Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

jueves, 24 de enero de 2013

Cailón (Lamna nasus) - Segunda parte

Foto: ALAMY
El cailón es un potente nadador que suele emprender migraciones que superan los 2000 km, muchas veces siguiendo el borde de la plataforma continental. Ejemplares marcados en las costas inglesas han aparecido en España (1), Noruega o Dinamarca. Un ejemplar incluso ha llegado a cruzar al otro lado del Atlántico, si bien todo parece indicar que las poblaciones de un lado y del otro conforman dos grupos distintos.
Parece haber ciertos patrones migratorios que con toda probabilidad serán confirmados a medida que nos vayan llegando más datos de los diversos estudios de seguimiento.
Puede verse en solitario o formando agrupamientos donde existe segregación por tamaño y sexo, al menos en el Atlántico nororiental, lo cual contribuye a su vulnerabilidad: de un lance un palangrero puede eliminar toda una población y, sobre todo, sus perspectivas de recuperación para muchos años.

Hábitat y distribución: El Lamna nasus es un tiburón pelágico, epipelágico y litoral de aguas costeras y oceánicas frías a templadas, entre 1 y 18ºC. Aunque prefiere las temperaturas por debajo de los 18º (entre 5-10º en el Atlántico occidental), existe un registro en una zona a 23ºC. Es una de las especies más tolerantes a las bajas temperaturas. Recordemos que es una especie de sangre caliente (2).
Es más abundante en las aguas ricas de la plataforma continental. Su rango batimétrico se sitúa entre 0 y, al menos, los 700 m, aunque con preferencia entre 0-370 m. En verano suelen permanecer cerca de la superficie y aproximarse mucho a la costa. En cambio, en invierno se alejan hacia aguas más profundas.

En Galicia, como en el resto de Europa, era una especie bastante común que llegaba a adentrarse en las rías siguiendo los bancos de sus presas favoritas.
Son bos nadadores que a miúdo perseguen os bancos de sardiñas e xardas adentrándose no verán no interior das rías. [...] É abundante no litoral galego onde se pesca con palangre na época estival. Nas lonxas vense moitas veces. (3)
Como veremos a continuación, esto se acabó.

Fuente: FishBase
Se encuentra todo a lo largo del Atlántico Norte, desde la costa este de los EEUU (desde Maine hasta Carolina del Sur) y Canadá hasta las costas occidentales de Europa, desde Islandia y Noruega hasta Mauritania y Senegal, pasando por Groenlandia, parte occidental del mar de Barents, Madeira, Azores, etc. Presente también en el Mediterráneo, aunque no en el mar Negro.
En el Hemisferio Sur, su zona de distribución abarca la franja de aguas templadas a frías que rodea la totalidad de la circunferencia terrestre en esas altas latitudes: Atlántico sur, Índico sur, Pacífico sur e, incluso, Antártico: Suráfrica, sur de Australia, Nueva Zelanda, Chile, costa oriental suramericana desde el sur de Brasil y Uruguay hasta el sur de Argentina.

Pesca en Noruega hacia 1970. Tomada de la excelente página www.fiskeri.no
Pesca: Para su desgracia, el cailón es una especie que ha sido objeto de una intensa actividad pesquera debido a la excelencia de su carne y también, como no, a sus aletas y al aceite de su hígado. Y como ocurre con las especies con una tasa reproductiva tan baja, la evolución de su pesquería ha seguido el patrón conocido de un pico en las capturas seguido de una caída espectacular —recordemos el caso, ya analizado aquí (4), del peregrino (Cetorhinus maximus). El siguiente gráfico habla por sí solo:

Capturas de Lamna nasus por la flota noruega durante el periodo 1925-1995 (fiskeri.no)
Las poblaciones se desploman haciendo insostenible cualquier pesquería. De la potente flota noruega que a mediados del siglo XX tenía como objetivo el cailón, en 2006 sólo quedaba un buque que ocasionalmente largaba el aparejo en el Mar del Norte.
La pesquería en el Atlántico nororiental la iniciaron los palangreros noruegos en las ricas aguas del mar del Norte hacia 1930, seguidos de los Daneses. Tras el gran colapso de los stocks a finales de los 60, ambas flotas se trasladaron al otro lado del Atlántico para seguir con su faena, no hace falta decir que con el mismo resultado. Fue en estas fechas cuando los españoles y los franceses empezaron a pescar cailón en las costas británicas, en esta parte del Atlántico, el golfo de Vizcaya y, en menor medida, el Mediterráneo... hasta que la vaca dejó de dar leche, o daba tan poquita cosa que no valía la pena ni agarrar el cubo. Las poblaciones se han derrumbado.

Estatus: A nivel global, con las excepciones que veremos, el cailón figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Vulnerable. Se ha constatado una disminución de las poblaciones que requiere la adopción de una serie de medidas de protección y mejora de la gestión, etc. Las poblaciones del Atlántico noroccidental han recibido la calificación de En peligro por la IUCN. Sin embargo, dado que parecen haber sido gestionadas con cierto rigor y seriedad dando lugar a una cierta recuperación, las autoridades competentes, Canadienses y Norteamericanas, particularmente las primeras, han autorizado la pesca comercial, si bien bajo un estricto control de licencias y cuotas.

La situación del Atlántico nororiental, el de esta parte de acá, el nuestro, es bien distinta. Aquí ni las autoridades nacionales ni las europeas han adoptado medida alguna que pusiese algún límite a las atrocidades cometidas por nuestra flota —española y europea, se entiende. Como es habitual, los políticos correspondientes desestimaron las propuestas de la comunidad científica y autorizaron cuotas mucho más elevadas de lo que las menguadas poblaciones de Lamna podían soportar. Para que os hagáis una idea, llegó un momento en que el tonelaje de desembarcos estaba muy por debajo del autorizado en las cuotas. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir, que acabaron con todo.
Las poblaciones de Lamna nasus del Atlántico nororiental —también del Mediterráneo, donde está al borde de la extinción— figuran en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro crítico.
Desde el 2008 figura en el Apéndice II de la CMS, y desde el 2013 en el Apéndice II del CITES (5).
 
