Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

lunes, 14 de marzo de 2016

Lonja de Vigo 2015

Foto: Gustavo Rivas, La Voz de Galicia.

     Como todos los años, la Autoridad Portuaria de Vigo publica su memoria anual y, como todos los años, nosotros nos encargamos de extraer y analizar, siquiera someramente, todos los datos referidos a los tiburones.

1. Notable caída de los desembarcos. Como podéis ver en el gráfico, lo primero que llama la atención es el acusado descenso de los desembarcos de tiburón. Hemos pasado de 3 341 581 kg y 6 056 247 kg de tiburón fresco y congelado, respectivamente, en 2014, a 3 030 388 kg y 3 236 365 kg en 2015. Sumando el producto fresco y el congelado, durante el 2015 se han descargado en el Berbés nada menos que 3 131 075 kg menos de tiburón.

Histórico de desembarco de tiburón desde el 2012, en kilogramos.
El factor principal de este notable descenso lo encontramos en las descargas de congelado, que casi bajan a la mitad, especialmente su producto estrella, la tintorera (Prionace glauca), cuya caída ha sido espectacular: de            5 583 971 kg en 2014 hemos pasado a 2 973 893 kg. El marrajo (Isurus oxyrinchus) también ha experimentado una bajada, pero más suave: si en 2014 fueron 223 321 kg de producto fresco y 472 276 kg de congelado, en 2015 tenemos 204 372 kg y 262 472 kg, respectivamente.

     Sin embargo, el incremento de las descargas de las demás especies de tiburón, que en algunos casos ha sido muy fuerte, ha servido para paliar lo que de otro modo podría calificarse como un derrumbe monumental. La musola (Mustelus spp.) ha subido de los 504 kg del 2014 hasta los 6223 kg; la mielga (Squalus acanthias), de 346 kg a 3348 kg; y lo que llaman 'gata' (véase abajo, punto 4), de 181 kg hasta los 6519 kg.

Dos especies tan altamente comerciales como la pintarroja (Scyliorhinus canicula) y el cazón (Galeorhinus galeus) han subido también bastante. La primera, de 69 700 kg hasta los 107 405 kg; y la segunda, de 27 592 kg hasta la sorprendente cifra de 107 454 kg.

Las descargas de lo que los encargados de los datos del Berbés llaman "escualos" son las únicas que han bajado, pasando de 67 a 10 kg (179 kg en 2012 y 1 kg en 2013).

Fuente: José Teo Andrés, www.atlantico.net.
2. Datos globales:
  • Descargas de tiburón fresco: 3 030 388 kg.
  • Descargas de tiburón congelado: 3 236 365 kg.
          TOTAL: 6 266 753 kg.

3. Datos por especie:
  • Pesca fresca
  • Pesca congelada:

     Uno de los datos más sorprendentes es sin duda el de los 9 € de precio medio de los "Escualos", el doble de la segunda especie más cara, el marrajo. ¿Qué o quiénes son esos "escualos"? Pues la verdad, ni idea (lo discutimos en el siguiente punto).

4. Y seguimos con el problema de los nombres. Aunque hay que agradecer a la Autoridad Portuaria de Vigo el fácil acceso a sus estadísticas de pesca, no debemos dejar de advertir, un año más, que el abuso de nombres comunes dificulta, y en algunos casos vuelve imposible, un análisis mínimamente riguroso de los datos (ni os cuento si pretendiésemos realizar un estudio científico sobre las capturas de especies como, por ejemplo, el olayo (Galeus melastomus)).
     Hay nombres y nombres. Algunos concretizan bastante y otros absolutamente nada. Una tintorera solo puede ser una Prionace glauca, un marrajo, un Isurus oxyrinchus, al menos en teoría (en otros lugares he visto que cuelan el cailón (Lamna nasus), cuya captura está prohibida), y las musolas son Mustelus (M. asterias o M. mustelus, que no vienen diferenciadas otro problema); pero, ¿qué es una "gata"?... y de los "escualos" ya ni hablemos.
Noviembre de 2015.
     Una gata puede ser cualquier cosa, normalmente una especie de aguas profundas (cualquier escualiforme de color oscuro, por ejemplo, como la negra (Dalatias licha)). La voz inglesa Dog fish, que acompaña el término 'gata' en la memoria anual, tampoco aclara nada: dogfish se aplica a tiburones de diversos órdenes y familias, desde los Squaliformes hasta los Carcharhiniformes. Es posible que el olayo (Galeus melastomus) esté incluido aquí.
    Con "Escualos"... pues ya os imagináis lo que ocurre. En el documento esta palabra viene acompañada por los términos ingleses Smooth-hound y tope shark; el primero puede ser cualquier cualquier triákido del género Mustelus (es decir, una musola); y el segundo es el equivalente a nuestro cazón (Galeorhinus galeus)... y todas ellas ya figuran en su correspondiente apartado. Teniendo en cuenta que son el grupo que, con diferencia, mayor precio ha alcanzado, la cosa no puede ser más intrigante.
     Pero esto no es nada. Si tomamos cualquier estadística mensual, la cosa empeora. Valga como ejemplo este recorte del informe correspondiente al mes de noviembre. Quitando el cazón, la "quenlla tintorera", la "pintarroja-melgach" (Scyliorhinus canicula, "melgacho" en gallego), el marrajo, la musola y la "cazapa-bocanegra" (sin duda el Galeus melastomus), las otras dos parecen misión casi imposible: "Cazon-botos-pata rox" y "Pintarroja/gata". Tal vez alguno incluya el alitán (Scyliorhinus stellaris)... y quién sabe qué otras especies.

Foto: Gustavo Rivas, La Voz de Galicia.
5. Dos preguntas para terminar este breve repaso. La primera, ¿cuál es el porqué de la fuerte caída de los desembarcos de tintorera congelada? ¿Es por algún motivo de carácter ambiental, logístico, o porque cada vez hay menos en el Atlántico?
     La segunda, aun admitiendo que todo esto es legal, está amparado por la legislación europea e internacional, ¿podemos hablar de pesca sostenible? ¿Cuánto nos durarán los tiburones en el mar?

     => Véase también:
       -Lonja de Vigo 2012.
       -Lonja de Vigo 2013.
       -Lonja de Vigo 2014.


