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jueves, 30 de enero de 2014

Nuevo Fondo Europeo para la Pesca 2014-2020

Arrastreros congeladores en el puerto de Vigo (foto de Ricardo Grobas tomada de El Faro de Vigo).

El pasado 28 de enero el Parlamento Europeo y el Consejo de Pesca llegaron a un acuerdo sobre la nuevas subvenciones al sector pesquero para el periodo 2014-2020. Serán 6 396 millones de euros los destinados a respaldar las nuevas líneas de la política pesquera común (la famosa PPC).
Por desgracia, el resultado parece respaldar a quienes augurábamos un futuro gris oscuro a negro para la pesca y la salud de nuestro océano. Las esperanzas que muchos albergaban de que al fin la UE, tal como se comprometió a hacer el año pasado, iba a apostar definitivamente por una política pesquera sostenible acabando con los subsidios que aumentaban la capacidad pesquera de la flota, quedaron truncadas para unos cuantos años más.

Por un lado, es cierto que el acuerdo contempla medidas sin duda positivas, como el aumento del presupuesto para la recolección de datos científicos, el refuerzo del control para el cumplimiento de la normativa y la lucha contra la pesca ilegal (cerca del 40% de los desembarcos son ilegales), o la suspensión de las subvenciones para aquellos estados o particulares que incumplan las normas establecidas en la PPC. Algo es algo. Por aquí no son infrecuentes los casos de grandes armadores con sentencias firmes que siguen recibiendo fondos millonarios de dinero público. Haremos bien en no fiarnos.

Por otro lado, por el lado oscuro, se mantienen las subvenciones para la modernización y sustitución de motores, donde hay que incluir, evidentemente, los motores de los letales arrastreros:
  • Los buques de menos de 12 m podrán mantener la misma potencia.
  • Los buques de entre 12-18 m serán subvencionados siempre y cuando los nuevos motores tengan un 20% menos de potencia que los originales.
  • De 18 m en adelante, sólo se subvencionarán motores con un 30% menos de potencia que el original.
Difícilmente se logrará así el compromiso de reducción de la capacidad pesquera. También se mantienen las subvenciones a la flota que faena en aguas no comunitarias en caso de ruptura de los acuerdos pesqueros con terceros países (hasta 6 meses de dinero gratis).

En octubre pasado más de 200 científicos de primera fila¹ remitieron una carta a todos nuestros pobres y atareados eurodiputados para expresarles su preocupación por la dramática situación de los mares europeos y explicarles la necesidad de aprovechar la inminente revisión de la PPC para poner en marcha una política de eliminación de las subvenciones a la pesca industrial como única forma de frenar la sobrepesca. Aquí tenéis un fragmento:
     Nuestra experiencia en el estudio de los ecosistemas oceánicos y la pesca en el mar nos ha permitido presenciar los enormes cambios que han tenido lugar en el medio marino y en su explotación. En tan solo unas décadas, el desarrollo de la tecnología ha permitido a los buques pescar a distancias y profundidades antes inimaginables, capturando así grandes cantidades de pescado que ya no son sostenibles. Muchos stocks pesqueros, incluyendo los de especies en lo alto de la cadena alimentaria marina, se han visto reducidos a una mínima parte de sus niveles históricos.
     En el pasado, las subvenciones han contribuido a incrementar la capacidad de la flota de la UE financiando con ingentes sumas de dinero la construcción de nuevos buques. Como consecuencia, se estima que la flota pesquera de la UE es entre dos y tres veces mayor que lo que permitiría una actividad pesquera sostenible. Un 39% de los stocks evaluados en el Nordeste Atlántico y un 88% en el Mediterráneo sufren sobrepesca.
     Pese al precario estado de los océanos, muchos Estados Miembros continúan otorgando significativas subvenciones a su sector pesquero. Estas suponen un incentivo económico a la sobrepesca que reducirlas sería una de las acciones más importantes que podrían emprenderse para combatirla. Un informe del Banco Mundial concluía que la aportación de subvenciones refuerza la "trampa de pobreza" del sector al incentivar mayores inversiones y esfuerzo pesquero en pesquerías que ya están sobreexplotadas. Las pérdidas económicas en las pesquerías mundiales resultantes de las ineficiencias (subvenciones incluidas) y de la sobrepesca ascienden a 50.000 millones de dólares al año (34.200 millones de euros). La actual reforma del FEMP representa la oportunidad perfecta para eliminar subvenciones perniciosas para el medio ambiente en el periodo 2014 a 2020 y cambiar el rumbo de la pesca en Europa.
     Continuar gastando fondos públicos en subvenciones perniciosas para el medio ambiente hundirá más aún a las pesquerías europeas en la crisis. 
Para ser justo, hay gente que considera que pesan más los aspectos positivos que los negativos de esta nueva PPC: parece que no se subvencionará la construcción de nuevos buques, se establecen ayudas para el desarrollo y puesta en marcha de prácticas de pesca sostenible, a pequeña escala, búsqueda de alternativas laborales para los jóvenes marineros... El tiempo lo dirá, aunque a uno le puede el pesimismo ilustrado por tantas decepciones.

Por mi parte, ojalá no se equivoquen.


>> Para más información sobre las desmesuradas subvenciones a la pesca, tanto en Europa como a nivel mundial, véanse los siguientes posts:

La pesca insostenible subvencionada (I).
La pesca insostenible subvencionada (II).
La pesca insostenible subvencionada (III): España.
__________________________
¹La carta la firma gente de la talla de Alejandro Aguilar, Callum Roberts, Rainer Froese, Enric Sala, Daniel Pauly, etc. Podéis descargala pinchando aquí.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La pesca insostenible subvencionada (III): España

Tintoreras en Vigo. Foto tomada de www.industriaspesqueras.com
0. Con sus desmesuradas ayudas a la pesca la UE se ha convertido en el motor de la destrucción de los recursos marinos. Como ya analizamos en los dos capítulos anteriores, La pesca insostenible subvencionada I y II, la pesca industrial hace mucho tiempo que dejó de ser rentable. Todas las autoridades políticas y económicas también los propios armadores, por lo bajo lo admiten. Esta modalidad de pesca a gran escala logra mantenerse gracias exclusivamente a los multimillonarias ayudas que, como maná sobre el pueblo elegido, caen graciosamente desde todas las instancias de la administración, europea, nacional o autonómica: ayudas para combustible, renovación y construcción de nuevos buques, para compra de licencias, para aliviar sus deudas, para financiar sus grupos de presión en Bruselas, la reestructuración de las empresas, seguridad privada en los buques... incluso su marketing. Casi les pagamos el papel higiénico. La consecuencia de todo esto es que se ha multiplicado la capacidad pesquera de la flota, en vez de reducirse para adecuarse a unas poblaciones en total declive.
     Esto ocurre en todo el mundo, en todos los países europeos con intereses pesqueros y, por supuesto, en España, de la que nos vamos a ocupar hoy.

