Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
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sábado, 31 de diciembre de 2022

Pesca sostenible de tiburones: Un cuento chino (III)

Foto: Ahmed Ramzan, Gulf News.

Con tantos intereses y presiones por parte de la industria pesquera de todos los países para seguir pescando tiburones, cueste lo que cueste y a costa de quien sea, tal como vimos en la primera y en la segunda parte de este largo artículo, tenemos, finalmente, el tema de la evaluación de las diversas poblaciones con el objetivo de calcular su "sostenibilidad", es decir, de valorar cuántos tiburones se pueden pescar sin que estas colapsen.

jueves, 17 de noviembre de 2022

Pesca sostenible de tiburones: Un cuento chino (I)

Aletas recién cortadas. Lonja de Vigo. Naturalmente, se trata de una actividad legal, regulada.

La única forma de proteger de manera efectiva a los tiburones y las rayas es frenar su comercio y, por tanto, su pesca. Para ello deberían incluirse en el Apéndice I del CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres), que recoge aquellas plantas y animales que se encuentran en serio peligro de extinción y cuyo comercio, por tanto, está severamente restringido y solo se autoriza en circunstancias muy excepcionales. Lo ideal sería, en cualquier caso, un acuerdo internacional vinculante para la recuperación y protección de la biodiversidad de los océanos.

jueves, 7 de abril de 2022

Lonja de Vigo 2021

Marrajos (Isurus oxyrinchus).

Un año más, os presento un breve informe sobre las descargas de tiburón en la lonja de Vigo a lo largo del pasado 2021 según los datos publicados por la Autoridad Portuaria.

martes, 29 de marzo de 2022

Tiburones para alimentar mascotas

Montaje para arruinar una extraordinaria fotografía de Isaías Cruz, de Mako Pako, realizada en una de sus salidas para la observación de tintoreras en el Cantábrico.

Un trabajo publicado hace pocas semanas¹ ha venido a constatar de qué manera legalmente fraudulenta la carne de tiburón está entrando a formar parte de la comida que damos a nuestras mascotas.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Lonja de Vigo 2019

Tintoreras (Prionace glauca). Foto: Toño Maño.
Como cada año, aquí tenéis los datos de descargas de tiburón en la lonja de Vigo durante el pasado 2019, según figuran en la Memoria Anual publicada por su Autoridad Portuaria. Recordemos que hablamos siempre de tiburón fresco; del congelado no nos especifican nada (y presumiblemente se trata de muchas toneladas, pero estas cosas son así). 

sábado, 30 de noviembre de 2019

CITES 2019, ICCAT y los marrajos

Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Joe Romeiro.
1. CITES 2019. La XVIII Conferencia de las Partes de la CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres) celebrada en Ginebra durante la segunda quincena del pasado agosto aprobó la inclusión del marrajo (Isurus oxyrinchus) y del marrajo negro o marrajo de aleta larga (Isurus paucus) en su Apéndice II¹. Como sabéis, este apéndice recoge aquellas especies que todavía no están seriamente amenazadas de extinción, pero cuyo comercio debe ser regulado y controlado a fin de que eso no ocurra. A partir de ahora, los marrajos solo podrán ser objeto de pesca y comercio por los algo más de 180 países que han suscrito el acuerdo CITES mientras se demuestre que ello no amenaza su supervivencia. Menos es nada. La propuesta, formulada por México, obtuvo el respaldo de 102 votos a favor y 40 en contra, un cifra récord, según parece. A favor, la UE, entre otros; en contra, países como Islandia, Nueva Zelanda, China o Japón y los EEUU.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Lonja de Vigo 2017 y 2018

Tintoreras (Prionace glauca). Foto tomada de www.unterwasser.de
La lonja de Vigo es la más importante de Europa y una de las más importantes del mundo, por eso resulta tan interesante conocer sus estadísticas. ¿Cuántos tiburones pasan por ella cada año? ¿Cuáles son las principales especies? ¿Podría utilizarse el histórico de las descargas como un indicio —uno más entre muchos— con el que valorar el estado y evolución de las diferentes poblaciones?

