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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Resultados CITES 2025

Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus). Foto: Andy Murch, sharksandrays.com

A mediados de diciembre de 2025 conocimos las resoluciones aprobadas en la XX Conferencia de las Partes de la CITES celebrada en Samarcanda (Uzbekistán), que incluyen medidas para ampliar la protección para un puñado de especies de tiburones y rayas en serio peligro. 

sábado, 30 de noviembre de 2019

CITES 2019, ICCAT y los marrajos

Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Joe Romeiro.
1. CITES 2019. La XVIII Conferencia de las Partes de la CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres) celebrada en Ginebra durante la segunda quincena del pasado agosto aprobó la inclusión del marrajo (Isurus oxyrinchus) y del marrajo negro o marrajo de aleta larga (Isurus paucus) en su Apéndice II¹. Como sabéis, este apéndice recoge aquellas especies que todavía no están seriamente amenazadas de extinción, pero cuyo comercio debe ser regulado y controlado a fin de que eso no ocurra. A partir de ahora, los marrajos solo podrán ser objeto de pesca y comercio por los algo más de 180 países que han suscrito el acuerdo CITES mientras se demuestre que ello no amenaza su supervivencia. Menos es nada. La propuesta, formulada por México, obtuvo el respaldo de 102 votos a favor y 40 en contra, un cifra récord, según parece. A favor, la UE, entre otros; en contra, países como Islandia, Nueva Zelanda, China o Japón y los EEUU.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Resultados CITES 2016


Parece que llegan buenas noticias desde Sudáfrica. La conferencia mundial de la CITES, que acaba de clausurarse en Johannesburgo, ha aprobado finalmente la inclusión de 13 especies de elasmobranquios (tiburones y rayas) en su Apéndice II.
  • El jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis).
  • Las tres especies de zorros marinos o tiburones zorro (fam. Alopiidae): el zorro común (Alopias vulpinus), el zorro negro (A. superciliosus) y el zorro pelágico (A. pelagicus).
  • La 9 especies de mobulas o mantas diablo (fam. Myliobatidae, subfam. Mobulinae): Mobula eregoodootenke, M. hypostoma, M. japanica, M. kuhlii, M. mobular, M. munkiana, M. rochebrunei, M. tarapacana y M. thurstoni.
¿Qué diablos significa eso del Apéndice II y cuáles son sus implicaciones? Buena pregunta. Brevemente, la CITES (siglas en inglés de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres) es un acuerdo internacional jurídicamente vinculante, al menos en teoría, firmado de manera voluntaria por los gobiernos de diferentes países (182 en la actualidad) con el objetivo de controlar el comercio de plantas y animales cuando este suponga una amenaza para su supervivencia. Es decir, es un acuerdo de naturaleza comercial.
     Las especies que reciben el amparo de la CITES se clasifican en tres listados o apéndices. El Apéndice I incluye plantas y animales en serio peligro de extinción, de modo que su comercio está severamente restringido y solo se autoriza en circunstancias muy excepcionales. El lince ibérico (Lynx pardinus), la ballena azul (Balaenoptera musculus) y los peces sierra (fam. Pristidae), por ejemplo, están incluidos aquí. Ninguna otra raya o tiburón aparecen en él.
     El Apéndice II incluye especies con menor grado de amenaza cuyo comercio debe ser controlado a fin de que su supervivencia no se ponga en peligro. En él figuran el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y, desde 2013 [véase Resultados CITES 2013], el jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus), el cailón (Lamna nasus) y tres especies de cornudas o martillos: el tiburón martillo (Sphyrna mokarran), la cornuda (Sphyrna zygaena) y la cornuda negra (Sphyrna lewini); también dos mantas: Manta alfredi y Manta birostris.
     El Apéndice III recoge aquellas especies que están protegidas en al menos un país que solicita ayuda de los demás para controlar su comercio. Hasta 2013 aquí estaban el cailón y la cornuda negra.

