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| En False Bay. Foto de Chris Fallows. |
Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.
martes, 16 de agosto de 2016
El salto del Carcharodon carcharias
jueves, 4 de agosto de 2016
Los tiburones de Galicia (ii)
=>Viene de Los tiburones de Galicia (i).
TIBURONES DE AGUAS PROFUNDAS
A la vista de lo anterior ya no debe extrañarnos que el 62% de los tiburones de Galicia sean habitantes de las aguas profundas. De hecho, contamos con la presencia de las dos especies con los mayores registros mundiales de profundidad: el tollo raspa (Etmopterus pusillus), que llega hasta los 4500 m en el Atlántico norte, y la pailona (Centroscymnus coelolepis), con 3675 m. Por su singularidad y por ser también las grandes desconocidas dentro del mundo de los tiburones, estas especies merecen un capítulo aparte. En general, son tiburones pequeños a medianos, de 100-150 cm de talla media. Algunos pueden acercarse a los 2 m de longitud, como la negra (Dalatias licha), o bien superar los 5 m, como los grandes depredadores de las profundidades, la cañabota (Hexanchus griseus), de hasta 5,5 m, y el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), que puede alcanzar los 7 m. Ambos son cazadores altamente oportunistas, sobre todo el segundo, que recorren lentamente las profundidades engullendo todo lo que encuentran en su camino: mamíferos marinos enfermos o despistados, peces, otros tiburones y, por supuesto, carroña.
En el mar profundo se encuentran dos de nuestras mayores joyas ictiológicas, que pueden considerarse fósiles vivientes: el tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) y el tiburón duende (Mitsukurina owstoni), con el larguísimo y característico morro espatulado y la mandíbula increíblemente protráctil dotada de dientes afilados como agujas.
| 1. La visera (Deania calcea) tiene un largo morro espatulado parecido al del tiburón duende, repleto de sensores eléctricos para detectar sus presas en la oscuridad del fondo (foto: Toño Maño). 2. El tiburón duende (Mitsukurina owstoni) presenta en fresco una piel rosada, color que no es debido a ningún tipo de pigmento, sino a la red de capilares bajo la piel translúcida (foto: Toño Maño). 3. Este ejemplar de tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) de 330 cm, capturado en junio de 2006 cerca de las Sisargas, es uno de los dos registros de la especie en el mar de Galicia (foto: Antonio Parada). |
Con luz propia —nunca mejor dicho— brillan los tres únicos miembros de la extensa familia Etmopteridae presentes en Galicia. Estos pequeños tiburones, conocidos justamente en inglés como lantern sharks o "tiburones linterna", se caracterizan por tener la piel cubierta de fotóforos, particularmente en la zona ventral y en diferentes áreas de los flancos y las aletas, a veces formando manchas bien visibles. Recientemente se demostró que la bioluminiscencia no solo sirve para camuflarse —el brillo azul del vientre diluye la silueta del tiburón contra el tenue brillo de la luz procedente de la superficie, sustrayéndola de la vista de sus depredadores y de sus presas—, sino que constituye un particular sistema de comunicación intraespecífico, mediante el cual un tollo o negrito podría identificar a los individuos de su misma especie y también conocer su sexo¹.
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| El negrito (Etmopterus spinax) es relativamente frecuente en el cantil. El vientre y las franjas oscuras sobre las aletas pélvicas, la caudal y en los márgenes superiores de las dorsales denotan la presencia de fotóforos (foto: CEMMA). |
¿TIBURONES PELIGROSOS O TIBURONES EN PELIGRO?
Solo con nombrarlo, el tiburón consigue despertar sentimientos de terror y, casi, de histeria colectiva. Incluso en Galicia, donde no hay especies peligrosas cerca de las playas. Por ignorancia activa o pasiva, parece que nos resistimos a aceptar contra toda evidencia científica y estadística que la realidad no solo desmiente nuestras fantasías de naturaleza mitológica, sino que resulta insoportablemente más cutre y deprimente. Este año llevamos más muertos en todo el mundo por culpa de los selfies que por los tiburones, y en Galicia está más que demostrado que las coces del ganado son infinitamente más letales.
Según el ISAF (siglas inglesas para Archivo Internacional de Ataques de Tiburón), en 2014 se produjeron en el mundo 72 ataques no provocados, de los cuales solo 3 resultaron fatales² —si bien la media anual de víctimas mortales de la última década es de 12—. Si ponemos estos números en relación con los millones de personas que en todo el planeta pasan millones de horas metidas en el agua a lo largo de millones de kilómetros de costa, el porcentaje de accidentes es, como poco, absurdo.