martes, 23 de julio de 2019

Obsolerus, el tiburón perdido

Arriba: Holotipo del Carcharhinus obsolerus (hembra inmadura de 433 mm). Abajo: Dibujo de Lindsay Marshall. Fuente: White, Kyne & Harris, PLoS ONE, 2019.
Cuando oímos hablar de tiburones extintos, de manera automática nuestra imaginación se traslada varios millones de años atrás hacia un mundo poblado por extrañas criaturas que terminan desapareciendo en momentos de colosales extinciones masivas. Pocas veces pensamos en casos como el que hoy os presento: un tiburón que muy posiblemente acaba de extinguirse o más bien que muy posiblemente acabamos de extinguir— sin haberlo conocido en vida, sin saber que lo teníamos ahí mismo, delante de nuestros ojos, enganchado en nuestras redes y palangres, hace apenas 80 años.

viernes, 31 de mayo de 2019

Por la prohibición global de la pesca en altamar

El súper arrastrero ruso "Mikhail Verbitsky", de 120 m de eslora, arrasando las aguas de África Occidental. Foto: Pierre Gleizes, Greenpeace.
Daniel Pauly es uno de los grandes expertos en pesquerías que tenemos en la actualidad. Este biólogo marino de 73 años es profesor en la British Columbia University, en Canadá, e investigador principal del grupo de investigación de pesquerías Sea Around Us ("el mar que nos rodea"), que evalúa el impacto de las pesquerías en los diferentes ecosistemas marinos del mundo y ofrece soluciones y estrategias a las partes interesadas, además de ser una imprescindible base de datos de pesca a nivel mundial. Nadie mejor que él para hablarnos de la compleja problemática que envuelve las cuestiones pesqueras.

martes, 28 de febrero de 2017

Lonja de Vigo 2016

Marrajos (Isurus oxyrinchus) en la subasta (foto de José Antonio Gil Martínez tomada de Wikimedia Commons).
La Autoridad Portuaria de Vigo acaba de publicar su Memoria Anual 2016, que pasamos a resumir... este año con la desafortunada novedad de que no se proporcionan datos sobre las descargas de tiburón congelado. Antes podíamos hacer un cálculo global de las toneladas de marrajo y tintorera descargadas por palangreros y espaderos procedentes de diversos puntos del océano... ahora, ya no.

domingo, 24 de julio de 2016

El tiburón blanco sudafricano en peligro

Foto cortesía de Alessandro De Maddalena.
Un trabajo publicado hace tres años estimaba en aproximadamente 908 el número de tiburones blancos presentes en aguas sudafricanas [véase Quedan muy pocos tiburones blancos]. Tres años después esta cifra se ha reducido a menos de la mitad: entre 353-522. Una estimación con un 95% de fiabilidad.

     Este es el más que preocupante resultado de un nuevo estudio¹, bastante más completo y ambicioso (según dicen, el mayor trabajo de campo sobre la población de tiburones blancos desarrollado hasta hoy en Sudáfrica), que combina la técnica de la marca y recaptura con el análisis genético. Entre 2009-2011 los autores tomaron, en la zona de Gansbaai, 4389 fotografías de las dorsales de 426 individuos y, entre 2010 y 2013, 302 biopsias de 233 tiburones para lo segundo. Posteriormente hicieron lo propio en diversas partes de la costa sudafricana para confirmar que solo existe una única población y no varias.
     Las huellas genéticas ratificaron las identificaciones realizadas a través de las dorsales (las muescas y marcas del borde posterior de la dorsal conforman un patrón único para cada individuo, como nuestras huellas dactilares). Pero también arrojaron una serie de conclusiones nada alentadoras que podemos resumir en dos:
     1) El tamaño efectivo de población es de 333 individuos. Es decir, la población de tiburones blancos de Sudáfrica, genéticamente única en el mundo, solo cuenta con 333 individuos reproductores. Pensemos que para otras especies el número mínimo para mantener una población sana es de 500 (si bien, en el caso del blanco no existe una cifra concreta, de modo que este término de comparación, siendo un indicador que puede ser significativo, hay que tomarlo con cautela).
     2) Además, es la que presenta una menor diversidad genética en comparación con otras poblaciones como la de California o la de Australia. El 89% de los individuos muestreados comparten el mismo linaje genético y solo se han identificado 4 linajes maternos. Se trata de un dato muy preocupante, pues como todos sabéis la diversidad genética está íntimamente ligada al potencial de supervivencia de un grupo o especie. Cuanto mayor es la diversidad genética de una población mayores serán sus perspectivas de supervivencia si se produce una epidemia o ante la eventualidad del cambio climático.

