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viernes, 30 de enero de 2026

Cailón en Oleiros (2011)

El cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus) varado en la playa de Santa Cristina el 3 de enero de 2011. Foto de Europa Press publicada en diversos medios.

Hace ya 15 años...

PRIMERA PARTE. Domingo 2 de enero de 2011. «El gran pez cruzaba silenciosamente las aguas nocturnas propulsado por breves sacudidas de su cola en forma de media luna. Su boca estaba abierta lo suficiente para permitir la entrada de agua hacia sus branquias. Apenas había algún otro movimiento: ocasionalmente una aleta pectoral se elevaba o descendía ligeramente para corregir un rumbo sin objetivo aparente.»

sábado, 30 de septiembre de 2023

Los ojos de los lámnidos

Primer plano de un tiburón blanco. Foto: Andrew Fox, Rodney Fox Shark Expeditions.

Pues resulta que esos «ojos sin vida, de muñeca», esos ojos «negros y quietos» que Quint describió en aquella magistral escena de Tiburón, llenando nuestros corazones de más angustia, si cabe, ni son negros ni carecen de vida ni están quietos. La realidad es que, vistos bien de cerca, los ojos del tiburón blanco, al igual que los de sus parientes más cercanos, los marrajos, se parecen más a los de una cabra montesa miope que a los de cualquier monstruo o muñeca diabólica que se nos ocurra. La ciencia siempre cortándonos el rollo.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Un monstruo en cabo Prior y otro en Combarro

Estampa en un puerto de Galicia en 1902, con un toque monstruoso ausente en la foto original.

Con los monstruos marinos ocurre como con casi todo, que habelos, hainos, en nuestras fantasías, en nuestros deseos y pesadillas, y sobre todo en la prensa. Como muestra os presento dos asombrosos encuentros ocurridos hace muchos años, a principios y a mediados del siglo pasado, uno en las Rías Altas y el otro en las Rías Baixas.

jueves, 14 de mayo de 2015

Ventajas de la endotermia

Marrajo (Isurus oxyrinchus) y tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Foto de Sam Cahir, Barcroft Media.
Como sabéis, no todos los peces son de sangre fría o ectotermos (de temperatura corporal muy similar a la del medio). Algunas especies han desarrollado un sistema capaz de retener en el interior de su cuerpo el calor generado por la actividad muscular y los diferentes procesos metabólicos evitando que se irradie al exterior, fundamentalmente desde la región branquial. Se trata de la rete mirabile o red maravillosa, una red de venas y arterias de curso paralelo alojada entre las fibras de los paquetes de musculatura roja que están situados en el interior del cuerpo, cerca de la columna vertebral [véase El sistema circulatorio de los tiburones]. Mediante esta red se consigue generar una temperatura corporal notablemente superior a la del agua circundante, en algunos casos hasta 20º C. Son peces endotermos.

Entre los tiburones que disponen de este sistema se encuentran los lámnidos, como el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el marrajo (Isurus oxyrinchus) y los dos cailones (Lamna nasus y Lamna ditropis); en cuanto a los peces óseos, figuran en un lugar destacadísimo los túnidos como el atún azul (Thunnus thynnus), el atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) y el atún blanco (Thunnus alalunga). Se trata de uno de los ejemplos más espectaculares, en mi opinión, de convergencia evolutiva: dos grupos taxonómicos que se separaron hace nada menos que unos 450 millones de años, desgajándose de un tronco común posiblemente formado por criaturas de sangre fría, llegan a una misma meta tras haber recorrido caminos evolutivos diferentes durante casi 400 millones de años. Una meta que no solo implica compartir una serie de caracteres anatómicos, sino también ecológicos: los tiburones y atunes endotermos son depredadores de las posiciones altas de la red trófica con un enorme grado de movilidad, capaces de emprender largas migraciones.

Hasta ahora lo que se sabía (y sospechaba) es que la endotermia implica un metabolismo más elevado y requiere un mayor demanda energética (¡más comida!), pero a cambio trae consigo una mejora del rendimiento muscular (un aumento de 10º C puede triplicar la potencia de la musculatura) y también cerebral, según se cree, al posibilitar el incremento de la capacidad de procesamiento de información. Igualmente, los peces endotermos toleran un mayor rango de temperaturas, lo que les permite expandir su nicho geográfico, colonizar regiones a las que otras especies no podrían llegar.