Aunque su captura está estrictamente prohibida, los cailones siguen pescándose de forma accidental, y siguen comercializándose sin pasar por lonja, como esta hembra capturada hace muy pocos meses y fotografiada en un almacén. No figurará en ningún tipo de registro, ni ella ni decenas de congéneres. (Foto: Toño Maño).
Hasta el año 2008, la pesquería del cailón no estaba regulada. Una vez las autoridades y los pescadores fueron conscientes —no sin los habituales reparos— de la situación crítica de los stocks, desde el 2010 su captura está terminantemente prohibida, y desde el 2012 también en el Mediterráneo por el Convenio de Barcelona.

Los cailones continúan cayendo en los aparejos, es cierto que de forma accidental. Todos los meses caen unos cuantos, que acaban comercializándose de manera ilegal, sin pasar por lonja, sin que figuren en ningún registro. De modo se hace imposible establecer un número, siquiera aproximado, de los ejemplares muertos cada año que permita evaluar la evolución de las poblaciones. Y para empeorar la cosa, no son infrecuentes los errores de identificación: marrajo (Isurus oxyrinchus) y cailón (Lamna nasus) suelen confundirse, consciente o inconscientemente, premeditadamente o no, y se meten en el mismo cajón: "son marrajos", te dicen.

Recordemos, una vez más, que el océano y todas las criaturas que hay en él (excepto los bidones radiactivos, que el que los tiró debería llevárselos) son nuestras, patrimonio de todos los ciudadanos, no de unos pocos. Y nadie debería arrogarse el derecho de lucrarse a costa de privarnos de su disfrute.

Queremos que el Lamna nasus vuelva a nuestras rías persiguiendo su comida. Tenemos derecho a ello. Y por si a alguno le entran dudas, que sepan que no es una especie agresiva hacia el ser humano, no hay constancia de ataque alguno a una persona. Pueden quedarse tranquilos.
El cailón es nuestro tiburón blanco.


>>Ir a la PRIMERA PARTE

[Para más información sobre el comportamiento de los cailones, ver Los juegos de los jóvenes cailones (Lamna nasus).]

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(1) Hace pocos días, Ellie, una hembra marcada al norte de Irlanda con una PAT llegó hasta la altura de Lisboa desde donde ha emprendido el viaje de regreso, pasando por delante de nuestras costas a través de nuestra cuenca interior pegadita al Banco de Galicia. En el mapa podéis observar la última posición conocida:

Fuente: Save our seas.
(2) Para refrescar la memoria tal vez os sea útil echar un vistazo a El sistema circulatorio de los tiburones.
(3) Manuel Rodríguez Solórzano, Sergio Devesa e Lidia Soutullo. Guía dos peixes de Galicia. Vigo: Galaxia, 1983, p. 33. 
(4) Ver: Peregrino (Cetorhinus maximus) - Segunda parte, La caza del tiburón peregrino, y La pesquería del peregrino en Galicia.
(5) Ver: Resultados CITES 2013.
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lunes, 21 de enero de 2013

Peregrinaciones del (tiburón) peregrino

Foto: Alexander Mustard (www.amustard.com)

Actualizamos información sobre el Cetorhinus maximus.

Acabamos de conocer un dato de extraordinaria importancia sobre los movimientos de los peregrinos de este lado del Atlántico: un ejemplar marcado en las costas de Donegal, Irlanda, acaba de soltar su marca archivadora ¡en Marruecos!, al norte de las Canarias, a más de 2000 km de distancia.

Esto va ayudarnos a esclarecer cómo es el ciclo vital de estos animales, qué hacen durante los meses invernales cuando, como por arte de magia, desaparecen de la costa. Hasta hace relativamente poco tiempo se creía que se dirigían hacia aguas profundas donde se reproducirían y, quizá, entrarían en una especie de estado de semihibernación dado que, entre otras cosas, en esta época del año pierden las branquispinas (1) que utilizan para filtrar la sopa de plancton, según algunas teorías, para adaptarse a otro tipo de dieta propia del fondo. Pero a medida que se iban recibiendo datos de diversos estudios y programas de marcado se descubrió que, bien al contrario, los peregrinos desarrollaban una gran actividad, realizando constantes migraciones verticales y horizontales un ejemplar incluso llegó a atravesar el Atlántico, como ya comentamos aquí en su día.
Imagen tomada de www.baskingshark.ie

Lo que acabamos de conocer viene a corroborar lo segundo y a demostrar que, al igual que muchos peregrinos del otro lado del Atlántico —en la costa norte de Brasil aparecieron etiquetas de ejemplares marcados en Massachusetts—, los nuestros también se dirigen hacia el sur para pasar el invierno, al menos una parte de ellos.

Lo curioso es que ya en 2001 un trabajo publicado por tres científicos gallegos (2) venía a postular algo parecido: que era probable estos tiburones realizasen migraciones anuales hacia el norte. La estacionalidad de los registros de capturas accidentales, varamientos y avistamientos de Cetorhinus en Galicia comparados con datos similares del Cantábrico y de las Islas Británicas así parecía indicarlo: aquí la gran mayoría el 73,7% se produjeron entre los meses de febrero, marzo y abril; en el Golfo de Vizcaya, en mayo y junio; y en las Islas el boom comenzaba precisamente a finales de la primavera (3). Según comenta la propia CEMMA a la que pertenece uno de los autores en su página de Facebook, parece que esta teoría fue acogida con cierto escepticismo por la comunidad científica. En fin, nunca es tarde si la dicha es buena.