Izq. Jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis) (foto: Andy Murch). Dcha. Zorro pelágico (Alopias pelagicus).
Se estima que las poblaciones mundiales de silkies, como se conoce en inglés al sedoso, y de zorros marinos han descendido entre un 70-80%... y localmente hasta un escandaloso 90%. Las mobulas igualmente están cayendo en picado debido, entre otros factores, a la brutal presión pesquera que están padeciendo a causa de sus placas branquiales, altamente apreciadas en varias zonas de Asia como China por sus supuestos valores medicinales. Se calcula que cada año se mueven más de 120 toneladas de este producto, una auténtica bestialidad para una criatura con tan baja tasa reproductiva (en general, 1 cría cada 2-3 años).
     El jaquetón sedoso es una especie muy apreciada, por su carne y también por sus aletas, que son de las más abundantes en los mercados de Hong-Kong. Es una especie objetivo, pero también una de las capturas accidentales más comunes; es decir, que recibe por todos los lados. Su propuesta de inclusión en el Apéndice II recibió el respaldo mayoritario de un amplio porcentaje de países como México, Chile, Nueva Zelanda, etc., y el voto en contra de otros como Nicaragua, Qatar, Indonesia, Japón e Islandia, bien juntitos estos últimos. También la FAO se opuso a esta medida argumentando, como los anteriores, que el control de su pesquería y comercio era más efectivo si se realizaba desde un ámbito regional.
     Los zorros marinos son de los tiburones pelágicos más amenazados. Se calcula que más de un millón de ejemplares cae cada año, para aletas y para carne. Su propuesta, como en el caso anterior, también recibió un respaldo mayoritario tras una votación secreta. En contra... la FAO, Japón ... e Islandia.

Manta (Mobula mobular) (foto: Sarah Fauwetter).
La propuesta para incluir las 9 especies de mobulas en el Apéndice II recibió un respaldo si cabe más mayoritario que el de los tiburones. Incluso la FAO se mostró a favor. Y en contra... Japón e Islandia. Qué curioso, ¿a que si? Esa férrea fidelidad de amantes a la moda, en el fondo y en las formas, ¿tendrá algo que ver con sus posiciones coincidentes respecto a la caza de ballenas? Para quien no cree en las coincidencias la respuesta es obvia.

Las Partes, como se denominan las naciones firmantes de la Convención, tienen ahora 6 meses para implementar medidas de regulación del comercio de mantas diablo y de 12 para los tiburones. Veremos en qué queda todo esto.
     Personalmente, miro todo esto con cierto escepticismo. Pero al mismo tiempo reconozco que en esta convocatoria se han visto ciertos gestos que parece que despiertan en uno un poco de esperanza. Uno de ellos es el elevado número de países que propusieron y votaron cada propuesta. Otro es el caso de naciones como Sri Lanka, por ejemplo, responsable del 50% de capturas de sedosos durante la última década, que fue uno de los promotores de su inclusión en el Apéndice II argumentando que puesto que su pesquería es tan importante para su pueblo, deseaba que fuese sostenible. Los representantes de países como Filipinas, Bahamas y Maldivas adujeron que los tiburones eran valiosos para atraer al turismo, por lo que consecuentemente apoyaron las propuestas, según recoge la crónica de The Guardian. No está mal. Impensable hace unos años. Parece que la evidencia se muestra con toda su fuerza... y parece también que las diferentes asociaciones conservacionistas han aprendido a actuar como verdaderos lobbies. A los japoneses les ha salido un serio y justo competidor... y además con la razón de su parte.
     Crucemos los dedos, y sobre todo no bajemos la guardia. La presión pública a veces funciona.