1. ¿España es el malo de la película? En el tema de la pesca, España tiene muy mala fama a nivel internacional, y con razón: arrasamos caladeros de forma inmisericorde, legal e ilegalmente, utilizamos la picaresca para eludir controles e incumplir la ley, seguimos empleando artes prohibidas y algunas prohibidísimas, como los famosos "petardos", que no sólo utilizan los mariñeiros de ciertas partes de Indonesia¹, etc.
     Pero conviene matizar esto un poco, no tenemos motivos para autoflagelarnos de esa manera, aun a las puertas de Semana Santa. En toda esta tragicomedia en realidad una farsa trágica— de la pesca y la política pesquera no estamos solos en el bando de los malos. Cuantitativamente nuestra fama es más que merecida, al ser España, y con diferencia, la primera potencia pesquera de Europa y una de las primeras del mundo. Ahora bien, cualitativamente es otro cantar: todas las naciones pesqueras europeas cojean de nuestro mismo pie: todas cometen tropelías, todas dan dinero a empresas que han cometido infracciones relacionadas con la pesca, y todas hacen la vista gorda ante determinadas acciones de su flota, etc. Pensemos, por ejemplo, que es la legislación europea la que ampara las actividad de nuestra flota, incluido el sangriento comercio de aleta de tiburón, que es absolutamente legal. No somos los españoles quienes hemos hecho estas y otras leyes a nuestra medida.  
     A mi entender, son dos los caracteres que nos diferencian y nos sitúan un poco por encima de la media: el primero es que los demás son lo bastante hábiles como para ocultar sus miserias y cargarle el muerto a otros; y la segunda, que en los países civilizados determinadas prácticas son absolutamente impensables y motivo de que hasta tus propios vecinos te lleguen a denunciar.  

2. La industria pesquera española ha recibido 5800 millones EUR en ayudas desde el año 2000. Esto supone prácticamente un tercio del valor total de la industria². Uno de cada tres rodaballos que ponemos en el plato procedan de piscifactoría o del mar está subvencionado; o si lo preferís, pagamos dos veces el pescado que consumimos: primero con un porcentaje no pequeño de dinero público, y después en la pescadería.

     Datos para el año 2009 referidos a nuestro país, sin contabilizar las partidas destinadas a la acuicultura³:
  • Total subvenciones, incluyendo las ayudas al gasoil: 733 961 495 €. Sin incluirlas: 492 211 205 €
  • Total valor de las descargas: 1 793 180 677 €
  • Intensidad de los subsidios, incluyendo ayudas al gasoil: 40,13%. Sin incluirlas: 27,45%.
Procedencia de las ayudas:
  • FEP (Fondo Europeo de Pesca): 303 443 009 €
  • Ayudas del estado: 37 400 000 €
  • Segundo Instrumento Financiero: 99 427 351 €
  • Fondo Agrícola de Garantía: 9 301 359 €
  • Otras fuentes: 12 819 €
  • Ayudas al combustible y exención de impuestos: 241.750.290 €
  • De minimis: 42 626 667 €

3. Empresas y armadores multados y condenados repetidas veces por infracciones graves siguen recibiendo ayudas multimillonarias por parte de las autoridades españolas y europeas. Más del 80% de las empresas pesqueras españolas condenadas por sentencia firme han seguido recibiendo ayudas con el visto bueno y escandalosa complicidad de nuestras autoridades, que miran para otro lado cuando conviene e impiden que los inspectores hagan correctamente su trabajo. Según denunciaba el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, Vigo cuenta con cuatro inspectores para supervisar más de 700 000 toneladas métricas de pescado al año, que viene a salir unos 20 000 kg por inspector y hora durante todos los días del año, Navidad incluida. Hasta en tres ocasiones el Tribunal Europeo de Justicia ha encontrado culpable a España de no aplicar las leyes de pesca: hacer respetar los límites de capturas, vigilar su flota e imponer sanciones. En este sentido, España y la UE hacen todo lo posible por ocultar toda información referida a los infractores que han recibido algún tipo de condena o sanción.
Descarga en Vigo.
Foto Gustavo Rivas, La Voz de Galicia.
Looting the Seas ('Saqueando el mar') refiere el estrambótico caso de Vidal Armadores, que ha recibido más de 8,2 millones EUR en ayudas aun cuando esta compañía filiales incluidas ha sido acusada de pesca ilegal en más de 40 ocasiones y condenada a pagar multas por 5 millones de dólares; y seguirá recibiendo dinero, por ejemplo para una de sus divisiones, Biomega, especializada en suplementos nutricionales de Omega-3. El trabajo citado también menciona a la empresa vasca Albacora, que sigue recibiendo subvenciones después de... 67 "casos aislados" de infracciones.
Uno de los trucos más socorridos y más viejos que nuestros armadores emplean para eludir el (liviano) peso de la ley son las banderas piratas, también conocidas como pabellones de conveniencia: sus buques enarbolan una bandera de un país en el que los controles, gastos operativos y fiscalidad sean mínimos o preferiblemente inexistentes, como Panamá, Liberia, Malta, Chipre, Seychelles... o Corea del Norte, que siempre es garantía de seguridad por su opacidad frente a las inspecciones procedentes de la corrupta sociedad capitalista occidental.         
     España está entre los cinco países del mundo que más buques utilizan este sistema.

