Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

martes, 22 de abril de 2014

Claves de la familia Lamnidae (marrajos)


Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Andy Murch.
Los lámnidos constituyen probablemente el grupo más famoso y mediático de todos los tiburones, gracias sobre todo a su miembro más insigne, el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Se trata de una familia pequeña, formada por tan solo cinco especies (una de ellas ausente en nuestra zona) agrupadas en tres géneros: Carcharodon, Isurus y Lamna. Todas guardan un evidente parecido entre si, por lo que a veces, cuando no se las tiene delante, puede resultar difícil diferenciarlas.

miércoles, 9 de abril de 2014

Olayo (Galeus melastomus)

Foto: Toño Maño

Olayo

Galeus melastomus Rafinesque, 1810

(es. Olayo, bocanegra; gal. Zapata, casapa, colaio; in. Blackmouth Catshark; por. Leitao)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Pentanchidae

El olayo es probablemente el tiburón demersal más abundante de la zona media y alta del talud continental. Suele encontrársele entre los 200 y los 500 m de profundidad, y aunque por su aspecto se diría que es una pintarroja (Scyliorhinus canicula) como cualquier otra, en realidad puede decirse que ocupa un nicho intermedio o, si se quiere, de transición entre esta especie propia de aguas someras y aquellas otras más características del mar profundo como la pailona, de la que hablamos aquí recientemente [véase Pailona (Centroscymnus coelolepis)]. De hecho, en determinadas áreas, su rango batimétrico se solapa, por arriba y por abajo, con el de ambas. Recientemente se ha incluido a estas y otras especies similares en una nueva familia, Pentanchidae, caracterizadas por la ausencia de cresta supraorbital en el condrocráneo, a diferencia de las pintarrojas propiamente dichas (familia Scyliorhinidae) que si la tienen. No obstante, la tendencia mayoritaria sigue siendo la tradicional, es decir, su inclusión dentro de la gran familia Scyliorhinidae [véase Claves de los Carcharhiniformes].

Parece evidente que la vistosa librea del olayo está diseñada para cumplir una función de camuflaje en un entorno alumbrado, siquiera mínimamente, por la luz solar (las especies propias de aguas profundas suelen presentar libreas sin ningún tipo de dibujo o patrón). Al menos en ciertas etapas de su vida, en esta franja de entre 200-300 m aproximadamente, el olayo comparte territorio con la pintarroja, cuyo rango batimétrico llega hasta los 110 m y, excepcionalmente, los 400 m. Pero compartir territorio significa competir. Un excelente trabajo¹ llevado a cabo a lo largo de la costa cantábrica desde el norte de Galicia hasta el País Vasco encontró que la dieta de estos dos tiburones era muy similar, pero en los ejemplares menores de 30 cm, es decir, mientras son juveniles. A medida que van creciendo, la pintarroja se desplaza hacia la costa y el olayo, en dirección contraria, hacia aguas más profundas. Esta especialización espacial lleva pareja una especialización sensorial: la pintarroja depende del sentido del olfato, más desarrollado que el del olayo, para detectar presas fundamentalmente bentónicas, mientras que éste, por su parte, cuenta con unos ojos más avanzados que le permiten la caza en la columna de agua.
Curiosamente, es el espectacular desarrollo del sentido de la vista el que también ha facilitado a la pailona la especialización en presas de aguas más profundas, al menos en el Mediterráneo², como forma de evitar la competencia con el olayo.

 
Foto: Toño Maño
Descripción: El olayo tiene un cuerpo alargado y esbelto de piel no muy áspera y un morro moderadamente alargado y redondeado. La boca es grande, muy arqueada, y su interior presenta un característico color negro debido a la mucosa que lo recubre. Los ojos, grandes y ovalados, tienen una membrana nictitante rudimentaria en la parte inferior y una carena subocular poco definida. Los espiráculos son pequeños y están situados cerca de los ojos. Posee narinas amplias y de aberturas estrechas, con pequeñas solapas triangulares. Aberturas branquiales pequeñas, menores que la longitud ocular, con la última situada sobre las pectorales. Las dos aletas dorsales son pequeñas, prácticamente del mismo tamaño, y se encuentran en posición muy retrasada, claramente por detrás del origen de las aletas pelvianas, que son pequeñas y bajas. Las pectorales son grandes. La aleta anal es más grande que las dorsales, y de longitud mayor que el espacio interdorsal. Caudal heterocerca: lóbulo superior largo, con una muesca subterminal bien marcada, e inferior poco desarrollado; presenta una cresta de dentículos dérmicos grandes en el pedúnculo caudal y en el lóbulo superior.

Foto: Toño Maño
La librea consiste en un entramado de manchas oscuras en dorso y aletas sobre un fondo gris terroso a marrón claro: entre 15 y 18 manchas circulares a ovaladas o rectangulares (a veces como fusionadas) dispuestas a lo largo del dorso desde la zona branquial hasta la cola; los flancos presentan también manchas de diversos tamaños con una tendencia a formar un patrón longitudinal. La superficie ventral es blanquecina. Aletas con bordes blancuzcos.

Dentición: Dientes pequeños y pluricuspidados, similares en ambas mandíbulas y dispuestos en varias series funcionales. Constan de una cúspide principal alta y una o varias secundarias. Los dientes superiores están claramente más adelantados que los inferiores.

Fuente: J-elasmo.
Talla: La talla máxima ronda los 62-70 cm, aunque se ha documentado una hembra de 90 cm (los ejemplares mediterráneos son más pequeños). Los machos maduran entre los 34-42 cm, las hembras entre 39-45 cm. En el Mediterráneo se ha constatado 38-51 cm para las hembras y 34-45 cm para los machos. No se conocen las tallas de nacimiento; Barrull y Mate³ comentan que el nadador libre más pequeño que observaron tenía 8 cm, de manera que al nacer deben de medir algo menos. 

Reproducción: Especie ovípara, con una media de 2-8 huevos por hembra (Compagno sostiene que hasta 13) que suelen eclosionar en primavera y verano, si bien no parece existir un periodo reproductivo definido, dado que se ha observado actividad vitelogénica a lo largo de todo el año. La fecundidad se ha estimado en torno a las 15-25 cápsulas-huevo por año. Esta cápsula-huevo mide en torno a los 6x3 cm.

Dieta: Bastante variada, sobre todo invertebrados bentónicos (camarones, cefalópodos) y pequeños peces bentónicos y demersales como los peces linterna, e incluso pequeños elasmobranquios;también, sobre todo en el talud superior, krill (Euphausiacea) y diversos decápodos. Es también una especie oportunista con hábitos carroñeros.

Hábitat y distribución: El olayo es un tiburón bentónico-demersal muy común en la plataforma exterior y talud superior. Su rango batimétrico oscila entre los 150-200 m y los 500 m, ocasionalmente entre 55 m y 2000 m.
Parece existir segregación por tamaño y sexo: los ejemplares inmaduros más pequeños se dan normalmente por encima de los 500 m.
Fuente: Wikipedia, modificado ligeramente según Ebert et al, 2013.
Se encuentra en el Atlántico nororiental, desde la costa SW de Islandia, islas Feroe y Noruega hasta Senegal, incluyendo las Azores. También en el Mediterráneo, aunque es menos común o raro en el Adriático norte y en el mar Egeo.