En cualquier caso hacen falta muchos más datos para concretar estas y otras cuestiones sobre el comportamiento migratorio del peregrino. Por ejemplo, uno de los tiburones marcados no fue hacia el sur, sino hacia el norte, permaneciendo relativamente cerca de las costas británicas. Son animales bien grandotes, que difícilmente pasan desapercibidos, pero siguen mostrándose misteriosos y esquivos.

Todo lo anterior demuestra que para la conservación de este magnífico tiburón, tan gravemente amenazado, no son suficientes los esfuerzos y leyes a nivel local. Hace falta una firme compromiso de colaboración por parte de la comunidad internacional. Sin eso, no hay nada que hacer.

En 2007 en la dársena de Foz (Foto: La Voz de Galicia)

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(1) Ver la primera parte del post que le dedicamos a este tiburón en mayo pasado.
(2) Julio Valeiras, Alfredo López & Manuel García (2001). "Geographical, seasonal occurrence and incidental fishing captures of basking shark Cetorhinus maximus (Chondricthyes: Cetorhinidae)". Journal of the Marine Biological Association of the UK, 80, 3712/1-3.
(3) Como vimos en el post dedicado a su pesquería en Galicia, algunos peregrinos llegaban a Porto de Bares incluso un poco antes, desde finales de Diciembre.

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viernes, 18 de enero de 2013

Cuando el pez chico ataca al pez grande


Aunque ocurrió muy lejos de Galicia, en Guadalupe, una isla del Pacífico mexicano situada a unos 240 km de Baja California, y aunque de las dos especies implicadas una no se encuentra en nuestras aguas y la presencia de la otra es dudosa, la anécdota es lo suficientemente sorprendente y simpática como para dejarla pasar así como así, con apenas una fugaz noticia en nuestras páginas del Facebook y G+.

¿Que qué ocurrió? Pues que el pez chico se decidió a atacar al pez grande. Y no a un pez cualquiera.

Los protagonistas son un macho subadulto de tiburón blanco de unos 3 m de longitud y el cigarro, probablemente el famoso Isistius brasiliensis, un tiburón sumamente voraz y con la mala leche que tan bien refleja su cara. El primero es un súper depredador que puede sobrepasar los 6 m de longitud; el segundo, un canijo que no mide más de medio metro. Como si un pequinés se lanzase al cuello de un rottweiler.

Cigarro (Isistius brasiliensis)
Acaba de publicarse un trabajo en el que se informa del primer ataque conocido de un Isistius a un tiburón blanco (1). El descubrimiento se produjo por casualidad, cuando los autores descubrieron en unas imágenes de uno de los tiburones que estaban estudiando, tomadas el 25 de agosto de 2010, las marcas inconfundibles de la mordedura de un tiburón cigarro: un agujero perfectamente circular y una cicatriz en forma de media luna un ataque fallido—.

El tiburón cigarro es un depredador sumamente activo y voraz su voracidad le ha llevado a "atacar" tanto a los cables submarinos como las cubiertas de goma del sónar de submarinos nucleares. Se alimenta de pequeños peces y calamares, pero su especialidad son las presas gigantes, sobre las que se abalanza para arrancarles trozos de carne, convirtiéndose de este modo, funcionalmente, en ectoparásitos una suerte de piojos carnívoros, para entendernos. La técnica que emplean es también única: seleccionan un objetivo, una presa idónea a la que atraen poniéndose ellos mismos de señuelo mediante sus potentes órganos bioluminiscentes (2);
cuando la víctima se le pone a tiro, el cigarro se lanza como una flecha y se fija a ella con la boca. Los labios, grandes y carnosos, se pegan a la piel como una ventosa, ayudándose de los dientes y de la acción combinada de la lengua y la faringe, que producen un movimiento de succión creando vacío; entonces el cigarro se retuerce y gira sobre sí mismo, de tal manera que, como un compás trazando un círculo, los dientes inferiores cortan y arrancar un buen trozo de carne dejando la característica herida redonday dolorosísima en forma de cráter. En inglés se le conoce, con toda justicia, como cookiecutter shark, 'tiburón corta galletas'.(3)

¿Cómo se produjo el ataque? El trabajo maneja dos hipótesis. La primera es que el tiburón blanco hubiese caído en la trampa del cigarro y se hubiese sumergido para pegarle un muerdo a lo que pensaba que era un calamar, pongamos por caso. Eso explicaría que las heridas se encuentren en la zona próxima a la boca. Además, habían visto que por la noche el tiburón se sumergía hacia más allá de los 50 m, entrando así en el "campo de tiro" del Isistius, que a esas horas suele ascender de las profundidades en pos de sus presas.
La otra posibilidad es que fuese atacado cerca de la superficie, en un despiste o mientras se alimentaba de otra cosa.


El cigarro es el tiburón con los dientes más grandes en relación con el tamaño corporal, particularmente el tiburón cigarro dentudo, Isistius plutodus, una especie, por cierto, recientemente registrada en las Azores.

Uno no puede evitar pensar qué pasaría si en nuestra sociedad en crisis los peces pequeños nos decidiésemos al fin a atacar a los grandes. Al fin y al cabo, también tenemos dientes.

En fin.