4. Más de 800 millones de euros en licencias de pesca en aguas extranjeras durante la última década. Es decir, dos tercios de todas las licencias de la UE. Como aquí ya poco queda, la flota española (y europea) se ve obligada a faenar en aguas de otros países cada vez más lejanos: Mozambique, Namibia, Guinea, Costa de Marfil..., con los que firma acuerdos de pesca. Muchos de ellos son de los que eufemísticamente calificamos "países en desarrollo", que por lo común tienen la desgracia de ser ricos en recursos naturales pero paupérrimos y subdesarrollados en todo lo demás, lo que les impide gestionar por si mismos toda la inmensa riqueza de sus territorios. Naciones sin organización política, económica o social de ninguna clase, gobernados por sanguinarios dictadores o por un pequeño grupo de sátrapas y oligarcas que mantienen a la inmensa mayoría de la población en la miseria más absoluta.
     Es obvio que al llamado primer mundo le beneficia esta situación, porque así les resulta sumamente fácil llegar a acuerdos económicos con todos ellos: a cambio de unos cuantos miles o millones de euros entregados a sus corruptas élites, nuestras empresas pueden saquear a gusto los recursos que estimen oportunos. ¿Problemas de conciencia? Ninguno. Como dijo en su momento la todopoderosa Carmen Fraga, la Dama de Hierro de la pesca en la UE, haciendo honor a su apellido: "El Comité de Pesca tiene que debatir sobre asuntos de pesca, no sobre derechos humanos". Y si mientras nosotros saqueamos sus recursos, ellos intentan saquearnos a nosotros, pues mandamos un par de fragatas y ponemos unos cuantos mercenarios a bordo —¿adivináis quién los paga?. Looting the seas expone el caso de Pescanova en Namibia. Vale la pena echarle un vistazo.

5. La motivación política de las ayudas. Las ayudas a la pesca, como base de la política pesquera de la UE, están basadas en criterios puramente económicos y políticos —con toda su densa red clientelar, o sea, en modo alguno científicos. La prueba está en que una y otra vez nuestros "políticos" favorecen descaradamente los intereses de las grandes corporaciones de la pesca industrial en detrimento de la única forma de pesca que podría tener futuro si estuviese bien ordenada y mejor gestionada: la llamada pesca artesanal, una y otra vez ninguneada y discriminada. Por otro lado, tienen por costumbre hacer caso omiso de las decenas de informes que ellos mismos encargan a expertos de todo tipo y condición cuando sus conclusiones no son de su agrado, por ejemplo cuando alertan de la alarmante situación de los stocks y recomiendan, entre otras medidas, drásticos recortes en la capacidad pesquera, de los topes de capturas y, desde luego, de las ayudas.
     Un punto de vista complementario es el que nos ofrece Isabella Lövin, diputada de. grupo de los Verdes. Para ella la clave del problema está en que la política pesquera se diseñó "siguiendo el modelo de la política agraria. Tú pones fertilizante y maquinaria, y obtienes más verduras. Así que se empleó el mismo modelo en la pesca: incrementas el número de barcos y obtienes más pescado. Pero así no funciona: al final acabas con menos pescado". Ni España ni ningún otro país Europeo ha hecho nada para cambiar las cosas.
     "Económicamente, la industria pesquera se sitúa entre el tomate y la patata, pero políticamente es más importante que ninguna otra industria," sostiene la Jefa de Control de Pesca de la Unión Europea Valérie Lainé. Pero claro, regalar dinero da muchos votos... y mucho dinero: los armadores te adoran, los pescadores te adoran, los votantes de las zonas dependientes de la pesca también te adoran... Tú recoges sus votos y el que venga mañana detrás, que arree. Si se acaban los peces aquí, ya aparecerán por otro lado. Pan para hoy, hambre para mañana.

Marrajos en la lonja de Vigo (Foto: Faro de Vigo).
     Nuestra visión de la pesca es exclusivamente cortoplacista: cuanto más mejor a costa de lo que sea, y mejor para ahora mismo que para mañana. Por eso a nadie debe extrañar la situación actual: la mayoría de nuestros caladeros están sobreexplotados, en muchos casos al borde del colapso, y esto obliga a nuestros barcos a faenar cada vez más lejos y a mayor profundidad, con unos gastos espectaculares en combustible, etc. imposibles de sufragar. Se ha apostado por un modelo altamente destructivo de pesca a gran escala, en detrimento de la pesca artesanal o local, en teoría más respetuosa con el medio y cada vez más exprimida y olvidada.

6. De fuera vendrán que buenos nos harán. Si en algo tienen razón nuestras autoridades e industriales pesqueros, es que si ellos abandonan una zona, las poderosas flotas de otros países ocuparán su lugar, y con toda probabilidad emplearán bastantes menos miramientos a la hora de capturar todo lo que se mueva bajo la superficie. Países como China (ver), Japón o Rusia han demostrado que pueden llegar a ser mucho más destructivos que todos nosotros juntos españoles y europeos, pues para ellos las leyes y normativas más elementales, no es que sean un obstáculo que sortear, es que ya directamente ni existen.

7. Nos harán buenos, pero no seremos buenos. El problema de fondo es que la Comunidad Internacional no tiene el más mínimo interés en cambiar esta situación. Salvo las aguas territoriales de cada país, el océano es de todos y por tanto de nadie, y además imposible de controlar. Todo el mundo puede hacer lo que le venga en gana porque la impunidad es total. Y si las naciones teóricamente desarrolladas, supuestamente hijas de la Ilustración y del pensamiento racional, respetuosas de la ley, no sólo protegen a sus infractores, sino que los alientan ¿qué podemos esperar de las demás?


[Véase también La pesca insostenible subvencionada (I) y La pesca insostenible subvencionada (II).]

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¹Un divertidísimo titular de La Voz de Galicia de junio de 2010: "El patrón mayor de Vigo fue detenido cuando intentaba huir con dinamita".
²The International Consortium of Investigative Journalists, The Center for Public Integrity. Looting the Seas, eBook publicado en 2012.  
Este informe es el que sirve como base para todo este post. Todas las cifras y entrecomillados proceden de él, salvo cuando se indique lo contrario.
³Oceana. The European Union and Fishing Subsidies. Informe de septiembre de 2011.
El llamado Segundo Instrumento Fianciero (SFI en sus siglas en inglés, 'Second Finantial Instrument') se encarga de subvencionar cosillas como el control de las pesquerías, la recolección de datos... y la compra de licencias de pesca en otras zonas.
Si alguien se pregunta qué pinta aquí el Fondo Agrícola de Garantía, pues que sepa que sirve para ayudar a nuestras sufridas empresas a cubrir sus gastos de reestructuración, sus planes de mejora de calidad... y también para financiar programas de pesca en las regiones ultraperiféricas de algunos países (Canarias para España, Azores y Madeira para Portugal, y Reunión y Guayana Francesa para Francia).
Este extraño concepto, De minimis, se puso en vigor en el 2007 y permite a los gobiernos regalar 30 000 anuales a cada empresa hasta un máximo de tres años fiscales, siempre y cuando los fondos que cada uno haya otorgado a su industria pesquera no exceda el 2,5% del valor total de la producción. Estos fondos suelen utilizarse para... (¿lo adivináis?)... subvencionar el gasoil (teóricamente sería un mecanismo para evitar que las fluctuaciones en el precio del carburante afecten a los pobres armadores). El Parlamento Europeo ya ha intentado incrementar el valor de estos subsidios hasta los 60 000 EUR y por el momento la Comisión se lo ha denegado.
Titular de El País, de 19 de marzo de 2013: "La UE presiona para que la Xunta no de 4 millones a un acusado de pesca ilegal". Por cierto, que Biomega sigue sin aclarar la procedencia del aceite de pescado que utiliza: de qué especies se extrae, ¿tiburones de aguas profundas, por ejemplo? Ver La grave situación de los tiburones del mar profundo (II).
La buena mujer debía de sentirse un poco molesta porque el Comité había rechazado un acuerdo pesquero con Guinea tras conocerse la masacre de 157 civiles que protestaban contra el sangriento régimen pidiendo libertad y democracia (el acuerdo les hubiese reportado a las autoridades guineanas nada menos que 450 000 € anuales a cambio de unas cuantas licencias de nada).
Por ejemplo el famoso "Informe Frankenstein", de 2009, así llamado por su diagnóstico demoledor sobre la situación pesquera de Europa. Se trata de un documento de trabajo solicitado por la Comisión para el diseño de la Política Pesquera Común: A Diagnosis of the EU Fisheries Sector. Podéis descargároslo desde la página CFP Reform Watch