¿Cuáles son las causas de esta desastrosa situación? Sara Andreotti, la autora principal, enumera varias: el impacto de las redes y los anzuelos con cebo colocados en la costa oriental del país, el furtivismo (el tiburón blanco es atractivo no solo por el valor de sus aletas, sino porque su famosa mandíbula se cotiza muy bien como trofeo), la invasión de su hábitat, la contaminación y el agotamiento de sus fuentes de alimento. Recordemos que estos tiburones no solo cazan leones marinos y otros mamíferos marinos; los juveniles, sobre todo, se alimentan de peces óseos y de otros elasmobranquios, como las rayas, que son objetivo de la pesca industrial.
     "Por ejemplo, entre 1956 y 1976 el número de tiburones de gran tamaño capturados en el programa de redes antitiburones de KwaZulu-Natal se desplomó en más de un 99%. Entre 1978 y 2008 las diversas medidas de protección contra tiburones acabaron con 1063 tiburones blancos."
     Estremecedor.


=> Si queréis más información, os recomiendo que visitéis la página de la Stellenbosch University, con imágenes de la rueda de prensa de la propia autora, Sara Andreotti, presentando este trabajo junto a Michael Rutzen (que ya no necesita presentación). Al ser italiana, su inglés se entiende muy bien.

¿El ocaso del gran depredador? (Foto: Chris Fallows).
Un testimonio que da que pensar. Chris Fallows y su compañera Monique publicaron el pasado 22 de julio un largo artículo en la página de National Geographic ("Let's put the teeth into protecting great whites before we lose them forever", algo así como 'Hinquémosle el diente a la protección de los tiburones blancos antes de que los perdamos para siempre', jugando con las palabras) en el que da unos cuantos datos que vienen muy bien para entender la cuestión.
     Teniendo en cuenta que Sudáfrica fue el primer país en proteger a los tiburones blancos, allá en 1991, y teniendo en cuenta también que se ha convertido en la capital mundial del ecoturismo de esta especie, los datos del estudio son nefastos... y paradójicos teniendo en cuenta los millones de dólares que anualmente entran en el país gracias a esta actividad. El problema, señalan estos científicos, es la manifiesta dejadez y falta de compromiso del gobierno en la protección de la especie: "Cada año se denuncian a los inspectores de pesca un montón de casos de pesca deportiva ilegal de tiburones blancos, pero hasta hoy tan solo se ha juzgado uno, y eso solo gracias al empeño de los científicos, investigadores y conservacionistas locales en hacer que los autores rindiesen cuentas ante la justicia. Y lo que todavía resulta más más sorprendente —a pesar de que todo el mundo es consciente del valor que tiene la protección de esta especie en nuestras aguas, su cuna ancestral— es que el departamento de pesca siga autorizando cada año la caza de 60 de estos animales tremendamente amenazados a otra organización financiada por el gobierno, la Natal Sharks Board...".
     Chris y Monique Fallows también denuncian el que se permita a los palangreros largar indiscriminadamente kilómetros y kilómetros de líneas para la captura de tiburones sin ningún tipo de restricción, sin delimitar siquiera un área de reserva, una zona protegida, de modo que, inevitablemente, por mucha protección que reciba, el tiburón blanco se convierte en una captura accidental más.
     "Después de un cuarto de siglo trabajando con tiburones blancos en Gansbaai y False Bay, hemos sido testigos del declive de sus poblaciones. En los viejos tiempos de False Bay no era raro observar más de 20 tiburones blancos en una sola salida de mañana; hoy, si vemos 10, ya es un gran día."
     "Para mi ha sido un privilegio no solo el haber tenido una larga carrera trabajando con estos tiburones; he llegado a identificar y conocer a individuos gracias a sus "personalidades" únicas. Ser testigo de su desaparición es verdaderamente desgarrador (...). Durante muchos años, observábamos a los mismos individuos temporada tras temporada. Veíamos como dejaban de ser adolescentes inexpertos para convertirse en verdaderas máquinas de cazar, como superdepredadores adultos. Hoy nuestros avistamientos son bien distintos: todavía vemos muchos de los mismos tiburones durante unas pocas semanas, pero observar el mismo individuo año tras año ya no es lo que era."