=>Actualización a 18 de abril. Extracto de una noticia publicada en el diario Atlántico del pasado día 12 ("El tiburón aún es buen negocio. La subasta de de todo tipo de escualos supuso 4,5 millones en la lonja del Berbés en 2015."):
Aunque ha caído la cifra global de resultados, la pesca y venta de todo tipo de escualos continúa siendo muy rentable para la lonja viguesa, como reflejan los datos de explotación de la Autoridad Portuaria. Los responsables del Puerto vigués han buscado convertir O Berbés en centro de distribución de tiburones para su comercialización en los mercados donde son muy apreciados, sobre todo en Oriente, y lo han conseguido, pese a una clara disminución de las capturas, no así del precio, que se  mantiene al alza. No obstante, fuentes portuarias reconocieron que se trata de un negocio que “no gusta” mostrar porque a menudo produce imágenes que pueden ser malinterpretadas. 
 

miércoles, 24 de febrero de 2016

Siete tiburones muy particulares

De arriba abajo y de izquierda a derecha: Trigonognathus kabeyai, Isogomphodon oxyrynchus (Jorge L. S. Nunes, biogeodb.stri.si.edu), Sphyrna tiburo (Smithsonian Tropical Research Institute), Eusphyra blochii (Freshwater Fish Group & Fish Health, Murdoch University), Leptocharias smithii (Theo Modder, FishBase), Mollisquama mississippiensis (Michael Doosey, Tulane University)
Estos siete tiburones no los tenemos en nuestro mar, ni tampoco en aguas españolas, a excepción del Leptocharias, que Moreno recoge en aguas de Canarias. Pero es que el mundo de los tiburones es tan apasionante, tan extraordinario, que sería un tremendo error y una paletada imperdonable imponernos a nosotros mismos unos límites que ellos no tienen. Aunque este blog se llama "Tiburones en Galicia", nuestras puertas y ventanas están siempre abiertas y nuestros ojos atentos a las más de 530 especies que habitan, pese a todo, en los mares, océanos y ríos del mundo. Nos gusta así.
     Este pequeño artículo recoge tan solo una pequeña parte de la extraordinaria variedad de formas y tamaños que existe en el mundo de los tiburones. Para que os hagáis una idea.

1. Cabeza de flecha (Eusphyra blochii). Sin duda estamos ante la especie más extraña y singular, y también la más arcaica, de las 10 que conforman la familia Sphyrnidae, la de los tiburones martillo. Es el resultado de la primera escisión evolutiva ocurrida en el tronco común de los martillos allá por el Mioceno, hace unos 15-20 millones de años. Su ubicación en un género propio (Eusphyra), distinto de los demás (Sphyrna), refleja perfectamente tanto este aspecto como la peculiar e inconfundible estructura de su cabeza, la más amplia de todo el grupo [véase Cabezas de martillo (fam. Sphyrnidae)]. Como se puede observar, en realidad, más que un "martillo", deberíamos hablar de palas o de alas, no en vano se conoce en inglés como winghead shark, 'tiburón de cabeza alada'.
     El cabeza de flecha habita las aguas someras de la plataforma continental e insular del Indo-Pacífico occidental, donde se alimenta de pequeños peces, rayas y cefalópodos, que detecta con el asombroso aparato sensorial de su cabeza: la extensa superficie de las palas alberga un amplio número de sensores eléctricos (las ampollas de Lorenzini); las narinas, situadas a lo largo de su borde anterior, son larguísimas (casi el doble de anchas que la boca), y al estar separadas entre si incrementan el campo de barrido y facilitan la localización de la fuente del estímulo químico; y los ojos, colocados muy lejos uno del otro en cada extremo de las alas, permiten un amplio campo de visión binocular que cuatriplica el de otros carcharhínidos.
Foto: Brian Watson, Department of Agriculture and Fisheries, Queensland Government.
Esta especie es vivípara placentaria, con camadas de alrededor de 9 crías que nacen tras una gestación de 8-11 meses. Como máximo alcanza los 186 cm de longitud total.
     Se captura de forma intensiva en buena parte de su área de distribución, sobre todo en el golfo de Thailandia, pero los datos científicos de que disponemos relativos a su dinámica poblacional son escasos, e incompletos los referidos a su biología. Es posible que en algunas zonas esté sobreexplotada. La IUCN lo recoge en su Lista Roja con el estatus de En peligro.

2. Tiburón picudo (Isogomphodon oxyrhynchus). Aunque por su aspecto es relativamente fácil ubicarlo correctamente en su familia, Carcharhinidae, el tiburón picudo no deja de ser un bicho sumamente peculiar. Sus aletas pectorales en forma de remo, grandes y muy anchas, llaman la atención; pero sin duda el rasgo más característico y sorprendente es el que le da su nombre: ese morro aplanado, largo y bien afilado como la punta de una flecha, apto para detectar presas en los entornos de baja visibilidad que constituyen su hábitat preferente: las aguas turbias de estuarios, manglares y zonas costeras abruptas donde desembocan los grandes ríos, lo que explica el diminuto tamaño de sus ojos. Al parecer, no tolera las aguas excesivamente dulces, de ahí que durante la temporada de lluvias se aleje de la costa. Sin embargo, un reciente estudio¹ refiere la captura de un juvenil en un sistema de agua dulce del nordeste de Brasil.
     La talla máxima es de 152 cm, aunque se cree que puede alcanzar los 2,5 m. Se alimenta de peces pequeños que se desplazan en cardúmenes, que captura ensartándolos con sus dientes largos y finos como colmillos.
     Es vivíparo placentario, con camadas muy reducidas de 3 crías tras un año de gestación. Posiblemente tenga un ciclo reproductivo bianual.

Fuente: Jorge L. S. Nunes, peixesdomaranhao.blogspot.com, y biogeodb.stri.si.edu
El Isogomphodon tiene una distribución geográfica muy limitada. Es endémico de la costa norte de Sudamérica desde Trinidad y Tobago hasta la desembocadura del Amazonas, en particular las aguas turbias influenciadas por los estuarios del Amazonas y el Orinoco. Esta franja costera se encuentra sujeta a una fuerte presión pesquera. Se calcula que durante la última década sus poblaciones han disminuido en un 90%, lo que unido a su baja productividad ha motivado que la IUCN lo considere En peligro crítico y reclame la toma de medidas urgentes de protección.

3. Musola barbuda (Leptocharias smithii). Único representante de la familia Leptochariidae, muy próxima a la de las musolas (Triakidae), junto a las que se solía clasificar. No hace falta explicar qué hay de peculiar en este tiburón: ese cuerpo alargado, escuchimizado, desabrido, como sin alegría, rematado en una cabeza diminuta, y dos enormes dorsales muy espaciadas componiendo un extraño contrapunto. Sin embargo, pese a su apariencia, presenta una musculatura recia que hace pensar en un potente nadador.
     Es una especie costera de hábitos demersales en fondos de 10 a 75 m, particularmente en los fangosos frente a las desembocaduras de los ríos, donde se alimenta de crustáceos, pequeños peces y rayas. Se reproduce mediante viviparismo placentario, con camadas de 7 crías tras una gestación de al menos 4 meses. Como curiosidad, los machos tienen los dientes anteriores más largos que las hembras, con toda probabilidad para sujetarlas mejor durante el apareamiento. Quién lo diría, con lo sosos que parecen. Al nacer miden al menos 20 cm y crecen hasta un máximo de 82 cm.
     Es una especie relativamente común, pero dada su distribución geográfica reducida, en zonas, además, de elevada presión pesquera (Atlántico E desde Mauritania hasta Angola, y tal vez Marruecos y el Mediterráneo), la IUCN la considera como Casi amenazada.

