Diversidad, biología, evolución, ecología, pesca, conservación, evolución, con especial atención a las especies presentes en Galicia.

lunes, 29 de abril de 2013

Marrajo negro (Isurus paucus)

Foto Gonzalo Mucientes

Marrajo negro

Isurus paucus Guitart Manday, 1966

(es. Marrajo negro, marrajo carite, marrajo de aleta larga; gal. Marraxo azul de aletas longas; in. Longfin Mako; por. Tubarao-anequim-de-gadanha.)

Orden: Lamniformes
Familia: Lamnidae


El marrajo negro es una criatura por la que es difícil no sentir debilidad y fascinación. Por su aspecto se diría que se trata de un marrajo corriente y moliente, como su primo el Isurus oxyrinchus; o sea, un tiburón pelágico muy bonito, imponente y tal, que no debe de resultar excesivamente difícil observar y estudiar en su hábitat natural, al menos no más que los demás. Pero  la realidad es bien distinta. Estamos, seguramente, ante el más misterioso de todos los lámnidos, ante un tiburón que no se deja ver con facilidad, que quiere pasar desapercibido... y que de momento lo está consiguiendo. Cuantas más cosas queremos aprender sobre él, más esquivo y reservado se muestra, en una inconsciente estrategia de seducción en la que, por lo demás, hemos caído —gustosamente unos cuantos.

Y es que teniendo todo lo necesario para convertirse en una estrella de los documentales como sus dos primos más famoso, el I. oxyrinchus y el gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) —un magnífico cuerpo perfectamente estilizado, una buena dentadura y un careto que no se parece precisamente al de un osito panda—, este pez ha optado por la discreción y el silencio, por mantenerse alejado de la mirada de los científicos y tratar de vivir su vida sin molestar ni ser molestado. Haced la prueba, y veréis que en la red existen comparativamente muy pocas fotografías del I. paucus y apenas un puñado de vídeos de ejemplares vivos. Y algo parecido ocurre con la información general, que tiende a ser escasa y fragmentaria, no admite comparación, cualitativa y cuantitativamente, con la existente sobre sus primos.

Es notable que hasta 1966 el Isurus paucus no fue descrito por los científicos como especie individual, aunque los pescadores de las Azores ya lo conocían desde hacía tiempo.

Foto de A. M. Arias (Ictioterm) tomada en Vigo en 2008.
El marrajo negro es muy raro en nuestras aguas. De hecho, no figura en ninguna guía específica sobre fauna ictiológica de Galicia, aunque si, en cambio, en las más recientes ediciones de las guías de Compagno y Ebert¹, así como en las fichas correspondientes de fishbase y de la IUCN Red List. Por eso lo hemos traído hasta aquí. Es la excusa perfecta para darnos el gustazo de presentároslo y también de explicar su problemática. Es un soberbio tiburón que vale la pena conocer.

Descripción: Como todos los lamniformes, el I. paucus posee un cuerpo fusiforme, con grandes aberturas branquiales laterales, un morro cónico y un pedúnculo caudal dotado de fuertes quillas laterales; igualmente, la cola es homocerca, en forma de media luna.
Foto de la NOAA Observer Program tomada de Wikipedia
Su cuerpo es alargado como el de su congénere el Isurus oxyrinchus, con el que guarda un gran parecido. Pero, entre otras diferencias, el morro es más grueso y romo, menos afilado; las aletas pectorales son rectas, anchas en sus extremos y (rasgo fundamental) bastante más largas, tanto o más que la longitud de la cabeza.
Los ojos son redondos, sin membrana nictitante y moderadamente grandes (su diámetro es aproximadamente el tercio de la longitud del morro). La boca tiene forma de 'U' ligeramente parabólica.
     La primera dorsal es alta y de ápice redondeado, y se origina claramente por detrás del margen posterior de las pectorales. La segunda dorsal es diminuta, como la anal, y en posición más adelantada que ésta; ambas tienen una base pivotante. El lóbulo terminal de la aleta caudal está bien diferenciado.
     La librea es de un color azul oscuro a pizarroso en el dorso, que a veces se aclara hacia un gris azulado en los flancos, mientras que la superficie ventral es blanquecina. En los adultos y subadultos, la parte inferior del morro y las mandíbulas son de un color oscuro que cubre también la práctica totalidad de las aberturas branquiales. Las aletas pélvicas son completamente oscuras. Los cambios de coloración son bruscos, bien delimitados. 

Detalle de la boca parasitada (foto de Gonzalo Mucientes)
Dentición: Dientes muy parecidos a los del marrajo (Isurus oxyrinchus), aunque menos flexionados y, los anteriores, no recurvados. Son similares en las dos mandíbulas: de base ancha y cúspide alta, estrecha y afilada, ligeramente inclinada hacia las comisuras; tienen sección semicircular y bordes lisos y cortantes.
Como se aprecia en la imagen, el tercer diente superior es más pequeño que los siguientes, y va seguido de un pequeño diastema.
De 24-26 dientes en la mandíbula superior y 22-26 en la inferior, distribuidos en varias filas funcionales.

Talla: Es el segundo lámnido más grande después del tiburón blanco. La longitud total máxima registrada es de 427 cm (unos 430 cm, según Ebert et al, 2013), si bien la media habitual se sitúa en torno a los 2 metros. Miden al nacer entre 97-120 cm; los machos alcanzan la madurez sexual entre 190-228 cm y las hembras a partir de los 245 cm.

Reproducción: Vivíparo aplacentario (ovovivíparo) con camadas bajas de unos dos a 8 crías. Los fetos practican la oofagia y, se especula, el canibalismo intrauterino. No hay datos sobre ciclo reproductivo, periodo de gestación, longevidad, etc. Posiblemente se aproxima a la costa para dar a luz.