Pesca y estatus: Debido al agotamiento de los stocks de especies más típicamente comerciales, está dejando de ser un descarte más de arrastreros y palangreros de profundidad para formar parte de las descargas habituales de pescado para consumo o transformación. Hasta hace unos años, los arrastreros que iban a especies como la cigala (Nephrops norvegicus) o la gamba roja (Aristeus antennatus) capturaban cantidades enormes de olayos que normalmente se tiraban por la borda, a veces vivos pero con terribles heridas que hacían difícil su supervivencia. Ahora todo parece indicar que se retienen a bordo para su comercialización, al menos en un porcentaje nada despreciable, como un suplemento más para rellenar la bodega.
Su carne se puede consumir fresca o salada, y su piel se aprovecha para la fabricación de cueros.
En lo que respecta a Galicia, en 1983 Rodríguez Solórzano señalaba que "É frecuente durante a época estival nas lonxas de Aguiño e Ribeira procedente de capturas de palangre."

Fotografiado a 500 m (University of Plymouth Deepsea Species Catalogue.)
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Preocupación menor, si bien, al tratarse de una especie de creciente interés comercial, es posible que a medio plazo sus stocks se vean seriamente amenazados.
Medidas como la prohibición del arrastre de profundidad por debajo de los 1000 m en el Mediterráneo, pueden ayudar a la conservación de la especie. En 2010 se decreta el TAC 0 en aguas de la UE.
Veremos.

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¹I. Olaso, F. Velasco, A. Serrano, C. Rodríguez-Cabello, O. Cendrero (2004). "Trophic Relations of Lesser-Spotted catshark (Scyliorhinus canicula) and Blackmouth Catshark (Galeus melastomus) in the Cantabrian Sea." Journal of Northwest Atlantic Fishery Science, vol. 35, 481-494. 
Las pintarrojas se capturaron en su mayor parte en cotas de 30 a 200 m, y los olayos, entre 150-500 m (principalmente a partir de los 300 m); los juveniles de una y otra especie, entre los 150-300 m y entre los 200-350, respectivamente.
²Véase Anna Bozzano (2004). "Retinal specialisations in the dogfish Centroscymnus coelolepis from the Mediterranean deep-sea". Scientia Marina, 68 (suplemento 3):185-195. 
³Joan Barrull, Isabel Mate (2002). Tiburones del Mediterráneo. Llibreria El Set-ciènces, Arenys de Mar, p. 88.
Manuel Rodríguez Solórzano et al. (1983). Guía dos peixes de Galicia. Editorial Galaxia, Vigo, p. 39.

lunes, 31 de marzo de 2014

El salto del ditropis

Fotograma de Asesinos del hielo, National Geographic (2009).

El cailón o marrajo salmonero (Lamna ditropis) es otro de los tiburones saltarines. Es verdad que sus saltos no llegan a la categoría de los de especies como el marrajo (Isurus oxyrinchus), el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el zorro (Alopias vulpinus), o el jaquetón picudo (Carcharhinus brevipinna), del que hablamos hace poco [El salto del brevipinna]; y también es verdad que, como este último, tampoco está presente en nuestras aguas (y este blog se llama, precisamente, "Tiburones en Galicia"). Pero hay al menos tres razones por las que merece que le dediquemos este pequeño artículo: la primera, porque es un tiburón tan extraordinario y fascinante que no merece caer en el olvido solo porque no ande por aquí cerca; la segunda, porque es primo hermano de nuestro cailón (Lamna nasus) [véase Cailón (Lamna nasus)], y ya sabéis que la familia es lo primero, al menos de vez en cuando; y finalmente, porque nos gustan los tiburones, todos los tiburones, y por eso nos encanta conocer los bichos de otros rincones del gran Océano.

L. ditropis y L. nasus son las únicas dos especies que conforman el género Lamna (ya sabéis, orden Lamniformes, familia Lamnidae, como los demás marrajos y el tiburón blanco). De hecho, puede decirse que el ditropis es el cailón del Pacífico (1), donde vive ocupando prácticamente el mismo nicho ecológico, si bien con una especialización alimentaria ligeramente diferente, que es la que recoge su nombre común: cailón salmonero o tiburón salmón.
El parecido entre ambos es evidente, pero si nos fijamos en un par de detalles anatómicos, no resulta excesivamente complicado distinguirlos. El L. ditropis es más rechoncho que el L. nasus, su morro es más corto y romo, y su color es más oscuro (la parte inferior del morro, sobre todo), con manchas características en la superficie ventral; y además carece de la típica mancha clara en la base posterior de la primera dorsal. Las tallas son más o menos parecidas: si la longitud total máxima registrada para el L. nasus ha sido de 355 cm, para el L. ditropis son uno 305 cm, con registros no confirmados de casi 400 cm.

Foto: TOPP, tomada de la página sfgate.com
Aunque la dieta del cailón salmonero es muy variada (incluye peces que forman bancos, como arenques, sardinas, diversas especies de gádidos, etc.), parece que siente predilección por los salmones del Pacífico, que cada primavera y verano retornan a sus ríos de origen para el desove. Allí los estarán esperando sus depredadores más despiadados: los pescadores, las orcas y los tiburones, particularmente los ejemplares más grandes, que han recorrido varios miles de millas para una cruenta competición. Algunas estimaciones señalan que los ditropis se llevan entre el 12 y el 20% de los salmones, además de estropear decenas o centenares de costosos aparejos, de manera que no es de extrañar que los pescadores los consideren algo más que una molestia, llegando en algunos casos a los extremos de cruel irracionalidad que solamente pueden darse nuestra especie: los matan a palos o a puñaladas cuando los suben accidentalmente enganchados en una red, o les cortan las aletas y los devuelven al agua, todavía vivos, para vengarse. Para que luego digan que somos animales racionales.

Foto de Scott Anderson.
Uno de estos lugares privilegiados son las frías aguas del Prince William Sound, en Alaska, un lugar bellísimo donde se filmaron las impresionantes imágenes de un documental de la National Geographic que me permito recomendar: Asesinos del hielo: Los secretos del tiburón salmón de Alaska (2009). En él vais a observar con qué extraordinaria habilidad y velocidad los cailones dan caza a los escurridizos y rápidos salmones. La potencia de sus acometidas les hace saltar por encima de la superficie en piruetas verdaderamente espectaculares.

Foto: Dr. Kenneth J. Goldman.
¿Cómo es posible que un tiburón sea capaz de moverse con tal agilidad en aguas que apenas superan los 5ºC? Pues porque tiene sangre caliente: dispone de un extraordinario sistema de retención de calor que les permite mantener el interior de su cuerpo a una temperatura de hasta 26ºC (2). Con ello logran incrementar exponencialmente su rendimiento muscular [véase El sistema circulatorio de los tiburones], además de permitirles sobrevivir en las frías aguas del Pacífico Norte. ¿No es extraordinario?

Magistral fotografía de Doug Perrine.

>>Para conocer otros tiburones "saltarines", podéis visitar El salto del brevipinna y El salto del oxyrinchus.
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(1) Bien mirado, también la gente de aquella zona podría sostener exactamente lo mismo, que el nasus es el cailón salmonero del Atlántico.
(2) Diego Bernal, Jeanine M. Donley et al. (2005) "Mammal-like muscles power swimming in a cold-water shark". Nature 437, 1359-1352

lunes, 24 de marzo de 2014

De cuando Suárez vino a pescar tintoreras

Adolfo Suárez desembarcando en Pedras Negras (foto de la portada del ABC del 7 de agosto de 1980).
El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, dedicó la jornada de ayer a la pesca de tiburones, por la costa de Pontevedra, según informa Europa Press. A las diez de la mañana embarcó en el yate "Rosarito", propiedad de un industrial gallego, junto con su secretario particular, Aurelio Delgado, y el secretario de la Xunta de Galicia y diputado de UCD por Pontevedra, José Luis Nogueiras.
El señor Suárez y sus acompañantes almorzaron a bordo del yate y regresaron a Piedras Negras, localidad próxima a San Vicente del Mar, a las siete y cuarto de la tarde. Habían capturado catorce tiburones del Atlántico, especie de poco más de medio metro de longitud, muy frecuente por aquellas latitudes.