Arriba: Vista dorsal de una hembra de 221 mm (fuente: Aguirre-Villaseñor & Salas-Singh,
Revista Mexicana de Biodiversidad, 2012). Abajo: Vista lateral (fuente: FAO).
4. Colayo cabezón (Cephalurus cephalus). Este diminuto tiburón con aspecto de renacuajo, justamente conocido en inglés con el nombre de lollipop catshark ('colayo piruleta'), se caracteriza por una cabeza y región branquial aplanadas dorsoventralmente y expandidas en forma redondeada, como una piruleta. Su cuerpo, pequeño y esbelto, tiene un piel muy fina, "casi gelatinosa", según dice Compagno. Todo ello, en conjunto, explica por qué en México recibe el nombre de tiburón renacuajo. Se encuentra en los fondos del talud superior de Baja California, mar de Cortés y parte de la costa pacífica mexicana (quizás llegue hasta Perú y norte de Chile) entre los 155-927 m. No sabemos nada más de esta curiosa especie, excepto que no supera los 28 cm de longitud total, mide alrededor de 10 cm al nacer, los machos maduran hacia los 19 cm y las hembras a los 24 cm, y es probablemente vivíparo, con camadas de dos crías, una por oviducto. La Lista Roja de la IUCN lo incluye bajo la etiqueta Datos insuficientes.

Fuente: Claes et al. PLoS ONE, 2014.
5. Trigonognathus kabeyai. Conocido en inglés como viper dogfish o melgacho víbora (en castellano no tiene todavía nombre común oficial), este tiburón con pinta de monstruo de película japonesa de serie B vive en los fondos del talud superior del Pacífico norte (sobre todo Japón, naturalmente) y central (un registro en Hawai), entre los 250-1000 m. Es tal vez el miembro más extraño de la familia de los tiburones linterna (Etmopteridae), caracterizados, como sabéis, por la presencia de fotóforos en diversas regiones corporales, entre otros elementos. La boca, en posición casi terminal como en las serpientes, está dotada de grandes dientes finos, alargados y puntiagudos como agujas, y una mandíbula superior sumamente protráctil gracias a un mecanismo único que la articula con la caja craneal. Cuando el Trigonognathus lanza su demoledor ataque, la boca se abre y, como una flecha, la mandíbula superior sale proyectada y se abate sobre su víctima, que queda empalada entre los colmillos. Esto nos recuerda el sistema que emplea otra especie muy especial y (ésta sí) presente en nuestras aguas, el tiburón duende (Mitsukurina owstoni). Su dieta consiste en pequeños peces óseos del fondo (sobre todo peces linterna) y crustáceos, que engulle enteros, dado que, como es evidente, los dientes no están hechos para cortar.
     Es muy poco lo que sabemos de este tiburón: la longitud máxima registrada es de 54 cm, al nacer miden unos 17 cm, los machos llegan a la madurez entre los 42-47 cm y las hembras hacia los 52; es vivíparo aplacentario con camadas de alrededor de 25 crías. Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Datos insuficientes.

6. Las mielgas suaves: Mollisquama mississippiensis, Mollisquama parini. Sin duda los tiburones más misteriosos y desconocidos de esta lista. Solo se conocen dos ejemplares en todo el mundo, que hasta el 2019² no se confirmó que pertenecían a cada una de las especies.
     La primera especie (la mielga suave, M. parini) fue descrita por Dolganov en 1984: una hembra adolescente de 40 cm capturada en 1979 en el tramo chileno de la dorsal de Nazca, a 330 m de profundidad en aguas de 200-2500 m. La segunda, sin nombre común en castellano, es un macho de 14,2 cm (una cría que todavía conservaba la cicatriz umbilical) encontrado en 2010 en una red de arrastre tendida a 580 m en aguas de 3000 m durante un muestreo realizado al norte del Golfo de México, a 170 millas del delta del Mississippi (es el ejemplar de las fotografías).
En la foto superior se puede observar a simple vista la abertura de la glándula sobre la pectoral; abajo esquema donde se aprecia su forma y tamaño (fuente: Grace et al. Zootaxa, 2015). Abajo a la derecha, el Mollisquama mostrando su enorme morro (fuente: Michael Doosey, Tulane University)³.
La característica más sorprendente de este tiburón, aparte de su aspecto general y su tremendo morro bulboso, es que posee dos enormes glándulas a modo de saco, únicas entre los tiburones, que se abren al exterior a través de un pequeño corte visible justo encima de las aletas pectorales. No se sabe bien cuál puede ser su función, pero existe un tiburón de la misma familia, el tiburón de cola larga (Euprotomicroides zantedeschia), que posee una glándula parecida aunque situada en el abdomen, la cual se ha observado que en determinadas circunstancias emite un fluido luminiscente que, según se cree, puede servir bien para despistar a un posible depredador, bien para atraer a una presa potencial o a una pareja. Tal vez el Mollisquama utiliza el mismo sistema.

El Euprotomicroides zantedeschia expulsando el fluido luminiscente a través de la abertura de la cloaca (foto: Plik Sciagnieto).
Las mielgas suaves pertenecen a la familia Dalatiidae, la misma de los tiburones cigarro (Isistius), y presentan fotóforos en diversas partes de su cuerpo. A partir de aquí, no sabemos nada más.  
     M. parini figura, como las anteriores, en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Datos insuficientes. M. mississippiensis todavía está sin evaluar.

 
7. Lanetón (Sphyrna tiburo). Cerramos esta pequeña lista como la empezamos, con un esfírnido, en este caso con la especie que se sitúa justamente en el extremo contrario de la escala, pues se trata del martillo con la cabeza más estrecha. Más que de martillo, en realidad deberíamos hablar de "pala", tal como se denomina en inglés ("shovelhead", aunque el nombre común más extendido es "bonnethead shark") y en algunas partes de Hispanoamérica.

Foto: Udo M. Savalli.
El lanetón es un pequeño tiburón que no supera los 150 cm, bastante abundante en las costas tropicales atlánticas y pacíficas del continente americano, desde Carolina del Norte hasta Brasil y desde California hasta el Ecuador. Le gustan las aguas someras de fango y arena de estuarios y bahías, y también los arrecifes coralinos, sobre todo entre los 10 y los 25 m. Consume crustáceos, bivalvos, cefalópodos y pequeños peces.
     Es vivíparo placentario y tiene una de las tasas de crecimiento poblacional más altas de todos los tiburones: llega a la madurez a edad temprana, tiene una corta esperanza de vida (12 años), una de las gestaciones más cortas de todos los tiburones (4,5-5 meses) y camadas anuales de 4 a 16 crías. Lo cual le permite soportar razonablemente bien la alta presión pesquera a que se ve sometido, por eso la IUCN lo considera Preocupación menor.
     Que siga así muchos años.


[ACTUALIZADO A 21 de junio de 2019.]

=>Si queréis conocer otras especies igualmente especiales, diferentes, podéis consultar los siguientes artículos:

-Encuentro con un duende.
-Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus).
-Tiburón anguila en O Grove.
-El misterio del tiburón cocodrilo.

Y muchos otros más que podéis encontrar bucenado en el Blog a través del Índice.