Foto Gonzalo Mucientes
Dieta: Poco conocida. A base de pequeños peces óseos que forman cardúmenes y de cefalópodos pelágicos. En 1972 se capturó en el Índico una hembra de 3,4 m con el pico (la espada) de un pez espada clavado en el abdomen, pero no parece que el Xiphias forme parte de la dieta habitual, como es el caso del I. oxyrinchus.
     Sus grandes ojos parecen apuntar a un cazador de profundidad que posiblemente confíe en el sentido de la vista para detectar al menos a una parte de sus presas que estaría formada por calamares bioluminiscentes. Esto explicaría por qué las capturas de I. paucus en aguas del norte de Cuba son mayores entre los 110-220 m que entre los 18-90 m, y más abundantes cuando el palangre está equipado con varitas de cyalume junto a la carnada.
     La estructura de sus aletas pectorales, largas, anchas y delgadas, apunta a un animal menos activo y de movimientos más lentos que el eléctrico I. oxyrinchus. En general su forma corporal parece adaptada para patrullar lentamente la zona epipelágica del océano, al modo de la tintorera (Prionace glauca) y el jaquetón oceánico (Carcharhinus longimanus).

Hábitat y distribución: El marrajo negro es un tiburón epipelágico oceánico de aguas cálidas y templadas posiblemente de todo el mundo, particularmente el Atlántico occidental y el Pacífico central. Posiblemente su rango batimétrico es mayor que el del I. oxyrinchus —razón por la cual caen tan pocos en los palangres del marrajo, según sostienen algunos autores—, pero faltan datos que lo confirmen. Suele aparecer en torno a los 760 m, con un registro a 1752 m².

Resulta sumamente complicado dibujar un mapa de distribución bien definido debido tanto a la escasez y dispersión de los registros, como a la sospecha, más que fundada, de que muchas capturas han pasado desapercibidas al ser fácilmente confundible con el Isurus oxyrinchus. En el mapa de abajo están marcadas en rojo las zonas conocidas y con rayas las áreas de posible distribución:

Fuente: FAO, 2013
Como veis, existen más conjeturas que certezas. De ahí que resulten de vital importancia trabajos como el realizado por dos científicos gallegos de primera fila, Gonzalo Mucientes y Rafael Bañón, junto con el científico portugués Nuno Queiroz, y que ha sido recientemente publicado en el Journal of Applied Ichthyology³. Se trata de una actualización de los datos de distribución de la especie en el Atlántico norte central, en zonas de las que carecíamos de ellos.

Mapa tomado del blog Ecología Azul
Los puntos indican las posiciones de los nuevos registros, uno de los cuales (merece la pena destacarlo) se ha convertido en la cita más septentrional hasta el momento: 44.88N/40.55W correspondientes a un espécimen de 87 kg (que, podríamos decir, ostenta el nuevo récord de "septentrionalidad", si tal cosa existiese). Este fundamental estudio viene a demostrar que la distribución del Isurus paucus puede ser más amplia de lo que se creía, con las evidentes consecuencias a la hora de elaborar cualquier plan de gestión.

Foto de Rodrigo Friscione tomada de Shark Diver Magazine.

Pesca y estatus: Suele formar parte de las capturas accidentales de las pesquerías del espada, el atún y de especies de tiburones de mayor valor comercial como la tintorera (Prionace glauca) o el marrajo (Isurus oxyrinchus). Aunque se comercializa para consumo humano, la carne del marrajo negro es de peor calidad que la del I. oxyrinchus, de mucha menor consistencia, de modo que posiblemente muchas capturas se descartan, con toda probabilidad habiéndoles arrancado previamente las aletas.

Figura en la Lista Roja de la IUCN con el estatus global de En peligro, si bien falta de más datos concluyentes para determinar su verdadera situación (sus poblaciones europeas figuran bajo el significativo epígrafe de Datos incompletos). Es muy poco lo que conocemos de este tiburón, y por encima los datos de capturas no son fiables porque es fácil confundirlo con su congénere, como ya hemos señalado, por lo que no hay datos fiables de capturas y, cuando los hay, es muy posible que sean inferiores a la realidad.
     Lo que nadie discute es que las poblaciones mundiales han experimentado importantes descensos cuyo alcance, sin embargo, nos es desconocido. Por eso algunas estimaciones se basan en cálculos indirectos, por ejemplo en relación a las poblaciones de especies como el marrajo azul, en cuyas pesquerías cae el marrajo negro: si las poblaciones de I. oxyrinchus del Atlántico norte han caído un 50%, lo más probable es que las del I. paucus hayan sufrido la misma o parecida evolución. En su reciente actualización, la IUCN estima una caída del 50-79% durante los últimos 75 años.

El problema fundamental al que nos enfrentamos es el desconocimiento: ¿Cuál es la distribución real del Isurus paucus? ¿Cómo es su dinámica poblacional? ¿Y su biología? ¿Cuál es el verdadero volumen de sus capturas? ¿Qué consecuencias debemos extraer de todo ello para su conservación?

Foto Gonzalo Mucientes

En resumen: el marrajo negro es mucho menos abundante que el marrajo azul, su ritmo reproductivo y tasa de crecimiento son sensiblemente inferiores, y no sabemos cuántos ejemplares caen cada año en los aparejos.
Es para estar preocupados. ¿O no?


[Una breve nota de agradecimiento a Gonzalo Mucientes por su apoyo y generosidad en la cesión de sus propias fotografías y a Rafa Bañón por el artículo, por acordarse.]
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¹Compagno, Leonard J. V.  Sharks of the World. Volume 2: Bullhead, Mackerel and Carpet Sharks (Heterodontiformes, Lamniformes and Orectolobiformes). Roma: FAO, 2002. (En cambio, en la edición anterior, de 1984 [FAO Species Catalogue. Vol. 4. Sharks of the World, Part 1: Hexanchiformes to Lamniformes. Roma: FAO], Galicia no aparece como zona de distribución).
Compagno, Leonard J. V. et al. Guía de campo de los tiburones del mundo. Barcelona: Omega, 2005.
Ebert, David A., Matthias F. W. Stehmann. FAO Species Catalogue for Fishery Purposes: Sharks, Batoids and Chimaeras of the North Atlantic. Rome: FAO, 2013.
²IUCN. 2019. The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2019-1. Available at: www.iucnredlist.org. (Accessed: 21 March 2019).
³Mucientes, G., Rafael Bañón, Nuno Queiroz. "Updated distribution range of longfin mako Isurus paucus (Lamniformes: Lamnidae) in the North Atlantic". Journal of Applied Ichthyology. Febrero, 2013, ISSN 0175-8659.
Hay que destacar que este trabajo está basado en datos suministrados por los propios pescadores (libros de pesca, etc.). Aunque de vez en cuando criticamos su labor, es justo reconocer también que no pocas veces el sector colabora con los científicos aportando información sumamente relevante. Los mariñeiros son los que están a diario en el mar y en algunos casos tienen mejores conocimientos que los científicos.


lunes, 15 de abril de 2013

Los ojos del tiburón blanco

Fotografía de David Litchfield.