PS: Aquí encontraréis un artículo que habla del Isistius y describe un ataque a un ser humano. Echadle un vistazo.
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(1) Hoyos-Padilla, M, Papastamatiou, Y. P., O'Sullivan, & Lowe, C. G. (2013). "Observation of an Attack by a Cookiecutter Shark (Isistius brasiliensis) on a White Shark (Carcharodon Carcharias)". Pacific Science, 67 (1): 129-134.
http://pacificscience.files.wordpress.com/2012/08/pac-sci-early-view-67-1-10.pdf
Las dos imágenes del tiburón blanco proceden del trabajo, no así las de los Isistius.
(2) Se dice que estos tiburones son los más bioluminiscentes de todos, por eso su nombre genérico, Isistius, procede de Isis, la diosa egipcia de la luz.
(3) Aquí tenéis una de esas "galletas" encontrada en el estómago de un I. brasiliensis (las fotos son de Michael Miller y están tomadas de la página del Australian Museum):





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lunes, 14 de enero de 2013

Cailón (Lamna nasus) - Primera parte

Macho de 196 cm ya con la etiqueta del comprador pegada en el costado. Esta imagen hoy es imposible porque su captura y comercialización están terminantemente prohibidas (foto: Toño Maño).

Cailón

Lamna nasus (Bonnaterre, 1788)

(es. Cailón, marrajo sardinero, marrajo del norte, marrajo de Cornualles; gal. Marraxo, marraxo sardiñeiro; in. Porbeagle; por. Tubarao sardo.)

Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae

El cailón es uno de los tiburones pelágicos más hermosos de cuantos tenemos aquí. Primo hermano del tiburón blanco, fue una vez abundante en nuestras aguas, pero hoy está a punto de desaparecer por culpa de la avaricia y estupidez de las naciones pesqueras europeas.

sábado, 5 de enero de 2013

Resumen del 2012

 

Tiburones en Galicia ha cumplido un añito. Parece mentira. Qué rápido pasa el tiempo. Quién nos los iba a decir, hace un año, que íbamos a acabar el 2012 con 42 posts —43 con éste—, 17 miembros y más de 28.500 visitas, sobre todo teniendo en cuenta que la idea de crear un blog sobre tiburones en Galicia surgió totalmente de improviso, de la noche a la mañana, más o menos por estas mismas fechas, terminando la Navidad. Y al cabo de apenas dos semanas y pico, tras darle unas cuantas vueltas, empezaban a salir, tímidamente, los primeros posts: una presentación, un listado de especies y tres artículos de carácter general para describir nuestra materia: "Qué es un tiburón", "Claves de los ocho órdenes de tiburones" y "Anatomía externa". Meses más tarde —es lo que tiene improvisarcaímos en la cuenta de que nos faltaba presentar también el lugar donde viven nuestros bichos, es decir, explicar cómo es el mar de Galicia por dentro, de modo que después del verano, aparecieron los artículos "Bajo el mar de Galicia" y "Dónde viven los tiburones".

Tintorera (Prionace glauca). Foto extraordinaria de Chris Fallows (Apex Predators).
En fin. La cosa se animó y los posts fueron sucediéndose semana tras semana, normalmente de forma más o menos caótica e impredecible, dependiendo del humor del momento; aunque, en ocasiones, sí respondieron a cuestiones de actualidad, en particular, las relacionadas con la problemática del finning o aleteo en la UE y la legislación relacionada ("El problema del finning en la UE, I y II") —tema, por cierto, que volveremos a tratar durante este nuevo año, tan pronto la reciente votación del Plenario, a favor de endurecer las medidas anti-finning, tome forma en las correspondientes medidas legales. Pero ya sabéis que de todo caos surge siempre un orden, y aquí no podíamos ser menos: los 42 artículos se agrupan en cuatro grandes bloques temáticos interrelacionados: Conservación, Especies, Biología y Hemeroteca.

El primer bloque ha sido sin duda el más importante, en cuanto a la calidad y número de artículos. Y es que no es posible hablar de tiburones sin tener en cuenta la grave problemática que les rodea: especies por naturaleza sumamente vulnerables que están siendo sometidas a una brutal presión pesquera que está empujando a muchas al borde del colapso. Esto a mucha gente no parece importarle demasiado, pues todavía los ven como criaturas sanguinarias que hay que mantener a raya para que no nos muerdan el trasero cada vez que nos metemos en el agua (ya vimos la ridiculez de esta idea en "Matar tiburones para protegernos es absurdo"). Lo cierto es que son los tiburones quienes de verdad deberían sentir pavor ante la presencia humana, y no al revés. Siendo gallegos, no podíamos obviar el hecho de que España es una de las grandes potencias mundiales en la pesca del tiburón, con Vigo como el principal exportador de aleta al mercado asiático: "Sobre la insostenibilidad del comercio de aleta", "España (y Galicia), potencias mundiales en la pesca del tiburón", y "La importancia de la lonja de Vigo". Recordemos, una vez más, que la creciente demanda de aleta, por parte fundamentalmente de China, para la dichosa sopa, es uno de los principales motores del desastre: la aleta se paga a precio de oro, en algunos lugares del planeta los beneficios del tráfico ilegal que genera son comparables a los beneficios del narcotráfico.

Por si fuera poco, a la aleta hay que sumarle el tema del aceite que se extrae del enorme hígado de un buen puñado de especies que, por encima, son también las más vulnerables de todas: los tiburones de aguas profundas. La demanda procede de la industria cosmética y, cada vez más, de la alimentaria, para la elaboración de diversos suplementos dietéticos a base de Omega-3: "La grave situación de los tiburones del mar profundo, I y II".

Y para terminar el chiste macabro, además de aletas e hígados, también está la carne. Aquí, como en otras partes del mundo, comemos carne de tiburón, y mucha, bien de forma consciente, bien por lo que podríamos, tentativamente, denominar desconocimiento inducido. De esto nos ocupamos en un artículo titulado, justamente, "El tiburón que nos comemos sin querer". 

Finalmente, para cerrar este apartado, hubo dos artículos que no se ocuparon de los tiburones de una forma directa, sino indirecta, ya que hablaban de cómo la pesca industrial, que además de ser una actividad absolutamente gravosa para el contribuyente sobrevive gracias a las multimillonarias subvenciones públicas, es la mayor culpable de que el mar, el mar de todos, se haya convertido en un desierto, en una sombra de lo que fue: "La pesca insostenible subvencionada" y "Ese Atlántico que jamás conoceremos".