_________________________________
¹Leonardo Manir Feitosa, Ana Paula Barbosa Martins, Rosangela Paula Teixeira Lessa, Ricardo Barbieri & Jorge Luiz Silva Nunes (2018). Daggernose Shark: An Elusive Species from Northern South America. Fisheries Magazine, https://doi.org/10.1002/fsh.10205.
²Mark A. Grace, Michael H. Doosey, John S. S. Denton, Gavin J. P. Naylor, Henry L. Bart Jr. John G. Maisey (2019). A new Western North Atlantic Ocean Kitefin shark (Squaliformes: Dalatiidae) from the Gulf of Mexico. Zootaxa, 4619 (1): 109-120. https://doi.org/10.11646/zootaxa.4619.1.4. 
³Mark A. Grace, Michael H. Doosey, Henry L. Bart & Gavin J. P. Naylor (2015). First record of Mollisquama sp. (Chondrichthyes: Squaliformes: Dalatiidae) from the Gulf of Mexico, with a morphological comparison to the holotype description of Mollisquama parini Dolganov. Zootaxa, 3948 (3): 587-600. Doi: 10.11646/zootaxa.3948.3.10

miércoles, 17 de febrero de 2016

Alitán (Scyliorhinus stellaris)

Fotos: Gonzalo Mucientes.
Alitán

Scyliorhinus stellaris (Linnaeus, 1758)

(es. Alitán; gal. Roxa, casacú; in. Nursehound, greater spotted dogfish, bull huss; port. Patarroxa-gata.)

Orden: Carcharhiniformes
Familia: Scyliorhinidae

No hace falta más que ver una foto para darse cuenta del estrecho grado de parentesco que hay entre el alitán y la pintarroja (Scyliorhinus canicula). De hecho, en un primer vistazo podríamos tomarla por una pintarroja grandota y gorda... si es que tenemos la suerte de encontrarnos uno. Porque a diferencia de su prima, que es el tiburón más abundante de Galicia, el alitán no es nada fácil de observar, ni en su medio natural ni en las lonjas. Es (o parece) cada vez más escaso, y puede que incluso haya desaparecido de algunos lugares.

Descripción. Cuerpo alargado y robusto de tacto muy áspero debido a los dentículos dérmicos grandes y semierectos que lo recubren. Morro corto y apuntado. Solapas o faldones nasales aquillados, claramente separados el uno del otro y distanciados de la amplia boca. Los ojos grandes y ovalados, con una membrana nictitante inferior muy rudimentaria. Justo detrás se encuentran los espiráculos, también grandes. Aletas dorsales retrasadas; la primera, claramente más grande que la segunda, se origina aproximadamente sobre la axila de las pelvianas. Aleta anal grande; su base es igual o algo mayor que el espacio interdorsal. Pelvianas cortas; en los machos sus bordes internos no están soldados, como ocurre con la pintarroja. Caudal larga y abatida, con el lóbulo terminal bien desarrollado y el inferior poco marcado.
     La librea varía según la edad y el hábitat: en el dorso presenta un color terroso grisáceo oscuro a amarillento o rojizo, a veces con tenues bandas a modo de sillas de montar, con manchas negruzcas de diversos tamaños y formas (pueden ser como lunares o como las de los leopardos), más grandes que las de la pintarroja, en ocasiones mezcladas con pequeñas manchas blancas. La superficie ventral es blanquecina.

Arriba: Librea con las típicas manchas de leopardo (foto: Rafael Bañón). Abajo: Ejemplar albino capturado al NW de la isla de Anglesey (Gales) y liberado poco después de la sesión fotográfica.
Dentición. Dientes pequeños similares en ambas mandíbulas: tienen base ancha y borde inferior escotado; la cúspide principal es larga y, en los dientes posteriores, puede ir acompañada de uno o dos pares de cuspidillas basales. Los sinfisarios de la mandíbula inferior también presentan estas cuspidillas, a diferencia de los superiores. 44-56 hileras en la mandíbula superior y 38-46 en la inferior.
Fuente: A. Soldo, J. Dulcic & P. Cetinic, Scientia Marina, 2000¹.
En la lonja de Riveira. Foto amablemente cedida por Sergio Permuy Leal.
Talla. En los adultos la talla media es de unos 125 cm, y la máxima registrada ha sido de 162 cm (150 cm en el Mediterráneo). Al nacer miden alrededor de 16 cm. Las hembras maduran en torno a los 79 cm y los machos a los 77 cm.

Reproducción. Como la pintarroja, el alitán es ovíparo. La cápsula huevo, de gruesas paredes y fuertes zarcillos, mide entre 10-13 cm. La puesta es de una cápsula por oviducto y suele realizarse en primavera y verano en macroalgas y gorgonias. La eclosión tiene lugar al cabo de unos 9 meses.

Foto: Rafael Bañón.
Dieta. Dieta variada. Principalmente a base de cefalópodos y pequeños peces (sardinas, arenques, peces planos, calinonímidos, etc.), incluidos otros tiburones como su pariente la pintarroja, y también crustáceos (cangrejos, gambas, cangrejos ermitaños). Los adultos parecen optar más por los cefalópodos y teleósteos que por los crustáceos.

Fotos de Ana Ferreiro tomadas en Ribadeo.
Hábitat y distribución. Especie bentónica de la plataforma continental. Se encuentra sobre todo en fondos duros o rocosos con cubierta de algas, entre los 1-2 m hasta al menos los 125 m. Más común entre los 20-63 m. En el Atlántico NE parece preferir fondos con sustrato de rocas o guijarros y en el Mediterráneo con algas coralinas.

Basado en Ebert et al. (2013), Sharks of the World.
Está presente en el Mediterráneo y en el Atlántico nororiental desde las Shetland, sur de Noruega e Islas Británicas hasta Senegal. A partir de ahí, los registros más meridionales pueden ser en realidad un confusión con la pintarroja de Guinea (Scyliorhinus cervigoni). En el Mediterráneo parece más abundante en la cuenca central y oriental (Adriático, Jónico, costa Albana). En el Atlántico NE es poco frecuente en el mar del Norte y localmente abundante en ciertas áreas someras por ejemplo alrededor de las Islas Británicas, como el canal de Bristol en la costa de Gales y el canal de la Mancha, mientras que en otras parece estar ausente o haber desaparecido.
     En cuanto a Galicia, en la guía de Rodríguez Solórzano et al.² se lee que "vive máis preto da costa, nos fondos de area e pedra, mentres que o melgacho [se refiere a Scyliorhinus canicula] é máis abundante en fondos fangosos. Atópase dentro das rías". Y como curiosidad, concluye que ambas especies "teñen mala fama entre os nosos pescadores debido a que devoran os peixes enganchados en redes e palangres".

Foto: Adam Tousek, tomada de la página zivazeme.cz.
Pesca y conservación. Es bastante menos común y abundante que la pintarroja. Se captura sobre todo con arrastre y palangre de fondo, pero también artes de enmalle. Su carne se consume en fresco o salada y se usa para fabricar piensos, pero tiene poca importancia pesquera.
     Aunque los datos sobre capturas son limitados, en el Mediterráneo se ha constatado una caída de sus poblaciones del golfo de León, islas Baleares y costa albana. La sobrepesca y la degradación de su hábitat son dos de los factores primordiales en este descenso. Para el Atlántico NE no disponemos de datos precisos sobre sus poblaciones, por lo que es difícil evaluar cabalmente su situación; pero dada la aparente fragmentación de su distribución, se cree que puede estar en riesgo de desaparición a nivel local³.
     Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus de Casi amenazado; sus poblaciones están en declive.

Foto: Gonzalo Mucientes.