¿Os acordáis del memorable monólogo de Quint?:
"Una de sus características es... sus ojos sin vida, de muñeca, ojos negros y quietos. Cuando se acerca a uno, se diría que no tiene vida, hasta que le muerde... Esos pequeños ojos negros se vuelven blancos, y entonces... ah, entonces se oye un grito tremendo y espantoso; el agua se vuelve de color rojo; y a pesar del chapoteo y del griterío, ves como esas fieras se acercan y te van despedazando."
Lo escribió el propio actor que lo encarnaba, el grandísimo Robert Shaw, a partir de la versión que John Milius había elaborado del guión de Howard Sackler.

Foto de Michael Scholl (tomada de www.telegraph.co.uk)
Hay que reconocer que en el plano dramático el acierto de Shaw fue absoluto. Incluso hoy en día, casi 40 años después del estreno de Tiburón, en nuestro imaginario colectivo todavía persiste la estremecedora imagen de un ser infernal cuyos ojos negros, desprovistos de vida, parecen observarnos fija y desapasionadamente como esperando su momento. De algún modo nos recuerdan las oscuras cuencas vacías de una calavera, sonrisa maléfica incluida.

En el plano de la realidad, en cambio, las cosas son bastante diferentes. Ni el tiburón es un bicho sanguinario y maléfico, ni sus ojos son negros como la muerte. De cerca y con la luz adecuada, lo que observamos son en realidad unos ojos muy oscuros, algunos dicen que azules, que además se orientan para enfocar un objeto, exactamente igual que los de un caniche.

Aquel monstruo de tintes casi metafísicos, emergido de la película de Spielberg como el símbolo de una naturaleza irracional y hostil, se transforma de pronto en lo que siempre ha sido, una magnífica criatura de extraordinaria belleza que no nos cansamos de admirar.

Impresionante fotografía de Juanmi Alemany realizada en Guadalupe.
De vez en cuando uno necesita abstraerse de todos esos problemas que nos angustian a todas horas, de la realidad tan hostil que tenemos ahí afuera, y refugiarse en la contemplación de un animal tan bello. Aunque sea durante unos pocos instantes, en un escrito tan breve como este.

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[Otros ojos bien diferentes son los de los tiburones de aguas profundas. Os recomiendo que visitéis el post Los ojos de la cañabota. Ya veréis.]


miércoles, 10 de abril de 2013

La pesca insostenible: el caso de China

Pesca a bordo del palangrero chino 'Jing Lu Yuang No 005'. (Foto: Alex Hofford, Greenpeace).
De fuera vendrán que buenos nos harán. En el post anterior, tercer capítulo dedicado a las subvenciones a la pesca insostenible, hablamos de España y de la no muy positiva fama de su flota pesquera, y señalábamos como otros países con infinitamente menos escrúpulos estaban ocupando los espacios que ésta se veía obligada a abandonar por la aplicación de una serie de normativas, por lo general desarrolladas a partir de unos criterios políticos... que de vez en cuando se basan libremente en algún que otro criterio científico..
     En Europa estas decisiones políticas y sus justificaciones, así como los acuerdos de pesca firmados con terceros países, suelen ser de dominio público, están a disposición del ciudadano u organismo que desee valorar y evaluar por si mismos su idoneidad y sus resultados. Claro que también es verdad que existe una "tendencia" a permitir que sean las empresas privadas y no los países los titulares de cada convenio, lo cual sustraería del dominio público los términos firmados, favoreciendo de este modo el secretismo y con él las malas prácticas. En cualquier caso, nos es posible disponer de datos oficiales más o menos realistas, más o menos falsificados, de tonelajes, desembarcos, etc. Y además existe un cuerpo de inspectores que a veces hasta funciona... en territorio europeo. Aunque no lo creáis, esto supone una cierta garantía frente a los desmanes que se podrían cometer si no existiesen. Por eso cuando nuestros barcos abandonan una zona de pesca de cualquier parte de África, pongamos por caso, y esta pasa a ser ocupada por barcos de un país como China... la cosa es para echarse a temblar. Y si, como es tradición, el gobierno chino no muestra demasiados escrúpulos a la hora de envenenar a sus ciudadanos y destrozar su propio país, no es difícil imaginar qué le importará arrasar el resto del planeta, como lo demuestra la destrucción masiva de arrecifes que se está llevando a cabo en el Mar de China (en aguas, pese a su nombre, que no le pertenecen).

¡Que vienen los chinos! Desde finales del siglo XX y comienzos del XXI, la flota pesquera de China ha experimentado una vertiginosa expansión hacia caladeros de otros lugares del mundo a medida que el país ha ido incrementando exponencialmente su influencia económica y mejorando su infraestructura pesquera: arrastreros, palangreros, cerqueros, cefalopoderos chinos están ya presentes prácticamente en todo el planeta, como muestra este gráfico:

Fuente: Pauly, Belhabib, Blomeyer et al (2013)
Hablamos de 3432 pesqueros operando en las zonas económicas exclusivas de 93 países de todo el mundo, exceptuando el Ártico de momento y las costas norteamericanas y europeas.

