Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Los ancestros del tiburón blanco

Detalle de la mandíbula del Carcharodon hubbelli (foto: Jeff Gage, FLMNH)
La cuestión del origen del tiburón blanco (Carcharodon carcharias) ha sido tradicionalmente objeto de controversia entre los científicos. A grandes rasgos, son dos las posturas enfrentadas: por un lado, la de quienes defienden que su línea evolutiva arranca en los grandes tiburones megadentados como el famoso megalodón (Carcharocles megalodon); por otro, la de aquellos que sostienen que procede de un grupo de especies de tamaño muy inferior, los marrajos prehistóricos de dientes anchos (gen. Isurus). Trazar las líneas evolutivas de las especies actuales resulta particularmente difícil, puesto que la inmensa mayoría de los restos que nos han llegado de tiburones prehistóricos son dientes. Y a partir de ellos los paleontólogos reconstruyen lo que debió ser la criatura original sobre la base del diseño y estructura corporal de los tiburones actuales. No es extraño, por tanto, que las discrepancias y constantes revisiones de géneros y especies sean habituales.
El lugar del hallazgo (foto: FLMNH)

Pero llegamos al año 1988, cuando un paleontólogo aficionado descubre en la formación Pisco, un espectacular yacimiento de fósiles en el suroeste de Perú, un fósil de tiburón excepcionalmente bien conservado, con sus mandíbulas, sus 222 dientes todavía bien ubicados en su lugar original (esto es importantísimo), y hasta 45 vértebras. Pocos días después, el espectacular hallazgo pasa a manos de Gordon Hubbell, quien, consciente de su importancia, lo adquiere para su propia colección.

Dana J. Ehret con el C. hubbelli (Foto: Jeff Gage, FLMNH).
La investigación da sus frutos, y en 2009 aparece la correspondiente publicación, firmada por el Dr. Dana J. Ehret en la revista Journal of Vertebrate Paleontology (1) y en la que Gordon Hubbell figura como coautor. Los autores descubrieron en el fósil caracteres propios del tiburón blanco (Carcharodon carcharias), como por ejemplo los dientes de bordes finamente aserrados, pero también de los marrajos actuales (género Isurus), como la forma y disposición de los dientes. Lo que parecía evidente era que se trataba de un antecesor del tiburón blanco, y así lo adscribieron al género Carcharodon bautizándolo provisionalmente como Carcharodon sp. El estudio con isótopos de oxígeno de los anillos vertebrales reveló que el animal tendría alrededor de uno 20 años en el momento de su muerte; mientras que el análisis de los dientes y vértebras arrojó una talla estimada de  480-507 cm de longitud, como mínimo, lo cual concuerda con las datos de los tiburones blancos actuales.

Finalmente, esta misma semana pasada, tres años después, hemos conocido la solución del enigma: una importantísima novedad paleontológica que puede ayudar a esclarecer, tal vez definitivamente, el origen del tiburón blanco: la publicación en la revista Paleontology del artículo "Origin of the white shark Carcharodon (Lamniformes: Lamnidae) based on recalibration of the Upper Neogene Pisco Formation of Peru", firmado igualmente por Dana J. Ehret y Bruce MacFadden, entre otros. (2)

Diente de I. hastalis (Phatfossils.com)
Diente de tiburón blanco actual (Wikipedia)
El fósil ha sido bautizado como Carcharodon hubbelli, en honor a Gordon Hubbell, la persona que se hizo con él (y que lo ha donado al Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida). Y para resumir un poco la cuestión, los datos del depósito donde fue encontrado indican que vivió hace aproximadamente unos 6-9 millones de años, a finales del Mioceno; y lo más importante, que constituye un estadio intermedio en la evolución del tiburón blanco... a partir de los marrajos prehistóricos de dientes anchos. Es decir, de megalodón, nada de nada. El diseño y estructura de los dientes de ambas especies son demasiado diferentes como para tratarse de parientes de tal proximidad (de hecho, el megalodón fue reubicado en un género distinto: de Carcharodon megalodon pasó a llamarse Carcharocles megalodon). En cambio, los dientes del antecesor de los modernos marrajos, el Isurus hastalis, también conocido como Cosmopolitodus hastalis, que vivió hace 9-10 millones de años, sí son idénticos a los del Carcharodon hubbelli, excepto por sus bordes, que son lisos, no finamente dentados. A diferencia del marrajo actual (Isurus oxyrinchus), cuyos dientes son de cúspides altas y estrechas, los dientes del I. hastalis son anchos, triangulares.
Diente de C. megalodon (arizonaskiesmeteorites.com)

Diente de marrajo actual (Isurus oxyrinchus)
Por otro lado, la transición desde el Carcharocles megalodon hasta el Carcharodon carcharias exigiría cambios drásticos no sólo en el tamaño corporal (desde los aproximadamente 16-20 m a los 6 m de longitud de la actualidad), sino también en la estructura de los dientes (forma, grosor, esmalte). En cambio, la evolución desde el Isurus prehistórico apenas supone la adquisición del borde dentario aserrado y una pequeña modificación en la inclinación de algunos dientes. Todo parece así, pues, más natural.

Pero el debate no está del todo cerrado. Habrá que estar pendientes.

Tiburón blanco fotografiado en Guadalupe (Foto: Jorge Cervera Hauser).
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(1) Dana J. Ehret, Gordon Hubbell & Bruce J. MacFadden. (2009), "Exceptional Preservation of the White Shark Carcharodon (Lamniformes, Lamnidae) from the Early Pliocene of Peru". Journal of Vertebrate Paleontology 29(1): 1-13. Abstract.
(2) Dana J. Ehret, Bruce J. MacFadden, et al. (2012), Paleontology, 55: 1139-1153. Abstract.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La pesca insostenible subvencionada


