Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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sábado, 15 de octubre de 2022

El temible Scymnodon ringens

Scymnodon ringens. Foto: Juan Carlos Arronte, IEO de Santander.

Cuando alguien me pregunta qué es lo que tienen los tiburones de profundidad, que tan embobado estoy con ellos, a veces no sé qué explicar ni cómo, así que recurro a fotografías como la que encabeza este pequeño artículo (y las que siguen). Y ya no hacen falta más palabras ("¿Que qué tienen? Tú mira esto."). Lo que veis es una bruja (Scymnodon ringens), uno de los tiburones de aspecto más inquietante y turbador que tenemos en nuestro mar profundo.

lunes, 30 de mayo de 2022

Primer registro de negrito (Etmpoterus spinax) con leucismo.

Comparación entre la coloración natural de un negrito con la del ejemplar con leucismo (vistas lateral (a) y dorsal (b)), y detalle de la cabeza (c), donde se observa el ojo con su color normal. Fuente: Arronte et al., Journal of Applied Ichthyology, 2022.

Los tiburones tienen un patrón de color específico que les sirve para ocultarse tanto de las posibles presas como de los posibles depredadores. Este patrón depende en buena medida del tipo de hábitat en el que se mueven. Muchas especies de profundidad como los etmoptéridos (familia Etmopteridae) suelen presentar una coloración oscura más o menos uniforme gracias a la cual sus siluetas se desdibujan y diluyen en la negrura del mar profundo. Por este motivo resulta particularmente sorprendente el reciente hallazgo de un ejemplar de esta familia con leucismo.

viernes, 6 de agosto de 2021

Nueva guía Sharks of the World

Ya tenemos aquí Sharks of the World: A Complete Guide, de David A. Ebert, Marc Dando y Sarah Fowler, la esperada actualización de la guía del 2013, de la que ya informábamos puntualmente en Nueva guía, nuevas especies. Esta nueva edición ha sido publicada por Princeton University Press, pero con la misma producción y exquisito diseño de Wild Nature Press. Incluye nuevos capítulos dedicados a cuestiones como el análisis genético, la pesca, conservación, ecoturismo, dentición, etc. —sólo la introducción tiene treinta páginas más— y, naturalmente, trae unas cuantas novedades taxonómicas que pasamos a detallar.

martes, 31 de diciembre de 2019

Diferenciando el alitán de la pintarroja

Arriba: Pintarroja (foto: Ramón Fernández). Abajo: Alitán (fotos: Eliseo Ruiz).
La pintarroja (Scyliorhinus canicula) y el alitán (Scyliorhinus stellaris) son tiburones íntimamente emparentados entre si; son algo así como primos hermanos dentro de la amplísima y abigarrada familia Scyliorhinidae. Esto explica por qué son tan parecidos. Ambos comparten una serie de rasgos anatómicos que hacen que no poca gente los confunda: pequeña talla y aletas pequeñas, dorsales bastante retrasadas, morro corto, ojos relativamente grandes y librea más o menos parduzca con manchas oscuras en dorso y flancos. Sin embargo, a poco que nos fijemos, las diferencias se nos aparecen con bastante nitidez. Aquí os presentamos algunas claves.

lunes, 1 de agosto de 2016

Los tiburones de Galicia (i)

El tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) es la especie más primitiva de todos los tiburones: una cabeza de saurio encajada en un cuerpo alargado como el de los congrios. La boca, en posición terminal, posee unos característicos dientes tricuspidados, afilados como poteras e inclinados hacia el interior de la boca. (Foto: Toño Maño).

[Artículo originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es mía.]

DIVERSIDAD DE ESPECIES

En Galicia tenemos registradas 48 especies de tiburones, lo que representa algo más del 9% de las 510 descritas hasta ahora en todo el mundo. Esta cifra, baja solo en apariencia, esconde sin embargo una extraordinaria diversidad. Agrupados en 7 órdenes y 22 familias, tenemos tiburones de todas las formas, colores y tamaños. Los hay con cuerpo fusiforme más o menos estilizado, o aplanado como el de las rayas; algunos tienen el morro chato y otros increíblemente alargado; unos poseen dos aletas dorsales, con o sin espinas, otros solamente una, y un buen puñado de ellos carece de aleta anal. Pueden presentar una librea de color negro, gris, acastañada, estampada, o sin color, y algunas especies incluso brillan en la oscuridad como las luciérnagas. Algunos tienen dientes diminutos y otros increíblemente grandes y afilados. En cuanto a las tallas, tenemos el peregrino (Cetorhinus maximus), que, pudiendo superar los 11 m, es el pez más grande de Europa y el segundo del mundo, solo detrás del tiburón ballena; y del otro lado, el negrito (Etmopterus spinax), que no llega a los 60 cm.

Estas grandes diferencias son apenas variantes morfológicas sobre un diseño básico, pero de un extraordinario éxito evolutivo. Los tiburones no solo llevan más de 400 millones de años en la Tierra, sino que fueron capaces de sobrevivir a severas extinciones masivas. Puede decirse, por tanto, que, más que seres primitivos, los tiburones son en realidad de las criaturas más avanzadas que existen.