Los piratas de la China. La flota china está arrasando ilegalmente las aguas de naciones como Korea, Japón, Filipinas, Indonesia, Vietnam, Malasia, diversos países de África (Sudáfrica incluida), llegando hasta Centroamérica y Sudamérica. Algunos países han tomado medidas ciertamente duras, como el hundimiento de buques y la detención de sus tripulaciones. Sudáfrica apresó tres pesqueros, y un guardacostas argentino hundió un arrastrero que faenaba ilegalmente en su costa. Cada vez más países están adoptando medidas similares¹.

La aleta de tiburón. No hace falta recordar, cuando hablamos de pesca y de China, la importancia del comercio de aleta: China es el motor principal de la destrucción de las poblaciones de tiburones en todo el mundo. Como ejemplo, las antes riquísimas poblaciones de zonas de Ecuador, Colombia, Costa Rica y un largo etc. están siendo arrasadas por la acción directa o indirecta de los chinos, con la complicidad, por supuesto, de grupos locales de poder.

China declara a la FAO el 9% del total de sus capturas globales. Acaba de publicarse un trabajo² sumamente esclarecedor llevado a cabo por un equipo de veinte investigadores que se propusieron realizar un cómputo lo más realista posible de las toneladas de pescado capturado en todo el mundo por la flota de este país. Dada la imposibilidad de obtener de sus autoridades datos fiables de capturas y desembarques, y dado también el secretismo que igualmente envuelve los convenios de pesca con terceros países, los autores de este necesario estudio han tenido que recurrir a fuentes no oficiales artículos científicos, informes y noticias de prensa, consultas a expertos en pesca local, etc. y aplicar sobre los resultados obtenidos un complejo cálculo estadístico. Se trataba de conocer qué está ocurriendo realmente, cuánto pescado se retira del mar, y a qué debemos atenernos a la hora de plantear y desarrollar medidas de protección y conservación de los recursos pesqueros (suponiendo, claro está, una voluntad política a nivel internacional que no existe). Si no sabemos lo que hay y, especialmente, lo que no hay, el mar está definitivamente condenado.
     El estudio calcula 2000-2011 un total de 4,1 millones de toneladas de pescado al año con un valor de 11 500 millones de dólares durante el periodo 2000-2011. China reporta a la FAO una media anual de 368 000 toneladas.
Fuente: Pew Environmental Group (www.PewEnvironment.org/research-programs)

África impunemente saqueada. Casi el 75% de las capturas proceden de África, con cerca de 3 millones de toneladas solo de sus costas occidentales, las más afectadas por la pesca ilegal en todo el planeta, estimándose que más de un tercio de las capturas son IUU³ (siglas en inglés para la pesca ilegal, no declarada o no reglamentada). Es más que probable que China esté cometiendo un robo a gran escala, no solo enviando a su flota a faenar ilegalmente, sino, por ejemplo, firmando acuerdos pesqueros fraudulentos o que directamente no se cumplen (uno firma por tantas toneladas y se captura el triple o el cuádruple). Además, en ciertos lugares del continente operan las mafias chinas con total impunidad, con la complicidad, en unos cuantos casos, de las autoridades locales. Comunidades enteras de pescadores se están viendo obligadas a quedarse en tierra al ver sus zonas tradicionales de pesca literalmente arrasadas por estos piratas.
     Según datos de Greenpeace, el número de pesqueros con bandera china que operan en África ha pasado de 13 en 1985 a 462 en 2013. Solo esta organización detectó 114 casos de pesca ilegal (sin licencia o en zonas prohibidas) en aguas de Gambia, Guinea, Mauritania, Senegal y Sierra Leona, 60 de ellos por parte una compañía pesquera estatal.
     El ejemplo de Guinea es sangrante e ilustrativo. Cuando este país empobrecido empleaba sus escasos recursos para luchar contra el Ébola, los arrastreros chinos aprovecharon para arrasar más impunemente si cabe sus aguas territoriales.
     En África se encuentran las aguas más ricas y productivas del planeta. ¿Hace falta explicar más?

Ojo con las generalizaciones. Por supuesto, es importante matizar que cuando hablamos de China no nos estamos refiriendo al conjunto del sufrido país. No todos los ciudadanos chinos apoyan las irresponsables políticas de sus gobernantes, en este y en otros temas. De hecho, existen cada vez más personalidades y asociaciones comprometidas en alertar, hasta donde se les permite, sobre estos temas y educar a sus conciudadanos en el tema del finning, su labor es fundamental—, en muchos casos rozando la heroicidad. Debe quedar claro que cuando hablamos, genéricamente, de "chinos" nos referimos a su establishment, al siniestro conglomerado de mafias, empresas y políticos que mangonea el destino de esa inmensa nación, no a su ciudadanía, tan respetable como la nuestra.
     Y además aquí también cocemos habas, y de qué manera.

Pesqueros chinos en el puerto de Haikou, al norte de la isla de Hainan (AFP/STR)
Actualización a 7 de abril de 2013: Mauritania, tras deshacerse de los cefalopoderos españoles alegando señales de agotamiento de los stocks, ha franqueado la entrada de sus caladeros a la terrorífica flota china, cabe suponer que a buen precio. Además de lo que están arrasando bajo la superficie... acabamos de conocer la noticia del macabro hallazgo de decenas de miles de alcatraces empaquetados como "corvina" en las bodegas de estos pesqueros. A su lado, los españoles somos monjas clarisas.
     Pinchando AQUÍ accederéis a la noticia (en francés) acompañada de unas ilustrativas imágenes.