jueves, 14 de marzo de 2013

Resultados CITES 2013

Imagen de celebración de projectaware.com

La gran noticia se ha producido, callando las bocas de los escépticos más recalcitrantes como el que esto os escribe: hoy mismo, 14 de marzo, el Plenario de la CITES, reunido en Bangkok, ha respaldado los resultados de la votación del pasado lunes: la incorporación de estas 5 especies de tiburón al Apéndice II:
  • Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus)
  • Cailón (Lamna nasus)
  • Tiburón martillo (Sphyrna mokarran)
  • Cornuda (Sphyrna zygaena)
  • Cornuda negra (Sphyrna lewini)
Igualmente, dos especies de mantas se incorporan al Apéndice II (Manta birostris y Manta alfredi), y el pez sierra (Pristis microdon) pasa del Apéndice II al Apéndice I.

Las indecentes presiones de China y Japón, países radicalmente contrarios al acuerdo, finalmente no han surtido el efecto deseado (lograr la minoría de un tercio necesaria para solicitar la repetición de las votaciones). Por un puñado de votos.
A partir de ahora se establece un plazo de 18 meses para que las Partes implementen las medidas necesarias para el control del comercio internacional de estas especies.

Foto de Paul Hilton.
Y aprovechando las circunstancias, por si alguien todavía no tiene muy claro qué significa y qué importancia puede tener todo esto, ahí va una pequeña explicación:

1) ¿Qué es exactamente la CITES? CITES (siglas de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional entre gobiernos cuyo objetivo es controlar el comercio internacional de animales y plantas cuando pueda suponer una amenaza para su supervivencia.
El acuerdo CITES es jurídicamente vinculante para los países que se suman a él voluntariamente, por lo que todos ellos deben adaptar sus legislaciones nacionales para garantizar su correcta aplicación. Actualmente son 177 países (también llamadas Partes).

2) ¿Cómo funciona? Las especies amparadas bajo la CITES están distribuidas en tres Apéndices según el grado de protección que necesitan:
  • Apéndice I: Especies en peligro de extinción. Su comercio está sumamente restringido y sólo se autoriza en circunstancias muy excepcionales.
  • Apéndice II: Especies que no necesariamente se encuentran todavía en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe ser controlado para evitar que ello ocurra.
  • Apéndice III: Especies que están protegidas al menos en un país, el cual solicita a otros países miembros ayuda para controlar su comercio.
El comercio internacional de estas especies (importación, exportación, reexportación, etc.) debe estar controlado, al menos en teoría, mediante un sistema de licencias y permisos.

Como ya os podéis imaginar, la teoría queda fenomenal, pero la práctica no lo es tanto. Ya os imagináis que uno de los puntos flacos de todo esto es cómo vigilar el cumplimiento de estos acuerdos en un medio tan incontrolable como el Océano, repleto, además, de miles de embarcaciones gobernadas por patrones dispuestos a jugársela.

Otra cuestión importante es que la CITES no es una organización conservacionista, sino puramente comercial, y sujeta, por tanto, a presiones y juego político de la peor calaña. De hecho, hasta esta 16ª Conferencia sólo había tres especies de tiburón en el Apéndice II: el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias). En el Apéndice III estaban la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus). Nada más. Ello es debido a la fuerte presión por parte de China y los países asiáticos para evitar cualquier cortapisa a una impresionante fuente de ingresos: el comercio de aleta. No es de extrañar que uno de sus miembros más eximios, el siniestro Dr. Giam Choo-Hoo, representante de Asia, no tuviese empacho en reconocer en una entrevista a un medio británico que él velaba por los intereses de la industria y de los países que él representaba, para los cuales la sopa de aleta de tiburón era un elemento cultural básico e irrenunciable y cuyo comercio aporta grandes beneficios (1).

Pero esta 16ª Conferencia de las Partes nos ha dado un pequeño motivo para la esperanza: la histórica aprobación de todas las cinco propuestas sobre los tiburones, contra todo pronóstico. Tal vez, los delegados estén realmente concienciados de la gravísima situación de estos animales; tal vez la CITES pueda servir para algo. Veremos.