     Este artículo no trata exactamente sobre tiburones, sino sobre tiburones y sobre todas aquellas especies marinas que son objetivo directo o indirecto de la pesca industrial, víctimas de un inmisericorde saqueo subvencionado.
     La situación general de un amplio porcentaje de los stocks pesqueros es sumamente grave tanto desde el punto de vista más puramente conservacionista como desde el más puramente económico, si es que lo uno puede tomarse en consideración al margen de lo otro. Cada vez es más obvio que conservación y economía son parte del mismo problema, como el anverso y el reverso de una hoja.
     Es más que nunca necesario que conozcamos lo que está ocurriendo, en el mar y en los despachos de quienes supuestamente cobran para defender el interés general, que es el nuestro. La cuestión puede resumirse en tres puntos:
  • La mayor parte de las pesquerías, europeas y mundiales, o se encuentran al nivel máximo de explotación, o están directamente sobreexplotadas.
  • Las administraciones públicas dilapidan anualmente miles de millones de dólares en subvencionar a un sector, el de la pesca industrial, que cada vez es menos rentable (unos cuartos, recordémoslo una vez más, que proceden del contribuyente).
  • Centrándonos en lo de aquí, los representantes políticos europeos no están por la labor de tomarse en serio el problema para intentar arreglarlo. Al contrario, en una huida hacia delante se empeñan, a pesar de las evidencias en contra, en mantener un sistema de subvenciones millonarias que solo se puede calificar de suicida, incumpliendo además gravemente la legislación europea e internacional. Es más que evidente que los ministros y secretarios de pesca de la UE están vergonzosamente sometidos a los intereses cortoplacistas de los grandes armadores. De hecho, todas las políticas pesqueras comunitarias (subvenciones, reparto de cuotas, etc.) favorecen descaradamente los intereses de esta gente en detrimento de la pesca artesanal.
Puerto de Riveira (fuente: EFE, a través de El Mundo)

1) La pesca industrial no es un sector rentable.
La pesca industrial se mantiene en pie exclusivamente gracias a que las diferentes administraciones públicas no dejan de inyectar, una y otra vez, impune y machaconamente, cantidades multimillonarias de dinero público.
     En un contexto de crisis, de recortes criminales de derechos justificados en un supuesto "saneamiento" de la economía, este despilfarro resulta doblemente grave y patético. Se entierran, literalmente, cantidades inimaginables de dinero público en una actividad condenada al fracaso en lugar de emplearlos en la recuperación y desarrollo de un sector que, si hubiese voluntad política, podría ser perfectamente sostenible y rentable, y que además podría aportar a la sociedad la creación de varias decenas de miles de puestos de trabajo más que el sistema actual. Hablamos de la pesca artesanal. Y esto no es opinión: son cifras.

2) Pérdidas multimillonarias de dinero público.
Según un estudio¹ del Banco Mundial y la FAO (como sabéis, peligrosas organizaciones de extrema izquierda dirigidas por hordas de furibundos ecologistas), titulado The Sunken Billions: The Economic Justification for Fisheries Reform, a nivel mundial la pesca pierde anualmente alrededor de 50 000 millones de dólares... y se trata, según sus propias palabras, de "una estimación conservadora", puesto que no tiene en cuenta factores como la pesca deportiva, la industria del turismo marino, o el devastador alcance de la pesca ilegal. Las pérdidas de las tres últimas décadas suman ya más de 2 mil millones de dólares... perdidos en la mar serena.

3) Causas: sobrepesca, ineficacia y mala gestión. 
Según datos de la FAO, el 75% de las poblaciones mundiales de peces se encuentran totalmente explotadas o sobreexplotadas. Y se calcula que el 90% de los stocks evaluados en aguas europeas están sobreexplotados.
Cito literalmente la nota de prensa² en español (con leísmos y todo) emitida por la FAO y el Banco Mundial anunciando la publicación del citado estudio:
[...] la mayor parte de las pérdidas se produce principalmente de dos formas.
En primer lugar, las reservas de peces agotadas significan que hay menos peces para capturar, y por lo tanto, el coste de encontrarles y capturarles es mayor de lo que debiera. Segundo, la sobrecapacidad de la flota significa que los beneficios económicos de la pesca se desperdician debido a las inversiones y costes de operación excesivos.
En cuanto al exceso de capacidad pesquera:
La construcción de flotas pesqueras, el despliegue de tecnologías pesqueras cada vez más potentes y el incremento de la contaminación y la pérdida de hábitat ha llevado al agotamiento de las poblaciones de peces en todo el mundo. Las capturas marinas mundiales han permanecido estancadas durante la última década [...]. Mientras tanto, la productividad de las pesquerías -medida en términos de capturas por pescador o por barco de pesca- se ha reducido, incluso si la tecnología pesquera ha avanzado y el esfuerzo de pesca se ha incrementado.
Dicho de otro modo: a mayor esfuerzo pesquero, menores capturas. Aun contando con buques mucho más potentes, más modernos, dotados de tecnología más avanzada, con mayor capacidad y autonomía, las capturas siguen reduciéndose. ¿Hace falta explicarlo más? Esto se traduce en improductividad e ineficacia:
El exceso de flotas compitiendo por unos recursos pesqueros limitados resulta en el estancamiento de la productividad y la ineficacia económica.
(Fuente: Knowledge.Alliance.com, a través de The Fisheries Blog).
4) Las autoridades públicas locales y europeas colaboran de forma mezquina en el empeoramiento de la situación, cuando su tarea debiera ser justamente la contraria, la de proteger un bien público del que depende la vida de todos los contribuyentes: aquellos que dependen económicamente del mar para subsistir y los que simplemente desean disfrutar de un océano en las mejores condiciones. Las diversas administraciones locales, regionales, nacionales y europeas han construido una serie de fondos para cubrir las inmensas pérdidas del sector (es decir, para subvencionar esta carrera frenética para terminar los recursos marinos), como por ejemplo el Fondo Europeo para la Pesca, que disfrazan de ayudas para la remodelación de la flota, modernización, desguace, combustible, cierres de pesquerías, etc.
     El último caso: el 10 de octubre pasado la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo apoyó una serie de enmiendas sobre el nuevo Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca (FEMP) que en el periodo 2012-2020 otorgará todavía más subvenciones para "construir nuevos buques y modernizarlos, así como subvencionar nuevos motores, lo que aumentará la presión sobre stocks que ya sufren sobrepesca."³ En palabras de Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa:
"La Comisión de Desarrollo Regional ignora abiertamente las peticiones de eliminar las subvenciones dañinas para el medio ambiente procedentes de pescadores y de organismos como la Comisión Europea y el Tribunal de Cuentas. Al reintroducir subvenciones eliminadas hace 10 años, estos europarlamentarios han echado por tierra cualquier intento de reformar la política de subvenciones pesqueras de Europa".
...Y finalmente, el 24 de octubre, el Consejo Europeo de Ministros de Pesca ratifica los objetivos del FEMP, de esta forma convirtiéndose, de facto, en un organismo al servicio de los armadores, no del interés general:
El resultado de las negociaciones que dieron comienzo el lunes en Luxemburgo se encuentra recogido en el texto de compromiso. De acuerdo con este documento, los ministros abogan por mantener las subvenciones para nuevos motores de buques, desguaces y paralizaciones temporales, que habían sido excluidas por la Comisión Europa en su propuesta inicial dado el mal uso que los Estados miembros habían hecho de las mismas [el subrayado es mío].
5) Con este tipo de políticas, por llamarlas de alguna manera, la Unión Europea incumple flagrantemente la legislación internacional en materia de sostenibilidad de los recursos marinos. En concreto, nada menos que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
     Efectivamente, la UNCLOS establece la obligación legal de conservar o devolver las poblaciones de peces a un nivel capaz de producir un rendimiento máximo sostenible. Y además existe una fecha límite para el cumplimiento de la le, fijado por el Plan de Implementación de Johannesburgo 2002 para el año 2015.
     Pues bien. Al menos en Europa esto no será así. Un estudio dirigido por el Dr. Rainer Froese (Instituto Leibniz de Ciencias del Mar y, entre otras cosas, coordinador de FishBase), titulado Rebuilding fish stocks no later than 2015: Will Europe meet the deadline? (2010) ['Recuperación de las poblaciones de peces antes del 2015: ¿Cumplirá Europa con los plazos?'] concluye lo siguiente:
  1. Si la presión pesquera continúa como hasta ahora, el 91% de los stocks europeos quedarán por debajo del objetivo fijado.
  2. Si los ministros de pesca europeos quisiesen tomarse en serio sus obligaciones, tendrían que reducir drásticamente la presión pesquera y detener por completo la pesca de determinadas especies.
  3. Aun cumpliéndose el punto anterior, el 22% de los stocks están tan agotados que no se podrán recuperar antes del 2015.
  4. De seguir esta tendencia actual, a Europa le harán falta más de 30 años más, a partir del 2015, para poder cumplir con lo establecido en la ley.
Y la conclusión final es demoledora:
Desde el punto de vista legal, la reiterada puesta en marcha de planes de gestión incapaces de conservar o devolver los stocks al nivel de rendimiento máximo sostenible constituye una violación del principio de precaucióndel Derecho Comunitario Europeo.
Señala este estudio de forma explícita que "la falta de voluntad política es una de las principales causas del no cumplimiento de la legislación".


