Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Resultados CITES 2025

Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus). Foto: Andy Murch, sharksandrays.com

A mediados de diciembre de 2025 conocimos las resoluciones aprobadas en la XX Conferencia de las Partes de la CITES celebrada en Samarcanda (Uzbekistán), que incluyen medidas para ampliar la protección para un puñado de especies de tiburones y rayas en serio peligro. 

viernes, 9 de agosto de 2019

Viseras (Deania) en la ría de Arousa


Recorrer la playa cuando hace mal tiempo siempre tiene sus recompensas. El mar arroja a la orilla los más diversos objetos y restos de algas y animales con los que a veces nos gusta intentar construir una imagen de lo que el océano oculta a nuestra vista, como si fuesen pinceladas de un paisaje impresionista. Un paisaje repleto tal vez de misterio, tal vez de inquieta belleza, y muchas veces de deprimente desolación.
     Ayer por la tarde un amigo me envió un mensaje con la siguiente fotografía, hecha por un conocido suyo que se había encontrado un extraño pez en la playa. Quería saber qué era.

domingo, 31 de diciembre de 2017

El "cuento chino" del C. lusitanicus

Arriba: Ejemplar de Centrophorus lusitanicus supuestamente procedente de aguas portuguesas donado por Barbosa du Bocage al Museo de Historia Natural de Londres. Macho juvenil de 742 mm con el número de registro BMNH 1867.7.23.2. Centro: Ilustración que acompaña la descripción original de esta especie (Barbosa du Bocage & de Brito Capello, 1864). Abajo: Registro de la donación de un lote de tres tiburones por parte Barbosa du Bocage al mencionado museo londinense. El primero es una visera (Deania calcea), el segundo de la lista es el C. lusitanicus que figura arriba, y el tercero una bruja (Scymnodon ringens). (Fuente de las tres imágenes: White, Ebert, Naylor, Zootaxa, 2017).

La literatura científica refiere que el quelvacho luso (Centrophorus lusitanicus) es un pequeño tiburón de aguas profundas muy poco conocido que habita entre los 300 y los 1400 m, si bien sobre todo entre los 300-600 m. Fue descrito por primera vez en aguas de Portugal por José Vicente Barbosa du Bocage y Félix António de Brito Capello en 1864, siendo su rasgo morfológico más característico, que sirve para diferenciarlo de los otros quelvachos presentes en esta parte del Atlántico el quelvacho (Centrophorus granulosus), el quelvacho negro (Centrophorus squamosus) y el galludito (Centrophorus uyato), que posee una primera aleta dorsal muy larga. Esta es, a grandes rasgos, la teoría que quienes sentimos fascinación por las especies del mar profundo casi hemos memorizado tras recorrer decenas de guías y manuales... y los gallegos con un punto de contrariedad y, a ratos, de recelo, pues por más que compartimos con los vecinos del sur un sinfín de especies, este tiburón jamás ha sido registrado en aguas de Galicia, no figura en ningún listado. ¿Por qué en Portugal, un par de millas más abajo, si y aquí no?

martes, 16 de mayo de 2017

Los tiburones del banco de Galicia

Cañabota (Hexanchus griseus). Foto: Dan Hershman.
Rafael Bañón es en la actualidad el mayor referente en el estudio de la ictiofauna de Galicia (y no solo de Galicia). Su abundante producción científica es de obligada consulta para todo aquel que desee iniciarse y profundizar en su conocimiento. Hoy vamos a "saquear" de manera inmisericorde uno de sus últimos trabajos con el objetivo de completar toda la información de que disponemos (naturalmente, siempre hablando de tiburones) sobre una de nuestras áreas oceánicas más ricas en términos de biodiversidad, el banco de Galicia.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Quelvacho negro (Centrophorus squamosus)

Quelvacho negro (Centrophorus squamosus). Foto: OceanLab, University of Aberdeen.

Quelvacho negro

Centrophorus squamosus (Bonnaterre, 1788)

(es. Quelvacho negro; gal. Lixa negra; in. Leafscale gulper shark; port. Lixa)

Orden: Squaliformes.
Familia: Centrophoridae.

El quelvacho negro representa como pocos el prototipo de tiburón de aguas profundas, una suerte de modelo que reúne todos los matices positivos y negativos que ello encierra. Tenemos, por un lado, la misteriosa belleza de una criatura esquiva y radicalmente ajena a nuestro mundo —lo que la hace todavía más fascinante—, y, por otro, una fuente importante de ingresos que, sometida a una intensa presión pesquera, ha conducido a una caída sustancial de sus poblaciones.
     Otro aspecto, también recurrente, es que a estas alturas no puede decirse que sea mucho lo que sabemos de su biología y costumbres, lo cual en este caso no deja de ser un tanto paradójico al tratarse de una especie tradicionalmente tan importante y relativamente abundante en ciertas pesquerías, como especie objetivo y como captura accidental. Aunque poco a poco van saliendo a la luz datos particularmente interesantes que nos están permitiendo armar el apasionante puzzle de la vida privada de este bellísimo tiburón. Son datos procedentes de aquí y de allá —como trabajos sobre capturas comerciales y científicas realizadas en zonas puntuales del océano—, que, como pequeñas piezas que se ensamblaran perfectamente entre si, nos permiten ir cubriendo, a veces tentativamente, una superficie cada vez más amplia (si bien para ser justos hay que reconocer que, en mayor o menor medida, este mismo patrón es válido para la mayoría de los tiburones). Por eso algunas veces nos encontramos con cifras y datos dispares —a veces incluso contradictorios— sobre un mismo aspecto biológico cuando lo consultamos en distintas fuentes. En algunos apartados de este artículo he querido dejar constancia de ello a modo de ejemplo, pero también como muestra de reconocimiento y admiración —y mucha envidia— por los científicos que han estado y siguen estando ahí, a pie de obra, llevando a cabo una tarea fundamental que muchos conciudadanos no entenderán jamás.
     Resumiendo, puede decirse que estamos inmersos en un proceso de construcción de conocimiento, no ante un cuerpo descriptivo más o menos consolidado.

NOTA: El número o números entre corchetes remiten a la correspondiente entrada bibliográfica recogida abajo.

Foto: Chris Bird, Sharks Devocean.
Descripción. El quelvacho negro tiene un cuerpo relativamente robusto que remata en un morro corto y grueso, levemente aplanado y con forma de cuña visto lateralmente. La piel es muy áspera debido a los grandes dentículos dérmicos que la cubren, que en los adultos presentan una característica corona en forma de hoja, con fuertes crestas y bordes dentados —de ahí su nombre común en inglés, Leafscale gulper shark, algo así como "quelvacho de escamas como hojas". Los ojos son grandes, así como los espiráculos, redondeados, situados detrás. La boca es ligeramente arqueada, con los pliegues labiales superiores más cortos que los inferiores.

Detalle de los característicos dentículos dérmicos del C. squamosus en perspectiva cenital (izq.) y lateral (dcha) (fotos tomadas de www.thefossilforum.com).
Ambas dorsales presentan espinas cortas pero fuertes. La primera dorsal es larga y baja y la segunda más corta y alta, con forma triangular. Las pectorales son pequeñas y su borde posterior libre es corto, no apuntado y alargado como en su pariente el quelvacho (Centrophorus granulosus), con el que guarda un evidente parecido. La caudal es corta y ancha, con el borde posterior casi recto o ligeramente cóncavo en los adultos; su lóbulo inferior está poco desarrollado y el superior presenta un lóbulo terminal marcado.
     La librea es sencilla: color gris oscuro a pardo grisáceo oscuro uniforme, sin marcas distintivas.

Dentición. Dimorfismo dentario. Los dientes de la mandíbula superior son lanceolados: presentan una sola cúspide más o menos recta, relativamente baja y apuntada, y están muy próximos entre si, pero no imbricados. Los de la inferior, también unicuspidados, son bastante más anchos, con una cúspide baja y abatida, y están imbricados formando como un filo de sierra. 30-38 hileras en la mandíbula superior y 24-32 en la inferior.