Cailón salmonero (Lamna ditropis). Foto de Andy Murch, www.bigfishexpeditions.com
Hace pocas semanas se publicaban los resultados de un ambicioso trabajo¹ realizado por un equipo de científicos sobre las implicaciones, en términos coste-beneficio, y las ventajas ecológicas de la endotermia en tiburones y túnidos, con el objetivo de determinar qué factores marcaron las sendas de esta convergencia evolutiva. Es la primera vez que el asunto de la endotermia se aborda desde un enfoque tan integral.
Los investigadores reunieron un amplio caudal de datos sobre velocidades y migraciones procedentes de diversos estudios previos (de seguimiento, en laboratorio, etc.) y, junto con las estimaciones del coste energético de transporte (es decir, la cantidad de energía que cada especie emplea para desplazarse), los cruzaron con las cifras de velocidad obtenidas por ellos mismos mediante la colocación de transmisores de diseño propio en cailones salmoneros (Lamna ditropis), jaquetones de ley (Carcharhinus longimanus), jaquetones de puntas negras (Carcharhinus melanopterus) y tiburones grises (Carcharhinus amblyrhynchus) en Alaska, la isla del Gato (Bahamas) y el atolón Palmyra, en el Pacífico Central.

Las conclusiones son elocuentes: las especies endotermas son capaces de nadar a una velocidad de crucero hasta 2,7 veces superior, de media, a la de especies ectotermas de tallas similares², lo que, gracias también a una mayor resistencia muscular, les permite llevar a cabo, en un espacio de tiempo relativamente corto, largos desplazamientos migratorios, comparables e incluso superiores a los de mamíferos marinos como las ballenas, tal como se observa en el gráfico. Naturalmente, en esto también influye su más amplio umbral de tolerancia térmica, dado que a mayor distancia geográfica, más cambios en la temperatura del agua.

Fuente: Watanabe et al. (2015), Proceedings of the National Academy of Sciences. (RM, 'red muscle')
En general, las áreas migratorias de los peces con endotermia son de media 2,5 veces más extensas que las de las especies ectotermas de igual talla, un porcentaje similar al de su velocidad de crucero. De hecho los resultados del trabajo demuestran que entre ambas existe una relación lineal, lo que quiere decir que la escala espacial de las migraciones está fuertemente determinada por la velocidad. Los tiburones endotermos recorren distancias más largas que otros tiburones con un nicho ecológico similar de las que disponemos de abundantes datos de siguimiento, como el tiburón vaca (Notorhynchus cepedianus), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), el jaquetón de ley (Carcharhinus longimanus) y la tintorera (Prionace glauca).

Ahora bien. Si tenemos en cuenta que el coste energético de cada desplazamiento en las especies endotermas es casi dos veces superior al de las ectotermas, la pregunta obvia es: ¿qué ventajas, además de la ya señalada capacidad de colonizar aguas más frías, puede traer un sistema que implica tal aparente derroche de recursos? La respuesta está precisamente en eso, en los recursos: ser más veloces no solo incrementa las posibilidades de encontrar y atrapar más presas, sino que te permite trasladarte hasta los lugares donde éstas se reúnen periódicamente, y así poder llenar la despensa a placer.

Una vez más, los tiburones son animales extraordinarios.

Cailón (Lamna nasus). Foto: Andy Murch, www.elasmodiver.com

Para saber un poco más sobre estas especies:
-El salto del ditropis.
-El salto del oxyrhinchus.
-Cailón (Lamna nasus) - Primera parte.
-Cailón (Lamna nasus) - Segunda parte.

_________________________
¹Yuuki Y. Watanabe, Kenneth J. Goldman, Jennifer E. Caselle, Demian D. Chapman, Yannis P. Papastamatiou (2015). "Comparative analyses of animal-tracking data reveal ecological significance of endothermy in fishes". Proceedings of the National Academy of Sciences, 201500316, doi: 10.7023/pnas.1500316112.
²La velocidad de crucero de los peces endotermos, no obstante, no depende exclusivamente de la temperatura de su musculatura roja. También intervienen otros factores como la tasa metabólica (mayor, según el estudio, de la previsible para las temperaturas alcanzadas) y el tipo de natación que caracteriza a los marrajos y los atunes: movimientos laterales principalmente de la región caudal generados desde el interior del cuerpo por los músculos rojos, lo que se traduce en un estilo más rígido, menos sinuoso que el de los tiburones típicos.

martes, 22 de abril de 2014

Claves de la familia Lamnidae (marrajos)


Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Andy Murch.
Los lámnidos constituyen probablemente el grupo más famoso y mediático de todos los tiburones, gracias sobre todo a su miembro más insigne, el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Se trata de una familia pequeña, formada por tan solo cinco especies (una de ellas ausente en nuestra zona) agrupadas en tres géneros: Carcharodon, Isurus y Lamna. Todas guardan un evidente parecido entre si, por lo que a veces, cuando no se las tiene delante, puede resultar difícil diferenciarlas.

lunes, 6 de mayo de 2013

Los juegos de los jóvenes cailones (Lamna nasus)

Extraordinario primer plano del Lamna nasus (Foto de Andy Murch, elasmodiver.com)

¡¿Qué?! ¿Tiburones sanguinarios jugando al "pilla pilla" como si fuesen cachorros de pequinés?