ABC, sábado 9 de agosto de 1980, p. 3.
A finales de julio de 1980 un helicóptero de las Fuerzas Aéreas aterrizaba en A Lanzada. A bordo viajaba el presidente del gobierno Adolfo Suárez, que llegaba a Galicia para pasar parte de sus vacaciones estivales junto con su familia y unos amigos. El lugar que se le había buscado era la finca La Atlántida, flamante propiedad del todopoderoso constructor Raymundo Vázquez Lera: una mansión de 700 m², con torreón incluido, edificada a mediados de los 60 en un terreno 60 000 m² de jardines y pinares ubicado en el monte do Castro y abierto al inmenso panorama del Atlántico. Según dicen, esta escapada había sido iniciativa de José Quiroga Suárez, en aquel momento presidente de la Xunta preautonómica, y de Pío Cabanillas, que no se perdía una.

Portada del ¡Hola! del 16 de agosto de 1980.
Suárez se encontraba en una situación terriblemente delicada, acosado y fustigado de manera inmisericorde desde dentro y fuera de su partido mientras el país atravesaba por unas circunstancias difíciles (paro, inflación, terrorismo, independentismos dando la murga, sensación de inseguridad ciudadana). Esto, sumado a la debilidad de su ejecutivo, era carnaza para sus rivales políticos, que no perdían ocasión de roer sobre la herida abierta. El PSOE presentaba pocos meses antes una durísima moción de censura, y su propio partido, la UCD, se había convertido en un nido de hienas que se estaba resquebrajando por dentro entre de peleas intestinas de la peor calaña, debido tanto a la incapacidad del propio Suárez como a la infatigable labor de personajes como Óscar Alzaga o Fernández Ordóñez, entre otros, que no por casualidad eran conocidos como "los termitas". Y por si fuera poco, como ruido de fondo, el creciente runrún y chasquido de sables del glorioso Ejército, cada vez más impaciente y hostil frente a lo que consideraba un gobierno débil que se estaba plegando al empuje de las hordas rojas, masónicas, separatistas y hasta ateas que estaban a punto de romper España. Estaba claro que el Presidente necesitaba unas vacaciones lejos de la Corte.

"Siempre me había gustado Galicia y de joven veraneaba aquí. Me encanta el clima y los paisajes. Voy a descansar de verdad" (Blanco y negro, 13 de agosto de 1980, p. 4). Los veinte días que pasó en Galicia el presidente se dedicó a ver gente, a practicar su deporte favorito, el tenis, con su amigo Manolo Santana, a hacer paseos con su familia y amigos por las rías de Pontevedra y Arosa a bordo del Rosarito, y salir a pescar, a pescar tiburones o lo que se terciase. Y por supuesto mantuvo algún que otro encuentro con la prensa, que le preguntaba si en septiembre tenía pensado someterse al fin a una moción de confianza.
"El descanso ya se nota en la cara del Presidente, que parece muy satisfecho en estas vacaciones gallegas". Blanco y Negro, 13-VIII-1980.
Lo cierto es que, como es natural dada la situación del país, las vacaciones del presidente fueron objeto de un minucioso escrutinio mediático que incluía no pocos dardos cargados de mala baba, cuando no de veneno.

Estos quince escualos colgados a la entrada de un restaurante fueron capturados por el jefe del Gobierno durante su estancia estival en Galicia. Del anterior jefe del Estado —tan aficionado a la pesca— se decía que le ojeaban los salmones [...]. De Suárez nadie dice que le hayan enganchado en el anzuelo estos [sic] "quenllas", tiburones gallegos. Faltaría más, en una democracia. El presidente aprovechó sus vacaciones para ejercitar la paciencia, cualidad esencial en un pescador, y olvidar por unos días, frente a la inmensidad del océano, la inmensidad de los problemas que dejó sin resolver al partir y se encuentra al llegar corregidos y aumentados.
Blanco y Negro, 10 de agosto de 1980, p. 69.
"En Galicia estoy siempre de vacaciones" (El País, 14 de agosto de 1980). Podéis juzgar por vosotros mismos la naturaleza de aquellas vacaciones:
Durante las ocho horas que pasó ayer a bordo del pequeño yate Rosarito dedicó parte de su tiempo a trabajar en temas del gobierno, y él mismo descendió del barco en San Vicente de El Grove llevando en la mano el portafolios que contenía "algunos papeles de trabajo que llevé al mar". Adolfo Suárez, acompañado en este viaje marítimo por toda su familia y por su amigo íntimo Fernando Halcón, declaró a EL PAÍS que "en medio de las aguas se puede trabajar a gusto en algunas cosas".
El País, 14 de agosto de 1980.
No solo se llevaba Suárez "algunos papeles de trabajo" al barco, sino que durante aquellos días mantuvo diversas reuniones de carácter político con un número de personajes. Y es que demás de los problemas del conjunto del país, también estaban los problemas de Galicia, como el espinoso y tan mal llevado asunto del Estatuto de Autonomía, cuyo referéndum era inminente. Por último, todavía tuvo tiempo para recibir a los familiares de los marineros del Gargomar, que había sido apresado por el Frente Polisario.

Foto tomada de El Periódico.
¿Cuántos "tiburones gallegos", como los llamaba el ABC, habrá pescado Suárez en Galicia? En algunos periódicos leemos que 14, en otros 15, y alguno creo recordar que sube hasta 24. Pero no importa demasiado, y menos hoy. La pesca de tintoreras era una actividad lúdica o deportiva como cualquier otra, como lo sigue siendo todavía hoy, a pesar del enorme caudal de información de que disponemos a estas alturas del siglo XXI, a diferencia de aquellos años, cuando el mar y sus criaturas eran inagotables y no había conciencia de su fragilidad.

Foto de La Voz de Galicia.
De aquellos días de 1980 nada queda ya. Hoy el mar de Galicia está más vacío y degradado, como el propio país. Vacío de tiburones, de vida, de riqueza y, acaso, de dignidad. Lo poco que había, ya no lo hay. Como el mar, el país ha sido arrasado y saqueado por los grandes poderes económicos gracias a la vil connivencia de sus gobernantes, de uno y de otro color, y por supuesto de buena parte de los ciudadanos que los votaron y jalearon. Es posible que esta situación que estamos padeciendo, unida a la distancia que da el tiempo, nos presente todo aquello bajo una luz demasiado brillante, capaz de cubrir todas sus grietas y sombras. Ya en agosto de 1980 nada era lo que parecía: el indestructible imperio de Raymundo Vázquez se estaba desmoronando. De hecho, el Presidente de la Nación y su familia estaban alojados en la propiedad de una constructora que había entrado en suspensión de pagos. Difícil sustraerse a una interpretación simbólica.
La información enviada por una entidad bancaria pontevedresa en abril de 1980 a la central de riesgos del Banco de España sobre la suspensión de pagos de la constructora, resultó el detonante de una crisis que se fue de las manos y nadie consiguió parar.
El desmoronamiento del imperio de Raymundo Vázquez era tan impensable aquellos días que la Xunta de Galicia no tuvo ningún reparo en gestionar la cesión de La Atlántida para albergar a Adolfo Suárez y toda su familia durante sus vacaciones estivales. De existir el más mínimo temor al respecto, nadie en su sano juicio habría instalado al presidente del Gobierno sobre un volcán en erupción.
El Faro de Vigo, 14 de abril de 2013.
Una aleta de tintorera cortando la superficie (foto de la SEO-Pontevedra).