En realidad son estos animales los que nos deben tener miedo a nosotros. Los tiburones y las rayas se encuentran entre las especies más amenazadas del océano. Se calcula que unos 100 millones de tiburones mueren cada año en todo el mundo, y existen evidencias de un descenso general de las poblaciones particularmente alarmante en ciertas especies y en determinadas áreas geográficas. Los motores principales de este desastre son la demanda desmesurada de aleta por parte del mercado asiático (China) y, en las especies de profundidad, el aceite de su enormes hígados, que se utiliza en la industria cosmética y en la alimentaria, para la elaboración de complementos nutricionales.
| 1. El quelvacho (Centrophorus granulosus) es uno de los tiburones considerados En peligro crítico por la UICN (foto: Toño Maño). 2. Pailona (Centroscymnus coelolepis) (foto: Rafael Bañón). 3. Tollo raspa (Etmopterus princeps), el récord de profundidad de todos los tiburones, seguida por la especie anterior (foto: Antonio Punzón, IEO Santander). |
Según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), el 25% de los condrictios del mundo —grupo que incluye también las rayas y las quimeras— se encuentra en serio peligro de extinción, un 12,7% está Casi amenazado, y solo un 23,2% se considera "Preocupación menor"; a lo que hay que añadir un preocupante 46,8% sin evaluar por falta de datos. En Europa, el 40,4% de los elasmobranquios (rayas y tiburones) están en peligro, dentro de una tendencia poblacional a la baja: el 11,5% está En peligro crítico; el 13%, En peligro; el 7,6% se considera Vulnerable; y un 10,7% Casi amenazado. No disponemos de datos para evaluar correctamente el 20,6% de las especies³.
Las causas de esta trágica situación son la sobreexplotación pesquera, como especies objetivo y como capturas accidentales, que en artes como el arrastre de fondo son muy grandes, la degradación de sus hábitats y la contaminación. Y, por supuesto, su propia biología, ya que los tiburones, como los grandes depredadores, tienen una tasa reproductiva bastante baja, particularmente los de aguas profundas. En general, son especies de crecimiento lento y madurez sexual tardía, y producen pocas crías tras un tiempo de gestación muy largo, como los 24 meses de la mielga (Squalus acanthias) o los 3 años del tiburón anguila, si las estimaciones de Tanaka son correctas, lo que la convierte en la gestación más larga de todos los vertebrados de la Tierra.
Los tiburones nadaron en el mar de Tetis y en el océano global de Panthalassa, vivieron la formación y la desintegración de Pangea y el nacimiento de los continentes y océanos actuales. Vieron la llegada y la partida de los dinosaurios, y asistieron con indiferencia a la aparición de los mamíferos sobre la Tierra. El tiempo de los tiburones queda fuera de la escala humana. Es un tiempo geológico, por eso nos resultan tan misteriosos y fascinantes. En su ADN llevan escrita la historia del mundo tal y como lo conocemos, y también nuestra propia historia.
Da pena pensar que todo este patrimonio se pueda perder para siempre.
Toño Maño
Originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es del autor.
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¹J. M. Claes et al. (2014). Iso-luminance counterillumination drove bioluminiscent shark radiation. Scientific Reports, 4: 4328, doi: 10.1038/srep04328.
²<https://www.flmnh.ufl.edu/fish/sharks/isaf/2014Summary.html>, consultado el 19/09/2015.
³Boris Worm, Brendal David, et al. (2013). Global catches, exploitation rates, and rebuilding options for sharks. Marine Policy, no. 40, pp. 94-204. Accesible en la Red: <http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0308597X1300005>.
⁴Nicolas K. Dulvy et al. (2014). Extintion risk and conservation of the world's sharks and rays. eLife, 2014;3:e00590, <http://elifesciences.org/content/3/e00590e>.
Véase también A. Nieto et al. (2015). European Red List of Marine Fishes. Luxembourg, Publications Office of the European Union. <http://ec.europa.eu/environment/nature/conservation/species/redlist/downloads/European_marine_fishes.pdf>.
⁵Sho Tanaka et al. (1990). The Reproductive Biology of the Frilled Shark, Chlamydoselachus anguineus, from Suruga Bay, Japan. Japanese Journal of Ichthyology, vol. 37, no. 3, pp. 273-291.
lunes, 1 de agosto de 2016
Los tiburones de Galicia (i)
[Artículo originalmente publicado en gallego en la revista digital CERNA, nº 74, otoño 2015. La traducción es mía.]