6) ¿Hay futuro para la pesca?
Pues si. Haberlo haylo, pero hay que tener ganas y valentía para buscarlo. Motivos no faltan: se dice que por cada puesto de trabajo en el mar se crean 3 en tierra.
     Todos los estudios e informes científicos coinciden en que es posible... y deseable, porque los beneficios económicos de una pesca sostenible sobre unas poblaciones de peces bien recuperadas son sencillamente espectaculares.
     El pasado 14 de febrero el periódico El Mundo recogía bajo el elocuente titular "La sobrepesca hace perder 100.000 empleos y 3.200 millones de euros" las conclusiones de un estudio sumamente esclarecedor de la New Economics Foundation, Jobs Lost at Sea, sobre los beneficios que traería la recuperación de 43 de las más de 150 poblaciones de peces en Europa. Veamos esas cifras:
  • La mala gestión está reduciendo los puestos de trabajo y los beneficios del sector. La UE está obteniendo mucho menos de sus poblaciones de peces que si éstas recuperaran un buen estado de salud y fueran gestionadas de forma sostenible.
  • Restaurar esas 43 poblaciones hasta su Rendimiento Máximo Sostenible generaría 3,54 millones de toneladas adicionales de desembarques, "suficiente para satisfacer la demanda anual de pescado de casi 160 millones de ciudadanos de la UE". 
  • El coste de restauración de estas pesquerías es de 3200 millones de euros para todos los países. Pero su valor sería de 1800 millones de euros por año para la UE-27, casi el triple del total de las subvenciones destinadas a la pesca.
  • Se podrían crear hasta 100 790 nuevos puestos de trabajo, de los que cerca de 83 000 irían en beneficio de la UE-27, lo que supone el 31% más de los actuales.
  • El valor de las capturas podría incrementarse hasta en un 81% para la UE-27.

     Sólo hay que tener valentía y ganas... Y si no las hay, somos los contribuyentes quienes debemos exigir a nuestros supuestos representantes que las tengan. Nos jugamos mucho en ello.

[Ver La pesca insostenible subvencionada (II) y La pesca insostenible subvencionada (III).]

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¹Publicado en 2008, 'Los miles de millones hundidos: Justificación económica para una reforma de las pesquerías'.
²Nota de prensa nº 2008/104/SDN, "La Pesca Marina Pierde Cada Año 50 000 Millones de Dólares. Un Nuevo Informe del Banco Mundial y la FAO Denuncia 'Los Millones Hundidos'"
³Oceana. Nota de prensa del 11 de octubre de 2012.
y Oceana. Nota de prensa del 24 de octubre de 2012.
Podéis descargarlo desde esta página.
Este principio es el que da respaldo legal a la adopción de medidas de protección, en este caso de las poblaciones de peces, en base a sospechas fundadas de que pueden encontrarse en peligro.
Ver artículo. Vale la pena.
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viernes, 9 de noviembre de 2012

El sistema respiratorio de los tiburones

Detalle de la boca de un peregrino (Cetorhinus maximus) mostrando los arcos branquiales (Captura de un video de la BBC).
1. Los órganos de la respiración. Como todos los peces, para respirar los tiburones extraen el oxígeno disuelto en el agua y lo transfieren al torrente sanguíneo, que ha sido liberado del dióxido de carbono que transportaba. Este intercambio de gases tiene lugar en unos órganos específicos ubicados en la faringe, al fondo de la boca, justo a la entrada del tracto digestivo: las branquias.