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jueves, 28 de febrero de 2013

La pesca insostenible subvencionada (II)

El grueso de lo que veis en la imagen se devolverá al mar. Foto: Stephen McGowan (Marine Photobank).

En 2011 el Tribunal Europeo de Cuentas, organismo encargado de auditar las cuentas de la UE, alertaba en su Informe Especial 12/2011 de la chapucera planificación de una política pesquera basada en subsidios y cuotas irreales, y repleta de vaguedades y de buenos deseos y por tanto de reiterados incumplimientos , cuyo resultado ha sido el hecho de que, pese a los objetivos "oficiales" de reducir la capacidad de la flota para adaptarla a unos stocks en evidente disminución, lo que en realidad ha ocurrido es que la capacidad pesquera se ha incrementado en un 14%¹.

¿Un voto de esperanza para la pesca sostenible? Así las cosas, el pasado 18 de diciembre el Parlamento Europeo votó abrumadoramente a favor de reformar la Política Pesquera Común (PPC) con el objetivo de recuperar los stocks arrasados, acabar con la sobrepesca y adoptar una política pesquera basada en la sostenibilidad, todo ello en el horizonte del 2020. 502 diputados votaron a favor, 137 en contra y 27 se abstuvieron².
     Lo verdaderamente importante es que esta es la primera vez que el Parlamento Europeo actúa como colegislador sobre la PPC, pudiendo al fin servir de contrapeso al Consejo Europeo de Pesca órgano formado por los ministros de pesca de los países miembros y sometido, como os podéis imaginar, a ciertos intereses económicos, dentro de una oscura red clientelar que, como poco, resulta vergonzante—. Tal vez así se pueda poner freno a una política absolutamente suicida, si bien es pronto para ver en qué medida cambiarán las cosas.

La política de subsidios en el centro de la negociación de la PPC. El debate está ahora centrado en el espinoso asunto de los multimillonarios subsidios que Europa regala a la industria pesquera. O sea: la pela (como ya comentábamos en La pesca insostenible subvencionada, la pesca industrial es una auténtica ruina, un fracaso económico, además de ecológico, que sólo puede mantenerse gracias al dinero público). Y por tanto, como es de esperar, esta vez la cosa se va a poner más que difícil. La victoria de los conservacionistas no va a ser tan holgada... ni siquiera está garantizada:
"Hace dos semanas obtuvimos por amplia mayoría una victoria importantísima para la sostenibilidad", comentó por teléfono Isabella Lovin, una legisladora sueca del Partido de los Verdes y desde hace mucho tiempo crítica con los subsidios europeos para la pesca. "Cabría esperar que el voto sobre los subsidios fuera por el mismo camino. Pero cuando toque hablar de dinero no estoy segura de que vayamos a tener una victoria tan amplia."³
Y se añade algo que desgraciadamente es verdad: "Lo que me preocupa es que existe una alianza nefasta entre los conservadores y la izquierda para seguir concediendo subsidios". Ambos grupos harán lo posible para defender los intereses de quienes les pagan...

Virando en un arrastrero de Scapêche (foto tomada de www.scapêche.fr).
Un ejemplo francés: El pasado 13 de febrero la magnífica ONG francesa Bloom publicó un interesante artículo en el que ofrecía el resultado del análisis de las cuentas del 2009-2011 de la mayor empresa pesquera de Francia, Scapêche, perteneciente al grupo Intermarché —por supuesto, antes tuvieron que obligar judicialmente a la empresa, auto proclamada "ejemplo de transparencia", a que les facilitase la información correspondiente. Las conclusiones son demoledoras: 19 millones de euros de pérdidas recurrentes durante este periodo... aun a pesar de haber recibido 10 millones de euros de subsidios públicos entre 2002 y 2011 y 20 millones de euros en condonaciones de deudas y ampliaciones de capital por parte de Intermarché. A ello hay que sumar los impuestos que no paga por el gasoil, cuyo consumo, aun así, se lleva el 25% de sus ingresos. El drama se acrecienta al saber que Scapêche es en Francia la principal empresa pesquera de aguas profundas, con seis arrastreros que faenan sobre todo en aguas del Reino Unido... y ya sabemos qué ocurre con el arrastre, para la captura de tres especies objetivo, otras 100 son destruidas.

El caso de España: En 2011 el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación publicó un demoledor informe sobre las subvenciones recibidas por la flota pesquera española, la más potente de toda Europa. Como este tema lo trataremos con más detalle en el siguiente post, quedémonos simplemente con una cifra: Desde el año 2000 nuestra industria pesquera ha recibido más de 5,8 millones de euros en subsidios, lo que representa una tercera parte de su valor. Sin contar los préstamos a bajo interés por parte de los diferentes gobiernos o los impuestos sobre el gasóleo que el estado ha dejado de ingresar, que se calcula suman unos 2 millones de euros (si bien esto sucede en toda Europa: la flota comunitaria está exenta de pagar las tasas del carburante).