DIVERSIDAD DE ESPECIES
En Galicia tenemos registradas 48 especies de tiburones, lo que representa algo más del 9% de las 510 descritas hasta ahora en todo el mundo. Esta cifra, baja solo en apariencia, esconde sin embargo una extraordinaria diversidad. Agrupados en 7 órdenes y 22 familias, tenemos tiburones de todas las formas, colores y tamaños. Los hay con cuerpo fusiforme más o menos estilizado, o aplanado como el de las rayas; algunos tienen el morro chato y otros increíblemente alargado; unos poseen dos aletas dorsales, con o sin espinas, otros solamente una, y un buen puñado de ellos carece de aleta anal. Pueden presentar una librea de color negro, gris, acastañada, estampada, o sin color, y algunas especies incluso brillan en la oscuridad como las luciérnagas. Algunos tienen dientes diminutos y otros increíblemente grandes y afilados. En cuanto a las tallas, tenemos el peregrino (Cetorhinus maximus), que, pudiendo superar los 11 m, es el pez más grande de Europa y el segundo del mundo, solo detrás del tiburón ballena; y del otro lado, el negrito (Etmopterus spinax), que no llega a los 60 cm.
Estas grandes diferencias son apenas variantes morfológicas sobre un diseño básico, pero de un extraordinario éxito evolutivo. Los tiburones no solo llevan más de 400 millones de años en la Tierra, sino que fueron capaces de sobrevivir a severas extinciones masivas. Puede decirse, por tanto, que, más que seres primitivos, los tiburones son en realidad de las criaturas más avanzadas que existen.
Los rasgos anatómicos más importantes de este diseño básico, compartidos por todas las familias de tiburones, son los siguientes: esqueleto cartilaginoso; entre 5-7 pares de aberturas branquiales laterales no cubiertas por un opérculo; piel cubierta de dentículos dérmicos —estructuras similares a los dientes— y no de escamas; los machos presentan en las aletas pélvicas un par de órganos copuladores (pterigópodos), pues al igual que las personas los tiburones se reproducen mediante fecundación interna; y, por último, ausencia de vejiga natatoria. Aunque mucha gente no se lo cree o no lo entiende, tan tiburón es la pintarroja que meten en la caldeirada o guiso como el tiburón blanco de las películas y los documentales.
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| Figura 1. La Galicia sumergida: PC: Plataforma continental. TC: Talud continental. BG: Banco de Galicia. (Atlas digital GEBCO.) |
BAJO EL MAR DE GALICIA
Tal diversidad responde a una tipología igualmente amplia de hábitats, cada cual con sus particulares características ambientales —luminosidad, temperatura, presión, contenido en oxígeno, en sal, nutrientes, etc.—. Por eso es también necesario describir, siquiera esquemáticamente, el lugar donde viven. Excepto para los marineros (y no todos) y para los científicos, a la mayoría de nosotros nos resulta difícil imaginar las dimensiones, naturaleza y estructura del inmenso paisaje que se oculta bajo la superficie, la Galicia sumergida (fig. 1). Si pudiésemos levantar esa cubierta líquida y contemplarla en su totalidad a vuelo de pájaro, nos encontraríamos con un universo de llanuras interminables barridas por las corrientes y punteadas aquí y allá por grandes peñascos y formaciones rocosas, cañones inmensos abiertos como heridas de hacha en la falda del continente, valles profundos dominados por cerros y montañas colosales, bosques fantasmales de corales blancos que surgen de la negritud del fondo. El mundo de los tiburones.
a) La plataforma continental. La plataforma continental gallega es relativamente estrecha, tiene un anchura máxima de 35 km. Se trata de la zona más rica y productiva del océano. La luz del sol la ilumina de arriba abajo permitiendo el crecimiento de los organismos fotosintetizadores que constituyen la base de la red trófica. A esto se suman los nutrientes transportados por el aire, las corrientes y las olas, que sirven de alimento al zooplancton y a millares de pequeños organismos que contribuyen al mantenimiento de todo este entramado de vida.
| Marrajo (Isurus oxyrinchus). (Foto: Antonio Parada). |
Sin duda uno de nuestros tiburones más extraordinarios es el peregrino (Cetorhinus maximus), que periódicamente, sobre todo en primavera y verano, visita nuestras costas siguiendo los afloramientos de plancton. Puede acercarse bastante a las playas e incluso entrar en las dársenas, como ocurrió hace pocos años en Pedras Negras. Suele vérsele nadando lentamente cerca de la superficie —a veces el morro asomando por encima— con la inmensa boca abierta para filtrar grandes cantidades de agua.
En las proximidades de la franja litoral encontramos especies como el cazón (Galeorhinus galeus), un voraz cazador oportunista de todo tipo de peces, de pulpos e incluso crustáceos, que en los meses de verano puede entrar en las rías. A la misma familia (Triakidae) pertenece la musola pinta (Mustelus asterias), dotada de dientes molariformes especialmente preparados para triturar las conchas de crustáceos y moluscos. Y más ligados al fondo tenemos la pintarroja (Scyliorhinus canicula), el tiburón más abundante de Galicia, y, en el otro extremo de la escala, al borde de la desaparición de nuestras aguas —si es que no se ha ido ya para siempre—, el angelote (Squatina squatina), que vive echado o enterrado en el fondo, al acecho de una posible presa.