Fuente: Akhilesh et al., J. Mar. Biol. Ass. India, 2010 [1].
Talla. Longitud total máxima de unos 164 cm, siendo las hembras las que, a tenor de los registros, alcanzan mayores tallas. Los machos son maduros en torno a los 100-110 cm y las hembras a los 110-125 cm.
     Por lo que respecta a las tallas de nacimiento, casi podría decirse que hay tantas cifras como fuentes consultadas. Algunas indican 30-40 cm [8], otras 35-40 cm [5], y otras entre 35-43 cm [11, 14]. Trabajos más específicos señalan 38-40 cm en Galicia [2] y, en Portugal, una cifra sustancialmente más elevada, 44-46 cm [10]. Tal vez no andemos muy lejos de la realidad si sintetizamos la cuestión dejándola en una amplia horquilla de 35-46 cm en función de diversas variables ambientales y biológicas.

Reproducción. El C. squamosus es vivíparo aplacentario con camadas de 4 a 8 crías, posiblemente hasta 9. Hembras analizadas en Madeira portaban entre 2 y 10 embriones, con una media de 5,4 [13]. Algunos trabajos han encontrado una correlación entre la talla materna y el número de embriones [10], otros, en cambio, no [13], si bien admiten que esto puede deberse a posibles abortos durante el trauma de la virada.
     Por lo demás, es muy poco lo que se sabe de su reproducción, como ocurre con muchas otras especies de aguas profundas. Figueiredo et al. [10] observaron que el tracto reproductivo de la hembra de mayor tamaño que pudieron examinar no mostraba capacidad reproductiva alguna, lo cual podría ser indicio de senescencia, hipótesis que, obviamente, debe ser confirmada. Los mismos autores encontraron elementos que apuntarían a la existencia de una estación reproductiva en la que la cópula podría tener lugar en verano o comienzos del otoño.
     Se trata de una especie longeva. Se estima que puede llegar a vivir hasta los 70 años. Las hembras maduran hacia los 35 años y los machos un poco antes, en torno a los 30.

Embrión a término de 44 cm de LT (fuente: Figueiredo et al., JFB, 2008).
Comportamiento migratorio. A mi modo de ver, esta es uno de los aspectos más interesantes de la vida, todavía privada, de este tiburón. Los datos de que disponemos son por desgracia bastante fragmentarios.
     Recientemente, Rodríguez-Cabello y F. Sánchez [12] lograron colocar transmisores PAT a 5 ejemplares en el área de El Cachucho, en el Cantábrico. Era la primera vez que se empleaba esta técnica en tiburones de aguas profundas, con todas las dificultades técnicas y biológicas que ello entrañaba, y los resultados han sido muy buenos. Se confirma que este tiburón es capaz de realizar grandes migraciones, lo que apoyaría la hipótesis de la conectividad entre áreas diversas y, a su vez, la existencia de una única población en esta parte del Atlántico. Dos ejemplares se dirigieron hacia el oeste —sus transmisores se liberaron frente a las costas de Galicia— y dos hacia el este, uno de los cuales, un macho de 118 cm, llegó hasta el banco de Porcupine, al oeste de Irlanda, tras viajar casi 1000 millas náuticas a lo largo del talud, según la hipótesis más plausible. En todos los casos, los desplazamientos se producían a una cota media de 900-1000 m, posiblemente siguiendo los márgenes continentales.

En amarillo, la hipótesis de la migración N-S, todavía por confirmar. En verde, las trayectorias más probables de los ejemplares 4 y 5 marcados por Rodríguez-Cabello y F. Sánchez; el primero un macho de 118 cm, el segundo una hembra de 99 cm.
Al margen de lo anterior, existen elementos suficientes para sostener la idea de un comportamiento migratorio complejo de alguna manera asociado con la reproducción. El que individuos de determinadas tallas y estadios reproductivos estén presentes en unas áreas y ausentes de otras, parece un claro indicio de ello. Centrándonos en el Atlántico NE, se ha observado que en zonas tan septentrionales como las islas Feroe, Escocia y oeste de las Islas Británicas no se han encontrado hembras grávidas, y si, en cambio, en áreas más meridionales. En Galicia y Portugal, siguiendo los trabajos de Bañón et al. [2] y Figueiredo et al. [10], solo contamos con 4 registros —2 en cada zona— tras el examen de varios centenares de hembras. Pero en Madeira la cosa se dispara: nada menos que el 34% de las hembras analizadas por Severino et al., estaban preñadas —21 en total—. Este elevado porcentaje, unido al hecho de que todos los estadios de desarrollo uterino y ovárico estaban presentes en la zona, refuerza la hipótesis de que este archipiélago podría constituir una zona de cría [13]. El hecho, no justificado por el tipo de aparejo, de que no se hayan encontrado crías ni en esta ni en otras zonas del océano puede deberse a que carecen de la suficiente autonomía para llegarse hasta los anzuelos, bien porque viven a mayor profundidad, próximos al fondo, bien porque se encuentran en aguas más someras.
     Todo esto parece abundar en la teoría de que las hembras maduras y/o grávidas se desplazan hacia el sur, hacia alguna de las áreas descritas o hacia cualquier otra que no conocemos, que todavía permanece oculta o fuera del alcance de los aparejos comerciales y científicos. Como es natural (¿hace falta decirlo?), se trata de una hipótesis que debe ser ratificada mediante estudios más completos.
    
Fuente: OceanLab/NIOZ.
Dieta. Dieta variada. Al igual que su primo hermano el granulosus, el squamosus come de todo, desde teleósteos (merluza, bacalaos, caballas, granaderos (Macrouridae), alepocefálidos, dirétmidos...) hasta quimeras, cefalópodos y crustáceos (eufausiáceos y peneidos).

Hábitat y distribución. El quelvacho negro es una especie demersal del talud continental, por lo general entre los 229 y los casi 2400 m, si bien existe un registro a 3280 m en la Dorsal Atlántica (cita de Priede et al. recogida en [12]); es raro por encima de los 1000 m en el Atlántico NE [8]. En Galicia, incluido el banco de Galicia [3], los registros conocidos se han producido entre los 749-1216 m, la gran mayoría capturados con palangre y una pequeña porción con arrastre de fondo [2]. En el área central del Atlántico norte presenta hábitos epi y mesopelágicos, encontrándose desde la superficie hasta los 1250 m en aguas de más de 4000 m de profundidad. Parece haber segregación espacial por tallas y sexo. La proporción de hembras aumenta a medida que se incrementa la profundidad.
     Se ha observado que ejemplares marcados en el Cantábrico emprendían importantes desplazamientos verticales, fundamentalmente entre los 500 y los 1400 m [12].

Elaboración propia [3, 6, 7, 8, 9].
Distribución amplia. En el Atlántico NE desde Islandia y, siguiendo el talud atlántico, Noruega hasta Mauritania, incluidas Madeira, Azores, Canarias, Cabo Verde, Senegal, Gabón al Congo; Namibia, posiblemente Angola, y Sudáfrica, si bien en el Atlántico SE no parece ser una especie tan común como en el NE. Hasta el momento tan solo existe un único registro en toda la fachada occidental atlántica, en Venezuela. Se encuentra también en diversas áreas del Pacífico W e Índico central y W. Ausente en el Mediterráneo. Ebert et al. [7] anotan un registro en el Pacífico chileno que no he podido encontrar en ninguna otra guía. En el texto se despacha bajo el genérico "western and southeast Pacific Oceans".