Pues parece que si. Al menos esta es la única explicación plausible que han encontrado quienes han podido presenciar el insólito comportamiento de unos grupos de jóvenes cailones que nadaban entre los quelpos cerca de la superficie: unos individuos giraban sobre si mismos enredándose entre las algas, hasta que de pronto se largaban en una veloz una carrera y eran inmediatamente perseguidos por los demás, que iban mordisqueando las largas laminarias que aquellos arrastraban tras de si. Y vuelta a empezar, una y otra vez.

El tema es ciertamente delicado. Si fuesen crías de algún ave o mamífero, con toda probabilidad estaríamos hablando de juegos casi sin dudarlo; pero tratándose de tiburones, la cosa cambia radicalmente: ¿un pez "jugando"? Algunos científicos han sugerido que en realidad los cailones estaban tratando de capturar las pequeñas criaturas que viven pegadas al quelpo —algún gasterópodo, por ejemplo—; o bien simplemente utilizaban las fuertes láminas para deshacerse de los parásitos que cubren su piel. Sin embargo, los testigos insisten en que estos tiburones en modo alguno mostraban propósito alguno, ni trófico ni de "aseo personal", por así decirlo, excepto "pasar el rato". Cuando se cansaban, desaparecían.

Del mismo modo, otros testigos han observado a grupos de juveniles dándose caza unos a otros "a la manera de los delfines". Y la pregunta surge otra vez: ¿no podría tratarse de algún tipo de juego destinado a estimular y desarrollar el aprendizaje de una estrategia de caza, como ocurre con las crías de los mamíferos? ¿Qué otra explicación puede haber? Al fin y al cabo, los cailones no son peces como los demás: son animales sumamente inteligentes cuyo cerebro, además, está bañado por sangre caliente como los demás lámnidos, son endotermos (1), y sabemos que suelen desplazarse en agrupaciones o cardúmenes.

Otras observaciones describen grupos de hasta veinte individuos investigando e interactuando con objetos (algunos dicen, directamente, "manipulando") que flotaban en el agua: maderas, algas e incluso los flotadores de las cañas de pescar. Los tiburones empujaban estos objetos con el morro, a veces parecía como si se los pasasen de uno a otro, y los lanzaban fuera del agua. Todo ello igualmente de forma continuada y sin ningún propósito concreto.

Foto de Andy Murch (Elasmodiver.com)

Más allá de su objetivo último —el aprendizaje y desarrollo de destrezas sociales y cognitivas—, lo que caracteriza el juego es su naturaleza lúdica, su ausencia de utilidad práctica inmediata, y su recurrencia. ¿Podemos aplicar esto al comportamiento de los jóvenes cailones? 

¿Por qué no? No será porque les falte inteligencia.


[Más noticias sobre la inteligencia de los tiburones en el post La capacidad cognitiva de los tiburones. Y para saber más sobre el cailón, ver la primera y segunda parte del post Cailón (Lamna nasus).]

______________
(1) Ver El sistema circulatorio de los tiburones.

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jueves, 14 de marzo de 2013

Resultados CITES 2013

Imagen de celebración de projectaware.com

La gran noticia se ha producido, callando las bocas de los escépticos más recalcitrantes como el que esto os escribe: hoy mismo, 14 de marzo, el Plenario de la CITES, reunido en Bangkok, ha respaldado los resultados de la votación del pasado lunes: la incorporación de estas 5 especies de tiburón al Apéndice II:
  • Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus)
  • Cailón (Lamna nasus)
  • Tiburón martillo (Sphyrna mokarran)
  • Cornuda (Sphyrna zygaena)
  • Cornuda negra (Sphyrna lewini)
Igualmente, dos especies de mantas se incorporan al Apéndice II (Manta birostris y Manta alfredi), y el pez sierra (Pristis microdon) pasa del Apéndice II al Apéndice I.

Las indecentes presiones de China y Japón, países radicalmente contrarios al acuerdo, finalmente no han surtido el efecto deseado (lograr la minoría de un tercio necesaria para solicitar la repetición de las votaciones). Por un puñado de votos.
A partir de ahora se establece un plazo de 18 meses para que las Partes implementen las medidas necesarias para el control del comercio internacional de estas especies.

Foto de Paul Hilton.
Y aprovechando las circunstancias, por si alguien todavía no tiene muy claro qué significa y qué importancia puede tener todo esto, ahí va una pequeña explicación:

1) ¿Qué es exactamente la CITES? CITES (siglas de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional entre gobiernos cuyo objetivo es controlar el comercio internacional de animales y plantas cuando pueda suponer una amenaza para su supervivencia.
El acuerdo CITES es jurídicamente vinculante para los países que se suman a él voluntariamente, por lo que todos ellos deben adaptar sus legislaciones nacionales para garantizar su correcta aplicación. Actualmente son 177 países (también llamadas Partes).