| 1. Detalle de la cabeza de una pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Toño Maño). 2. Cerdo velero (Oxynotus paradoxus) (foto: CEMMA). 3. El angelote (Squatina squatina), considerado En peligro crítico por la UICN, prácticamente ha desaparecido de la plataforma europea; solo se conserva una población estable en las Canarias (foto: José Torre Busto). 4. Aunque su aspecto invita a pensar lo contrario, los cazones (Galeorhinus galeus) son grandes viajeros capaces de recorrer 56 km en un solo día. El ejemplar de la imagen fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda (Pontevedra) (foto: Gonzalo Mucientes). |
b) El talud continental. En su borde, situado a unos 150 m de profundidad, la plataforma continental se inclina repentinamente para descender, por el norte, hasta los 5000 m de la llanura abisal de Vizcaya y, por el oeste, hacia la cuenta interior de Galicia, una especie de canal de unos 100 km de ancho que discurre de norte a sur a lo largo de 350 km entre los 3000 y los 4000 m de profundidad. El talud continental gallego aparece cortado por una serie de cañones abruptos —Ferrol, Coruña, Laxe, Muxía, Muros, Arousa, Pontevedra, Vigo...— que descienden canalizando una importante cantidad de sedimentos. Aunque la luz del sol es apenas un tenue resplandor y a partir de los 1000 m la oscuridad es absoluta, el talud es también una zona de gran productividad, pues hasta él llegan nutrientes procedentes de la costa, de la plataforma y también de los fondos marinos, lo cual favorece la proliferación de un amplio número tanto de especies pelágicas como demersales y bentónicas. En el talud superior viven los tollos, brujas, negritos (géneros, Etmopterus, Scymnodon o Dalatias), las viseras, zapatas, quelvachos (géneros Deania, Galeus, Centrophorus, entre otros), así como los extravagantes cerdos marinos (familia Oxynotidae), especializados en pequeños crustáceos y en la depredación de las cápsulas-huevo de rayas y tiburones.
c) El banco de Galicia. El límite occidental de la cuenca interior está marcado por varias montañas submarinas. La más importante es, sin duda, el banco de Galicia, una inmensa mole de 90 km de largo, en su eje N-S, por 50 km de ancho, que se yergue majestuosamente desde los más de 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 650 m de profundidad en su punto más elevado. Se trata de la montaña más alta de Galicia, doblando los 2127 m de Pena Trevinca, y una de las zonas más productivas de nuestro mar. El relieve de los montes submarinos hace que las aguas profundas cargadas de nutrientes asciendan a lo largo de sus laderas propiciando una asombrosa explosión de vida. Sobre sus cumbres y cantiles surgen extensas colonias de esponjas, gorgonias y corales de aguas frías que albergan una extraordinaria diversidad de criaturas, y en la columna superior encontramos peces y cetáceos de toda clase, tortugas y decenas de aves marinas. Es nuestra particular selva tropical, habitada por tiburones pelágicos y demersales. En la irrepetible campaña LIFE+INDEMARES, realizada en 2010 y 2011, se recogieron entre los 1500 y 1800 m cinco especies nunca antes registradas aquí: tres pejegatos del género Apristurus¹, hasta entonces desconocido en Galicia —A. aphyodes, A. melanoasper y A. profundorum—, una variedad de visera, la Deania profundorum (anteriormente, Rafael Bañón ya había incluido otra Deania procedente de la misma zona, la D. hystricosa, en su checklist de peces de Galicia de 2010²) y el olayo de Islandia (Galeus murinus), lo que constituye el registro más meridional de la especie.
| Pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño). |
<Continúa aquí>.
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¹Cristina Rodríguez-Cabello, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Ocurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 30: 906-915, doi:10.1111/jai.12480.
Véase también C. Rodríguez-Cabello, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII congreso del SIEBM.
²Rafael Bañón, D. Villegas-Ríos, A. Serrano, G. Mucientes & J. C. Arronte (2010). Marine fishes from Galicia (NW Spain): An updated checklist. Zootaxa, 2667, pp. 1-27.
domingo, 24 de julio de 2016
El tiburón blanco sudafricano en peligro
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| Foto cortesía de Alessandro De Maddalena. |
Este es el más que preocupante resultado de un nuevo estudio¹, bastante más completo y ambicioso (según dicen, el mayor trabajo de campo sobre la población de tiburones blancos desarrollado hasta hoy en Sudáfrica), que combina la técnica de la marca y recaptura con el análisis genético. Entre 2009-2011 los autores tomaron, en la zona de Gansbaai, 4389 fotografías de las dorsales de 426 individuos y, entre 2010 y 2013, 302 biopsias de 233 tiburones para lo segundo. Posteriormente hicieron lo propio en diversas partes de la costa sudafricana para confirmar que solo existe una única población y no varias.