Pesca y conservación. El quelvacho negro ha sido tradicionalmente un importante recurso pesquero en el Atlántico NE, debido sobre todo al valioso aceite de su voluminoso hígado, pero también por su carne, representando un porcentaje elevado de las capturas de las pesquerías de aguas profundas, particularmente el palangre. Hablamos de capturas como especie objetivo pero también de capturas accidentales, como en la flota que anda al sable negro (Aphanopus carbo) en Madeira, una de las pesquerías de aguas profundas más antiguas del mundo.
     Aunque parece ser un tiburón relativamente común en sus zonas de distribución, se ha constatado un acusado descenso de sus poblaciones. Su baja baja tasa reproductiva —alta longevidad, maduración tardía, camadas extraordinariamente bajas, etc.— lo hace muy vulnerable a la sobrepesca, como ocurre con otros tiburones de profundidad. La UE ha establecido un TAC 0 y la IUCN lo incluye en su Lista Roja con el estatus de Vulnerable, planteando la urgente necesidad de recabar más y mejores datos —es decir, a nivel cuantitativo y cualitativo— para poder evaluar más certeramente la situación actual, real, de los stocks, así como su tendencia poblacional.

Foto: Joao Correia, APECE.
     La falta de datos fiables es uno de los elementos nucleares de la problemática de la conservación del squamosus. Es de todo punto imposible diseñar planes de gestión certeros, viables, que permitan la recuperación de las poblaciones, si la información de la que partimos es errónea, o imprecisa... o directamente es falsa. Es como pretender curar una epidemia de gripe recetando gominolas. Muchos datos de capturas y desembarcos contienen errores, siendo optimistas, o están directamente falseados, siendo realistas. Pocas veces tiene uno la ocasión de leer declaraciones tan contundentes como la siguiente, que no me resisto a traducir:
Todo el mundo sabe extraoficialmente que en el conjunto de la industria pesquera se falsean los datos. Hasta los propios funcionarios de la FAO han admitido oficiosamente, en numerosas conferencias, que por regla general se asume que los informes falseados son el cuádruple, factor que de hecho se tiene en cuenta en la elaboración de los datos pesqueros de muchos países. Sin embargo, los contactos que conseguimos para este estudio revelan que las notificaciones erróneas o falseadas llegan llegan a ser 20 veces más [15].
     El tema de la identificación errónea, por desconocimiento o por mala fe, es un elemento clave. No pocas veces se consignan bajo la misma denominación especies tan distintas, si bien morfológicamente parecidas, como los quelvachos (Centrophorus spp.) o las pailonas (Centroscymnus coelolepis). El excelente trabajo de Correia et al. nos proporciona un ejemplo bien elocuente a la vez que demencial. Estos autores observaron que a partir del 2007 se inicia un drástico descenso de los desembarcos de C. squamosus, al tiempo que comienzan a aparecer en las lonjas de Portugal los primeros registros del Centrophorus lusitanicus o quelvacho luso, especie "que nunca se había registrado en los desembarcos portugueses antes del 2007" [15]. Históricamente, ambas especies, fácilmente confundibles, se venían descargando como C. squamosus... pero en 2007 la cosa cambia. ¿Por qué? Alguno seguro que ya se lo imagina... y se imagina también las consecuencias:
El establecimiento, en 2007, de un TAC para tiburones de aguas profundas hizo que los pescadores desembarcasen todas sus capturas como Centrophorus lusitanicus, dado que este no estaba incluido en la lista de especies reguladas por el TAC. Este caso de información falsa o inexacta ha tenido un efecto muy negativo sobre los datos, con registros de Centrophorus lusitanicus en lugar de otros que con toda probabilidad deberían haber sido Centrophorus squamosus e incluso posiblemente otras especies de aguas profundas como Centrosymnus coelolepis y Centrophorus granulosus [15].
Foto: OceanLab, University of Aberdeen.
El Artículo 13 del Reglamento UE 2016/72 del Consejo prohibe a los buques de la UE la captura, mantenimiento a bordo, transbordo y desembarco del Centrophorus squamosus "en aguas de la Unión de la división CIEM IIa y de la subzona CIEM IV y en las aguas de la Unión e internacionales de las subzonas CIEM I y XIV".
     Pues estupendo.


ACTUALIZACIÓN A 1-I-2018: El Centrophorus lusitanicus ya es oficialmente una sinonimia del C. granulosus. Esta especie jamás ha existido en aguas de Portugal. Es terrible. Véase: El "cuento chino" del C. lusitanicus.
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BIBLIOGRAFÍA

1. Akhilesh, K. V., M. Hashim, K. K. Bineesh, C. P. R. Shanis & U. Ganga (2010). New distributional records of deep-sea sharks from Indian waters. Journal of the Marine Biological Association of India, 52(1): 29-34.
2. Bañón, Rafael, Carmen Piñeiro & M. Casas (2006). Biological aspects of deep-water sharks Centroscymnus coelolepis and Centrophorus squamosus in Galician waters (north-western Spain). Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom, 86, pp.843-846.
3. Bañón, Rafael, J. C. Arronte, Cristina Rodríguez-Cabello, Carmen Gloria Piñeiro, Antonio Punzón & Alberto Serrano (2016). Commented checklist of marine fishes from the Galicia Bank seamount (NW Spain). Zootaxa, 4067 (3), 293-333. http://dx.doi.org/10.11646/zootaxa.4067.3.2.
4. Clarke, Maurice (2002). Age estimation of the exploited deepwater shark Centrophorus squamosus from the continental slopes of the Rockall Trough and Porcupine Bank. Journal of Fish Biology, 60: 501-514. doi:10.1006/jfbi.2001.1861.
5. Compagno, L. J. V., M. Dando & Sarah Fowler (2005). Guía de campo de los tiburones del mundo. Omega, Barcelona.
6. Ebert, David A. (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Deep-Sea Cartilaginous Fishes of the Indian Ocean. Volume 1: Sharks. FAO, Roma.
7. Ebert, David A., Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth. 
8. Ebert, David A. & Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
9. Ebert, David A (2015). FAO Species Catalogue for Fisheries Purposes No. 9: Deep-sea Cartilaginous Fishes of the Southeastern Atlantic Ocean. FAO, Roma. 
10. Figueiredo, I., T. Moura. A. Neves & L. S. Gordo (2008). Reproductive strategy of leafscale gulper shark Centrophorus squamosus and the Portuguese dogfish Centroscymnus coelolepis on the Portuguese continental slope. Journal of Fish Biology, 73: 206-225. doi:10.1111/j.1095-8649.2008.01927.x
11. Guisande González, C., P. J. Pascual Alayón, J. Baro Rodríguez, C. Granado Lorencio, A. Acuña Couñago, A. Manjarrés Hernández & P. Pelayo Villamil (2011). Tiburones, rayas, quimeras, lampreas y mixínidos de la costa atlántica de la Península Ibérica y Canarias. Ediciones Díaz de Santos, Madrid.
12. Rodríguez-Cabello, Cristina & Francisco Sánchez (2014). Is Centrophorus squamosus a highliy migratory deep-water shark? Deep-Sea Research I, http://dx.doi.org/10.1016/j.dsr.2014.06.005.
13. Severino, R. B., I. Afonso-Dias, J. Delgado & M. Afonso-Dias (2009). Aspects of the biology of the leaf-scale gulper shark Centrophorus squamosus (Bonnaterre, 1788) off Madeira archipelago. Arquipélago, Life and Marine Sciences 26: 57-6.
14. White, W. T. (SSG Australia & Oceania Regional Workshop, March 2003). 2003. Centrophorus squamosus. The IUCN Red List of Threatened Species 2003: e.T41871A10581731. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2003.RLTS.T41871A10581731.en, consultada el 27-X-2016.
15. Correia, J., F. Morgado, K. Erzini & A. M. V. M. Soares (2016). Elasmobranch landings in the Portuguese commercial fishery from 1986 to 2009. Arquipélago. Life and Marine Sciences 33:81-109.

jueves, 21 de abril de 2016

Visera flecha (Deania profundorum)

Foto: Rafael Bañón.