Tiburón martillo (Sphyrna mokarran) en una bellísima foto de Jeremy Stafford-Deitsch.


ACTUALIZACIÓN AL 10 de abril de 2013: Acabamos de saber que China ha presentado formalmente sus reservas en cuanto a la inclusión de la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus) en el Apéndice II (ver Notificación). Esto quiere decir, ni más ni menos, que con toda probabilidad no se sentirá vinculada a los acuerdos tomados.
Así son los países tercermundistas gobernados por una clase política más corrupta de lo habitual en los países primermundistas: si me gustan los acuerdos, los acepto; si no, los rechazo. Sin problemas.
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(1) Ver Frank Pope: In conversation with the Shark Fin Godfather.

lunes, 4 de junio de 2012

Sobre la insostenibilidad del comercio de aleta


No soy buen traductor, pero creo que merece la pena arriesgarse para colaborar (modestamente) desde este Blog en la difusión de una carta tan clara y contundente sobre el tema del comercio mundial de aleta de tiburón y los mezquinos tejemanejes del CITES. Apareció el pasado 29 de mayo en la web del White Shark Conservation Trust y está firmada por un amplio elenco de científicos e investigadores de gran prestigio internacional (en el link aparece la lista con sus credenciales completas). A los más "tiburoneros" os sonarán unos cuantos nombres. Por supuesto, viene que ni al pelo en estos días en que acabamos de conocer la autorización del gobierno (es un decir) de Canarias para la instalación de un secadero "artesano" de aletas de tiburón en Arico. Y desde luego, recordando que España, con Galicia a la cabeza (ver aquí, para un informe más completo), es la tercera potencia mundial en la pesca de elasmobranquios (tiburones y rayas) y suministro de aleta para el mercado asiático.