___________________
¹Véase el Huffington Post del 12-VI-2016.
²Pauly, D., Belhabib, D., Blomeyer, R., Chenung, W. W. W.L., et al. "China's distant-water fisheries in the 21st century". Fish and Fisheries, 23 de marzo de 2013. doi: 10.1111/faf.12032. 
Podéis descargarlo pinchando aquí.
Ver también, además de la página citada de Pew Environment, el excelente resumen de John Vidal en Business Green, de The Guardian.
³"How China's trawlers are emtying Guinea's oceans", en www.bbc.com.
Véase noticia en The Guardian del 20-V-2015.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La pesca insostenible subvencionada (III): España

Tintoreras en Vigo. Foto tomada de www.industriaspesqueras.com
0. Con sus desmesuradas ayudas a la pesca la UE se ha convertido en el motor de la destrucción de los recursos marinos. Como ya analizamos en los dos capítulos anteriores, La pesca insostenible subvencionada I y II, la pesca industrial hace mucho tiempo que dejó de ser rentable. Todas las autoridades políticas y económicas también los propios armadores, por lo bajo lo admiten. Esta modalidad de pesca a gran escala logra mantenerse gracias exclusivamente a los multimillonarias ayudas que, como maná sobre el pueblo elegido, caen graciosamente desde todas las instancias de la administración, europea, nacional o autonómica: ayudas para combustible, renovación y construcción de nuevos buques, para compra de licencias, para aliviar sus deudas, para financiar sus grupos de presión en Bruselas, la reestructuración de las empresas, seguridad privada en los buques... incluso su marketing. Casi les pagamos el papel higiénico. La consecuencia de todo esto es que se ha multiplicado la capacidad pesquera de la flota, en vez de reducirse para adecuarse a unas poblaciones en total declive.
     Esto ocurre en todo el mundo, en todos los países europeos con intereses pesqueros y, por supuesto, en España, de la que nos vamos a ocupar hoy.

1. ¿España es el malo de la película? En el tema de la pesca, España tiene muy mala fama a nivel internacional, y con razón: arrasamos caladeros de forma inmisericorde, legal e ilegalmente, utilizamos la picaresca para eludir controles e incumplir la ley, seguimos empleando artes prohibidas y algunas prohibidísimas, como los famosos "petardos", que no sólo utilizan los mariñeiros de ciertas partes de Indonesia¹, etc.
     Pero conviene matizar esto un poco, no tenemos motivos para autoflagelarnos de esa manera, aun a las puertas de Semana Santa. En toda esta tragicomedia en realidad una farsa trágica— de la pesca y la política pesquera no estamos solos en el bando de los malos. Cuantitativamente nuestra fama es más que merecida, al ser España, y con diferencia, la primera potencia pesquera de Europa y una de las primeras del mundo. Ahora bien, cualitativamente es otro cantar: todas las naciones pesqueras europeas cojean de nuestro mismo pie: todas cometen tropelías, todas dan dinero a empresas que han cometido infracciones relacionadas con la pesca, y todas hacen la vista gorda ante determinadas acciones de su flota, etc. Pensemos, por ejemplo, que es la legislación europea la que ampara las actividad de nuestra flota, incluido el sangriento comercio de aleta de tiburón, que es absolutamente legal. No somos los españoles quienes hemos hecho estas y otras leyes a nuestra medida.  
     A mi entender, son dos los caracteres que nos diferencian y nos sitúan un poco por encima de la media: el primero es que los demás son lo bastante hábiles como para ocultar sus miserias y cargarle el muerto a otros; y la segunda, que en los países civilizados determinadas prácticas son absolutamente impensables y motivo de que hasta tus propios vecinos te lleguen a denunciar.  

2. La industria pesquera española ha recibido 5800 millones EUR en ayudas desde el año 2000. Esto supone prácticamente un tercio del valor total de la industria². Uno de cada tres rodaballos que ponemos en el plato procedan de piscifactoría o del mar está subvencionado; o si lo preferís, pagamos dos veces el pescado que consumimos: primero con un porcentaje no pequeño de dinero público, y después en la pescadería.

     Datos para el año 2009 referidos a nuestro país, sin contabilizar las partidas destinadas a la acuicultura³:
  • Total subvenciones, incluyendo las ayudas al gasoil: 733 961 495 €. Sin incluirlas: 492 211 205 €
  • Total valor de las descargas: 1 793 180 677 €
  • Intensidad de los subsidios, incluyendo ayudas al gasoil: 40,13%. Sin incluirlas: 27,45%.
Procedencia de las ayudas:
  • FEP (Fondo Europeo de Pesca): 303 443 009 €
  • Ayudas del estado: 37 400 000 €
  • Segundo Instrumento Financiero: 99 427 351 €
  • Fondo Agrícola de Garantía: 9 301 359 €
  • Otras fuentes: 12 819 €
  • Ayudas al combustible y exención de impuestos: 241.750.290 €
  • De minimis: 42 626 667 €

3. Empresas y armadores multados y condenados repetidas veces por infracciones graves siguen recibiendo ayudas multimillonarias por parte de las autoridades españolas y europeas. Más del 80% de las empresas pesqueras españolas condenadas por sentencia firme han seguido recibiendo ayudas con el visto bueno y escandalosa complicidad de nuestras autoridades, que miran para otro lado cuando conviene e impiden que los inspectores hagan correctamente su trabajo. Según denunciaba el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, Vigo cuenta con cuatro inspectores para supervisar más de 700 000 toneladas métricas de pescado al año, que viene a salir unos 20 000 kg por inspector y hora durante todos los días del año, Navidad incluida. Hasta en tres ocasiones el Tribunal Europeo de Justicia ha encontrado culpable a España de no aplicar las leyes de pesca: hacer respetar los límites de capturas, vigilar su flota e imponer sanciones. En este sentido, España y la UE hacen todo lo posible por ocultar toda información referida a los infractores que han recibido algún tipo de condena o sanción.
Descarga en Vigo.
Foto Gustavo Rivas, La Voz de Galicia.
Looting the Seas ('Saqueando el mar') refiere el estrambótico caso de Vidal Armadores, que ha recibido más de 8,2 millones EUR en ayudas aun cuando esta compañía filiales incluidas ha sido acusada de pesca ilegal en más de 40 ocasiones y condenada a pagar multas por 5 millones de dólares; y seguirá recibiendo dinero, por ejemplo para una de sus divisiones, Biomega, especializada en suplementos nutricionales de Omega-3. El trabajo citado también menciona a la empresa vasca Albacora, que sigue recibiendo subvenciones después de... 67 "casos aislados" de infracciones.
Uno de los trucos más socorridos y más viejos que nuestros armadores emplean para eludir el (liviano) peso de la ley son las banderas piratas, también conocidas como pabellones de conveniencia: sus buques enarbolan una bandera de un país en el que los controles, gastos operativos y fiscalidad sean mínimos o preferiblemente inexistentes, como Panamá, Liberia, Malta, Chipre, Seychelles... o Corea del Norte, que siempre es garantía de seguridad por su opacidad frente a las inspecciones procedentes de la corrupta sociedad capitalista occidental.         
     España está entre los cinco países del mundo que más buques utilizan este sistema.