En cuando al segundo bloque, hemos descrito en detalle un total de trece especies presentes en Galicia, que van desde la más grande, el peregrino, hasta la más pequeña, el negrito. Esta es la lista:
  • Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus)
  • Cañabota (Hexanchus griseus)
  • Tiburón de clavos (Echinorhinus brucus)
  • Galludo (Squalus blainvillei)
  • Quelvacho (Centrophorus granulosus)
  • Visera (Deania calcea)
  • Negrito (Etmopterus spinax)
  • Bruja (Scymnodon ringens)
  • Cerdo marino (Oxynotus centrina)
  • Cerdo velero (Oxynotus paradoxus)
  • Zorro (Alopias vulpinus)
  • Peregrino (Cetorhinus maximus)
  • Cazón (Galeorhinus galeus)
Al peregrino dedicábamos merecidamente —al fin y al cabo, es el pez más grande de Europa nada menos que cinco posts: dos para la descripción de la especie y dos más para hablar de su caza, en el norte de Europa en concreto, mencionamos el caso de Noruega, y en Galicia, en Porto de Bares: "La pesquería del peregrino en Galicia". Y dado que se trata de un tiburón que nos visita regularmente, ofrecimos también una serie de normas a tener en cuenta en caso de tener la fortuna de un encuentro con él: "Avistamiento de peregrinos: Cómo actuar".
En cambio, al tiburón más famoso y mediático de todos sólo dedicamos dos artículos: uno sobre sus orígenes,"Los ancestros del tiburón blanco", y otros sobre la cuestión de su presencia en nuestras aguas: "¿Hay o no hay tiburones blancos en Galicia?", que ha sido el post más visto hasta la fecha, seguido muy de cerca por el del tiburón anguila. En este último caso, parte del mérito lo tiene Mónica Alonso, responsable de Finning-Free Zone Spain, que se ha encargado de traducirlo al inglés para enviárselo a unos cuantos colegas (thanks, Monica).

Comenzamos también una serie dedicada a la biología del tiburón, concretamente a determinados aspectos de su anatomía interna: descripción de la musculatura y de los sistemas circulatorio, respiratorio y digestivo.

En cuanto al último bloque temático, aunque algunos de los posts anteriores incluyen noticias de avistamientos, pesca, varamientos, etc. tomadas de la prensa local, dos artículos se encargan exclusivamente de analizar la presencia de nuestros bichos en la prensa. El primero es una recopilación de noticias antiguas ("Noticias antiguas de tiburones"), y el segundo, un artículo del periodista vilanovés Julio Camba, publicado en el más famoso diario monárquico del país en 1943.

No está mal para un año.


Pintarrojas (Scyliorhinus canicula). Foto: Toño Maño


AGRADECIMIENTOS: La verdad es que no esperaba encontrar tanto apoyo, absolutamente desinteresado, por parte de personas a quienes no conocía de nada (para que os hagáis una idea, creo que ni uno solo de los correos enviados solicitando alguna foto o información ha quedado sin respuesta). Estoy seguro de que, sin las aportaciones de todos estos amigos, este Blog no sería ni la cuarta parte de lo que es. De modo que lo mínimo, ya que el sueldo no va a dar para pagarles las rondas de cañas que se merecen, es dedicarles estas pequeñas palabras de reconocimiento y gratitud. En primer lugar, a Antón Parada, que desde el principio, sin conocernos de nada, cedió así, de buenas a primeras, todas sus magníficas fotografías de tiburones —y todavía no le he devuelto los pinchos—. La foto de la portada es suya. Igualmente, asociaciones de primer orden como la CEMMA muchas gracias especialmente a Ángela y a Pablo y la SGHN Juan Ignacio y Yosi, que amablemente prestaron un buen montón de fotos. Lo mismo los amigos de APECE, Portugal.
No sólo fotos, sino también información bibliográfica de primera, llegaron de uno de los mayores especialistas en identificación de peixes que tenemos en Galicia y España: Rafael Bañón. Un honor y un lujazo. Otro especialista, éste en tiburones pelágicos, Gonzalo Mucientes, agarró y me envió dos carros repletos hasta arriba de fotografías que casi me colapsan el correo —este año coincidiremos seguro en alguna carrera de trail y pienso dejar que me gane—.
Por supuesto, el gran Rafa Aso, compañero y amigo del Foro Blogtiburones, que estuvo en Sudáfrica con el blanco y con Hartman, dispuesto el primero a apoyar este blog y a pasar las fotos que haga falta.
Ubaldo cerqueiro, de Qué pasa na Costa, puso su granito de arena al localizarme a Barca Lema y conseguir más fotos del peregrino de Finisterre.
Y mención aparte merecen un par de lectores que, a través de la página de Facebook de Tiburones en Galicia, tuvieron el detallazo de regalarnos unas cuantas fotografías: Raquel García Canosa y Victorino Jul.

A todos ellos, muchas gracias. Y por supuesto también a nuestros lectores. Un abrazo para todos, y que el 2013 sea, cuando menos, menos malo de lo que dicen.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Negrito (Etmopterus spinax)

Foto: Magnus Lundgren

Negrito

Etmopterus spinax (Linnaeus, 1758)

(es. Negrito, cochino; gal. Gata, gata negra, crabudo, demo; ing. Velvet belly; port. Lixinha da fundura)

Orden: Squaliformes
Familia: Etmopteridae

Para celebrar estas primeras Navidades de Tiburones en Galicia, nada mejor que traer un tiburón que brilla con luz propia no sólo en el sentido figurado. Es decir: un tiburón que da luz, un tiburón luminoso de verdad, que tanto nos puede servir para coronar el árbol de Navidad como para guiar a SSMM los Reyes Magos de plástico hasta la entrada de la gruta que casi todos los agnósticos y ateos tenemos montada en el salón. En definitiva, una bombilla con aletas y dientes... pero infinitamente más auténtica, ecológica y bella que las que adornan las calles del país.