2) ¿Cómo funciona? Las especies amparadas bajo la CITES están distribuidas en tres Apéndices según el grado de protección que necesitan:
  • Apéndice I: Especies en peligro de extinción. Su comercio está sumamente restringido y sólo se autoriza en circunstancias muy excepcionales.
  • Apéndice II: Especies que no necesariamente se encuentran todavía en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe ser controlado para evitar que ello ocurra.
  • Apéndice III: Especies que están protegidas al menos en un país, el cual solicita a otros países miembros ayuda para controlar su comercio.
El comercio internacional de estas especies (importación, exportación, reexportación, etc.) debe estar controlado, al menos en teoría, mediante un sistema de licencias y permisos.

Como ya os podéis imaginar, la teoría queda fenomenal, pero la práctica no lo es tanto. Ya os imagináis que uno de los puntos flacos de todo esto es cómo vigilar el cumplimiento de estos acuerdos en un medio tan incontrolable como el Océano, repleto, además, de miles de embarcaciones gobernadas por patrones dispuestos a jugársela.

Otra cuestión importante es que la CITES no es una organización conservacionista, sino puramente comercial, y sujeta, por tanto, a presiones y juego político de la peor calaña. De hecho, hasta esta 16ª Conferencia sólo había tres especies de tiburón en el Apéndice II: el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias). En el Apéndice III estaban la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus). Nada más. Ello es debido a la fuerte presión por parte de China y los países asiáticos para evitar cualquier cortapisa a una impresionante fuente de ingresos: el comercio de aleta. No es de extrañar que uno de sus miembros más eximios, el siniestro Dr. Giam Choo-Hoo, representante de Asia, no tuviese empacho en reconocer en una entrevista a un medio británico que él velaba por los intereses de la industria y de los países que él representaba, para los cuales la sopa de aleta de tiburón era un elemento cultural básico e irrenunciable y cuyo comercio aporta grandes beneficios (1).

Pero esta 16ª Conferencia de las Partes nos ha dado un pequeño motivo para la esperanza: la histórica aprobación de todas las cinco propuestas sobre los tiburones, contra todo pronóstico. Tal vez, los delegados estén realmente concienciados de la gravísima situación de estos animales; tal vez la CITES pueda servir para algo. Veremos.


Tiburón martillo (Sphyrna mokarran) en una bellísima foto de Jeremy Stafford-Deitsch.


ACTUALIZACIÓN AL 10 de abril de 2013: Acabamos de saber que China ha presentado formalmente sus reservas en cuanto a la inclusión de la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus) en el Apéndice II (ver Notificación). Esto quiere decir, ni más ni menos, que con toda probabilidad no se sentirá vinculada a los acuerdos tomados.
Así son los países tercermundistas gobernados por una clase política más corrupta de lo habitual en los países primermundistas: si me gustan los acuerdos, los acepto; si no, los rechazo. Sin problemas.
___________________
(1) Ver Frank Pope: In conversation with the Shark Fin Godfather.

jueves, 24 de enero de 2013

Cailón (Lamna nasus) - Segunda parte

Foto: ALAMY
El cailón es un potente nadador que suele emprender migraciones que superan los 2000 km, muchas veces siguiendo el borde de la plataforma continental. Ejemplares marcados en las costas inglesas han aparecido en España (1), Noruega o Dinamarca. Un ejemplar incluso ha llegado a cruzar al otro lado del Atlántico, si bien todo parece indicar que las poblaciones de un lado y del otro conforman dos grupos distintos.
Parece haber ciertos patrones migratorios que con toda probabilidad serán confirmados a medida que nos vayan llegando más datos de los diversos estudios de seguimiento.
Puede verse en solitario o formando agrupamientos donde existe segregación por tamaño y sexo, al menos en el Atlántico nororiental, lo cual contribuye a su vulnerabilidad: de un lance un palangrero puede eliminar toda una población y, sobre todo, sus perspectivas de recuperación para muchos años.

Hábitat y distribución: El Lamna nasus es un tiburón pelágico, epipelágico y litoral de aguas costeras y oceánicas frías a templadas, entre 1 y 18ºC. Aunque prefiere las temperaturas por debajo de los 18º (entre 5-10º en el Atlántico occidental), existe un registro en una zona a 23ºC. Es una de las especies más tolerantes a las bajas temperaturas. Recordemos que es una especie de sangre caliente (2).
Es más abundante en las aguas ricas de la plataforma continental. Su rango batimétrico se sitúa entre 0 y, al menos, los 700 m, aunque con preferencia entre 0-370 m. En verano suelen permanecer cerca de la superficie y aproximarse mucho a la costa. En cambio, en invierno se alejan hacia aguas más profundas.