Por último, una nota de agradecimiento a Rafael Bañón y a Gonzalo Mucientes por la desinteresada cesión de sus fotografías. Dos monstruos en sus respectivos campos de la ictiología que siempre están ahí dispuestos a echar un cable. Un lujazo. Y gracias también a Sergio Permuy.

 ⏩ Más información, aquí: Diferenciando el alitán de la pintarroja.

__________________________
¹A. Soldo, J. Dulcic & P. Cetinic (2000). "Contribution to the study of the morphology of the teeth of the nursehound Sycliorhinus stellaris (Chondrichthyes: Scyliorhinide)". Scientia Marina, vol. 64, nº 3, doi:10.3989/scimar.2000.64n335.
²Manuel RODRÍGUEZ SOLÓRZANO, Sergio Devesa Regueiro & Lidia Soutullo Garrido (1983). Guía dos peixes de Galicia. Editorial Galaxia, Vigo, p. 38.
³Ellis, J., Serena, F., Mancusi, C., Haka, F., Morey, G., Guallart, J. & Schembri, T. 2009. Scyliorhinus stellaris. The IUCN Red List of Threatened Species 2009: e.T161484A5434281. http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2009-2.RLTS.T161484A5434281.en. Consultado el 17 de febrero de 2016.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Ataques de tiburón 2015

Carcharodon carcharias (foto: Rafa Aso).

El ISAF (siglas de International Shark Attack File, 'Archivo Internacional de Ataques de Tiburón') acaba de publicar las cifras de ataques no provocados ocurridos en todo el mundo durante el pasado 2015. Tras investigar más de 160 incidentes, sus datos son los siguientes:

98 ataques no provocados, 26 más que en 2014, según el ISAF...
... o bien 102 si contamos 22 ataques en Australia, tal como reporta el Australian Shark Attack File, en lugar de los 18 del ISAF.

6 personas fallecidas en todo el mundo, el doble que el año anterior. Dos en la isla de Reunión y una en Australia, Nueva Caledonia, Hawaii y Egipto.

Distribución de los ataques. Como es habitual, los EEUU se llevaron la peor parte del pastel. Nada menos que el 76,5% del total. Fueron 59 ataques (frente a los 52 de 2014), ocurridos en su mayoría (30) en Florida, como era de esperar (con los condados de Volusia y Brevard a la cabeza), seguidos de los 8 en cada una de las dos Carolinas, 7 en Hawaii, 2 en California, 2 en Texas, y uno en Mississippi y New York.
En el resto del mundo, 18 (o 22) ataques ocurrieron en Australia (la mayor cifra desde el año 2009, con 22), 8 en Sudáfrica, 4 en Reunión, 2 en las Canarias, 2 en las Galápagos, y uno en las Bahamas, Brasil, Egipto, Nueva Caledonia y Thailandia.

Tipología de las víctimas. Los practicantes de deportes de tabla como los surfistas fueron los más solicitados por los tiburones, con un 49% de ataques, lo cual no deja de tener su lógica, al tratarse de personas que pasan muchísimo tiempo en zonas de rompiente, muy frecuentadas por estos bichos, chapoteando con brazos y piernas. A cierta distancia se sitúan bañistas y vadeadores (42% de los ataques), y practicantes de snorkel (9%). Este año tampoco ha habido ataques a buzos.

¿Qué es un "ataque no provocado"? Por ataque no provocado nos referimos a incidentes ocurridos en un ambiente natural cuando no existe ningún tipo de provocación por parte de las personas. Por tanto, quedan excluidos los ocurridos en acuarios o en el mar durante actividades científicas, ataques a embarcaciones, mordeduras post-mortem, etc.

Jaquetón toro (Carcharhinus leucas). Foto: Klaus Jost, The Shark Laboratory.

CONCLUSIONES.

Podemos repetir perfectamente las de años anteriores. A saber:

1) Los tiburones no son tan fieros y sanguinarios como los pintan. Más bien al contrario. Si pensamos, una vez más, en los millones de horas que millones de personas pasan metidos en el agua a lo largo de millones de kilómetros de mar y costa en todo el mundo... alrededor de 100 ataques y menos de 10 fatalidades representan una cifra irrisoria (no así, evidentemente, para los interesados). Cualquier autoridad de tráfico la firmaría sin pensárselo dos veces, celebrándolo con champán y exhibición bailes regionales.

2) El que un año más la zona del planeta donde más ataques se producen (Florida, EEUU) termine la temporada sin víctimas mortales demuestra la importancia de la educación y de las medidas de seguridad en las playas (vigilancia, control, médicos) para prevenir malas experiencias. Aunque los encuentros son inevitables y no siempre terminan bien, es posible disfrutar el mar y sus criaturas si autoridades y bañistas actúan con sensatez y sentido común. Científicamente probado. Cuando fallamos en estas cosas tan elementales puede ocurrir como en Reunión, donde llevan 7 muertos en cinco años, algunos debidos a graves imprudencias, y tenemos a las incompetentes autoridades haciendo caso a un grupo de niños pera con tablas de surf pidiendo a gritos la caza del tiburón que no les deja meterse en el agua como y cuando a ellos les viene en gana. Muy triste.


PS: Quien desee consultar las cifras de años anteriores solo tiene que pinchar en los siguientes enlaces: 2012, 2013, 2014.

domingo, 31 de enero de 2016

Tiburones oceánicos y palangreros

Virando palangre en el Atlántico norte, espada y tintorera. (Fotos: www.atlantico.net (drcha) y www.farodevigo.es (izq)).
     Sabíamos que en el océano los pesqueros van donde hay peces, y también que, dado que donde abundan los peces abundan los depredadores, los tiburones inevitablemente eran una presa fácil. Pura lógica. Igualmente sabíamos que los palangreros españoles y portugueses (y por supuesto de otras naciones pesqueras) hace tiempo que tienen su punto de mira puesto en los tiburones. Por un lado, hay un descenso general de las poblaciones de túnidos y de espadas, con el añadido de que algún que otro organismo internacional, tan necesario como inoperante, plantea cierto tipo de control de las capturas. Por el otro, la demanda del mercado asiático de aleta ha disparado el valor de unas especies para las que no existe regulación de ningún tipo exceptuando la prohibición del finning.
     Pero de lo que no teníamos ni idea (ni evidencia científica) era del alcance y dimensiones de este problema, es decir, de en qué medida los tiburones se encuentran a merced de los poderosos aparejos de los palangreros (hablamos de palangres de alrededor de 100 km y unos 1200 anzuelos de media), de su grado de vulnerabilidad.

     Pues bien. Ahora ya lo sabemos. En un trabajo tan ambicioso como espectacular en sus resultados, un equipo internacional de especialistas acaba de demostrar, científicamente, que los "puntos calientes" de elevada concentración de tiburones oceánicos son también áreas de fuerte actividad pesquera, y ello hasta un extremo inimaginable y ciertamente alarmante. El grado de superposición espacio-temporal de los hábitats preferentes de los tiburones oceánicos y de las áreas de mayor actividad de los palangreros es nada menos que de un 80%.
     Los autores, entre los que figura Gonzalo Mucientes, uno de nuestros mayores especialistas, analizaron los movimientos tanto de los tiburones como de los pesqueros (mediante GPS), así como los factores ambientales que los condicionan. Colocaron transmisores en más de un centenar de tiburones de 6 especies distintas, oceánicas y costeras oceánicas: marrajo (Isurus oxyrinchus), marrajo negro (Isurus paucus), tintorera (Prionace glauca), tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), tiburón martillo (Sphyrna mokarran) y cornuda (Sphyrna lewini), si bien se centraron finalmente en dos, la tintorera y el marrajo, dado que por si solas representan más del 95% de las descargas y además formaban parte de las capturas de los palangreros españoles y portugueses, únicas flotas cuyos datos pudieron consultar (un total de 186 barcos de eslora superior a 15 m).