Foto: Andy Murch, bigfishexpeditions.com

Actualización a 27-VII-2016. Apenas un par de horas después de publicar este artículo, tuve la oportunidad de chatear con un científico que vive precisamente en Sudáfrica, quien, un poco irritado, me decía que no estaba muy de acuerdo con las conclusiones de este trabajo, por decirlo suavemente, ni con la propaganda que le estaban dando. Le sugerí que hiciese pública su postura para que los que no estábamos en el ajo pudiésemos hacernos una composición de lugar y entender mejor la cuestión. Que ni hablar, que estaba demasiado ocupado. Hoy, tres días después, un grupo de científicos del South African White Shark Research Group (en el que él no está) acaban de publicar una nota en la que expresan sus objeciones y reservas tanto a la metodología empleada por S. Andreotti et al. como a la interpretación de los resultados obtenidos.
     Empiezan reconociendo la dificultad inherente a la tarea de elaborar un censo de una especie migratoria en un entorno tan abierto como el océano, en la cual el empleo de diferentes métodos y premisas puede arrojar resultados diferentes. De ahí que, en su opinión, estudios como este necesitan someterse a una rigurosa comprobación:
"Una de las hipótesis empleadas en el reciente estudio es que la zona de concentración de Gansbaai representa toda la población de tiburones blancos de Sudáfrica. Nosotros, sin embargo, no estamos convencidos de que esto sea cierto. La abrumadora evidencia científica muestra que los tiburones blancos están separados por tamaño y sexo durante parte de su vida y que no todos ellos visitan Gansbaai. Por tanto, es posible que el reciente cálculo esté subestimando el tamaño total de la población. Además, el estudio no ha aportado pruebas sobre la tendencia actual de la población, si está bajando, aumentando o es estable."
Terminan diciendo que los científicos del White Shark Research Group, entre los que se encuentra la autora principal del censo de 2013, Alison V. Towner, que están trabajando en las principales zonas de agregación de Sudáfrica, van a combinar los datos de que disponen para realizar una estimación que refleje con mayor exactitud la realidad del tiburón blanco a nivel nacional.
     Seguiremos atentos a ver qué nos cuentan.

_________________________________
¹Sara Andreotti, Michael Rutzen, Stéfan van der Walt, Sophie Von der Heyden, Romina Henriques, Michael Meÿer, Herman Oosthuizen & Conrad A. Matthee (2016). An integrated mark-recapture and genetic approach to estimate the population size of white sharks in South Africa. Marine Ecology Progress Series, 552: 241-253. doi:10.3354/meps11744.

martes, 3 de mayo de 2016

Cambios en las poblaciones de elasmobranquios del mar del Norte

Mar del Norte (fuente: www.eea.europa.eu).
La presión pesquera, en combinación con otras circunstancias antropogénicas como el calentamiento del océano y la destrucción de hábitats, ha alterado la distribución y estructura poblacional de varias especies de rayas y tiburones de la parte meridional del mar del Norte, según revela un trabajo que acaba de salir: Camilla Sguotti, Christopher P. Lynam, Bernardo García-Carreras, Jim R. Ellis & Georg H. Engelhard (2016). Distribution of skates and sharks in the North Sea: 112 years of change. Global Change Biology, doi: 10.1111/gcb.13316.
     En algunos casos la cosa ha tenido consecuencias nefastas: el angelote (Squatina squatina) y la noriega (Dipturus batis)¹ han sido eliminados totalmente de la zona; del primero no se tienen noticias desde junio de 1966 y de la segunda, desde los años 70. Cuando ambas fueron especies comunes y ampliamente extendidas a principios del XX.
     Basándose en el análisis de series históricas de datos pesqueros de los últimos 110 años, desde 1902 hasta 2013, los autores concluyen que, en general, las especies de mayor porte han cedido el domino de sus aguas a criaturas más pequeñas pero más productivas y de inferior valor comercial. Las poblaciones de las primeras han sufrido descensos importantes y en algunos casos se han visto desplazadas hacia otras zonas mientras las segundas han ido ocupando los nichos que quedaban libres. Hasta los años 60 del pasado siglo la estructura y distribución general de las comunidades de rayas era más o menos armónica y uniforme a lo largo de toda aquella zona, pero a partir de los 70 esta armonía se rompe constatándose un desplazamiento de las grandes especies hacia el W.
     El mar del Norte es una de las zonas del planeta que ha experimentado más cambios ambientales debidos a factores antropogénicos, singularmente la pesca industrial y el impresionante desarrollo comercial e industrial que ha modificado profundamente el relieve y estructura de muchos tramos de sus riberas. Pero su historia, esta historia, es también un reflejo de lo que ha ocurrido, está ocurriendo y, si no ponemos remedio, ocurrirá en otras áreas del planeta... como la nuestra.