Cinco meses más tarde, Adolfo Suárez presentó al rey su dimisión irrevocable y pocas semanas después Tejero y su tricornio entraron y salieron del Congreso estropeando la sesión de investidura de Calvo Sotelo y desbaratando planes más oscuros de gente más poderosa. Luego desapareció en el olvido, primero de todos, después de si mismo.

Adolfo Suárez, con sus grandes aciertos y sus graves errores, fue el primer y único presidente verdaderamente político que ha tenido este país. Incluso para quienes estamos bastante lejos de su ideología, permanecerá como un ejemplo de dignidad y de honestidad política que nadie, salvo contadísimas excepciones, ha podido, o querido, igualar. Nos queda su recuerdo en medio de la desoladora mediocridad de una clase dirigente que carece de los más elementales principios de decencia y de compromiso político con los ciudadanos... que indiscutiblemente están (estamos) peor que en aquellos años, pese a que los economistas que nos han traído hasta aquí dicen lo contrario.

La Atlántida ha cambiado de dueños. Actualmente se alguila para la celebración de banquetes (foto tomada de galiciaunica.com)

lunes, 17 de marzo de 2014

Un ataque, una persecución y una pesca

Pataches y bergantines en Rande a principios del siglo XX (imagen tomada del blog imrama.com).

No es nada fácil encontrar documentos históricos que contengan algún tipo de referencia sobre la presencia de tiburones en aguas de Galicia, ni tan siquiera en las hemerotecas digitales, que sobre este punto se muestran más generosas con las aguas del Mediterráneo que con la costa Atlántica [véase Noticias antiguas de tiburones]. De ahí el enorme valor que tienen los textos que hoy os presentamos para comprender cómo era nuestro mar antes de que las malas artes de la pesca industrial, así como la codicia de muchos pescadores, lo hubiesen convertido en un terreno baldío. No olvidemos que los tiburones son un perfecto indicador de la salud del mar: donde hay tiburones, hay presas, o sea, vida.
Estos documentos son las copias de tres viejas protestas de mar¹ presentadas a principios del siglo XIX que forman parte de la colección Blanco-Cicerón y que muy amablemente el propio Jorge Cicerón ha transcrito, tal cual figuran en sus archivos, para Tiburones en Galicia. Un lujo que seguro sabréis apreciar.


Bergantín-goleta en una imagen del XIX.

I.  Ataque de "un pez grande y fiero" a un marinero portugués a la altura de Aveiro. 
Diciembre 1818. Protesta del Capitán J. I. Pinto contra la mar, el mal tiempo y la pérdida de un brazo de su contramaestre en un ataque de "pez grande y fiero". Bergantín portugués Loreto. Antonio de Sousa, contramaestre. Carga de arroz, café, aguardiente, cueros marinos, maderas oleaginosas y salazón. Origen Puerto de los Santos. Destino Oporto. Arribada Marín. (...) navegó hasta la barra de su destino, en la que fondeó y tomó práctico para su entrada (...) tanta mar que le obligó a suspender el ancla. (...) se le partió la verga grande, la botavara, se le rifó la gavia, y trinquetilla, llevándose la mar un ancla y un cable, sin que nada se pudiese remediar, por lo que decayó el barco a sotavento hasta que observó se hallaba en la barra de Aveiro en altura de doce brazas de agua, viéndose obligado a fondear con tres anclas, dos de las cuales fueron transportadas con la barca de remos, no así la tercera, debido a la amputación del brazo izquierdo del contramaestre por ataque de pez grande y fiero en el momento de desenredar la cadena trincada en la mar (sic) y aguantar así hasta el 6. 

Tintoreras en una pintura del siglo XIX.
II. Tres tiburones "persiguen" a un bergantín español a lo largo de la Costa da Morte:
Febrero 1814. Protesta de mar del capitán español Domingo de Doborán. Bergantín español "Volador". Carga potes de fierro. Origen Bristol. Destino Vigo. Arribada Ferrol. Ratifica la protesta tomada en Ferrol, añadiéndole lo ocurrido con posterioridad. Averías en el buque (timón) y daños en la carga. Solicita su descarga para vararle, dándose por concluido su viaje. (...) hallándose con Prioyro (Prioriño), despidió al referido práctico, gobernando a NO 1/4 O, con viento recio por el NE que le hizo aferrar toda vela menuda. (...) se llamó el viento con chubasco al NE muy duro, precisándole tomar dos andanas de rizos a las gavias, prosiguiendo en vuelta de O con fuerte marejada que ofendía y fatigaba, pudiendo a fuerza de vela montar la isla de Sisarga. (...) se observó que había padecido avería el timón y, reconocida, resultó que estaban rotas dos hembras de bronce, y por ser perseguidos por tres tiburàos (sic) y no poder afanarse en el mar y ser irremediable en la mar, se le dio la ayuda de dos aparejos a los barones de dicho timón, poniéndose en vuelta al SE. (...) y estando dentro de dicha isla (de Ons), habiéndose ido a la voz de dos lanchas pescadoras, con el auxilio de estas, logró fondear el bergantín.

Goletas amarradas al muelle da Moureira, Pontevedra. Foto de finales del XIX tomada de la página del Museo de Pontevedra.
III. 200 kg de mielga salen de Pontevedra con destino Cádiz.
Mayo 1803. Barco Místico "La Pastora". Matrícula de Cádiz, de 15 toneladas de porte. Fianza de navegación. Origen Muelle del Puente, Pontevedra. Destino Cádiz. Pesca de caballa y arenque. (...) mezclándose 7 arrobas de arenque con 17 arrobas de T. de cacho² de media vara. (...) instancia para patente de navegación. Fianza de Cosme de la Isla Cobián, de Pontevedra. 12.000 reales, mitad del valor del buque y carga.

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¹Una protesta de mar es un escrito que el capitán o el patrón de un navío presenta ante la autoridad correspondiente para dejar constancia de su irresponsabilidad o la de su tripulación ante determinada circunstancia adversa como un accidente, una avería, etc.
²Se refiere al tollo de cacho, nombre con el que también se conoce a la mielga (Squalus acanthias). Es probable que englobe igualmente al galludo (Squalus blainvillei), con el que puede confundirse.
Media vara son aproximadamente 42 cm. Una arroba castellana —la más extendida equivale a 11,50 kg, de manera que 17 arrobas son 195,5 kg.

martes, 11 de marzo de 2014

Lonja de Vigo: Estadísticas 2013

Descarga de tintorera en Vigo (Foto: La Voz de Galicia).

La Autoridad Portuaria de Vigo acaba de publicar su Memoria Anual 2013. De ella hemos extraído los datos referidos a los desembarcos de tiburones, tal como hicimos el año pasado [véase Lonja de Vigo: Estadísticas 2012]. En esta ocasión también hemos tenido en cuenta los resúmenes mensuales que se han venido publicando a lo largo de todo el año.