El palangre es una de las artes menos selectivas. (Imagen: www.ecologyaction.ca).
     Los resultados revelan que los tiburones están prácticamente ausentes de ambientes oligotróficos como el mar de los Sargazos, concentrándose preferentemente en zonas de alta productividad, como los frentes oceánicos con pronunciados gradientes de temperatura, singularmente la corriente del Golfo, la zona de convergencia de las corrientes del Labrador y Atlántico norte y la dorsal al SW de las Azores, justamente las zonas donde más intensa es la actividad pesquera. En ciertos puntos se observó que las tintoreras permanecieron el 67,3% del tiempo bajo un riesgo potencial de captura (20,2 días por mes) y los marrajos un 40,7% (12,2 días), aunque en general los marrajos presentan un mayor riesgo potencial de captura dado que muestran una mayor preferencia por los frentes con fuertes gradientes de temperatura, hábitats particularmente explotados por los palangreros, que las tintoreras, de gustos menos exquisitos, que en general simplemente se encuentran áreas de gran productividad.

     Guiados por la experiencia de muchos años y, ahora, por los modernos sistemas de detección, los palangreros han aprendido a identificar las áreas donde estos tiburones oceánicos se concentran en mayor cantidad. Esto los convierte en especies extraordinariamente vulnerables necesitadas de urgentes medidas de protección desde instancias internacionales. En estos momentos sus poblaciones, en franco declive, están siendo masacradas por las flotas de varios países sin ningún tipo de control, en una estúpida carrera por ver quién vacía antes el océano (y no olvidemos que el Atlántico es una de las cuencas oceánicas más fuertemente explotadas del planeta).
     Los autores de este importantísimo trabajo proponen el establecimiento de topes de capturas y/o de tallas como la fórmula más útil y sencilla de implementar. ¿Alguien tendrá en cuenta su punto de vista? ¿Llegaremos a tiempo?
Tintoreras, marrajos y espadas en la lonja. (Fuente: www.atlantico.net).
Datos incompletos, estimación a la baja. Como nota negativa (otra más), los investigadores explican que no han podido acceder a los datos de otras flotas que operan en el Atlántico, como la norteamericana, la canadiense o la japonesa, que peinan las áreas occidental y noroccidental, por lo que su trabajo está incompleto. Esto significa que sus resultados constituyen una estimación a la baja. La realidad puede ser más oscura.

El trabajo es de acceso libre. Solo tenéis que pinchar aquí:
Nuno Queiroz, Nicolas E. Humphries, Gonzalo Mucientes, et al. (2016) “Ocean-wide tracking of pelagic sharks reveals extent of overlap with longline fishing hotspots". PNAS, doi: 10.1073/pnas.1510090113

lunes, 18 de enero de 2016

En el banco de Galicia

Una negra o carocho (Dalatias licha) sobre un fondo de arena media y ofiuras en la cima del banco de Galicia. (Foto: F. Sánchez, IEO).
La montaña más alta de Galicia no está en Ourense, sino en pleno Atlántico. Su inmensa mole se alza desde más allá de los 5000 m de la llanura abisal de Iberia hasta los 653 m del punto más elevado de su cima. Es el banco de Galicia, nuestra gran montaña submarina, prolongación occidental de la cadena de los Pirineos y la Cordillera Cantábrica formada hace unos 40-50 millones de años por la colisión de las placas africana y euroasiática.
     El banco de Galicia está situado 120 millas (cerca de 200 km) al oeste de las costas de Galicia, en los 42º 67'N, 11º 74'W. Su cima es una plataforma triangular inclinada hacia el NW de 75 km, en sentido NE-SW, por 58 km en sentido NW-SE, con una superficie aproximada de 1844 km². Está separado de tierra firme por una amplia cuenca sedimentaria, la cuenca interior de Galicia, bautizada como canal de Valle-Inclán, y alineado con una serie de montes submarinos que cortan la llanura abisal de Iberia: los bancos de Vasco da Gama, Vigo y Porto [véase Bajo el mar de Galicia].

LLI: Llanura abisal de Iberia; MPG: Margen profundo de Galicia; FNW: Flanco o escarpe noroccidental de Galicia; MRG: Montes Rucabado y García; BG: Banco de Galicia; ZT: Zona de transición; CIG: Cuenca interior de Galicia o canal de Valle-Inclán; BVG: Montes submarinos de Vasco da Gama; BV: Banco de Vigo; BP: Banco de Porto; LLV: Llanura abisal de Vizcaya. (A partir del mapa de la IGME.)
Perfil batimétrico. Fuente: ZEE.
Corrientes y nutrientes. Las montañas submarinas son oasis oceánicos. En medio de la desolación del océano abierto, estas gigantescas formaciones se interponen en el flujo de las corrientes e interceptan y fijan los nutrientes y organismos que éstas transportan, al tiempo que proporcionan una amplia variedad de hábitats para las más diversas criaturas. Las corrientes abisales, por ejemplo, que recorren el fondo de los océanos, al colisionar contra sus paredes toman un sentido ascendente llevando hacia la superficie su rica carga de nutrientes —lo que se conoce como afloramiento o upwelling—, que inmediatamente son pasto de la infinidad de microorganismos que constituyen la base de una gran red trófica. Además, en los montes submarinos se generan sistemas locales de circulación —giros, remolinos, meddies, columnas de Taylor— que favorecen la retención y distribución a pequeña escala de nutrientes, huevos, larvas y diversos microorganismos.
     En el banco de Galicia confluyen nada menos que tres grandes masas de agua perfectamente estratificadas: la primera, de aguas frías y poco salinas, procede del Atlántico NE y discurre bajo la superficie hasta aproximadamente los 500-600 m; la segunda, de mayor concentración salina, circula entre los 600-1200 m y es un ramal de aguas mediterráneas que, procedentes del Estrecho, vienen ascendiendo todo a lo largo de la fachada occidental de la Península en dirección al mar de Noruega; y la tercera, la más profunda, de aguas más frías y densas, procede del Labrador e impacta contra la montaña a partir de los 1500 m. No hace falta añadir que es la corriente mediterránea la que más incidencia tiene sobre las condiciones de nuestra montaña.
Perspectiva S-N. (Fuente: IEO.)
Biodiversidad. La conjunción de las corrientes verticales y horizontales con otros factores ambientales constituye el motor de la enorme biodiversidad del banco de Galicia. Se han registrado cerca de 800 organismos pertenecientes a diversos grupos taxonómicos, además de 10 especies de cetáceos y 29 de aves marinas. Y lo más admirable, se han descubierto 20 especies nuevas para la ciencia, como el Uroptychus cartesi, un pequeño cangrejo que vive a más de 1400 m sobre los corales y gorgonias, o la caracola Aforia serranoi.