4. Más de 800 millones de euros en licencias de pesca en aguas extranjeras durante la última década. Es decir, dos tercios de todas las licencias de la UE. Como aquí ya poco queda, la flota española (y europea) se ve obligada a faenar en aguas de otros países cada vez más lejanos: Mozambique, Namibia, Guinea, Costa de Marfil..., con los que firma acuerdos de pesca. Muchos de ellos son de los que eufemísticamente calificamos "países en desarrollo", que por lo común tienen la desgracia de ser ricos en recursos naturales pero paupérrimos y subdesarrollados en todo lo demás, lo que les impide gestionar por si mismos toda la inmensa riqueza de sus territorios. Naciones sin organización política, económica o social de ninguna clase, gobernados por sanguinarios dictadores o por un pequeño grupo de sátrapas y oligarcas que mantienen a la inmensa mayoría de la población en la miseria más absoluta.
     Es obvio que al llamado primer mundo le beneficia esta situación, porque así les resulta sumamente fácil llegar a acuerdos económicos con todos ellos: a cambio de unos cuantos miles o millones de euros entregados a sus corruptas élites, nuestras empresas pueden saquear a gusto los recursos que estimen oportunos. ¿Problemas de conciencia? Ninguno. Como dijo en su momento la todopoderosa Carmen Fraga, la Dama de Hierro de la pesca en la UE, haciendo honor a su apellido: "El Comité de Pesca tiene que debatir sobre asuntos de pesca, no sobre derechos humanos". Y si mientras nosotros saqueamos sus recursos, ellos intentan saquearnos a nosotros, pues mandamos un par de fragatas y ponemos unos cuantos mercenarios a bordo —¿adivináis quién los paga?. Looting the seas expone el caso de Pescanova en Namibia. Vale la pena echarle un vistazo.

5. La motivación política de las ayudas. Las ayudas a la pesca, como base de la política pesquera de la UE, están basadas en criterios puramente económicos y políticos —con toda su densa red clientelar, o sea, en modo alguno científicos. La prueba está en que una y otra vez nuestros "políticos" favorecen descaradamente los intereses de las grandes corporaciones de la pesca industrial en detrimento de la única forma de pesca que podría tener futuro si estuviese bien ordenada y mejor gestionada: la llamada pesca artesanal, una y otra vez ninguneada y discriminada. Por otro lado, tienen por costumbre hacer caso omiso de las decenas de informes que ellos mismos encargan a expertos de todo tipo y condición cuando sus conclusiones no son de su agrado, por ejemplo cuando alertan de la alarmante situación de los stocks y recomiendan, entre otras medidas, drásticos recortes en la capacidad pesquera, de los topes de capturas y, desde luego, de las ayudas.
     Un punto de vista complementario es el que nos ofrece Isabella Lövin, diputada de. grupo de los Verdes. Para ella la clave del problema está en que la política pesquera se diseñó "siguiendo el modelo de la política agraria. Tú pones fertilizante y maquinaria, y obtienes más verduras. Así que se empleó el mismo modelo en la pesca: incrementas el número de barcos y obtienes más pescado. Pero así no funciona: al final acabas con menos pescado". Ni España ni ningún otro país Europeo ha hecho nada para cambiar las cosas.
     "Económicamente, la industria pesquera se sitúa entre el tomate y la patata, pero políticamente es más importante que ninguna otra industria," sostiene la Jefa de Control de Pesca de la Unión Europea Valérie Lainé. Pero claro, regalar dinero da muchos votos... y mucho dinero: los armadores te adoran, los pescadores te adoran, los votantes de las zonas dependientes de la pesca también te adoran... Tú recoges sus votos y el que venga mañana detrás, que arree. Si se acaban los peces aquí, ya aparecerán por otro lado. Pan para hoy, hambre para mañana.

Marrajos en la lonja de Vigo (Foto: Faro de Vigo).
     Nuestra visión de la pesca es exclusivamente cortoplacista: cuanto más mejor a costa de lo que sea, y mejor para ahora mismo que para mañana. Por eso a nadie debe extrañar la situación actual: la mayoría de nuestros caladeros están sobreexplotados, en muchos casos al borde del colapso, y esto obliga a nuestros barcos a faenar cada vez más lejos y a mayor profundidad, con unos gastos espectaculares en combustible, etc. imposibles de sufragar. Se ha apostado por un modelo altamente destructivo de pesca a gran escala, en detrimento de la pesca artesanal o local, en teoría más respetuosa con el medio y cada vez más exprimida y olvidada.

6. De fuera vendrán que buenos nos harán. Si en algo tienen razón nuestras autoridades e industriales pesqueros, es que si ellos abandonan una zona, las poderosas flotas de otros países ocuparán su lugar, y con toda probabilidad emplearán bastantes menos miramientos a la hora de capturar todo lo que se mueva bajo la superficie. Países como China (ver), Japón o Rusia han demostrado que pueden llegar a ser mucho más destructivos que todos nosotros juntos españoles y europeos, pues para ellos las leyes y normativas más elementales, no es que sean un obstáculo que sortear, es que ya directamente ni existen.