Izq. Angelote (Squatina squatina). Dcha. Noriega (Dipturus batis) (fuente: S. Iglésias/Nature.com).
1. Impacto de la presión pesquera. La presión pesquera no es algo nuevo en este reducto del viejo Atlántico. Se sabe que el mar del Norte venía explotándose comercialmente ya desde el siglo XIV, por lo menos, y en el XIX el uso de las artes de arrastre, particularmente destructivas, estaba bien extendido. En lo que respecta a las especies objeto de estudio, el elemento clave en el desarrollo de los acontecimientos de este último siglo, el que marca un antes y un después, ha sido la generalización del uso del arrastre de varas² en buques más potentes, mejor dotados tecnológicamente y, por tanto, mucho más eficientes, que tuvo lugar hace bien poco, durante la década de los 60. No hace falta decir que el impacto de este "arte" sobre las especies propiamente bentónicas como las rayas y los angelotes fue brutal.
     La consecuencia es que las especies más longevas y de mayor porte han ido desapareciendo de la zona y desplazándose hacia áreas del norte y el oeste, siendo sustituidas por otras de menor tamaño y de crecimiento más rápido, que no solo se veían libres de competidores y depredadores, sino que también se beneficiarían porque, al ser de menor valor comercial, eran relativamente más descartadas. Como queda dicho, la noriega ha desaparecido totalmente del sur (actualmente, la D. intermedia solo se captura esporádicamente en algunos puntos septentrionales), y la raya de clavos (Raja clavata) ha visto mermadas sus poblaciones, si bien con una ligera recuperación a partir de los años 90 en determinadas áreas del sur, debido al menor esfuerzo pesquero en el arrastre y a los refugios de facto que proporcionan las áreas libres de pesca de los corredores marítimos, los bancos de arena y los parques eólicos marinos.
     La incidencia del arrastre de varas sobre los tiburones estudiados ha sido menor, lo que se explica por su modo de vida demersal, es decir, menos vinculado a los fondos (a excepción, naturalmente, del pobre angelote). Aún así, el cazón (Galeorhinus galeus) y la mielga (Squalus acanthias), que a comienzos del XX eran tiburones muy comunes y extendidos en esta parte del mar del Norte, en el XXI sus capturas son esporádicas. Al contrario que las musolas (Mustelus mustelus y M. asterias) y la pintarroja (Scyliorhinus canicula), especies asociadas a aguas más templadas cuya presencia es cada vez mayor.

Mielga (Squalus acanthias). Foto: Melanie Chamorel (www.melaniechamorel.com).
2. Impacto del cambio climático. El mar del Norte está considerado un hotspot del cambio climático en el océano. El aumento de su temperatura ha sido particularmente rápido durante los últimos 30 años, mucho más que en los mares circundantes. La media anual de la temperatura en superficie se ha incrementado a lo largo del pasado siglo, particularmente en el SW y E, desde alrededor de los 10º C de principios del XX hasta aproximadamente los 11,5º C en lo que llevamos del XXI.
     El calentamiento del mar hace que las especies asociadas a aguas frías se desplacen hacia el norte y su lugar lo ocupen especies que prefieren temperaturas más altas. Estos cambios se han detectado incluso en la composición del plancton. El caso de la raya radiante (Amblyraja radiata), una especie de agua fría, es ilustrativo. Se trata de la única raya cuyas poblaciones aumentaron claramente en la segunda mitad del XX, seguramente por ser la más resistente a la presión pesquera debido a su pequeño tamaño y maduración más rápida, su preferencia por aguas más profundas y por tanto menos arrastradas, y por ser también de las más descartadas en la pesca (además de que la desaparición de sus competidores más grandes dejaba el campo abierto para su expansión). Y sin embargo, pese a ello, se encuentra en franco descenso en la franja meridional de su distribución, retrayéndose hacia las zonas frías y profundas del norte, lo que solo puede explicarse por el incremento de la temperatura del mar.
     En cuanto a los tiburones, se constata el descenso de las especies asociadas a aguas frías y el incremento de las que prefieren mares más templados. La caída de las poblaciones de la mielga tiene que ver con la presión pesquera, pero también con la subida de las temperaturas, al ser una especie asociada a aguas más frías. En cambio, el caso de las musolas y las pintarrojas, a las que les gusta el agua un poco más templadita, es exactamente el contrario. Si a comienzos del XX  sus capturas eran más bien esporádicas, ahora mismo son especies bien establecidas en la franja sur, lo que, por otra parte, indica que con toda probabilidad llegaron a través del canal de la Mancha. Según los autores del estudio, esta situación es un reflejo de lo que está ocurriendo con especies como la sardina (Sardina pilchardus), el boquerón (Engraulis encrasicolus) y el salmonete de roca (Mullus surmuletus). El aumento de las poblaciones de pintarroja ha sido potente durante los 1960, posiblemente porque se vio beneficiada por el declive de las rayas, competidoras en potencia, habida cuenta de que sus dietas se solapan parcialmente, además de ser un descarte frecuente con amplias expectativas de supervivencia.