En 2013 aumentaron las descargas de tiburón con respecto al 2012. Un aumento moderado en la pesca fresca pero espectacular en la congelada: cerca de 100 toneladas más en la primera, y unas 2000 toneladas más en la segunda, gracias fundamentalmente a la notable subida de las descargas de tintorera congelada.
Bajaron los desembarcos de pintarroja, musola y marrajo (fresco y congelado); en cambio, aumentaron los de gata, cazón y, muy especialmente, los de mielga, que se cuadriplicaron, y los de tintorera.

Como es natural, el valor total de la pesca también se ha multiplicado: de los 8 971 666 € del ejercicio 2012 pasamos a 12 670 048,50 € de 2013. Una gran noticia, supongo, para los directamente beneficiados, pero que le deja a uno un mal cuerpo al comprobar, repasando las cifras, el poco valor económico que se les da a unos animales que, paradójicamente, cumplen una función tan vital en el mantenimiento de la salud del océano... del que depende nuestro modo de vida. Sorprende el poco valor cualitativo de una especie tan extraordinaria como la tintorera, que con casi 8700 toneladas es el tiburón más pescado: sólo en marzo del año pasado llegó a pagarse por encima de los 2 € el kilo, el resto de los meses apenas sobrepasó la barrera del euro y medio, bajando hasta los 0,84 €/kg en junio. Cuántas más toneladas se pescan, más barato es su precio. Es desesperadamente ridículo, se mire como se mire, porque aquí no vale el manido argumento de la oferta y la demanda, porque estamos hablando de animales en peligro, no de aparatos que se fabrican en serie.
En cambio, el marrajo nunca bajó de los 4 €/kg, excepto en diciembre, cuando se pagó a 3,73 € el kilo; los primeros cinco meses de 2013 incluso se mantuvo por encima de los 5 €/kg, alcanzando en abril su mayor cotización, con 6,08 €/kg. La cornuda o pez martillo se pagó a 5,95 € el kilo en marzo.

En los datos de marzo de 2013 figura la cornuda (suponemos que Sphyrna zygaena): 10 kg con un valor total de 59,50 € (precio medio 5,95 €), cifras que no aparecen en la Memoria Anual, pero que sí recogemos aquí...
Y para que conste, la Orden ARM/2689/2009 de 28 de septiembre, prohíbe "a los buques pesqueros españoles la captura, trasbordo, desembarque y comercialización de los tiburones de la Familia Sphyrnidae (géneros Sphyrna y Eusphyra), y Familia Alopiidae (género único Alopias) en todos los caladeros en que realicen su actividad, incluyendo las aguas jurisdiccionales de terceros países con los que existe un acuerdo de pesca firmado por la Unión Europea, y aquéllas a las que se pueda acceder mediante un acuerdo privado o un contrato de arrendamiento de buques pesqueros" (las negritas son mías).

Foto: Asociación de Comercializadores de Pescado de Vigo (ACOPEVI)

1) Datos globales:
  • Descargas de pesca fresca: 2 953 949 kg
  • Descargas de pesca congelada: 6 720 061 kg
        TOTAL: 9 674 010 kg
  • Valor de la pesca fresca: 5 120 323,50 €
  • Valor de la pesca congelada: 7 549 725 €
        TOTAL: 12 670 048,50 €


2) Datos por especie (entre paréntesis, valor total y precio medio por kg):

     Pesca fresca:
  • Cornuda: 10 kg (59,50; 5,95)
  • Escualo (sic): 1 kg (2; 2)
  • Marrajo: 364 443 kg (1 813 394; 4,98)
  • Mielga: 1031 kg 2209; 2,14
  • Musola: 3396 kg (7614; 2,24)
  • Tintorera: 2 468 006 kg (3 158 086; 1,28)
  • Gata: 1080 kg (2841; 2,63)
  • Pintarroja: 63 321 kg (75 396; 1,19)
  • Cazón: 52 661 kg (60 722; 1,15)

     Pesca congelada:
  • Marrajo: 518 540 kg (1 348 204); 2,60)
  • Tintorera: 6 201 521 kg (6 201 521; 1,00)

    => Total marrajo: 882 983 kg; 3 161 598 €
    => Total tintorera: 8 669 527 kg; 9 359 607 €


Aunque no podemos por menos que agradecer a la Autoridad Portuaria el afán por hacer públicas todas estas estadísticas, a diferencia de otras lonjas que no hará falta mencionar, lo cierto es que seguimos encontrando datos bastante confusos que en parte se podrían solucionar acompañando cada especie con su nombre científico, tal como suele aparecer en el etiquetado. Los vicios detectados el año pasado se mantienen:
1) El apartado Escualo va acompañado de las voces inglesas Smooth-hound y tope shark. La primera puede referirse a cualquier triákido del género Mustelus: la musola (Mustelus mustelus) o la musola pinta (Mustelus asterias). La segunda es como comúnmente se conoce al cazón (Galeorhinus galeus), especies que ya han sido mencionadas: "Cazón/ Shark dog" (sic) y "Musola/ Smooth-hound". O sea, que por "Escualo" debemos entender cualquier cosa.
2) Cito textualmente del post Lonja de Vigo: Estadísticas 2012: "El término gata es muy genérico. Se suele aplicar a una amplia variedad de especies normalmente de aguas profundas, como los Squaliformes. Pero dado que en la lista de la Autoridad Portuaria ya existe este apartado, en el que sólo figura la mielga (Squalus acanthias), cabe pensar que tal vez se refiera a algún tipo de esciliorrínido (fam. Scyliorhinidae). La voz inglesa que lo acompaña, suponemos que a modo de aclaración, Dogfish, pues no aclara mucho, pues engloba también a una buena cantidad de especies, desde muchos Squaliformes (la mielga, por ejemplo, se denomina en inglés "Spiny dogfish") hasta ciertas familias de Carcharhiniformes, como los esciliorrínidos o los triákidos (Scyliorhinidae y Triakidae).
Finalmente, sería interesante conocer qué tiburones (de haber alguno) entran en los 183 617 kg de especies agrupadas bajo el desconcertante Varios, que obtuvieron un valor total de nada menos que 333 941 €.

Olayos (Galeus melastomus). Foto tomada de www.galiciaunica.es

>>Más información sobre la importancia de la lonja del Berbés en los artículos España (y Galicia), potencias mundiales en la pesca del tiburón y La importancia de la lonja de Vigo, en el que reproducimos un fragmento de un excelente trabajo de Álex Bartolí.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pailona (Centroscymnus coelolepis)

Foto: Rafael Bañón.

Pailona

Centroscymnus coelolepis Barbosa du Bocage & de Brito Capello, 1864

(es. Pailona; gal. Foca, carocho; in. Portuguese dogfish; por. Xara preta, carocho.)

Orden: Squaliformes
Familia: Somniosidae

La pailona es otra de las joyas ictiológicas de nuestro mar profundo. Un bicho modesto en su apariencia, pero sorprendente en muchos otros aspectos de su biología, el más espectacular de los cuales es que ocupa el segundo lugar en el ranking de profundidad de todos los tiburones (el primer puesto acaba de ocuparlo el tollo raspa o Etmopterus princeps, con hasta 4500 m en el Atlántico Norte). Se le ha detectado nada menos que a 3675 m, que en la superficie, en horizontal o hacia arriba, no son muchos metros, pero en el mar, hacia abajo, la cosa cambia bastante. Una persona bien preparada física y mentalmente (y bien abrigada) es capaz de alcanzar los 8848 m del Everest por su propio pie y sin ayuda de oxígeno; pero ningún ser humano ha logrado jamás descender más allá de los 330 m sin estar metido en algún tipo de carcasa o traje rígido. Entre otras cosas, la tremenda presión lo aplastaría como una colilla. Los submarinos nucleares más avanzados no se internan, que sepamos, por debajo de los 1500 m; y tan solo un par de naves especializadas han logrado no solo superar esa marca, sino llegar a coronar la sima del océano, a 10 911 m... soportando una presión de casi 1100 bares, que es como decir más de 1000 kg por cm².