Visera flecha

Deania profundorum (Smith & Radcliffe, 1912)

(es. Visera flecha; in. Arrowhead dogfish.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

La visera flecha es la tercera Deania presente en aguas de Galicia, junto con la D. calcea y la D. hystricosa. Hasta el 2009 este magnífico y misterioso tiburón era desconocido nuestras aguas, porque de manera sistemática se venía identificando, erróneamente, como como D. calcea¹, un hecho recurrente en diversas partes de su distribución, no solamente aquí.
     Es muy poco lo que se sabe de la Deania profundorum. Probablemente el trabajo más completo sobre su biología es el publicado por Ricardo Sousa et al. en 2009 a partir del estudio de un importante número de ejemplares muestreados en Madeira en 2004 y 2005², de ahí que lo hayamos tomado como base para este artículo, sobre todo en lo relativo a las tallas y reproducción. Aunque también incluimos los datos, más generales, que ofrecen las principales obras de referencia³.

Descripción. La D. profundorum es la única visera con quilla ventral en el pedúnculo caudal. Este es su rasgo morfológico más distintivo, claramente apreciable en la fotografía de arriba. Por lo demás, su aspecto es bastante parecido a las demás deanias. Presenta un larguísimo morro espatulado, característico del género, con narinas totalmente ventrales y transversas. La boca es arqueada, con grandes pliegues labiales.
A diferencia de la D. hystricosa, su piel es suave al tacto porque los dentículos dérmicos que la cubren, también en forma de tridente, tienen una cúspide pequeña, de 0,25 mm de longitud.
La primera dorsal es alta y relativamente corta, originada a la altura del borde interno de las pectorales, y la segunda un poco más corta pero más alta que la primera. Ambas presentan fuertes espinas acanaladas, la de la D2 mucho más larga que la de la D1. Sin aleta anal, como los demás Squaliformes. Las pectorales tienen forma trapezoidal, son pequeñas y redondeadas; las pélvicas son más pequeñas que la segunda dorsal.
Librea de color grisáceo oscuro pardo grisáceo más o menos uniforme. Las aletas muestran un tono ceniciento, oscuro.

Vista dorsal de la cabeza (foto: K. V. Akhilesh tomada de FishBase) y detalle de los dentículos (fuente: FAO).
Dentición. Dimorfismo dentario, como el resto de las viseras. Los dientes superiores no están imbricados, son cortos y rectos; en cambio, los inferiores sí están imbricados y son bastante más anchos.

Izquierda: Dientes superiores e inferiores. Derecha: Vista ventral de la cabeza. (Fuente: FAO)
Talla. Longitud máxima de 110 cm, correspondientes a una hembra capturada en Madeira. Muchos la consideran como la especie más pequeña de su género, con una longitud máxima de 97 cm (o alrededor de 104 cm, según la IUCN), si bien la gran mayoría de los registros no alcanzan esas tallas. Al nacer miden alrededor de 31 cm, según la cifra más aceptada. En Galicia el registro más pequeño fue una hembra de 25 cm y en Madeira, un macho de 27 cm.
     Los muestreos realizados en este archipiélago revelan, además, la existencia de un claro dimorfismo sexual: las hembras son más grandes que los machos y alcanzan la madurez con tallas superiores. Así, todas las hembras maduras medían entre 86-110 cm, mientras que los machos maduros entre 66-85 cm.
     Por lo demás, las cifras que figuran en la literatura indican que en general los machos maduran entre los 43-67 cm y las hembras entre los 62-80 cm.

Reproducción. Vivíparo aplacentario con saco vitelino. Basándose en el número de huevos fertilizados y de embriones hallados en el útero, se cree que las camadas son de entre 5-11 crías.
    Es probable que los taludes del archipiélago de Madeira constituyan una importante área reproductiva para esta especie, en el sentido más amplio. No solo por la abundancia de neonatos, sobre todo a partir casi de los 1000 m, lo que apuntaría a una zona de parto y de guardería. Las hembras resultaron ser más abundantes que los machos (hasta casi el doble) en todos los estratos de profundidad muestreados, excepto en un tramo medio comprendido entre los 451-1050 m, donde la proporción de ejemplares maduros de ambos sexos se igualaba, lo que, a juicio de Sousa et al., puede querer decir que es a esta profundidad donde podrían producirse los apareamientos. Todo lo anterior parece apoyar la hipótesis de una segregación espacial relacionada con la reproducción.

Foto: Rafael Bañón.
Dieta. A base de pequeños peces óseos demersales, incluidos los peces linterna, calamares y crustáceos.

Hábitat y distribución. Especie batidemersal de hábitos poco conocidos. Se encuentra en el talud superior continental e insular entre los 275-1750 m de profundidad (posiblemente más común en el borde más profundo de este rango); en el Atlántico NW entre los 412-617 m, mientras que en las Canarias se ha capturado entre 600-1500 m. En el banco de Galicia se han encontrado entre los 749-1079 m, y en Madeira a partir de los 150 m.
     En el mencionado trabajo, Sousa et al. (2009) han advertido indicios de una estratificación vertical por tallas. Todos los individuos inferiores a 40 cm se encontraron más allá de los 950 m, algo que también se ha detectado en otros tiburones de profundidad como el tollo raspa (Etompterus princeps) o el tollo negro (Centroscyllium fabricii). Esto podría deberse a que las hembras descienden hacia las zonas más profundas para dar a luz.

Elaboración propia.
Distribución mundial discontinua: Atlántico W (Virginia y Carolina del Norte, y Mississippi, en el Golfo de México), Atlántico E (Galicia, sur de Portugal, Azores, Madeira, Canarias, Sáhara Occidental, Mauritania, Nigeria, Gabón, Congo, Namibia y Sudáfrica; posiblemente Angola), Índico W (Sudáfrica -KwaZulu-Natal-, Walters Shoal, golfo de Aden), Índico N (mar Arábigo, al menos zona próxima a la costa SW de la India), Pacífico W (Filipinas).

Pesca y conservación. En principio de poco valor comercial, si bien se aprovecha fundamentalmente por el aceite de su hígado. Suele ser captura accidental de las artes de fondo, en particular el palangre. Como ocurre con otros tiburones de aguas profundas, suele confundirse con especies similares, de modo que la información de que disponemos sobre el volumen de capturas es escasa y, acaso, poco fiable.
     La visera flecha se encuentra a menudo formando grandes agregaciones, lo que aumenta el riesgo de sobreexplotación, dada su baja tasa reproductiva.
     De momento figura en la Lista Roja de la UICN con el estatus de Preocupación menor, si bien se recomienda la monitorización de las capturas.