Cazón (Galeorhinus galeus). Foto: Walter Heim, friendsoflajollashores.com
3. Pérdida y degradación de hábitats. La degradación del fondo marino tanto por el arrastre como por el desarrollo costero está teniendo un impacto importante sobre todo en las poblaciones de rayas, destruyendo no solo hábitats, sino zonas de puesta y de cría. Hábitats biogénicos como los arrecifes de ostras han desaparecido del mar del Norte viéndose sustituidos por lechos de arena y grava constantemente perturbados. Algunas especies de rayas han desaparecido de los estuarios de la parte suroriental debido no solo al desarrollo costero, sino también al deterioro de la calidad del agua y la pérdida de hábitats de primer orden, como ocurrió tras el cierre del Zuiderzee³ en el primer tercio del XX.

    En definitiva, lo que este trabajo viene a demostrar, una vez más, es que los elasmobranquios (tiburones y rayas) de gran talla son, por su propia naturaleza, especialmente vulnerables a la pesca industrial. Esto unido a otros vectores de cambio como el calentamiento del océano y la alteración y destrucción de hábitats estratégicos, trae consigo no solo la disminución e incluso eliminación completa de una especie, sino graves alteraciones en la estructura y distribución de todas estas comunidades.
    Esto ocurre en el mar del Norte y en muchas otras zonas del planeta. Aquí vamos por el mismo camino.
_______________________________
¹Para ser exactos, el trabajo no se refiere exactamente a la noriega (Dipturus batis), sino que habla en todo momento de un complejo, "Dipturus batis-complex", dado que en realidad este nombre, según acaba de descubrirse, en realidad esconde dos especies, D. flossada y D. intermedia.
²El arrastre de varas es una modalidad de arrastre en la que una barra de metal de hasta 12 m de largo mantiene abierta la red sin necesidad de usar portones.
Fuente: Greenpeace.
³El Zuiderzee o 'mar del Sur' era una bahía somera de unos 5000 km² situada en la costa noroccidental del los Países Bajos que se internaba casi 100 km tierra adentro. En el primer tercio del siglo XX se cerró con un dique su conexión con el mar del Norte convirtiéndose así en un lago de agua dulce, el Ijselmeer. Mediante drenajes y pólders se ganaron los 1500 km² que hoy constituyen la provincia de Flevoland.

domingo, 31 de enero de 2016

Tiburones oceánicos y palangreros

Virando palangre en el Atlántico norte, espada y tintorera. (Fotos: www.atlantico.net (drcha) y www.farodevigo.es (izq)).
     Sabíamos que en el océano los pesqueros van donde hay peces, y también que, dado que donde abundan los peces abundan los depredadores, los tiburones inevitablemente eran una presa fácil. Pura lógica. Igualmente sabíamos que los palangreros españoles y portugueses (y por supuesto de otras naciones pesqueras) hace tiempo que tienen su punto de mira puesto en los tiburones. Por un lado, hay un descenso general de las poblaciones de túnidos y de espadas, con el añadido de que algún que otro organismo internacional, tan necesario como inoperante, plantea cierto tipo de control de las capturas. Por el otro, la demanda del mercado asiático de aleta ha disparado el valor de unas especies para las que no existe regulación de ningún tipo exceptuando la prohibición del finning.
     Pero de lo que no teníamos ni idea (ni evidencia científica) era del alcance y dimensiones de este problema, es decir, de en qué medida los tiburones se encuentran a merced de los poderosos aparejos de los palangreros (hablamos de palangres de alrededor de 100 km y unos 1200 anzuelos de media), de su grado de vulnerabilidad.