En Galicia, como en el resto de Europa, era una especie bastante común que llegaba a adentrarse en las rías siguiendo los bancos de sus presas favoritas.
Son bos nadadores que a miúdo perseguen os bancos de sardiñas e xardas adentrándose no verán no interior das rías. [...] É abundante no litoral galego onde se pesca con palangre na época estival. Nas lonxas vense moitas veces. (3)
Como veremos a continuación, esto se acabó.

Fuente: FishBase
Se encuentra todo a lo largo del Atlántico Norte, desde la costa este de los EEUU (desde Maine hasta Carolina del Sur) y Canadá hasta las costas occidentales de Europa, desde Islandia y Noruega hasta Mauritania y Senegal, pasando por Groenlandia, parte occidental del mar de Barents, Madeira, Azores, etc. Presente también en el Mediterráneo, aunque no en el mar Negro.
En el Hemisferio Sur, su zona de distribución abarca la franja de aguas templadas a frías que rodea la totalidad de la circunferencia terrestre en esas altas latitudes: Atlántico sur, Índico sur, Pacífico sur e, incluso, Antártico: Suráfrica, sur de Australia, Nueva Zelanda, Chile, costa oriental suramericana desde el sur de Brasil y Uruguay hasta el sur de Argentina.

Pesca en Noruega hacia 1970. Tomada de la excelente página www.fiskeri.no
Pesca: Para su desgracia, el cailón es una especie que ha sido objeto de una intensa actividad pesquera debido a la excelencia de su carne y también, como no, a sus aletas y al aceite de su hígado. Y como ocurre con las especies con una tasa reproductiva tan baja, la evolución de su pesquería ha seguido el patrón conocido de un pico en las capturas seguido de una caída espectacular —recordemos el caso, ya analizado aquí (4), del peregrino (Cetorhinus maximus). El siguiente gráfico habla por sí solo:

Capturas de Lamna nasus por la flota noruega durante el periodo 1925-1995 (fiskeri.no)
Las poblaciones se desploman haciendo insostenible cualquier pesquería. De la potente flota noruega que a mediados del siglo XX tenía como objetivo el cailón, en 2006 sólo quedaba un buque que ocasionalmente largaba el aparejo en el Mar del Norte.
La pesquería en el Atlántico nororiental la iniciaron los palangreros noruegos en las ricas aguas del mar del Norte hacia 1930, seguidos de los Daneses. Tras el gran colapso de los stocks a finales de los 60, ambas flotas se trasladaron al otro lado del Atlántico para seguir con su faena, no hace falta decir que con el mismo resultado. Fue en estas fechas cuando los españoles y los franceses empezaron a pescar cailón en las costas británicas, en esta parte del Atlántico, el golfo de Vizcaya y, en menor medida, el Mediterráneo... hasta que la vaca dejó de dar leche, o daba tan poquita cosa que no valía la pena ni agarrar el cubo. Las poblaciones se han derrumbado.

Estatus: A nivel global, con las excepciones que veremos, el cailón figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable. Se ha constatado una disminución de las poblaciones que requiere la adopción de una serie de medidas de protección y mejora de la gestión, etc. Las poblaciones del Atlántico noroccidental han recibido la calificación de En peligro por la IUCN. Sin embargo, dado que parecen haber sido gestionadas con cierto rigor y seriedad dando lugar a una cierta recuperación, las autoridades competentes, Canadienses y Norteamericanas, particularmente las primeras, han autorizado la pesca comercial, si bien bajo un estricto control de licencias y cuotas.

La situación del Atlántico nororiental, el de esta parte de acá, el nuestro, es bien distinta. Aquí ni las autoridades nacionales ni las europeas han adoptado medida alguna que pusiese algún límite a las atrocidades cometidas por nuestra flota —española y europea, se entiende. Como es habitual, los políticos correspondientes desestimaron las propuestas de la comunidad científica y autorizaron cuotas mucho más elevadas de lo que las menguadas poblaciones de Lamna podían soportar. Para que os hagáis una idea, llegó un momento en que el tonelaje de desembarcos estaba muy por debajo del autorizado en las cuotas. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir, que acabaron con todo.
Las poblaciones de Lamna nasus del Atlántico nororiental —también del Mediterráneo, donde está al borde de la extinción— figuran en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro crítico.
Desde el 2008 figura en el Apéndice II de la CMS, y desde el 2013 en el Apéndice II del CITES (5).
 