El negrito (Etmopterus spinax) es una de las cerca de 50 especies que conforman el género Etmopteridae, caracterizadas, entre otras cosas, por la presencia más o menos masiva de fotóforos —órganos productores de luz en diversas zonas de su cuerpo, particularmente en la superficie ventral. En nuestras aguas contamos con tres de estos tiburones, los tres pertenecientes al mismo género, Etmopterus. Además del spinax tenemos el E. pusillus o tollo lucero y E. princeps o tollo raspa. Las tres especies bastante parecidas, difíciles de identificar. Las diferencias morfológicas pueden bastante sutiles y algunas imposibles de detectar a simple vista, como por ejemplo los dentículos dérmicos.

La superficie ventral, más oscura, revela la presencia de fotóforos (foto: CEMMA).
Superficie ventral "encendida".

El tema de la bioluminiscencia lo vamos a tratar en otros artículos. Por el momento, baste decir que, lejos de ser una rareza, en realidad es un fenómeno que se da en alrededor del 10% de las especies conocidas, además de ser un fenómeno digamos que normal entre las criaturas que habitan las aguas profundas.
      La generación de luz en los etmoptéridos está controlada mediante la actividad hormonal, en concreto de la prolactina y la melatonina [véase Bioluminiscencia I: Los fotóforos]. El objetivo, según la teoría más extendida, es el camuflaje —vista desde abajo, la superficie ventral iluminada se difuminaría contra la claridad de la superficie, como el contrasombreado de los tiburones de aguas más someras— y también, tal vez, la comunicación entre individuos en la oscuridad de las aguas profundas [Bioluminiscencia II: Funciones].

Foto: CEMMA.

Descripción: Cuerpo cilíndrico, grueso y alargado, con dos largas espinas delante de las dorsales. La primera es claramente más corta que la segunda. Las hendiduras branquiales son muy pequeñas, prácticamente de la misma longitud que los espiráculos (1/3 de la longitud del ojo). Morro corto y romo, de longitud similar a la anchura de la cabeza. La boca es recta en los ejemplares adultos, mientras que en los jóvenes está un poco arqueada.



El origen de la primera dorsal se encuentra detrás del borde posterior de las aletas pectorales. La segunda dorsal es claramente mayor que la primera (casi el doble), y se origina sobre la axila de las pélvicas. Las aletas pectorales son pequeñas y trapezoidales. El lóbulo inferior de la caudal está poco definido. Como todos los Squaliformes, el negrito carece de aleta anal.

Los dentículos dérmicos son de base muy estrecha y presentan una cúspide central muy larga, curvada y flexible. 

Arriba izq., dentículos con 28x (foto: Albert Lleal); abajo dcha., dentículos con 221x (foto: Albert Lleal), sobre una excelente fotografía de Andy Murch, sharksandrays.com.

En cuanto a su librea, el color varía desde el negro azulado al gris pardusco, con la zona ventral muy oscura o negra. Presentan también unas bandas oscuras sobre las pélvicas y la caudal.

Dentición: Dimorfismo dentario: los dientes superiores tienen entre 3 y 5 cúspides y se encuentran espaciados y dispuestos en 2 o 3 hileras funcionales; los inferiores, en cambio, presentan una sola cúspide, muy abatida, y están imbricados y dispuestos en una única hilera funcional formando como una cuchilla. Sin sinfisarios.

Talla: Los datos sobre tallas varían un poco según el trabajo que consultemos. No sabemos a ciencia cierta el porqué, si es debido a factores geográficos o ambientales, a la utilización de diferentes sistemas de muestreo, o bien a la propia actividad pesquera: se sabe que el tamaño de las especies disminuye en las zonas donde la presión pesquera ha sido mayor.
      Al nacer miden de 12 a 14 cm, aunque en el Adriático se ha informado de neonatos de 8-10 cm. La longitud total máxima registrada fue de 60 cm alcanzados, como ya os imagináis, por una hembra, aunque por lo general estos bichos raramente superan los 45 cm.

Lo que sí podemos afirmar con certeza es que el Etmopterus spinax es el tiburón más pequeño de Galicia.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo), con camadas de entre 6 y 20 crías.
Foto: Fumio Nakagawa (1)
      Existen divergencias en cuanto a la talla de madurez del negrito. Compagno la sitúa en un genérico y unisex 33-36 cm; otros, por su parte, extienden el abanico y apuntan a >30-46 cm para las hembras y 25-38 cm para los machos los 25 cm corresponden a un ejemplar capturado en el Algarve. Lo que cada vez se hace más evidente en todos estos trabajos es que las hembras maduran más tarde que los machos, y con tallas superiores. En parte esto se debe a la necesidad de alcanzar un tamaño suficiente para albergar a sus retoños y, a la vez, poder dedicar a tareas reproductivas la energía empleada para el propio crecimiento. Por ese motivo las hembras tienen también un hígado más grande. (2)

Como ocurre con la gran mayoría —por no decir la totalidad— de los tiburones de aguas profundas, la tasa reproductiva del negrito es sumamente baja: baja fecundidad y ciclo reproductivo bastante largo, estimado entre 2-3 años. A ello hay que añadir que es una especie de crecimiento lento, lo cual implica que tarda bastante más tiempo que los tiburones de aguas más someras en alcanzar la madurez sexual, es decir, en estar preparados físicamente para la reproducción. 
Un dato ilustrativo: en el Atlántico oriental la edad máxima de los machos y la hembras muestreados fue de 8 y 11 años, respectivamente; pues bien, lo que se observó fue que la madurez sexual llegaba habiendo alcanzado, respectivamente, en torno al 49,6% y 42,5% de esa edad máxima (3). 