7. Nos harán buenos, pero no seremos buenos. El problema de fondo es que la Comunidad Internacional no tiene el más mínimo interés en cambiar esta situación. Salvo las aguas territoriales de cada país, el océano es de todos y por tanto de nadie, y además imposible de controlar. Todo el mundo puede hacer lo que le venga en gana porque la impunidad es total. Y si las naciones teóricamente desarrolladas, supuestamente hijas de la Ilustración y del pensamiento racional, respetuosas de la ley, no sólo protegen a sus infractores, sino que los alientan ¿qué podemos esperar de las demás?


[Véase también La pesca insostenible subvencionada (I) y La pesca insostenible subvencionada (II).]

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¹Un divertidísimo titular de La Voz de Galicia de junio de 2010: "El patrón mayor de Vigo fue detenido cuando intentaba huir con dinamita".
²The International Consortium of Investigative Journalists, The Center for Public Integrity. Looting the Seas, eBook publicado en 2012.  
Este informe es el que sirve como base para todo este post. Todas las cifras y entrecomillados proceden de él, salvo cuando se indique lo contrario.
³Oceana. The European Union and Fishing Subsidies. Informe de septiembre de 2011.
El llamado Segundo Instrumento Fianciero (SFI en sus siglas en inglés, 'Second Finantial Instrument') se encarga de subvencionar cosillas como el control de las pesquerías, la recolección de datos... y la compra de licencias de pesca en otras zonas.
Si alguien se pregunta qué pinta aquí el Fondo Agrícola de Garantía, pues que sepa que sirve para ayudar a nuestras sufridas empresas a cubrir sus gastos de reestructuración, sus planes de mejora de calidad... y también para financiar programas de pesca en las regiones ultraperiféricas de algunos países (Canarias para España, Azores y Madeira para Portugal, y Reunión y Guayana Francesa para Francia).
Este extraño concepto, De minimis, se puso en vigor en el 2007 y permite a los gobiernos regalar 30 000 anuales a cada empresa hasta un máximo de tres años fiscales, siempre y cuando los fondos que cada uno haya otorgado a su industria pesquera no exceda el 2,5% del valor total de la producción. Estos fondos suelen utilizarse para... (¿lo adivináis?)... subvencionar el gasoil (teóricamente sería un mecanismo para evitar que las fluctuaciones en el precio del carburante afecten a los pobres armadores). El Parlamento Europeo ya ha intentado incrementar el valor de estos subsidios hasta los 60 000 EUR y por el momento la Comisión se lo ha denegado.
Titular de El País, de 19 de marzo de 2013: "La UE presiona para que la Xunta no de 4 millones a un acusado de pesca ilegal". Por cierto, que Biomega sigue sin aclarar la procedencia del aceite de pescado que utiliza: de qué especies se extrae, ¿tiburones de aguas profundas, por ejemplo? Ver La grave situación de los tiburones del mar profundo (II).
La buena mujer debía de sentirse un poco molesta porque el Comité había rechazado un acuerdo pesquero con Guinea tras conocerse la masacre de 157 civiles que protestaban contra el sangriento régimen pidiendo libertad y democracia (el acuerdo les hubiese reportado a las autoridades guineanas nada menos que 450 000 € anuales a cambio de unas cuantas licencias de nada).
Por ejemplo el famoso "Informe Frankenstein", de 2009, así llamado por su diagnóstico demoledor sobre la situación pesquera de Europa. Se trata de un documento de trabajo solicitado por la Comisión para el diseño de la Política Pesquera Común: A Diagnosis of the EU Fisheries Sector. Podéis descargároslo desde la página CFP Reform Watch

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jueves, 14 de marzo de 2013

Resultados CITES 2013

Imagen de celebración de projectaware.com

La gran noticia se ha producido, callando las bocas de los escépticos más recalcitrantes como el que esto os escribe: hoy mismo, 14 de marzo, el Plenario de la CITES, reunido en Bangkok, ha respaldado los resultados de la votación del pasado lunes: la incorporación de estas 5 especies de tiburón al Apéndice II:
  • Jaquetón oceánico de puntas blancas (Carcharhinus longimanus)
  • Cailón (Lamna nasus)
  • Tiburón martillo (Sphyrna mokarran)
  • Cornuda (Sphyrna zygaena)
  • Cornuda negra (Sphyrna lewini)
Igualmente, dos especies de mantas se incorporan al Apéndice II (Manta birostris y Manta alfredi), y el pez sierra (Pristis microdon) pasa del Apéndice II al Apéndice I.

Las indecentes presiones de China y Japón, países radicalmente contrarios al acuerdo, finalmente no han surtido el efecto deseado (lograr la minoría de un tercio necesaria para solicitar la repetición de las votaciones). Por un puñado de votos.
A partir de ahora se establece un plazo de 18 meses para que las Partes implementen las medidas necesarias para el control del comercio internacional de estas especies.

Foto de Paul Hilton.
Y aprovechando las circunstancias, por si alguien todavía no tiene muy claro qué significa y qué importancia puede tener todo esto, ahí va una pequeña explicación:

1) ¿Qué es exactamente la CITES? CITES (siglas de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional entre gobiernos cuyo objetivo es controlar el comercio internacional de animales y plantas cuando pueda suponer una amenaza para su supervivencia.
El acuerdo CITES es jurídicamente vinculante para los países que se suman a él voluntariamente, por lo que todos ellos deben adaptar sus legislaciones nacionales para garantizar su correcta aplicación. Actualmente son 177 países (también llamadas Partes).

2) ¿Cómo funciona? Las especies amparadas bajo la CITES están distribuidas en tres Apéndices según el grado de protección que necesitan:
  • Apéndice I: Especies en peligro de extinción. Su comercio está sumamente restringido y sólo se autoriza en circunstancias muy excepcionales.
  • Apéndice II: Especies que no necesariamente se encuentran todavía en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe ser controlado para evitar que ello ocurra.
  • Apéndice III: Especies que están protegidas al menos en un país, el cual solicita a otros países miembros ayuda para controlar su comercio.
El comercio internacional de estas especies (importación, exportación, reexportación, etc.) debe estar controlado, al menos en teoría, mediante un sistema de licencias y permisos.