Ejemplar fotografiado en la montaña submarina Tritón, al norte de las Canarias. Foto: OCEANA.
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¹Véase Andrés Sanjuán, Alejandro de Carlos, Cristina Rodríguez-Cabello, Rafael Bañón, Francisco Sánchez & Alberto Serrano (2009). "Molecular identification of the arrowhead dogfish Deania profundorum (Centrophoridae) from the northern waters of the Iberian peninsula". Marine Biology Research, 8:9, 901-905. http://dx.doi.org/10.1080/17451000.2012.692160.
Igualmente el extraordinario trabajo de Rafael Bañón, Juan Carlos Arronte, Cristina Rodríguez-Cabello, Carmen-Gloria Piñeiro, Antonio Punzón & Alberto Serrano (2016). "Commented checklist of marine fishes from the Galicia Bank seamount (NW Spain)". Zootaxa, 4067 (3): 293-333. http://dx.doi.org/10.11646/zootaxa.4067.3.2.
²Ricardo Sousa, Sara Ferreira, Tomás Chada, J. Delgado & Dalila Carvalho (2009). "First approach to the biology of the deep-water shark Deania profundorum (Chondrichtyes: Centrophoridae)." Marine Biodiversity Records, vol. 2, e44, doi: 10.1017/S1755267209000554.
³Básicamente: 
-David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth. 
-David A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO, Roma.
-David A. Ebert (2015). Deep-sea cartilagious fishes of the Southeastern Atlantic Ocean. FAO, Roma. 
-David A. Ebert, McCormack, C. & Samiengo, B. 2009. Deania profundorum. The IUCN Red List of Threatened Species 2009: e.T161551A5449518. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2009-2.RLTS.T161551A5449518.en. Consultado el 18 de abril de 2016.
-R. Froese & D. Pauly (Editors), 2016, FishBase, <www.fishbase.org/summary/SpeciesSummary.php?ID=672&AT=Ferreta>, consultada el 19 de abril de 2016.
He tenido en cuenta la bibliografía señalada en las notas anteriores y también: 
-K. V. Akhilesh, M. Hashim, K. K. Bineesh, C. P. R. Shanis & U. Ganga (2010). "New distributional records of deep-sea sharks from Indian waters". Journal of the Marine Biological Association of India, 52 (1): 29-34.
-Rui Coelho & Karim Erzini (2006). "On the occurrence of the arrowhead dogfish, Deania profundorum (Chondrichthyes: Squalidae), off Southern Portugal, with a missing gill slit". Cybium, 30(1): 93-96. En este trabajo se detalla el peculiar hallazgo de una hembra de 85,7 cm y 2,42 kg capturada por un palangrero de profundidad 16 millas al SW del cabo San Vicente a una cota de unos 530 m (el único registro de que tengamos noticia en aguas de Portugal). Tenía la particularidad de que en el lado derecho presentaba 4 aberturas branquiales en vez de 5.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Visera áspera (Deania hystricosa)

Macho de 90 cm capturado en las Azores (foto: Pedro Niny Duarte (c)ImagDOP, tomada de FishBase).

Visera áspera Deania hystricosa (Garman, 1906)
(es. Visera áspera, sapata raspa, tollo raspa; gal. Pico pato, paxariño; in. Rough Longnose Dogfish.)

Sinónimo de Deania calcea (Lowe, 1839).

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

ACTUALIZACIÓN A 21 DE ABRIL DE 2021: Recientes trabajos basados en la biología molecular no han encontrado evidencias que demuestren que la Deania hystricosa sea una especie válida, distinta de Deania calcea. Se trata, por tanto de un caso de sinonimia. Véase Cristina Rodríguez-Cabello, Montse Pérez & Irene Grasa (2020). Taxonomic research on Deania calcea and Deania profundorum (Family: Centrophoridae) in the Cantabrian Sea with comments on Deania hystricosa. Regional Studies in Marine Science, 37. https://doi.org/10.1016/j.rsma.2020.101321. Véase también Sergio Steffani, Diana Catarino et al. (2021). Molecular Systematics of the Long-Snouted Deep Water Dogfish (Centrophoridae, Deania) With Implications for Identification, Taxonomy, and Conservation. Frontiers in Marine Science, 7, 588192. doi:103389/fmars.2020.588192.
     Así pues, hemos retirado esta especie de los listados de tiburones de Galicia y del mundo, pero en cambio hemos decidido mantener el artículo original, tal como lo publicamos hace ya siete años, a modo de curiosidad para el lector.


He aquí un tiburón que dentro de un tiempo tal vez ya no exista, y no porque lo hayamos borrado del mapa (estad tranquilos), sino porque a lo mejor se comprueba que no constituye una especie distinta de su pariente más próximo, la visera (Deania calcea); dicho de otra manera, que D. calcea y D. hystricosa puedan ser en realidad la misma especie. No creáis que se trata de una afirmación gratuita o de un hecho insólito.
      ¿Cómo puede ser eso? Estamos ante bichos morfológicamente muy parecidos, de los que, en bastantes casos, contamos con pocos registros y, en consecuencia, con un no muy abundante corpus de trabajos taxonómicos sobre el género. Es el pan de cada día en una buena parte de las especies de aguas profundas... y no tan profundas¹. Solo el espectacular avance de las técnicas de análisis genético nos está permitiendo subsanar estas carencias y poner un poco de orden en algunas familias, como está ya ocurriendo en la más que necesaria revisión del género Centrophorus².
      Es justo señalar que diversos taxónomos y científicos ya llevaban tiempo llamando la atención sobre algunas inconsistencias en los parámetros biológicos y atribuciones específicas de este género, como también, por supuesto, del género Deania:

Los haplotipos de visera D. calcea generados durante esta investigación mostraron una distancia genética muy baja (0,2%) respecto de los extraídos del GenBank pertenecientes a la misma especie y a la visera áspera D. hystricosa. Los haplotipos de D. calcea de aguas septentrionales de la Península Ibérica se agrupaban con los de D. hystricosa obtenidos durante una campaña de barcoding de peces de aguas profundas en la zona norte del Atlántico central y con las muestras de D. calcea procedentes de una iniciativa de código de barras genético de peces de Australia. Nuestra conclusión es que la relación entre la D. calcea y la D. hystricosa debe ser investigada más a fondo. La similitud en el COI indica un grado sumamente elevado de parentesco. Harán falta más estudios genéticos, incluido el análisis de ADN nuclear, para determinar el nivel de aislamiento reproductivo entre estas dos especies. Conclusión parecida podría extraerse del modo de agrupamiento de los haplotipos de Centrophorus granulosus y C. niaukang.³
Esta proximidad genética de D. hystricosa y D. calcea se ve claramente reflejada en sus respectivos caracteres morfológicos. Cualquier guía de campo que consultemos nos indicará que el único rasgo distintivo que permite distinguir la una de la otra es el tamaño de los dentículos dérmicos, ni siquiera su forma, como en los Centrophorus: casi el doble en la primera que en la segunda, lo que confiere a su piel el tacto áspero que le da nombre.

Descripción: Como acabamos de señalar, la Deania hystricosa es prácticamente idéntica a la Deania calcea: morro espatulado muy largo, boca arqueada con pliegues labiales grandes, narinas totalmente ventrales y transversas, espiráculos alargados. Dorsales con fuertes espinas acanaladas, la primera más corta que la segunda. La primera dorsal es baja y muy larga, la segunda es más corta y alta. Las pectorales son cortas y redondeadas. Las aletas pelvianas son más pequeñas que la segunda dorsal. Pedúnculo caudal corto y sin quilla inferior. La aleta caudal no es muy grande, y tiene el lóbulo inferior poco definido y el terminal bien marcado.

Dentículos de un macho de 88 cm LT. Fuente: Fumio Nakayama, J-elasmo
Los dentículos dérmicos laterales son grandes, tienen forma de tridente, y están espaciados. Miden entre 0,8-1 mm de longitud (frente a los 0,5 mm de la D. calcea).
      En cuanto a su librea, es de un pardo negruzco a gris oscuro uniforme con tonos pardos.

Dentición: Como la D. calcea, nuestra visera áspera presenta dientes diferentes en ambas mandíbulas (dimorfismo dentario): los de la mandíbula superior son cortos, rectos y no imbricados, mientras que los inferiores son anchos, de cúspide abatida y están imbricados. Todos ellos son unicuspidados. Aparentemente no hay dimorfismo sexual dentario.

Fuente: Fumio Nakayama, J-elasmo
Talla: La longitud total máxima es 111 cm, si bien algún autor la eleva hasta los 120 cm. Los machos maduran entre 81-84 cm y las hembras entre 92-106 cm. La talla al nacer se estima en alrededor de los 30 cm.

Reproducción: Poco conocida. Especie vivípara aplacentaria (ovovivípara). Una hembra contenía 12 huevos de gran tamaño, por lo que tal vez las camadas ronden esa cifra.

Dieta: Se supone que similar a otros Deania: pequeños peces óseos bentónicos y demersales, cefalópodos, crustáceos, etc.

