacer unos 30-40 cm, y alcanzan la madurez ellos en torno a los 120-170 cm, y ellas hacia los 135-185 cm.

Foto: Rafael Bañón.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de entre 6 y 52 crías según el tamaño de la madre. No obstante, su productividad biológica es bastante baja dada su longevidad (hasta 60 años) y su maduración tardía: las hembras son maduras sexualmente a partir de los 10 años de edad (algunos sostienen que entre los 13-15 años) y los machos entre 12-17.
      Su tasa de crecimiento es también extremadamente lenta: en 1951 se colocó una etiqueta a un individuo de 135 cm con una edad estimada de 10 años; cuando 35 años después volvieron a capturarlo, tan sólo había crecido 6,5 cm.
      La cópula tiene lugar en el borde de la plataforma continental; posteriormente las hembras se dirigen hacia las zonas de cría en aguas someras como bahías o estuarios para dar a luz, que suele ocurrir en los meses estivales, lo cual concuerda con la cita de Rodríguez Solórzano. El periodo de gestación es de unos 10-12 meses. Las crías permanecen en las zonas de cría entre uno y dos años.

Uno de los varios ejemplares capturados el pasado septiembre cerquita de Rianxo, en la ría de Arousa¹.

Recientemente se han encontrado evidencias de un ciclo reproductivo trianual en aguas de California. Un estudio de marcado llevado a cabo en esa zona observó que el cazón es una especie altamente migratoria a lo largo de la costa oeste de Norteamérica desde el estado de Washington hasta Baja California, en México; los especímenes marcados mostraron un ciclo migratorio trianual con filopatría: las hembras regresaban cada tres años a La Jolla, al sur de California, para completar su gestación.²

Dieta: Es un depredador oportunista y voraz de todo tipo de peces, pelágicos y de fondo, e invertebrados: arenques, sardinas, anchoas, salmones, merluza, lenguados, cangrejos, caracoles marinos, erizos de mar... Y es también aficionado a los cefalópodos: pulpos, calamares, etc. 

Hábitat y distribución: El cazón es un habitante de las aguas de la plataforma continental desde el litoral hasta el talud continental e insular. Es una especie demersal, aunque también muestra hábitos pelágicos, desde la superficie hasta más allá de los 826 m. Recientes estudios de marcado han demostrado, no obstante, que también realiza importantes migraciones en mar abierto durante las cuales es capaz de comportarse como un tiburón oceánico realizando migraciones verticales diarias para depredar sobre la capa profunda de dispersión (véase Migraciones verticales del cazón).

Fuente: FAO
Se encuentra en las aguas templadas y frías de casi todo el mundo: Atlántico oriental desde Noruega e Islandia hasta Suráfrica, Atlántico suroccidental, Mediterráneo, Pacífico oriental, Australia, Nueva Zelanda, etc.
      Como ya señalamos, los cazones son especies capaces de llevar a cabo importantes desplazamientos. Pueden moverse en grupos que, al menos en determinadas zonas, presentan segregación por sexo y por talla. En verano viajan hacia el norte y en invierno en dirección contraria, hacia el sur.
      Es (más bien era) un tiburón muy típico nuestra costa, tal como señalaban, hace más de 30 años, Rodríguez Solórzano et al.³:
É moi abundante en todo o litoral galego, adentrándose ó fondo das rías cando chega a época estival. Temos comprobado a súa presencia no Pedrido (Ría de Betanzos) onde causou pánico entre os bañistas. Péscase con palangre e comercialízase fresco no mercado.
Foto: Walter Heim.

Un reciente trabajo ha demostrado que no existe una población mundial panmíctica de Galerhinus galeus (es decir, formada por individuos que se reproducen entre si de forma aleatoria, con pocas limitaciones), sino que, al contrario, hay al menos cinco poblaciones genéticamente diferenciadas: África, Australia, Norteamérica, Sudamérica y Europa occidental (la del Mediterráneo no está suficientemente estudiada), con nula interconectividad genética entre si, debido posiblemente a las largas distancias entre las diversas cuencas oceánicas y a barreras relacionadas con la temperatura. Esto tiene serias implicaciones para la conservación de la especie, puesto que cada población constituye un stock único con un material genético propio que debe conservarse.

Pesca y estatus: Estamos ante una especie sumamente comercial tanto por su carne, que es excelente, y el aceite de su hígado, como, por supuesto, por sus aletas (en inglés norteamericano también se le conoce como soupfin shark, 'tiburón sopa de aleta'), de ahí que se la haya sometido a una intensa sobrepesca que ha llevado a diversas poblaciones en todo el mundo al borde del agotamiento. La situación es más que preocupante.
      El cazón se captura con diferentes artes de red y anzuelo, y es también apreciado por los pescadores deportivos dada su combatividad. Buena parte del cazón que capturamos en Galicia se va para la zona Mediterránea, donde su carne es muy apreciada: se consume fresca o salada.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus global de En peligro crítico, si bien con especificaciones regionales. Así, la población del Atlántico nororiental y Mediterráneo se consideran como Vulnerables.

Foto: Toño Maño.

Se podían contar muchas más cosas del cazón, pero este artículo no se acabaría jamás. De modo que ahora os toca a vosotros. Si hemos logrado despertar el interés por este hermoso tiburón, ya sabéis: escribid "cazón" y dadle al "Enter"... Y también, por qué no, abrir una de aquellas viejas enciclopedias, por la T, por la E y, por supuesto, por la C.


=>Más información en: El viaje del cazón (Galeorhinus galeus).

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¹Gracias a Jacobo Alonso, que tuvo la amabilidad de hacerme llegar esta foto tan pronto la recibió. 
²Andrew P. Nosal, Daniel P. Cartamil, Arnold J. Ammann et al. (2021). Triennial migration and philopatry in the critically endangered soupfin shark Galeorhinus galeus. Journal of Applied Ecology. https://doi.org/10.1111/1365-2644.13848
³Manuel Rodríguez Solórzano et al. Guía dos peixes de Galicia. Vigo: Galaxia, 1983.

C. L. Chabot (2015). Microsatellite loci confirm a lack of population connectivity among globally distribution populations of the tope shark Galeorhinus galeus (Triakidae). Journal of Fish Biology, doi: 10.1111/jfb.12727.