CARTA ABIERTA SOBRE LA INSOSTENIBILIDAD DEL ALETEO DE TIBURONES

Como organización conservacionista, queremos expresar nuestra preocupación por las últimas informaciones erróneas perpetuadas por los medios de comunicación nacionales e internacionales asegurando que el comercio de aleta de tiburón es sostenible. La realidad es que en su mayor parte este gigantesco mercado no está ni gestionado ni controlado, y que la industria de la aleta en Asia apenas juega papel alguno en la ordenación de las pesquerías de los países que se dedican a la captura del tiburón, Nueva Zelanda incluída. El lento crecimiento y las tasas reproductivas de los tiburones los hacen extremadamente vulnerables a la sobreexplotación. Dado que sólo un pequeño porcentaje de las naciones pesqueras dispone de algún tipo de plan de gestión vigente, la afirmación de que el mercado de aleta es sostenible no se basa en los hechos.
A pesar de las alegaciones en sentido contrario por parte de los Ministerios de Pesca de todo el mundo, existen abundantes pruebas científicas de que las poblaciones de muchas especies de tiburones están en declive, siendo el mercado de aleta un motor importante. Existe un sólido consenso científico en que muchos tiburones, y por supuesto otros peces cartilaginosos como las rayas o las pastinacas, se encuentran en graves dificultades, y cada vez hay más evidencias de que esto podría estar causando alteraciones más amplias en los ecosistemas marinos.
Los abajo firmantes consideramos que, en interés tanto del entorno oceánico global como de la gente que depende de los ecosistemas marinos saludables, las autoridades competentes deberían ser informadas de todas las circunstancias que rodean el tema de la aleta de tiburón, muy particularmente que:
El comercio de aleta de tiburón, actualmente, NO es sostenible. Investigaciones avaladas por la comunidad científica han demostrado que en el año 2000 las aletas de decenas de millones de tiburones pasaron por el mercado de aleta. Desde entonces no existen estimaciones precisas del volumen de mercado así como del correspondiente número de tiburones muertos, por lo que es imposible afirmar que el comercio es sostenible, tal como hace la industria. Se han registrado disminuciones de las poblaciones de tiburones en todo el mundo, y muchas zonas -como por ejemplo el Caribe- están gravemente afectadas. Poblaciones individuales, como la del jaquetón oceánico del Golfo de México y las cornudas del Mediterráneo, han experimentado graves declives. Estas estadísticas no son simples especulaciones, sino que están basadas en análisis publicados en revistas académicas.
Las aletas son, de lejos, la parte más valiosa de los tiburones, lo cual fomenta el que muchas pesquerías se dediquen a ellos, o que se los queden incluso cuando son capturados accidentalmente en vez de devolverlos al mar con vida. Por tanto debería considerarse el comercio de aleta como un motor fundamental de las actividades de pesca de tiburón a nivel global, las cuales a menudo no están ordenadas y se llevan a cabo de forma insostenible.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Sivestres (CITES -siglas en inglés de Convention on International Trade of Endangered Species of Wild Fauna and Flora) de las Naciones Unidas NO protege debidamente a las especies de tiburones que están en peligro. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN -siglas en inglés de International Union for Conservation of Nature and Natural Resources) incluye en su Lista Roja de Especies Amenazadas a 82 especies de tiburones con el estatus de Vulnerable, En peligro o En peligro crítico. Sin embargo, el CITES regula el comercio de tan sólo tres de estas especies amenazadas. A pesar de cumplir con los criterios científicos para ser incluidas en las listas, a numerosas especies de tiburones se les ha negado la protección del CITES porque los juegos políticos han impedido que recibiesen los dos tercios de los votos necesarios para su inclusión en la lista CITES. Un número bastante mayor de especies son consideradas como amenazadas por determinados países o por organizaciones regionales de ordenación pesquera, y en consecuencia prohibidas. El CITES suele ir por detrás de los organismos regionales debido al requisito de la mayoría de 2/3, por lo que no debería ser utilizado como referencia para establecer si una especie está amenazada o no.
En resumen, el número abrumador de datos científicos justifica la necesidad urgente de centrarse en estrategias adecuadas de gestión y conservación en vez de mantener los niveles insostenibles de pesca. Considerando que los tiburones juegan un papel importante en el mantenimiento del delicado equilibrio de los ecosistemas marinos del planeta y que muchas especies se encuentran ahora mismo amenazadas o casi amenazadas de extinción, disponemos de una oportunidad única para incidir significativamente en un asunto de importancia global ayudando a regular el creciente comercio internacional de aletas de tiburón.

Atentamente,


Dr. Gregor Caillet,  Dr. Jeffrey C. Carrier, Dr. Demian D. F. Chapman, Dr. William Cheung, Dr. Phlippe Cury, Dr. Toby S. Daly EngelDr. Michael L. Domeier, Giuseppe Notarbartolo di Sciara, Kevin, Feldheim, Francesco Ferretti, Dr. Andrew B. Gill, Eileen D. Grogan, Dr. Samuel H. Gruber, George J. Guillen, Dr. Richard L. H Haedrich, Dr. Neil Hammerschlag, Dr. Michael Heithaus, Dr. Mauricio Hoyos Padilla, Dr. Robert Hueter, DR. Charlie Huveneers, D. Salvador Jorgensen, Dr. Stephen M. Kajiura, Dr. Steven Kessel, Vivian Lam, Dra. Agnès Le Port, Dr. Richard Lund, Dr. John W. Mandelman, Dr. Mikki McComb-Kobza, Dr. John E. McCosker, Dr. Henry F. Mollet, Dr. Elliott A. Norse, Dr. Jill A. Olin, Dr. Daniel Pauly, Prof. Ellen K. Pikitch, Dra. Yvonne Sadovy, Dr. Carl Safina, Dr. Bernard Séret, Dr. John Stevens, Dr. Tracey Sutton, Dr. Boris Worm

Aletas en la lonja de Vigo (gracias a Raquel García Canosa, que acaba de enviarnos estas y otras imágenes).

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