     Pues bien. Ahora ya lo sabemos. En un trabajo tan ambicioso como espectacular en sus resultados, un equipo internacional de especialistas acaba de demostrar, científicamente, que los "puntos calientes" de elevada concentración de tiburones oceánicos son también áreas de fuerte actividad pesquera, y ello hasta un extremo inimaginable y ciertamente alarmante. El grado de superposición espacio-temporal de los hábitats preferentes de los tiburones oceánicos y de las áreas de mayor actividad de los palangreros es nada menos que de un 80%.
     Los autores, entre los que figura Gonzalo Mucientes, uno de nuestros mayores especialistas, analizaron los movimientos tanto de los tiburones como de los pesqueros (mediante GPS), así como los factores ambientales que los condicionan. Colocaron transmisores en más de un centenar de tiburones de 6 especies distintas, oceánicas y costeras oceánicas: marrajo (Isurus oxyrinchus), marrajo negro (Isurus paucus), tintorera (Prionace glauca), tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), tiburón martillo (Sphyrna mokarran) y cornuda (Sphyrna lewini), si bien se centraron finalmente en dos, la tintorera y el marrajo, dado que por si solas representan más del 95% de las descargas y además formaban parte de las capturas de los palangreros españoles y portugueses, únicas flotas cuyos datos pudieron consultar (un total de 186 barcos de eslora superior a 15 m).

El palangre es una de las artes menos selectivas. (Imagen: www.ecologyaction.ca).
     Los resultados revelan que los tiburones están prácticamente ausentes de ambientes oligotróficos como el mar de los Sargazos, concentrándose preferentemente en zonas de alta productividad, como los frentes oceánicos con pronunciados gradientes de temperatura, singularmente la corriente del Golfo, la zona de convergencia de las corrientes del Labrador y Atlántico norte y la dorsal al SW de las Azores, justamente las zonas donde más intensa es la actividad pesquera. En ciertos puntos se observó que las tintoreras permanecieron el 67,3% del tiempo bajo un riesgo potencial de captura (20,2 días por mes) y los marrajos un 40,7% (12,2 días), aunque en general los marrajos presentan un mayor riesgo potencial de captura dado que muestran una mayor preferencia por los frentes con fuertes gradientes de temperatura, hábitats particularmente explotados por los palangreros, que las tintoreras, de gustos menos exquisitos, que en general simplemente se encuentran áreas de gran productividad.

     Guiados por la experiencia de muchos años y, ahora, por los modernos sistemas de detección, los palangreros han aprendido a identificar las áreas donde estos tiburones oceánicos se concentran en mayor cantidad. Esto los convierte en especies extraordinariamente vulnerables necesitadas de urgentes medidas de protección desde instancias internacionales. En estos momentos sus poblaciones, en franco declive, están siendo masacradas por las flotas de varios países sin ningún tipo de control, en una estúpida carrera por ver quién vacía antes el océano (y no olvidemos que el Atlántico es una de las cuencas oceánicas más fuertemente explotadas del planeta).
     Los autores de este importantísimo trabajo proponen el establecimiento de topes de capturas y/o de tallas como la fórmula más útil y sencilla de implementar. ¿Alguien tendrá en cuenta su punto de vista? ¿Llegaremos a tiempo?
Tintoreras, marrajos y espadas en la lonja. (Fuente: www.atlantico.net).
Datos incompletos, estimación a la baja. Como nota negativa (otra más), los investigadores explican que no han podido acceder a los datos de otras flotas que operan en el Atlántico, como la norteamericana, la canadiense o la japonesa, que peinan las áreas occidental y noroccidental, por lo que su trabajo está incompleto. Esto significa que sus resultados constituyen una estimación a la baja. La realidad puede ser más oscura.

El trabajo es de acceso libre. Solo tenéis que pinchar aquí:
Nuno Queiroz, Nicolas E. Humphries, Gonzalo Mucientes, et al. (2016) “Ocean-wide tracking of pelagic sharks reveals extent of overlap with longline fishing hotspots". PNAS, doi: 10.1073/pnas.1510090113