Los rasgos anatómicos más importantes de este diseño básico, compartidos por todas las familias de tiburones, son los siguientes: esqueleto cartilaginoso; entre 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no cubiertas por un opérculo; piel cubierta de dentículos dérmicos —estructuras similares a los dientes— y no de escamas; los machos presentan en las aletas pélvicas un par de órganos copuladores (pterigópodos), pues al igual que las personas los tiburones se reproducen mediante fecundación interna; y, por último, ausencia de vejiga natatoria. Aunque mucha gente no se lo cree o no lo entiende, tan tiburón es la pintarroja que meten en la caldeirada o guiso como el tiburón blanco de las películas y los documentales.

Figura 1. La Galicia sumergida: PC: Plataforma continental. TC: Talud continental. BG: Banco de Galicia. (Atlas digital GEBCO.)

BAJO EL MAR DE GALICIA

Tal diversidad responde a una tipología igualmente amplia de hábitats, cada cual con sus particulares características ambientales —luminosidad, temperatura, presión, contenido en oxígeno, en sal, nutrientes, etc.—. Por eso es también necesario describir, siquiera esquemáticamente, el lugar donde viven. Excepto para los marineros (y no todos) y para los científicos, a la mayoría de nosotros nos resulta difícil imaginar las dimensiones, naturaleza y estructura del inmenso paisaje que se oculta bajo la superficie, la Galicia sumergida (fig. 1). Si pudiésemos levantar esa cubierta líquida y contemplarla en su totalidad a vuelo de pájaro, nos encontraríamos con un universo de llanuras interminables barridas por las corrientes y punteadas aquí y allá por grandes peñascos y formaciones rocosas, cañones inmensos abiertos como heridas de hacha en la falda del continente, valles profundos dominados por cerros y montañas colosales, bosques fantasmales de corales blancos que surgen de la negritud del fondo. El mundo de los tiburones.

a) La plataforma continental. La plataforma continental gallega es relativamente estrecha, tiene un anchura máxima de 35 km. Se trata de la zona más rica y productiva del océano. La luz del sol la ilumina de arriba abajo permitiendo el crecimiento de los organismos fotosintetizadores que constituyen la base de la red trófica. A esto se suman los nutrientes transportados por el aire, las corrientes y las olas, que sirven de alimento al zooplancton y a millares de pequeños organismos que contribuyen al mantenimiento de todo este entramado de vida.

Marrajo (Isurus oxyrinchus). (Foto: Antonio Parada).
La abundancia de presas implica naturalmente la presencia de depredadores. Hasta aquí se acercan las grandes especies pelágicas como las tintoreras (Prionace glauca) y los marrajos, el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), en busca de sardinas, caballas, jureles, pescadillas, cefalópodos, sin despreciar los tiburones más pequeños e incluso las aves marinas. El marrajo, una de las criaturas más veloces del mar, va también detrás de los bonitos, los atunes y los peces espada, y de los mamíferos marinos. El zorro (Alopias vulpinus) es un especialista en peces gregarios, que caza utilizando su larga aleta caudal —tan larga como el resto del cuerpo— a modo de látigo, golpeando violentamente los cardúmenes.

1. Este juvenil de peregrino (Cetorhinus maximus) se dejó ver por Muros alá en julio de 2015 (foto: Xaime Beiro). 2. El zorro (Alopias vulpinus) está incluido en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro. El ejemplar de la fotografía es una hembra de 457 cm capturada accidentalmente hace unos años por una pareja que traía lirio y pescadilla (foto: Toño Maño). 3. En situaciones estresantes o traumáticas, las tintoreras (Prionace glauca) evaginan el estómago, es decir, les dan la vuelta como si fuese una bolsa de plástico y lo sacan por la boca, como se observa en la imagen (foto: Toño Maño). 4. El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) se encuentra al borde de la extinción en el Atlántico NE, figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de En peligro crítico. Desde 2010 su captura y comercialización están terminantemente prohibidas, a pesar de lo cual todavía se sigue viendo en algunas lonjas a la venta como marrajo azul (Isurus oxyrinchus). El ejemplar de la fotografía, un macho de 196 cm, es una captura legal, anterior a esta prohibición (foto: Toño Maño).

Sin duda uno de nuestros tiburones más extraordinarios es el peregrino (Cetorhinus maximus), que periódicamente, sobre todo en primavera y verano, visita nuestras costas siguiendo los afloramientos de plancton. Puede acercarse bastante a las playas e incluso entrar en las dársenas, como ocurrió hace pocos años en Pedras Negras. Suele vérsele nadando lentamente cerca de la superficie —a veces el morro asomando por encima— con la inmensa boca abierta para filtrar grandes cantidades de agua.

En las proximidades de la franja litoral encontramos especies como el cazón (Galeorhinus galeus), un voraz cazador oportunista de todo tipo de peces, de pulpos e incluso crustáceos, que en los meses de verano puede entrar en las rías. A la misma familia (Triakidae) pertenece la musola pinta (Mustelus asterias), dotada de dientes molariformes especialmente preparados para triturar las conchas de crustáceos y moluscos. Y más ligados al fondo tenemos la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el tiburón más abundante de Galicia, y, en el otro extremo de la escala, al borde de la desaparición de nuestras aguas —si es que no se ha ido ya para siempre—, el angelote (Squatina squatina), que vive echado o enterrado en el fondo, al acecho de una posible presa.