Como ya os podéis imaginar, la teoría queda fenomenal, pero la práctica no lo es tanto. Ya os imagináis que uno de los puntos flacos de todo esto es cómo vigilar el cumplimiento de estos acuerdos en un medio tan incontrolable como el Océano, repleto, además, de miles de embarcaciones gobernadas por patrones dispuestos a jugársela.

Otra cuestión importante es que la CITES no es una organización conservacionista, sino puramente comercial, y sujeta, por tanto, a presiones y juego político de la peor calaña. De hecho, hasta esta 16ª Conferencia sólo había tres especies de tiburón en el Apéndice II: el peregrino (Cetorhinus maximus), el ballena (Rhincodon typus) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias). En el Apéndice III estaban la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus). Nada más. Ello es debido a la fuerte presión por parte de China y los países asiáticos para evitar cualquier cortapisa a una impresionante fuente de ingresos: el comercio de aleta. No es de extrañar que uno de sus miembros más eximios, el siniestro Dr. Giam Choo-Hoo, representante de Asia, no tuviese empacho en reconocer en una entrevista a un medio británico que él velaba por los intereses de la industria y de los países que él representaba, para los cuales la sopa de aleta de tiburón era un elemento cultural básico e irrenunciable y cuyo comercio aporta grandes beneficios (1).

Pero esta 16ª Conferencia de las Partes nos ha dado un pequeño motivo para la esperanza: la histórica aprobación de todas las cinco propuestas sobre los tiburones, contra todo pronóstico. Tal vez, los delegados estén realmente concienciados de la gravísima situación de estos animales; tal vez la CITES pueda servir para algo. Veremos.


Tiburón martillo (Sphyrna mokarran) en una bellísima foto de Jeremy Stafford-Deitsch.


ACTUALIZACIÓN AL 10 de abril de 2013: Acabamos de saber que China ha presentado formalmente sus reservas en cuanto a la inclusión de la cornuda negra (Sphyrna lewini) y el cailón (Lamna nasus) en el Apéndice II (ver Notificación). Esto quiere decir, ni más ni menos, que con toda probabilidad no se sentirá vinculada a los acuerdos tomados.
Así son los países tercermundistas gobernados por una clase política más corrupta de lo habitual en los países primermundistas: si me gustan los acuerdos, los acepto; si no, los rechazo. Sin problemas.
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(1) Ver Frank Pope: In conversation with the Shark Fin Godfather.

sábado, 9 de marzo de 2013

100 millones de tiburones muertos cada año



Aletas de más de 3500 tiburones puestas a secar en Hong Kong (Foto: Shawn Heinrichs, Pew Environment Group)

Acabamos de conocer el que probablemente sea uno de los estudios más completos y rigurosos sobre la cantidad de tiburones que caen cada año víctimas de la pesca en todas sus formas: legal, ilegal, capturas accidentales, descartes, etc.:
Boris Worm, Brendal Davis, Lisa Kettemer et al. "Global catches, exploitation rates, and rebuilding options for sharks". Marine Policy, no. 40, julio 2013, pp. 194-204. http://dx.doi.org/10.1016/j.marpol.2012.12.034
Los autores del estudio se han basado en un amplio número de cifras y estadísticas de capturas reportadas a la FAO, estimaciones de las no reportadas, descartes, aleteo, etc., como se muestra en este gráfico del cálculo para el año 2000:

Capturas totales del año 2000: 1.638.000. Desembarcados: 503.000 (reportados a la FAO: 392.000; ilegales, no reportados y no regulados (IUU): 111.000). Descartados: 1.135.000 (aleteados: 908.000; descartados con vida: 227.000, de los cuales 34.000 murieron después y 193.000 sobrevivieron). Total de la mortalidad estimada: 1.445.000 toneladas.

A pesar de todo, es imposible determinar con precisión las cifras globales de mortandad dada la escasez de datos disponibles y, en no pocos casos, su poca fiabilidad, como no es difícil imaginar, de modo que se trabaja básicamente con estimaciones.

Mortandad en toneladas métricas:
  • 1,44 millones de toneladas métricas en el año 2000.
  • 1,41 millones de toneladas métricas en el 2010.
Teniendo en cuenta en el peso medio por tiburón, el número estimado de animales muertos es el siguiente:
  • 100 millones de tiburones en 2000.
  • 97 millones de tiburones en 2010.
Sin embargo, estas cifras son producto de una estimación conservadora. En realidad, el estudio ofrece un rango de entre 63 y 273 millones de tiburones cada año.


Lonja de Kesennuma, Japón. Foto de Shawn Heinrichs, Pew Environment Group.
Los números son sin duda preocupantes, llamativos, etc. Pero más allá de la espectacularidad de la palabra "millón", nos encontramos con dos datos que informan con particular crudeza de la verdadera gravedad de la situación. Primer dato:
  • La tasa media de explotación pesquera anual se sitúa entre el 6,4 y el 7,9% de las poblaciones mundiales.
Segundo dato: considerando la información científica disponible sobre los ciclos vitales de 62 especies de tiburón...
  • La tasa media de reposición de la mayoría de las poblaciones de tiburones es ¡¡del 4,9 % anual!!

Es decir, cada año matamos tiburones a un ritmo mayor del que se reproducen. Esto explica el porqué del constante y, en muchos casos, pronunciado declive de la inmensa mayoría de las especies y justifica la urgencia de adoptar medidas de aplicación inmediata para evitar un desastre.
Los tiburones tienen una tasa reproductiva muy baja: tardan mucho tiempo en alcanzar la madurez sexual, producen pocas crías, periodos de gestación muy largos (tienen el récord del reino animal: casi 3 años), en no pocas ocasiones sus ciclos reproductivos son muy amplios, etc.

Es vital poner algún tipo de límite, cuando menos, a esta locura —ya que detenerla por completo es a todas luces imposible—, para dejar que las poblaciones se recuperen y así devolver el equilibrio a los ecosistemas marinos. 

Nos va en ello, además de nuestra supervivencia, nuestro éxito como especie racional.

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