El macabro cachondeo de los subsidios al desguace: Una parte importante de las ayudas a la industria pesquera tienen como teórico fin la renovación de la flota: la sustitución de los viejos buques desfasados por otros más modernos, seguros y acaso menos contaminantes. La Comisaria Europea de Pesca, Maria Damanaki, admitía que para 2015 los armadores europeos habrán recibido casi 1300 millones de euros por este concepto. A quienes estamos un poco al tanto de lo que ocurre en la realidad lo que la propia comisaria añade no nos extraña lo más mínimo: "Mientras nos deshacemos de los viejos, se siguen construyendo barcos nuevos y modernizando otros, todos ellos tecnológicamente más avanzados. De modo que, en realidad, cada año la capacidad de la flota europea se incrementa en un 3%". Lo que no menciona la señora Damanaki es que en no pocas ocasiones los barcos que teóricamente iban a ir al desguace siguen faenando. ¿Adónde va el dinero? 

Foto: Mark Edwards

A modo de conclusión:
  • Europa gasta millones de euros de dinero público para hacer que una flota no rentable salga a faenar a caladeros donde cada vez quedan menos peces.
  • Los ciudadanos europeos pagamos dos o tres veces cada pescado que compramos.
  • Casi uno de cada tres peces capturados por un pesquero español o criados en una granja española está pagado con dinero público. 
  • Las ayudas al desguace lo que han conseguido es incrementar la capacidad pesquera de la flota comunitaria. 

[Véase también La pesca insostenible subvencionada (I) y La pesca insostenible subvencionada (III).]

>>Para las novedades sobre las subvenciones de la nueva PPC para el periodo 2014-2020, véase el post Nuevo Fondo Europeo para la pesca 2014-2020.
____________________
¹En la nota de prensa correspondiente lo resume así:
"La auditoría terminó con la conclusión de que el exceso de capacidad de las flotas sigue siendo uno de los principales motivos por los que la PPC no ha logrado garantizar una actividad pesquera sostenible. El TCE había ya publicado dos informes especiales (nº 3/1993 y nº 7/2007) en los que señalaba la existencia de este problema. Aunque en anteriores reformas de la PPC se ha insistido repetidamente en la reducción del exceso de capacidad, las medidas adoptadas han fracasado. El TCE detectó una serie de insuficiencias importantes:

  • La concepción y ejecución de las medidas destinadas a equilibrar la capacidad de las flotas con las posibilidades de pesca, así como su encuadre, resultan insatisfactorios.
  • Las definiciones existentes de capacidad pesquera no reflejaban correctamente la capacidad de captura de los buques.
  • Los límites aplicados ya no imponen restricciones reales a la capacidad pesquera.
  • El exceso de capacidad no ha sido definido ni cuantificado pese a que la adaptación de la capacidad pesquera a las posibilidades de pesca constituye una de las piedras angulares de la PPC y del FEP.
  • Los Estados miembros no han cumplido la obligación que les impone la PPC de adoptar medidas eficaces para hacer coincidir la capacidad pesquera con las posibilidades de pesca.
  • Cuatro de los siete Estados miembros examinados en la auditoría establecieron objetivos insuficientes de reducción de la capacidad pesquera.
El TCE efectúa una serie de recomendaciones para abordar el problema del exceso de capacidad y promover la sostenibilidad del sector pesquero: la Comisión debería definir mejor la capacidad pesquera y el exceso de capacidad, y plantear medidas contundentes y más adecuadas para facilitar acciones que equilibren la capacidad pesquera con las posibilidades de pesca, establecer límites efectivos a la capacidad de las flotas y asegurarse de que los programas de transferencia de derechos de pesca contribuyen a la reducción del exceso de capacidad pesquera. Los Estados miembros han de velar por que las medidas de ayuda a las inversiones a bordo se apliquen de forma estricta y no aumenten dicha capacidad, y asegurarse de que los criterios de selección para los programas de desguace de buques pesqueros se formulen de manera que tengan un efecto positivo en la sostenibilidad de las poblaciones de peces seleccionadas y eviten la concesión de ayudas públicas al desguace de buques inactivos."
²Ver nota de prensa de Ocean 2012.
³Europe's Rift on Overfishing and Subsidies. Informe de David Jolly en el Blog Green del New York Times, publicado el pasado 20 de febrero.
La flotte de pêche d'Intermarché sous perfusion des aides publiques
Véase informe de David Jolly³ y The Reform of the Common Fisheries Policy.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La pesca insostenible subvencionada


     Este artículo no trata exactamente sobre tiburones, sino sobre tiburones y sobre todas aquellas especies marinas que son objetivo directo o indirecto de la pesca industrial, víctimas de un inmisericorde saqueo subvencionado.
     La situación general de un amplio porcentaje de los stocks pesqueros es sumamente grave tanto desde el punto de vista más puramente conservacionista como desde el más puramente económico, si es que lo uno puede tomarse en consideración al margen de lo otro. Cada vez es más obvio que conservación y economía son parte del mismo problema, como el anverso y el reverso de una hoja.
     Es más que nunca necesario que conozcamos lo que está ocurriendo, en el mar y en los despachos de quienes supuestamente cobran para defender el interés general, que es el nuestro. La cuestión puede resumirse en tres puntos:
  • La mayor parte de las pesquerías, europeas y mundiales, o se encuentran al nivel máximo de explotación, o están directamente sobreexplotadas.
  • Las administraciones públicas dilapidan anualmente miles de millones de dólares en subvencionar a un sector, el de la pesca industrial, que cada vez es menos rentable (unos cuartos, recordémoslo una vez más, que proceden del contribuyente).
  • Centrándonos en lo de aquí, los representantes políticos europeos no están por la labor de tomarse en serio el problema para intentar arreglarlo. Al contrario, en una huida hacia delante se empeñan, a pesar de las evidencias en contra, en mantener un sistema de subvenciones millonarias que solo se puede calificar de suicida, incumpliendo además gravemente la legislación europea e internacional. Es más que evidente que los ministros y secretarios de pesca de la UE están vergonzosamente sometidos a los intereses cortoplacistas de los grandes armadores. De hecho, todas las políticas pesqueras comunitarias (subvenciones, reparto de cuotas, etc.) favorecen descaradamente los intereses de esta gente en detrimento de la pesca artesanal.
Puerto de Riveira (fuente: EFE, a través de El Mundo)

1) La pesca industrial no es un sector rentable.
La pesca industrial se mantiene en pie exclusivamente gracias a que las diferentes administraciones públicas no dejan de inyectar, una y otra vez, impune y machaconamente, cantidades multimillonarias de dinero público.
     En un contexto de crisis, de recortes criminales de derechos justificados en un supuesto "saneamiento" de la economía, este despilfarro resulta doblemente grave y patético. Se entierran, literalmente, cantidades inimaginables de dinero público en una actividad condenada al fracaso en lugar de emplearlos en la recuperación y desarrollo de un sector que, si hubiese voluntad política, podría ser perfectamente sostenible y rentable, y que además podría aportar a la sociedad la creación de varias decenas de miles de puestos de trabajo más que el sistema actual. Hablamos de la pesca artesanal. Y esto no es opinión: son cifras.