     a) En la columna de agua. Los cimientos de esta extraordinaria estructura biológica se encuentran no en el fondo, sino en el medio pelágico, en el fitoplancton. A partir de la luz solar y de los nutrientes transportados por las corrientes, estos microorganismos fotosintetizadores fabrican la energía biológica primordial que sustenta la gran red trófica. El fitoplancton sirve de alimento al zooplancton, pequeños organismos de origen animal —crustáceos y moluscos diminutos, criaturas gelatinosas, etc.— quienes, a su vez, serán pasto de criaturas de mayor tamaño, como pequeños peces y cefalópodos, o directamente gigantescas, como los peregrinos (Cetorhinus maximus) y los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus). El resto ya lo sabéis: los peces más grandes se van comiendo a los más chiquitos hasta llegar a los grandes marlines y atunes y a los tiburones pelágicos como la tintorera (Prionace glauca), el marrajo (Isurus oxyrinchus) y el cailón (Lamna nasus).
     Tortugas, cetáceos y aves marinas acuden a esta zona atraídas por sus enorme productividad. Se ha registrado la presencia de la tortuga boba (Caretta caretta) y de hasta 10 especies de mamíferos marinos: delfines (mulares, comunes y listados), calderones (gris y común), orcas, zifios (de Cuvier y de Sowerby), y grandes ballenas como el cachalote y el rorcual común, que hace justamente aquí una parada en su migración desde sus zonas de alimentación en el Atlántico norte hasta sus territorios de cría en el sur.
     La disponibilidad de alimento y la gran distancia de la costa explican la existencia de una rica comunidad de aves, en la que destacan las oceánicas, muy difíciles de observar en áreas costeras. El banco de Galicia es el único lugar de España, aparte del entorno de las Canarias, donde se puede observar el paíño de Madeira (Oceanodroma castro) y una de las dos únicas zonas de congregación conocidas en el mundo. El listado incluye otros paíños, como el europeo, el boreal, pechialbo, de Wilson, el fulmar norteño, las pardelas (cenicienta, capirotada, pichoneta, sombría), los págalos (grande, pomarino, parásito, rabero), petreles (gon-gon, de Bulwer), alcas, alcatraces, gaviones, charranes (común, patinegro y ártico) y, naturalmente, las gaviotas (patiamarilla, sombría, de Sabine, enana).

Perspectiva N-S. Los "buratos" son grandes cráteres descubiertos en la zona de transición entre el canal y el banco que probablemente denotan la presencia de algún tipo hidrocarburo. (Fuente: IGME, tomada de La Voz de Galicia del 6-I-2013.)
     b) En el mar profundo. Los nutrientes y la materia orgánica de la columna de agua, compuesta de restos de organismos, heces, bacterias y microalgas, caen lentamente para fertilizar el silencio de los fondos sin luz. Es lo que se conoce como nieve marina. Gracias a ella, el paisaje del abismo es también un oasis de vida con una insospechada y asombrosa biodiversidad.
     Aquí los factores ambientales que determinan la presencia de unos organismos u otros son básicamente el tipo de sustrato, las corrientes, la pendiente y la sedimentación. En este sentido hay que decir que los sedimentos del banco de Galicia proceden de la columna de agua, al retener el canal de Valle-Inclán la práctica totalidad de los que vienen del continente.
     Los poliquetos son las criaturas más abundantes de las que viven enterradas en los sedimentos, sobre todo a partir de los 1500 m, seguidas de los moluscos bivalvos, algunas de cuyas especies, sin embargo, prefieren las zonas donde crecen los corales, cuyas bases muertas utilizan para anclarse, al igual que ciertos gasterópodos. Sobre el fondo, según el tipo de sustrato, encontramos ofiuras (muy abundantes en las arenas medias de la cima del monte), holoturias (arenas finas de las laderas), erizos, briozoos, y una amplia variedad de crustáceos como el cangrejo real y el cangrejo puercoespín, pero también gambas, camarones, arañas de mar...
     Sobre las rocas y sedimentos de la cima, paredes y laderas se han formado colonias de organismos sésiles como las esponjas y los corales que proporcionan alimento y refugio a infinidad de criaturas, y favorecen las agregaciones de peces demersales y bentopelágicos. En algunas áreas encontramos hábitats mixtos de gorgonias y esponjas, por ejemplo sobre las zonas de pendiente pronunciada de la ladera sur; y en otras se detecta un predominio de unos sobre otros.
Colonias de corales de aguas frías Lophelia pertusa en el fondo de arena de la plataforma de la cima a 820 m. En la zona apical se observan los pólipos vivos y debajo... ¿un depredador? (Foto: F. Sánchez, IEO).
    La riqueza en corales del banco de Galicia es sencillamente extraordinaria. Se han identificado unas 100 especies, tanto de hábitos solitarios como coloniales, muchas totalmente nuevas en aguas españolas e incluso europeas: gorgonias, corales negros, corales bambú, anémonas, pólipos de botón, plumas de mar. El grupo más característico es el de los corales pétreos o duros (Escleractinias), entre los que destacan Lophelia pertusa y Madrepora oculata, que forman auténticos arrecifes entre los 780-880 m de profundidad, tanto en sustrato duro como arenoso, y constituyen el hábitat de una gran variedad de organismos, incluidos otros corales.
     Además de los arrecifes de coral, sobre el fondo encontramos también arrecifes de poliquetos y comunidades de mejillones u ostreidos que conforman hábitats complejos que incrementan la biodiversidad de la zona.

Tomases (Epigonus telescopus). El tamaño de los ojos denota que son especies de profundidad. Estos ejemplares proceden no del banco de Galicia, sino del cantil de la plataforma. (Foto: Toño Maño).
     En cuanto a las especies piscícolas, en las aguas profundas del banco la riqueza y variedad es también asombrosa. Además de especies comerciales más o menos familiares como el congrio, el rape blanco o la palometa roja, encontramos otras más extrañas y de aspecto más inquietante: tomases, relojes (Hoplostethus spp.), anguilas de profundidad (Synapobranchus kaupi), los peces trípode (Bathypterois sp.), con las tres típicas extensiones rígidas de las aletas que les permiten asentarse bien por encima del fondo a la espera de una presa, los estrambóticos peces pelícano (Eurypharynx sp. y Saccopharynx sp.), de cuerpo alargado y una boca y faringe gigantescas, o el pez víbora (Chaliodus sloani), una fantasmagórica criatura bioluminiscente de terrible aspecto dotada de una boca enorme y unos dientes más enormes todavía. Sin olvidarnos de las quimeras, representadas por tres especies: Chimaera monstrosa, Chimaera opalescens e Hidrolagus affinis, estas dos últimas citadas por primera vez en la INDEMARES.