Aunque su captura está estrictamente prohibida, los cailones siguen pescándose de forma accidental, y siguen comercializándose sin pasar por lonja, como esta hembra capturada hace muy pocos meses y fotografiada en un almacén. No figurará en ningún tipo de registro, ni ella ni decenas de congéneres. (Foto: Toño Maño).
Hasta el año 2008, la pesquería del cailón no estaba regulada. Una vez las autoridades y los pescadores fueron conscientes —no sin los habituales reparos— de la situación crítica de los stocks, desde el 2010 su captura está terminantemente prohibida, y desde el 2012 también en el Mediterráneo por el Convenio de Barcelona.

Los cailones continúan cayendo en los aparejos, es cierto que de forma accidental. Todos los meses caen unos cuantos, que acaban comercializándose de manera ilegal, sin pasar por lonja, sin que figuren en ningún registro. De modo se hace imposible establecer un número, siquiera aproximado, de los ejemplares muertos cada año que permita evaluar la evolución de las poblaciones. Y para empeorar la cosa, no son infrecuentes los errores de identificación: marrajo (Isurus oxyrinchus) y cailón (Lamna nasus) suelen confundirse, consciente o inconscientemente, premeditadamente o no, y se meten en el mismo cajón: "son marrajos", te dicen.

Recordemos, una vez más, que el océano y todas las criaturas que hay en él (excepto los bidones radiactivos, que el que los tiró debería llevárselos) son nuestras, patrimonio de todos los ciudadanos, no de unos pocos. Y nadie debería arrogarse el derecho de lucrarse a costa de privarnos de su disfrute.

Queremos que el Lamna nasus vuelva a nuestras rías persiguiendo su comida. Tenemos derecho a ello. Y por si a alguno le entran dudas, que sepan que no es una especie agresiva hacia el ser humano, no hay constancia de ataque alguno a una persona. Pueden quedarse tranquilos.
El cailón es nuestro tiburón blanco.


>>Ir a la PRIMERA PARTE

[Para más información sobre el comportamiento de los cailones, ver Los juegos de los jóvenes cailones (Lamna nasus).]

________________________
(1) Hace pocos días, Ellie, una hembra marcada al norte de Irlanda con una PAT llegó hasta la altura de Lisboa desde donde ha emprendido el viaje de regreso, pasando por delante de nuestras costas a través de nuestra cuenca interior pegadita al Banco de Galicia. En el mapa podéis observar la última posición conocida:

Fuente: Save our seas.
(2) Para refrescar la memoria tal vez os sea útil echar un vistazo a El sistema circulatorio de los tiburones.
(3) Manuel Rodríguez Solórzano, Sergio Devesa e Lidia Soutullo. Guía dos peixes de Galicia. Vigo: Galaxia, 1983, p. 33. 
(4) Ver: Peregrino (Cetorhinus maximus) - Segunda parte, La caza del tiburón peregrino, y La pesquería del peregrino en Galicia.
(5) Ver: Resultados CITES 2013.
 __________ 

lunes, 14 de enero de 2013

Cailón (Lamna nasus) - Primera parte

Macho de 196 cm ya con la etiqueta del comprador pegada en el costado. Esta imagen hoy es imposible porque su captura y comercialización están terminantemente prohibidas (foto: Toño Maño).

Cailón

Lamna nasus (Bonnaterre, 1788)

(es. Cailón, marrajo sardinero, marrajo del norte, marrajo de Cornualles; gal. Marraxo, marraxo sardiñeiro; in. Porbeagle; por. Tubarao sardo.)

Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae

El cailón es uno de los tiburones pelágicos más hermosos de cuantos tenemos aquí. Primo hermano del tiburón blanco, fue una vez abundante en nuestras aguas, pero hoy está a punto de desaparecer por culpa de la avaricia y estupidez de las naciones pesqueras europeas.

martes, 20 de noviembre de 2012

El sistema circulatorio de los tiburones

Espectacular ilustración del sistema circulatorio de una mielga (Squalus sp.) realizada por una extraordinaria dibujante, Jacqueline Rae, cuya página os invito a visitar. Arterias a la izquierda, venas a la derecha. Indico sólo algunos de los órganos citados en el post: 4) arteria branquial aferente; 5) aorta ventral; 6) arteria branquial eferente; 7) aorta dorsal; 13) aorta dorsal paralela; 14) cono arterial; 16) ventrículo; 17) aurícula; 18) seno venoso; 38) vena lateral abdominal.

Circuito aves
y mamíferos
(fuente: bioserv.fiu)
1. El circuito sanguíneo.
El sistema circulatorio de los mamíferos consta de un circuito doble: la sangre carboxilada (cargada de dióxido de carbono) entra en el corazón procedente de los diferentes órganos y tejidos corporales para ser bombeada, a través de las arterias pulmonares, hacia los pulmones. Una vez oxigenada, la sangre retorna al corazón a través de las venas pulmonares, y de ahí parte hacia hacia todos los rincones del cuerpo para el reparto del oxígeno y la recogida de dióxido de carbono, antes de volver de nuevo al corazón iniciando un nuevo ciclo. 