O sea. Teniendo todos estos parámetros en cuenta, con un poco de suerte una hembra de negrito podrá reproducirse un máximo de 3 veces en toda vida, produciendo, si es una atleta campeona, un máximo de 60 crías. Ahora, que cada cual saque sus conclusiones. 

Dieta: A base de pequeños peces demersales, calamares, crustáceos y otros organismos del fondo.

Hábitat y distribución: El negrito es un tiburón demersal bentónico del talud superior y la plataforma continental exterior. Su rango batimétrico es amplio, desde los 70 hasta los 2000 m, si bien principalmente entre los 200 y los 500 o 600 m, según la zona geográfica. Por ejemplo, en las Azores no se han registrado capturas por debajo de los 1500 m, mientras que en el Mediterráneo se les ha llegado a capturar a 2450 m. Posiblemente estas diferencias obedezcan a factores hidrográficos como la temperatura o la salinidad, o a factores relacionados con la actividad trófica, etc.(4)
Igualmente, al menos en algunas zonas geográficas parece detectarse una segregación batimétrica por tamaño y sexo: los ejemplares más grandes, las hembras, se encuentran a mayor profundidad.

(Fuente: Wikipedia)
Se encuentra en aguas frías a tropicales del Mediterráneo y el Atlántico oriental desde Islandia hasta Costa de Marfil y Nigeria, pasando por las Azores, Canarias, Cabo Verde, y puntos de Sudáfrica.

En Galicia es una especie común. Cito textualmente de la guía de Rodríguez Villanueva y X. Vázquez (5):
En Galicia ten sido citado en fondos maiores de 200 m., dende Fisterra a Estaca de Bares e dende o alfoz do Miño ata Estaca de Bares.
(Foto: thejump.net)
Pesca y estatus: El negrito no es una especie comercial. Su carne se consume, pero en nuestra zona forma parte de las capturas accidentales de artes de fondo como el palangre o el arrastre, y se destina a harina de pescado, si bien por lo general se descarta. Así ocurre en la flota que faena al sur de Portugal, donde las capturas son abundantes por parte de los arrastreros que andan a la gamba (Parapenaeus longirostris), la cigala (Nephrops norvegicus), o el listado o gamba roja (Aristeus antennatus); o los palangreros que se dedican a la pescadilla (Merluccius merluccius), el congrio (Conger conger) y el mero (Polyprion americanus), etc. Una parte de los negritos que se descartan siguen todavía vivos, pero tan dañados que sus posibilidades de supervivencia se ven sustancialmente reducidas. Los índices de CPUE (Capturas por Unidad de Esfuerzo) son más que elocuentes: se calcula que los arrastreros que operan entre los 200 y los 700 m muy particularmente en torno a los 500 m capturan una media de 15,74 especímenes por hora. (6)

Aunque se trata de una especie relativamente común, su baja tasa reproductiva la hace extraordinariamente vulnerable a la sobrepesca. A esto hay que sumar el tema de segregación espacial por tamaño: todo parece indicar que, al menos en el Atlántico nororiental, las hembras maduras se suelen concentrar a una cota de 600 m, lo cual implica que un solo lance puede cercenar las perspectivas de supervivencia de toda una población.

La Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor atendiendo al hecho de que en general las cifras de registros de capturas parecen mantenerse a un nivel constante, es decir, no hay evidencias de un descenso poblacional. No obstante, se establece una situación de excepcionalidad para el Atlántico nororiental, tan intensamente explotado: los estudios científicos han constatado una disminución del 20% en el tamaño de las poblaciones desde los años 70 hasta el 2004, lo cual, unido a la creciente presión pesquera en aguas profundas, le garantiza el estatus de Casi amenazado.

(Fotografiado en Noruega por Rudolf Svensen)

Si no lo estuviésemos destrozando a velocidad supersónica, nuestro fondo marino podía parecerse a la ciudad de Papá Noel, repleta de bichitos raros correteando por todos los rincones y montones de lucecitas chispeando aquí y allá. De aquí a pocos años no quedará nada.

Sea de ello lo que fuere, que tengáis todos una feliz Navidad junto con todos los vuestros y un feliz año nuevo.

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(1) En realidad, estos dientes no pertenecen a un Etmopterus spinax, sino, según el dueño de la página donde figura esta fotografía, a un E. pusillus. Los dientes de ambas especies son casi idénticos, de ahí que, a falta de algo mejor, me haya atrevido a daros el cambiazo.
(2) y (4) Ana Aranha et al. "Biological aspects of the velvet belly lantern shark, Etmopterus spinax (Linnaeus, 1758) off the Azores, North East Atlantic." Marine Biology Research, 2009; 5:3, 257-267.
(3) R. Coelho y K. Erzini. "Life history of a wide-ranging deepwater lantern shark in the north-east Atlantic, Etmopterus spinax (Chondrichthyes: Etmopteridae), with implications for conservation." Journal of Fish Biology (2008). 73, 1410-143. 
(5) X. L. Rodríguez Villanueva y Xavier Vázquez. Peixes do mar de Galicia (I): Lampreas, raias e tiburóns. Vigo: Xeráis, 1992, p. 81. 
(6) Para estos (y otros) datos, ver el trabajo citado de Coelho y Erzini, y la ficha de la especie en la página de la IUCN Red List.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La musculatura del tiburón


Sección transversal de un cailón (Lamna nasus), donde se aprecia claramente la estructura muscular: dos pequeños paquetes de musculatura roja a cada lado de la columna vertebral rodeados por la gran masa de musculatura blanca. (Fuente: Wikipedia.)
Los tiburones son animales extraordinariamente musculados. La musculatura de un tiburón prototípico puede suponer casi el 85% de su peso corporal total —pensemos que en los seres humanos se sitúa entre el 35 y el 45%—. 
Todo este poderoso aparato muscular consta de una musculatura troncal o axial, músculos mandibulares y branquiales, y el conjunto de músculos asociados a las aletas.