1. Detalle de la cabeza de una pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Toño Maño). 2. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus) (foto: CEMMA). 3. El angelote (Squatina squatina), considerado En peligro crítico por la UICN, prácticamente ha desaparecido de la plataforma europea; solo se conserva una población estable en las Canarias (foto: José Torre Busto). 4. Aunque su aspecto invita a pensar lo contrario, los cazones (Galeorhinus galeus) son grandes viajeros capaces de recorrer 56 km en un solo día. El ejemplar de la imagen fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda (Pontevedra) (foto: Gonzalo Mucientes).

b) El talud continental. En su borde, situado a unos 150 m de profundidad, la plataforma continental se inclina repentinamente para descender, por el norte, hasta los 5000 m de la llanura abisal de Vizcaya y, por el oeste, hacia la cuenta interior de Galicia, una especie de canal de unos 100 km de ancho que discurre de norte a sur a lo largo de 350 km entre los 3000 y los 4000 m de profundidad. El talud continental gallego aparece cortado por una serie de cañones abruptos  —Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo...— que descienden canalizando una importante cantidad de sedimentos. Aunque la luz del sol es apenas un tenue resplandor y a partir de los 1000 m la oscuridad es absoluta, el talud es también una zona de gran productividad, pues hasta él llegan nutrientes procedentes de la costa, de la plataforma y también de los fondos marinos, lo cual favorece la proliferación de un amplio número tanto de especies pelágicas como demersales y bentónicas. En el talud superior viven los tollos, brujas, negritos (géneros, Etmopterus, Scymnodon o Dalatias), las viseras, zapatas, quelvachos (géneros Deania, Galeus, Centrophorus, entre otros), así como los extravagantes cerdos marinos (familia Oxynotidae), especializados en pequeños crustáceos y en la depredación de las cápsulas-huevo de rayas y tiburones.

c) El banco de Galicia. El límite occidental de la cuenca interior está marcado por varias montañas submarinas. La más importante es, sin duda, el banco de Galicia, una inmensa mole de 90 km de largo, en su eje N-S, por 50 km de ancho, que se yergue majestuosamente desde los más de 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 650 m de profundidad en su punto más elevado. Se trata de la montaña más alta de Galicia, doblando los 2127 m de Pena Trevinca, y una de las zonas más productivas de nuestro mar. El relieve de los montes submarinos hace que las aguas profundas cargadas de nutrientes asciendan a lo largo de sus laderas propiciando una asombrosa explosión de vida. Sobre sus cumbres y cantiles surgen extensas colonias de esponjas, gorgonias y corales de aguas frías que albergan una extraordinaria diversidad de criaturas, y en la columna superior encontramos peces y cetáceos de toda clase, tortugas y decenas de aves marinas. Es nuestra particular selva tropical, habitada por tiburones pelágicos y demersales. En la irrepetible campaña LIFE+INDEMARES, realizada en 2010 y 2011, se recogieron entre los 1500 y 1800 m cinco especies nunca antes registradas aquí: tres pejegatos del género Apristurus¹, hasta entonces desconocido en Galicia —A. aphyodes, A. melanoasper y A. profundorum—, una variedad de visera, la Deania profundorum (anteriormente, Rafael Bañón ya había incluido otra Deania procedente de la misma zona, la D. hystricosa, en su checklist de peces de Galicia de 2010²) y el olayo de Islandia (Galeus murinus), lo que constituye el registro más meridional de la especie.

Pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño).


<Continúa aquí>.

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¹Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Ocurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 30: 906-915, doi:10.1111/jai.12480. 
Véase también C. Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
²Rafael Bañón, D. Villegas-Ríos, A. Serrano, G. Mucientes & J. C. Arronte (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.

martes, 7 de febrero de 2012

¿Qué es un tiburón?

A. Peregrino (Cetorhinus maximus). B. Olayo (Galeus melastomus). C. Olayo de Islandia (Galeus murinus). D. Alitán (Scyliorhinus stellaris). E. Cazón (Galeorhinus galeus). F. Tintorera (Prionace glauca). Fuente: R. Bañón & Toño Maño (2022), Nova Acta Científica Compostelana.

Los tiburones modernos o neoselacios surgieron hace aproximadamente unos 200 millones de años, hacia finales del Jurásico y comienzos del Cretácico. Desde entonces a la evolución le ha dado tiempo de sobra para experimentar a gusto con una amplia gama de formas, colores y tamaños hasta engendrar la asombrosa variedad de especies con que contamos hoy en día (aproximadamente unas 550). Tan tiburón es nuestra modesta pintarroja (Scyliorhinus canicula) como el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) de las películas que tanto nos gustan, asustan y hacen reír. Pero ¿qué es lo que tienen todos estos bichos en común? ¿Cuáles son los rasgos que hacen que sean tiburones?