Las huellas genéticas ratificaron las identificaciones realizadas a través de las dorsales (las muescas y marcas del borde posterior de la dorsal conforman un patrón único para cada individuo, como nuestras huellas dactilares). Pero también arrojaron una serie de conclusiones nada alentadoras que podemos resumir en dos:
1) El tamaño efectivo de población es de 333 individuos. Es decir, la población de tiburones blancos de Sudáfrica, genéticamente única en el mundo, solo cuenta con 333 individuos reproductores. Pensemos que para otras especies el número mínimo para mantener una población sana es de 500 (si bien, en el caso del blanco no existe una cifra concreta, de modo que este término de comparación, siendo un indicador que puede ser significativo, hay que tomarlo con cautela).
2) Además, es la que presenta una menor diversidad genética en comparación con otras poblaciones como la de California o la de Australia. El 89% de los individuos muestreados comparten el mismo linaje genético y solo se han identificado 4 linajes maternos. Se trata de un dato muy preocupante, pues como todos sabéis la diversidad genética está íntimamente ligada al potencial de supervivencia de un grupo o especie. Cuanto mayor es la diversidad genética de una población mayores serán sus perspectivas de supervivencia si se produce una epidemia o ante la eventualidad del cambio climático.
¿Cuáles son las causas de esta desastrosa situación? Sara Andreotti, la autora principal, enumera varias: el impacto de las redes y los anzuelos con cebo colocados en la costa oriental del país, el furtivismo (el tiburón blanco es atractivo no solo por el valor de sus aletas, sino porque su famosa mandíbula se cotiza muy bien como trofeo), la invasión de su hábitat, la contaminación y el agotamiento de sus fuentes de alimento. Recordemos que estos tiburones no solo cazan leones marinos y otros mamíferos marinos; los juveniles, sobre todo, se alimentan de peces óseos y de otros elasmobranquios, como las rayas, que son objetivo de la pesca industrial.
"Por ejemplo, entre 1956 y 1976 el número de tiburones de gran tamaño capturados en el programa de redes antitiburones de KwaZulu-Natal se desplomó en más de un 99%. Entre 1978 y 2008 las diversas medidas de protección contra tiburones acabaron con 1063 tiburones blancos."
Estremecedor.
=> Si queréis más información, os recomiendo que visitéis la página de la Stellenbosch University, con imágenes de la rueda de prensa de la propia autora, Sara Andreotti, presentando este trabajo junto a Michael Rutzen (que ya no necesita presentación). Al ser italiana, su inglés se entiende muy bien.
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| ¿El ocaso del gran depredador? (Foto: Chris Fallows). |
Teniendo en cuenta que Sudáfrica fue el primer país en proteger a los tiburones blancos, allá en 1991, y teniendo en cuenta también que se ha convertido en la capital mundial del ecoturismo de esta especie, los datos del estudio son nefastos... y paradójicos teniendo en cuenta los millones de dólares que anualmente entran en el país gracias a esta actividad. El problema, señalan estos científicos, es la manifiesta dejadez y falta de compromiso del gobierno en la protección de la especie: "Cada año se denuncian a los inspectores de pesca un montón de casos de pesca deportiva ilegal de tiburones blancos, pero hasta hoy tan solo se ha juzgado uno, y eso solo gracias al empeño de los científicos, investigadores y conservacionistas locales en hacer que los autores rindiesen cuentas ante la justicia. Y lo que todavía resulta más más sorprendente —a pesar de que todo el mundo es consciente del valor que tiene la protección de esta especie en nuestras aguas, su cuna ancestral— es que el departamento de pesca siga autorizando cada año la caza de 60 de estos animales tremendamente amenazados a otra organización financiada por el gobierno, la Natal Sharks Board...".
Chris y Monique Fallows también denuncian el que se permita a los palangreros largar indiscriminadamente kilómetros y kilómetros de líneas para la captura de tiburones sin ningún tipo de restricción, sin delimitar siquiera un área de reserva, una zona protegida, de modo que, inevitablemente, por mucha protección que reciba, el tiburón blanco se convierte en una captura accidental más.
"Después de un cuarto de siglo trabajando con tiburones blancos en Gansbaai y False Bay, hemos sido testigos del declive de sus poblaciones. En los viejos tiempos de False Bay no era raro observar más de 20 tiburones blancos en una sola salida de mañana; hoy, si vemos 10, ya es un gran día."
"Para mi ha sido un privilegio no solo el haber tenido una larga carrera trabajando con estos tiburones; he llegado a identificar y conocer a individuos gracias a sus "personalidades" únicas. Ser testigo de su desaparición es verdaderamente desgarrador (...). Durante muchos años, observábamos a los mismos individuos temporada tras temporada. Veíamos como dejaban de ser adolescentes inexpertos para convertirse en verdaderas máquinas de cazar, como superdepredadores adultos. Hoy nuestros avistamientos son bien distintos: todavía vemos muchos de los mismos tiburones durante unas pocas semanas, pero observar el mismo individuo año tras año ya no es lo que era."