Hábitat y distribución: Especie bentónica y epibentónica del talud medio y superior continental e insular entre los 470-1900 m. Más abundante por debajo de los 550-1000 m en Namibia, donde se le ha encontrado a 1900 m.
      En Galicia existe un único registro no reportado procedente del Banco de Galicia.

Mapa de Wikipedia modificado según Ebert et al. (2013)
Probablemente su distribución es más amplia de lo registrado hasta ahora. Atlántico central oriental y suroriental: Azores, posiblemente Madeira, Canarias, Namibia, costa noroccidental surafricana; quizá, ocasionalmente, suroeste de las Islas Británicas y golfo de Vizcaya. Pacífico: Japón y Nueva Zelanda.

Pesca y estatus: Se le captura ocasionalmente con palangre y redes de fondo. Se aprovecha su carne y sobre todo el abundante aceite contenido en su hígado.
      Figura en la Lista Roja de la UICN bajo la etiqueta de Datos insuficientes en tanto no se obtenga más información y datos sobre su biología y ecología.
      Es evidente que la monitorización de las capturas de visera áspera es extremadamente complicada dado que resulta en extremo difícil distinguirla de la visera común... a menos que el citocroma oxidasa I lo remedie.

Dentículos dérmicos de D. hystricosa (foto tomada de la librairie.immateriel.fr).
________________________
¹Incluso dentro de las especies más archiconocidas puede saltar la liebre taxonómica. Hace muy pocos meses se confirmó el nacimiento de una nueva especie de tiburón martillo desgajada de un tiburón tan común y estudiado como la cornuda negra (Sphyrna lewini). La nueva especie ha sido bautizada como Sphyrna gilberti, y solo se conocen 54 ejemplares capturados en aguas costeras del Carolina del Sur (Golfo de México). Exteriormente es indistinguible de la S. lewini, de la que morfológicamente la separa el cómputo vertebral (tiene unas 20 vértebras menos). Genéticamente, comenzaron a divergir de un tronco común hace unos 4,5 millones de años. Asombroso, ¿a que si?
Véase Joseph M. Quattro, William B. III Driggers, James M. Grady et al. (2013). Sphyrna gilberti sp. nov., a new hammerhead shark (Carcharhiniformes, Sphyrnidae) from the western Atlantic Ocean. Zootaxa, 3702 (2),
DOI: http://dx.doi.org/10.11646/zootaxa.3702.2.5
²William T. White, ²David A. Ebert, Gavin J. P. Naylor, Hsuan-Ching Ho, Paul Clerkin, Ana Veríssimo, Charles F. Cotton (2013). Revision of the genus Centrophorus (Squaliformes: Centrophoridae): Part 1-Redescription of Centrophorus granulosus (Bloch & Schneider), a senior synonym o C. acus Garman and C. niaukang Teng. Zootaxa, 3752 (1):035-072.
Véase también el post Quelvacho (Centrophorus granulosus).
³Andrés Sanjuán, Alejandro De Carlos, Cristina Rodríguez-Cabello, Rafael Bañón, Francisco Sánchez, Alberto Serrano (2012). Molecular identification of the arrowhead dogfish Deania profundorum (Centophoridae) from the northern waters of the Iberian peninsula. Marine Biology Research, 8:9, 901-905.
(COI es la sigla de Citocroma Oxidasa I, el gen mitocondrial que comúnmente se utiliza para realizar el código de barras o barcoding genético de una determinada especie.)
Rafel Bañón, Gonzalo Mucientes et al. (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.


martes, 19 de noviembre de 2013

Claves de los Squaliformes

Quelvacho negro (Centrophorus squamosus). Foto: Oceanlab, University of Aberdeen.

Los Squaliformes son un grupo de tiburones por el que es difícil no sentir admiración. Se trata de un orden amplio y muy variado formado por alrededor de 125 especies, algunas tan conocidas como la mielga (Squalus acanthias), otras tan misteriosas y absolutamente desconocidas como muchos tiburones de aguas profundas. Se encuentran en todo tipo de hábitats, desde los estuarios y aguas someras próximas a la costa hasta las aguas más profundas y gélidas de las altas latitudes cercanas a los polos, para cuyas extremas condiciones se encuentran admirablemente adaptados.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Visera (Deania calcea)

Foto: Toño Maño

Visera

Deania calcea (Lowe, 1839)

(es. Visera, sapata, tollo pajarito; gal. Paxariño, pico pato, viseira; in. Birdbeak Dogfish; port. Sapata, pala.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

Existen muchos motivos por los que los tiburones han logrado despertar en nosotros una fascinación tan profunda. De todos ellos, el más importante tiene que ver con el misterio. El misterio es algo así como una oquedad, un espacio vacío que llenamos con nuestros deseos y temores, con nuestras afinidades y antipatías, y sobre todo con nuestra imaginación. Por eso es en la infancia cuando surgen y prenden nuestros afectos más preciados. Aquello que nos deslumbró cuando niños de algún modo seguirá acompañándonos a lo largo de nuestra vida, poderosamente gravado en algún rincón de la memoria. A Borges le dio por los tigres; a otros, por los leones; y tal vez haya habido alguno al que le haya dado por las lombrices intestinales, que de todo hay en la viña del Señor. Lo nuestro (es evidente) son los tiburones.
Ahora que somos mayores y teóricamente más racionales, la fascinación del misterio ha sido sustituida por la del conocimiento. O más bien por la del desconocimiento. Los tiburones nos fascinan tanto por lo que ya se conoce de ellos como por lo mucho que todavía queda por conocer, lo que, en el caso de las especies de aguas profundas, es casi todo. La mayor parte de lo que sabemos de ellas no procede de la observación directa en su medio natural, como es lógico (pocas veces se les ha podido filmar y fotografiar en su hábitat), sino que es el resultado de necropsias, de conjeturas realizadas a partir del examen de individuos aislados o estudios comparativos, de registros de capturas no siempre fiables, etc. En cierto modo siguen siendo seres misteriosos, y por ello me atraen cada vez más.
Así pues, cuando aquella noche de hace pocos años mi amigo Juan, excelente pescador y buen amigo (¿o era al revés?), patrón de una pequeña gran embarcación de bajura, el Nuevo Sin Par, de Castiñeiras, me llamó para decirme que tenía algo para mi que seguro me iba a gustar, que me lo dejaba en una bolsa delante del puente para que lo pasara a recoger cuando pudiese, que lo había pescado en el cantil... y que era un pico pato... pues casi me da un ataque. Dejé cuanto tenía entre manos, me subí al coche y salí como una centella para el muelle.

Se trataba, efectivamente, de una preciosa hembra de casi un metro (95 cm). Me quedé observándola un rato sobre la cubierta del Nuevo Sin Par bajo la luz de las farolas del muelle, y me la llevé a casa. Pasó la noche metida en la nevera, al lado de un pollo decapitado, que, como también estaba muerto, pues no hubo lugar a mucha conversación. Por la mañana le haría una sesión de fotos. 

Descripción: Como acabamos de ver, las viseras o sapatas, son inconfundibles debido a ese fantástico morro largo y espatulado, repleto de sensores eléctricos. Otra cosa, bastante más complicada, es distinguir unas viseras de otras, porque en aguas de Galicia contamos con tres de las cuatro especies que conforman este género Deania: D. calcea, D. profundorum y D. hystricosa. Pero ya nos ocuparemos de todo ello en su momento.
La boca de nuestra D. calcea es arqueada y tiene unos pliegues labiales grandes; las narinas son transversas y están en posición ventral.