2) Pérdidas multimillonarias de dinero público.
Según un estudio¹ del Banco Mundial y la FAO (como sabéis, peligrosas organizaciones de extrema izquierda dirigidas por hordas de furibundos ecologistas), titulado The Sunken Billions: The Economic Justification for Fisheries Reform, a nivel mundial la pesca pierde anualmente alrededor de 50 000 millones de dólares... y se trata, según sus propias palabras, de "una estimación conservadora", puesto que no tiene en cuenta factores como la pesca deportiva, la industria del turismo marino, o el devastador alcance de la pesca ilegal. Las pérdidas de las tres últimas décadas suman ya más de 2 mil millones de dólares... perdidos en la mar serena.

3) Causas: sobrepesca, ineficacia y mala gestión. 
Según datos de la FAO, el 75% de las poblaciones mundiales de peces se encuentran totalmente explotadas o sobreexplotadas. Y se calcula que el 90% de los stocks evaluados en aguas europeas están sobreexplotados.
Cito literalmente la nota de prensa² en español (con leísmos y todo) emitida por la FAO y el Banco Mundial anunciando la publicación del citado estudio:
[...] la mayor parte de las pérdidas se produce principalmente de dos formas.
En primer lugar, las reservas de peces agotadas significan que hay menos peces para capturar, y por lo tanto, el coste de encontrarles y capturarles es mayor de lo que debiera. Segundo, la sobrecapacidad de la flota significa que los beneficios económicos de la pesca se desperdician debido a las inversiones y costes de operación excesivos.
En cuanto al exceso de capacidad pesquera:
La construcción de flotas pesqueras, el despliegue de tecnologías pesqueras cada vez más potentes y el incremento de la contaminación y la pérdida de hábitat ha llevado al agotamiento de las poblaciones de peces en todo el mundo. Las capturas marinas mundiales han permanecido estancadas durante la última década [...]. Mientras tanto, la productividad de las pesquerías -medida en términos de capturas por pescador o por barco de pesca- se ha reducido, incluso si la tecnología pesquera ha avanzado y el esfuerzo de pesca se ha incrementado.
Dicho de otro modo: a mayor esfuerzo pesquero, menores capturas. Aun contando con buques mucho más potentes, más modernos, dotados de tecnología más avanzada, con mayor capacidad y autonomía, las capturas siguen reduciéndose. ¿Hace falta explicarlo más? Esto se traduce en improductividad e ineficacia:
El exceso de flotas compitiendo por unos recursos pesqueros limitados resulta en el estancamiento de la productividad y la ineficacia económica.
(Fuente: Knowledge.Alliance.com, a través de The Fisheries Blog).
4) Las autoridades públicas locales y europeas colaboran de forma mezquina en el empeoramiento de la situación, cuando su tarea debiera ser justamente la contraria, la de proteger un bien público del que depende la vida de todos los contribuyentes: aquellos que dependen económicamente del mar para subsistir y los que simplemente desean disfrutar de un océano en las mejores condiciones. Las diversas administraciones locales, regionales, nacionales y europeas han construido una serie de fondos para cubrir las inmensas pérdidas del sector (es decir, para subvencionar esta carrera frenética para terminar los recursos marinos), como por ejemplo el Fondo Europeo para la Pesca, que disfrazan de ayudas para la remodelación de la flota, modernización, desguace, combustible, cierres de pesquerías, etc.
     El último caso: el 10 de octubre pasado la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo apoyó una serie de enmiendas sobre el nuevo Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) que en el periodo 2012-2020 otorgará todavía más subvenciones para "construir nuevos buques y modernizarlos, así como subvencionar nuevos motores, lo que aumentará la presión sobre stocks que ya sufren sobrepesca."³ En palabras de Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa:
"La Comisión de Desarrollo Regional ignora abiertamente las peticiones de eliminar las subvenciones dañinas para el medio ambiente procedentes de pescadores y de organismos como la Comisión Europea y el Tribunal de Cuentas. Al reintroducir subvenciones eliminadas hace 10 años, estos europarlamentarios han echado por tierra cualquier intento de reformar la política de subvenciones pesqueras de Europa".
...Y finalmente, el 24 de octubre, el Consejo Europeo de Ministros de Pesca ratifica los objetivos del FEMP, de esta forma convirtiéndose, de facto, en un organismo al servicio de los armadores, no del interés general:
El resultado de las negociaciones que dieron comienzo el lunes en Luxemburgo se encuentra recogido en el texto de compromiso. De acuerdo con este documento, los ministros abogan por mantener las subvenciones para nuevos motores de buques, desguaces y paralizaciones temporales, que habían sido excluidas por la Comisión Europa en su propuesta inicial dado el mal uso que los Estados miembros habían hecho de las mismas [el subrayado es mío].
5) Con este tipo de políticas, por llamarlas de alguna manera, la Unión Europea incumple flagrantemente la legislación internacional en materia de sostenibilidad de los recursos marinos. En concreto, nada menos que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
     Efectivamente, la UNCLOS establece la obligación legal de conservar o devolver las poblaciones de peces a un nivel capaz de producir un rendimiento máximo sostenible. Y además existe una fecha límite para el cumplimiento de la le, fijado por el Plan de Implementación de Johannesburgo 2002 para el año 2015.
     Pues bien. Al menos en Europa esto no será así. Un estudio dirigido por el Dr. Rainer Froese (Instituto Leibniz de Ciencias del Mar y, entre otras cosas, coordinador de FishBase), titulado Rebuilding fish stocks no later than 2015: Will Europe meet the deadline? (2010) ['Recuperación de las poblaciones de peces antes del 2015: ¿Cumplirá Europa con los plazos?'] concluye lo siguiente:
  1. Si la presión pesquera continúa como hasta ahora, el 91% de los stocks europeos quedarán por debajo del objetivo fijado.
  2. Si los ministros de pesca europeos quisiesen tomarse en serio sus obligaciones, tendrían que reducir drásticamente la presión pesquera y detener por completo la pesca de determinadas especies.
  3. Aun cumpliéndose el punto anterior, el 22% de los stocks están tan agotados que no se podrán recuperar antes del 2015.
  4. De seguir esta tendencia actual, a Europa le harán falta más de 30 años más, a partir del 2015, para poder cumplir con lo establecido en la ley.
Y la conclusión final es demoledora:
Desde el punto de vista legal, la reiterada puesta en marcha de planes de gestión incapaces de conservar o devolver los stocks al nivel de rendimiento máximo sostenible constituye una violación del principio de precaucióndel Derecho Comunitario Europeo.
Señala este estudio de forma explícita que "la falta de voluntad política es una de las principales causas del no cumplimiento de la legislación".