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| Foto: Andy Murch, bigfishexpeditions.com |
Actualización a 27-VII-2016. Apenas un par de horas después de publicar este artículo, tuve la oportunidad de chatear con un científico que vive precisamente en Sudáfrica, quien, un poco irritado, me decía que no estaba muy de acuerdo con las conclusiones de este trabajo, por decirlo suavemente, ni con la propaganda que le estaban dando. Le sugerí que hiciese pública su postura para que los que no estábamos en el ajo pudiésemos hacernos una composición de lugar y entender mejor la cuestión. Que ni hablar, que estaba demasiado ocupado. Hoy, tres días después, un grupo de científicos del South African White Shark Research Group (en el que él no está) acaban de publicar una nota en la que expresan sus objeciones y reservas tanto a la metodología empleada por S. Andreotti et al. como a la interpretación de los resultados obtenidos.
Empiezan reconociendo la dificultad inherente a la tarea de elaborar un censo de una especie migratoria en un entorno tan abierto como el océano, en la cual el empleo de diferentes métodos y premisas puede arrojar resultados diferentes. De ahí que, en su opinión, estudios como este necesitan someterse a una rigurosa comprobación:
"Una de las hipótesis empleadas en el reciente estudio es que la zona de concentración de Gansbaai representa toda la población de tiburones blancos de Sudáfrica. Nosotros, sin embargo, no estamos convencidos de que esto sea cierto. La abrumadora evidencia científica muestra que los tiburones blancos están separados por tamaño y sexo durante parte de su vida y que no todos ellos visitan Gansbaai. Por tanto, es posible que el reciente cálculo esté subestimando el tamaño total de la población. Además, el estudio no ha aportado pruebas sobre la tendencia actual de la población, si está bajando, aumentando o es estable."Terminan diciendo que los científicos del White Shark Research Group, entre los que se encuentra la autora principal del censo de 2013, Alison V. Towner, que están trabajando en las principales zonas de agregación de Sudáfrica, van a combinar los datos de que disponen para realizar una estimación que refleje con mayor exactitud la realidad del tiburón blanco a nivel nacional.
Seguiremos atentos a ver qué nos cuentan.
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¹Sara Andreotti, Michael Rutzen, Stéfan van der Walt, Sophie Von der Heyden, Romina Henriques, Michael Meÿer, Herman Oosthuizen & Conrad A. Matthee (2016). An integrated mark-recapture and genetic approach to estimate the population size of white sharks in South Africa. Marine Ecology Progress Series, 552: 241-253. doi:10.3354/meps11744.
martes, 12 de julio de 2016
De peces piloto y tiburones (1803, 1838)
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| Pez piloto en una ilustración de 1863. |
jueves, 30 de junio de 2016
Forma corporal y natación
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| Arriba: Tintorera (Prionace glauca) (foto: Jen Vanderhoof). Abajo: Tiburón blanco (Carcharodon carcharias) (foto: Tom Hardison). |
En el artículo que hace poco dedicamos a las aletas comentábamos que toda esta variedad es una respuesta evolutiva a un hábitat y un estilo de vida específicos, por lo que también advertíamos de lo absurdo que resulta ocuparnos de la forma y función de las aletas de manera aislada, sin tener en cuenta la estructura en la que se insertan y con la que forman un todo armónico. Por motivos de espacio eso fue, sin embargo, lo que hicimos; y hoy, pues, toca ocuparnos del resto. Conviene tener en cuenta que la información que sigue debe necesariamente complementarse con aquella.
I - FORMA CORPORAL
El diseño corporal de las 510 especies de tiburón encaja en alguno de los siguientes 5 tipos básicos¹:
Tipo 1: Los tiburones de tipo 1 presentan un cuerpo fusiforme, fuerte y compacto rematado en un morro cónico más o menos afilado. Son especies bastante similares entre si, que van desde el estilizado marrajo hasta el cailón salmonero (Lamna ditropis), con un perfil más tosco [véase Claves de la familia Lamnidae (marrajos)]. La aleta caudal es homocerca, en forma de media luna, con el lóbulo superior formando un ángulo elevado respecto del eje de la columna. La primera dorsal es alta y grande, al igual que las pectorales. En cambio, la segunda dorsal y la anal son diminutas, lo que reduce la fricción e incrementa el hidrodinamismo (también las pélvicas, en este sentido, son pequeñas). El pedúnculo caudal es estrecho, pero viene reforzado con fuertes quillas laterales (compárese, en la ilustración de arriba, la forma del pedúnculo caudal de una especie de tipo 1 con una de tipo 2).