Las dos aletas dorsales están dotadas de fuertes espinas acanaladas. La primera dorsal es baja y alargada, y su espina es corta y robusta; la segunda dorsal es más estrecha y alta, y su espina, larga y curvada. Las aletas pectorales son pequeñas, de forma trapezoidal y bordes redondeados. Las pelvianas son más pequeñas que la segunda dorsal. El pedúnculo caudal es corto y carece de quilla subcaudal (ventral). La caudal es más bien pequeña, con el lóbulo inferior corto y el terminal bien marcado. Como todos los Squaliformes, carece de aleta anal.
Librea gris a gris pardusco uniforme, con tonos más pálidos por debajo. La piel es de tacto suave a pesar de estar cubierta por característicos dentículos dérmicos en forma de tridente.

Fijaos en la articulación mandibular.
Dentición: Dimorfismo dentario. Los dientes de la mandíbula superior son como pinchos: rectos, cortos y no imbricados; los de la inferior son anchos y sí están imbricados. Es curioso notar que en las hembras y ejemplares inmaduros la cúspide de los dientes inferiores es abatida, mientras que en los machos está claramente levantada.

Talla: La longitud total máxima registrada corresponde a una hembra de 136 cm capturada en Mauritania. Al nacer miden poco más de 30 cm. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 81-94 cm; las hembras, entre 99-106 cm. 

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de 1 a 17 crías. Es probable que exista un ciclo reproductivo bianual.
Estudios llevados a cabo en el Atlántico Norte apuntan a que los machos son maduros con 17 años y las hembras con 25. La longevidad estimada es de 35 años.

Dieta: A base de pequeños peces bentónicos y demersales, cefalópodos, gambas, camarones y diversos crustáceos.

Hábitat y distribución: Es una especie eminentemente demersal que habita los fondos de la plataforma y talud superior. Su rango batimétrico es por tanto bastante amplio, entre los 70 y los 1740 m, aunque con preferencia entre 400-900 m.

Fuente: Fishbase.
Distribución mundial amplia aunque localizada en aguas frías a templadas del Atlántico oriental desde Islandia hasta Sudáfrica, Pacífico oriental, Taiwan, Nueva Zelanda, Australia, etc.

Pesca y estatus: Tradicionalmente formaba parte de las capturas accidentales de las pesquerías de profundidad (arrastre sobre todo), pero cada vez más se está convirtiendo en una especie objetivo debido al aceite de su enorme hígado, cuya demanda sigue en alza, tanto para la industria cosmética como en la dietética (por ejemplo, los famosos suplementos de Omega-3 que ya mencionamos aquí y de los que, me temo, seguiremos hablando durante mucho tiempo). Su carne es poco apreciada, aunque también se consume.

La visera es un tiburón relativamente común, el más común del género Deania y una de las especies más abundantes en el talud medio. Esto ha hecho que esté catalogada en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro.


A la mañana siguiente tuvo lugar la sesión de fotos con un par de guías de campo en la mano. Pasé un par de horas la mar de entretenidas tratando de dilucidar, entre otras cosas, qué especie de Deania era aquella, investigando cada detalle anatómico, viendo si el plieguecito que me parecía observar en la parte inferior del pedúnculo caudal era real o no, y por tanto podía tratarse de una D. profundorum... (en definitiva, pajas mentales).
Finalmente, la pobre Deania calcea se fue directa y rauda al contenedor de basura orgánica porque el día se me complicó. Ni pensar en devolverla al frigorífico para unas cuantas horas más de velatorio antes de continuar el examen por la tarde. Peligraba mi integridad física, y además el pollo ya no estaba, había volado.


>Véase también el post Visera áspera (Deania hystricosa).

>Descartes de visera: Viseras (Deania) en la ría de Arousa.

[Este artículo fue originalmente publicado en el blog de AXENA, donde, cuando me dejan (son gente muy paciente), publico de vez en cuando alguna cosilla. He hecho algunos cambios.]

miércoles, 1 de agosto de 2012

Quelvacho (Centrophorus granulosus)

Foto: Andy Murch (Elasmodiver.com).

Quelvacho

Centrophorus granulosus (Bloch & Schneider, 1801)

(es. Quelvacho; gal. Lixa de lei; in. Gulper Shark; port. Barroso.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae


El quelvacho es un tiburón sumamente interesante.
"Carajo, qué forma más original de empezar un artículo", quizá piense alguno con cierta retranca y no sin parte de razón. Pero es que es verdad: el quelvacho es interesante, muy pero que muy interesante, sobre todo el quelvacho gallego. Y no es coña.

Para resumir la cuestión, que es un poco más compleja, baste decir que nuestro quelvacho podría ser el orgullo de cualquier abuela pura sangre, de esas que cuando has dejado limpio el plato deciden que te has quedado con hambre y te ponen otra montaña de cocido, o que, si lo has dejado a medias porque definitivamente tu capacidad estomacal no equivale a la del remolque de un tractor, decretan que la comida no te ha gustado mucho y entonces te preguntan qué otra cosa te pueden preparar mientras van sacando huevos de casa, una ristra de chorizos y medio kilo de patatas que se apresuran a volcar en una enorme sartén que —imposible saber cómo o en qué momento (te has asegurado de que la abuela sólo tiene dos brazos con sus respectivas manos)—  ya está al fuego.
En efecto, posiblemente el quelvacho galaico sea el mejor alimentado de todos cuantos hay repartidos por el mundo adelante, como nuestros emigrantes (los pasados, los presentes y los futuros, que se contarán por miles).

Un interesantísimo estudio llevado a cabo por Rafael Bañón, C. Piñeiro y M. Casas, publicado en el 2008 (1), revela que el tamaño de los quelvachos del Banco de Galicia y del talud superior de nuestra plataforma continental es claramente mayor que el generalmente establecido para la especie. Si Compagno señala los 110 cm de longitud total máxima, Capapé, 128 cm en el Mediterráneo, o Moreno 150 cm, los nuestros alcanzan los 166 cm (la abuela, satisfecha, diría: "Non ves? Da ghusto mirar pra eles", sacudiéndose el mandil antes de volver a los fogones).

Foto: Toño Maño
Bromas aparte, el asunto es más complejo y con implicaciones de mayor calado, puesto que las diferencias detectadas no se limitan al tamaño, sino que afectan a parámetros de su biología reproductiva (2). Todo lo cual, sostienen sus autores, puede tener dos explicaciones:
  1. Que existan en el mundo diferentes poblaciones de Centrophorus granulosus con caracteres distintivos propios (como si vistiesen trajes regionales de diversas formas y colores), como ocurre con otras especies como la pailona (Centroscymnus coelolepis), más pequeña en el Mediterráneo que en el Atlántico o el Pacífico.
  2. Que no existan tales diferencias regionales, sino que todo sea producto de un error de identificación, de una confusión entre especies similares. Es decir, que los supuestos Centrophorus granulosus pertenezcan en realidad a una especie distinta. No es una idea descabellada. Al contrario: el conocimiento que tenemos de los centrofóridos, como el de muchos otros tiburones de aguas profundas, es todavía muy pobre, repleto de datos imprecisos e incluso contradictorios, como habéis visto en lo relativo al tamaño, y que por tanto están sujetos a constante revisión y reformulación, como no podía ser de otra manera (por si fuera poco, a veces los rasgos morfológicos que diferencian unas especies de otras son tan sutiles que resulta sumamente fácil confundirse incluso para un ojo experto). Los autores del trabajo citado sostienen que la única especie de centrofórido que encajaría con los datos biológicos obtenidos a partir de los ejemplares capturados en aguas gallegas es el quelvacho de Formosa (Centrophorus niaukang), una especie poco conocida que ya ha sido citada en el Atlántico nororiental entre los 29º y los 31º. (3)
La cuestión, de momento, sigue sin resolverse, así que mejor seguir por caminos un poco más despejados.