La pailona es uno de los señores de las regiones mesopelágica y batipelágica del océano [véase Dónde viven los tiburones]. La primera, que se extiende aproximadamente entre los 200 y los 1000 m, es la llamada zona de penumbra; la luz es tan tenue que apenas resulta perceptible al ojo humano; muchos de los seres que la habitan realizan migraciones verticales: por la noche ascienden en busca de comida y vuelven a las profundidades cuando se acerca la madrugada. La segunda llega hasta los 4000 m, y pertenece ya al reino de la más honda negritud, apenas punteada aquí y allá por los destellos ocasionales de criaturas bioluminiscentes bajo una presión atroz y unas temperaturas bajísimas.
Robin McPhee (c) NORFANZ Founding Parties, tomada del CSIRO

En estas condiciones, aunque el nombre de su familia indica lo contrario (Somniosidae = dormilones), la pailona se muestra como un cazador activo y eficaz, preparado evolutivamente para la detección de sus presas preferidas, los cefalópodos bioluminiscentes de la eterna penumbra del fondo, en buena medida gracias al sentido de la vista.
Sus ojos, de una agudeza visual muy superior a la de muchos otros tiburones de aguas profundas, solo comparable a la de no pocas especies epipelágicas, están perfectamente diseñados para esta función. Por un lado, poseen una pupila muy ancha, un cristalino esférico y un potentísimo tapetum lucidum (responsable del rechamante color verde amarillento) capaz de retener los más apagados retazos de luz. Por otro, gracias a una serie de elementos estructurales¹ como la particular distribución de células ganglionares de gran tamaño (encargadas de la detección de movimiento) en franjas de alta densidad, dispuestas a lo largo del plano central del ojo, han logrado no solo dotarse de una visión panorámica horizontal, sino incrementar su sensibilidad visual y su capacidad de detección de movimiento en el plano horizontal, además de posibilitar la captación de la más leve gradación lumínica en este mismo plano.
El análisis de los contenidos estomacales de ejemplares capturados en diferentes zonas del planeta parecen corroborar esta especialización en la detección de presas bioluminiscentes: más del 70-80% eran cefalópodos como el Heterotheutis dispar o el Taningia danae, cuyos espectros de emisión biolumínica se corresponden con la capacidad máxima de absorción de luz del tiburón.
La pailona es un cazador visual... en un entorno donde apenas existe la luz.

Imagen tomada y modificada (y ya lo siento por el chaval de barbas, que parece muy majo) de www.jypichthyology.info.
A pesar de los estudios que se han venido sucediendo estos últimos años, todavía es poco lo que sabemos sobre el Centroscymnus coelolepis. Todavía tenemos más hipótesis que certezas. Y además está el hecho de que existen variaciones geográficas en cuanto a las tallas y a diversos parámetros de su biología reproductiva, como veremos a continuación, circunstancia que realmente tampoco nos pilla de sorpresa, pues ocurre con muchas otras especies. Pensemos que al fin y al cabo la biología reproductiva está muy ligada a las características del hábitat y el medio (temperatura, disponibilidad de alimento, etc.), por eso las diferencias morfométricas más evidentes se dan entre las poblaciones del Mediterráneo y las del resto del planeta. Es probable que también existan algunas dentro del ámbito del Atlántico nororiental, por ejemplo entre nuestras pailonas "paisanas" y las pailonas de las Azores o las Islas Británicas, aunque de momento no se han encontrado datos definitivos sobre este punto, y lo cierto es que los estudios genéticos no han hallado diferencias sustanciales entre ejemplares capturados en áreas distantes varios miles de kilómetros entre si que haga pensar en la existencia de poblaciones diferenciadas o aisladas.

Descripción: Cuerpo grueso y cilíndrico terminado en una cabeza más bien pequeña con un morro corto y redondeado. De ahí que nuestros pescadores le llamen "foca". Su piel es bastante suave, puesto que los dentículos que la cubren, aunque tienen un buen tamaño, son lisos y están muy imbricados. La boca es transversa; los pliegues labiales superiores son cortos y los inferiores largos. Espiráculos grandes cerca de unos ojos no demasiado grandes. Cinco pares de aberturas branquiales muy cortas situadas delante de las pectorales. Las espinas de las dorsales son muy pequeñas, pudiendo incluso no ser claramente apreciables en un primer vistazo puesto que apenas asoma la punta sobre la piel; están ligeramente inclinadas hacia atrás. Las dos dorsales son pequeñas, de parecido tamaño, si bien la segunda es un poco mayor que la primera. El origen de la primera dorsal está claramente más retrasado que el borde posterior de las pectorales, que son pequeñas y redondeadas, con forma trapezoidal. Las pélvicas son mayores que la segunda dorsal. Los lóbulos inferior y terminal de la caudal están claramente definidos.
La librea es muy poco llamativa y carece de marcas distintivas: de marrón a negro uniforme en adultos y juveniles; negro azulado en los más jóvenes.

Foto: Rafael Bañón.
Dentición: Dientes diferentes en las dos mandíbulas. Los de la superior son pequeños, lanceolados, finos y rectos, dispuestos en varias filas funcionales; los centrales son rectos y los laterales tienen la cúspide oblicua y la base más ancha. En cambio, los de la mandíbula inferior son grandes y anchos como cuchillas, tienen una cúspide abatida y están imbricados formando una sola fila funcional. Sin sinfisarios.

Fuente: J-elasmo.
Talla: La longitud total máxima registrada es de 122 cm. Miden al nacer 25-30 cm; los machos maduran hacia los 85-100 cm y las hembras en torno a los 95-110 cm.
Los individuos del Mediterráneo son sensiblemente más pequeños que los del Atlántico y el Pacífico². Así, en Clò et al. se señala una longitud total máxima para el Mediterráneo de 65 cm (una hembra), si bien Barrull y Mate han podido examinar dos machos en el Mar Catalán de 76,5 y 72,5 cm de longitud total: "El de talla más pequeña era claramente maduro, en cambio el de talla más grande aún no había alcanzado la madurez sexual"³. Las tallas de nacimiento y madurez son también ligeramente diferentes: se han medido embriones de 10 cm y un neonato de 22,5 cm.
En un estudio sobre ejemplares del talud continental gallego y el Banco de Galicia, Rafael Bañón refiere que la hembra madura más pequeña que se encontraron medía 115 cm y la inmadura de mayor talla 111 cm; el macho inmaduro más pequeño tenía 88 cm y el inmaduro más grande 97 cm, lo cual parece concordar con los parámetros generales de la especie. Igualmente la talla de nacimiento, estimada entre 27-29 cm a partir de 12 embriones a término de una de las hembras.