Diagrama de la posición de las branquias: aberturas, filamentos y branquispinas
(tomado de Sea World).
Básicamente, las branquias son unos filamentos alargados dispuestos a lo largo de unas estructuras cartilaginosas denominadas arcos branquiales. Cada arco branquial sostiene, en su superficie externa, dos filas de filamentos; mientras que en la superficie interior presentan una serie de estructuras más o menos alargadas denominadas branquispinas, cuya función es la de proteger los filamentos branquiales impidiendo el paso de partículas que podrían dañarlos (trozos de alimento o cuerpos que flotan en el agua). En las especies filtradoras como el peregrino (Cetorhinus maximus), que ya estudiamos aquí, se han desarrollado y especializado en la filtración del alimento.
Las branquias son de color rojo brillante (1) porque sus filamentos están irrigados por una densa red de capilares repletos de sangre oxigenada. Por si fuera poco, cada uno, a su vez, contiene un buen número de laminillas aplanadas en forma de disco, las lamelas, cuya función es multiplicar la superficie disponible para el intercambio de gases. Esto es muy importante para los nadadores activos, que necesitan importantes aportes de oxígeno, por eso el número de sus lamelas se incrementa notablemente con respecto al de los tiburones más sedentarios.

Los tiburones carecen de opérculo, con lo que las branquias se abren directamente al exterior a través de los 5-7 pares de aberturas o hendiduras branquiales situadas a cada lado de su cabeza (de ahí procede el nombre elasmobranquios: branquias cubiertas por piel).
Aberturas branquiales de un Cailón (Lamna nasus). Foto: Toño Maño
2. Cómo respiran los tiburones. Como es obvio, para respirar el tiburón debe asegurarse de que las branquias estén bien ventiladas, es decir, debe ser capaz de canalizar de manera constante el flujo de agua hacia ellas. El sistema elegido no puede ser más elemental y efectivo: el agua entra por la boca, atraviesa los filamentos branquiales y sale por las hendiduras branquiales. 
La creencia popular según la cual los tiburones deben nadar constantemente para poder respirar es cierta sólo para un determinado número de especies. Es el caso de las grandes viajeras oceánicas como la tintorera (Prionace glauca) o el marrajo (Isurus oxyrinchus), que dependen exclusivamente de la natación constante con la boca entreabierta —ventilación ram—; de tal manera que se ahogarían si por cualquier circunstancia dejasen de moverse, por ejemplo al quedar atrapadas en una malla o un cabo, o cuando los echan al mar vivos habiéndoles desprovisto de su sistema de propulsión y sostén sobre la columna de agua: las aletas (el finning, ya os imagináis).
Cabeza de una visera (Deania calcea) mostrando
su enorme espiráculo (Foto: Toño Maño)
En cambio, muchos otros tiburones pueden permanecer apoyados sobre el fondo, perfectamente inmóviles... sin morir en el intento. Esto se debe a que han logrado dar con un sistema alternativo de ventilación branquial: bombean el agua hacia sus branquias abriendo y cerrando la boca. La abren al tiempo que expanden la faringe para succionar agua, y al cerrarla la empujan hacia las branquias (2). Este sistema es fundamental para las especies bentónicas como el angelote (Squatina squatina).

[Actualizado el 28-I-2014] La morfología de las aberturas branquiales varía según el hábitat y el tipo de respiración de cada especie. Un reciente trabajo (3) ha establecido hasta cinco tipos o modelos, e incluso ha detectado variaciones ontogénicas en 12 especies de Carcharhiniformes. Como ejemplo, las especies macropelágicas suelen tener la primera abertura más larga que las demás, una distancia similar entre todas las aberturas, y ninguna situada encima de las pectorales; las aberturas branquiales de las especies litorales, que también usan la ventilación ram, presentar una longitud decreciente, y la última se sitúa encima de las pectorales; por su parte, las especies bentónicas, que ventilan por succión, pueden llegar a tener hasta cuatro aberturas sobre las pectorales, etc.
 
Muchos de los tiburones bentónicos están dotados de unos orificios de tamaño variable situados detrás de los ojos: los espiráculos, originados mediante la modificación del primer par de aberturas branquiales, que permiten la toma de agua incluso aunque la boca esté cerrada o enterrada en la arena. En las especies que son potentes nadadoras el tamaño del espiráculo es mínimo, apenas es apreciable, pudiendo incluso estar ausente.

Filamentos branquiales de un tiburón blanco.
3. El intercambio gaseoso. El proceso físico mediante el cual se realiza el intercambio gaseoso es el de la difusión, esto es: el paso de moléculas desde áreas de concentración alta a áreas de baja concentración. En este caso, el oxígeno se traslada desde la zona donde su concentración es más alta —el agua— hasta el ambiente donde su concentración es menor: la sangre que llega a las branquias procedente del resto del cuerpo.  
Este mismo proceso es el que, del otro lado, se sirve la sangre para desprenderse del dióxido de carbono.
Para aumentar el rendimiento de este mecanismo, los tiburones, como todos los peces, han desarrollado un sistema sumamente simple y eficaz: el sistema de contracorriente del flujo, o sea, haciendo que la sangre fluya en sentido contrario al agua que baña las branquias, forzando de este modo la difusión aun cuando la concentración de moléculas de oxígeno se vaya igualando a medida que el agua va discurriendo a través de las branquias. Se llega incluso a conseguir que el contenido de oxígeno en sangre supere al del agua.
Foto modificada de Sharks and Rays. TC Tricas, K Deacon, P Last, JE McCosker, TI Walker, L Taylor. 1997. Nature Company Guides, Time Life Book Series. Weldon Owen Pty Ltd San Francisco. La he tomado prestada de la página de New Brunswick
Este sistema respiratorio resulta extraordinariamente eficiente. El agua marina contiene en superficie alrededor de un 1% de oxígeno disuelto, proporción que puede reducirse al 0,025% en aguas profundas. Y sin embargo las branquias son capaces de extraer hasta 4/5 partes de ese oxígeno... en tanto que nuestros pulmones sólo extraen en torno a una cuarta parte del 21% contenido en el aire. (4)
La eficacia de este sistema radica también en la cantidad de hemoglobina en sangre. La hemoglobina, como sabemos, es la proteína encargada del transporte del oxígeno y recogida del dióxido de carbono, y la que confiere el color rojo característico de la sangre. Se encuentra en los glóbulos rojos o eritrocitos. En los tiburones más lentos y sedentarios, y también en los que habitan en las zonas más frías y profundas del océano, la concentración de esta sustancia varía de 3 a 5 g por 100 ml de sangre. En los nadadores de sangre fría como los martillos (género Sphyrna) llega a los 6 g por 100 ml. Mientras que en las especies de sangre caliente como el tiburón blanco y los marrajos (género Isurus y Lamna) los valores se acercan a los de los mamíferos: 14 g por cada 100 ml.