El corazón de un tiburón (earthlife.net)
En cambio, el sistema circulatorio de los tiburones, como el de los demás peces, es simple; es decir, consta de un único circuito sanguíneo en el que la sangre entra una sola vez en el corazón por cada vuelta. El corazón, situado en la zona ventral de la cabeza, debajo de las branquias, es tubular y tiene forma de S alargada. Consta de un seno venoso, una aurícula, un ventrículo y un cono arterial. Las válvulas de sus cámaras hacen que la sangre circule en sentido caudal-rostral impidiendo cualquier flujo de retorno. 
Circuito peces
(fuente: bioserv.fiu)
El corazón bombea la sangre cargada de CO2 hacia las branquias para su oxigenación. La sangre viaja a través de la gran arteria principal, la arteria aorta ventral, que se ramifica en tantos conductos como aberturas branquiales tiene el pez (entre 5 y 7), las arterias branquiales aferentes; cada ramificación, a su vez, irá subdividiéndose hasta convertirse en diminutos vasos de paredes muy finas, los capilares, donde se producirá el intercambio gaseoso (ver Sistema respiratorio).

Los capilares, una vez realizada la recarga de oxígeno, van confluyendo en vasos cada vez mayores que van a desembocar en las arterias branquiales eferentes que, finalmente, confluyen en el otro gran vaso, la aorta dorsal. Ésta recorre la cavidad general del cuerpo y va ramificándose progresivamente para transportar la sangre rica en oxígeno hacia los diversos órganos y tejidos y recoger el CO2. La sangre regresa entonces al seno venoso del corazón reiniciando el circuito. Puede decirse, consecuentemente, que el corazón sólo es atravesado por sangre venosa.

2. Sangre fría y sangre caliente.
En la mayoría de especies, el calor generado por la actividad muscular y los distintos procesos metabólicos se transfiere desde la superficie corporal y, muy especialmente, desde la zona branquial, hacia el agua circundante y se pierde irremediablemente. Son ectotermos, de sangre fría. Otros tiburones, por el contrario, mediante un sistema que veremos a continuación, son capaces de retener este calor haciendo que su temperatura corporal sea más elevada que la del medio; es decir, son endotermos, de sangre caliente, como las aves y nosotros mismos, los mamíferos.
Sin embargo, a diferencia de nosotros, los tiburones no son capaces de regular su temperatura corporal para que se mantenga siempre constante, por ejemplo controlando su metabolismo para quemar más o menos moléculas energéticas como las grasas en función de las necesidades de temperatura. Dicho de otro modo: no son homeotermos, sino poiquilotermos (su temperatura fluctúa con la del medio): por más que sean capaces de retener calor, su temperatura interna de algún modo aumenta o disminuye de acuerdo con la temperatura del agua.
Para poner orden en esta danza de palabrejas: hay tiburones de sangre fría (ectotermos), y hay tiburones de sangre caliente (endotermos), pero todos ellos son poiquilotermos.

3. La rete mirabile.
Como acabamos de ver, determinadas especies de tiburones como los lámnidos (tiburón blanco, marrajos y cailones) y uno de los alópidos (el zorro, Alopias vulpinus), así como otros grandes peces como los túnidos, puede decirse que son de sangre caliente. Todos ellos tienen en común el ser potentes nadadores. Y ya se sabe que la eficiencia de los músculos aumenta con la temperatura.
Estas especies han logrado desarrollar un mecanismo con el que logran evitar la pérdida del calor generado dentro de su cuerpo. Se trata de una sofisticada modificación de su sistema circulatorio denominada rete mirabile —‘red maravillosa’— que les permite dirigir la sangre de las arterias laterales hacia el interior del cuerpo. Consiste en una red especial de vasos formada por intrincadas capas de arterias y venas de curso paralelo dispuestas entre las fibras rojas de un paquete muscular lateral (ver La musculatura del tiburón). En esta red se produce un intercambio de calor según el principio de contracorriente: venas y arterias se encuentran muy próximas entre si, transportando la sangre en direcciones opuestas: la sangre fría arterial procedente de las branquias se calienta por convección al contacto con la sangre venosa caliente que circula, en sentido contrario, procedente del interior corporal. De este modo el calor retorna a los músculos y órganos que lo generaron.