Descripción: El quelvacho presenta un cuerpo cilíndrico, alargado y fusiforme, rematado en un morro corto y grueso, con forma más o menos cónica.
La piel es bastante suave porque los dentículos dérmicos que la cubren son anchos, romos (no pedunculados) y espaciados, a diferencia de otras especies similares, como el quelvacho negro (Centrophorus squamosus).
Boca poco arqueada y solapas nasales claramente bilobuladas. Los ojos, carentes de membrana nictitante, son grandes y levemente alargados con un color verde brillante. Espiráculos grandes, alargados y oblicuos, situados detrás de los ojos.
La primera aleta dorsal es moderadamente alta y larga; la segunda es un poquito más baja y de base corta. Ambas están dotadas, en su parte anterior, de una espina asurcada, fuerte y corta. De ahí el término que da nombre a su familia y a su género, Centrophoridae, compuesto de dos voces griegas: kentron ('espina') y phoreo ('llevar').
El borde interno de las aletas pectorales se extiende hacia atrás formando un fino lóbulo alargado y puntiagudo, como se aprecia en esta imagen (en los jóvenes está menos desarrollado):

Foto: A. M. Arias (ICTIOTERM).
La aleta caudal tiene el lóbulo inferior claramente diferenciado y el terminal grande y bien marcado. Pedúnculo caudal sin quillas ni fosetas precaudales.
Color gris oscuro o pardo grisáceo uniforme con el vientre más claro con las membranas de las aletas más oscuras. La librea de los jóvenes es grisácea con un tono vinoso y las aletas están finamente ribeteadas de blanco. 

Dentición: Presenta dimorfismo dentario (dientes diferentes en cada mandíbula): los dientes superiores son estrechos y triangulares, de cúspide recta, y no imbricados, mientras que los de la inferior son más anchos, de cúspide inclinada (como tumbada), y están imbricados formando una sola fila cortante.

Talla: Con las salvedades ya expuestas y a la espera de datos más concluyentes, al nacer, los quelvachos miden entre 30-42 cm; los machos llegan a la madurez con 60-80 cm y las hembras a partir de los 90 cm. La LT máxima, según autor: 110 cm, 128 cm, 150 cm, o 166 cm (de momento).

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas extremadamente bajas de 1 a 2 crías tras un periodo de gestación de unos 2 años o más (hay quien sugiere que hasta incluso 3). Es posible que haya intervalos de descanso entre un periodo y el siguiente.
Durante su desarrollo, el embrión no recibe alimento alguno por parte de la madre, sólo agua y sales minerales. Por ello el oocito debe contar con todo los nutrientes necesarios, de ahí que pueda llegar a tener un tamaño considerable, como en esta especie: más de 9 cm, convirtiéndose así en una de las células más grandes de todo el reino animal.
La madurez sexual del quelvacho es tardía: las hembras la alcanzan entre los 12 y 16 años y los machos a los 7 u 8.
Es una especie longeva, puede vivir hasta 30 años.

Dieta: A base de peces óseos y pequeños tiburones demersales, cefalópodos y crustáceos. En sus estómagos también se han encontrado huevos de rayas. Probablemente sea carroñero, como otras especies similares, que no desaprovecha los restos procedentes de la superficie.

Hábitat y distribución: El quelvacho es un tiburón demersal habitante de la plataforma continental y el talud superior entre los 50 y casi 1490 m de profundidad, preferentemente entre los 200 y los 600 m.
Es una especie relativamente común que puede formar cardúmenes tal vez con separación de sexos y tamaños a lo largo del rango batimétrico descrito: parece que los juveniles de menor tamaño se encuentran a mayor profundidad, por debajo de los 1000 m.

Fuente: Wikipedia
Distribución amplia en mares cálidos a templados: Atlántico, Mediterráneo, Índico occidental, Pacífico occidental y posiblemente central. Aunque en la realidad probablemente sea más amplia que la que refleja este mapa, más o menos correctamente basado en Compagno et al (2005), Guía de campo de los tiburones del mundo, puesto que le falta indicar la costa sur de Mozambique.


Pesca y estatus: Se captura con aparejos de fondo (palangre, arrastre, trasmallos) y también arrastre pelágico. Su carne es buena y localmente apreciada para el consumo humano, aunque lo más importante es su enorme hígado (supone casi el 30% del peso corporal total), muy rico en escualeno.
Especie incluida en la lista roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable.
Los datos de desembarcos en el área de Portugal apuntan a una disminución de entre el 80-95% de la población originaria, de ahí que para el Atlántico Nororiental haya recibido el estatus de En peligro crítico.

La problemática del quelvacho es la misma que la de muchos otros tiburones de aguas profundas. Su tasa reproductiva, extremadamente baja (crecimiento lento, baja fecundidad, madurez sexual tardía), implica una también bajísima tasa de reposición que lo hace muy vulnerable a cualquier tipo de pesquería. Las poblaciones no tardan en caer en picado hasta agotarse en un corto espacio de tiempo. Y las noticias no parecen ser halagüeñas. Disponemos de muy pocos datos, y las naciones se han dotado a sí mismas de un sistema de toma de decisiones extremadamente lento y burocratizado, sometido a intereses económicos cortoplacistas e incapaz, por tanto, de regular la vertiginosa expansión de la actividad pesquera hacia aguas y especies cada vez más profundas a medida que agotan las pesquerías de las zonas superiores e intermedias. Es muy triste, pero a nadie parece importarle una higa.

Foto: Toño Maño
En todo caso, mientras los quelvachos sigan existiendo sobre el fondo del océano, durante el tiempo que sea, quedamos a la espera de novedades científicas que resuelvan definitivamente la cuestión: ¿Podemos añadir el quelvacho de Formosa a nuestra lista, o finalmente podremos hablar, con todas las de la ley, del quelvacho paisano?


>ACTUALIZACIÓN a 28-IX-2013: La última edición de la guía de tiburones del mundo, recién publicada (4) informa de que el quelvacho de Formosa (C. niaukang), nuestro "quelvacho paisano" (C. granulosus) y otro quelvacho más que habita en el Pacífico NO, el quelvacho aguja (C. acus) son en realidad la misma especie.

>ACTUALIZACIÓN a 20 de enero de 2014: Aquí está el trabajo en cuestión:
William T. White, David A. Ebert, Gavin J. P. Naylor, Hsuan-Ching Ho, Paul Clerkin, Ana Veríssimo, Charles F. Cotton (2013). "Revision of the genus Centrophorus (Squaliformes: Centrophoridae): Part 1-Redescription of Centrophorus granulosus (Bloch & Schneider), a senior synonym o C. acus Garman and C. niaukang Teng." Zootaxa, 3752 (1):035-072.


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(1) R. Bañón, C. Piñeiro y M. Casas. "Biological observations on the gulper shark Centrophorus granulosus (Chondrichthyes: Centrophoridae) off the coast of Galicia (north-western Spain, eastern Atlantic)." Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom. 2008, 88(2), pp. 411-414.
Estudio realizado a partir de 268 ejemplares (hembras en su inmensa mayoría) capturados con palangre (en su mayor parte) y arrastre de fondo en el Banco de Galicia y en el talud superior de la plataforma continental entre los 741-1211 m de profundidad. La mayoría de las capturas procedía del Banco de Galicia.
(2) Datos como la talla de madurez sexual de las hembras (147 cm en Galicia frente a >90 cm según la mayoría de los estudios), la cantidad (1-10 frente a 1-2) y tamaño de los oocitos (diámetro de 55-80 mm frente a 20-155 o 100-120 mm, según autor), tamaño y número de embriones (hasta 6 aquí, frente a 1-2 en otras áreas), etc.
(3) La base del problema está en el reconocimiento "oficial" de la presencia del quelvacho de Formosa en aguas septentrionales del Atlántico, a uno y otro lado, pues el mismo caso descrito por Bañón et al en especímenes del mar de Galicia se ha planteado también en la costa este de los EEUU en 2003: los parámetros biológicos de supuestos Centrophorus granulosus concordaban más con los del Centrophorus niaukang.
(4) David A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando. Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Plymouth: Wild Nature Press, 2013.
(Ver reseña: Nueva guía, nuevas especies.)
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