Para conocer cómo es el recorrido de la sangre oxigenada y carboxilada, échale un vistazo a El sistema circulatorio de los tiburones.

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(1) Como ya sabéis, una de las formas de conocer si un pescado está fresco o no es echar un vistazo a sus branquias: cuanto más fresco, más rojas son.
(2) Este mecanismo de succión, por cierto, es también utilizado por especies como la gata nodriza (Ginglymostoma cirratum) para capturar a sus presas ocultas en oquedades del fondo.
(3) Jocelin L. Dolce, Cheryl D. Wilga (2013). "Evolutionary and Ecological Relationships of Gill Slit Morphology in Extant Sharks." Bulletin of the Museum of Comparative Zoology, 161(3):79-109. 
(4) Steve Parker. The Encyclopedia of Sharks. Londres: A&C Black, 2008, p. 75. 

martes, 30 de octubre de 2012

El aparato digestivo de los tiburones

Tintorera (Prionace glauca). Foto: Toño Maño
A grandes rasgos, el aparato digestivo de los tiburones consiste en un tubo no excesivamente largo que comienza en la boca y termina en la cloaca. De la cavidad bucal del tiburón una indefensa sardina pasa casi directamente al estómago, dadas las reducidas dimensiones del esófago (característica que facilita la regurgitación de materiales no digeribles). Con un poco de suerte, llegará más o menos troceada y muerta, porque le aguarda una piscina de ácidos y otras sustancias destinadas a la digestión que en poco se parece a la de un balneario.

El estómago tiene forma de J y es grande y expansible, lo cual permite el almacenamiento de grandes cantidades de alimento. Esto es vital para los grandes viajeros oceánicos como la tintorera (Prionace glauca), cuyas presas se encuentran muy dispersas, con lo que puede pasarse días y días sin nada que llevarse a la boca.
En las especies de sangre fría la digestión es lenta, con un promedio de tres días; en cambio, en aquellas capaces de mantener el estómago a mayor temperatura, como el cailón o marrajo sardinero (Lamna nasus), el proceso se reduce a uno o dos.

El estómago termina en una constricción, el píloro, una especie de anillo muscular que se contrae y relaja a intervalos para permitir el tránsito hacia el intestino del alimento semidigerido. Además, actúa como un tamiz que impide el paso de aquellos materiales difíciles o imposibles de digerir, desde huesos y conchas hasta objetos tan insólitos como una lata de refresco o una bolsa de patatas fritas. Estos materiales se van acumulando hasta que el tiburón los expulsa evertiendo su estómago, es decir, dándole la vuelta como si fuese una bolsa del Froiz vuelta del revés.
En muchas especies el estómago sale literalmente por la boca hasta vaciarse por completo. A veces esto se produce de forma espontánea cuando el animal es sometido a un fuerte estrés, bien cuando se le captura (como la tintorera de la fotografía de abajo), bien, a veces, cuando se le introduce en un acuario. Hay quien sostiene que puede tratarse de una maniobra defensiva: la nube de desechos que se forma en el agua serviría para distraer la atención de un depredador potencial, o tal vez como repelente.

Al cruzar el píloro, nuestra sardinaapenas un grumo de pasta blanda y maloliente entra en el corto duodeno y de ahí pasa al intestino, lugar donde tiene lugar la absorción de los nutrientes que se obtienen de la digestión.

En el duodeno está conectado el páncreas, una pequeña glándula digestiva bilobular que se encarga del suministro de enzimas para la digestión. También es el lugar donde desemboca la vesícula biliar, cuyo papel almacenar la bilis segregada por el hígado y suministrarla en las dosis necesarias para la digestión de los ácidos grasos.

El intestino es muy corto y voluminoso, y está dotado de un sistema casi exclusivo, la válvula espiral, así llamada porque está formada por una serie de pliegues membranosos dispuestos normalmente en forma de espiral. Su función es reducir la velocidad de circulación del alimento y, al mismo tiempo, multiplicar la superficie de absorción de nutrientes sin necesidad de alargar el intestino, como es el caso de los mamíferos (1).
Intestino abierto de un tiburón blanco abierto mostrando la válvula espiral.
El número de vueltas de la espiral varía de unas especies a otras, hasta el punto de que en ocasiones puede ayudar a distinguir especies muy próximas, como ciertos tiburones linterna (fam. Etmopteridae). Lo mismo ocurre con el diseño de la válvula: puede ser cónico espiral (fam. Parascylliidae), cilíndrico (fam. Sphyrnidae) o anular (típico de los Lamniformes). (2)

A la válvula espiral le sigue el recto, corto y amplio, en el que desemboca también la glándula rectal, el llamado "tercer riñón", cuya función es básicamente la extracción del exceso de sales en sangre.

El recto vacía su contenido en la cloaca, una cámara donde también desembocan los aparatos urinario y genital. La cloaca se abre al exterior a través del ano, abertura situada en la parte posterior de las aletas pélvicas. Los restos de nuestra sardina forman parte de una caca... en forma de espiral.

Imagen semipornográfica del final del tracto digestivo de una hembra de tintorera.

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(1) Este inmejorable sistema de optimización del espacio presenta, sin embargo, el inconveniente de que la lenta circulación del alimento favorece la presencia de parásitos internos, sobre todo del tipo solitaria. Y es curioso que entre estos parásitos se encuentran también ejemplos de especialización. Por ejemplo, la válvula espiral de la musola pintada (Mustelus canis) -ausente de nuestras aguas- tiene ocho cámaras: las tres primeras están ocupadas por las Protochristianella, Lacistorhynchus y Calliobothrium lintoni; la cuarta, por la Calliobothrium verticillatum, pero las demás están desocupadas debido a que cuando el alimento alcanza la quinta cámara, la mayor parte de los nutrientes ya han sido extraídos.