Reproducción: Vivíparo aplacentario con camadas de 1 a 29 crías, aunque el promedio oscila entre 12 y14. El embrión se alimenta exclusivamente de las reservas de alimento contenidas en el saco vitelino (lecitotrofismo).
Como de momento no se ha encontrado esperma en el canal reproductor femenino, cabe concluir que la fertilización se produce inmediatamente después del apareamiento. Es posible que la ovulación coincida o incluso sea inducida por la cópula, hipótesis que parece avalar el hecho de que en el mismo rango batimétrico coincidan las hembras con oocitos maduros y los machos maduros.
No parece existir un ciclo reproductivo determinado, puesto que se han encontrado ejemplares en diversos estadios de su ciclo reproductivo así como fetos en diferentes momentos de su desarrollo a lo largo de todo el año.
Existe segregación sexual y por tallas. Los ejemplares más jóvenes se encuentran a mayor profundidad y las hembras grávidas a menor profundidad, siempre por encima de los 1200 m.
Veríssimo et al (2010), analizando la estructura de las poblaciones del Atlántico oriental, explican que la gran mayoría de las hembras maduras capturadas en Madeira y las Azores se encontraban en las primeras etapas de su ciclo reproductivo (antes de la ovulación), mientras que en el resto de las áreas occidentales de Europa este porcentaje apenas llegaba a la mitad; por otro lado, las hembras preñadas representaban el 34-51% de las hembras maduras en Portugal y menos del 26% en las Islas Británicas y las Azores; solo se reportaron hembras post parto en Portugal y oeste de las Islas. Por su parte, los machos maduros predominaban sobre los inmaduros en Madeira y las Azores, es decir, en las zonas donde el porcentaje de hembras al comienzo de su ciclo reproductivo era mayor; y al contrario, donde el porcentaje de hembras grávidas era más elevado, como en Portugal, los que abundaban eran los inmaduros.

Embrión desembarcado en Viana do Castelo. Foto: APECE.
En el citado trabajo de Bañón et al, las hembras resultaron ser diez veces más numerosas que los machos, cifra similar a la de aguas portuguesas pero muy superior a la del talud occidental de las Islas Británicas, donde la ratio se sitúa entre el doble y el triple a favor de las hembras.
Un dato que viene a corroborar la hipótesis de la segregación sexual y por tallas es que el 85% de las hembras estaban preñadas, con embriones en diversos etapas de desarrollo, y no se capturó ni un solo ejemplar juvenil "tal vez debido a una segregación batimétrica, espacial o behavioral de los diferentes estadios de madurez". Todos estos datos, sostiene Bañón, apuntan a que tal vez la franja comprendida entre los 1000-1200 m de nuestras aguas haya sido elegida por las pailonas como lugar idóneo para dar a luz.
Apenas existen capturas de ejemplares jóvenes o juveniles en aguas de Galicia, Portugal y las Islas Británicas; en cambio, el 88% de las capturas en muestreos realizados en el talud de Mauritania con arrastre demersal eran juveniles, lo cual parece indicar una posible zona de cría.

Si sumamos todos estos datos al hecho de que no se ha encontrado variabilidad genética entre las pailonas muestreadas en diferentes áreas del Atlántico oriental separadas entre si miles de kilómetros (lo que implicaría que o bien existe o bien ha existido un flujo de transferencia genética a lo largo de estas zonas), podría concluirse que las hembras maduras realizan migraciones a gran escala a lo largo del Atlántico central y nororiental relacionadas con el ciclo reproductor, tal como hacen las tintoreras (Prionace glauca) cruzando el Atlántico de W a E:
Por ejemplo, el apareamiento podría tener lugar en las Azores y al oeste de las Islas Británicas, las hembras preñadas posiblemente migrarían hacia el sur a lo largo del talud occidental de Europa hacia aguas de Mauritania para dar a luz. Tras el parto, las hembras retornarían a sus zonas de alimentación donde entrarían en un periodo de descanso antes del siguiente ciclo reproductivo.
Naturalmente, esta hipótesis debe ser confirmada con estudios más detallados que también deberían recoger y explicar si las diferencias detectadas en este ámbito Atlántico resultan significativas o no.

La barrera genética del Estrecho: Un reciente e interesantísimo trabajo ha demostrado que las pailonas del Mediterráneo presentan importantes particularidades genéticas que las separan del resto de las poblaciones del Atlántico y seguramente de las demás áreas del planeta.
De hecho, se ha comprobado que existe un elevado nivel de homogeneidad genética entre las poblaciones de las dos orillas del Atlántico y de éstas con las de áreas tan lejanas como Australia. Las evidencias parecen sustentar la idea de una gran población panatlántica así como la existencia de algún tipo de conectividad entre cuencas oceánicas. Tal homogeneidad puede deberse a que la pailona es un nadador activo, capaz de recorrer largas distancias, y con una amplia esperanza de vida (se calcula que puede ser similar a la de la sapata negra, Centroscymnus crepidater, unos 54 años); las hembras, además, pueden almacenar el esperma tras el apareamiento durante meses hasta encontrar, durante sus viajes, las condiciones ambientales idóneas para la gestación (dispersión activa).
Las divergencias genéticas de los ejemplares mediterráneos se ven reflejadas, como queda dicho, en parámetros morfológicos y biológicos. Los autores del trabajo explican que "las pailonas del Mediterráneo eran más pequeñas y llegaban a la madurez sexual con tallas inferiores en comparación con las del Atlántico y Australia. En el Mediterráneo las hembras solo llegan más o menos a la mitad (65 cm) de lo esperable para una hembra del Atlántico (122 cm). Además, la talla de nacimiento parece ser más pequeña en el Mediterráneo (alrededor de 17-22 cm) que en el Atlántico (unos 30 cm)".

Fotografiada a 1598 m (foto de Alan Jamieson tomada del blog blueplanetsociety.blogspot.com.)
Estas variaciones, que también se dan en otras especies, en principio pueden ser debidas a una combinación de factores ambientales: temperaturas más elevadas, ambientes de mayor salinidad, recursos alimentarios más limitados, etc. en el Mediterráneo que en el Atlántico. Sin embargo, la discontinuidad encontrada en los marcadores genéticos utilizados, concluyen los autores, apuntan fundamentalmente a un aislamiento de las poblaciones del Mediterráneo. La clave está en el estrecho de Gibraltar, que, con sus 238 m de profundidad máxima, supone una barrera física que, tal vez desde el Pleistoceno, ha estrangulado el flujo genético desde y hacia el Atlántico (pensemos que la pailona es un tiburón de aguas muy profundas, en el Mediterráneo no se capturó ningún ejemplar por encima de los 1500 m).
Todas estas diferencias pueden ser una señal de que el Centroscymnus coelolepis mediterráneo ha emprendido su propio camino evolutivo divergente respecto de sus congéneres del otro lado del telón de acero.

Dieta: La dieta de la pailona es bastante variada pero con una clara preferencia por los cefalópodos bioluminiscentes, en cuya detección se ha especializado, como hemos visto. También se alimenta de teleósteos y de otros pequeños tiburones, de gasterópodos y crustáceos de los grandes fondos, etc.
Presenta también hábitos carroñeros. Le gusta la carne de ballena y de foca, y puede llegar incluso a abalanzarse sobre animales vivos para arrancarles pedacitos de carne, en una estrategia análoga a la que emplean los tiburones cigarro (Isistius spp) [véase El ataque del tiburón cigarro].

Hábitat y distribución: La pailona es una especie demersal que habita los grandes fondos oceánicos del talud y las llanuras abisales desde los 270 m hasta, probablemente, más allá de los 3700 m en aguas de 5-13ºC. Ostenta el récord de profundidad de todos los tiburones, con una cota de 3675 m.