1. La musculatura axial.

Es el principal sistema locomotor del tiburón. Como en la mayoría de los peces, los músculos están formados por unos característicos segmentos en forma de W llamados miómeros o miotomos, unidos entre sí por paredes de tejido conjuntivo y colágeno (transversalmente, tienen forma de paquetes de anillos concéntricos). Este tipo de estructura logra incrementar la eficacia muscular en la generación de ondas de propulsión con un coste energético bajo.

La musculatura axial está divida por un septo de tejido conjuntivo en dos mitades laterales simétricas dispuestas a lo largo de la columna vertebral. El tiburón se desplaza alternando la contracción de los músculos de cada costado, de tal manera que cuando los de un lado se contraen, los del lado contrario se relajan, flexionando la columna y generando ondas de contracción en forma de S que se desplazan desde la cabeza hasta la cola apartando el agua e impulsando el cuerpo hacia delante, sirviéndose el pez, al mismo tiempo, de los movimientos laterales de la cola.

A su vez, a la altura de la línea lateral, un septo horizontal divide la musculatura axial en dos grupos: la musculatura epiaxial dorsal y la musculatura hipoaxial latero ventral. La primera se ancla en la parte posterior del cráneo y la segunda, en la cintura pectoral.

Hay dos tipos de musculatura: la roja y la blanca, que funcionan de forma independiente la una de la otra. La fotografía que encabeza este post nos va a servir de referencia.

1.1. Musculatura roja: Constituye alrededor del 10% del total. Es aerobia, es decir, necesita oxígeno para funcionar. En consecuencia, está muy vascularizada y tiene un alto contenido en hemoglobina. Este generoso caudal sanguíneo, que le aporta oxígeno, nutrientes y energía, es vital para el tipo de función que realiza: alcanzar y mantener una velocidad constante y prolongada. 
En la musculatura roja de los lámnidos y algunos alópidos es donde se encuentra la rete mirabile (ver El sistema circulatorio de los tiburones). La disposición y tamaño de la musculatura roja pueden variar incluso entre los miembros de una misma familia. Tal es el caso de los zorros marinos, como se muestra en la siguiente imagen, tomada de un interesantísimo trabajo de C. A. Sepúlveda (1):

De izq. a drcha. Zorro pelágico (Alopias pelagicus), zorro negro (A. superciliosus) y zorro (A. vulpinus). En color amarillo verdoso, la columna vertebral.
Este trabajo demuestra que de las tres especies que conforman el género Alopias, tan solo una es verdaderamente endoterma: el Alopias vulpinus, del que ya hablamos aquí. Su estructura muscular es la única especialmente preparada para albergar el sistema de intercambio calorífico —la rete mirabile: la musculatura roja forma dos paquetes compactos, a modo de pistones, que se ubican en el interior de la cavidad corporal para evitar la pérdida del calor metabólico aislándolo lo más posible del medio. En cambio, la estructura interna de las otras dos especies es similar a la de tiburones pelágicos de sangre fría como la tintorera (Prionace glauca). 

1.2. Musculatura blanca: Supone aproximadamente el 90% del total. Al contrario que la roja, es anaerobia (funciona sin oxígeno), por lo que está mucho menos vascularizada. Su ritmo de contracción es más elevado que el de la roja. Se utiliza sólo para nataciones rápidas y cortas, para alcanzar súbitas puntas de velocidad por ejemplo en un ataque, ya que el elevadísimo gasto energético que exige, así como la acumulación de ácido láctico, no tardan en agotar al animal.


2. Los músculos mandibulares.

La espectacular articulación de las mandíbulas del tiburón será tratada en otro post, así que de momento baste con señalar que los músculos más importantes de la región mandibular son los que elevan el palatocuadrado o mandíbula superior y la unen al cráneo entre el ojo y el espiráculo; los aductores, que cierran la mandíbula; y el haz muscular preorbital que fija las dos mandíbulas a la caja craneal.

3. Los músculos branquiales y faríngeos.

Cada branquia lleva asociado un pequeño haz muscular. Los más importantes son los constrictores, que recorren en sentido dorsoventral cada arco branquial y con cuyos movimientos de contracción y relajación el tiburón consigue bombear el agua rica en oxígeno a través de sus branquias: las aberturas branquiales se abren y cierran, y el agua sale expulsada hacia el exterior.
Este sistema es fundamental en aquellas situaciones en que la respiración se hace difícil, por ejemplo cuando la cavidad bucal está repleta de comida que debe ser tragada.
Algunos tiburones pueden accionar los músculos de la garganta para expandir la cavidad faríngea y de este modo crear un movimiento de succión con el que logran atrapar a sus presas. Es el caso de especies como la gata nodriza (Ginglymostoma cirratum), el tiburón ballena (Rhincodon typus), o el angelote (Squatina squatina), entre otros.

4. La musculatura de las aletas.

La musculatura de las aletas es sencilla. Básicamente consta de dos paquetes musculares opuestos: uno dorsal que las eleva y extiende, y uno ventral que las baja y retrae.

Detalle de la musculatura de un Squalus sp. donde se aprecian, entre otros, los miómeros de la musculatura epiaxial, los músculos dorsales de la pectoral.

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(1) C. A. Sepúlveda, N. C. Wegner et al. (2005) "The red muscle morphology of the thresher sharks (family Alopiidae)". Journal of Experimental Biology. Nov; 208 (Pt 22), 4255-61.