(2) Aquí los tres tipos de válvulas en una magnífica ilustración tomada de la guía de Joan Barrull e Isabel Mate Tiburones del Mediterráneo. Arenys de Mar: Llibrería El Set-ciènces, 2002.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Visera (Deania calcea)

Foto: Toño Maño

Visera

Deania calcea (Lowe, 1839)

(es. Visera, sapata, tollo pajarito; gal. Paxariño, pico pato, viseira; in. Birdbeak Dogfish; port. Sapata, pala.)

Orden: Squaliformes
Familia: Centrophoridae

Existen muchos motivos por los que los tiburones han logrado despertar en nosotros una fascinación tan profunda. De todos ellos, el más importante tiene que ver con el misterio. El misterio es algo así como una oquedad, un espacio vacío que llenamos con nuestros deseos y temores, con nuestras afinidades y antipatías, y sobre todo con nuestra imaginación. Por eso es en la infancia cuando surgen y prenden nuestros afectos más preciados. Aquello que nos deslumbró cuando niños de algún modo seguirá acompañándonos a lo largo de nuestra vida, poderosamente gravado en algún rincón de la memoria. A Borges le dio por los tigres; a otros, por los leones; y tal vez haya habido alguno al que le haya dado por las lombrices intestinales, que de todo hay en la viña del Señor. Lo nuestro (es evidente) son los tiburones.
Ahora que somos mayores y teóricamente más racionales, la fascinación del misterio ha sido sustituida por la del conocimiento. O más bien por la del desconocimiento. Los tiburones nos fascinan tanto por lo que ya se conoce de ellos como por lo mucho que todavía queda por conocer, lo que, en el caso de las especies de aguas profundas, es casi todo. La mayor parte de lo que sabemos de ellas no procede de la observación directa en su medio natural, como es lógico (pocas veces se les ha podido filmar y fotografiar en su hábitat), sino que es el resultado de necropsias, de conjeturas realizadas a partir del examen de individuos aislados o estudios comparativos, de registros de capturas no siempre fiables, etc. En cierto modo siguen siendo seres misteriosos, y por ello me atraen cada vez más.
Así pues, cuando aquella noche de hace pocos años mi amigo Juan, excelente pescador y buen amigo (¿o era al revés?), patrón de una pequeña gran embarcación de bajura, el Nuevo Sin Par, de Castiñeiras, me llamó para decirme que tenía algo para mi que seguro me iba a gustar, que me lo dejaba en una bolsa delante del puente para que lo pasara a recoger cuando pudiese, que lo había pescado en el cantil... y que era un pico pato... pues casi me da un ataque. Dejé cuanto tenía entre manos, me subí al coche y salí como una centella para el muelle.

Se trataba, efectivamente, de una preciosa hembra de casi un metro (95 cm). Me quedé observándola un rato sobre la cubierta del Nuevo Sin Par bajo la luz de las farolas del muelle, y me la llevé a casa. Pasó la noche metida en la nevera, al lado de un pollo decapitado, que, como también estaba muerto, pues no hubo lugar a mucha conversación. Por la mañana le haría una sesión de fotos. 

Descripción: Como acabamos de ver, las viseras o sapatas, son inconfundibles debido a ese fantástico morro largo y espatulado, repleto de sensores eléctricos. Otra cosa, bastante más complicada, es distinguir unas viseras de otras, porque en aguas de Galicia contamos con tres de las cuatro especies que conforman este género Deania: D. calcea, D. profundorum y D. hystricosa. Pero ya nos ocuparemos de todo ello en su momento.
La boca de nuestra D. calcea es arqueada y tiene unos pliegues labiales grandes; las narinas son transversas y están en posición ventral.


Las dos aletas dorsales están dotadas de fuertes espinas acanaladas. La primera dorsal es baja y alargada, y su espina es corta y robusta; la segunda dorsal es más estrecha y alta, y su espina, larga y curvada. Las aletas pectorales son pequeñas, de forma trapezoidal y bordes redondeados. Las pelvianas son más pequeñas que la segunda dorsal. El pedúnculo caudal es corto y carece de quilla subcaudal (ventral). La caudal es más bien pequeña, con el lóbulo inferior corto y el terminal bien marcado. Como todos los Squaliformes, carece de aleta anal.
Librea gris a gris pardusco uniforme, con tonos más pálidos por debajo. La piel es de tacto suave a pesar de estar cubierta por característicos dentículos dérmicos en forma de tridente.

Fijaos en la articulación mandibular.
Dentición: Dimorfismo dentario. Los dientes de la mandíbula superior son como pinchos: rectos, cortos y no imbricados; los de la inferior son anchos y sí están imbricados. Es curioso notar que en las hembras y ejemplares inmaduros la cúspide de los dientes inferiores es abatida, mientras que en los machos está claramente levantada.

Talla: La longitud total máxima registrada corresponde a una hembra de 136 cm capturada en Mauritania. Al nacer miden poco más de 30 cm. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 81-94 cm; las hembras, entre 99-106 cm. 

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de 1 a 17 crías. Es probable que exista un ciclo reproductivo bianual.
Estudios llevados a cabo en el Atlántico Norte apuntan a que los machos son maduros con 17 años y las hembras con 25. La longevidad estimada es de 35 años.

Dieta: A base de pequeños peces bentónicos y demersales, cefalópodos, gambas, camarones y diversos crustáceos.

Hábitat y distribución: Es una especie eminentemente demersal que habita los fondos de la plataforma y talud superior. Su rango batimétrico es por tanto bastante amplio, entre los 70 y los 1740 m, aunque con preferencia entre 400-900 m.

Fuente: Fishbase.
Distribución mundial amplia aunque localizada en aguas frías a templadas del Atlántico oriental desde Islandia hasta Sudáfrica, Pacífico oriental, Taiwan, Nueva Zelanda, Australia, etc.

Pesca y estatus: Tradicionalmente formaba parte de las capturas accidentales de las pesquerías de profundidad (arrastre sobre todo), pero cada vez más se está convirtiendo en una especie objetivo debido al aceite de su enorme hígado, cuya demanda sigue en alza, tanto para la industria cosmética como en la dietética (por ejemplo, los famosos suplementos de Omega-3 que ya mencionamos aquí y de los que, me temo, seguiremos hablando durante mucho tiempo). Su carne es poco apreciada, aunque también se consume.