Corte transversal del cuerpo de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias) a la altura de la dorsal. Los dos bandas oscuras son los paquetes de musculatura roja que contiene la rete mirabile. (Foto: Francis G. Carey)(1)
A consecuencia de ello, estos tiburones son capaces de mantener una temperatura corporal hasta 13ºC por encima de la del agua circundante. La endotermia les confiere la ventaja selectiva de un metabolismo general más elevado y, por tanto, de un mayor rendimiento muscular para alcanzar mayores velocidades (se dice que un incremento de 10ºC en la temperatura corporal puede triplicar la potencia de los músculos) y, al mismo tiempo, colonizar ambientes de aguas más frías. El inconveniente es que el metabolismo elevado requiere un mayor y más frecuente consumo de energía [pero véase el post Ventajas de la endotermia]

Corte transversal aumentado de la musculatura roja de un cailón (Lamna nasus) en el que se aprecia como las arterias, de paredes gruesas, se disponen rodeando las venas, de paredes más finas. (Foto: Francis G. Carey) (2)
Un caso extremo de endotermia, mejor dicho, de especialización en la endotermia, es el de un pariente muy próximo de nuestro cailón, el cailón salmonero (Lamna ditropis), que habita las frías aguas del Pacífico norte. Un estudio realizado en 2004 (3) sobre individuos capturados en el golfo de Alaska reveló que el interior de su cuerpo suele estar a unos 26ºC, lo cual, comparados con los 5-8ºC del agua, arroja un gradiente de récord. Otro dato sorprendente es que el rendimiento óptimo de su musculatura roja (musculatura aerobia que los tiburones emplean para la natación constante) se produce sólo cuando alcanza un elevando rango de temperaturas, entre 20-30ºC, lo cual lo asemeja sobremanera a la musculatura roja de los mamíferos (4). Por debajo de estas cifras su rendimiento se desploma de forma espectacular: a 10ºC por encima de la temperatura ambiente el rendimiento cae al 25-50%. En cambio, la musculatura blanca (musculatura anaerobia que sólo se utiliza para alcanzar súbitas puntas de velocidad) no tiene ese grado de dependencia térmica, su funcionamiento es correcto en un amplio espectro de temperaturas.

Cailón salmonero atrapando un salmón en Alaska (Foto: Scot Anderson, Hopkins Marine Station, Stanford University).
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(1) y (2) Ambas imágenes tomadas de Richard Ellis & John E. McCosker. Great White Shark. Stanford: Stanford University Press, 1991, p. 77.
(3) Diego Bernal, Jeanine M. Donley et al. (2005) "Mammal-like muscles power swimming in a cold-water shark". Nature 437, 1359-1352. (Abstract aquí.)
(4) La musculatura roja del cailón salmonero se encuentra dispuesta a lo largo de la columna vertebral, es decir, en lo más profundo del cuerpo, donde está más y mejor aislada de las gélidas aguas del mar, como se muestra en este esquema:

Las isotermas muestran el valor medio de dos individuos de 216 y 222 cm (FL) con una masa de 140 y 160 kg. El diagrama b representa el corte transversal realizado justo en el inicio de la primera dorsal: vr: vértebra; vc: cavidad visceral. Las dos zonas punteadas señalan la posición de la musculatura roja. La superficie externa está a la misma temperatura del agua circundante, 8,5ºC. (Fuente: Nature.)
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lunes, 19 de marzo de 2012

Anatomía externa

Antes de seguir hablando de tiburones, particularmente de las características más importantes de cada una de las especies, conviene familiarizarse con un puñado de términos relativos a su anatomía externa como este que os presento a continuación. Así sabremos en todo momento a qué nos estamos refiriendo y el paseo será más agradable. Para que os sea más fácil localizarla, la dejaremos bien visible en una de las pestañas de arriba.
Musolas. Foto: Toño Maño


1. Morro.
2. Narinas, con las solapas nasales anteriores bien visibles.
3. Boca.
4. Espiráculo.
5. Aberturas branquiales.
6. Aletas pectorales o escapulares.
7. Axila pectoral.
8. Primera aleta dorsal.
9. Segunda dorsal.
10. Aletas pélvicas.
11. Aleta anal.
12. Pedúnculo caudal. Parte posterior del cuerpo comprendida entre la la cloaca (situada entre las aletas pélvicas) y el origen de la caudal.
13. Aleta caudal.
14. Lóbulo inferior o ventral de la caudal.
15. Lóbulo superior de la caudal, rematado en un lóbulo terminal que suele estar, como aquí, claramente delimitado por una muesca o escotadura subterminal.
16. Surcos labiales.

17. Quilla lateral: en las especies que son potentes nadadoras, el pedúnculo caudal suele estar ensanchado con potentes pliegues dérmicos laterales.
18. Quilla secundaria: pliegue dérmico adicional presente en algunas especies de lámnidos como el cailón (Lamna nasus) al que pertenece la caudal de la imagen.

19. Pterigópodos o penes: órganos copuladores externos de los machos formados a partir del borde interno de las aletas pélvicas.

Tintorera (Foto: Toño Maño)