Es el modelo corporal típico de los tiburones pelágicos más potentes y veloces, los lámnidos o marrajos, grupo del que forma parte el tiburón blanco (géneros Carcharodon, Isurus y Lamna). Aunque también entran en esta categoría especies de movimientos lentos como el peregrino (Cetorhinus maximus) y el tiburón ballena (Rhincodon typus), si bien es evidente que este último caso no presenta todas las características del grupo (salta a la vista, por ejemplo, que su morro es todo menos cónico y apuntado).
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| Marrajo (Isurus oxyrinchus). Foto: Patrick Doll. |
Es el modelo de los tiburones pelágicos oceánicos y continentales, algunos de ellos grandes nadadores con un amplio espectro de velocidades. Géneros Alopias y Carcharias (fam. Lamnidae); Carcharhinus, Galeocerdo, Negaprion y Prionace (Carcharhinidae); Sphyrna (Sphyrnidae); Mustelus y Triakis (Triakidae).
Cuerpo típico de especies de movimientos lentos y hábitos demersales, bénticos o epibénticos: géneros Scyliorhinus (Scyliorhinidae), Apristurus y Galeus (Pentanchidae), Ginglymostoma (Ginglymostomatidae), Chiloscyllium (Hemicylliidae), Pseudotriakis (Pseudotriakidae), y todas las incluidas en los órdenes Hexanchiformes (tiburones anguila y cañabotas). Y quizás también los Pristiophoriformes (tiburones sierra).
| Pintarroja (Scyliorhinus canicula) (foto: Jacobo Alonso). Abajo: Izq. pejegato abisal (Apristurus profundorum) (foto: Toño Maño); dcha. gata nodriza (Ginglymostoma cirratum). |
Géneros Squalus (Squalidae), Centroscyllium y Etmopterus (Etmopteridae), Isistius y Dalatias (Dalatiidae), Centroscymnus y Somniosus (Somniosidae), y los Echinorhiniformes (tiburones de clavos).
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| Arriba: Tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) (foto: Andy Murch). Abajo: Izq. tollo pigmeo (Squaliolus laticaudus); dcha. tiburón cigarro (Isistius brasiliensis). |
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| Izq. Angelote (Squatina squatina) (foto: Andy Murch). Dcha. Tiburón alfombra manchado (Orectolobus maculatus) (foto: Richard Ling). |
II - MODELOS DE NATACIÓN
Los tiburones se desplazan mediante movimientos corporales ondulatorios generados por la contracción y relajación sincronizada alterna de los paquetes musculares dispuestos longitudinalmente a cada flanco del animal: cuando los de un lado se contraen (y el cuerpo se dobla hacia ese sentido) los del lado contrario se relajan, y viceversa. En general adoptan uno de los siguientes tres modelos básicos, bautizados con el nombre de la familia de teleósteos (peces óseos) que típicamente los desarrolla: Anguilliforme, como las anguilas (Anguillidae); Carangiforme, como los carángidos (Carangidae); y Tunniforme, como los atunes (género Thunnus).
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| Adaptado de Peter Klimley, The Biology of sharks and rays, University of Chicago Press, 2013. |
b) Natación carangiforme: Propia de la mayor parte de los tiburones: algunos lamniformes, la mayoría de los Carcharhiniformes, los Squaliformes. En esta modalidad, si bien se percibe un movimiento relativamente sinuoso, el motor principal se encuentra en la mitad posterior del cuerpo, tal como se muestra en la imagen.
c) Natación tunniforme: Característico de las especies veloces del tipo 1, es decir, los lámnidos, con su cola homocerca, ejemplo de convergencia evolutiva con el grupo de los atunes. Aquí solo participa el recio cuarto trasero del tiburón, que con poderosas sacudidas laterales impulsa a su propietario a una velocidad de vértigo. El estilo no resulta tan elegante y vistoso como los dos anteriores (estamos hablando, además, de cuerpos fuertemente musculados), sino rígido y casi diríamos "nervioso", sobre todo en las arrancadas, pero nada hay más poderoso que un tiburón blanco o un marrajo lanzándose a toda velocidad sobre una presa.
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| El gran tiburón blanco. Foto: Chris Fallows. |
¹Más información en: KLIMLEY, Peter A. (2013). The Biology of Sharks and Rays. The Universiry of Chicago Press, Chicago.
Anabela Maia, Cheryl D. Wilga & George V. Lauder (2012). Biomechanics of Locomotion in Sharks, Rays, and Chimaeras. Biology of Sharks and their Relatives (Jeffrey C. Carrier, John A. Musick & Michael R. Heithaus, Eds.), CRC Press, Boca Ratón [2nd edition].
lunes, 13 de junio de 2016
Tintoreras en la costa gallega
Los tiburones pelágicos son organismos asombrosos que permanecen durante todo su ciclo vital en un ambiente oceánico extremadamente oligotrófico, por el que recorren miles de millas en busca de áreas más ricas donde alimentarse. Entre ellos se encuentra el tiburón azul o tintorera (Prionace glauca), un escualo cosmopolita oceánico de gran distribución mundial, frecuente en todos los océanos tropicales y templados del planeta.