Mapa realizado a partir de Ebert y Ebert et al (2013)¹⁰.
Su distribución es amplia pero irregular. Atlántico oriental: a lo largo del talud continental desde Islandia hasta Marruecos, incluidas las Azores, Madeira y las Canarias; Sierra Leona, Namibia y Suráfrica. Atlántico occidental: desde Terranova y los Grandes Bancos hasta Cuba y Haití; más parte de la franja septentrional suramericana: Guayana Francesa y norte de Brasil. Pacífico occidental: Japón, Australia, Nueva Zelanda. Índico: Eastern Cape, montañas submarinas al sur de Madagascar, dorsal sur del Índico oriental entre África y Australia; costa sur australia, Tasmania. También presente en el Mediterráneo occidental.

Ejemplar desembarcado en Viana do Castelo. Foto: APECE

Pesca y estatus: Especie con interés comercial, particularmente en ciertas partes del planeta como Japón, tanto por su carne como, sobre todo, por el aceite contenido en su enorme hígado, empleado en la industria cosmética y alimentaria.
En el ámbito europeo, la pesquería más importante de la pailona se ha dado, por tradición e importancia, en Portugal. Más tarde entraron los grandes arrastreros franceses a pillar su parte del pastel en los caladeros al oeste de Irlanda... y las capturas terminaron cayendo en picado, en contraste con las de la flota portuguesa, de carácter más artesanal, que se iban manteniendo más o menos, pero hacia abajo.
Una vez más, recordemos que los tiburones, muy particularmente los tiburones de aguas profundas, tienen una tasa reproductiva sumamente baja, lo que los vuelve vulnerables en extremo a cualquier tipo de explotación pesquera de carácter industrial.
La pesquería de la pailona iba también asociada a la del quelvacho negro (Centrophorus squamosus)... y como era de esperar, los stocks de ambas especies han acabado derrumbándose, de ahí que el ICES, ya en 2008, recomendase un TAC 0 para las dos, que entró en vigor para toda la UE en el 2010.
Otro dato preocupante es que a la cesta que contiene estas dos tal vez tengamos que añadir una especie más, la sapata rugosa (Centroscymnus owstoni), que gracias a los estudios genéticos se ha descubierto que también se descarga en los puertos portugueses mezclada con la pailona "normal", dado que ambas son tan parecidas que no resulta fácil distinguirlas a primera vista.¹¹
Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus global de Casi amenazado; las poblaciones europeas, en cambio, están consideradas En peligro.



[Mi agradecimiento a Rafa Bañón, por estar ahí, por las fotos y por la tonelada y media de bibliografía con que me inundó el correo.]

________________
¹Véase el interesantísimo trabajo de Anna Bozzano (2004). "Retinal specialisations in the dogfish Centroscymnus coelolepis from the Mediterranean deep-sea". Scientia Marina, 68 (suplemento 3):185-195.
²S. Clò, M. Dalù, R. Danovaro, M. Vacchi (2002). "Segregation of the Mediterranean Population of Centroscymnus coelolepis (Condrichthyes: Squalidae): A Description and Survey". NAFO Scientific Council Research. Serial nº 4702. Véase también el trabajo, igualmente sobre ejemplares mediterráneos, de Luca Tosti, Roberto Danovaro, Antonio Dell'Anno et al. (2006). "Vitellogenesis in the deep-sea shark Centroscymnus coelolepis." Chemistry and Ecology, vol. 22, no. 4, pp. 335-345.
³Joan Barrull, Isabel Mate (2002). Tiburones del Mediterráneo. Llibreria El Set-ciènces, Arenys de Mar, p. 178.
Rafael Bañón, Carmen Piñeiro y M. Casas (2006). "Biological aspects of deep-water sharks Centroscymnus coelolepis and Centrophorus squamosus in Galician waters (north-western Spain)." Journal of the Marine Biological Association of the United Kingdom, 86, pp.843-846.
Trabajo sobre 351 ejemplares capturados entre los 902-1211 m en el talud continental y el Banco de Galicia en su gran mayoría con palangre.
Algunos trabajos suscitaron la cuestión de si en los últimos estadios de su desarrollo el embrión podía servirse también de algún aporte extra de nutrientes contenidos en el líquido intrauterino: "La presencia de vellosidades en la capa interna del útero que aumentan en tamaño e irrigación durante la gestación sugieren una fuente adicional de nutrientes para los embriones." (Ana Veríssimo, Leonel Gordo, Ivone Figueiredo (2003). "Reproductive biology and embryonic development of Centroscymnus coelolepis in Portuguese mainland waters." ICES Journal of Marine Science, 60, p. 1439). 

Sin embargo, un trabajo posterior afirma que no ha encontrado evidencia alguna de matrotrofismo, con lo que, en consecuencia, C. coelolepis es una especie vivípara lecitotrófica, sin aporte motrotrófico alguno excepto agua y sales minerales: "Los oocitos de esta especie tienen un elevado contenido energético suficiente para asegurar el total desarrollo de los embriones". (Teresa Moura, Carla Nunes, Narcisa Bandarra et al. (2011). "Embryonic development and maternal-embryo relationships of the Portuguese dogfish Centroscymnus coelolepis". Marine Biology, 158:401-411, p. 411. DOI 10.1007/s0027-010-1568-4).
Ana Veríssimo, Jan R. McDowell, John E. Graves (2011). "Population structure of a deep-water squaloid shark, the Portuguese dogfish (Centroscymnus coelolepis)". ICES Journal of Marine Science, 68(3), 555-563. doi:10.1093/icesjms/fsr003.
Ídem, p. 560.
Bañón señala que el promedio de 14 embriones por hembra concuerda con los resultados obtenidos en el oeste de las Islas Británicas, "pero es superior que la media de nueve reportados en aguas portuguesas". La propia Veríssimo, en el trabajo citado de 2003, señala diferencias en varios parámetros reproductivos, como por ejemplo que la fecundidad y la talla de nacimiento parecen ser mayores al oeste de las Islas Británicas que en Portugal, si bien el diámetro de los oocitos es inferior, lo cual indicaría que la estrategia reproductiva de los individuos del talud portugués "prima la acumulación de reservas de vitelo para el desarrollo del embrión a expensas del número de crías y la talla de nacimiento". Igualmente, el tamaño de los pterigópodos de los portugueses (hablamos de los tiburones) parece ser bastante superior al de sus parientes ingleses. 
Diana Catarino, Halvor Knutsen, A. Verissimo, et al. (2015). "The Pillars of Hercules as a bathymetric barrier to gene-flow promoting isolation in a global deep-sea shark (Centroscymnus coelolepis)". Molecular Ecology, doi: 10.1111/mec.13453.
¹⁰David A. Ebert (2013). Deep-sea cartilaginous fishes of the Indian Ocean. Vol. 1: Sharks. FAO, Roma; D. A. Ebert, Matthias F. W. Stehmann (2013). Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. FAO Species Catalogue for Fishery Purposes. No. 7. FAO, Roma; D. A. Ebert, Sarah Fowler, Leonard Compagno, Marc Dando (2013). Sharks of the World: A Fully Illustrated Guide. Wild Nature Press, Plymouth.
¹¹"Dado que esta especie se está mezclando en las descargas con C. coelolepis, los futuros esfuerzos deben dirigirse a estimar la frecuencia de sus apariciones y el grado de identificación errónea con C. coelolepis puesto que esta información es esencial para el diseño e implementación de planes de gestión y conservación adecuados." Teresa Moura, Mónica Silva et al. (2008). "Molecular barcoding of north-east Atlantic deep-water sharks: species identification and application to fisheries management and conservation." Marine and Freshwater Research, 59, 214-223, p. 220.