Tiburones del banco de Galicia. Un indicio de la productividad de una zona es la abundancia de depredadores. Y como era de esperar, en el banco de Galicia la clase de los tiburones está muy bien representada. Además de las especies pelágicas ya mencionadas, el grupo más importante es sin duda el de los tiburones de aguas profundas, desde los grandes depredadores del fondo como la cañabota (Hexanchus griseus) y el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), que pueden superar los 5 m, hasta el  negrito (Etmopterus spinax), que no sobrepasa los 60 cm. Entre medias, contamos con especies tan extraordinarias como el musolón (Pseudotriakis microdon), la negra o gata (Dalatias licha) y el dormilón (Somniosus rostratus), además de los tollos lucero o tiburones linterna (género Etmopterus), así llamados porque son bioluminiscentes, es decir, son capaces de generar luz gracias a unos orgánulos (los fotóforos) presentes en su piel [Bioluminiscencia I: Los fotóforos].
     Por el momento llevamos identificados 27 tiburones, y a saber cuántos nos quedan por descubrir. Solo muy recientemente campañas como la INDEMARES han podido encontrar especies nunca antes descritas en nuestra zona. Es el caso de los pejegatos (género Apristurus); y fueron nada menos que tres especies: el pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), el pejegato narizón (Apristurus melanoasper) y el pejegato abisal (Apristurus profundorum), que fueron capturados a 1683-1808 m, 1683m y 1460 m, respectivamente [véase Apristurus en Galicia]. En la misma campaña INDEMARES se produjo el registro más meridional conocido del olayo de Islandia (Galeus murinus): 17 ejemplares capturados entre los 1450-1683 m.

Algunos tiburones del banco de Galicia. A la izquierda, de arriba abajo: pejegato fantasma blanco (Apristurus aphyodes), cañabota (Hexanchus griseus) y pailona (Centroscymnus coelolepis). A la derecha, de arriba abajo: bruja (Scymnodon ringens) y visera flecha (Deania profundorum). (Fuente: IEO)
Los campeones de profundidad están también representados aquí: el tollo lucero raspa (Etmopterus princeps) y la pailona (Centroscymnus coelolepis), con registros mundiales de 4500 m en el Atlántico norte y 3675 m, respectivamente.
     Otras especies detectadas en el banco son: el quelvacho (Centrophorus granulosus), el quelvacho negro (Centrophorus squamosus), la sapata negra (Centroscymnus crepidater), la visera (Deania calcea), la visera áspera (Deania hystricosa), el tollo lucero liso (Etmopterus pusillus), el olayo (Galeus melastomus), el cerdo velero (Oxynotus paradoxus) y la mielga (Squalus acanthias), cuyos registros algunos califican de dudosos, producto de una identificación errónea, habida cuenta de que durante la INDEMARES no se encontró ni un solo ejemplar de la especie.
     En la INDEMARES, las principales especies en términos numéricos fueron el negrito, la visera flecha (Deania profundorum) y la bruja (Scymnodon ringens); y en cuanto a biomasa, la bruja, la pailona y la visera flecha. Sobre la cima del banco, en fondos de sedimentos entre los 800-900 m, las especies más abundantes parecen ser el negrito y la visera flecha. Curiosamente, en una campaña realizada entre 1998 y 1999, los tiburones más numerosos en todos los lances llevados a cabo en diferentes cotas (<750 m, 750-850 m y >850 m) fueron, en este orden: Dalatias licha, Deania calcea, Scymnodon ringens, Centrophorus squamosus y Etmopterus spinax. Esta segunda posición de la D. calcea seguramente puede explicarse por una confusión con D. profundorum y, probablemente, también con D. hystricosa.

Comunidades en peligro. Las comunidades de aguas profundas se caracterizan en general por su fragilidad y vulnerabilidad. En este ambiente de aguas muy frías y una presión brutal, las criaturas suelen ser muy longevas, de crecimiento lento y baja tasa reproductiva, pues maduran tardíamente y tienen camadas muy bajas tras un periodo de gestación largo. El quelvacho (Centrophorus granulosus), considerado En peligro crítico por la UICN, es un claro ejemplo de esto, y también la mielga (Squalus acanthias), con uno de lo periodos de gestación más largos de todos los vertebrados, 24 meses. Un ejemplar de coral de hábitos solitarios, Desmophyllum cristagalli, de tan solo 5-10 centímetros puede llegar a tener miles de años de edad. El reloj anaranjado (Hoplostethus atlanticus) es uno de los peces más longevos que existen, pudiendo vivir cientos de años.
     El mar profundo es un mundo cerrado, ajeno, relativamente estable y radicalmente inexpugnable para los seres que habitamos en la superficie. Así ha sido durante millones de años, hasta hoy, que contamos con medios técnicos cada vez más potentes para alcanzar —y destruir— todo un universo de extrema fragilidad. Las amenazas que se ciernen sobre el mar profundo en general y sobre el banco de Galicia en particular son antropogénicas: fundamentalmente la contaminación, la pesca industrial y, para redondear la cosa, los planes para una futura extracción de hidrocarburos. De momento el banco parece mantenerse a salvo de la amenaza de lo segundo, si bien el impacto de las actividades pesqueras no ha sido investigado en detalle.
     Qué contentos nos vamos a poner.

El Prestige en el banco de Galicia. El "quinto pino", aquel lugar adonde nuestras patéticas autoridades dijeron, aquel fatídico 2002, que iban a enviar el buque, resultó ser una de las zonas de mayor biodiversidad de Galicia. Previamente, lo pasearon a lo largo de la costa mientras iba soltando su carga de piche o chapapote, como quien pasa un spray insecticida por el zócalo de la cocina. Arriba: el buque en el instante de su hundimiento, tras partirse en dos. Abajo a la izquierda, zona del hundimiento (fuente: ICM-CSIC); a la derecha, situación de la popa y la proa del Prestige (fuente: ICM-CSIC).
La UE ha declarado el banco de Galicia, junto con otros ocho espacios marinos españoles (cañones submarinos de Avilés, Seco de los Olivos, etc.), como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), lo que al menos teóricamente implica el deber conservarlo, incluyendo, naturalmente, todas las especies que en él habitan.

Para completar esta información, es más que recomendable que consultéis la serie que está publicando un blog amigo, Ecología Azul-Blue Ecology:
     ·El banco de Galicia 1/3: Ciencia marina.
     ·El banco de Galicia 2/3: Presión pesquera.
     ·El banco de Galicia 3/3: Ictiofauna.


Bibliografía manejada:

-De la Torriente, Ana, A. Serrano, María Druet, María Gómez-Ballesteros, Juan Acosta, Santiago Parra, et al. (2014). Banco de Galicia. Áreas de estudio del proyecto LIFE+INDEMARES. Proyecto LIFE+INDEMARES. Ed. Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
-Piñeiro, C. G., M. Casas y H. Araújo (2001). Results of Exploratory Deep-sea Fishing Survey in the Galician Bank: Biological Aspects on Some of Seamount-associated Fish (ICES Division IXb). NAFO SCR Doc. 01/146.
-Rodríguez-Cabello, Cristina, A. Serrano, R. Bañón, F. Sánchez y M. Pérez (2012). Deep-water chondrichtyan species caught in the Galicia Bank (NE Atlantic). Póster presentado en el XVII del SIEBM (Simposio Ibérico de Estudios de Biología Marina).
-Rodríguez-Cabello, Cristina, M. Pérez & Rafael Bañón (2014). Occurrence of Apristurus species in the Galicia Bank Seamount (NE Atlantic). Journal of Applied Ichthyology, 1-10, doi:10.1111/jai.12480.