La tintorera o tiburón azul es cosmopolita, relativamente frecuente en todos los océanos tropicales y templados del planeta, incluyendo las aguas de Galicia.
Galicia se encuentra en su área de distribución habitual y no resulta extraño observar ejemplares jóvenes a pocas millas de la costa, como se aprecia en el siguiente vídeo que obtuvimos en una salida pelágica frente a las islas Cíes.
Lo que si resulta del todo inusual es encontrarse esta especie en aguas someras como playas y puertos. Sin embargo, esto es lo que ha estado ocurriendo con relativa frecuencia durante estos últimos dos años en nuestro litoral, aunque ya en el verano de 2013 se registró la presencia de numerosos juveniles bastante cerca de la costa (véase Mejuto et al. 2014).
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| Quenllas en el muelle de Muros. Foto: Toño Maño. |
Por ello nos hemos animado a realizar un registro de estos extraños eventos, lo que nos ha permitido analizar el fenómeno en detalle dando como resultado el siguiente estudio, publicado en el Journal of Fish Biology: Observations of newborn blue sharks Prionace glauca in shallow inshore waters of the NE Atlantic Ocean, en donde se presentan nuevos datos sobre este sorprendente y novedoso comportamiento.
En los últimos veranos se ha incrementado inesperadamente la presencia de neonatos y juveniles en aguas costeras poco profundas de Galicia.
Dicho estudio describe como en los últimos dos años, durante los veranos de 2014 y 2015, se ha incrementado inesperadamente la presencia de neonatos y juveniles en aguas costeras poco profundas de Galicia.
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| Tintoreras en el muelle de Muros. Fotos: Toño Maño y Rafael Bañón. |
También se analizan diferentes causas para tan insólito comportamiento, como son ciertas variaciones en las condiciones oceanográficas, altos niveles de reclutamiento de la especie, o cambios en las áreas de cría tradicionales conocidas.
Esta publicación ha sido posible en buena medida gracias a las desinteresadas aportaciones de organizaciones conservacionistas como la CEMMA y de un importante número de personas que, desde todos los puntos de Galicia, registraron y comunicaron sus observaciones de tintoreras, casi siempre acompañándolas de valiosos vídeos y fotografías, a través de los más diversos medios [véase Agosto de tintoreras 2015]. Agradecemos profundamente este esfuerzo y compromiso, que supone un claro ejemplo del concepto de ciencia ciudadana, que está ayudando a registrar y a describir los más diversos fenómenos incluso a escala global (un ejemplo es ECOCEAN, y este post sobre tiburones ballena).
Dado el valor de estas observaciones, resulta crucial dar continuidad en el tiempo al registro de este tipo de información para realizar análisis más profundos y obtener conclusiones más robustas sobre este fenómeno. Esto debería permitir confirmar la persistencia de estos comportamientos y bajo qué circunstancias ocurren.
Agradecemos profundamente vuestro esfuerzo y compromiso, que supone un claro ejemplo del concepto de ciencia ciudadana, y esperamos que esta colaboración tenga continuidad.
Os animamos a todos a seguir informando de nuevas citas y observaciones de tiburones. Y no solo de tintoreras o quenllas, sino también de tiburones peregrino (Cetorhinus maximus), que suelen visitarnos en primavera y verano, así como de otras especies que puedan ser de interés.
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| Juvenil de Prionace glauca. Fuente: Marcados para sobrevivir (BEC). |
Podéis comunicar vuestras observaciones a través de los siguientes canales:
- Mensajes en las páginas de Facebook de Tiburones en Galicia y Ecología Azul - Blue Ecology, o de G+.
- Mediante un correo electrónico: apristurus69@gmail.com / ecologia.azul@gmail.com.
IMPORTANTE: Cuanta más información nos hagáis llegar, mejor, pues más completos serán los resultados al finalizar la temporada: día, hora, posición, zona geográfica y datos sobre el lugar, tamaño aproximado, el comportamiento del ejemplar o ejemplares, sexo, etc. Es más que recomendable adjuntar una o dos fotos con referencia visual de tamaño (es decir, colocando al lado del ejemplar un objeto como una moneda o un reloj para determinar el tamaño), si es posible una instantánea de la zona ventral, para confirmar sexo y la presencia de cicatrices umbilicales.
Referencia: Rafael Bañón, Toño Maño, Gonzalo Mucientes (2016). Observations of newborn blue sharks Prionace glauca in shallow inshore waters of the NE Atlantic ocean. Journal of Fish Biology.
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