6) ¿Hay futuro para la pesca?
Pues si. Haberlo haylo, pero hay que tener ganas y valentía para buscarlo. Motivos no faltan: se dice que por cada puesto de trabajo en el mar se crean 3 en tierra.
     Todos los estudios e informes científicos coinciden en que es posible... y deseable, porque los beneficios económicos de una pesca sostenible sobre unas poblaciones de peces bien recuperadas son sencillamente espectaculares.
     El pasado 14 de febrero el periódico El Mundo recogía bajo el elocuente titular "La sobrepesca hace perder 100.000 empleos y 3.200 millones de euros" las conclusiones de un estudio sumamente esclarecedor de la New Economics Foundation, Jobs Lost at Sea, sobre los beneficios que traería la recuperación de 43 de las más de 150 poblaciones de peces en Europa. Veamos esas cifras:
  • La mala gestión está reduciendo los puestos de trabajo y los beneficios del sector. La UE está obteniendo mucho menos de sus poblaciones de peces que si éstas recuperaran un buen estado de salud y fueran gestionadas de forma sostenible.
  • Restaurar esas 43 poblaciones hasta su Rendimiento Máximo Sostenible generaría 3,54 millones de toneladas adicionales de desembarques, "suficiente para satisfacer la demanda anual de pescado de casi 160 millones de ciudadanos de la UE". 
  • El coste de restauración de estas pesquerías es de 3200 millones de euros para todos los países. Pero su valor sería de 1800 millones de euros por año para la UE-27, casi el triple del total de las subvenciones destinadas a la pesca.
  • Se podrían crear hasta 100 790 nuevos puestos de trabajo, de los que cerca de 83 000 irían en beneficio de la UE-27, lo que supone el 31% más de los actuales.
  • El valor de las capturas podría incrementarse hasta en un 81% para la UE-27.

     Sólo hay que tener valentía y ganas... Y si no las hay, somos los contribuyentes quienes debemos exigir a nuestros supuestos representantes que las tengan. Nos jugamos mucho en ello.

[Ver La pesca insostenible subvencionada (II) y La pesca insostenible subvencionada (III).]

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¹Publicado en 2008, 'Los miles de millones hundidos: Justificación económica para una reforma de las pesquerías'.
²Nota de prensa nº 2008/104/SDN, "La Pesca Marina Pierde Cada Año 50 000 Millones de Dólares. Un Nuevo Informe del Banco Mundial y la FAO Denuncia 'Los Millones Hundidos'"
³Oceana. Nota de prensa del 11 de octubre de 2012.
y Oceana. Nota de prensa del 24 de octubre de 2012.
Podéis descargarlo desde esta página.
Este principio es el que da respaldo legal a la adopción de medidas de protección, en este caso de las poblaciones de peces, en base a sospechas fundadas de que pueden encontrarse en peligro.
Ver artículo. Vale la pena.
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sábado, 6 de octubre de 2012

La grave situación de los tiburones del mar profundo

Parte de un lance de arrastre en el que podemos distinguir varios tiburones de aguas profundas.

Acaba de publicarse un interesantísimo estudio (1) sobre las pesquerías de aguas profundas en la Comunidad Europea. Viene firmado por un grupo de especialistas internacionales procedentes de diversas disciplinas e instituciones europeas (por cierto, con un papel destacado de las gallegas), entre los que figuran Sebastián Villasante, del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago, Manel Antelo, del Departamento de Fundamentos de Análisis Económico también de la USC, o Gonzalo Macho, del Departamento de Bioloxía e Ecoloxía Animal de la Universidad de Vigo.

El trabajo, tan ambicioso como imprescindible, viene a dar cuenta de la gravísima situación en que se encuentran las poblaciones de las especies de aguas profundas de Europa, y aportando, al mismo tiempo, informaciones sumamente preocupantes sobre la ineficacia de las políticas pesqueras de la UE. No es que todo esto sea una novedad, pero sus aplastantes conclusiones son imprescindibles para fundamentar, una vez más, con datos objetivos e incontestables, cosas tan sospechadas y sabidas como el fracaso absoluto de la Política Pesquera Común por la desidia, desinterés e indisimulado sometimiento del poder político al económico, en este caso representado por el lobby de la pesca; por no hablar de los famosos TACs (Topes Admisibles de Capturas), que empezaron a funcionar allá por el 2002, y que ni se cumplen ni se hacen cumplir, aparte de que no se basan en criterios científicos, sino económicos (vamos, un cachondeo)... Y recordemos que se pusieron en marcha a raíz de un informe del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES en sus siglas en inglés) que declaraba que la explotación pesquera de la mayor parte de las especies de aguas profundas estaba fuera de los límites biológicos de seguridad. Nunca hasta ahora se había elaborado con tal detalle una panorámica general de la (in)eficacia de los TACs.