La visera es un tiburón relativamente común, el más común del género Deania y una de las especies más abundantes en el talud medio. Esto ha hecho que esté catalogada en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de En peligro.


A la mañana siguiente tuvo lugar la sesión de fotos con un par de guías de campo en la mano. Pasé un par de horas la mar de entretenidas tratando de dilucidar, entre otras cosas, qué especie de Deania era aquella, investigando cada detalle anatómico, viendo si el plieguecito que me parecía observar en la parte inferior del pedúnculo caudal era real o no, y por tanto podía tratarse de una D. profundorum... (en definitiva, pajas mentales).
Finalmente, la pobre Deania calcea se fue directa y rauda al contenedor de basura orgánica porque el día se me complicó. Ni pensar en devolverla al frigorífico para unas cuantas horas más de velatorio antes de continuar el examen por la tarde. Peligraba mi integridad física, y además el pollo ya no estaba, había volado.


>Véase también el post Visera áspera (Deania hystricosa).

>Descartes de visera: Viseras (Deania) en la ría de Arousa.

[Este artículo fue originalmente publicado en el blog de AXENA, donde, cuando me dejan (son gente muy paciente), publico de vez en cuando alguna cosilla. He hecho algunos cambios.]

domingo, 14 de octubre de 2012

Cazón (Galeorhinus galeus)

Una de las imágenes más bellas que existen en la red, realizada por Matthew Meier.
Cazón

Galeorhinus galeus (Linnaeus, 1758)

(es. Cazón, tollo; gal. Cazón; in. Tope Shark, Soupfin Shark; port. Perna de moça)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Triakidae

Sobre la infancia en el Paleolítico. Los niños del Paleolítico no teníamos internet. Eso de escribir "tiburón" en algún lado, darle a la tecla "enter" y que instantáneamente una pantalla se iluminase con centenares de imágenes y textos de todo tipo era sencillamente inimaginable. Nos resultaba más verosímil la imagen del Halcón Milenario pasando a toda pastilla por encima de los tejados del pueblo, arrancando las antenas y la ropa de los tendederos con su estela. Las teclas que conocíamos eran las de la máquina de escribir y la pantalla, la de la televisión. Para encontrar fotografías e información sobre nuestros animales favoritos solo disponíamos de tres fuentes: la tele (con poquísimos canales donde elegir y, por encima, casi siempre ocupada), las revistas y algún libro. Pero todas ellas dependían de un factor ajeno a nuestros deseos, la fortuna: que justo hubiese un documental cuando te sentabas en el salón con la merienda, que la Natura o el Quercus del mes trajesen alguna cosilla al kiosko, o que un familiar apareciese con alguno de los escasísimos libros que pudiera haber por ahí. Era desesperante hasta el aburrimiento. La única apuesta segura eran las enciclopedias que adornaban los aparadores de muchas casas: letras T de tiburón y E de escualo.

«¡Nooo! ¡Otro cazón nooo!». Naturalmente, lo que todos ansiábamos encontrar eran fotos del gran tiburón blanco, y mejor si eran de esas en las que se veía su mandíbula desencajada con sus enormes dientes bien visibles... o mostrando esa sonrisa diabólica... o bien, en su defecto, del tiburón tigre o cualquier otro con aspecto feroz. Fotos que valían casi tanto como un regalo de SSMM los Reyes Magos. Y nada más frustrante que tropezarte con la foto de un... cazón, normalmente en blanco y negro, que parecía observarte con un gesto de aburrido desinterés. Y entonces el pobre Galeorhinus era declarado culpable de una oportunidad perdidaotra más—. Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que pudimos deshacernos aquellos prejuicios  y mirar el cazón bajo una nueva luz, más justa y equilibrada para reconocer que se trata de un animal sumamente bello e interesante, como el tiburón blanco o el tiburón tigre.

Belleza sin glamour. Quizá no tenga el glamour de estas especies ,más televisivas y, acaso, fotogénicas, quizá su aspecto no nos ofrezca un sólo rasgo o elemento que destaque, que se nos quede grabado en la retina. Y sin embargo, así como lo veis, el Galeorhinus galeus es un animal sumamente fiero, voraz y combativo, tan digno de llevar la etiqueta tiburón como cualquier otro. Y no sólo eso: es también un buen nadador y un viajero incansable capaz de recorrer la friolera de 56 km en un sólo día. Individuos marcados en las Islas Británicas se han recuperado en Canarias, en las Azores, y por supuesto en Galicia. El ejemplar de estas dos fotografías, amablemente cedidas por un auténtico especialista en tiburones, Gonzalo Mucientes, fue marcado en Irlanda y capturado en A Guarda:

Fotos: Gonzalo Mucientes.

Descripción: El cazón tiene un cuerpo alargado y esbelto terminado en un morro largo, apuntado y típicamente traslúcido, como se aprecia en la primera imagen. Las dos últimas aberturas branquiales están situadas sobre la base de la aleta pectoral. Ojos grandes y alargados, con membrana nictitante bien desarrollada. Las narinas presentan solapas muy pequeñas. Boca grande y arqueada con pliegues labiales moderadamente largos.
     La primera dorsal, de forma triangular, es mucho mayor que la segunda; la cual, a su vez, es un poco más pequeña que la anal. Las pectorales son largas y falciformes, mientras que las pelvianas son pequeñas. La aleta caudal es de buen tamaño, con un lóbulo terminal grande y bien marcado, y un lóbulo inferior también grande (casi la mitad de largo que el superior).
      El color es gris a gris pardusco en el dorso y flancos, y blanquecino en la zona ventral.

Foto: Ross Robertson, 2006
Dentición: Dientes similares en ambas mandíbulas: pequeños, con una cúspide principal inclinada hacia las comisuras y varias cuspidillas en la base del borde comisural. Los dientes centrales son rectos, casi simétricos, y un poco más pequeños. Varias filas funcionales.
      Presenta un sinfisario, que puede estar ausente en la mandíbula superior.

Talla: Parece que pueden existir variaciones regionales. La longitud total máxima registrada es de 195 cm (ya os imagináis que se era una hembra; la máxima para los machos es de 175 cm). En general, miden al nacer unos 30-40 cm, y alcanzan la madurez ellos en torno a los 120-170 cm, y ellas hacia los 135-185 cm.