Los autores se propusieron estudiar los cambios en la profundidad media de la flota pesquera antes y después de la adopción de la Política Pesquera Común (es decir, entre 1950-1982 y 1983-2006); analizar el grado en que el Consejo de Europa sigue las recomendaciones científicas sobre capturas sostenibles; y determinar en qué medida la industria pesquera respetaba los límites de capturas acordados. Pues bien, sus conclusiones no pueden ser más desesperantes y deprimentes:
Lance de arrastre  en Hatton Bank
(Foto: Greenpeace)
  • Entre 1950 y 2006 la flota europea ha experimentado una expansión hacia aguas profundas, a medida que iba acabando con los stocks de aguas superficiales, de un promedio de 78 m, casi el doble que la flota mundial (42 m). La adopción de la Política Pesquera Común no ha variado esta tendencia.
  • La longevidad de las diferentes especies se incrementa con la profundidad, es decir, a mayor profundidad, mayor longevidad (de unos 13 años en la superficie a alrededor de 60 años en el fondo), lo que quiere decir que las especies se vuelven mucho más vulnerables a la sobreexplotación.
  • En el 60% aproximadamente de los casos investigados, los TACs establecidos no estaban basados en criterios científicos, y aun así tampoco se cumplían. Las flotas de los diferentes estados miembros sobrepasaron estas cuotas en el 50% de los casos investigados entre el 2002-2011. Las capturas reportadas las superaron en tres veces y media (ya ni pensemos en las no reportadas), y en algunos casos en hasta 28 veces.
En lo que respecta a los tiburones de aguas profundas (quelvachos, pailonas, tollos, etc.), la situación sólo puede calificarse de extrema debido a factores como una tasa reproductiva extremadamente baja (periodos de gestación muy largos y camadas muy pequeñas) que hace casi imposible el establecimiento de una pesquería sostenible. Aparte está el hecho de la existencia de cardúmenes con segregación sexual, lo que implica que un sólo lance puede cercenar para siempre las expectativas de supervivencia de una especie en una zona concreta. No en vano hace años que se está reclamando para estas especies un límite 0 de capturas.

Tiburones de aguas profundas en la lonja de Lorient (Foto: OCEANA)

Para completar un poco más esta información, os adjunto la nota de prensa emitida esta semana por The Bloom Association (la traducción no es muy allá -sí, es otra de las mías-, pero me sigue pareciendo infinitamente más digestiva que la de cualquier traductor de Google):

Un nuevo estudio revela graves deficiencias en la gestión de las especies europeas de aguas profundas, según la edición digital de la revista Ocean & Coastal Management de esta semana.

Sebastián Villasante y los coautores han analizado las recomendaciones científicas y el total admisible de capturas para los stocks de peces de aguas profundas desde 2002 hasta 2011. Se trata del primer análisis sistemático de la eficacia del régimen de gestión de la Comunidad Europea para estas especies. El estudio concluye que en el 6o% de los casos las cuotas eran superiores al valor recomendado por los científicos y que las capturas excedían las cuotas en el 50% de los casos.

"Las capturas que sobrepasaron la cuota, la superaron en un promedio de 3,5 veces; sin embargo, en algunos casos llegaron hasta superar en 28 veces las cuotas acordadas para especies de aguas profundas", explicó Sebastian Villasante, de la Universidad de Santiago de Compostela.

"Nuestro estudio muestra que el Consejo Europeo apenas tiene en consideración los dictámenes científicos sobre capturas sostenibles y que la industria pesquera no cumple los límites de capturas que se acuerdan. No es una sorpresa que la explotación de los stocks de aguas profundas esté fuera de los límites biológicos de seguridad, según el Consejo Internacional para la Exploración del mar (CIEM)", comentó Telmo Morato, coautor, procedente de la Universidad de las Azores, Portugal.

"Parte del problema es que las nuevas pesquerías se desarrollan a una velocidad muy superior a la que pueden mantener la comunidad científica y los legisladores para hacerles frente", sostiene Henrik Österblom, del Stockholm Resilience Centre. "La consecuencia es que algunos de los datos más importantes de cada especie se recogen mucho tiempo después de que sus poblaciones se han venido abajo".

El estudio demuestra que la longevidad media de las especies capturadas por la flota europea aumenta con la profundidad, desde los aproximadamente 13 años de las especies de aguas superficiales hasta los alrededor de 25 de las intermedias y los 60 de las especies de aguas profundas. De tal manera que pescar a más profundidad significa pescar especies más longevas y vulnerables.

Los resultados también indican que la expansión batimétrica de la flota europea en el periodo 1950-2006 es el doble que la de la flota mundial. Así, los pesqueros europeos han incrementado la profundidad de pesca un promedio de 78 metros, en tanto que la expansión de la flota mundial ha sido de 42 m.
 
"Este trabajo demuestra que la explotación de las especies de aguas profundas plantea serios problemas que se suman a los anteriormente identificados por los científicos, tales como la enorme cantidad de especies objeto de capturas accidentales (aproximadamente 100) por parte de los arrastreros de profundidad así como la destrucción del hábitat del fondo marino. Rebasar los dictámenes científicos y los límites de capturas establecidos no hacen más que agravar la calamitosa situación y enviar el claro mensaje de que nos encontramos muy lejos de una pesquería sostenible y bien gestionada", comentó Claire Nouvian, coautora del estudio y fundadora de la organización sin ánimo de lucro BLOOM.

"El reiterado incumplimiento por parte de los estados miembros de la UE de respetar las cuotas que se han aprobado, que para empezar son con frecuencia demasiado altas, demuestra lo difícil que resulta gestionar estas pesquerías de aguas profundas", concluye Matthew Gianni, coautor y consultor de pesquerías de aguas profundas de los Países Bajos. "Algunas pesquerías de aguas profundas capturan por encima de 50 o más especies y es necesario que tanto las capturas como las capturas accidentales estén más estrictamente reguladas y reportadas. Hace falta una revisión integral del régimen de gestión europeo de las pesquerías de aguas profundas para asegurar la sostenibilidad de las especies a largo plazo, en particular de aquellas que conocemos muy poco pero que son altamente vulnerables a la sobrepesca".

Este estudio se publica cuando el Parlamento Europeo comienza a debatir la propuesta de la Comisión Europea de 19 de julio de 2012 de revisión del régimen europeo de gestión del mar profundo y la eliminación gradual de la pesca de arrastre de fondo y redes de enmalle .
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Una última (y breve) reflexión sobre la pesca en el mar profundo y la más destructiva de todas sus "artes", el arrastre de fondo. Como el tema daría para unos cuantos posts bien largos y rellenos como los míos, de momento nos vamos a quedar con esta imagen: el fondo marino pasado y repasado por el imponente aparejo, con sus enormes portalones, sus plomos, sus cadenas, etc.

Foto: CRG Geociencias Marinas, Universidad de Barcelona
Y si todavía hiciesen falta más argumentos, ved un fondo arrasado y un fondo con vida:

Foto: OCEANA

Foto: OCEANA

[Ver también La grave situación de los tiburones del mar profundo II.]
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(1) Villasante S, Morato T, Rodríguez-González D, Antelo M, Österblom H, Watling L, Nouvian C, Gianni M, Macho G, "Sustainability of deep-sea fish species under the European Union Common Fisheries Policy." Ocean & Coastal Management. http://dx.doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2012.07.033. Ver Abstract.
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