Foto: Rafael Bañón.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas de entre 6 y 52 crías según el tamaño de la madre. No obstante, su productividad biológica es bastante baja dada su longevidad (hasta 60 años) y su maduración tardía: las hembras son maduras sexualmente a partir de los 10 años de edad (algunos sostienen que entre los 13-15 años) y los machos entre 12-17.
      Su tasa de crecimiento es también extremadamente lenta: en 1951 se colocó una etiqueta a un individuo de 135 cm con una edad estimada de 10 años; cuando 35 años después volvieron a capturarlo, tan sólo había crecido 6,5 cm.
      La cópula tiene lugar en el borde de la plataforma continental; posteriormente las hembras se dirigen hacia las zonas de cría en aguas someras como bahías o estuarios para dar a luz, que suele ocurrir en los meses estivales, lo cual concuerda con la cita de Rodríguez Solórzano. El periodo de gestación es de unos 10-12 meses. Las crías permanecen en las zonas de cría entre uno y dos años.

Uno de los varios ejemplares capturados el pasado septiembre cerquita de Rianxo, en la ría de Arousa¹.

Recientemente se han encontrado evidencias de un ciclo reproductivo trianual en aguas de California. Un estudio de marcado llevado a cabo en esa zona observó que el cazón es una especie altamente migratoria a lo largo de la costa oeste de Norteamérica desde el estado de Washington hasta Baja California, en México; los especímenes marcados mostraron un ciclo migratorio trianual con filopatría: las hembras regresaban cada tres años a La Jolla, al sur de California, para completar su gestación.²

Dieta: Es un depredador oportunista y voraz de todo tipo de peces, pelágicos y de fondo, e invertebrados: arenques, sardinas, anchoas, salmones, merluza, lenguados, cangrejos, caracoles marinos, erizos de mar... Y es también aficionado a los cefalópodos: pulpos, calamares, etc. 

Hábitat y distribución: El cazón es un habitante de las aguas de la plataforma continental desde el litoral hasta el talud continental e insular. Es una especie demersal, aunque también muestra hábitos pelágicos, desde la superficie hasta más allá de los 826 m. Recientes estudios de marcado han demostrado, no obstante, que también realiza importantes migraciones en mar abierto durante las cuales es capaz de comportarse como un tiburón oceánico realizando migraciones verticales diarias para depredar sobre la capa profunda de dispersión (véase Migraciones verticales del cazón).

Fuente: FAO
Se encuentra en las aguas templadas y frías de casi todo el mundo: Atlántico oriental desde Noruega e Islandia hasta Suráfrica, Atlántico suroccidental, Mediterráneo, Pacífico oriental, Australia, Nueva Zelanda, etc.
      Como ya señalamos, los cazones son especies capaces de llevar a cabo importantes desplazamientos. Pueden moverse en grupos que, al menos en determinadas zonas, presentan segregación por sexo y por talla. En verano viajan hacia el norte y en invierno en dirección contraria, hacia el sur.
      Es (más bien era) un tiburón muy típico nuestra costa, tal como señalaban, hace más de 30 años, Rodríguez Solórzano et al.³:
É moi abundante en todo o litoral galego, adentrándose ó fondo das rías cando chega a época estival. Temos comprobado a súa presencia no Pedrido (Ría de Betanzos) onde causou pánico entre os bañistas. Péscase con palangre e comercialízase fresco no mercado.
Foto: Walter Heim.

Un reciente trabajo ha demostrado que no existe una población mundial panmíctica de Galerhinus galeus (es decir, formada por individuos que se reproducen entre si de forma aleatoria, con pocas limitaciones), sino que, al contrario, hay al menos cinco poblaciones genéticamente diferenciadas: África, Australia, Norteamérica, Sudamérica y Europa occidental (la del Mediterráneo no está suficientemente estudiada), con nula interconectividad genética entre si, debido posiblemente a las largas distancias entre las diversas cuencas oceánicas y a barreras relacionadas con la temperatura. Esto tiene serias implicaciones para la conservación de la especie, puesto que cada población constituye un stock único con un material genético propio que debe conservarse.

Pesca y estatus: Estamos ante una especie sumamente comercial tanto por su carne, que es excelente, y el aceite de su hígado, como, por supuesto, por sus aletas (en inglés norteamericano también se le conoce como soupfin shark, 'tiburón sopa de aleta'), de ahí que se la haya sometido a una intensa sobrepesca que ha llevado a diversas poblaciones en todo el mundo al borde del agotamiento. La situación es más que preocupante.
      El cazón se captura con diferentes artes de red y anzuelo, y es también apreciado por los pescadores deportivos dada su combatividad. Buena parte del cazón que capturamos en Galicia se va para la zona Mediterránea, donde su carne es muy apreciada: se consume fresca o salada.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus global de En peligro crítico, si bien con especificaciones regionales. Así, la población del Atlántico nororiental y Mediterráneo se consideran como Vulnerables.

Foto: Toño Maño.

Se podían contar muchas más cosas del cazón, pero este artículo no se acabaría jamás. De modo que ahora os toca a vosotros. Si hemos logrado despertar el interés por este hermoso tiburón, ya sabéis: escribid "cazón" y dadle al "Enter"... Y también, por qué no, abrir una de aquellas viejas enciclopedias, por la T, por la E y, por supuesto, por la C.


=>Más información en: El viaje del cazón (Galeorhinus galeus).

______________
¹Gracias a Jacobo Alonso, que tuvo la amabilidad de hacerme llegar esta foto tan pronto la recibió. 
²Andrew P. Nosal, Daniel P. Cartamil, Arnold J. Ammann et al. (2021). Triennial migration and philopatry in the critically endangered soupfin shark Galeorhinus galeus. Journal of Applied Ecology. https://doi.org/10.1111/1365-2644.13848
³Manuel Rodríguez Solórzano et al. Guía dos peixes de Galicia. Vigo: Galaxia, 1983.

C. L. Chabot (2015). Microsatellite loci confirm a lack of population connectivity among globally distribution populations of the tope shark Galeorhinus galeus (Triakidae). Journal of Fish Biology, doi: 10.1111/jfb.12727.